16 de abril de El blue tuvo la mayor suba del año: saltó 28 centavos, a $ 12,80

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Sumario

16 de abril de 2015

El blue tuvo la mayor suba del año: saltó 28 centavos, a $ 12,80

Los inquilinos de la Ciudad piden una Defensoría que los proteja

Bossio: “Macri invita a alquilar, nosotros queremos que sean dueños de sus casas”

Frigerio: “El cepo es una aberración que se instaló cuando sobraran dólares en el mundo”

El “dólar ahorro” seguirá dosificado

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El blue tuvo la mayor suba del año: saltó 28

centavos, a $ 12,80

*Mercado cambiario***Aseguran que los controles continuarán

Hubo operativos del Banco Central en medio de una demanda que se mantiene y con cuevas más atomizadas.

El dólar blue tuvo la mayor suba en lo que va del año: saltó 28 centavos, a $ 12,80, motivado por una serie de operativos en cuevas que realizó el Banco Central acompañado de una fuerte deman-da de divisas en el mercado.

Fue la cuarta jornada consecutiva de suba del paralelo. En las últimas ruedas, la cotización venía presionada al alza a causa de la disminución –pasados los primeros días del mes– de la oferta del dólar ahorro que alimenta el circuito informal.

Según informaron en el mercado, los operativos del Central se dieron en un momento en que había “una demanda financiera puntual, de aproximadamente US$ 750.000”. En ese momento el paralelo cotizaba en $ 12,70 y los procedimientos provocaron que se cerraran las cuevas “mayo-ristas”, que pueden llegar a abastecer al mercado con hasta US$ 100.000, y quedaran como forma-doras de precio las cuevas más pequeñas o “de la periferia”, como las llaman entre los operaforma-doras, que manejan mucho menos volumen y no tienen la misma capacidad de respuesta. Entonces, el blue subió rápidamente.

Según fuentes de la entidad que dirige Alejandro Vanoli, los operativos se realizaron “con el fin de relevar violaciones a la normativa penal cambiaria e impulsar las sanciones correspondientes”. También informaron que se hicieron en distintas jurisdicciones y en conjunto con otros organis-mos de control, y que contaron con el apoyo de fuerzas de seguridad. El organismo no dio detalles de las ubicaciones de las cuevas ni si encontraron algo pero indicó que los procedimientos “van a continuar y se van a intensificar”.

En operativos de control anteriores, el blue bajaba o detenía su alza, pero en el mercado indicaron que antes los operadores “estaban más concentrados”. El circuito informal se encuentra ahora más disperso y atomizado, por lo que es más difícil afectarlo directamente.

La suba del blue también está relacionada a la baja de la operación conocida como “puré”, que consiste en la compra de la divisa con permiso de la AFIP (que fue ayer de US$ 19 millones) y su posterior venta en el mercado paralelo.

16/04/2015 Clarín - Nota - Negocios - Pag. 23 Más información en:

El “blue” tuvo mayor suba del año y trepó a

$ 12,80

TREPÓ 28 CENTAVOS. INTENSIFICARÁN OPERATIVOS DE CONTROL EN MICROCENTRO

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Los inquilinos de la Ciudad piden una

Defen-soría que los proteja

Se agruparon para buscar una salida y proponer soluciones

Señalan que el gasto extra de cinco cuotas de alquiler para entrar viola la ley y que para denunciar abusos el Colegio de Corredores les cobra 360 pesos. Critican la subejecución del presupuesto des-tinado a la vivienda.

Roly Villani

Si te vas a estar fijando en el Código Civil puedo pedirte que te vayas y te devuelvo el depósito”, le dijo la inmobiliaria a Jorge, de 35 años. Tras una separación, Jorge tuvo que alquilar y encontró en el barrio de Caballito un PH al que le faltaban arreglos, pero no lo dudó: no hay oferta como para hacerse el exquisito. Dos semanas después de firmar el contrato, una feroz tormenta reveló que los techos eran casi un decorado. “No era cuestión de poner cacerolas, eran goteras zarpadas que daba lo mismo estar afuera que adentro”, dice. Jorge estudió Bellas Artes y trabaja en un museo.

