CARRER DE SANT VICENT

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CARRER DE SANT VICENT

La actual calle de Sant Vicent es una antigua vía de acceso a la ciudad de València, que ha quedado fosilizada en el callejero a lo largo de la historia, recibiendo diferentes denominaciones: Vía Augusta, Camí de Sant Vicent Màrtir, Vía Exterior, Ruta del Esparto,… y actualmente calle de Sant Vicent Màrtir.

VÍA AUGUSTA,

antiguo camino de acceso a la ciudad de Valentia, es una de las principales calzadas construidas por el Imperio Romano en Hispania, vía de comunicaciones y comercio entre las ciudades y puertos del Mediterráneo, y la de mayor longitud, 1.500 km aproximadamente, que discurría desde Cádiz a los Pirineos, bordeando el Mediterráneo.

Al llegar a los Pirineos esta calzada enlazaba con otra vía, la Vía Domitia, que recorría la costa francesa y se unía a otra calzada, Vía Aurelia, que discurría por territorio italiano hasta llegar a Roma. El emperador Augusto le daría nombre, a raíz de las reparaciones y mejoras que se llevaron a cabo bajo su mandato, sobre los años 8 y 2 a. C., pero el trazado de este camino es más antiguo, existiendo antes de la llegada de los romanos.

1. Trazado de la Vía Augusta, Domitia y Aurelia.

La Vía Augusta atravesaba las tierras valencianas de norte a sur uniendo las ciudades más importantes de la época: Saguntum (Sagunto), Valentia (València), Saetabis (Xàtiva) e Illici (Elx). A su paso por València, discurría por

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la calle de Sant Vicent, atravesando la ciudad de Valentia de sur a norte (cardo máximo) para continuar por la calle del Salvador.

2. Cardo maximus a su paso por la ciudad de Valentia (Centre Arqueològic de l’Almoina).

Su itinerario se conoce gracias a los Vasos Apolinares o de Vicarello y el Itinerario de Antonino. Estos vasos, encontrados en las termas de las Aquae Apollinare, son cuatro vasos de plata con forma de miliario; en su superficie está grabado el itinerario completo de Roma a Cádiz, las ciudades y las distancias, 1,841 millas romanas, o lo que es lo mismo 3.000 km aproximadamente. Se cree que son una ofrenda a Apolo de algún viajero gaditano que con motivo de su estancia en Roma buscaba la salud en las aguas termales próximas al lago Bracciano, y también como guía de viaje.

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Para señalar las distancias del camino se colocaban al borde de la calzada los miliarios o columnas de piedra, que se situaban cada 1,5 km aproximadamente, equivalente a una milla o mil pasos romanos. En ellos se indicaba el nombre de la vía, la distancia desde el punto inicial de la calzada y el nombre del emperador. A ambos lados de las vías romanas se emplazaban posadas donde comer y descansar, villas, y necrópolis.

EL CAMÍ DE SANT VICENT.

Esta calle cambió su denominación por la de Camí de Sant Vicent, designación que se debe al acontecimiento histórico del martirio de Sant Vicent, que fue un suceso trascendente del primer cristianismo en occidente, ocurrido en València en el siglo IV.

Vicent, fue diácono del Obispo Valero, y en el año 304 d.C el Cónsul Publio Daciano, siguiendo el dictado de las autoridades romanas, ordenó apresarles y trasladarlos a la ciudad de Valentia. Tras su negativa a renunciar a la fe cristiana, los dos religiosos fueron encarcelados, desterrando posteriormente al Obispo Valero, mientras su diácono, el joven Vicent, fue martirizado. Este episodio martirial se conoce por fuentes no muy lejanas a los hechos, del poeta Prudencio y San Agustín, lo que le da gran veracidad histórica.

Martirio de San Vicent: “Sant Vicent resistió sin desfallecer tormentos como el ecúleo o potro, la catasta en forma de aspa (que separaba brazos y piernas mediante cuerdas), azotes, desgarros con garfios,

y la parrilla con carbones incandescentes, tras lo cual fue

encerrado en una celda sobre cristales y púas, con los miembros inmovilizados con

cepos. Finalmente, a su muerte, el mártir fue arrojado

a un descampado para ser devorado por las alimañas y evitar así que su cuerpo fuera

venerado por el pueblo cristiano de Valencia, convirtiéndose en mártir, pero los cuervos ahuyentaron a las bestias y el cuerpo de Sant Vicent permaneció incorrupto. Daciano, encolerizado, ordenó que fuera arrojado y hundido en las profundidades del mar,

atándolo a una rueda de molino, pero el cuerpo reapareció milagrosamente en las playas de Cullera (paraje de la Font Santa), donde la viuda

Jónica lo encontró, dándole sepultura y erigiéndose una

ermita en el lugar”.

4. “San Vicente en la cárcel”. Óleo del pintor valenciano Josep Vergara, 1792. Museo Catedral de València.

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Las circunstancias de la muerte de Sant Vicent se extendieron por toda España y Europa, lo que provocó durante los siglos posteriores una corriente de peregrinaciones hasta València. Actualmente son varios los lugares, que se asocian con el Santo: Centre Arqueològic de l’Almoina, Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir, Convento o Cárcel de Santa Tecla, Parroquia de San Vicente Mártir, Iglesia y Monasterio de San Vicente de la Roqueta.

5. Capiteles con escenas del martirio de Sant Vicent. Portada románica del Monasterio de Sant Vicent de la Roqueta.

6. Centre Arqueològic de l’Almoina. 7. Cripta Arqueológica de la Cárcel de San Vicente Mártir.

El vial, situado extramuros de la ciudad, con arrabales y necrópolis cercanas, empezará a quedar poco a poco englobado en la urbe en sus diferentes ampliaciones históricas. En el siglo XI se construye la muralla islámica que cruzaba la calle Sant Vicent Màrtir a la altura de la actual calle Cerrajeros, donde estaba la puerta -Bab Baytala-. Posteriormente en el siglo XIV se construye una nueva muralla que engloba la zona donde nos encontramos y que discurría por la cercana plaza de San Agustín, donde se encontraba la puerta de acceso denominada de Sant Vicent.

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8. Plano de la ciudad de València.

Se convertirá en la calle mayor de la ciudad, y se irán construyendo nuevos edificios, hasta convertirse en la arteria comercial que hoy perdura. Entre las edificaciones históricas de esta calle, destacamos algunas ya desaparecidas como la Casa de las Arrepentidas (1345) y el Convento de San Gregorio, situados ambos en la manzana que hoy ocupa el teatro Olympia. Este cenobio pasó a ser cárcel de mujeres y a principios del siglo XX prisión provisional, aquí estuvo encarcelado Vicente Blasco Ibáñez.

Otros edificios que se pueden ver actualmente en esta calle, aunque con reconstrucciones a lo largo de los siglos, son: la Iglesia de San Martín Obispo y San Antonio Abad construida en el siglo XIV, Iglesia parroquial de San Agustín que pertenecía a un antiguo convento fundado a finales del siglo XIII, este monasterio fue considerado como uno de los más grandes de Valencia. Iglesia y Monasterio de San Vicente de la Roqueta dedicado a la memoria de San Vicente Mártir, de origen medieval y la Cruz de Término, siglo XV situada al final de la calle de Sant Vicent y que marca la entrada en la ciudad.

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9. Imágenes de la calle de Sant Vicent Mártir a principios siglo XX. Archivo General y Fotográfico de la Diputación de València (AGFDV). Colección Corbín, nº 10715.

10. Imágenes de la calle de Sant Vicent Mártir a principios siglo XX (Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Colección José Huget, València).

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