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Comedia heroyca. Berenize en Tesalonica : en tres actos

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(1)

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COMEDIA HEROrCA.

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EN TESALONICA.

EN T R E S ACTOS,

-CORREGIDA T E N M E N D A D A E N ESTA S E G U I D A IMPRESION,

^ A C T O R E S .

A n tig o n o ) R e y d e M a ced o n ia f dettinado esposo d e...

B e r e n i2 e , P rincesa d e E g y p to. Itm e n iO f h ija de A n tig on o amante de.*,

jíle x a n d r o , K e y de E pirO f y amante de B eren ixe.

D e m e trio , P r ín cip e de M acedonia. C h a r c o , G en era l de la s armas de A le ~

xandro ¡ y antiguo amigo de D em e­ trio.

Un Capitón de A U x a n d r t. E l Gobernador.

D o s S enad ores de ThesoU a, Eumene ¡ Sold a d o de M acedonia,

C O M P A R S A S . Soldados de M acedonia. S o ld a d os E p irota s. G randes de E p ir o . G randes de M acedonia. P a je s f m ugeres y marineres. A C T O P R I M E R O .

J a r d ín entero i y de fo r o s á dentro y en e l medio una fu e n te de marmol btanc

9

^ coronado de un D elfín i quien sirv e de p ed estra l una concha marina , qae recoja h t

aguas, que e l D d fin v ie r te por la boca. lado de la fu e n te un banco de JioreSp ó donde e stá recostad a\B erenize. Salen Itm enia y damas, < / / « ■ S u s p e n d e d el acento

que eod ulza en blandas cláusuias a l viento,

que a llí está recostada

estatua de a la b a stro , transportada de sus propios torm entos.

S o la q u iere lleg ar ^ sus sentim ientos deban á m i d e sv elo ,

d e q u erer aliv iarlo s el coasu eloj retiraos vcsotras.

I . * Y a nos vamos»

V a n se la s domas ; queda Ism en is CGnt% acechando ó B e r e n ize .

B e fe n . O risueño c rista l ! ó verdes ram os!

Q u é alegres ! q u é contentos !

Inm utables d el hado á lo s torm eatoj» n i os burla ja esperanza,

n i os afan a del tiem p o la m udanza, ni con océis de am or el d esvario, a l pasais el d o lo r del p ech o mio^ que si u a átom o v ie ra is de m i pena

(2)

a i vosotros f lo r lá o s , n! serena co rrieras , ó tu fuente bnlHcíosa^ pu t& es mi angustia ta!::- M as que curiosa atención me acecíiaba ?

S e levofita y repara en Ism enia. J m . Q uien siente tus j-^saresj quien estaba

pendiente Ue tu acento,

quien pasa igual al tu y o o tro torir.ento. M il veces mi desvelo

llorando tu d olor (s á b flo d c ie lo ) en tus desdichas q'.i&o ten er parte p o r tener el co n icelo de aliviarte. M as tú me has ocultsrío

siem pre la causa f i j i del cuidado q u e de tí te arrebata \

el m al. que así te tra ta, fab e r procuro en vano,

es á nü reservado tanto arcano. B eren , A y Ism enia qu erid a !

y te parecen pocos, de mi vida los m ales que á tu oido solo fio, ¿q aé huscas m ayor causa al llanto mio? A l tálam o y íU solio destíoada

de tu p a d r e - y tu R e y soy transportada desde el e g y p c io al m acedonio sueloj condúcem e el cuidado y el desvelo d e D em etrio tu herm ano, .

joven galán á quien pretende en vano Ja suerte mas severa

escalar de su m érito esfera^ y apénas en la C o rte hallo aco gid a, guando d s ur.a sjsp ech a mal nacida m iro al R e y p o seid o , y de su h ijo celoso y a (c o n que razón m e a flijo !) y o expuesta á m il recelos inocente} .

«1

R e y en ,sus pasiones aias ardientej D e m e trio desdichado

tan sin razón culpado, y en penas tan faialcs

aun GO son estos mis m ayores luales. A icxa n d ro de E p iro , que mi mano a l luisrao tiem po pretendía ufano, ofendido de verse preferido

d el R e y tu pa-dre , am ante aborrecid o, jó vea celoso , y P rincipe u ltrajad o, resuena lo s clarines en su estado, y juntando un exércico c o p io s o , inunda proceloso

con el ím petu a ltiv o de su saña d e M acedonia el m o n t e ^ la cam paña, y al g fa n riv a l disputa e a Ja palestra « i laurei S o b e ra n o , co n m i d iestra.

AntIgoBO se anim a i la defensa, y sin darm e la m a n o , solo piensa en ven cer su enem igo belicoso. Y o sola sia f.osiego y sin reposo, en países extraños

quedo expuesta á m il daños, ni co n so rte, ni R e y n a ; y tem erosa de la suerte de A n tigo n o dudosa; co m o , al fin, de este h orror causa p rim e ra , todo me da tem or , todo me a lte ra . Y o veo que por m i niega su lado á u a -h ijo valeroso e l.p a d r e am adoj por mí co a su persona

arriesga un R e y iflvicto su corona^; por m i sola resuena M arte horrendo, y se o y e de la guerra el cruel estruendo, por mi gim e la p atria , ei R e y iio clam a, siendo yo la ocasion d e tanta llam a. Y o me m iro cercada

de e x tra ñ o s ; y sin culpa tan culpada; ¿ y aun te parecen leves íundam cntos, que buscas mas m oiivo á mis torm entos? I tm . Y o coofieso ser dignos de tu p tch o

tan nobles sentim ientos j mas sospecho o tro m otivo aun ; m ira las penas que causa la ra zó n ; son m uy agenas de otras mas in te rio res, no la exceden; y según la raix de que proceden conservan el c a rá c te r , mas la llam a que una pasión p ro d u c e, se derram a con otras inquietudes,

para ocultarla no Iiay so licitu d es; y y o juzgo que el ma! que tu alm a siente nace de el corazon , no de la mente. B eren . Pues de afecto violento

c o n trario á la razón , ¿ru atrevim iento puede creerm e rea ?

Jsm. P o r m í llam a

co n o zco el propio ardor que á ti te in fia - tna.

A le ja n d r o ( a h tira n o !)

ántes que tu h im en eo, de mi m ano am ó ia posesion ; en esta C o rte fueron m is ojos de su in:áa el norte; m udóse, es hom bre al f i n , m iró tes ojos, y para acrecen tar h o y mis enojos, de mi padre e n e m ig o , el R ey n o a lte ra ; y quando y o debiera

por tan nuevos agravios olvidarlo, y al odio y a» desprecio abandonarlo ech arlo de la mente al fin procuro, y m as d en tro d e l alm a lo aseguro.

(3)

£ ere» . P e ro e a to- caso am ante, qué coaexlo n y o tengo ? Ism L o bastaniei

co m o A lexan d ro el m io,

D em ecrio ha sujetado tu a lved río . B e re a . D em etrio ? ¿Pues de donde

lo in fie re s , d i , c r u e l? Ism i N ad a se esconde

d e am oroso accidente

á o tro enferm o del mismo m al doliente. E l h ablar de sus prendas cariñosa, e! m ostrarte en tusmales tan 'piadosa, saber que fué por t í , que vió tu c ie lo , y m irar de m i padre el desconsuelo, h erido d e unos zelos

¿uo es causa snficiente á m is recelos? B ir e n . T u padre desde ahora

no em pieza á ser zeloso? Ism . N o lo ignora

n a d ie ; de un heroe tan perfecto solo ha netado el mundo ese defecto; m as es verd ad tam bién qtie e ra su hijo todo su b i e s ; su am or nada co lijo; se pudo com parar á la fineza con que siem pre le quiso su terneza; y e l v e r que ah ora le aparta de su lado d e algún crím tn le n otará indiciado. N o se mudan sin causa las pasiones; d e un sincero querer las confusiones q u e en los dos ha notado,

algún descuido , ó bien algún cuidad* en ojos , ó sem blante,

al ver tu corazon fu é lu z bastante. B eren . In ju sticia tan fiera,

Ism enla , te d e b í? ( de pena m u e r o !) Y o al padre destinada

pudiera estar del h ijo en am orad a? C o n que razón me a flijo !