El piso de goma que había puesto se arruinó con el agua. La inmobiliaria pateó durante meses el asunto asegurándole que iba a resolverlo pero no aparecía nadie jamás a ver el estado del techo. “No me parecía justo pagar más de 4000 pesos si no era lo que me habían descrito –razona Jorge–, y me leí el artículo 17 del Código Civil que dice que de eso se hace cargo el dueño, pero cuando se lo planteé a la inmobiliaria, me amenazaron con rescindir el contrato.”

EL VIEJO TRUCO DE LA OFERTA Y LA DEMANDA.

Alquilar en Buenos Aires es una pesadilla. Entre adelanto, depósito y trámites, cada renovación del contrato (y esto para la mayoría de la clase media sucede cada dos años) hay que pensar en una inversión extra equivalente a cinco cuotas de alquiler, incluyendo los dos meses de comisión de las inmobiliarias. Eso es ilegal: viola la Ley 2340, que en su artículo 57 dice “para los casos de locación de inmuebles destinados a vivienda única, el monto máximo de la comisión a cobrar al inquilino será el equivalente al cuatro, quince centésimos por ciento (4,15%) del valor total del respectivo contrato.” Buena parte de la pesadilla está vinculada a la gran demanda de vivienda y a la soberbia que esa si-tuación permite a las inmobiliarias.

Estela tiene 54 años y es cosmiatra.

“Desde septiembre estoy buscando departamento porque por pedirle al dueño que me arregle el calefón me dijo que me devolvía el depósito y que me fuera. Así de sencillo.” A Silvia le pasó algo similar: “Le protesté a la inmobiliaria porque me quería cobrar el 15% y me dijo agresiva e izquier-dista, y que no quería saber nada con la gente que está en política, sólo porque demostré saber los derechos que me daba la Ley de Alquileres.” Estela y Silvia hablaron con Tiempo en una reunión de Inquilinos Agrupados, una organización de vecinos nucleados para encontrar una salida a esta situación desesperante.

Pero a esa situación desesperante no se llegó por azar. Según los datos del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) que depende del gobierno porteño, en sus ocho años de gestión el gobierno de Mauricio Macri brindó 6121 soluciones habitacionales, es decir, casi el 5% de lo requerido en una ciudad con casi 3 millones de habitantes. Eso sucedió en el marco de una inédita subejecución del presupuesto para vivienda. Es decir, el gobierno del PRO gastó menos de lo que tenía asignado para gastar en vivienda mientras veía crecer el número de personas con problemas habitacionales. El informe anual de ejecución del presupuesto de la Asociación Argentina de Presupuesto y Adminis-tración Financiera Pública (ASAP) afirma que la ejecución del presupuesto de Vivienda fue en 2013 “uno de los más bajos de la administración porteña”, y que sufrió un recorte presupuestario de 153 millones en el último trimestre de ese mismo año. Y para el primer semestre de 2014, las funciones de Vivienda y Agua Potable y Alcantarillado “presentan los menores niveles de ejecución, en torno al 40 por ciento.” La prepotencia del sector inmobiliario, entonces, no nació de un repollo.

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¿ANTE QUIÉN QUEJARSE?

La Ley 2340 de la Ciudad, que regula los alquileres, dice que la denuncia, en este caso, habría que presentarla ante el Colegio Único de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CUCICBA). Es decir, hay que presentar la denuncia ante la Cámara de los pares del denuncia-do.

Quizás el propio agente inmobiliario al que uno está denunciando sea el que recibe la denuncia. Parece gracioso, pero es en serio: el Colegio, dice la ley, “deberá cumplir con un Código de Ética y Disciplina Profesional, con todos los deberes, derechos y prohibiciones que estableció la Ley 2340 para los corredores inmobiliarios”.

