Escuela Universitaria de Enfermería
Gimbernat
Trabajo final de Grado Curso académico 2016-2017
Proyecto de Guía de Práctica Clínicade la prevención y
tratamiento del dolor crónico en enfermería
Aina Martínez Rosés Mercè Muñoz y Francisca Ruiz
pág. 1
Índice
Pág.
RESUMEN / ABSTRACT ... 2
1. INTRODUCCIÓN ... 4
1.1. Objetivos ... 5
1.2. Antecedentes ... 6
1.3. Justificación ... 19
1.4. Hipótesis ... 20
2. METODOLOGÍA ... 20
2.1. Búsqueda bibliográfica ... 20
2.2. Población ... 22
2.3. Ámbito asistencial... 22
2.4. Proceso asistencial ... 23
2.5. Formulación de las preguntas genéricas y específicas ... 23
2.6. Constitución del Grupo elaborador ... 24
2.7. Revisión externa... 26
2.8. Diseño de la Guía Extensión de la guía ... 27
3. DISCUSIÓN ... 28
4. BIBLIOGRAFÍA ... 31
pág. 2 RESUMEN
La humanidad viene luchando contra el dolor desde su propio nacimiento. El
dolor agudo es crucial para nuestra supervivencia, ya que actúa como un
sistema biológico de alarma que nos avisa de que algo está causando daño a
nuestro organismo. No obstante, cuando el dolor se convierte en crónico, es
decir, cuando pierde su papel protector, pasa a ser un problema.
El dolor crónico constituye un serio problema para la sociedad actual, tanto por
la carga económica que involucra la discapacidad por dolor, como por las
dificultades en las relaciones interpersonales que sufre el entorno del paciente
y el empeoramiento del estado asociado a un mayor sufrimiento. Esta
patología, lejos de verse solucionada, sigue siendo infravalorada e infratratada.
Hay diversos factores que han hecho que el abordaje de esta patología sea
inadecuado y que, en muchas ocasiones, implique un gran consumo de
recursos sanitarios. Destacan, entre otros, la falta de adherencia al tratamiento,
la falta de atención a otros problemas como la ansiedad, la depresión, el
trastorno del sueño la disfunción sexual.
Así pues, la prevención del dolor crónico con medidas higiénico-posturales e
higiénico-dietéticas, entre otrasyun buen control de las causas que lo
desencadenan, son medidas imprescindibles para controlar el incremento que
tendrá en el futuro esta patología.
En este sentido, es muy importante que el personal sanitario que está
implicado en el cuidado del paciente con dolor crónico sea consciente de la
existencia de programas de prevención y rehabilitación ostreomuscular y
participen en su puesta en marcha, con la finalidad de disminuir las bajas
laborales, los costes sanitarios y la mala calidad de vida. Una vez finalizada la
futura Guía de Práctica Clínicava a permitir prácticas homogenizadas para la
prevención y tratamiento del dolor crónico y va a mejorar la capacidad funcional
y la calidad de vida de los pacientes.
PALABRAS CLAVE: Dolor crónico, prevención, tratamiento farmacológico,
pág. 3 ABSTRACT
Humanity has been fighting pain from its very beginning. Acute pain is crucial to
our survival because it acts as a biological warning system when something is
causing damage to our bodies. However, when the pain becomes chronic, that
is, when it loses its protective role, it becomes a problem.
Chronic pain is a serious issue in today’s society, because of the economic
burden of disability due to pain, as well as the difficulties in the interpersonal relationships between the patient’s environment and the worsening of the state
associated with greater suffering. This pathology, far from being solved, is still
undervalued and under-treated.
There are several factors that have made the approach to this pathology
inadequate and that, in many cases, involves a great consumption of health
resources. This can include lack of adherence to treatment, sexual dysfunction,
and lack of attention to other problems such as anxiety, depression, and sleep
disorders.
Thus, the prevention of chronic pain with hygienic-postural and hygienic-dietary
measures, among others and a good control of the causes that trigger it, are
essential measures to control the increase in the future of this pathology.
In this sense, it is very important that the health personnel who are involved in
the care of patients with chronic pain are aware of the existence of
musculoskeletal system prevention and rehabilitation programs, and participate
in their implementation with the purpose of reducing work-related casualties,
health costs, and poor quality of life. Once the future Clinical Practice Guideline
is completed, it will allow homogenized practices for the prevention and
treatment of chronic pain and will improve the functional capacity and quality of
life for patients.
KEY WORDS: Chronic pain, prevention, pharmacological treatment,
pág. 4 1. INTRODUCCIÓN
En el siguiente documento, se presenta el proyecto de Guía de Práctica Clínica
(GPC) para la prevención y tratamiento del dolor crónico en enfermería desde
el ámbito de la Atención Primaria (AP).
Desde la antigüedad el ser humano, en su interés por paliar el dolor, ha
intentado obtener diferentes remedios, en un inicio tratamientos naturales tales
como plantas y productos que le proporcionaba la naturaleza y posteriormente,
recurriendo a recursos farmacológicos(1).
El dolor crónico habitualmente persiste durante un período de tiempo superior a
los tres meses, con frecuencia, es de difícil tratamiento y puede causar
problemas importantes al paciente teniendo repercusiones negativas sobre su
calidad de vida. En la experiencia del dolor interactúan una serie de factores no
solo biológicos, sino también emocionales y sociales. Es preciso conocer estos
factores y su interrelación para realizar un abordaje integral, multidimensional e
interdisciplinar. Para conseguir un mejor control del dolor y mejorar la calidad
de vida de las personas que lo padecen, es necesario contemplar junto al
tratamiento analgésico, las medidas no farmacológicas y de promoción de
estilos de vida saludables. Por ello, es importante promover un abordaje del
dolor desde la perspectiva biopsicosocial y más centrado en la persona, lo que
se consigue a través de la información y formación tanto de los profesionales
como de los pacientes, así como la promoción del autocuidado (1),(2).
El dolor crónico es un tema de suma relevancia e importancia en la profesión
de enfermería, ya que ésta se encarga de la valoración del paciente y es quien
administra los tratamientos terapéuticos para combatir el dolor crónico y los
efectos que conlleva. El mejor modo de afrontar el problema es mediante un
abordaje multidisciplinar, en el cuál la enfermera es el nexo de unión entreel
paciente y los profesionales de la salud (3).
Desde otra perspectiva, hay que señalar que el dolor y, sobre todo, su mal
abordaje, provocan consecuencias económicas significativas. Se calcula que
su coste se encuentra alrededor de un 3% del PIB en Europa, tanto por los
costes directos (recursos humanos, coste de materiales y técnicas, camas
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bajas, disminución de la productividad del paciente que sufre dolor, pensiones,
indemnizaciones, etc.) (4).