Jsm , Pu es de que es tu pesar? A u o bien que el hijo

«le sí propio es disculpa,

n o siendo esposa aun, nada le cu lp a. D e D em etrio fas prendas hasta ah ora en o tro no se v ié ro n ; en é l m ora e l v a lo r , la v ir tu d , su rea l sem blante, q o an to respeto in flu y e , iacUna am ante; to d o ei pueblo le am a,

y en a lta v e z le llam a

su am igo le a l, su P rín c ip e el ñ a s sabio, ciudadano v a lie n te ; y : :

-B s r e n . C ie r r a e l lab io,

y en p az me d exa , ; i i e ah ora su alabanza

«o es oportana aquí % d e m i esperajtz» es e! norte m i esposo;

en pensar en su riesgo no reposo; mas si mi3 votos « y e el D io s gu erre r* , • triunfante entre m is brazos v e rle esper»*

V a se.

Jsm , D ich o sa tu si en taatas confusionefi im peras de esta suerte en tus pasiones; mas no está lib re el reo , que en su pen# tras si lleva arrastrando la cadena, V a s

9

» S a lón co rto ; y v u elv e á soUr B e r e n iz t s^lo» B eren . D on d e de tantos pesares

h a llará con su elo el almaV Y o am ante del h ijo ? ¿ Y o de D em etrio enam orada?

A ta l sospecha ¿en que , ó quand« he fom entado la cau sa?

¿E s d elito la p ied ad ? ¿E s ser rea el ser h u m an a? D io ses que en mi corazon estáis viendo lo que pasa, proteged h o y m i in ocen cia, y distinguid las distancias que h ay de am or á com pasIon. Y o á D e m e tri« ::- mas h a y , ansias, que é l vie a e a l l í ; ¿p e ro cóm o, quando su padre le m anda que á mi vista no se exponga^ su real decreto quebranta^ C ó m o aquí llega? ¿Y y o cóm * le espero así ? A y desdichada! H uiré. S a l

9

D em etrio. D e«!. B ereu ize , ve n ,

huyam os , sigue m is plantas. B eren. Y o h u ir c o n tig o ; qué dices?

D o n d e ? C ó m o , ó porque causa? D em . A y S e ñ o ra! no repliques;

todo se perdió i las armas de Alexandr.o nos ven cieron; de mi padre fas esquadras derrotadas y disp-rsas solo en la fu g a se salvan. V álg an os el mismo asilo,

que basta i los muros se abanutit^ y a las tropas vencedoras.

B e r e n . Y el R e y ? D em . N ad ie m e declara

su suerte ; por todo el cam po le busqué , m as no le halla m i so lic itu d ; ( ó C ielo s, u n a , y m il veces m al b a y a e l riguroso precepto

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que d e s o lado m e a p a r ta !) y e r o tiem ble el enem igo, xieinble A lexan dro si falta • m i p a d r e , que d e su sangre la satisfacción aguarda to m ar m i acero. Sefiofa, síguem e tu ah o ra. B e r tn . Basta,

gu errero adalid , dichosa esperanza de tu p atria , iá lv a te tú \ á «na in fclice ^exa á las D eidades alcas el cuidado d e extinguirla^ é de guardarla.

D e m , Esa infam ia

m e aconsejas ? ¿C óm o puedo en m edie de tin ca s armas y tanto riesgo dexarte ? B eren . R ie sg o m ayor á mi fam *

co rre e n seguirte podría quizás la envid ia tirana eutónces tener alguna, auQqne fantástica causa para su fu ror j no , v e tej solo el lleg ar á esta estancia ten go por g rav e delito.

H u y e , P r ín c ip e , h u ye y guarda el precepto de tu padre

y al honor m ió (q u e clam a á los cielos , ) mas respeto. D em . Y o solo deseo (qué a n s ^ !)

co n serv arle á su decoro, y luego osado en venganza «le su v id a , dar la m ía; d e x a , S e ñ o r a , que v a y a 6 ponerte en s a lv o , y luego ja r o á las D eidades altas s o ve rte nías , aunque pierda^ ia vida en tan noble instancia. £ e r fn . L o mismo juraste al R e y ,

y ei juram ento quebrantas. D e m . Y o al padre desobedezco;

es verdad , pero repara^ q u e es por salvarle la vid a; »é y o de sus tisrn as ansias qu e ao viviera y si tu le fa lta s e s ; las doradas ¡lech as q«e vibran lus o jo s, »0 sabes tu bien la llam a que introducen en los pechos; todas las D eidades sacras w ié r o n ** sus ¿©aes;

q u ie n , P rlflccsa idolatrada, podrá verte sin am arte, podrá su frir la desgracia de perderte , sin que pierda por ti la vid a y el alm a ?

B e r e n . Principe. severa,

D e m . Q u é dices I B e r e » . Y á

del respeto se propasan esas lisonjas.

Detn. Señora,

ne turbes las luces claras de ta C i e l o , estos defectes son ternuras que se exálan d e un h i j o , no da un am ante. B eren . B ien d e c is ; pero y a basta. D e m , A lo m énos;;-

B e r e n . N o qu iero o írte y a mas.

D em . Pues en que te agravia m i respeto ?

jf B e r e n ize le v u elv e la e sp a ld a , hace qu

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se v a f y luego v u elv e i llam arle, B eren . E n nada , vete;

juas o y e ;;- pero no ; acaba, vete y a , socorro , D io ses, que son m uy vivas sus ansias, y es m i corazon m uy débil. V e t e , P rin cipe , y no hagas

que tu p adre::- mas é l viene. ofattadn. H u ye , D em etrio , que aguardas? D eidades ! m i honor:;- la fuga;:- D e m . D e h ielo SQy v iv a estatua. S a le A n tig on o y Comparsas sin rep a ra f en D em etrio f le v e luego , y se inm utan,

B eren ixe enternecida ^ D e m e tfio r u é o - roso y A ntigono irritado.

A n t . Y a , esposa , en £ a :;- SBas q ue m ire? D em etrio aqu í ?

D e m , E s to y sin alm a! ap. B eren. D ioses, m irad m i in ocen cia. A ñ t. ¿ A s i m is leyes se gu ardas ?

¿ A s i á un padre se o b e d e c e ? V iv e n las D eidades sacras ! B e r e n . Sefior::-

D e m . P a d re;:- A n t . D e ira tiem blo.

A rreb a ta d o A n tig o n o de calera v a

é

echar mano a l acero y y se arrojan d e

rod illa s B e re n ize y D em etrio deteniéndole.

B eren . M ira , S « S « r, que a o es tanta

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<u C u lp a, {)orque y o : :- a q u í

si m e o y e s ;;- A n t . N o , tus palabras

están d e m á s , h arto d ice esta turbaciOQ que calla^

y tu perjuro::* ío n enojo. D em . Señor,

s i y o puedo lo que taandas q u eb ra n ta r::- csn sumisión. J Ía t. V e te de aq u í.’ lo mitnto. D e m . O bedezco j m as mis ansias

solo p id eii::- ^ n t . L a licenci^i

para p a r tir ; v e te , acaba, DO quiero o ír tus disculpas. A qué aguardas ?

2

)em . Y a , postrada

m i hum ildad te reveren cia, y obedece.

H a c e una profunda c o rte sía á A ntigono, v a ó besarle la mpno y y le aparta

con enojo, y vase. A n t . P u o cesa ,

ahora suspiras y « a lias? |P ues porqué no prevenías disculpas que me sacaran de m is dudas ? H as alarde de tu talento , y apaga esta llam a que y a crece insoportable. A y in g r a t a ! P e rd er un R e y n o , y a veo qu e es recom pensa bastarda para tu m érito ^ pero perder la m itad del alm a, perder un h ijo , ( ó D eid ad es ! ) de la prenda mas amada h acer el m a yor co n trario; es tiranía sobrada,

es h acer de un C0ra200 la prueba mas arriesgad a, y es m uclíb r i g o r , sino es que á tu genio le com plazca m irarm e en la vergonzosa pale&tra ( suerte tira n a !) de espuso y c e lo s o , de padre y rib al. iMI desgracia que mas pudo su gerir, a i que mas su frir un a lm a ? B eren. A.hf Señor! a o así me uUrajeJ^ *

•sosiega esa alm a agitada de varias sospech as; y o «ie la mano y fe jurada

6 t i , revalid o el v o » ,

* no h ay cosa que m i co n ita ac ia pueda m u d ar, que en quien b rilla la sangre que á m í me esm alta, qualquiera pensamiento ofende, qu aiq u ier sospecha ag ra via ; y v iv e D io s ::- m as qué d ig o ?

