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El ensayo de ejemplos

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Academic year: 2022

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El ensayo de ejemplos

Territorio minado Por Raúl Vallejo

El patrioterismo es una de las peores formas de estulticia colectiva. Consiste en la formulación de un proyecto nacional para que exista tan solo en el discurso pero que carezca de práctica material, de tal forma que, en el imaginario colectivo, la patria no resulte lo que es sino lo querríamos que sea. El patrioterismo manipula los sentimientos primarios de la ciudadanía y los embebe de ideología; esa perspectiva elude debatir el tipo de país real que podemos construir, y prefiere repetir las consignas que alimentan el regocijo de las masas, sin ver que ese regocijo ha sido, a la vez, alimentado por la demagogia. El patrioterismo, a propósito de la cuestión territorial, ha sido funesto para la construcción de una conciencia ciudadana que con lucidez perciba su propia historia y mire hacia el futuro sin complejos.

El patrioterismo nos ha hecho creer que siempre fuimos un país con el territorio heredado de Atahualpa, y, después, de la Real Audiencia de Quito, y que, nuestros malos vecinos nos fueron despojando poco a poco de aquella inmensidad. No hemos estudiado la compleja historia que nos hizo nacer como país en 1830, en un tiempo en que las fronteras, luego del dominio colonial, se estaban formando con las iniquidades y violencias con las que se han formado todas las fronteras en el mundo. Un país que crece con el complejo de haber sido siempre cercenado es un país de derrotas.

El patrioterismo nos ha llenado la cabeza con nuestra supuesta vocación amazónica. ¿Qué hemos hecho, sin embargo, para construir una identidad amazónica? ¿No son los pueblos de la amazonia un testimonio sobreviviente del olvido por parte del poder central? ¿Acaso la riqueza petrolera significó un desarrollo real de la región? ¿Nos estamos preocupando de los enormes problemas ecológicos que hoy laten en esa zona? ¿Hemos respetado, e integrado al proyecto nacional, a los pueblos indios de la amazonia? ¿Existe acaso educación, salud y desarrollo en la zona de Tiwintza? Un país que no concretiza sus sueños de sí sobre sí mismo es un país de ilusiones huecas.

El patrioterismo nos ha hecho repetir consignas de otros tiempos sin repensarlas críticamente. “Túmbez, Marañón o la guerra” fue el grito maximalista del general Alfaro frente a la inminencia de un fallo arbitral, que podría habernos perjudicado, pero que impidió una posible solución al conflicto en 1910. “El protocolo es nulo” fue una frase parida en una de las inspiraciones de la demagogia velasquista que nos condujo a un callejón sin salida durante más o menos treinta años. Un país que repite consignas pierde su racionalidad crítica.

Después de décadas de patrioterismo, esgrimido por aquellos que nunca sufren las consecuencias de la guerra, y, a veces, hasta lucran de ella, y que tampoco contribuyen desde el poder a paliar sus consecuencias —¿acaso no viven mendigando pensiones dignas nuestros veteranos del 41?—, es difícil aceptar que hemos llegado al momento en que el problema del territorio y la frontera no se resolverá en la disputa de hitos sino en la construcción de un proyecto nacional que asuma nuestra identidad múltiple y que no confunda la grandeza de un país con el tamaño de un territorio.

El Comercio (Quito) 20 junio 1998: 5A.

El esquema

En el caso del ensayo de ejemplos, el esquema es simple. Veámoslo en el ensayo que hemos analizado:

Oración de tesis

El patrioterismo, a propósito de la cuestión territorial, ha sido funesto para la construcción de una conciencia ciudadana que con lucidez perciba su propia historia y mire hacia el futuro sin complejos.

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I. El patrioterismo nos ha hecho creer que tuvimos un territorio enorme y que los malos vecinos nos lo han ido quitando.

A. Un ejemplo es el del territorio de antes de la independencia.

1. Atahualpa.

2. La Real Audiencia.

B. Otro ejemplo es el problema de nuestro nacimiento como país en 1830.

II. El patrioterismo nos ha llenado la cabeza con nuestra supuesta vocación amazónica.

A. Enumeración de interrogantes acerca de esta vocación que contrasten la realidad con las respuestas posibles.

1. ¿Se ha respetado a las culturas indígenas?

2. ¿Ha habido progreso en la región?

3. ¿Se ha tenido cuidado con el ecosistema?

III. El patrioterismo nos ha hecho repetir consignas sin repensarlas críticamente.

A. "Túmbez, Marañón o la guerra".

B. "El protocolo es nulo".

El ensayo de argumentación

La Prohibición y las drogas Por Milton Friedman

“El reino de las lágrimas ha terminado. Los barrios bajos serán pronto solamente un recuerdo.