Por todo lo expuesto anteriormente, resulta de gran importancia la realización
de un proyecto de Guía de Práctica Clínica de la prevención y tratamiento del
dolor crónico en enfermería.
Este proyecto de GPC se estructurará, primeramente, mediante las preguntas
de investigación, se realizará una búsqueda exhaustiva de guías de práctica
clínica relacionadas con el dolor crónico, se buscará en bases de datos y en
páginas web cualificadas, entre otros, artículos científicos, revisiones de
ensayos clínicos, estudios de cohortes, estudios no analíticos, informes de
casos y opinión de expertos.
Posteriormente, se delimitaran los objetivos que se pretenden lograr en el
presente diseño y se describirán los antecedentes existentes a la guía.
Seguidamente, se elaborará la justificación del trabajo y se detallará la
metodología para la realización de la futura GPC.
En el último apartado, dedicado a la discusión, se analizará el impacto sanitario
y social que puede alcanzar la guía, especialmente, la población afectada por
el dolor crónico, los profesionales sanitarios y la comunidad científica
especializada en esta dolencia, abriendo futuras líneas de investigación.
1.1. Objetivos
1.1.1. Objetivo general:
Realizar un proyecto de Guía de Práctica Clínica de la prevención y el
tratamiento del dolor crónico en el ámbito de Atención Primaria.
1.1.2. Objetivos específicos:
- Conocer los diferentes tipos de dolor crónico y los tratamientos más
efectivos para cada uno de ellos.
- Conocer los efectos adversos a largo plazo del tratamiento
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- Conocer los tratamientos no farmacológicos ya existentes e
identificar cuáles son las medidas higiénico-dietéticas para prevenir
el dolor crónico.
- Conocer las patologías más frecuentes del dolor crónico.
- Conocer cómo se realiza una valoración exhaustiva del dolor crónico.
- Identificar las diferentes escalas para medir el dolor crónico.
- Conocer las diferentes patologías que se asocian al dolor crónico y
las escalas que se utilizan para poder valorarlas.
- Utilizar un gestor bibliográfico: EndNote.
- Utilizar la metodología de la Guía de Práctica Clínica en el Sistema
Nacional de Salud.
1.2. Antecedentes
Las cifras del dolor en España en el 2016 revelan que diez millones de
españoles sufren dolor y que más de la mitad de la población, el 54,9%, ha
padecido dolor en los últimos meses. El anterior porcentaje se eleva al 61,5 %
si incluimos cefaleas, dolores postoperatorios y oncológicos. Tanto es así que
el dolor es la causa más frecuente por la que los pacientes acuden al médico
de Atención Primaria (40-80%) y es el principal síntoma en el 42,8% de los
pacientes que ingresan por urgencias.
Específicamente por géneros, los estudios indican que las mujeres lo sufren
más que los hombres: del 52 al 66% del total; y los mayores de 60 años son los
que más dolor sufren, no bajando el porcentaje a menos del 50% en cualquier
franja de edad. Por otro lado, el tiempo medio de duración del dolor crónico es
de 9,1 años y el 35% de los pacientes vive sufriendo dolor durante toda su vida.
No obstante lo anterior, más de la mitad de los pacientes, el 58%, cree que el
tratamiento para el dolor que sigue es inadecuado y que sería posible mejorar
su efectividad(4). Ello explica que, en la actualidad, existen hasta ocho guías de práctica clínica en las que se estudia el dolor crónico en alguna de sus
múltiples vertientes y aspectos. Entre ellas, destacan por un enfoque más
genérico la “Guía de evaluación y tratamiento del dolor del IMAS”y la “Guía
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no se aborda, con carácter principal, el tratamiento del dolor crónico, sino que
éste se trata de manera secundaria.
Entre las ocho guías citadas anteriormente, la más actual fue revisada en el
año 2012 y particularmente, las dos guías de práctica clínica referenciadas, en
el año 2009 (5), (6), (7).
Por este motivo, ante la magnitud del problema y la no actualización de las
GPC, sigue existiendo la necesidad de la elaboración de la GPC de la
prevención y el tratamiento del dolor crónico.
1.2.1. Marco teórico
El dolor crónico es considerado como un problema de salud pública a nivel
mundial, siendo la causa más frecuente de sufrimiento y discapacidad con un
impacto significativo sobre la calidad de vida de las personas.
Es un síntoma de alta prevalencia en nuestra sociedad, César Margarit (8), expone que “uno de cada cinco españoles padece algún tipo de dolor crónico,
pero el 45 por ciento de ellos no acude a ningún centro para paliar su dolencia”.
1. Tipos de dolor crónico y los tratamientos más efectivos
Existen distintos tipos de dolor: el dolor nociceptivo que puede ser somático o
visceral, el dolor neuropático, el dolor psicogénico y el mixto.
I. El dolor somático puede ser superficial o profundo, es un dolor sordo, constante y bien localizado. Las causas son lesiones traumáticas,
degenerativas, inflamatorias o tumorales. Los procesos más
predominantes son: la artrosis, la artritis reumatoide y el dolor lumbar. Los
AINEs son los fármacos más eficaces. El analgésico de primera elección
recomendado en dolor óseo leve-moderado es el paracetamol, con
mínimos efectos secundarios y su administración puede ser prolongada
en el tiempo. Es también interesante la asociación de paracetamol con
otros AINEs, preferiblemente con mayor acción antiinflamatoria, o con
opioides débiles, como el tramadol. En el dolor crónico osteoarticular no
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eficacia y comodidad de utilización son: buprenorfina y fentanilo y ambos,
pueden ser utilizados por vía transdérmica. Esta vía de administración
logra un control preciso y constante de la liberación del correspondiente
principio activo durante períodos prolongados y sin efectos adversos
debido a fluctuaciones plasmáticas. Es recomendable comenzar el
tratamiento con dosis bajas para tener una mejor adherencia al
tratamiento. Es de elección, también por vía oral, la morfina de liberación
retardada.
II. El dolor visceral es de carácter profundo, opresivo y mal localizado. Las causas son la distensión, la compresión, la infiltración o la isquemia. Entre
otros, predominan el dolor abdominal o dolor torácico. Este tipo de dolor
responde bien a AINEs y opioides (9).