Es decir, deben autoregularse y al que no cumpla el Código de Ética lo mandan a dormir sin postre. Inquilinos Agrupados se reúne desde hace poco más de tres meses en la Estación de los Deseos, un centro cultural y comunitario cercano a la estación de trenes de Caballito.

“A nivel local planteamos la creación de la Defensoría del Inquilino dentro de la Defensoría del Pue-blo, el cumplimiento de los topes fijados por la ley y una extensión de los contratos de alquiler”, dice Gervasio Muñoz, referente y fundador de Inquilinos Agrupados. El trabajo de Muñoz en esta proble-mática arrancó en una asesoría para inquilinos en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Capital. “Desde ATE una vez difundimos los teléfonos de CUCICBA, recomendábamos a todos los inquilinos que sufrieron abusos que los denunciaran en el Colegio, para ver cómo reaccionaba”. La conclusión, Muñoz recibió una carta documento conminándolo a que no difundiera más los teléfo-nos. Pero eso no fue todo: a raíz de la avalancha de reclamos que se desató, CUCICBA dispuso que las denuncias ya no serían gratuitas, sino que hay que pagar 360 pesos para plantear una queja. Una vez más: hay que pagar para denunciar ante el Colegio de los denunciados. El humor en los tiempos del PRO. «

Sin casa

Tres de cada 10

En 2001, un 22,2% de las familias de la Ciudad alquilaba su vivienda. Para 2010, esa proporción de inquilinos pasó a casi el 30%, un aumento de 8 puntos.

Los datos son oficiales y corresponden a los resultados de los últimos dos censos nacionales.

Hay 288 mil casas vacías

“Mucha gente sin casa y muchas casas y sin gente” es la conclusión a la que llegó el Consejo Eco-nómico y Social de la Ciudad en su diagnóstico habitacional de CABA. Sostiene que el censo 2010 contabilizó 288.564 viviendas vacías en la Ciudad, un 20,2% del total.

El Diagnóstico Socio-Habitacional de la Ciudad de Buenos Aires reveló que aunque la cantidad de población permanece casi estable (en la última década creció sólo un 4,1%), la población en villas aumentó en esos diez año un 52% (163.587 personas en 2010).

Este panorama abre una puerta para empezar a solucionar el problema de los inquilinos: varios le-gisladores de la oposición plantearon proyectos de Impuestos a la Vivienda Ociosa, como existe en varios países de Europa ante la misma realidad para garantizar mayor oferta de viviendas. Pero esas soluciones no parecen muy PRO. El martes pasado, el jefe de Gabinete de Macri y precandidato a jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta dijo que no piensa aumentar la presión impositiva a las viviendas ociosas.

“Prefiero evitar el tema de aumentarle impuestos a la gente”, afirmó.

Una movida nacional

Si bien es cierto que en ningún otro distrito se deterioró tanto el acceso a la vivienda como en la Ciudad de Buenos Aires, a nivel nacional, la situación de los inquilinos también es preocupante. Las distintas organizaciones calculan que hay, en todo el territorio nacional, unos 6 millones de inquili-nos con panoramas dispares según las legislaciones provinciales.

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Por ese motivo, organizaciones de todo el país que trabajan sobre esta temática confluyeron días atrás en el Frente de Inquilinos Nacional del que participa la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). “La gran mayoría de los inquilinos de este país son trabajadores –dice un texto difundido por el sindicato–, a los cuales un contrato de alquiler les puede representar hasta el 50% de su salario.” El Frente incluye organizaciones como ATE Inquilinos, la Asociación Platense de Inquilinos (API), la Unión de Inquilinos de Tierra del Fuego (UITDF), de Rosario (UIR), de Río Negro (UIRN), de Neu-quén (UIN) y la Unión Argentina de Inquilinos (UAI). En el lanzamiento del Frente estuvieron los diputados Fernando Muñoz y María Rachid y el precandidato a jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. La articulación de las organizaciones se realizó en torno a un documento que propone la creación de una ley que regule los contratos de alquileres, garantizar que las viviendas alquiladas cumplan con condiciones mínimas de habitabilidad y crear un sistema de garantías accesibles.

