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Monitoreo del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud

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Monitoreo del logro de los Objetivos de Desarrollo

del Milenio relacionados con la salud

Progresos logrados en el cumplimiento de los Objetivos

de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud y

objetivos sanitarios mundiales para después de 2015

Informe de la Secretaría

1. En respuesta a lo solicitado en las resoluciones WHA63.15 y WHA63.24, en este informe se resumen las tendencias más recientes en cuanto a la progresión hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud y las correspondientes metas específicas.1 Tam-bién se expone aquí la marcha de las actividades para reducir la mortalidad en la niñez mediante la prevención y el tratamiento de la neumonía, como se pedía en la resolución WHA63.24, y para hacer recular la mortalidad perinatal y neonatal. Además, se incluyen comentarios sobre la formulación de objetivos sanitarios mundiales para después de 2015.

Situación actual y tendencias

2. En 2011, más de una década después de que los dirigentes del mundo aprobaran los Objetivos de Desarrollo del Milenio y las metas que los acompañan, se ha avanzado sustancialmente en la reduc-ción de la mortalidad maternoinfantil, la mejora de la nutrireduc-ción y la disminureduc-ción de la morbilidad y la mortalidad debidas a la infección por el VIH, la tuberculosis y el paludismo. La progresión de los países que presentan las tasas más elevadas de mortalidad se ha acelerado en los últimos años, aunque subsisten grandes diferencias entre los países y dentro de ellos. Las tendencias actuales constituyen una sólida base para intensificar el trabajo colectivo y aplicar a mayor escala soluciones que hayan dado buenos resultados a fin de superar los problemas derivados de múltiples crisis y de la existencia de grandes desigualdades.

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Las metas específicas en cuestión son: Objetivo 1, Meta 1.C: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre; Objetivo 4, Meta 4.A: Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de los niños menores de cinco años; Objetivo 5, Meta 5.A: Reducir en tres cuartas partes, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad materna, y Meta 5.B: Lograr, para el año 2015, el acceso universal a la salud reproductiva; Objetivo 6, Meta 6.A: Haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la propagación del VIH/sida, Meta 6.B: Lograr, para el año 2010, el acceso universal al tratamiento del VIH/sida de todas las personas que lo necesiten, y Meta 6.C: Haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves; Objetivo 7, Meta 7.C: Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento; Objetivo 8, Meta 8.E: En cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a

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medicamen-3. Se estima que la malnutrición es la causa subyacente del 35% de todas las muertes de niños me-nores de cinco años. En los países en desarrollo, el porcentaje de meme-nores de cinco años aquejados de insuficiencia ponderal pasó, según los cálculos, de un 29% en 1990 a un 18% en 2010. Aunque este ritmo de avance está próximo al que se requiere para cumplir la meta correspondiente, los progresos se distribuyen de forma desigual entre las regiones y dentro de ellas.

4. A escala mundial se ha avanzado sustancialmente en la reducción de la mortalidad de niños menores de cinco años, tasa que disminuyó en un 35% entre 1990 y 2010: de 88 muertes por cada mil nacidos vivos a 57, según las estimaciones. La tasa mundial ha bajado más rápidamente en el úl-timo decenio, pues del 1,9% anual registrado entre 1990 y 2000 se pasó a un 2,5% anual entre 2000 y 2010. En la Región de África, donde se producen casi la mitad de todas las muertes de niños menores de cinco años, el ritmo de descenso de las tasas anuales se multiplicó por más de dos: el 1,1% anual registrado entre 1990 y 2000 dio paso a un 2,6% entre 2000 y 2010. Sin embargo, es probable que la mayoría de los países de esta Región no alcancen para 2015 la meta de reducir esa tasa en dos tercios con respecto a los niveles de 1990. A escala planetaria, suponiendo que la progresión continúe al mismo ritmo durante el periodo 2005-2010, 37 de los 143 países de ingresos bajos o medios habrán cumplido esa meta para 2015.

5. En 2010, la cobertura de la vacunación antisarampionosa de niños de 12 a 23 meses de edad era, a escala mundial, del 85%. Cada vez más países están logrando niveles elevados de cobertura de in-munización: en 2010, un 65% de los Estados Miembros alcanzaron una cobertura como mínimo del 90%, y en la mitad de las regiones de la OMS se mantuvieron niveles superiores a ese porcentaje. Se calcula que entre 2000 y 2008 el número de muertes por sarampión disminuyó en un 78%, lo que representa en torno a una quinta parte de la reducción total de la mortalidad en la niñez.