III. El dolor neuropático es el que se produce como consecuencia de la afectación de estructuras del sistema nervioso periférico o central. Es un
dolor que, en ocasiones, aparece espontáneamente sin estímulo aparente
o produciendo una respuesta alterada a estímulos normales. El dolor
neuropático espontáneo puede ser continuo o paroxístico, y es descrito
como quemante, punzante, con hormigueos o parestesias o incluso como
sensación desagradable. Las manifestaciones clínicas del dolor
neuropático son la alodinia y la hiperalgesia. La alodinia es una sensación
de dolor provocada por un estímulo que, en condiciones normales, no es
doloroso. En cambio, la hiperalgesia es una respuesta aumentada a un
estímulo que, en condiciones normales, ya es doloroso. El dolor
neuropático unas veces es tratable y en otras ocasiones no. Con los
tratamientos lo que se busca es mejorar la calidad de vida de la persona
reduciendo la intensidad del dolor y mejorando el descanso nocturno,
para evitar así que se generen otras patologías.
Los tratamientos farmacológicos avanzados que han demostrado una
mayor eficacia frente a este tipo de dolor son los antidepresivos tricíclicos
(amitriptilina, nortriptilina), los antidepresivos inhibidores de recaptación
pág. 9
topiramato), opioides menores (tramadol), opioides mayores (oxicodona,
tapentadol) y anestésicos locales (lidocaína tópica en parches) (10).
IV. El dolor psicogénico está causado por los procesos mentales de la persona que lo sufre y no por causas fisiológicas inmediatas. El dolor
puramente psicogénico es poco frecuente y su incidencia normalmente
sobreestimada. Sin embargo, con frecuencia, el dolor crónico tiene un
componente psicológico secundario del que resulta una presentación
mixta (por ejemplo, el dolor psicosomático) (9).
2. Efectos adversos a largo plazo del tratamiento farmacológico del dolor crónico
En relación a los diferentes tratamientos farmacológicos del dolor crónico, se
han encontrado estudios que revelan que las personas con larga duración del
tratamiento con opiáceos y dependencia de este, las que consumen opioides
en combinación con otras sustancias sedantes, las que sufren patologías como
enfermedades hepáticas o pulmonares y las personas infectadas por el VIH o
que sufren depresión tienen mayor riesgo de sufrir depresión respiratoria y, en
casos extremos, exitus. Es por ello que, cada vez más, se están integrando los
tratamientos no farmacológicos del dolor crónico para poder disminuir los
efectos indeseados (11), (12).
En prueba de la importancia del aspecto psicológico en la percepción del dolor
crónico, debe destacarse que el placebo ha reducido significativamente la
valoración del mismo hasta en un 20%. Unido a la finalidad de evitar o,
minimizar en lo posible, las discapacidades derivadas de la propia enfermedad,
se erige imprescindible el tratamiento no farmacológico del mismo, debiendo
considerarse entonces tanto los aspectos físicos como los psicológicos (13).
3. Prevención y tratamiento no farmacológico del dolor crónico
Por lo que respecta a la prevención y el tratamiento no farmacológico del dolor
crónico, cabe destacar que para las personas que padecen dolor es
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adecuada, el cese del consumo de tabaco y, en general, una condición física y
estilo de vida saludable. No obstante, la propia terapia ocupacional derivada de
la referida actividad física puede mejorar la calidad de vida y autonomía del
paciente, así como las terapias cognitivo conductuales. Todo ello se consigue,
sin lugar a dudas, con un programa de rehabilitación en el que participen varios
profesionales de la salud y en el que se combine la actividad física y los
aspectos cognitivos y emocionales anteriormente referidos.
En el tratamiento sintomático del dolor crónico resulta de vital importancia
atender a medidas higiénico-dietéticas. Una actividad física diaria que consiste
en caminar, correr o ejercicios de carácter aeróbicos, bicicleta o incluso piscina,
mejora la amplitud de movimiento, la fuerza muscular, la resistencia, el
equilibrio y la calidad de vida del paciente. La evidencia científica demuestra
que dicha actividad puede reducir el dolor, la depresión, el peso corporal en
personas con osteoartrosis y la fatiga, además del dolor crónico generalizado.
En esta misma categoría debe encuadrarse un adecuado descanso diario, que
disminuye tanto la ansiedad del paciente como la intensidad del dolor (14).
Del mismo modo, la pérdida y control del peso en los pacientes con dolor
crónico especialmente el de tipo osteomuscular, contribuye a relajar la tensión
generada en articulaciones, además de revertir efectos adversos generados, en
su caso, por una dieta poco saludable. Es por eso que es importante seguir una
dieta equilibrada rica en: vegetales frescos, en especial zanahoria, ajo, cebolla
y apio; alimentos ricos en potasio, cinc, selenio y silicio, muy recomendable
para tratar la fibromialgia; las grasas vegetales, como el aceite de oliva, el de
sésamo o girasol; los cereales integrales ricos en proteínas, vitaminas y
minerales; el magnesio que interviene en el proceso de la contracción
muscular, ya que su falta en el organismo deriva siempre en la apatía, la
debilidad y los calambres; los antioxidantes, como la vitamina C, A, y E,
incluidas en la zanahoria, la naranja, el aguacate y el limón; los suplementos
alimenticios comola miel de abeja, las algas marinas, la clorofila,
complementos que nos ayudarán a eliminar toxinas y pequeños desechos
acumulados en nuestro organismo; y por último, los aceites y leches vegetales
como la leche de soja o de almendras son una fuente indispensable de calcio
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Otro de los tratamientos no farmacológicos para el dolor crónico y con gran
efectividad es la relajación especialmente la muscular, resulta una pieza
fundamental para no acrecentar la relación directa entre el dolor original, la
tensión que provoca este y el consiguiente dolor. Dentro de esta categoría
merece destacarse:
(I) La enseñanza de métodos para afrontar activamente el dolor.
(II) La colaboración con el equipo terapéutico y los canales de comunicación
con el entorno.
(III) La instauración de nuevos modelos mentales con el fin de cambiar la
experiencia emocional.
Dicha instauración, se puede llevar a cabo con la aplicación del Mindfulness, terapia que ayuda a las personas con dolor crónico a aceptar el dolor y por
tanto, reducir conductas de evasión, teniendo más control sobre sus procesos
sensoriales ligados a la percepción del dolor. Expertos en materia afirman que
las personas que realizan de forma adecuada esta terapia sienten menos dolor,
presentan una mayor calidad de vida y sufren menos emociones negativas (15). Dentro de los métodos no farmacológicos tradicionales, destacan la
acupuntura, la fitoterapia, los masajes o la medicina china, que son algunas de
las técnicas que forman parte de la diversidad de terapias naturales,
recopiladas a través de los siglos y que las diversas culturas -tanto orientales
como occidentales- han utilizado para el tratamiento del dolor. Desde las
antiguas civilizaciones y pasando por diversas culturas, el hombre ha venido
luchando para mitigar el dolor. Gran parte de estas técnicas y conocimientos
heredados forman parte de las terapias utilizadas por la medicina alternativa.