“Alquilar se puede”, la respuesta del macrismo

El macrismo demostró reflejos para entender que este problema que aqueja a buena parte de la clase media era parte de la agenda de campaña.

Con gran despliegue publicitario, el GCBA lanzó “Alquilar se puede”, un programa de créditos –es cierto que con interés un poco más bajo que el mercado– para que los inquilinos paguen las comi-siones ilegales, y “ una garantía bancaria que remplaza la tradicional garantía propietaria”. Según dice el anuncio oficial, es “el programa del Instituto de Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires que facilita a los vecinos el acceso a un alquiler formal dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.” En su web puede leerse: “En la actualidad hay muchas personas y familias que no cuentan con una garantía inmobiliaria o los ahorros necesarios para afrontar los gastos de entrada a un alquiler (que pueden llegar hasta 4 o 5 meses de alquiler).

Alquilar se puede también ofrece una alternativa a aquellos vecinos que no son aceptados por el mercado formal de alquileres por no tener ingresos registrados”. Funciona “a través de adjudicacio-nes cuatrimestrales con un sistema de selección por puntaje”.

Es decir la respuesta del GCBA, tras ocho años de gestión a favor de las inmobiliarias, no es hacer cumplir la Ley ni proponer un Plan de Viviendas, sino volver subvencionar la demanda para garanti-zarle al sector inmobiliario que los inquilinos tengan plata para pagar las comisiones ilegales. “Sabemos que el Gobierno Nacional se mueve en este aspecto con una lógica distinta que el gobier-no porteño –dice Muñoz, de Inquiligobier-nos Agrupados– por eso estamos pidiendo una reunión para hacerle llegar nuestras propuestas”.

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Bossio: “Macri invita a alquilar, nosotros

que-remos que sean dueños de sus casas”

El precandidato a la gobernación bonaerense y titular de la Anses cuestionó al líder del PRO por el plan de alquiler de viviendas en la Ciudad

El precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el FpV y titular de la Anses, Diego Bossio, deslizó críticas hacia Mauricio Macri por el programa de alquiler de viviendas que el líder del PRO impulsó en Capital Federal.

Bossio encabezó la entrega de jubilaciones por moratoria y tarjetas Argenta en el partido bonae-rense de Ituzaingó. En ese marco, apuntó contra Macri: “Como muchos saben, hay un candidato a presidente que nos invita a alquilar. Nosotros no queremos ser inquilinos, queremos ser dueños de nuestro futuro, queremos que todos puedan tener su casa”.

Junto al intendente de Ituizaingó, Alberto Descalzo, el precandidato a la gobernación bonaerense del FpV agregó: “A algunos les molesta que jubilemos a los argentinos, pero yo les pido que tengan respeto por el pueblo que dejó la vida trabajando y tiene derecho a acceder a una jubilación, con una obra social”.

Luego, Bossio viajó a la ciudad mendocina de Malargüe, donde recorrió una obra de 380 viviendas del plan Procrear y recalcó: “Cada vez hay más argentinos que son dueños y no inquilinos”.

16/4/2015 - www.infobae.com

Frigerio: “El cepo es una aberración que se

instaló cuando sobraran dólares en el mundo”

El presidente del Banco Ciudad y asesor económico de Macri apuntó que la velocidad para salir del control de divisas dependerá de la rapidez del nuevo gobierno para generar confianza. Afirmó que la próxima gestión deberá tener una política económica similar a Ecuador o Perú. La herencia fiscal El presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, sostuvo que “la velocidad del desarme del cepo dependerá de la confianza” que genere el nuevo Gobierno que asuma el próximo 10 de diciembre. El declaraciones a gacetamercantil.com, Frigerio opinó este miércoles que el cepo es “una aberra-ción” y “una de las peores de tantas malas decisiones que tomó el gobierno nacional en estos años”. Además, “paradójicamente esta decisión se tomó en un momento histórico en el cual si algo sobraba en el mundo eran dólares”.