6. Sin embargo, todavía hay cerca de un 20% de las muertes de niños menores de cinco años (de-bidas sobre todo a neumonía y enfermedades diarreicas) que se hubieran podido prevenir mediante vacunación. Se trabaja ahora para ampliar las intervenciones de lucha contra la neumonía, como pidió la Asamblea de la Salud en su resolución WHA63.24, relativa a «Acelerar los progresos hacia el logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio 4 para reducir la mortalidad en la niñez: prevención y trata-miento de la neumonía», y de lucha contra las enfermedades diarreicas. En el último año aumentó con rapidez el número de países de las Regiones de África, las Américas y el Mediterráneo Oriental que habían introducido la vacuna antineumocócica conjugada, con apoyo de la Alianza GAVI. Varios paí-ses han utilizado las declaraciones conjuntas del UNICEF y la OMS sobre la asistencia clínica a niños con diarrea y neumonía para formular políticas encaminadas a mejorar el acceso a la atención median-te agenmedian-tes de salud comunitarios formados y supervisados. Anmedian-tes de 2010, 30 de los 68 países que eran objeto de seguimiento como parte de la iniciativa «Cuenta regresiva para 2015»1 habían adoptado la política de tratamiento a nivel comunitario de los casos de neumonía, y otros ocho países habían dado pasos para hacer lo propio en el curso de 2010.

7. Aunque ha habido una notable reducción del número de muertes maternas (desde las 546 000 que se produjeron en 1990 hasta las 358 000 de 2008, según las estimaciones), el ritmo al que dismi-nuye este guarismo no llega a la mitad de lo que sería necesario para cumplir la Meta 5.A: Reducir en tres cuartas partes, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad materna. Entre 1990 y 2008, esta tasa cayó en el mundo a un ritmo del 2,3% anual, y a una cadencia inferior en las Regiones de África y del Mediterráneo Oriental (1,7% y 1,5% al año, respectivamente). Más de un tercio de los países que

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Cuenta regresiva 2015. Supervivencia materna, neonatal e infantil (http://www.countdown2015mnch.org, sitio consultado el 4 de noviembre de 2011).

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gistraban las mayores tasas de mortalidad materna en 1990 (100 o más muertes por cada 100 000 na-cidos vivos) han registrado escasos avances, a veces ninguno en absoluto. Desde el punto de vista mundial, si las tasas de mortalidad materna siguen disminuyendo a un ritmo similar al registrado en-tre 2005 y 2010, sólo 15 de los 124 países de ingresos bajos o medios con una población de al menos un millón de habitantes conseguirán cumplir la Meta 5.A para 2015.

8. La reducción de las muertes maternas pasa por ofrecer acceso a intervenciones eficaces y dis-pensar atención sanitaria de buena calidad. En 2009, un 63% de las mujeres de países en desarrollo de entre 15 y 49 años de edad que estaban casadas o vivían en pareja utilizaban alguna forma de anticon-cepción. En esos mismos países, entre 2000 y 2010, la proporción de mujeres que recibieron atención prenatal al menos una vez durante el embarazo fue de alrededor de un 80%, aunque si se considera el mínimo recomendado, que es de cuatro consultas, esa proporción cae hasta aproximadamente un 50%. El porcentaje de partos atendidos por personal de salud competente, elemento crucial para reducir la mortalidad perinatal, neonatal y materna, pasó del 55% en 1990 al 65% en 2009, pero hay que avanzar más rápidamente en ciertas regiones, como en África, donde la cobertura todavía es inferior al 50%. 9. La mortalidad neonatal, en cifras totales, pasó de 4,4 millones en 1990 a 3,1 millones en 2010. En ese periodo, la tasa de mortalidad neonatal, en número de muertes por cada 1000 nacidos vivos, pasó de 32 a 23, lo que representa una disminución del 28%. Este parámetro cae más lentamente que la mortalidad total en la niñez, y el porcentaje de muertes antes de los cinco años que corresponden a recién nacidos se ha incrementado, desde un 37% en 1990 hasta un 40% en 2010. En las regiones en desarrollo los progresos han sido desiguales: desde una reducción del 19% en el África subsahariana y Oceanía y del 33% en Asia meridional hasta una caída superior al 50% en el norte de África, América Latina y el Caribe y Asia oriental. Según las estimaciones, el número de muertes prenatales en el mundo pasó de 3,0 millones en 1995 a 2,6 millones en 2009, y la tasa de mortinatalidad cayó en torno a un 15%: de 22 óbitos por cada 1000 partos en 1995 se pasó a 19 en 2009.