Hay estudios que indican que la acupuntura con la estimulación eléctrica ayuda
en la reducción del dolor y la rigidez y mejora el bienestar general, el sueño y la
fatiga (16), (17), (18).
Como se ha indicado, estas técnicas no farmacológicas pueden alcanzar un
grado de eficiencia mayor que la vía farmacológica tradicional, ya que el control
y positividad de estas técnicas se impone a la pasividad e indefensión propias
pág. 12
En último término, hay que recalcar la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la
Terapia Operante (TCO) (19). Consta de las siguientes fases:
(I) Educativa, en la que se identifican las ideas previas del dolor, se evalúan
las creencias y miedos al respecto, y se explica al paciente en qué
consiste y cuáles son sus mecanismos fisiológicos. Debe quedar claro la
directa relación entre el dolor, su intensidad y la actitud del paciente al
respecto.
(II) Entrenamiento y habilidades desarrolladas frente al dolor, tales como las
técnicas de relajación y respiración, control de la atención, e incluso la auto repetición de premisas como “puedo conseguirlo”, “debo relajarme y respira profundo”.
(III) Aplicación práctica de las técnicas y estrategias para afrontar
activamente el dolor mediante la simulación de contextos y
circunstancias en que este aparece.
4. Las patologías más frecuentes del dolor crónico
Relacionando el dolor crónico con los distintos grupos de edad y analizando los
datos ofrecidos por el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2015, hay que destacar en primer lugar que los dolores articulares son los que con mayor
asiduidad afectan a las personas de avanzada edad, especialmente aquellos
que se localizan en la espalda y las extremidades. En este sentido, el 60,5% de
las personas afectadas por el dolor crónico padecen artritis, artrosis y
reumatismo, todas ellas, enfermedades relacionadas con el aparato locomotor,
incluyéndose igualmente en esta categoría los dolores migrañosos (20).
Focalizando el análisis de esta enfermedad en la población adulta, y de
acuerdo con los datos ofrecidos por ChangePain –en su primera revisión epidemiológica sobre el dolor crónico no oncológico- en España 6,10 millones
de personas sufren este tipo de dolor (mayoritariamente las mujeres), lo que
representa un 17,25% de la población total. Además, suelen ser habituales los
dolores de espalda (60,53%), articulares (40,21%), cabeza (34,72%) y
pág. 13 5. Valoración del dolor crónico y las diferentes escalas para medirlo
Por lo que se refiere a la valoración del dolor crónico, el estado de la cuestión,
evidencia que un plan terapéutico integral, individualizado e multidisciplinar, así
como una adecuada valoración biopsicosocial de la persona son herramientas
imprescindibles no solo para la propia disminución del mismo, sino para
atender a aspectos emocionales, psicológicos y funcionales que se ven
afectados a causa de esta enfermedad.
Desde las consultas de AP, para llegar a un adecuado y preciso diagnóstico y
diseñar el referido plan terapéutico individualizado, son imprescindibles: la
anamnesis exhaustiva sobre la historia y evolución del dolor, la exploración
física sistematizada y la adecuada utilización e interpretación de las pruebas
complementarias que se requieran en atención a los resultados obtenidos.
Resulta fundamental entender la historia y las características del dolor que
afecta a una persona, por lo que, del mismo modo, la anamnesis se erige como
imprescindible para poder tratar de forma integral la referida enfermedad. En su
ejecución, habrá que partir de una entrevista motivacional centrada en el
paciente, con una adecuada evaluación del mismo a través de la empatía y
asertividad que deben presidir el trato con la persona. Solo así se consigue con
éxito, poder finalizar la entrevista y la valoración de forma resolutiva.
Con todo, se consigue una mejor exploración del dolor crónico y superar
ambivalencias respecto de las conductas que puedan presentar los pacientes,
e incluso favorece los cambios hacia pautas de vida más saludables. Debe
insistirse en que, para ello, deberá predominar la empatía y evitarse las
discrepancias, argumentaciones y discusiones con los pacientes acerca de los
cambios de estilos de vida.
En concreto, la anamnesis deberá contemplar los datos que reflejen, con
carácter general, las siguientes preguntas dirigidas al paciente:
(I) ¿Cuál es la frecuencia del dolor? Cronología (mañana-noche,
reposo-movimiento, continuo-intermitente) y evolución;
(II) ¿Dónde se localiza? ¿Se irradia?
pág. 14
(IV) ¿Cómo lo definiría: penetrante, punzante, opresivo?
(V) ¿Con qué se alivia o se exacerba?
(VI) Tiempo de aparición y forma de evolución del dolor;
(VII) Historia familiar de otros casos de dolor;
(VIII) ¿Existen síntomas acompañantes?
(IX) ¿Hay factores que lo modifican (movimiento-reposo, calor-frío,
medicación)?
(X) Tratamientos previos y respuesta a los mismos;
(XI) Historia psicosocial (situación laboral, familiar, etc.) y su repercusión
sobre la enfermedad;
(XII) Preguntas relacionadas con el sueño y descanso;
(XIII) Interrogar sobre los hábitos de vida (dieta y ejercicio) y los tóxicos
(alcohol, tabaco, drogas);
(XIV) Valorar la influencia emocional de dolor, mediante preguntas sencillas de
cribado para la ansiedad y la depresión como: ¿Con qué frecuencia se ha sentido nervioso, ansioso o con los “nervios de punta” en las últimas
semanas? Durante el último mes se ha sentido a menudo con:
¿Sentimientos de inutilidad? ¿Falta de concentración? ¿Pensamientos
sobre la muerte?
Tras obtener los datos anteriormente referidos, deberá realizarse una
exploración física con especial incidencia en el síndrome doloroso y prestando
especial atención a los resultados de las pruebas complementarias que se
efectúen. En particular, se deberá analizar la información que se obtenga de:
(I) La exploración física del paciente: peso, talla, IMC (Índice de Masa
Corporal), tensión arterial, frecuencia respiratoria y cardíaca, y una
exploración sistematizada por aparatos;
(II) La exploración física del síndrome doloroso para obtener un mapeo del
dolor, analizar la sensibilidad táctil, la presencia de alodinia o
hiperalgesia, y la sensibilidad vibratoria. Asimismo, comprobar la fuerza,
el tono y los reflejos osteomusculares, pulsos y auscultación torácica (22),
(23)
pág. 15 6. Escalas para medir el dolor crónico
Debido a que el dolor es muy subjetivo y cada persona lo siente y manifiesta de
forma distinta, se han desarrollado varios métodos para ayudar a los
profesionales sanitarios a comprender y clasificar los síntomas de este.