Por lo tanto, “no cabe otra posibilidad que desarmar el cepo, ahora, la velocidad del desarme del cepo depende de la confianza que se genere; cuanta más confianza puedan generar los conductores de la política, más rápido se podrá salir del cepo”, anticipó.

El alusión al debate entre el economista Miguel Bein, que asesora al gobernador bonaerense y pre-candidato presidencial del oficialismo Daniel Scioli, y el presidente del Banco Central, Alejandro Va-noli, Frigerio consideró que, “por supuesto, otros políticos que formaron parte de este Gobierno en el momento en que se estableció el cepo tienen más dificultades que Mauricio Macri para construir esa confianza”.

Para el economista, un gobierno de otro signo político que el actual no debe plantearse “desafíos extraordinarios” sino “simplemente parecernos a los que pasa en Ecuador, en Chile o en Perú y

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Pa-raguay”, donde se combinan “una inflación baja y un mercado único y libre de cambios”.

De todos modos, estas medidas coyunturales son necesarias pero “las cosas importantes en la Ar-gentina pasan por otro lado: pasan por la educación, por el desarrollo armónico a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional; por ahí pasan los grandes desafíos, y aemás tener crédito y baja inflación, que es lo que tienen todos los países de la región”.

En cuanto a la situación fiscal de las provincias, tema al cual Frigerio le ha dedicado los últimos años desde la actividad privada, el titular del Ciudad consideró que están “complicadas” porque tienen “un problema de deuda y dependen de la voluntad discrecional del gobierno nacional”.

Las finanzas públicas de las provincias “podrían estar peor si no hubiesen incrementado la presión impositiva”, algo que hicieron “cuando ya el gobierno nacional no podía asistirlas por sus propios problemas fiscales”.

Esto, agregó, “se ve muy bien cuando se analiza la calidad de los bienes y servicios públicos, ahí se percibe claramente”.

El distrito bonaerense, según Frigerio, tiene el problema del “modelo inflacionario” por el cual se fue diluyendo el Fondo del Conurbano. “Llama la atención que todos los gobernantes han perdido conquistas del pasado”, y “claramente hubo un modelo que trató peor a la Provincia de Buenos Ai-res que a las otras provincias, y en la provincia no pudieron o supieron defender efectivamente esas conquistas”.

Consultado sobre el enfrentamiento del kirchnerismo con sectores como el campo o el sistema fi-nanciero, Frigerio apuntó que “con Clarín al principio no eran enemigos, eran aliados”.

En cuanto al sistema financiero, “hasta hace poco era el gran ganador, y el sector industrial, con el que el gobierno se llena la boca, hoy tiene menos peso sobre el PBI que en la década del noventa, las exportaciones industriales son aún menos importantes”.

La Argentina, en la última década, “perdió una gran oportunidad porque nunca el mundo estuvo tan a favor de la región”.

Se da la paradoja, acotó Frigerio, de que el gasto público representa la mitad de la actividad econó-mica “y existe una ausencia del Estado en cuestiones básicas como educación, seguridad y justicia”, y además en un contexto de “asfixia impositiva”.

Simultáneamente, “tenes que reconstruir el Estado y dar alivio” a la presión fiscal. “La única forma de enfrentar esta paradoja es con la gestión, es no derrochar el gasto, generar menos grietas en el gasto por la corrupción”.

Para Frigerio, “nunca se gastó tanto y tan mal, porque el gasto lejos está de responder a los sectores más vulnerables”.

Por último, remarcó que los países desarrollados tienen “dos características ineludibles: la diversi-ficación es una, porque no hay país desarrollado que produzca pocos bienes; y en segundo lugar, que venden productos embebidos de conocimientos”. Por eso “es importante que los gobiernos se ocupen de la calidad de la educación”.

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El “dólar ahorro” seguirá dosificado

Por Daniel Fernández Canedo

La polémica sobre cómo dosificar el “dólar ahorro” renovó la discusión sobre cuántos son los dóla-res que el Banco Central tiene en las dóla-reservas para garantizar un tránsito tranquilo en materia cam-biaria hasta las elecciones de octubre.