10. La atención al recién nacido es fundamental para prevenir y tratar dolencias que son causa de muerte neonatal. La OMS y sus asociados respaldan la capacitación de los agentes de salud para pre-venir o tratar las principales enfermedades perinatales y neonatales, lo que incluye visitas a domicilio a los recién nacidos. Además, la OMS está reuniendo más datos sobre las intervenciones que presentan mayor eficacia en relación con el costo, incluidos regímenes más sencillos de terapia antibiótica para tratar la sepsis neonatal.

11. Alrededor de la mitad de la población mundial está expuesta al paludismo, y se calcula que en 2009 hubo unos 225 millones de casos de esta enfermedad, que desembocaron en la muerte de 781 000 personas, en su mayoría niños menores de cinco años. Todas las regiones han conocido una reducción de la carga de paludismo, y en 2009, por primera vez, no se notificó caso alguno en la Re-gión de Europa. Ha aumentado sustancialmente la cobertura de intervenciones como la distribución de mosquiteros tratados con insecticidas o la fumigación de interiores con efecto residual. Ahora es preciso mantener ese nivel de cobertura para prevenir la reaparición de la enfermedad y su cortejo de defunciones.

12. Desde 2006 viene disminuyendo lentamente el número anual de nuevos casos de tuberculosis en el mundo. Se calcula que en 2010 hubo 8,8 millones de nuevos casos (de los que un 13% se die-ron en personas que vivían con el VIH) y, de ellos, los programas nacionales de lucha antituberculosa notificaron 5,7 millones. Según las estimaciones, en 2010 esta enfermedad costó la vida a 1,1 millo-nes de personas VIH-negativas, y otros 0,35 millomillo-nes murieron de la tuberculosis asociada al VIH. Desde 1990, la mortalidad por tuberculosis se ha reducido en apenas algo más de un tercio. En 2009, el porcentaje de éxitos terapéuticos llegó al 87% en todo el mundo, con lo que por tercer año consecu-tivo se superó el objeconsecu-tivo del 85% (establecido por primera vez por la Asamblea Mundial de la Salud

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en 1991). Las seis regiones de la OMS están en vías de cumplir la Meta 6.C por lo que respecta a la reducción de las tasas de incidencia de la tuberculosis para 2015. Sin embargo, la tuberculosis multi-rresistente sigue planteando problemas.

13. En términos generales, la epidemia mundial de VIH parece haberse estabilizado: el número anual de nuevas infecciones por el virus cayó de modo uniforme en un 25% entre 2001 y 2009. En 22 países del África subsahariana las tasas descendieron a un ritmo parecido en el último decenio, pero esta región sigue soportando alrededor de un 68% de la carga mundial de infecciones por el VIH. A finales de 2010, según las estimaciones, 34 millones de personas vivían con el VIH, lo que supone un incremento con respecto a los años anteriores: la mejora del acceso a tratamientos antirretrovirales en los países de ingresos bajos y medios (el número de personas atendidas en 2010 fue 16 veces mayor que en 2003) se acompaña del aumento de la población que vive con el VIH. Pese a que cada vez re-ciben tratamiento más personas, aún hay un déficit importante: se calcula que, en 2010, nueve millo-nes de personas que cumplían los requisitos para recibir tratamiento no tuvieron acceso a él.