S e orrebatüy y luego se reporta. C o n o zco y ó bien las altas prenJas que te ad orn an , ni la m enor duda vat alcanza d,e que han de hacerm e justicia. Y o o fre c í ( y aquesto basta ) ser tu y a j y o lo o fre cí, y lo seré hasta las aras. D e m e trio no te h a ofendid« en una sola m irada,

es buen P r in c ip e , buen h ijo , y buen v a s a llo ,- n o igu ala nadie é su m é r ito , n o, y que y o lo diga basta; si entró aqu í fué por librarm e para t i , y en la cam paña m orir luego en m defen sa; no son d e pi^ndas bastardas tan grandes acciones', no; y á quaiquier duda que agravia

tanto m é r it o , es in ju sta, irritándese. es c r u e l , y : : - clarín y caxa. V and o voces. A l a r m a , a l arm a.

Q u é e s e sto ? P a d r e , Sefior.

B eren , E ste accidente me valga,

que y a á despeñarm e iba. ú f , ^ n t . C r u e l, y aun vu elve tu audacia

á mi v is ta ? V i v e el C íe lo !

E c h a mano á ia espado y ‘D em etria t» ' arrodilla.

D em . S e fio r , y a e sto y á tus plantas, pase noi pecho tu acero,

tu misma sangre d erram a, pero sálvate , Señor :

en el puerto está la A rm ad a /■ de A lexan d ro vencedora;

los navios que d e guarda estaban en é l , ardiendo quedan por roano contraria^ tus vasallos te abandenan, y á los mas fieles ios saiva solo el tem or ; y a no queda quien defienda las m urallas a i las puertas y paso franco

(6)

tie n e el contrario , y si u rd a s en huir será^ Jespojo

del vencedor j y o la espaWa prom eto guarviarie , m ientras dure mí a lieiu o } qué at>uardas? H u y e , S e ñ o rj y perdona si mi respeto quebranta tu precepto •, que tu vida me fuerza á desdicha taata, q ue aun el hacer lo que debe le cuesta un d ílic o al alm a. f^ate» B eren , Q u é noble pecho !

A y esposa,

si de seguir no te apartas un cru9l destino ! E ste sitio tien e una senda ignorada p o r donde podré segurd lib rarte.

M eren. D onde tu v a y a s , • y o he de ir.

^ n t . V en p u esj mas a y

1

se suspende, y á Ism enia he de abandonarla

a l c o n tr a r io , y a l desorden á e las vencedoras arm as? M iis mi esposa no es prlcnero ? á í : mas n o:;- pero y a alcanza S in resolv. a n m edio el discu rso. A m ig o s determ in, p o r e&ta puerta escusada

librad fieles vuestra R e y n a , S eñ a la á ¡a izquierda» « •n d aeid la h ácia la p laya l ijo s d el p u e r to , que y o co n Ism enia las pisadas vu estras seguiré al instante.

P^ase con algunas. C a p it. V e n id , Señora. B e r e n . D esgracias,

q u é me quereis ? A y e sp o so ! Y á D em etrio que se abanza a l p e lig r o , ¿qué destino le cabrá-? S i de Ja parca será despojo ? S i acaso d e las vencedoras armas se lib ra rá ? S i la fu g a ;:- p ero que me sobresalta? jQ u é pasión es esta que ^ m ^re en la m em oria guarda ^ ^ t e jó veo ? D ioses justos, y o a o sé lo que m e pasa :

si Qo es anjor esta ansia que me oprim e, y o no sabré d e c ir com o se llam a. i r W BereM ize c o k toda su Comparsa por

ia ixquierda.

S e !v n de /oros á d e n tr o : mar : a l lado d t- recbo la s ruihas d e un b a lu a r te , en e l izquierdo las reliquias de los baxe.’e s de A n tig on o , humeando de e l incendio. E n e l centro e l puerto de Tesaloniea , ecn la Aro­ mada de A le x a n d r o , y enmedio h CflpitanS

de A le x a n d ro . P u e r to p^ira e l desem­ barco ^ y una chalupa^

Coro. £ n hora diclaosa

reciba ia playa a l nirevo A lexan dr» vencedor M on arca. Pues M a rte le tributa los laureles aun ántes d e esgrim ir la ilustre espada.

V e n t. voces. V iv a el R e y de E p iro , Todos. V iv a

el invencible M onarca.

A l ruido de estos v iv a s , que ocom pafan la s coxa s y clarines en la s na ves, y en e l vestuario enarbola todas sus banderas y g a lla rd etes de im proviso , la victoriosa

armada de A le x a n d r o . S a le e ste . C h a rco y Comparsas. Clear. É n hora venturosa estas arenas

( M o n a rc a del E p iro soberano)

p ises tus nobies huellas , porque sirvan los laureles cortados por m í brazo, quando verdes alfom bras se te hu m lllea á tus victo rias de feliz presagio^ y a á tu fortuna ilustre todo cede, tu nom bre solam ente ha y a triunfad o. TeSiiIonica es t u y a , m léntras vienes surcando d e N eptuno los espacios. E n cam pañas d e C ércs tus legiones destrozan y aniquilan tus co n trario s, solo á tus glo rias faltan enem igos ' porque á tu fam a añadan m rs aplausos, y estos pendones que ha temido el g rieg o , solo sirven al a y r e desplegados

de som bra á tu fortuna, m ientras llegas á ocupar eí R eal trono conquistado. A l e x . L le g a á mis brazos, C a p ita n valien te

que envidioso me dexas y obligado} , pues quando tantos lauros me tributas ia gloria me com pites de alcanzarlos. M a sq u e gloria m ayor que en sus em presas tal Soldado ten er un A lexan d ro? solo qu iero saber si mi enem igo preso q u ed ó , pues si ese tríu afo a!canzO| y a me dió ia fortuna quantas dichas esperó m i deseo d e su man».

(7)

C ìe o r, D e A n tig ò n o , i

5

ef

5

o f, no se ha «abido. A l e x . Y a la gloria m a y o r m e q u itó e l hado. C íea r, P e ro no la mas bella ; £ e ie n ize

tu prisionera es y a .

A l e x . O h , am igo am ado ! A llo r o z a d o , A h o ra sí qwe es com pleta la v ic to r ia ! D o n d e está ? A llá me gu ia.

Con im paciencia amoroso. C lea r. T u s soldados

pudieren sorprenderla quando h u ia, y m iénrras y o á tus planeas me adelanto, d i orden que hacia aquí la coudusesen. A l e x . Pues vamos.

D en tro voces. A rm a , gu erra.

C a xa y clarín. Suena dentro estrep ito de arm as ; y luego sale Ism enia acelerado^ y A n tig on o tropezando y cayendo reti-~

fundóse de algunos soldados de A lexa n d ro.

Ism . A y A lexan dro ! marchando.

defiende el padre m ìo. A le x . D on d e queda !

A n t . V i v e s , aun h a y valo r en este braz» p ara acabar eoo todos \ no vencido

rae juzguéis. Cae.

Ism . A y de raí ! A l e x . O l a , dexadloj

am igos , retirnos ; y la vid a

se respete de un padre aunque contrario. A n t . D e mano de enem igo es dón funesto. A l e x . E se renom bre le a lc a c c é lidiando^

en m i vence el valor , no la fortuna. A n t . T am p o co ced e el m io á Jos acasos;

la suerte da el laurel ; mas JSerenize prislo aera ? A y d e mí ! ó golpe am argo! á tanta pena ce d e el sufrim iento. Clear. B e re n iz í llegó. ó A iex a n d ro . A l e x . O fe liz hado !

L a s arm as ia p re se n te n , las banderas se abatan á los pies d e l dueño amado.

S a le B e re n ize : tocan tnarcha. E n ho^a venturosa , B erenize, á pisar los laureles conquistados, vengas á m is lle a ie s , d on d e::-B eren . E sp era,

A n tig o n o es aquel ;'dÍoses sagrados cp . y a todo se perdió ; pero alentem os. A le x a n d r o , y o estoy entre tus lazos p risionera , y aun dudo las cíiier.as, p orq u e parece estilo r.unía usado, q ue per las sendas del rig o r se busque e i cam ino apacible d e l sgrad o.