En concreto, existen varias escalas para medir el dolor, entre ellas, las
denominadas unidimensionales (24) (ver anexo 2) que son las más utilizadas por su facilidad, pero que no valoran la complejidad y el hecho multifactorial del
dolor y, las escalas multidimensionales del dolor, que proporcionan más
información que las unidimensionales (ver anexo 3).
6.1. Escalas unidimensionales del dolor:
(I) EVA (Escala Visual Análoga): Consiste en una línea recta de 10cm con las palabras “Sin Dolor” en el extremo izquierdo y “El Peor Dolor
Imaginable” en el extremo derecho. El paciente debe marcar en la línea
la cantidad de dolor que padece. Midiendo la distancia en centímetros se
puede deducir una cifra de 0 a 10.
(II) Escala Numérica: La misma línea está numerada de 0 a 10 y el paciente tiene que señalar un número entre “No Dolor” (0 puntos) y “El Peor Dolor Imaginable” (10 puntos).
(III) Escala de Dolor Facial: Es fácil de entender para niños mayores de tres años.
6.2. Escalas multidimensionales del dolor:
(I) Cuestionario de Mc Gill: Es uno de los cuestionarios de dolor más utilizados. Explora también las esferas sensorial y afectiva. A los
pacientes se les pide que escojan un adjetivo de cada 20 subclases de
grupos de adjetivos. Cada palabra se asocia a una puntuación
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como para cada dimensión. Este cuestionario es útil para diferenciar
pacientes psiquiátricos de aquellos que no lo son y, en particular, en su
habilidad para discriminar entre pacientes que tienen clases diferentes
de dolor. Existe una adaptación española (25).
(II) Test de Lattinen: Es muy utilizado en las Unidades de Dolor hispanohablantes y consta de una serie de apartados que valoran
diferentes aspectos del dolor que, sumados, dan una idea general del
estado del dolor del paciente. Es rápido y fácil de utilizar. Su origen es
desconocido, pero ha sido validado recientemente (26).
(III) Cuestionario Breve del Dolor (Brief Pain Inventory): Desarrollado originalmente para el dolor oncológico, es muy utilizado en clínica e
investigación para evaluar la intensidad e impacto del dolor y los efectos
del tratamiento analgésico. Hay dos versiones, la larga y la corta, ambas
validadas en español (27).
7. Escalas de valoración del dolor neuropático
Por lo que respecta a las escalas de valoración del dolor neuropático, estas
ayudan a determinar si un paciente refiere dolor neuropático o no. Las
principales escalas validadas en este tipo de dolor son (ver anexo 4):
(I) The LANSS Pain Scale:Contiene cinco síntomas y dos ítems de
examen clínico. Una puntuación de 12 o más de 24 posibles, sugiere
dolor neuropático. Existe una versión validada autocompletada por el
paciente (S-LANSS). Tiene una sensibilidad y una especificidad que van
del 82% al 91% y del 80% al 94% respectivamente, comparado con el
diagnóstico clínico. Está validada en español (28).
(II) The Neuropathic Pain Questionnaire (NPQ):Consiste en 12 ítems que
incluyen 10 referidos a sensaciones o respuestas sensoriales y dos
pág. 17
discriminativas similares con sólo tres ítems. Según los estudios, tiene
poder discriminativo entre dolor neuropático y no neuropático (29).
(III) Douleur neuropathique en 4 questions (DN4): Consiste en siete ítems
referidos a síntomas y tres referidos a la exploración. Es fácil de puntuar
y una puntuación total de 4-10 o mayor, sugiere dolor neuropático. Los
siete descriptores sensoriales pueden utilizarse en un autotest con
similares resultados. Originariamente escrito en francés, se ha validado
en 15 idiomas, entre ellos el español (30).
(IV) Pain DETECT: Desarrollado y validado en alemán, incorpora un
cuestionario autorrellenable con nueve ítems que no requiere examen
clínico. Se ha trasladado a 22 idiomas, validado también en español (31).
8. Las diferentes patologías que se asocian al dolor crónico y las escalas que se utilizan para poder valorar
Unido a lo anterior, importa destacar que uno de los principales problemas que
presenta el dolor crónico consiste en que, cuando no se trata de forma eficaz,
puede producir depresión, retraimiento social, ansiedad, disfunción sexual,
trastornos del sueño, incapacidad de realizar las actividades básicas de la vida
diaria (ABVD), provocando una alta demanda de consultas en Atención
Primaria (AP).
Para poder valorar si un paciente con diagnóstico de dolor crónico tiene o está
en riesgo de padecer alguna de estas patologías asociadas, se deben emplear
las siguientes escalas para su correcta valoración (ver anexo 5):
(I) Escala hospitalaria de la ansiedad y la depresión (HAD): Es un cuestionario autoaplicado que cuenta con 14 ítems divididos en dos
subescalas: ansiedad y depresión. La intensidad o frecuencia del
síntoma se evalúa en una escala de 4 puntos (rango 0-3), con
pág. 18
planteadas en presente, el marco temporal se refiere a la semana
previa (32).
(II) Cuestionario de disfunción sexual secundaria al tratamiento con psicofármacos: Consta de 7 ítems. Los ítems evalúan la presencia de algún tipo de alteración en la actividad sexual tras el inicio del
tratamiento con un psicofármaco y si su comunicación al médico es
espontánea, o bien, la información se obtiene solo mediante el uso
del cuestionario desvelando la infracomunicación tan frecuente del
problema (80%). También se evalúa la intensidad o frecuencia de las
alteraciones de la función sexual de 0 (menor intensidad o frecuencia
posible) a 3 (mayor intensidad o frecuencia posible) (33).
(III) Calidad del sueño MOS: Evalúa la cantidad y la calidad del sueño. La cantidad de sueño se puntúa a través de la media de horas
dormidas por noche. En cuanto a la calidad del sueño, el cuestionario
permite el análisis de 6 dimensiones o escalas de acuerdo con su
manual de uso y puntuación (34).
(IV) Índice de discapacidad de Oswestry: Es un cuestionario autoaplicado, específico para dolor lumbar, que mide las limitaciones
en las actividades cotidianas. Consta de 10 preguntas con 6
posibilidades de respuesta cada una. La primera pregunta hace
referencia a la intensidad del dolor, precisando en las distintas
opciones la respuesta a la toma de analgésicos. Los restantes ítem
incluyen actividades básicas de la vida diaria que pueden afectarse
por el dolor (35).
Con todo, si una enfermera realiza la valoración del dolor a través de estas
escalas en una consulta de Atención Primaria, le va a permitir tener un mayor
conocimiento del dolor de la persona y por consiguiente, tendrá mayor facilidad
para poder empatizar con el paciente y llevar a cabo todas las
recomendaciones que favorecerán a aumentar la calidad de vida del paciente y
pág. 19 1.3. Justificación
La realización de este proyecto es necesaria ya que se considera de suma
importancia la elaboración de pautas de actuación consensuadas ante el
paciente con dolor crónico por todos los profesionales sanitarios implicados,
porque no se dispone de un documento conjunto con todas las
recomendaciones.