La discusión surgió a partir de que Miguel Bein, principal asesor del candidato Daniel Scioli, opinó que el próximo gobierno debería privilegiar el sector productivo sobre los ahorristas a la hora de usar los dólares del Central.

La réplica surgió del presidente del Banco Central y de la ministra de Economía del propio Scioli, uno diciendo que el “dólar ahorro” se mantendría y la otra elogiando la política de administración cambiaria del Gobierno en el intento, ambos, de hacer buena letra y no agitar el avispero. Desde hace meses que el Gobierno destina unos US$ 500 millones al mes para satisfacer la demanda de los pequeños ahorristas, algunos de los cuales los compran a $ 10,6 para venderlos después en el para-lelo a $ 12,8 y hacerse de una ganancia de 21%.

El Gobierno y todo el mercado sabe que permitiendo ese “puré” el Central contribuyó a serenar el precio del dólar paralelo y los ánimos de políticos que ubican a la inestabilidad cambiaria en el tope de su lista de enemigos.

Un dólar inquieto aumenta la incertidumbre de los empresarios, despierta especulaciones sobre futuros aumentos de precios y hace imprevisible cualquier política económica.

El remedio suele estar en la mayor o menor certeza sobre el nivel de reservas del Banco Central y la mayor o menor capacidad que tenga el Gobierno para conseguir divisas. Dos variables vedadas para este gobierno que cuenta, en materia cambiaria con un elemento a favor: le queda poco tiempo. La discusión sobre el cepo y el “dólar ahorro” aparece acotada cuando se pone el ojo sobre el nivel de reservas efectivas del Banco Central.Fue Bein el que dijo que de los US$ 31,500 millones actuales, a fin de año habría que contabilizar unos US$ 2.800 millones que corresponderían a los pagos que la Argentina no logró realizar por el fallo del juez Griesa a favor de los buitres.

Otros US$ 3.500 millones serían necesarios para poner al día los pagos atrasados de importaciones para los sectores automotriz y electrónico.Además, estiman que a fin de año, el aporte en yuanes del banco central chino en las reservas del Central representarían unos US$ 6.000 millones.Y a todo eso deberían sumarse los US$ 10.000 millones que el Gobierno le mantiene “pisados” a las empresas multinacionales, correspondientes a utilidades no transferidas al exterior.

Ese monto cobró relevancia anteayer cuando la Presidenta intimó a los empresarios a “traer algo de la que se llevaron afuera” para aumentar las inversiones.

En lo que parece un diálogo entre gente que no se escucha, la Presidenta pide que traigan algo que los empresarios, en voz baja por temor a retos o represalias, aseguran no poder sacar del país.

El resultado es evidente: menos inversiones y crecimiento para coronar un esquema de consumo que usó muchos dólares que ahora escasean y que el Gobierno deberá contar de a uno desde ahora hasta octubre.

Tiene a favor que inversores especulativos del exterior y locales están comprando bonos y acciones de empresas argentinas apostando a una mejora importante en el futuro.

Los títulos públicos hoy son una vedette para los inversores de afuera porque rinden en torno de 8% anual en un mundo en el que las tasas siguen siendo bajas (México colocó deuda a 100 años de plazo a 4,5%) y porque Argentina tiene poca deuda.

Los compradores de acciones de empresas y bancos, por su parte, apuestan a que valdrán más en una economía con menos trabas y mayores posibilidades de crecimiento para el sector privado. La apuesta especulativa de los financistas descansa en la idea de que, ante la escasez de divisas, el próximo gobierno, sea cual fuere, no tendrá alternativas a lograrlas vía los mercados y la atracción de inversiones privadas. ¿Será ese el futuro?

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El Gobierno, como tanto otros en el pasado, está enamorado del atraso cambiario y ahora apuesta a acelerar el cierre de las paritarias para lograr el ansiado repunte del consumo doméstico, pero algu-nos costos no pueden evitarse.

