Investigan arte rupestre inca en sitios arqueológicos de valle cusqueño
Un grupo de arqueólogos investiga varios sitios arqueológicos del valle cusqueño de Amaybamba, en la provincia de La Convención, que registran la presencia de arte rupestre correspondiente al periodo incaico, se informó hoy.
Gori Echevarría, presidente de la Asociación Peruana de Arte Rupestre, señaló que los trabajos se ejecutan en el marco de un programa de investigación arqueológica, prospección y excavaciones, dirigido por el arqueólogo Zenobio Valencia, de la Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco.
Refirió que la investigación ha permitido comprobar la evidencia sistemática de sitios con quilcas o arte rupestre, a través de una técnica llamada “cúpulas”, que consiste en la
realización de hoyos percutidos sobre rocas.
“Se verificaron las evidencias en tres sectores específicos:
la quebrada de Alfamayo, Incahuasi y Qochapat. Todos consisten en cúpulas sobre rocas en áreas geográficas estratégicas como cimas de cordilleras, cabeceras de cuenca y caminos”, señaló.
“Todos están vinculados a la evidencia de sitios tardíos, pero especialmente sitios arqueológicos incas u ocupados por estos en Vilcabamba”, agregó.
El especialista destacó que se trata del primer patrón de arte rupestre asociado a los periodos tardíos del Perú y, especialmente, a la ocupación inca en Vilcabamba.
“Nuestro estudio apunta a que las evidencias están marcando lugares importantes o sagrados dentro del paisaje, y tienen que ver con ritos de pasaje y transición entre cuencas y valles dentro de Vilcabamba. Esto es relevante porque permite articular evidencia del mismo tipo dentro de un comportamiento social, dotándola de significado”, explicó.
Detalló que varios de estos sitios se encuentran sobre la cordillera que delimita el valle de Vilcabamba y el de Amaybamba. “De hecho varios de los caminos cruzan estas montañas hacia la zona de Machu Picchu”, comentó.
Los trabajos, que culminarán su primera etapa en diciembre, cuentan con el respaldo de la municipalidad distrital de Huayopata, en La Convención, la Unidad de Gestión Machu Picchu y la organización Projects Abroad, finalizó.
Fuente: Andina
Textiles del Perú, artesanía de bandera
Alguna vez el chef español Ferrán Adriá comentó que Gastón Acurio personificó la gastronomía peruana para luego promocionar sus valores democráticamente. ¿Podría hacerse algo así con la artesanía? En palabras de Madeleine Burns, directora nacional de Artesanía del Mincetur, no es el caso, sino que más bien “se necesita definir una línea de bandera, la cual podría centrarse en la difusión, primero, de nuestros textiles”.
Cada región del Perú tiene una larga tradición de textiles, y este arte es probablemente el más conocido de nuestro país. Y se hace inevitable recordar los mantos, fardos y vestidos prehispánicos, afamados en el mundo entero, presentes en los
mejores museos. Pero, ¿es solo un arte del pasado?
Burns nos responde que no, que se mantiene vivo, dinámico. “El textil peruano está vigente. Aproximadamente el 54% de ventas de artesanía peruana son textiles”, afirma Burns. Tenemos muchos creadores en esta rama que diseñan piezas únicas. Y también hay gran cantidad de diseñadores de moda que trabajan con la estética de los textiles peruanos”, afirma la directora.
La promoción de nuestros textiles formará parte de un Plan Nacional de Artesanía, coordinado por el Mincetur junto a otras instituciones públicas como el Ministerio de Cultura (Mincul), así como instituciones privadas.
HACIA UNA MIRADA MÁS PROFUNDA
El antropólogo César Ramos concuerda en el valor de nuestros textiles y en lo adecuado de tomarlos como línea de bandera para nuestra artesanía. “Desde hace 10 mil años tenemos un arte textil importante, que se manifestó primero en cabellos humanos y luego con plantas. Desde entonces hasta hoy es una forma de comunicar”, dice Ramos.
Para el antropólogo es imprescindible profundizar en el conocimiento de los textiles para preservar técnicas y conocimientos. “Se han perdido muchas variedades de algodón de color, puesto que se privilegió durante siglos el cultivo del algodón blanco o pyma, y, por ejemplo, hemos olvidado algunas técnicas de hilado de hebras muy inas”, airma.
Sin embargo, su preocupación mayor es el enfoque que se le da a nuestra artesanía. “Hay poca difusión de lo que signiica. En el caso del textil, por ejemplo, los bordados kené shipibos son un diseño complejo, una forma de escritura. La etnia shipibo no tenía una comprensión lineal de la vida, por eso su iconografía es abstracta, es una síntesis del tiempo”, señala.
Ramos pide, asimismo, que se le dé mayor valor a nuestros
productos. “Las comunidades productoras, como el caso de Sarhua y sus tablas, deben ser socios estratégicos del Estado, como ocurre en Japón o Corea, y sus productos deben ser valorados dentro del canon artístico”, explica Ramos.“La gastronomía peruana apuntó a ser alta cocina y no comida rápida. Lo mismo debe pasar con la artesanía”, apunta el antropólogo, quien señala que existe un mercado internacional para eso.