A n t . Y a e l corazon palpit« en tre m il fu­ rias.

A l e x . O bserva m i sem blante, dulee encantoj exániinen el t u y o , y lu ego digan qual parece el vencido.

Jsm . A h tirano !

A n t . a tr e v id o ! • *tt«

A l e x . L o s triunfos que conquisto, '

-para hacerlos mas tu y o s los a lcan zo ; de dos cetros que em pu ña vencedora sola es digna de tí tu real mano; y o te b u s c o , te ensalzo , y no sosiego hasta m irar tu cieio coronado

coD el lau rel d e E p iro y M acedonia^ pues tu eres solo el numen adorado á quien trib u to rodas mis fortunas;

DO b a y mas d i l a c i ó n , sig u e m is pasos v e n e l fr u t o á c o g e r d e m is v ic t o r ia s ; basrt^íií* su sp iré .

Ism . D io ses ! A n t . Q u é agu ard o?

S e v a á arrojar sohre lo espada A ntig om ^ y le d etiene Is m e n ia , y vu elve

A le x a n d r o . Y a és tiem po d e m orir. Ism . Padre , qué haces f

A le x . ¿ Q u é in tenta tu fu ro r desesperado? D esárm ese al instante.

L e van á quitar hi espada f y éÍ la arrojñ óntes,

A n t . ¿Q u é aun la m uerte me has de usurpar tam bién ? A l e x . Y o de tus hados

me com padezco mas que me horrorizo; el constante varón en el naufragio m uestra el rostro sereno ; las fatigas nunca triunfan de espíritus b izarro s, y y o juzgué de corazon mas fu erte, quien salió para el solio soberano. A n t . Q uando los m ales llegan á lo sum o,

no pue.ie el corazon sobrellevarlos. A l e x . A n t ig o n o , consuélate , y ad vierte

que su suerte no eligen los humanos, y en ei C ie lo se tram an dulcem ente de him eneo y sm o r los tiernos lazos.

A n t , D e ira tiem blo. op.

B eren . O quanto sus ultrajes a.p. sien te mi corazon !

A l e x . Q :ie m arche el cam po. á la Cnmp. D oefio herm oso , qué e sp e ra s? B eren ize, guia tu herm osa planta a l ^ran Palacio:.> A u t . A h engañosa! A h c r c e l !

(8)

%

^lex,

Bonde to efrezca

coronada d e triunfos m i real in aae. ^ n t . Y a m e falta el va lo r.

B eren . E s p e r a , y o ye.

i^ a á coger lo mano A le x a n d r o ó B e re n ize , y e sta l o retiro.

A le x a n d r o , tu v iv e s engañado; y o á A n tig o n o o fre cí la fe d e esposa. jS n t . Y a respiro.

A l e x . L o sé f mas el sagrado t it o t^o os unió aun. B eren . P e ro m e ha unido

la constaflcla y lealtad que le be jurado. D io s e s , qué es e s to ?

A n t . Oh f que cot:tervto inunda

todo mi c o ra z o n ! . A llo r o z a d o . A l e x . V t t o ^ - t u mano

está el m udar la s u e rte , y dar la vid a á un K e y que se confiesa y a tu esclavo. B er.E ü hacerlo está en m í, mas no lo esperes. A l e x . A h í taladre m i pecho ardiente rayo. A n t , ¿Q u é es aquesto ¡ A lexan d ro? ¿ T u te

turbas ?

U n heroe tan g lo r io s o , tan po>strado a l prim er go lp e ? Y o creí mas fu erte quien nació para el solio soberano. A ie x . ¿ Y estos ultrajes su fro ?

A n t . C on sidera,

^ue no elig en su su erte h s humanos, y en e l cielo se trem an dulcemente

d e himeneo y amor ¡os tiernos laxos, j í l e x . O la , gu ard ias, quitad á ese atrevido

d e mi presencia. C lea r, V am os. y ín t. Y a mis hados

no tem ea tu f u r o r , tu me h as'ven cid o ; ¿m as que im porta sí s o y quien ha triun­

fado

solo y o de tu orgu llo ? M is Im perios t e los d o y en albricias de esta mano; aquesa es la vic to ria á que aspiraste,

Con arrogancia

y esa es la que de tí y contra tí alcanzo: m ira quien v e n ce, ó es ven cid o , y luego si el triu n fo conseguiste, ciñ e e> lauro. A le x . Q u é es esto , ^Sagrados dioses ? Ism . S i una in feliz prisionera

puede esp era r d e A lex an d ro q ue la escu ch e::-

j í l e x . D e finezas

p a sa d a s, á que buen tiem po vendrá á coavencerm e Ism euia.

I t m . ¿N o m e o y e s ?

A l e x . G ran Señora,

lo s cuidados que tee ce rca * 00 me dan lugar ahora para d iv ertirm e.

Is m , A h ñ era ! ap.

Y a te entiendo. Y o , Sefior, solo te pido licen cia para p ed er á a i padre hablar.

A l e x , S o ld a d o s, í Ism euia que no se le im pida e l , pasa de la cárcel mas estrecha. Ism . Beso tus plantas. O h com o

es verd ad que la presencia de un o fen d id o , es penosa al que reo se confiesa. y áse. A J e x . T ú , C le arco , á B e re iiiic

conduce á P alacio , tenga tiem po a llí d e arrepentirs» y pensar en lo que d exa, y a d m ite ; que los prim eros discursos que una alm a engendra no siem p re soa los m ejores. £ q dos balanzas opuestas

ó B e re n ize . tienes á un R e y poderoso, y á un R e y abatido ; pesa tú allá en tu discurso á qual le debes la preferen cia, ó a l que palmas te trib u ta, ó á quien te ofrece m iserias.

l^ a se con ia Comparsa. B eren . A quien nació de R eal sangre

ni uno in c it a , n i o tro a lte ra : cum pla y o c o n m ig o , y haga el hado lo que quiera. A h si y a que de mí esposo m e lastim a la traged ia, se hubiera D em etrio a l menos librado d e ::- mas a y penas que él vien e a q u í! S a le D em , D e mi padre

en tanta fortuna adversa quien me dirá:,’-n ía s qué m iro ? ¿Pues tu no h u iste . P rincesa? B eren . Y tú aquí vu elves! D em . E n vano

un triste tu a liv io espera. P e ro qué v e o ? ¿ N o es este, C le a r c o , d e c u y a estrecha

am istad q u e profesam os.

(9)

la de Pilades se queda envid iosa ? D arae , am igo, (p u e s y a mi fortuna adversa con v e rte se ha m ejo rad o ) en prueba de raí finexa

l í

9

v a á abrazar alborozado* una Y veces l«s brazos. C lear. J ó v e a , tu acción se suspeada,

Con entereza. q u e á la vista m s pareces m acedonio , y n an c* esperó

C le a rc o á sus enem igos, desnuda la e tp , d e otra m anera que de esta.

C ie lo s! M e c o n o c e s ? C ó m o ::- ' C le a r . Jam ás te vi. D e m . Y o : : - * C lea r. R efrena la v o z , y entrega la espada com o prisionero::— D em . E strellas

in fa u sra s, qué es est« I C le a r . D e

^ A le x a n d r o ,.

D e m .^ Y esto ordenas, In grato a m ig o , de tantos favores en- recom pensa com o me debes ? C lea r. D e lira s ?

D em . Pues y a que todo lo. niegas, v iv e el C ie lo que una vida que te d i , de esta manera

E c h a mano á la espada, la he de cobrar.

C/ffflf.Oia , guardia ? S e pone en acción. B eren . P rin cipe , tu razón ceda •

a l d e stin o , y y o lo mando. á D em . T/'a D em etrio á en v estir con la espada desnuda á C le a r c o , le d etien e B e r e n ize ,

y a l mismo tiempo le prende la guar-‘ dia por la espaldS.

S e ñ o r , no irrita rse pueda ó Clearco. un gu errero generoso

d e uH a'juveriiJ vioJcncia, C lea r. Soldados , á B erenlze

conducid á donde ordena A l ^ a n d r o , y d exad solo (n iién tras sigo vuestras h u ellas) a l m acedonio coum igo.