Con la confección del proyecto los pacientes podrán ser mejor atendidos e
informados y serán conocedores sobre las causas, los mecanismos y
posibilidades preventivas y terapéuticas sobre el dolor crónico. También se
podrá prevenir la intoxicación o dependencia de opiáceos mediante una
concienciación de la población con dolor crónico e incorporar a la práctica
habitual nuevos tratamientos efectivos y sin efectos adversos. Al mismo tiempo
que se podrá ofrecer en un único documento las recomendaciones a seguir
para la prevención y el tratamiento del dolor crónico, adaptadas a la realidad y
a las últimas innovaciones terapéuticas que facilitará la atención personalizada
a los pacientes.
En relación al control del dolor, se va a proporcionar una mejor vigilancia del
dolor crónico, un aumento de la calidad de vida, una disminución de la
dependencia y del número de ingresos hospitalarios, una buena adhesión al
tratamiento y un aumento de la eficacia del tratamiento terapéutico. Asimismo,
el proyecto va a proporcionar un amplio abanico de tratamientos más efectivos
y sin efectos perjudiciales, fomentará la reducción del gasto público en los
tratamientos actuales y mejorará la gestión de los recursos disponibles.
En definitiva, la futura guía de práctica clínica facilitará: detectar y prevenir de
manera precoz el dolor, una vigilancia exhaustiva y controlada del dolor
crónico, los mejores tratamientos que lo alivien con los menos efectos
adversos, la reducción del gasto público derivado de los actuales tratamientos
pág. 20 1.4. Hipótesis
Unificar en un único documento el abordaje enfermero que va a proporcionar
un mayor control del dolor, tratar el dolor sin efectos adversos, efectuar una
buena comunicación con el paciente, mejorar el tratamiento para aumentar la
calidad de vida y disminuir el gasto económico en la sanidad pública.
2. METODOLOGIA
En este apartado se describe la metodología que se ha de seguir para realizar
la futura GPC.
Primeramente se explicará la búsqueda bibliográfica utilizada, se hará
referencia a la población a la cuál va dirigido el proyecto y, en el ámbito y
proceso asistencial en el que se podrá implementar.
Seguidamente, se formularan las preguntas genéricas y específicas que se
utilizarán para la elaboración de las recomendaciones de la GPC.
Y, finalmente, se constituirá el grupo elaborador de este proyecto.
2.1. Búsqueda bibliográfica
Para la búsqueda bibliográfica de GPC relevantes del mismo tema y constatar
cómo se encuentra la situación en la actualidad, se utilizaron: National
Guideline Clearinghouse, Guiasalud, TripDatabase y Cochrane Library. Ya que
son organismo recopiladores de prestigio sobre guías de práctica clínica. Se
han encontrado un total de ocho guías de práctica clínica en las que se hacía
referencia al dolor crónico pero no eran exclusivamente del dolor crónico. De
las guías encontradas había dos de fecha superior a 5 años de publicación,
pero tenían información relevante.
Las palabras clave usadas fueron: dolor crónico, enfermería, opiáceos, efectos
secundarios, dolor neurológico, dolor nociceptivo, tratamientos no
farmacológicos, tratamientos farmacológicos, acupuntura, medidas
higiénico-dietéticas, medidas higiénico-posturales y terapias cognitivo-conceptuales,
pág. 21
Los criterios de inclusión usados fueron habilitar documentos de los últimos
diez años con rigor científico y en paciente adulto (>45 años). Se excluyeron
todos los artículos de pacientes pediátricos y que trataran del dolor crónico
oncológico. Únicamente se empleó el operador booleano AND.
Ejemplos de búsqueda: “Pain” como palabra clave en National Guideline
Clearinghouse se encuentran 762 resultados, con los filtros de 5 años de
antigüedad, personas mayores de 45 años y texto completo salen 344
resultados. En cambio utilizando la ecuación Chronic AND Pain salen 8 resultados disponibles.
Para la realización del diseño de esta Guía de Práctica clínica se han
consultado las siguientes bases de datos: PubMed, Scielo, Medline, Elseiver y
Cochrane. Se ha hecho una selección de los artículos “free full text”, de interés
para el diseño, estudios realizados a personas mayores de 45 años, en inglés o
español y con 10 años de antigüedad.
En la base de datos de Pubmed, utilizando las palabras clave nonpharmacological y chronic pain, el operador booleano AND y marcando los filtros de “free full text”, cinco años de antigüedad y especie humana se han
obtenido 21 artículos, de los cuales se han seleccionado dos artículos de
interés y con la misma fórmula en la base de datos de Scielo, se han obtenido seis artículos de suma relevancia.
En la base de datos de Cochrane con la fórmula: treatment AND pain AND chronic y con el filtro de revisiones se han obtenido ocho artículos, de los
cuales se han seleccionado dos artículos de gran importancia para la
realización del diseño del proyecto.
También se ha referenciado un libro relacionado con el dolor crónico que trata
del abordaje holístico y del tratamiento natural.
Mediante el buscador de Google se han buscado artículos a través de diversas revistas: revista de la sociedad española del dolor, enfermería global, revista
medicina clínica, etc., con la finalidad de obtener la información más fiable,
sobre las terapias complementarias y alternativas utilizadas para la prevención
pág. 22
Cabe destacar la única página web consultada: Sociedad Española del Dolor,
en la que se han recopilado trece artículos, todos ellos recientes del 2016, en
lengua española y de gran interés para el proyecto.
Criterios de inclusión: Toda la información se ha extraído de documentos,
obtenidos de ámbitos de estudio e investigación fiables, que mejor se
adaptaban al tema del proyecto y preferentemente realizados en los últimos 10
años.
Criterios de exclusión: Documentos que en la base de datos solo se encontraba
el resumen, artículos que fueran anteriores al año 2.000 y estudios realizados a
personas menores de 45 años.
2.2. Población
La población a la que se dirige este proyecto son los profesionales sanitarios
de Atención Primaria (AP), que atienden a pacientes adultos y de edad
avanzada con dolor crónico. El grupo diana son aquellas personas adultas con
diagnóstico de dolor crónico mayores de 45 años.
No se tendrá en cuenta a pacientes pediátricos y pacientes oncológicos con
dolor crónico, quedarán específicamente excluidos de la guía.