DE VALOR ARTÍSTICO
La historiadora del arte y curadora Gabriela Germaná concuerda en la necesidad de estudiar con mayor profundidad la a r t e s a n í a . P r o p o n e r e a l i z a r i n v e s t i g a c i o n e s multidisciplinarias sobre productos artesanales, desde la crítica de arte, la antropología y el marketing.
“Preguntemos a los mismos creadores qué piensan de lo que producen sobre sus técnicas, sus innovaciones, si se sienten artistas”, dice Germaná. Esto, añade, ayudaría a lanzar los productos con estudios de fondo, lo que mejoraría su imagen y difusión.
A su vez, apunta que la primera labor para difundir la artesanía es revalorarla al nivel del arte. “Se ha creado un mercado artesanal tan fuerte que los mismos artesanos no se reconocen ni se desarrollan como artistas.
”Explica, además, que la producción artesanal ha cambiado dramáticamente en las últimas décadas. “Muchos se sienten artistas y lo son, pues trabajan piezas únicas y renuevan estéticas y técnicas rápidamente, sin desdeñar su tradición.
La artesanía peruana no se ha quedado en el pasado. Para destacar eso es necesario explicar todo el proceso de creación de las piezas”, puntualiza.
LA GRAN FERIA DE ARTESANOS
¿Qué pasa en el mercado interno? ¿Es posible soñar con un
evento de artesanía tan grande como Mistura? La directora airma que le encantaría una feria de esas dimensiones. Y quizá valga la pena soñar, viendo las múltiples ferias artesanales, como el Ruraq Maki del Ministerio de Cultura, así como otras privadas alrededor del país.
Pero no es tan sencillo. “La artesanía no es un producto de primera necesidad como es la comida”, dice la directora.
Además, “los peruanos consumimos artesanía, pero no en todos los sectores, es un poco más elitista”, añade.
Por el momento, el Mincetur organizará en noviembre la feria Nuestras Manos, con participación de numerosos creadores, en la cual se realizará un desile de modas con diseñadores. A su vez, el ministerio aspira a presentar un área de artesanía en el próximo Mistura, “donde podamos presentar objetos como las magníficas ollas tradicionales”, afirma la directora.
GALARDONES A LOS MAESTROS
El Mincetur otorga tres premios que reconocen el talento de nuestros creadores, todos a escala nacional. El primer semestre de cada año entrega los premios Amauta de la Artesanía, que destacan la preservación de un arte tradicional. En la edición de este año se reconoció a la ceramista awajún Toetseg Chigkin Juwau, al imaginero cusqueño Antonio Olave Palomino y al tejedor puneño Francisco Huatta.
A su vez, junto al Congreso de la República, brindan la medalla Joaquín López Antay que reconoce la trayectoria de los artesanos. Y a partir de este año, cada noviembre entregarán el Premio Nacional de Artesanía a creadores que destaquen por su innovación tecnológica y el uso de técnicas tradicionales.
Asimismo, coordinan con la Unesco el premio Excelencia a la A r t e s a n í a , c o n l o s e s t á n d a r e s d e e s t a i n s t i t u c i ó n internacional.
MACHU PICCHU Santuario de santuarios
E l
I n t i h u a t a n a e s
c o n s i d e r a d o u n a
construcción r e l i g i o s a sagrada
Una mirada distinta a la ciudadela inca de Machu Picchu la
dibuja como un recinto lleno de templos dedicados a “la gran familia”: al viento, las estrellas, la Luna y el Sol.
Cuando los viajeros, tras madrugar y escalar por horas su misteriosa subida, llegan exhaustos a la cima del Wayna Piqchu, sólo ven un conjunto de muros, amén del hermoso mirador que se abre sobre el santuario histórico. Alfonsina Barrionuevo en su libro Templos Sagrados Machupiqchu (2012) explica que esos muros forman el Templo del Viento, uno de los diecisiete recintos sagrados que la investigadora cusqueña ha hallado cotejando los textos de los cronistas.
Las calles o pasajes de la c i u d a d e l a i m p r e s i o n a n p o r s u p e r f e c c i ó n arquitectónic a.
Para Barrionuevo, Machu Picchu es un “santuario de santuarios”. Aquí mora el “kamaqen”, “la energía vital del universo inca”.Eme ahí el Templo a la Madre Piedra o Mama Qaqa: una wanka o gran piedra que es protegida por un torreón circular que el inca Pachacútec mandó construir con ventanas para que la Madre Piedra oteara todo el horizonte.
En Machu Picchu, hay templos para todos los miembros de esta familia de elementos cósmicos y telúricos de la cosmovisión andina: lugares sagrados para el wayra (viento), chuki illapa (trueno), nina (fuego), un mirador para las estrellas o ch’aska kawana, para el maíz o Mama Sara el k’uichi (arcoiris), el sol (inti), la luna (killa)… A todos les dejaban ofrendas cada vez que los necesitaban. Al chuki illapa, por ejemplo, cuando salían para conquistar nuevos
territorios.
Impresionante v i s t a d e Machu Picchu d e s d e e l Huayna Picchu Existe también un Altar de los Caminos, el Ñan que citaban cronistas como Juan Polo de Ondegardo, a mediados del siglo XVI. Inclusive para las sensaciones: el
El Capaq Ñan tiene también su altar
Phutukusi es el apu donde germina la alegría. Porque para los incas la alegría y el sueño (puñuy) eran vitales para la vida.