Todo sucede al calor de la caída de actividad en las economías regionales por la imposibilidad de ex-portar, precisamente, por el atraso cambiario.Tal es la preocupación que ayer la CAME, una cámara empresarias que en los últimos años acompañó la política del Gobierno, se declaró en “estado de alerta y movilización” en reclamo de medidas para compensar el “atraso cambiario” argumentando que hay 900 mil empleos en riesgo.

Ya habían llamado la atención los productores de manzanas y peras de Río Negro y los de naranjas de la Mesopotamia. Ahora, según la CAME, el riesgo de pérdidas importantes alcanza a los produc-tores de ajo, algodón, azúcar, olivos, tabaco y vitivinícolas.

Desde ya que la devaluación del real brasileño y el fortalecimiento del dólar a nivel mundial son determinantes en la definición de un panorama difícil para las exportaciones argentinas que, cabe recordar, están bajando desde hace tres años.

Pero lo más destacado es que frente a ese marco regional e internacional, el Gobierno insista con el atraso del dólar y los impuestos a las exportaciones cómo si los precios internacionales de los pro-ductos que la Argentina exporta estuviesen por las nubes y los vecinos estuvieran desesperados por comprarlos.

El Gobierno decidió priorizar las necesidades políticas y el año electoral a la hora de definir la po-lítica cambiaria, en función de sus propias candidaturas.Mientras tanto, Alejandro Vanoli, desde el Central, seguirá abriendo y cerrando el grifo del cepo cambiario hasta que los dólares alcancen. Quien venga podrá encontrar muchas cosas, pero seguro que no serán dólares en abundancia.

16/4/2015 - Clarín - El País - Pág. 20

Cómo y cuándo sacar el cepo cambiario

Por Miguel Kiguel

cepo cambiarioMientras se mantenga el cepo al dólar, o sea los controles cambiarios, es difícil pen-sar que la economía argentina atraiga inversiones y genere crecimiento y empleo. Sin embargo, le-vantarlo representa todo un desafío ya que para hacerlo es necesario contar con un stock de reservas razonable y tener un tipo de cambio de equilibrio. El gran temor es que inicialmente haya una fuerte depreciación del peso (el famoso overshooting), que la misma se traslade a precios y que se genere un nuevo espiral de precios, salarios y tipo de cambio.

A pesar del temor que genera que una depreciación del peso lleve a un nuevo espiral inflacionario, a la larga no va a quedar otra opción que sincerar el atraso cambiario, y cuánto antes se haga, mejor. Esto permitirá corregir las presiones sobre las reservas que fomentan la especulación cambiaria con mecanismos como el dólar ahorro, o la búsqueda desesperada por importar todo lo que se pueda al tipo de cambio oficial o la postergación de inversiones que podrían venir al país a la espera de un tipo de cambio más favorable.

Sería aventurado eliminar el cepo sin que haya un programa económico que sirva para anclar las expectativas del dólar y que genere confianza para atraer inversiones. Hay que lograr que se genere una avenida de doble vía en la que los ingresos de capitales para nuevas inversiones financien los pesos que están atrapados por el cepo y que quieren salir (e.j. por pagos de dividendos y de impor-taciones que no habían sido autorizados).

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Una consecuencia directa del cepo es la aparición de un mercado paralelo de cambios, el famoso dólar blue. Esto se explica debido a que cualquier mercado se equilibra ya sea mediante precios o mediante restricciones cuantitativas. El cepo en la práctica ha implicado limitar el acceso a las di-visas en el mercado oficial (paradójicamente llamado mercado único y libre de cambios) a un tipo de cambio oficial que se mantuvo por debajo de lo que sería un equilibrio de mercado. El exceso de demanda que había por dólares se canalizó al mercado del dólar blue, que cotizó consistentemente por encima del tipo de cambio oficial.