I. V am o s.

B eren . S e ñ o r , de t í espera, una m uger la piedad que él á sí propio se nlega^

tra fa á este P rín tip e jóve« sin r i g o r , y considera que la razón cede á veces a l ím petu de las p e n a s * ^ y en él son tantas que s í todas d ecirlas pudiera,

y o sé bien que aunque enem igo, de su m al te enternecieras. C lea r. G ran Señora , perdonadm e;

cum plid lo que e l R e y ordena, ó la gítard, B e r e n . A D io s , D em etrio . Compasiva»

D em . Señora. Tierna*

B e r e n , Sufre de enem iga estrella e l co n trario influxo , y cree de una voluntad sincera que no fu era tan infausta si y o enm endarla pudiera.

y a s e con toda la restante Comparsa* D e m , Sola esa bondad , solo «se

ra y o de piedad me alienta.

Y t u , falso a m ig o , ingrato, á Clearc», C lea r. D e m e tr io , á mis brazos llega;

' y a estam os solos ; tu espada vu elve á ceñ ir , y no pierdas el tiem po ; y o soy cu am igo.

M irando á todas p a rtes. y m i m em oria conserva la vid a que te d e b í,

quando y o estuhe en la regía C o rte de tu p ad re; basta ahors disim iiió mi £ n eza,

por baber tantos testigos.

D em , D e x a que ú tus plantas p re s ti m i bócají—

C lear, D eten te , am igo.

M irando á "todas p a r te s. E l p eligro que nos «erca es grande ; y a la gran guardia de A lexan d ro aquí se llega; p or a llí viene otra tropa; sola esta ignorada senda queda á tu vid a ; de nl1 Áa que el paso les tuerza, ó m uera por tu persona, si o tro cam ino no queda, porque otra vez con el nom bre de ingrato no me envilezcas. D em . Oh , am igo.

C lear. V e t e ::- D em . Y mi padre ?

C le a r, Y a no te escu cho. M irand o dentr§» De¡». S iq u ie ra

(10)

- f

• s-B ’i i éoTìétr està m i padre. C lc o r , l ^ s tropas aqiii se acercan:

M irando dentro, fu erza es salirles a l pasoj tu padre preso se queda,

s á lv a t e , h u y e ; y adiós. . V a s i. D em . Y o huir? { i en tre las cadenas

d e ' A lexan d ro está m¡ padre? M as s í , que guardar es fu erza esta vid a para que

em pleada tn su defensa, aunque guarden su persoua mas tropas que el m ar engendra a r e n a s , mas rayos q u e ^

derram a el sol en la t i e r r a . co n tra todos arrastrado,

á

esfuerzos á e la terneza J e h ijo , y la obligación que eti este nom bre se en cierráj lib re D em etrio á su padre,

é por lib eita rle m uera. A C T O I !•

A tr io de P a h c i l adornado d s agujas y e sta tu a s, y sus c o h n c t colgadas de trofeos m a t a r e s con un trono a i J a d o tzquterdo.

S a ie A le x a n d r o , e l G'*rernadbr¡ Senadores y Comparsas. 'tfo ro . E l trono de M cced onia

\ e n g a en b(.ena hora á o cu p a d o com o A lexan d ro el prim era

«1

sin segundo A lex an d ro . ^ P orq u e vean que el hero« de EpjrO le usurpa la g lo r ia , y com pite el apiause. Gc^» M onarca generoso,

á vuestros pies postrados el pueblo y la nobleza d el m acedonio estado,

pues com o á R e y v e n c iste , com o á duefio depositan las manos en tu m aco. Señad, i . E ste ce tro y corona

c o a ei purpureo m anto t i s t e , ciC e y em ppfia; y com o o tro A le x a n d r o

•cu p a el re g io solio , pues y a es tu y o i eíf^ erios del im pulso d e tu brazo. A l e x . Y o

9

S agrad ezco , am igos,

Jos afectos postrados o u e vu estro read im ien to le tiib o ta á

y y a v e rsis que ad quiero-m is conquistas.

p o r q u e lo g re n tn?» g e e fe s d e ib i am par«. S e n e d . i. A s í lo conocem os.

S e» d . 4. Y acordes repitam os. C e b . Q u e el solio del p rim ero

ocupe o tro A lexan d ro.

E llo s y M úsica. P orq u e vean que el heroe de E p iro

le us^ii-pa la glo ria y com jsite el apiauso. S u b e a l trono.

^ o c . V iv a y re y n e en M aced o ái» C axn y ih r in . el in vencible A lex an d ro.

F o r tu n a , jque en m edio de tantos gloriosos aplausos, un prisionero me insulre, y me com pita el amado d u lce bien que en B erenize a p etecí c o d su tirano ! ¿ Y lo Sufriré tranqu ilo ? * N o , que y o h aré que el osado

A n tig o n o á conocer llegue quanto d lita , quanto un triu n fan te y glorioso,- d e un R e y preso y sin vasallos, y quede él mas abatido q u and a u'.e adm iren atas • alto.

E l y música. P orq u e vean que el keroe de E p iro

le usurpa las g lo rias, y ^ « ita el aplauso. L le g a C lear. G ran S e ñ o r, un extra n ger*

• para besarte la mano pide licen cia .

A l e x . Q u ien e s

'5

C lea r. N o le v i ( isa s tas soldados d icen ^ne de personage

ilu stre , indicios ba dado. A l e x . R e tir a o s , solo quede

a i guardia.

Q ob. y Señad. S iem p re postrados y hum ildes te obedecem os. V iv a el in v ic to ’ Alexandro^ v iv a el R e y d e E p iro , v iv a .

léa n se todos , y puedan solos seis Cotn^ p arsar ó los lados del tro n o , y sale

D em etrio.

4

/ex. Q u iéfl s e r á , q u i en r e c a ta d o ., en tal d ia hablarm e q u iere? P e ro y a lleg a.

S a le D em . A lexan d ro

d e E p iro M o o arca ilu stre, e l d ía que sus aplausos t« trib u ta l i fortu n a,

(11)

-j

3

fr m íte

1

e i da desdichado que se cuente entre los nauc

4

ds q u e hom eoajes voluac&iios te dedicao.

^ h x . D i , quien eres ?

D e m . E sa pregunta no extrafio, pues quando tú d e mi padre ocupaste lo s palacios^ a o asistía y o en la C o rte ; D e m e trio so y. A l e x . Q u é he escu ch ad o ? ¿ D e A a tig o a o el h ijo ? D em . S í.

Á l e x . ¿ Y te has a trevid o osad«^ despttsejdo d el Reyao^ ocupados tus estados, á lleg ar hasta aquí ? D e m . S í,

d ig o o tra v e c ; y a o extrafia te parezca si es que raido á tu c o ra zo a b izarro por tu grandeza. D e q u ie a ' u a in feliz en sus h&dos p o d rá ñarse , sino se fia d e un A le x a n d ro ?

A l e x . Q u é noble a r d id ! Q u é pretendes ? Im ploro de un padre amado la libertad ^ por é l vengo á o frecerm e volu ntario

é la cadena. Sefior,

qué qm eres ? S í es que n a escla v* en m i padre solicitas«

en m i le tienes p o s a d o . S i una v íc tim a á los D ioses ( s u purpura d erram and o) «frec^r q u ie r e s , en nti Y íctiraa te o fre z c o , y tanto que aunque vea la cu ch illa viferar en e l fu erte b razo, ^ b u scará m i cu ello el golpe * o r h acer c ie rto el estrago. '

D irá s que c o es recom pensa m t juventud con los afios, y prendas de un padre y R e y j . l o a s , Se&or , p or eso carg o í ia con traria balanza, tus g lo r ia s , virtud y aplausos, y con el pesar d e un ;bijo

la piedad de un h eroe hum ano. ' ■ A le x . O h dolor , que me enam ora! ap.

SeguB eso h a sido falso ó é l. que t« padre ayrad » jr fiero

te desterró d e su la-io. D ev f. V erd ad h a s i d o , S eñ or. A le x .V e r á & á 'i ¿ Y p or libactafl#

o freces tu vid a ? D e m . S í i

e l tu vo n a tiv o s hartos para o d ia rm e } y o in cu rrí ( por destino' d e los hados } en ir r it a r le ; mas ju ro , S s ñ o r , á los dioses santos, que in volun tario le ofendo, y que éntes que dél culp ad o, verm e extinguido quisiera^ m as aunque del tod« vanoc fu ero n sus re d e lo s , a u iq u e m e ab errecia inhumano t ia aias razoa que su encon o, le venerara postrad»,

le o b e d e c ie ra , y b aria lo s mismqs extrem os q i e hago. A l e x . O h h ijo ilu s tre ! op. D em . N o respondes ?