Y en Machu Picchu quien sabe percibir esta energía puede recibir a cambio la tranquilidad, la paz. La gente de las comunidades que moran alrededor del santuario inca lo sabe.
La única que no tiene un templo específico pero está presente en todo Machu Picchu como todos los espacios donde florece y cantan los pájaros es la Pachamama o Madre Tierra. Más que diosa, es la madre que da frutos.
Fuente: Variedades-El Peruano
Construirán defensa ribereña para proteger Bosque de Pómac en Lambayeque
El patrimonio monumental del santuario histórico Bosque de Pómac será protegido con la construcción de obras de defensa ribereña en el cauce del río La Leche, anunció hoy el alcalde de la provincia lambayecana de Ferreñafe, Edilberto Bardales.
Sostuvo que los trabajos se llevarán a cabo con un financiamiento de siete millones 700,000 nuevos soles, provenientes del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, a través del Plan Copesco.
Según dijo, en las próximas semanas se firmará un convenio con el Plan Copesco y la Unidad Ejecutora Nº 005 Naylamp- Lambayeque para el inicio de estas obras que permitan salvaguardar sitios como la huaca Las Ventanas y El Oro.
Precisó que se ejecutará el enrocado de 1.4 kilómetros de la
margen derecha del río La Leche así como la descolmatación de 1.6 kilómetros del cauce y la reubicación de 800 metros lineales de la carretera.
Estimó que el inicio de las labores será en enero del próximo año, tras convocar la licitación pública. “Las obras demandarán entre tres o cuatro meses para su concretización”, declaró.
Por su parte, el director de la Unidad Ejecutora N°005 Naylamp-Lambayeque, Carlos Elera, se mostró satisfecho por la tarea que se desarrollará para conservar Pómac, emblemático patrimonio cultural del país.
Recordó que la huaca El Taco desapareció por la fuerza de la naturaleza, por lo que es necesario ejecutar obras de prevención.
El santuario, refirió, es considerado el epicentro cultural de los años 800 a 1,150 después de Cristo de una sociedad que fue el eje de una prosperidad económica.
Fuente: Andina
DESCIFRANDO EL CÓDIGO La clave del quipu
Investigación
. L a
a n t r o p ó l o g a Sabine Hyland anuncia que dentro de un a ñ o t e n d r á l i s t o s u investigación s o b r e l a Tabla-Quipu.
Este sistema
f u e
importante en e l i m p e r i o Inca.
A pesar del tiempo transcurrido, aún es un misterio el mensaje que encierran los quipus. Algunos científicos creen que además de un complejo sistema matemático es también un registro literario, una suerte de lenguaje secreto. La antropóloga Sabine Hyland desarrolla una hipótesis al respecto que a continuación se desarrolla.
La información esta basada en una investigación de la antropóloga estadounidense Sabine Hyland. Ella expone la hipótesis de que los quipus era una suerte de registro literario, usado a manera de código, es decir, podían transmitir mensajes.
La clave de la investigación de Sabine Hyland, profesora de Antropología de la Universidad de San Andrés (University of St. Andrews) en Escocia, es un quipu hallado en 2005 por la profesora Rebeca Arcayo Aguado en el interior de una iglesia colonial de un pueblo de Áncash no precisado. Este quipu, denominado Tabla-Quipu, fue elaborado a mediados del siglo XIX, durante los primeros años de la República.
Hyland detalla que la Tabla Quipu es una madera que lleva una serie de quipus, hilos de lana de ovino con nudos de colores y de tamaños distintos, colocados uno debajo del otro sobre su superficie. La diferencia con otros quipus es que al lado de cada uno de los nudos había una palabra escrita en español.
La Tabla contiene 282 nombres, de los cuales 177 están acompañados por sus respectivos quipus. Hyland ensaya la siguiente hipótesis: si se logra determinar una relación entre los quipus y sus formas con los nombres, la ciencia podría ser capaz de descifrar el código de los quipus. En síntesis, esta tabla podría convertirse en una especie de Piedra Rosetta, la
pieza clave que permitió a los franceses descifrar los jeroglíicos de Egipto.
Recuerda que varios cronistas coloniales escribieron que los quipus incaicos sirvieron como registro literario y estadístico al mismo tiempo. Precisa que Pedro Sarmiento de Gamboa, Juan Polo de Ondegardo, Antonio de la Calancha y Fernando de Montesinos afirmaron que los quipus sirvieron para anotar la historia, las genealogías reales y otros tipos de narración.
Cita también el caso de la escritura cuneiforme. Los antiguos caracteres asirios inscritos sobre bronce, ladrillos, piedra y otros materiales sirvieron también para anotar la historia y genealogía real, además de los datos económicos. “Sin embargo, los quipus son la única especie de escritura por textiles. Fue una realización increíble de los incas antiguos”, destaca.
En sus Comentarios Reales…,Garcilaso de la Vega menciona que
“Los quipucamayoc fueron asignados por los curacas y nobles de sus respectivas provincias para la conservación de los hechos históricos transmitidos por sus predecesores o de todos los otros eventos dignos de mención que ocurrieran en algún distrito; y elquipucamayoc, haciendo de escritores e historiadores, conservaban los registros que, como hemos dicho, eran los quipus o ‘crónicas’”.