Una de las peculiaridades de la Argentina es que el manejo de los controles cambiarios se comparte entre varios entes públicos: el Banco Central que autoriza el giro de las divisas al exterior, la AFIP que fija los montos que los individuos pueden comparar para viajes o para ahorrar y la Secretaría de Comercio que autoriza las importaciones.

¿Qué significa levantar el cepo? Principalmente que vuelva a haber libertad para operar en el merca-do cambiario, tanto para el comercio exterior, como para los individuos que quieran viajar y ahorrar en dólares, como para las empresas que quieran invertir a un tipo de cambio razonable y repatriar los dividendos. La clave es volver a tener un mercado de cambios que funcione normalmente, como pasó hasta el 2011. El desmantelamiento del cepo va a requerir atacar todas estas operaciones, aun-que no necesariamente en forma simultánea.

¿Se puede levantar el cepo rápidamente? Ciertamente no se puede al tipo de cambio actual ya que no alcanzarían las reservas del Banco Central para atender las ventas de dólares; lo que implica que para hacerlo habrá que tener un tipo de cambio realista y que permita equilibrar las cuentas exter-nas. Esta es la parte más difícil y más riesgosa de eliminar el cepo, especialmente porque inicialmen-te las presiones sobre el tipo de cambio pueden a llegar a ser importaninicialmen-tes si se regularizan los atrasos en los pagos de importaciones (unos 5.000 millones de dólares) y de los dividendos que no han sido girados al exterior (unos 10.000 millones de dólares).

Los que temen hacerlo es justamente porque les preocupan las presiones cambiarias iniciales que surgirían debido al atraso cambiario y a la demanda reprimida de dólares que existe. Esas presiones pueden ser dominadas si se logra una fuerte entrada de capitales que ayude a reforzar las reservas internacionales, si se genera confianza en el peso con tasas de interés atractivas, y si se buscan me-canismos para diferir a lo largo del tiempo los atrasos que se generaron en pagos de dividendos, regalías e importaciones (tal vez con la opción de emitir un bono para enfrentar este problema). Sin embargo, y dado que seguramente cuando asuma el próximo gobierno puede haber un manto de incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio y su posible impacto sobre los precios, se podría pensar en la alternativa de recurrir a un sistema de tipo de cambio dual como un mecanis-mo de transición. En ese sistema habría un tipo de cambio comercial que seguiría manejado por el Banco Central (como el tipo de cambio oficial hoy en día) con una regla de flotación administrada o “crawling peg”, que sería relevante para fijar el precio de los bienes que se importan y exportan, y otro tipo de cambio financiero, que sería flexible y que se usaría para pagar deuda, ingresar capita-les, para el turismo, compras en el exterior y para ahorro.

Un sistema de tipo de cambio dual tendría la ventaja de que el grueso de la depreciación inicial se sentiría en el dólar financiero, y que se podría limitar el impacto sobre el tipo de cambio comercial y sobre los precios. Si bien es cierto que rápidamente se generarían trasvasamientos entre los dos mercados, se puede pensar este sistema como una solución transitoria que funcionaría por unos meses para limitar los efectos del “overshooting” sobre los precios.

Lo concreto es que del cepo hay que salir sí o sí. En la práctica va a significar que se puedan normali-zar los pagos del comercio exterior, que se eliminen las percepciones sobre ganancias para turismo y el uso de tarjetas de crédito en el exterior, que las empresas vuelvan a invertir en la Argentina porque sabrán que pueden girar dividendos al exterior y que la AFIP deje su rol de cancerbero en la compra de reservas.

Lo mejor sería hacerlo lo más rápido posible; y con confianza se puede. Si por el contrario se opta por una estrategia gradualista se puede pensar en recurrir transitoriamente a un sistema de tipo de

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cambio dual, en diferir los atrasos de dividendos acumulados y de importaciones, y en limitar el ac-ceso a la salida de capitales hasta que el nivel de reservas se consolide. Pensar en políticas que sean aún más gradualistas y que se mantenga el cepo con una brecha importante con el dólar blue sería postergar lo inevitable y seguir con una economía estancada.

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