14. Las enfermedades tropicales desatendidas son endémicas en 149 países, en los que afectan a más de 100 millones de personas. Las 17 afecciones más frecuentes, que rara vez ocasionan brotes, con la salvedad del dengue y la leishmaniasis, prosperan en las comunidades más pobres y margina-das, causando gran dolor, incapacidad permanente y muerte. De unos años a esta parte, los países donde esas enfermedades son endémicas, con la colaboración de la OMS y sus asociados, han amplia-do los programas de tratamiento preventivo mediante el uso simultáneo de varios medicamentos segu-ros y de gran calidad procedentes de donaciones. En 2009, gracias a tales programas recibieron trata-miento 705 millones de personas. El hecho de que en 2010 se comunicaran menos de 1800 casos de dracunculosis apunta a la inminente erradicación de esta enfermedad, sin utilización de vacuna o me-dicamento alguno.1

15. El mundo va camino de cumplir la Meta 7.C: haber reducido a la mitad, para 2015, el porcenta-je de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento. En 2008, un 84% de la población de las regiones en desarrollo disponía de una fuente mejorada de abasteci-miento de agua de bebida. Por lo que respecta a los servicios básicos de saneaabasteci-miento, aunque 1300 mi-llones de personas han logrado acceder a mejores servicios desde 1990, el ritmo al que se avanza ac-tualmente es demasiado lento como para que se pueda cumplir la mencionada meta. En 2008 había 2600 millones de personas, de las que un 70% vivía en zonas rurales, que carecían de instalaciones de saneamiento mejoradas, y este guarismo va en aumento en las zonas urbanas debido al rápido creci-miento de la población en ellas.

16. Aunque casi todos los países publican una lista de medicamentos esenciales, en los centros pú-blicos de salud suelen escasear. Los estudios realizados en más de 40 países, principalmente de ingre-sos bajos o medios indican que la disponibilidad de determinados medicamentos genéricos en los cen-tros de salud es, en promedio, de apenas un 44% en el sector público y un 65% en el sector privado. Escasean especialmente los medicamentos destinados a tratar enfermedades crónicas no transmisibles. La falta de medicamentos en el sector público obliga a los pacientes a adquirirlos en el privado, donde los productos genéricos se venden a precios que por término medio son 6,1 veces superiores a los pre-cios internacionales de referencia.

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OBJETIVOS SANITARIOS MUNDIALES PARA DESPUÉS DE 2015

17. A falta de solo cuatro años para finales de 2015, resulta obvio que queda mucho trabajo por de-lante para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud. Al mismo tiem-po, el mundo afronta nuevos problemas que deben ser tenidos en cuenta a la hora de medir los avances después de 2015. Las opiniones de los Estados Miembros pueden ser de ayuda para encauzar el deba-te sobre esdeba-te deba-tema.

18. Un trabajo inconcluso. Aunque la presentación de informes sobre los resultados obtenidos ha mejorado, hará falta más tiempo para evaluar plenamente el grado de cumplimiento de los objetivos actuales. Resulta evidente, sin embargo, que muchos países (en particular los más pobres) deberán perseverar en su esfuerzo más allá de 2015 para alcanzar los objetivos originales. Además, mientras subsistan o incluso se agudicen las diferencias en cuanto a nivel de ingresos dentro de los países y en-tre ellos, también se pondrá cada vez más el acento en las inequidades y sus consecuencias para la sa-lud. Un medio para acelerar los progresos ha sido el de centrarse en los ámbitos específicos en que los resultados no están a la altura de lo esperado. Cabe citar, entre otros ejemplos en este sentido, la Es-trategia Mundial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Salud de la Mujer y el Niño, las recomendaciones de la Comisión de las Naciones Unidas de información y rendición de cuentas sobre la salud maternoinfantil1 o la «Declaración Política sobre el VIH/sida: intensificación de nuestro esfuerzo para eliminar el VIH y el sida».2 En la Declaración Política de Río sobre los Determinantes Sociales de la Salud3 se aborda específicamente la cuestión de la inequidad.

19. Nuevos problemas sanitarios. Todos los países afrontan problemas comunes en relación con la salud de su población, muchos de los cuales trascienden los límites del sector sanitario: urbaniza-ción rápida y sin planificaurbaniza-ción; envejecimiento de la poblaurbaniza-ción; competencia por recursos naturales escasos; incertidumbre económica; migraciones; y efectos del cambio climático sobre los requisitos fundamentales para la salud (aire limpio, agua de bebida salubre y en cantidad suficiente, seguridad del abastecimiento alimentario, nutrición suficiente y vivienda adecuada). Las transiciones epidemio-lógica y demográfica imponen una carga cada vez más compleja de enfermedades infecciosas, a las que se añaden las enfermedades no transmisibles, los problemas de salud mental, los traumatismos y las consecuencias de la violencia. Así pues, a la vez que todavía queda mucho trabajo por hacer, los países deben afrontar las crecientes dificultades que plantean las afecciones crónicas. En septiembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Reunión de Alto Nivel sobre la Preven-ción y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, aprobó una declaraPreven-ción política en la que instaba a los gobiernos, la industria y la sociedad civil a emprender una campaña en múltiples frentes para incidir en los factores de riesgo de las principales enfermedades no transmisibles.4 Se están defi-niendo ahora indicadores y objetivos específicos para cuantificar los avances en ese sentido.