Existe evidencia de que algunas órdenes religiosas que llegaron con los españoles a mediados delsiglo XVI emplearon los quipus para evangelizar a los indígenas peruanos. Un ejemplo fue el caso de los Mercedarios. Ellos utiliza ron los quipus a fines del siglo XVI en sus labores de evangelización.
Los misioneros ordenaban que se incluyera en los quipus las principales oraciones católicas y registrar actividades del año cristiano.
Sin embargo, la supervivencia del quipu estuvo en manos de los indígenas. Su presencia fue mayor en los lugares alejados de
las grandes ciudades donde la presencia del poder hispano era fuerte. Su uso se convirtió en una práctica secreta.
INVESTIGACIÓN
“Estoy estudiando el quipu; este consiste en una tabla con los nombres de los pobladores y su correspondiente cuerda de quipu”, expresa la investigadora, reticente a dar más detalles de su trabajo. Sin embargo, revela que el uso de la Tabla- Quipu fue desarrollada por primera vez a mediados del siglo XVI por la orden de los Mercedarios y su uso fue generalizado;
sin embargo, estos fueron desapareciendo con el tiempo, agrega.
“Este quipu, en particular, es el único que existe en la actualidad”, refiere hilando al resaltar la importancia científica de la Tabla-Quipu de Áncash. Afirma que es la única evidencia de los quipus en estilo inca asociada con la escritura en castellano.
Menciona que hace 30 años un antropólogo peruano, Román Robles, encontró otra Tabla-Quipu (el hallazgo se produjo en el pueblo de Mangas, provincia de Cajatambo, en Lima) e hizo un estudio muy importante de ella. Lamentablemente, cuando regresó al lugar para profundizar su trabajo, no la encontró más.
Robles, en su obra Quipu y mashas en la comunidad campesina de Mangas (1982) hace un detallado análisis morfológico de la Tabla-Quipu. Aparentemente, se trataba de un padrón de los comuneros. En la Tabla figuran el nombre de los pobladores y sus respectivos hilos con colores distintos que los distinguen. “Esta Tabla-Quipu –la que es materia de su estudio– pertenece a la segunda mitad del siglo XIX. Se guardó en un baúl grande de madera en una iglesia local. Hay 282 nombres –de hombres y mujeres– por los dos lados. No se podían leer algunos de los nombres por las manchas de orina de los murciélagos. Entonces, Gene Ware, un especialista y profesor
estadounidense, tomó una imagen multiespectral de la TablaQuipu que reveló 40 nombres que no se podían leer anteriormente”, afirma.
Hyland manifiesta que todavía está al comienzo de sus investigaciones sobre la relación entre la cuerda y el nombre en la Tabla-Quipu. Sin embargo, confía en que si se confirma su hipótesis, cambiaría el concepto que se tiene sobre los incas, o sea que no conocieron la escritura. “Me parece que sí. Los incas conocieron la escritura. Sin embargo, puede ser que la escritura incaica no haya sido fonética, sino simbólica, en que los rasgos distintivos representaron ideas mismas”, subraya. Podríamos estar en el umbral de una nueva era y cambiaría la historia que conocemos.
Fuente: Variedades – El Peruano
LOS AMAUTAS DEL IMPERIO INCA Los sabios anónimos
Estudio. Esta es una de las ilustraciones d e G u a m a n Poma de Ayala q u e e s estudiada por e l
investigador inglés.
William Burns Glynn ensaya un homenaje a los amautas y a los
quipucamayocs, los encargados de transmitir conocimiento, los primeros, y de leer e interpretar el mensaje guardado en los quipus, los segundos. Él es uno de los propulsores de la teoría de que este sistema fue más que una forma de contabilidad, era un mecanismo que transmitía conocimiento.
E x p e r t o . William Burns es uno de los p o c o s
investigadore s
especializado s e n e l e s t u d i o d e l o s q u i p u s precolombinos .
WILLIAM Burns se queda pensativo cuando se le pregunta cómo se imaginaba que eran los amautas quipucamayocs; luego con una sonrisa afirma: “Los imagino como un grupo de personas de inteligencia superior que busca soluciones para satisfacer las necesidades de su pueblo”.
Burns acababa de culminar su conferencia El mundo de los amautas, en el Museo de la Nación. En su charla hizo una recopilación de sus investigaciones en torno a los quipus, partiendo de la conclusión de que éstos contenían mensajes. En su discurso resalta que el Estado Inca fue extraordinariamente organizado y que, de acuerdo con su teoría, contaba no solo con un método de escritura y de contabilidad a través de los quipus y las yupanas– sino también con una sofisticada manera de transmitir las ideas, y en este punto el aporte de los amautas y los quipucamayoc fue importante.
“Es en el seno de esas civilizaciones prehispánicas que esclarecidos sabios llamados amautas, con sus saberes y experiencias en diversos campos del conocimiento humano, contribuyeron a la organización histórica del antiguo Perú”, afirma Burns sin perder la sonrisa, mientras es felicitado por el público.
Hace una pausa y retoma la conversación para comparar la importancia de estos maestros en la vida del imperio con la que ejercieron en su tiempo los siete sabios de la antigua Grecia: Cleóbulo de Lindos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Tales de Mileto, Pítaco de Mitilene y Misón de Quene.
En el caso de los amautas, eran personas dedicadas a la educación formal de los hijos de los nobles y del Inca.