S in duda ( a y D io s !) te ha enojad«

mi sobrado a tr e v ia ie n t o . A rre ja rm e i tu p alacio, h a b la t con tal osadíaj

á uA R e y v e n c e d o r, es claro que m erece gran castig o, pues f Sefior , sea el culpado y o solo i y o .s o l# m uera com o le des á mi anciano p adre libertad y v i d a ; .^ o l e esto pido' postrado,

este ruego uo te ofenda, pues sus impulsos dictados son del húnor , d el cari& o, d s la razón , y aquel lazo indisoluble que el C ie lo dispuso para ligarnos

con la fu erza que en la saogre la naturaleza ha dadO)

i tus pies e s t o y , y o m uera, nías lib ra á mi padre amado. A l e x . ¿Q u ién ha de m o n r , ilu stre

exem plo ^ e todos quantos h ijos adm iran los s ig lo s ? A lz a del suelo á m is b razos, * q u e esa p ied ad me enamora^ enjuga ese noble llanto,

q u e hoy verás Ubre á tu padre, y á tu a rb itrio .

(12)

1 *

bese tus píes me perm ite, m agno ¡nvictd , ilustre a m p a ro de afligtdbs , y á tus p lan tas p erm ite dexe postrado ta m b iin mi acero en sefial de que yo y a so y tu esclavo. j i l e x . Q ué h a c e s, P rin cip e valiente?

Y o no vendo i p recio tanto m is d o n e s , nO 5 tü virtud te los adquiere sobrados sin que á tanta costa tu ya iiayas m enester com prarlos. N o solo te doy tu padre, sino á él le devuelvo quanto le q u itó la gu erra } el’ cetro su C o r te ', todo el estado y a es su yo : solo una prenda p ara mi re serv o , y quando- esa se le n ie g u e , espero de tu corazon bizarro^ que el logro m e faeílite. Díct. ¿ Q u é podrá haber reservado

á un vencedor tan ilu stre? Y o lo ofrezco : a l C ie lo santo ju r o , que en prem io d e la grac ia que escucho a tu labio, y o p r o p io , y o te franquee del K ; y n o lo mas sagrado: pide , Señor.

A l e x . B e re n iie ,

es Jo prim ero q u e aguardo.

D em . Q u ien , S e f i o r V D ioses que escucho^ y i le x . B erenize : con su mano

solam ente me contento.

D em . Y ella lo quiere ? D esp acio , desdichas.

4

¡ex. Y o no s é , mas p ara esto de ti me valgo para qvie lo facilite s. D em . Y o ?

A l e x . S í , tú m is m o , tu grato c o r a z o o ,- t u 'g r a n talento solQ es capaz que su ayrad o r ig o r , m itigue : y o sé

por p ru e b a , a m ig o , de quanto es capaz tu persuasiva: flliJa que p»r e lla ard o, ilila que que de tí nie n o, y d ila en fin que postrado wn vencedor deposita

prem io ó castigo en s« ma»o. y a t í A iex ^ n d r o y ia Comparsa,

D em . N o d iré síne á los D ioses ^ q a e vibren sobre m í un ra y o .

C ielo s en donde e s to y ? ¿ Q u e ardor vio— Jento

m e ha usurpado la luz? A h ,q u e torm ento, padece el co razon ! Y o á mi enem igo o frecí á B erenize ! Q u é , qué digo? Y yü p ro p io , y o p ro p io , por mi mano lie de en tregar ía s u y a , (n o : es en vano) á m i ribal ? £ s m ucho sentim iento, y con poco valo r el pecho siento. M as que dudas son e sta s? Q u é recelos? In grato hijo so y , viven los C ielo s; la libertad de un padre se aventura, y se opone á su afecto otra ternura? Q u e grsn d o lo r! Q u é im portaV ¿ N o es

prim ero

. un padre que la vid a ? A s í lo infiero: y a t e m o , vive D i o s ; que esa tern esa me la m urm ure el mundo por flaqu eza. Perd er á Berenize es dolor g ravej aventurar á un padre es quanto cabe en el m ayor e rro r , en la mas fiera ingratitud de un hijo ; que prefiera á su vida la m ía , t i h ouor qu iere, pi:es D em etrio á lib rarle, y lu ego m uere. S í , v a m o s, mas á B erenize bella diviso a llí j habrá mas cru el estrella! Y a me es preciso h a b larla, y á despecho del corazon , fiarla de mi pecho todo eJ d o lo r ; e a golpe tan tirano asístam e ( ó D e id a d e s) vu estra m ano.

S a lón corto. B eren . A donde de mis pesares;:-

P e ro D em etrio , y a temo su v is t a , y p or no encon trarle, por aqu i volverm e intento; no qu iero añadir m otivos á esta inquietud que padezco.

H a c e que j e va,

D em . Señora , esperad ; un breve ^ instante que m e oygais q u iero , ^ y Juego os ro lv ed .

B eren. Q u é dices ?

A s í de aquel juram ento

se observa la le y ? S e v e r o . D em . Señora, m i destino::— B e r e n . N o , a o qu iero H a c e que se v a , oíros ; adiós. D em , Señora,

p o r piedad. E n tern ecid o, B e r e n ,

(13)

B e t e n . P u e s o u e es fa in te n to ?

Q u é p ides? Q u é d e m í quienes? Im p a c. D em . A h , S e ñ o r a , ese severo

r ig o r c o le ha nierecidb e l co razon de D e m ttriü . » B eren . A h , que no sabes tu qnauto

Je cuesta* á mis sentimlciitOvs! ap. Z>em. ¿T ii rehasas escu ch arm e?

B eren. Pues b ie n , d i , njas sea presto, y sin falta r al cn rácter

t u y o , ni de mi respeto á Ja aten ción , y este rato

te escucho por el postrero. D em , Y aun ignoras tu bien quanto

es este el ultim o er-fuerzo. iip, B eren . E m p ieza.

D e m . D e tus brillantes dulces amables luceros, bella B e r e n iz e , todos los hom bres am antes

ciegos::-B eren . A y de m i! su am or me explica» óp. D em . H idrópicos de su fuego

apenas de sus ardores p artic ip a n los ia cen d io

s::-B eren . M ejo r es co rta rle .e l paso, o p. que si él se declaca temo

mas ^ue sus v o c e s , el ruido que ha de sonar en mi pecho. D em . E ste am o

r;;-B eren . P rín cipe , observa Severa» la le y que im puse prim ero,

ó no te escucho. D e t i. S i haré :

conMancIa , h o n o r, y aun te ofrezco ser breve. E l gran R e y de E p iro A iex an d ro , am ante ciego

de tu h erm osura, te adora, recobrado.' y el conijuistarle tu afecto

£ a de ral , y y o te pido que adm itas sus rendim ientos. B eren . D e q rie n ?

D etn . D e A k x a n d ro . B ä ren . ¿ Y tu

lo p id e s ? A dm irada.

D em . A tus píes puesto, que adm itas su am or suplico^ y que hagas de un R e y gu errero, y vencedo.r, un M onarca

d ichoso con tanto prem io.

B eren. A h , in grato ! a h , tra y d o r! que en

vano ap.

* t* i m íos, tus a fe c to s !

D em . |D e qué te turbas ?

B eren . Pues c o m o ;:- ’ oyrada» no e íto y en m i!