20. Nuevos planteamientos en materia de desarrollo. El pensamiento sobre el desarrollo ha cambiado. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio evolucionaron, entre otras cosas, a resultas de la serie de conferencias temáticas organizadas por las Naciones Unidas en el decenio de 1990, cuando los objetivos de índole social eran preeminentes. Con la salvedad del Objetivo 8, los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio incumben sobre todo a los países de ingresos bajos. Cunde ahora la opinión

1

Manteniendo promesas, evaluando los resultados. Informe final de la Comisión de información y rendición de cuentas sobre la salud de las mujeres y los niños. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2011.

2

Resolución 65/277 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

3

Véase el documento EB130/15, anexo.

4

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(ante desafíos como el cambio climático o las consecuencias de las crisis alimentaria y financiera) de que conviene reformular los objetivos de tal manera que integren la idea de desarrollo como proceso que afecta a todas las sociedades, con indicadores que sirvan para medir la progresión general del mundo hacia un desarrollo sostenible.

21. Proceso de definición de nuevos objetivos. El debate sobre los objetivos de desarrollo para después de 2015 ya ha empezado, y ocupará un lugar destacado en las próximas reuniones de ámbito mundial, en particular la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible Río + 20, prevista para los días 4 a 6 de junio de 2012. Otros elementos que alimentarán el proceso de defini-ción de nuevos objetivos serán los siguientes: el trabajo sobre métodos para medir el avance del mun-do hacia un desarrollo sostenible que vayan más allá de parámetros estrictamente económicos como el producto interior bruto; una creciente voluntad de poner de relieve las dificultades de incrementar el nivel de empleo y protección social; y la necesidad de crear vínculos más estrechos entre la política económica, la social y la ambiental (que son los tres pilares del desarrollo sostenible). Una concep-ción más amplia del desarrollo debe favorecer, y no disminuir, el papel de la salud, y por ende erigir esta en uno de los principales factores para impulsar el desarrollo social, económico y ambiental y también, lo que es esencial, en referente para medir los efectos de las políticas en todos los terrenos. 22. Aprender de las experiencias positivas. En el panorama político e institucional de hoy en día, marcado por un mayor grado de complejidad, no será fácil definir objetivos para después de 2015 que guarden cierta coherencia con las prioridades vigentes hasta ahora y a la vez respondan a los nuevos problemas. En este proceso, es importante saber reconocer las virtudes del actual dispositivo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que han contribuido a su éxito, a saber: concentración en un nú-mero limitado de objetivos que encuentren eco en los círculos políticos y el gran público; indicadores cuantificables; y plazos definidos. En el futuro, para establecer un nuevo conjunto de objetivos que suscite el mismo grado de aceptación pública en todo el mundo, será preciso que tengan parecidas ca-racterísticas, con independencia de los objetivos concretos de que se trate.

23. El papel de la OMS. La definición de nuevos objetivos sanitarios debe venir claramente vin-culada al proceso de reforma de la OMS, que ha de estar en condiciones de afrontar nuevos retos y de finalizar el trabajo inconcluso. El presente informe tiene por objeto estimular el debate entre los Es-tados Miembros sobre el modo en que convendría estructurar y cuantificar los futuros objetivos sani-tarios mundiales. Un mensaje unitario del sector de la salud ejercerá una poderosa influencia en lo que va a ser, inevitablemente, un debate arduo y complejo, entre partes interesadas de numerosos sec-tores. Al mismo tiempo, los objetivos que los Estados Miembros propugnen para el mundo en gene-ral deben ser coherentes con las prioridades globales de la propia Organización, o dicho de otro mo-do: el siguiente conjunto de Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud debería guardar estrecha correspondencia con las prioridades que se definan en el próximo Programa General de Trabajo.

INTERVENCIÓN DEL CONSEJO EJECUTIVO

24. Se invita al Consejo a que tome nota del presente informe y proporcione nuevas orientaciones.

Referencias

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