Instruían a los futuros gobernantes normas morales, religiosas, históricas y formas de gobierno en el Imperio.
También enseñaban matemáticas y conocimientos sobre la tierra y el universo (cosmovisión andina). El investigador inglés airma que los amautas transmitían por vía oral valiosa información que consideraban debían conocer los nobles.
U n c u . O poncho inca, c o n t i e n e d i s e ñ o s
geométricos o tocapus.
El quipucamayoc era el especialista en elaborar, “leer” y archivar los quipus. Estaba dotado de una memoria prodigiosa.
Apoyaba a los administradores de collcas, a los agrimensores para distribuir la tierra, a los cobradores de impuestos, para el control de los contribuyentes y los ingresos fiscales; a los astrólogos para predecir la época de la siembra y de la
cosecha.
Informaba al Inca sobre: los impuestos obtenidos, nacimientos, matrimonios y defunciones; cifras de producción y cosechas;
hombres en capacidad de formar parte del ejército, entre otros. Los detalles, presentados en quipus, se enviaban a la capital imperial para que el Inca, en posesión de estos valiosos datos, determinase su política general.
Fue tan sofisticado el sistema de interpretación de los quipus que los incas formaron escuelas donde enseñaban a leerlos. Los amautas fueron los responsables de esta labor, que estaba dedicada exclusivamente a los jóvenes nobles, de sangre ilustre, que formaban parte del entorno familiar del Inca.
Burns sitúa a estos personajes por encima de otras clases sociales y cree que el secreto de su conocimiento está en los quipus y en los más de 40 años de trabajo ha logrado identificar un alfabeto de diez consonantes. Para veriicar su hipótesis redujo las 16 consonantes quechuas en sus sonidos.
Encuentra que aunque hay 16 de ellas, pueden reducirse a diez sonidos sin perder el signiicado del mensaje.
Con la ayuda de algunos dibujos elaborados a mano, precisa que la clave para traducir una letra en un número está en uno de los sonidos predominantes de cada numeral: Juk es igual a 1 (“uno” se dice “Juk” en quechua) en que la letra J representa 1; iskay igual a 2 (“dos” se dice “Iskay” en quechua) en que la semivocal “ay” está para 2; kimsa es igual a 3, en que “m”
representa 3. El resultado final de esta conversión es: 1=j;
2=w (y); 3=m; 4=t; 5=r; 6=s; 7=q (k); 8=p; 9=n; 10=ch. (21).
Basa su trabajo en el estudio de la Nueva Coronica y Buen Gobierno del cronista indio Felipe Guaman Poma de Ayala. En los dibujos sobre los emperadores incas, identifica los símbolos que guardan los nombres de los gobernantes, estos se ubican en los tucapos de sus uncus.
En estos uncus aparecen algunas cintas verticales u
horizontales llamadas tucapo. Los mismos símbolos del uncus aparecen también en antiguos jarrones y vestidos. Los tucapos fueron prohibidos por el virrey Toledo, temía que en ellos se llevaran mensajes.
Burns Glynn determinó que la clave para descifrar los caracteres está en leer los signos que se usan en los tucapos de todos los emperadores Incas. Esto es posible desde que los dibujos están acompañados por nombres que son a menudo muy cortos. Precisa que este tipo de escritura se hizo de la derecha a la izquierda y viceversa, de la cima al fondo y al revés. Una palabra también podía escribirse en zigzag u otras formas interrumpidas.
El estudioso inglés va más allá y ensaya hipótesis de cómo el quechua se usó como una clase de idioma matemático. Esta vez utiliza como sustento el dibujo de Guaman Poma sobre el quipucamayoc. Allí vemos al contador inca que sostiene un quipu entre los brazos extendidos. Debajo, en la esquina derecha, aparece una yupana (yupai significa “contar”) –el ábaco inca– con una configuración numérica.
Burns no cree ser merecedor de los homenajes recibidos. “Soy admirador de la cultura inca. Ellos fueron los verdaderos sabios”, remarca. En síntesis, el investigador cree que el Inca fue un imperio eficiente que administró sabiamente un vasto territorio y para ello utilizó un sistema de lenguaje tridimensional, que no solo transmitía palabras, sino conceptos, ideas. En resumen, una forma de conceptualizar la vida. Su cosmovisión.
Fuente: Variedades – El Peruano
Santuario Arqueológico de Pachacamac tendrá nueva ruta turística
Pachacamac, santuario arqueológico administrado por el Ministerio de Cultura, ha inaugurado la “Ruta de los Peregrinos”, un nuevo circuito turístico que permitirá a sus visitantes recorrer el mismo camino que realizaban los viajeros provenientes de distintas partes del país hace más de 500 años.
Arqueólogos del Ministerio de Cultura trabajaron durante más de dos años para rehabilitar esta ruta, que alcanza los 1250 metros. Se inicia en un mirador, desde donde se puede apreciar gran parte del santuario, para luego recorrer la parte externa de una de las murallas del sitio hasta llegar al acceso principal.
Allí confluyen dos rutas: el Qhapaq Ñan de la Sierra –denominado Tramo Xauxa-Pachacamac– y el Qhapaq Ñan de la Costa. La relación de la “Ruta de los Peregrinos” con estos
importantes tramos indica la importancia que tuvo la peregrinación en época inca, debido a que aquí se encuentra la deidad de Pachacamac.