* D etn. Esos extrem os... Sorprendido, ^ e r e n .S o n de aom iracion ; a h o ra ap. recob,

te he cte m e n e s te r, esfuerzo. 'C o n tr a Ja esposa de un padre in tercesor de .o :r o afecto el hijo ? D e m . Q uizá:;- Bere)i. N o mas, ha elegido un m ensagero, y m ediador oportuno, A lex an d ro j- v u e s t r o ingenio bien d-ístinguió, bien conoce e! grnn la g a r q u e * e n mi pecho tenéis vos , pues de v o í fia • acció n de tan arduo empeño. D : m . S i me escuchaseis::- B e r e n . C aliad j

que h arto escucho , y harto siento, op, p e m . Señora, íi al padre m io

rinde libertad' y R e y n o , A lex an d ro generoso; si y o conquisto tu afecto, y si no corre-su vida peligro^ y o que h a ce r d eb ol A conséjam e n i , y no usurpes á m is torm entos e l fru to de tantas ansias. B e r e n . Y o aconsejarte no puedo,

eres buen h ijo j conor.co el ía c rific io que has hecho. D em . A si el corazon m s vieras^

d u ics idolatrado objeto, com

o;:-B eren . P r ín c ip e , qué d ic e s ? Y a este es o tro atrevim ien to: ¿cóm o me hablas asi ? D em . C om o

al y a condenado reo á m o r ir , Je es perm itido

todo. 4

Beven. Suspende el acen to.

D em . N o p u e d o , q n e y a i^a su frid o 'q u a n to su frir pudo e l pecho.

Sabe que y o te am o íin o, que eres tú el numen suprem o á quien solo sacrifico

la victim a d e m i incendio; que te a d o r o e n (in , y tanto quanto «s di^no de respeto

(14)

Í

4

y. am or «1 m érito fu y o , q u e harto en esto l e encarezc©^ p ero sabe también qwe

uu mas que huiuaiiO precepto m e fu e ria que y o apadrine de un cruel ribai los 'alecto s; de un enem igo los triunfos} h arto he dicho mas no pued«j m edirá tu a l l á , si h a y pena que igu ale con mi torm ento. B tr'en. D em etrio (q u é e s esto D ioses?)

t ú ; : - quand o::- qi;é atrevim ien to es e s te ? D i , qué lenguage p ara m í;;- tú ;:- cóm o C ie lo s I

com o e xp licaré m is aosias ap. ^uc acá dentro d i m i pecho^

v o y á buscar el enojo, y encuentro con o tro afecto? Z>em. T e n piedad de m í , Señora,

y considera te ru ego Á un h ijo fiel que á su padr« ad o ra con tanto extrem o, q u e d olor ie causará> v e r que le usurpa severo ( su p a d r e , de uoa esposa com o tú el d u lce him eneo.

M eren. B a s ta ; P rin cip e ( á q u ie n . D ioses, á o ha de enam orar Han bello 0p. d isc u rrir ! )

D em . S i y o , .S eR o ra , con siderara e a tu pecfao la mas m ínim a centella

p o r m i am or , fuera tr o fío # p rim e ro de la crueldad

m as r ig id a , quo mi atecto ' te abandoaara ; |qne hará pues quien m efecio uo incendio

tan grande ? £ ír e n . Pues crees tú ::-m a s. D e id a d es, y o ::-me pierdo! áp. í>efn. Prosigue. B e r tn . D exam e ya,-y o condesciendo á tu ruego, v e t e , y déxam e siquiera.

E n tern ecid a v u elv e la espalda* D em . A j a m o r ! pues y es« tierno

suspiro que s ig n ific a ? '

B eren . N o s é , déxam e re ruego. L o m ism

9

. Dem » ¿Q u é d iré de m i em baxada?

B e r e n . Q u e lo que tú quieras quiero. D em . A y J que en tu sem blante no

sé ^ue nuevo agrado leo

<jye me hace p e a sa r;:- B ereit. CrueJ,

¿que qjjteres de mis afecto s? ¿N o te basta lo que cailo

que has de apu rar lo que siento? y a te . S e va B e re n ize entre enternecida y y s i

^ueda solo D em etrio ^ y suspenso. D em . iQ u é es esto que por mí pasa?

D iv in o s D io ses , qué es esto ? B e re n iie e n tre confusos enigm as de so silen cio, Bü me ha dicho que me estim a? E n sus trocados co a cep tes, en sus calladas suspiros, y en su sem blan te, ¿no leo que d e oculta llam a abriga algún ardor en su pecho? Y o no le co n o zco ? S í; mas que im porta -el conocer!«. D io ses' sagrados , si 'y a solo es tiem po de perderlo todo , pues totio lo rindo de m i obligacioB en feudo ? O h , padre! adorado padre! ¡Qué -sacrificlo& violentos cuestas á m i c o ra ro n ! P e rm ite á m is sentim ientos esté breve desahogo

ea las lágrim as que v ie r te , ¡í$ra, y no te ofenda este llanto, que á h acer m i deber resu elto, eomo h ijo lo ezécu to

mas com o am ante Ip siento. S itie A le x a n d ro . y íle x . Y o v i , a m ig o , á B ereaize

salir de a q u í; qué tenemos? D em . T o d o , ( a h , D eidades!) Sefiorí

lo tienes , y a tus afectos se lo | j^ p | i^ B e r e ñ ix e

será y o m'uero!

^ / e x . D am e j,os b ra z o s , am igo, tú eres la pa» de m i pecho, tú ::- pero de aqueste líjenlo que es ia o casio n ? ¿Q ué torm ento á tal extrem o te obliga?

De»>. Señor , este llan to tierno no es de d o lo r , es de gozo tam bién tiene sus efectos la alegría ; y quando un padte lo g ra lib ertad , y Ile y n o , p erm itid o le es á un hijo

q n e le adora e^tos extrem o«. y a t e . A l e x ,

(15)

J lì e x . C om pie fii con ta tefuu rft Hiléntras y o dentro d el pecho cum plo con m is a legrías. ¿Quién h a b r á , piadosos C ie lo s , que pueda feliz llam arse com o y o ? P ero á este pueste Ism enia se a c e r c a ; jo h quanto e a esta ocasion la tesco!

S a le Ism enia, Itm . A q u í está A lexan d ro. Saben,

S e ñ o r , los D ioses suprenjos

quanto siento tv>s pesares, Toá» con iron. quanto tus d e sá ic b is siento^

en oied ’o de sus T Íctorios, en m eJio de sus trofeos verse un R e y aborrecido ' y d esp recia d o , es severo rig o r d e un hado inhum ano, - que aun y o ;:-

jíle s t . Suspende el acento, Ism enia , y no , no te añ ijas.

A l mismo tono. J í w . Y o d e aquel in grato pecho

siento el r ig o r ,* p u e s y a m iro, d e tus arm as al incendio, si es £lei]a B eren ize, que es T r o y a m i p atrio suelo. A l e x . T u patria quedará libre,

tu padre obtendrá su C e tr o , tú no te n d r á mas pesares, y y o quedaré contento, pues y a , B eren ize am ada, m e ad m ite.

Jsm , D iv in o s C ie lo s,

q u é o ig o ? B erenize te ama? A i e x . Y ahora en aqueste m om ento

m e dió palabra de esposa.

2

sm ¿ Y á pesar de extrem o á extrem o q u e la obliga ?

A i e x . N o Jo séj

pero soJo ob^a la creo d e aqu&l belJo corazon .

J sm .A h , trayd o r! ah irg ra to la h fiero! A l e x D e aquesos ncm bres Ism enia,

lio es tiem po y a , si en m is tiernos años p arecí' tu am aute,

d e un padre fueron preceptos, ' y de una razón de estado

q u e y a desvaiíeció el tiem poj j^ e s cesando aquella causa tam bién se acabo su e fe c to ; • y o no ea(regué m i a l v e d r í o ,^

' T

•<joe y a h alló su d ign e d u efioj débem e este desengaño, y perdónam e te ruego.

Ism . Pues co m o ::- P e ro m i padrej denme venganza los C ielos.

S a is A n tig o n o . A l e x . A n tigon o , a m ig o , lleg a,

y a se <'\cabáron los ceños de la fortun a , y a el hado se m ostró ménos adverso. / ¡ n t . C ó m o ? ¿ Q u é nuevo Jenguage::- A h x . V i s t e a tu h ijo ?

A n t . N o . ^ l e x . f il prem io

que m erece Ja n o ticia , no be de usurparle yo::~ v é lo , y verás que fausto dia

es este para ámbos R eyn os. V a s e . A n t . Ism enia, qué enigm a es este? Ism . N o es d ifícil de eotenderJo.

B eren ize es de A lexan d ro, a l suspirado himeneo se convino y a .

A n t . Q u é dices ? A l t e r e Í

9

»

Ism . A h o ra acabo de saberlo ^

de su boca.