Transformaremos las prisiones en factorías y nuestras cárceles en almacenes y graneros. Los hombres caminarán erguidos, las mujeres sonreirán y los niños reirán. El infierno estará para siempre de alquiler”.Así es como Billy Sunday, el notable evangelizador y cabeza principal de la cruzada contra el ron demoníaco, saludó el comienzo de la Prohibición en los tempranos veinte. Nosotros sabemos ahora el destino trágico de sus esperanzas. Nuevas prisiones y cárceles tuvieron que ser construidas para albergar a los criminales engendrados por haber convertido el consumo de bebidas espirituosas en un delito contra el Estado. La Prohibición socavó el respeto por la ley, corrompió a los protegidos por la ley, creó un clima moral decadente, pero no detuvo el consumo de alcohol.

A pesar de esta trágica lección, parece existir una tendencia para repetir precisamente el mismo error en el manejo de las drogas. En un sentido ético, ¿tenemos el derecho de usar la maquinaria del gobierno para prevenir que un individuo se convierta en un alcohólico o en drogadicto? En lo que tiene que ver con los niños, al menos casi todos responderían con un categórico ‘sí’. Pero, en lo que tiene que ver con adultos responsables, por lo que a mí respecta, respondería ‘no’. Razona con el potencial adicto, sí. Explícale las consecuencias, sí. Reza por y con él, sí. Pero creo que no tenemos el derecho de usar la fuerza, directa o indirectamente, para impedir que un compañero se suicide tomando alcohol o consumiendo drogas.

Estoy preparado para admitir que el asunto ético es difícil y que la mayoría de los hombres de bien estarían en desacuerdo conmigo. Afortunadamente, no necesitamos resolver la cuestión ética para estar de acuerdo en la cuestión política. La Prohibición es un remedio ya utilizado que hace peor las cosas tanto para el adicto como para el resto de nosotros. Por lo tanto, incluso si se considera la actual política hacia las drogas como éticamente justificada, las consideraciones sobre su conveniencia la vuelven poco inteligente.

Consideremos primero al adicto. El hecho de que al legalizar el consumo de drogas podría incrementarse el número de adictos es una posibilidad aunque no podría considerarse como un hecho.

La fruta prohibida es atractiva, particularmente para los jóvenes. Más importante aún, muchos

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a manera de muestras. Aquello paga al ‘camello’ ya que, una vez enganchado, el adicto es un consumidor cautivo. Si las drogas fueran legalmente asequibles, cualquier posible ganancia de tal inhumana actividad desaparecería toda vez que el adicto podría comprarla en el lugar más barato.

Cualquier cosa que pase con el número de adictos, el drogadicto individual estaría mejor si el consumo de drogas fuera legal. Hoy día, las drogas son increíblemente caras y altamente inciertas en lo que tiene que ver con su calidad. Los adictos son llevados a asociarse con criminales para obtener la droga, se transforman ellos mismos en criminales para financiar su hábito y se arriesgan al peligro constante de morir o enfermarse.

Consideremos después al resto de nosotros. Aquí la situación es clara como el agua. El daño para nosotros por la adicción de otros crece casi en su totalidad por el hecho de que la droga es ilegal. Un comité reciente de la Asociación Americana de Bares estimó que los adictos cometen de un tercio a la mitad de todos los crímenes callejeros en los Estados Unidos. Al legalizar la droga, el crimen callejero caerá automáticamente.

Además, los adictos y los ‘camellos’ no son los únicos corruptos. Sumas inmensas están en juego. Es inevitable que una policía relativamente mal pagada y otros oficiales del gobierno —y algunos bien pagados también— sucumban a la tentación de recoger un dinero fácil.

La legalización de la droga reduciría, simultáneamente, la cantidad de crímenes y aumentaría la calidad de ejecución de la ley. ¿Se podría concebir cualquier otra medida que ayudaría tanto a promover la ley y el orden? Pero, ustedes podrían decir, ¿debemos darnos por vencidos? ¿Por qué no simplemente terminar con el tráfico de drogas? Es ahí donde la experiencia bajo la Prohibición es relevante. No podemos terminar con el tráfico de drogas. Estaríamos en capacidad de cortar el opio de Turquía, pero existen innumerables otros lugares en donde la semilla de opio crece. Con la cooperación francesa, estaríamos en capacidad de hacer de Marsella un lugar peligroso para la manufactura de heroína pero hay innumerables otros lugares donde las simples operaciones de manufactura se pueden realizar.

Tanto como enormes sumas de dinero están envueltas —y ellas están destinadas a ello si la droga es ilegal— es literalmente desesperanzador pensar que termine el tráfico o, incluso, que reduzca seriamente su radio de acción.

En las drogas, como en otras áreas, la persuasión y el ejemplo parecerían ser, de lejos, más efectivas que el uso de la fuerza para formar a otros según nuestra imagen.

“Prohibition and Drugs”, Newsweek 1972, en Regina L. Smalley & Mary K.

Ruetten, Refining Composition Skills (Boston, MA: Heinle & Heinle Publishers, 1990) 413-4. Traducción de Raúl Vallejo.

1. La estrategia de escritura

1.1. Un artículo de argumentación es aquel destinado a convencer o persuadir acerca de un tema polémico en el que hay opiniones encontradas. Sin embargo, hay asuntos en los que no se está de acuerdo pero que no permiten una argumentación adecuada; estos son los que tienen que ver con gustos, creencias o fe religiosa, y hechos. El tipo de discusión que puede ser argumentada es aquella basada en una opinión que puede ser sostenida por evidencia.