Pachacamac es una imagen religiosa, venerada en el Perú prehispánico por ser la representación del dios de los temblores. Era, además, un oráculo consultado incluso por los gobernantes incas, quienes confiaban en sus vaticinios para la toma de decisiones como el emprendimiento de guerras.
Este nuevo circuito turístico comprende también la Calle Norte-Sur y la Calle Este Oeste. Llega hasta el Conjunto de la Pirámide con Rampa 2 y Palacio de Taurichumpi, es decir, la parte pública del santuario.
Entre los hallazgos encontrados durante el proceso de investigación, conservación y musealización de la “Ruta de los Peregrinos” hay una gran tumba en uno de los conjuntos de pirámide con rampa hacia los que la calle da acceso. La presencia de un kero en el nicho reveló que el individuo principal podía tratarse de un curaca.
También se ha reportado gran variedad de ofrendas: desde cántaros con evidencias de haber contenido líquidos, envoltorios con pigmentos y joyas de cobre dorado, hasta ofrecimientos masivos de perros.
Recorrer la “Ruta de los Peregrinos” representaba un hito en la vida espiritual de miles de antiguos peruanos, para los que el Santuario Arqueológico de Pachacamac era un sitio de veneración. Una experiencia que los actuales visitantes podrán revivir.
Fuente: Ministerio de Cultura del Perú
Ministerio de cultura del Perú intensifica labores de mantenimiento y limpieza en sitios del Cusco por temporada de lluvias
Debido a las intensas precipitaciones pluviales que se registran en la ciudad del Cusco, el Ministerio de Cultura, a través de su Dirección Regional de Cultura, ha dispuesto que la jefatura de las zonas y sitios arqueológicos monitoreen permanentemente los vestigios prehispánicos existentes en el valle del Cusco.
“Estamos en alerta permanente y preparados, ante cualquier eventualidad que podría suscitarse por las intensas lluvias
que está soportando la ciudad del Cusco”, dijo el jefe de las zonas y sitios arqueológicos del valle del Cusco, Francisco Solís.
Más de 30 obreros conservadores realizan labores de mantenimiento y preservación del patrimonio arqueológico. Esto implica tareas de limpieza y eliminación de desechos sólidos que, lamentablemente, son dejados por los visitantes y los m o r a d o r e s u b i c a d o s e n z o n a s a l e d a ñ a s a l o s s i t i o s arqueológicos.
Paralelamente, se realizan trabajos de corte de vegetación nociva, eliminación de maleza en paramentos, limpieza de los canales incas, extracción de raíces, consolidación de canales y escalinatas, apuntalamiento de estructuras a punto de colapsar, tratamiento de pisos, entre otras labores de mantenimiento.
Los trabajos se ejecutan en las zonas y sitios arqueológicos de Qoweqarana, Sillkinchani, Laqo, Mesa Redonda, Marcavalle, Puskar Qollana, Machu Anden, Wamichaca, Wanakauri entre otros.
Es necesario destacar la participación de la Municipalidad Distrital de Ccorca en las labores de limpieza del Sitio Arqueológico de Machu Qorimarka, ubicado en esa jurisdicción.
Se han realizado, además, labores de sensibilización dirigidas a los pobladores que habitan alrededor de los 47 sitios y zonas arqueológicas del Valle del Cusco. Se ha logrado la participación activa de la sociedad civil organizada, y en especial de las instituciones educativas del valle.
También se organizaron talleres y cursos de capacitación para los efectivos policiales de las comisarias de los distritos de San Sebastián y San Jerónimo, así como de Viva el Perú, en donde se dio a conocer los alcances de la Ley 28296 (Ley de Protección del Patrimonio Cultural de la Nación). Las actividades de sensibilización fueron promovidas y dirigidas por un grupo de profesionales en antropología que trabajan de
manera coordinada con la comunidad
LA ICONOGRAFÍA MOCHICA, Los dioses y el cosmos
Iconografía.
Los dibujos hallados en l a s
vestimentas, cerámicas y m u r a l e s
simbolizan la c o s m o v i s i ó n de la cultura Mochica.
La cosmovisión de la cultura Mochica, sus creencias y su manera de interpretar el mundo podemos entenderla a través de su cerámica y sus murales. Estos vestigios encierran mensajes e ideas de su tiempo. Así fue como ocurrió para determinar la importancia del personaje hallado en Sipán hace 25 años.
La cultura Mochica, durante los primeros seis siglos de nuestra era, representa el apogeo y esplendor de los estados teocráticos de la Costa Norte del Perú. Los excedentes de agricultura y pesca permitieron un clima de bonanza, la exaltación religiosa impulsó la emulación competitiva entre colosales y suntuosos templos, y los vínculos de interacción a gran escala permitieron el desarrollo de soisticadas técnicas de orfebrería, alfarería y textilería; esas extraordinarias obras de arte describían la compleja ideología, eran códigos del mundo mítico y ceremonial.