2.3. Ámbito asistencial
El tratamiento del dolor crónico es una cuestión muy recurrente en el ámbito de
Atención Primaria, ya que más de la mitad de las visitas realizadas en este
ámbito son debidas al dolor crónico que presenta la población. Por ello, este
proyecto se dirige a los profesionales de enfermería de Atención Primaria, para
prevenir la salud y disminuir las enfermedades que se generan a raíz del dolor
pág. 23 2.4. Proceso asistencial
El proceso asistencial es la prevención y el tratamiento del dolor crónico.
Se abordarán los siguientes aspectos:
1. Prevención: hábitos tóxicos, estilos de vida, medidas higiénico-dietéticas,
medidas higiénico-posturales, actividad física.
2. Tratamiento: farmacológico (analgesia, antiinflamatorios, antidepresivos,
anticonvulsivantes) y no farmacológico (medidas de confort, relajación,
Mindfulness).
2.5. Formulación de las preguntas genéricas y específicas
En este apartado se describirán las preguntas genéricas y específicas que
ayudarán a conducir la búsqueda bibliográfica y facilitará la elaboración de
recomendaciones de forma específica para cada cuestión clínica.
Para la formulación de las preguntas se utilizará el formato PICO, una
metodología aceptada a nivel internacional que propone especificar e identificar
cuatro componentes clave bien diferenciados: la población a la que va dirigida
(pacientes), la intervención que se va a evaluar (intervención), la intervención
con la que se quiere comparar (comparador) y las variables de resultado o
desenlaces de interés (outcomes = resultados) (36).
A continuación, se exponen diferentes ejemplos de preguntas genéricas y
específicas:
1) Valoración del dolor crónico:
Pregunta genérica: ¿Qué escalas son las más efectivas para la evaluación del dolor crónico?
Pregunta específica: ¿Es el Test de Lattinen la escala más completa para la evaluación del dolor crónico?
pág. 24 Pregunta específica: ¿El trastorno del sueño, la ansiedad y la depresión están asociadas con el dolor crónico?
2) Tratamiento del dolor crónico:
Pregunta genérica: ¿Qué efectos adversos existen del tratamiento farmacológico del dolor crónico?
Pregunta específica: ¿Los opiáceos pueden producir efectos adversos a largo plazo?
Pregunta genérica: ¿Qué tratamientos no farmacológicos pueden prevenir y/o tratar el dolor crónico?
Pregunta específica: ¿El Mindfulness, la acupuntura, una buena postura corporal pueden prevenir y/o tratar el dolor crónico?
3) Prevención del dolor
Pregunta genérica: ¿Qué tipo de dieta puede prevenir el dolor?
Pregunta específica: ¿El aporte de vitamina D y calcio pueden prevenir el dolor?
2.6. Constitución del Grupo elaborador
En este apartado se describirán las personas que conforman el equipo que va
a elaborar la futura GPC del dolor crónico. Es importante para garantizar que
todas las áreas profesionales relacionadas estén representadas. Los perfiles
que componen el grupo son:
Líder: Debe ser un Diplomado/Graduado en enfermería con formación especializada (máster, postgrado o doctorado) en el ámbito de la
prevención y el tratamiento del dolor crónico y laboralmente activo. Estos
profesionales deben tener la capacidad de liderar, motivar, influenciar,
pág. 25
Clínicos: Los clínicos serán un profesional médico especialista en el dolor crónico y un profesional diplomado o graduado en enfermería.
Ambos es necesario que sean expertos en materia, laboralmente activos
y con capacidad de comunicación y trabajo en equipo.
Experto en metodología: Los expertos en metodología serán dos diplomados o graduados en enfermería que estén formados en
metodología de la investigación. Con experiencia en la realización de
Guías de Práctica Clínica y expertos en investigación biomédica.
Documentalista: El documentalista será un profesional con estudios universitarios especializados en la estrategia de búsqueda y en gestión
de la información. Deben saber idiomas, especialmente el inglés, ya que
muchos artículos científicos están redactados en lengua inglesa.
Pacientes/cuidadores: En esta guía es necesaria la colaboración de pacientes de más de 45 años con dolor crónico y sus respectivos
cuidadores, para dar una mayor evidencia a la GPC.
Coordinador técnico/encargado de la logística: Será un profesional graduado o diplomado en enfermería, con conocimiento profundo del
proceso de desarrollo de una GPC y, con habilidades y experiencia
necesaria para coordinar un equipo multidisciplinar.
Colaborador experto: Los colaboradores expertos serán médicos reumatólogos con conocimientos y experiencia en la prevención y el
tratamiento del dolor crónico y, una psicóloga con conocimientos de
terapias cognitivo-conductuales adecuadas para el dolor crónico. Ambos
tendrán que tener conocimientos basados en la evidencia científica y
una experiencia en el ámbito de prevención y tratamiento. Estos
profesionales son necesarios para revisar recomendaciones y para
pág. 26 2.7. Revisión externa
Esta etapa de revisión externa es fundamental para matizar y enriquecer la
futura GPC, en este apartado se especificará como se va a desarrollar la
revisión externa de este proyecto. Una vez que el grupo elaborador de la GPC
dispone de un borrador avanzado, es importante asegurar su calidad y la
adecuación de sus recomendaciones.
La revisión va a ser de carácter multidisciplinar y se compondrá de
profesionales expertos con el dolor crónico y expertos en metodología.
También se van a incluir representantes de la población diana y sus cuidadores
y van a colaborar un amplio espectro de revisores externos capaces de
proporcionar sugerencias para matizar y clarificar los aspectos contenidos en la
guía.
En el caso de esta futura guía, los profesionales propuestos para realizar la
revisión serán:
I. Profesionales enfermeros especialistas en la prevención y el
tratamiento del dolor crónico.
II. Profesionales médicos especialistas en el dolor crónico.
III. Profesionales médicos especialistas en neurología.
IV. Psicólogos.
V. Fisioterapeutas.
VI. Médicos especialistas en medicina homeopática.
VII. Profesionales acupuntores.
VIII. Reflexólogos.
El número de revisores propuesto es de 2 por disciplina, ya que se considera
importante contar con un amplio y variado punto de vista, así como garantizar
un buen nivel de respuesta. Se espera de ellos que realicen una revisión
exhaustiva y para facilitarles la labor, se les ofrece la posibilidad de que revisen
la guía completa o sólo se centren en algunos de los apartados que sean de su
interés o conocimiento.
Se considerará importante que los pacientes revisen al menos, los materiales
pág. 27
completo. Los revisores incorporarán todos sus comentarios en cajetines, al
final de cada apartado.
Una vez recopilados los comentarios de todos los revisores externos, éstos
ordenados por apartados, se entregarán al grupo elaborador para su
evaluación. Posteriormente, se incorporarán las aportaciones a la guía de
práctica clínica y el Grupo elaborador elaborará la versión definitiva de la guía.