1.2. La tesis argumentativa debe tomar posición y ser persuasiva. “Mi primera experiencia en el manejo de armas fue traumática” no apunta, necesariamente, a modificar la mente del lector. Sin embargo, son tesis suficientemente persuasivas “Ecuador debería firmar el acuerdo de paz sugerido por los países garantes porque, en conjunto, es la más favorable negociación lograda hasta ahora por nuestra diplomacia”, o, su contrapartida, “Ecuador no debería firmar el acuerdo de paz porque no reivindica nuestra identidad amazónica”.

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1.3. La oposición: conocer contra qué se argumenta.

1.3.1. Para comenzar, hay que asumir que el lector está en desacuerdo con uno. Después, hay que recordar que el hecho de que el lector esté en contra de uno no significa que sea menos inteligente. Por tanto, se debe evitar ataques al lector con frases como “cualquiera que piense que se debería firmar la paz debe ser ignorante de nuestra historia o está soñando con pajaritos preñados”. Por el contrario, el autor debe dirigirse al lector escribiendo objetiva, lógica y respetuosamente.

1.3.2. La cosa más importante que tenemos que considerar acerca de los miembros de nuestra audiencia es el porqué de sus puntos de vista. Si uno no entiende las razones del oponente, y sólo argumentamos con nuestras propias razones, no estamos preparados para convencer al lector.

1.4. Explicar y sostener las razones. No existe un patrón de organización particular para un párrafo argumentativo. Toda vez que el propósito es persuadir o convencer, se puede usar cualquier tipo de organización y soporte que sea sugerido por las razones que se dan. Sin embargo, siempre el mejor soporte para un argumento es el uso de hechos. Los hechos incluyen informaciones que han sido objetivamente probadas y que son aceptadas de manera general, tales como hechos históricos, información científica, estadísticas y así por el estilo.

1.5. Nota especial: Hay que evitar el uso de hechos o sentencias tomados de los libros religiosos como la

Biblia, la Torá, el Corán, o cualquier otro.

2. ¿Cómo planificar un ensayo de argumentación?

2.1. El ensayo de argumentación debería introducir y explicar el tema o el caso. Este punto es obvio: el lector necesita, claramente, comprender el tema argumentado. Además, frecuentemente, es necesario definir cualquier término ambiguo que sea clave para la discusión. Por ejemplo, si estamos argumentado que el gobierno no debía cortar los fondos para las investigaciones básicas, será útil para los lectores saber qué entendemos por

‘investigaciones básicas’.

2.2. El ensayo debería ofrecer argumentos y soportes para aquellas razones. En otras palabras, el artículo debe probar sus puntos.

2.3. El artículo debería refutar los argumentos opuestos a su tesis. Esta es una característica muy particular del artículo de argumentación. Refutar quiere decir probar que el argumento contrario es erróneo.

2.4. Si el oponente tiene un punto válido, hay que conceder ese punto. Es mejor reconocer un punto válido en una argumentación que ignorarlo. Uno puede conceder el punto y luego continuar y mostrar que, de todas maneras, nuestros puntos son más importantes en todo caso: “A pesar de que es cierto que no hemos tenido ningún daño real por algún accidente en una estación de gasolina en el centro de la ciudad, el potencial peligro de un incendio de grandes proporciones aún existe...”.

2.5. La conclusión debería brotar lógicamente de la argumentación. Como hemos visto en los anteriores tipos de artículo, la conclusión debe resumir los puntos principales y reafirmar la tesis. Sin embargo, en un artículo de argumentación, la conclusión, frecuentemente, formula una demanda para alguna acción. Por ejemplo, una argumentación a favor de la firma de un acuerdo de paz con el Perú debería concluir con una demanda al gobierno para que asuma su función y firme el acuerdo. Otra manera de envolver el argumento es ofrecer alternativas.

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Así, en el artículo de ejemplo, podemos sugerir que inmediatamente que el nuevo gobierno asuma el poder debería firmar el acuerdo y mirar hacia el futuro.

Una manera de organizar el ensayo

En general, ya se trate de artículos de ejemplos, de comparación o de argumentación propiamente, todos los artículos de todos los tipos pretenden convencer al lector sobre el punto de vista de quien escribe. Es decir, siempre estamos argumentando las ideas que tenemos sobre los tópicos que nos interesan.

Introducción. Algunas veces, los escritores dividen el párrafo introductorio en dos: en el primero introducen el problema y la tesis, y en el segundo explican información adicional, definiciones, y ofrecen el bagaje necesario para la argumentación.

Razones. Es buena idea usar un párrafo para cada razón. Dos o tres razones son típicas.

Refutación. Depende de cuántos puntos desee exponer el escritor, la refutación puede utilizar de uno a tres párrafos.

Conclusión. Aquí, quien escribe debe cerrar los puntos fuertes de su argumentación de tal forma

que el lector deje el artículo con las ideas básicas del artículo. Por lo general, se repite la tesis

del artículo escrita de modo diferente.

Referencias

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