Las imágenes de los dioses primigenios se difundieron a partir del último milenio antes de nuestra era, durante el periodo Formativo, en la costa norte los “Cupisnique”, ancestros de la cultura Mochica, concibieron deidades con colmillos y garras como símbolos de poder absoluto; los cinturones y cabellos igurados como olas o serpientes expresaban la dicotomía marino-terrestre. Otra característica de la deidad era la decapitación, la cabeza cortada y el cuchillo en las manos indicaban la naturaleza sobrehumana del sacriicador, este aspecto mítico era una metáfora que vinculaba la siembra y cosecha con ciclos de renovación del tiempo y la vida. Por lo general, en la iconografía de los Andes, la cabeza y el c u c h i l l o q u e s o s t i e n e l a d e i d a d s o n r e e m p l a z a d o s alternativamente por herramientas de siembra o pesca, peces, plantas de algodón, maíz, yuca o psicoactivos.
Las tumbas de élite descubiertas en Sipán brindaron la posibilidad de conocer el elevado desarrollo de la cultura Mochica; los estudios de iconografía tienen una oportunidad extraordinaria, pues en cada tumba las imágenes, disposición y materiales son expresiones simbólicas perfectamente ordenadas.
Cada contexto expresa un complejo discurso que varía de acuerdo con jerarquía y fases temporales. De manera general, se observa un ordenamiento en función a paridades, codiciadas a partir de los metales, tipos de objetos y su ubicación sobre el cuerpo; la dualidad fue el concepto crucial a lo largo del tiempo y el espacio del Perú Antiguo.
Las tumbas de mayor rango: Viejo Señor, Señor, Sacerdote permitieron comparar a estos personajes con las imágenes de divinidades, reyes y sacerdotes protagonistas de mitos y rituales representados en el arte. En la tumba del Viejo Señor un esplendido collar de diez cuentas de oro, representa arañas posadas en el centro de sus redes; el abdomen igura un rostro humano ataviado, la imagen idealizada corresponde con la especie de araña Argiope argentata, la forma del abdomen lobulado y su cuerpo dividido en dos hemisferios de vistoso colorido, mitad amarillo y mitad plateado, se relacionaron con la dualidad. Las arañas que fabrican tela colgante reposan con la cabeza hacia abajo, así sugirieron mediación entre el cielo y la tierra; su eje es vertical respecto al de otros arácnidos e insectos, del mismo modo que los hombres frente a los animales. La iconografía entonces configuraba y sincronizaba mediante metáforas naturaleza y sociedad, a través de los distintos “planos” del cosmos; enlazando finalmente las imágenes de la memoria colectiva con el paisaje y la urdimbre del firmamento.
Los conjuntos de sonajeras y protectores coxales exclusivos de los Señores eran usados a la altura de la cintura, reiterando el significado de “centro”, la forma de semicírculo con borde lobulado es alusiva al vientre de Argiope argentata, la imagen es la “Deidad araña” de cuerpo humano, rostro felínico,
c u c h i l l o y c a b e z a d e c a p i t a d a e n l a s m a n o s , d e s d e sus flancos se proyectan cuatro pares de patas de araña; esta deidad central del panteón mochica, denominado Ai-Apaec en sus diversas versiones o transformaciones, no es otra que la antigua deidad del estilo Cupisnique restaurada.
La secuencia de tumbas en Sipán, que abarcaría tres generaciones, permite reconocer cambios en la estructura de la religión y poder, orientados a enfatizar el carácter militar de los gobernantes en las últimas fases, cuando la guerra ritual se volvió crucial; el discurso cosmocéntrico referido al origen y equilibrio del mar y la tierra de las fases tempranas, da paso otro dirigido por las hazañas de la guerra y el sacrificio humano. Probablemente, a medida que los recursos circunscritos en cada valle se hacen escasos y sucedió la crisis, se privilegiaron los aspectos militares;
esa “guerra lorida” o “guerra fría” entre las ciudades-estado precipitó el colapso de la cultura; y fomentó en el siguiente periodo la hegemonía del poder absoluto y antropocéntrico orientado a la conquista bélica.y rituales representados en el arte. En la tumba del Viejo Señor un esplendido collar de diez cuentas de oro, representa arañas posadas en el centro de sus redes; el abdomen igura un rostro humano ataviado, la imagen idealizada corresponde con la especie de araña Argiope argentata, la forma del abdomen lobulado y su cuerpo dividido en dos hemisferios de vistoso colorido, mitad amarillo y mitad plateado, se relacionaron con la dualidad. Las arañas que fabrican tela colgante reposan con la cabeza
Escribe IGNACIO ALVA MENESES
Director del Proyecto Arqueológico Ventarrón-Collud.
Fuente: El Peruano
EL SEÑOR DE SIPÁN, El hallazgo que cambió la historia
E q u i p o .
Walter Alva encabezó el g r u p o d e especialistas y
trabajadores q u e
t r a b a j a r o n d u r a n t e
varios meses para rescatar l a c á m a r a funeraria.
Cinco lustros han pasado desde el descubrimiento de este personaje de la cultura Mochica y es un buen momento para hacer una relexión sobre la importancia que ha ejercido este acontecimiento en Perú, en su población, en su cultura.
VEINTICINCO años es una vida o apenas un recodo en la historia de un país, pero existen acontecimientos que marcan un antes y un después de una época, que dan inicio a un serie de sucesos que inluyen en los aspectos cultural, económico y social de una nación. Eso fue lo que ocurrió aquella mañana de julio de 1987 cuando un grupo de arqueólogos y trabajadores encabezados por Walter Alva hallaron la cámara funeraria intacta de un señor moche. Se encontraban ante uno de los descubrimientos más fascinantes e importantes de la arqueología mundial.