2.8. Diseño de la Guía Extensión de la guía
Para facilitar la implementación de la futura guía de práctica clínica, será
necesario tener en cuenta diferentes aspectos:
I. Deben estar representados todos los miembros del equipo elaborador,
realizando cada uno su apartado correspondiente.
II. Mantener el rigor y la evidencia científica.
III. Formular las recomendaciones de forma específica, clara y concisa.
Evitar ambigüedades que puedan confundir al grupo elaborador.
IV. Intentar sintetizar al máximo para que la GPC sea lo menos extensa
posible.
V. Lenguaje formal pero comprensivo, con párrafos cortos para la
búsqueda de la información de forma rápida.
VI. Estilo sencillo y ameno, incorporar gráficos y algoritmos (ver anexo 6 y
7).
VII. Priorización de las recomendaciones más relevantes para los usuarios.
VIII. Diseño de indicadores para valorar y controlar la calidad de las
actividades.
IX. Todas las escalas de valoración para medir el dolor y sus efectos
adversos estarán adjuntadas al principio de la guía.
X. Al final de la guía habrá un resumen de las recomendaciones más
importantes y de la taxonomía de la asociación internacional para el
pág. 28 3. DISCUSIÓN
Las Guías de Práctica Clínica (GPC) son herramientas de gran importancia y
utilidad que ayudan a los profesionales de la salud en la toma de decisiones y
la elección de la intervención más adecuada para el cuidado del paciente.
Además, con el empleo de las mismas, se consigue una unificación de criterios
educativos y asistenciales, con la evidente mejora de la calidad de vida del
paciente. Las GPC ayudan a los profesionales de enfermería a atender
integralmente a la persona, la familia y los colectivos, teniendo en cuenta las
dimensiones física, mental, psicológica, social y espiritual.
Tras realizar una intensa búsqueda bibliográfica y evaluar los datos obtenidos
en los diferentes artículos encontrados, se concluye finalmente que el dolor
crónico es la causa más frecuente por la que los pacientes acuden al Centro de
Atención Primaria (40-80%). Es por ello que este proyecto de GPC va dirigido
al ámbito de la enfermería comunitaria, para que desde la atención primaria se
pueda seguir un buen control de la prevención y el tratamiento del dolor
crónico.
Con la implementación de la futura GPC, se pretende poder cambiar la
prevalencia del dolor crónico y llevar una actuación de prevención y de
tratamiento de manera eficaz. Por consiguiente, los pacientes mostraran una
mayor adherencia al tratamiento terapéutico y se podrá prevenir que aparezcan
patologías asociadas al dolor crónico (4).
Por otro lado, el consumo de recursos sanitarios es muy elevado en la gestión
del tratamiento del dolor crónico. Se calcula que su coste se encuentra
alrededor de un 3% del PIB en Europa, tanto por los costes directos (recursos
humanos, coste de materiales y técnicas, camas hospitalarias, gasto
farmacológico, etc.), como indirectos (absentismo laboral, bajas, disminución
de la productividad del paciente que sufre dolor, pensiones, indemnizaciones,
etc.). Por eso se debe disponer de una GPC que incluya todas las técnicas
para prevenir y combatir el dolor crónico y para asegurar una buena calidad de
vida a todas las personas que sufren este dolor (4).
Enlazado con lo anterior, para que el tratamiento del dolor crónico sea eficaz,
pág. 29
tratamiento no farmacológico del dolor. En gran parte, se podría prevenir el
dolor crónico con un buen control del mismo, con una dieta equilibrada, con
medidas higiénico-dietéticas, con ejercicio regular de intensidad moderada y
evitando tener una vida sedentaria. Todas estas medidas reducen
considerablemente la aparición de patologías asociadas al dolor crónico como
la depresión, la ansiedad, la disfunción sexual y el trastorno del sueño.
El hecho de realizar una GPC con todos los efectos adversos que causan los
tratamientos farmacológicos (opiáceos) para el dolor crónico, inciden en el
individuo de forma muy negativa, causándole una disminución de su calidad de
vida en todas las dimensiones de la persona. Por ello, encontrar la manera de
prevenir y paliar estas situaciones de una forma precoz, efectiva y eficaz se
convierte en una necesidad importante a tener en cuenta. Tanto es así que, a
pesar de los numerosos estudios que tratan del dolor crónico, no se han
elaborado guías destinadas específicamente a la prevención y el tratamiento
del mismo (11), (12).
Para el personal de enfermería la educación sanitaria es una herramienta
fundamental e indiscutible en el abordaje del dolor. De este modo, los
profesionales a los cuales irán dirigidas estas recomendaciones serán
enfermeros que valorarán cada caso de forma totalmente individual y,
posteriormente, transmitirán la información oportuna al paciente y a sus
familiares. Ofrecerá las recomendaciones más adecuadas y, en caso
necesario, podrá requerir específicamente la ayuda del equipo médico,
fisioterapéutico y psicológico para complementar el abordaje y realizar un
seguimiento más exhaustivo.
Por otro lado, es importante destacar que, aunque la futura GPC esté dirigida
específicamente al profesional de enfermería, el trabajo interdisciplinar es
básico y totalmente necesario para la correcta implementación de la misma.
La utilización de la Enfermería basada en la Evidencia Científica (EBE)
adquiere una gran relevancia por convertir aquellas dudas planteadas durante
la clínica, en problemas de investigación que precisan ser estudiados y
resueltos para mejorar la práctica diaria enfermera. La implementación de la
pág. 30
en las diferentes etapas del método y a formar grupos de trabajo que busquen
nuevos conocimientos para ser aplicados a la práctica. Hay algunos autores
que consideran que contratar a profesionales que utilicen en la práctica diaria
las evidencias científicas no es una tarea fácil, ya que actualmente, no se
encuentra un grupo numeroso de enfermeras asistenciales que apliquen estos
conocimientos en su práctica (37).
A mayor redundancia, es importante que la profesión de enfermería adquiera
los conocimientos basados en la evidencia científica sobre cómo realizar los
mejores cuidados al paciente. Esto ayudará a que los enfermeros, en concreto,
especialistas en AP, que se encuentran en un lugar privilegiado para valorar
cada caso de forma totalmente individualizada, puedan transmitir la información
oportuna a los pacientes.
En síntesis, con la elaboración de este proyecto, se pretende fomentar la
autonomía del profesional de enfermería, educando, gestionado y elaborando
independiente e individualmente las estrategias más adecuadas frente a la
prevención y el tratamiento del dolor crónico. Por ello, se pretende facilitar un
recurso tan básico como es una GPC y ofrecer con ella una evolución en los
pág. 31 4. BIBLIOGRAFIA
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