A n t . Berenize

así de un jurado afecto pudo disponer? ¿ Y m i h ijo h a d e ser el raenssgero de tal^ infaniia? ¿ Y me llam a A lex an d ro á m í por eso su a m ig » , para burlarse

de m i p asió n ? N o , y o e n tien d o , Ism e n ia , que te engañaste. A lexan d ro es en efecto R e y , y o lo so y tam bién, y aunque los abata el ceño d e Ja fortuna , se guardan o tro decoro los C etro s.

Itm . A h , S e ñ o r, pluguiese á am or ^ no fuese el daño tah cierto ;

pero alJí vie n e tu h ijo , y d e él lo sabrás. A n t . E l C íelo

m e socorra. D tx an o s á solas.

Y a íe obedezco. P^ase. A n t . P ara este g o lp e , D io ses soberano*

es quando he m enester todo mi esfuerzfr. S a le Vem * A vuestros pies in victos,

(16)

,tS

OS « ic rific a on hijo

de todos sus desvelos el aplauso; y a se m uestra p rop icio

el mas adverso liado, y y a respira dichas

la estrella que in tiu yo tristes agravios; y a gozas d e tu Im p e rio ,

y o le o fre c í á A lex a n d ro á B eren ize , en prem io

de darte lib e r ta d , padre adorado. Fu© grande el sacrificio , mas fué m ayor el lau ro, y a v iv e s , y a en mi p ech

o::-A n t . V e o ei rig o r de un hijo eJ mas tirano. A yra d o.

¿Pues que naciste : inipto, á ser de mis cuidados e l m as cruel verdugo

q u e le añada pavores al espanto? ¿P ara darm e la m uerte

te crié entre mis brazos, y quando y o en. tus g lo rias, piensas tú en mi exterm in io y en m i estrago ?

Z?*?»». S e ñ o r , c r e l;:- Q iié cre c s?

q ué crees , d i , inhumano? q ue y o he de agradecerte hacerni? el corazon dos m il pedazos? ¿Con que poder ofrece*

m i carUío á A lex an d ro ? ¿Q u é razón te autoriza

p ara ceder mi esposa á mi contraria? D e m . T u p e lig ro

;;-A n t . E a , calla.

D e mi p eligro acaso, £ é y o á tanta costa '

la custodia ó la m ira á tu cuidado? D e m . S e ñ o r , si por t í mism o

no acudes á tu am paro, salva en tu vid a sola

la esperanza de tanto fiel vasallo; conm uta á B eren ize;

tanto ^ n t . Suspende el labio que t« :;-D e m r o voces. A i a rm a , gu erra. Unos, F u e g o , fuego. O tro . A la playa. O tros. A l puerto. O tros. A l llan o.

iá n t. jQ u é nuevo h o rro r es csU?

V ‘

3

m. S e fío r , desde aquí alcan z* qué Ja p laya y el puerto, se m ira de gu erreros ocupado. A n t . Saber lo que es deseo,

y pues {le este P alacio estorban las salidas

J a s desveladas guardias de A lexandro^ por la L on ja be de v e rlo ,

q ue dom ina eí espacio de tanto verde m onte, y de todo ese p iéU go salado;

y t ú , n o , no me sigas á Dem etrio» que con v e rte á m i lad o,

parece que me cerca

ted a la inmensidad de m is con trarios. D em , S e ñ o

r::-A n t . N ad a he- de o irte. l^ase%

D e ’t}. ¿Qué im p o rta , si en tan claros y en tan nuevos peligros, su deber no abandona aqueste

brazo ? V a se.

E sp a cio sa L on ja de fo r o afffi-ra, dorados b a lc o n e s, que dividen e l P a la cio de ia campoffa , en la que se darán unas cor­ ta s batallas. E n lo interior d e l fu r o r e l mismo pu erto, csu la armada de AlexandrOy

que se ha de in a n d ia r y algunas chalupas.

M arineros y E p ir o ta s. F u e g o , fuego. 'Macedonios. A i a rm a , guerra.

D en tro voces. A la m a rin a , á la p laya. Cap. E p ir o ia . Soldados m io s , al puerto,

que nuestras nav«s se abrasan. E n las naves. F u e g o , fuego.

S a le un Capitan de E p iro con Sold^idot, y a l tiem po de arrojarse a l m at, le sor­

prenden los M acedofíios¡ que estaban escondidos*

Cap, E a , Soldados,

á lib ertar nuestra arm ada con tra esos viles reb eld es; no de Jas som bras les valga el am paro á su osadía. P ero qué es esto ?

E s tr é p ito de armas. M acedonios. A rm a , arnpa. C a p . A reu n im os , com pañeros,

y haciendo un cuerpo y dos caras nos defendamos.

S a le n M acedonios. A ellos. E p ir o s. G u erra , guerra. M a ced , A i a r m a , a l arm a.

(17)

Da--D a s s la hotalJa en e ì cam po, y ^ l e n en la L

9

njo A n tig on o fu rio so y y D em etrio

deteniéndole, ^ n t . D éxam e.

D eni. S e fio r, detentej y hasca saber e a que para y la ocasioQ de este choque, nu te despefies.

A n t . ¿'¿u è aguarda

mas el fu ro r? ¿ Y a no has visto, á ia luz de tanta llam a q u e reberbera en el puerto, la gente desbaratada

de A lexan d ro,) y sus báseles incendiados de contraria

m ano, y entre h o rro r y asombro vuelra en tropel U ordenanza? D e f^sca ocasion oos valgamos^ dexa que de aquí á la playa m e arroje.

D em . S e S o r , detente;

que ese rum or que no alcaazas, puede ser sedicioíi propia, que la vista del M onarca la d ijip e ; te sorprendan e a la Fuga sus esquadras, y te hagas mas sospechoso. A n t . Sea lo que fu e re , salga

y o una v e z , m léntras el miedo y la confusion me am para, y obre el valor.

S a le B erg nixe alborozada» D em . T en te.

B ere» . E sp era,

D e m e tr io j A n tig o n o , aguarda, y a se trocó la fortuna, y a al fín respiran mis atisías,

sabe:;-Ani.

Y a sé quanto debo de A lexan d ro á la jurada esposa , aunque i/ifiel, tra yd o ra de A ntigono á palabra.

B ere» . S e fio r , no el tiem po preciso ^ se nos pierda en mal fundadas quejas^ por aquel camino quK mas breve hácia la p laya te co n d u zca, parte luegoj á tus in victas esquadras te p resen ta, y haz que tiem ble A lexan d ro de ru espada.

D em . C óm o? ¿pues todo el Palacio ao está cercado de guardias

enem igas?

B eren . N o hay n icgu aai y a se destruyó la ariiiada de E p i r o , m ira ese golfo, y esa m arina sembrada de sus ruinas. A genor tu C apiran desbarata y aniquila sus legiones, dél lo s a b rá s , d e sus palHias v é á coger el fru to j parte, que puede ser la tardanza quien te arrebate el laurel de en tre las manos. A t:t. Oh , alcas

D e id a d e s ! Q u e auevo triun fo:;— ¿M as socorro y faerea caifta de donde le vino ?

B e r s n . D e

su gran c o n d ic ta y su maña) de tus leales vasallos, y del descuydo que daba la victo ria al enem igo.

A n t . D e x a que duden mis a a s iu . Señora , pues no podía A ge n o r á fuerza tanta contrastar.

B e r e n ,

£ 1

con el arte

eJ golpe aseguró. Funesta llam a con secreto y silen cio hace que prenda ( apenas de la noche las opacas soitibras de luto visten á la ésfera) en las naves de E p ir o , y á sus ansia» corresponde el efecto j y a el Incendioj á impulsos del am biente que le inflam a salta de lefio en lefiO) c o rrea luego á am pararlos de tierra las esquadras; los tuyos que e.scondidos los observas^ los sorprenden , y el paso les atajan; se ven entre dos fuegos , se confunde# tus c o n tr a r io s, y al fin se desbarata!. Entonces tus guerreros valerosos (á quien los D ioses de la patria am paran) aprovechan e l lance felizm ente,

y llevan el terror con sus espadas á todas partes ; en vano al arm a g rita a los C apitan es de la opaesta A rn iad aj las caxas , las trom p etas, los gem idos, y en fin todo el h orror de una batalla, los confunde, los cie g a , y todo un campo que h o y mismo victo rioso se aclam aba, y i fu g itiv o y roto se divisa,

que estas son de la guerra las madanyag,

Referencias

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