“ C u m p l i r 2 5 a ñ o s d e l d e s c u b r i m i e n t o d e l S e ñ o r d e Sipán significa haber recorrido un largo camino que empezó en dramáticas circunstancias porque el monumento estaba siendo saqueado por los profanadores de tumbas y porque el hecho ocurrió en una época de crisis política, social y económica.
De eso se aprovechaban los traficantes de piezas arqueológicas para promover el saqueo de nuestra riqueza cultural. Se profanaron tumbas y se desató una iebre en el pueblo de Sipán y nos vimos obligados a intervenir”, recuerda Alva, actual director del Museo Tumbas Reales de Sipán.
Sostiene que su descubrimiento tuvo el mismo impacto que ocurrió cuando se halló la tumba de Tutankamón en Egipto, a comienzos del siglo XX. “Se generó una diná-mica que se maniiesta en el mayor interés de estudiar la cultura mochica.
Marca una mayor atención de parte de la clase política hacia esta tarea que apoyó más proyectos de investigación y también en la comunidad que se interesa por su patrimonio”, apunta.
Luis Chero, director del Museo de Sitio Huaca Rajada-Sipán, fue otro de los protagonistas de aquella historia. Recuerda los momentos difíciles que vivieron cuando llegaron a la zona arqueológica. “La plataforma funeraria había sido tomada por los huaqueros y cuando ingresamos en el lugar recibimos muchas amenazas de muerte y se temía que el doctor Alva sufriera algún tipo de atentado. Contra todo eso se trabajó, y 25 años después el resultado es que ahora tenemos 16 contextos funerarios recuperados y restaurados”.
Los huaqueros estaban en Sipán desde diciembre de 1986 y habían lotizado el lugar y excavaban todo el día. Incluso llegaron a profanar la tumba. A mediados de febrero la Policía intervino e hizo un operativo en las casas de los huaqueros e incautó una serie de piezas, entre ellas dos caras felínicas, caras antropomorfas y otros objetos de oro. En la madrugada llamaron a Walter Alva y le pidieron que vaya de inmediato; el arqueólogo jamás se imaginó lo que le esperaba. Fue grande su impresión al ver las piezas de oro. “Esa misma mañana fuimos a Huaca Rajada. Llegamos al sitio y vimos varias piezas fragmentadas que habían sacado los huaqueros. Estaba destruido. Comenzamos a ir interdiario y llegaron las amenazas; nadie quería trabajar con nosotros. Gracias al apoyo de la Policía pudimos trabajar permanentemente desde marzo y en julio se produjo el descubrimiento”, precisa Chero.
El arqueólogo indica que existen dos etapas en el trabajo de investigación en la zona. La primera empezó en 1987 y concluyó en 2002 con la construcción del Museo Tumbas Reales de Sipán.
En este período se descubrieron, además del Señor de Sipán, las tumbas del Viejo Señor, del Guerrero, del Sacerdote, del Jefe Guerrero y de nobles.
La segunda etapa empezó en 2007 y continúa hasta la fecha, con apoyo del Fondo Ítalo-Peruano y, luego, con la creación de la Unidad Ejecutora 111-Naylamp, entidades que financian los trabajos. En este
período se descubrieron los contextos funerarios del Sacerdote Guerrero, tumba 14; el Joven Guerrero, tumba 15, y Guerrero del Pututo, tumba 16.
INICIO DE UNA ETAPA
Walter Alva airma que se puede hablar de un antes y un después de Sipán, porque a partir de su descubrimiento cambió el concepto de arqueología en Perú, se le prestó más atención. “Antes solo se tenían estudios que realizaban investigadores extranjeros; eso ahora ha cambiado y se desarrollan proyectos que tengan un impacto social”, reiere.
Destaca también el surgimiento de una identidad, en especial en Lambayeque. “La población ha asumido con mucha fuerza que Sipán es un testimonio de la grandeza de su pasado. Ahora se siente orgullosa de saberse descendiente de una cultura que tuvo un alto nivel de desarrollo”, agrega.
Chero resalta, por su parte, el creciente interés por estudiar la cultura Mochica y el desarrollo de proyectos de investigación en las huacas de La Luna, El Brujo, San José de Moro y otros. “Todos estos estudios en conjunto hacen que esta cultura sea mejor conocida”.
Los trabajos en el área de Sipán y en Lambayeque han permitido demostrar una evolución en los enterramientos. Existe un mismo sistema, pero a medida que pasa el tiempo los personajes principales tienen más objetos de oro y de plata, se les da un rango de señores. Igual sucede con las tumbas de los sacerdotes, de los guerreros y de los personajes de la nobleza.
Alva rescata el aporte de los mochicas en el desarrollo de la ingeniería hidráulica. Precisa que fueron los que cambiaron el paisaje de la Costa peruana. “Fueron ellos los que desarrollaron la ingeniería hidráulica porque irrigaron el desierto e incorporaron extensos terrenos como áreas de cultivo. A partir de allí surgió la metalurgía”.
IMPACTO
“Se ha generado un sentimiento de identidad. Para Lambayeque, es el ícono cultural, de su identidad y significa también la revaloración de la autoestima de nuestra población. Ahora ningún lambayecano deja de sentirse orgullo de ser descendiente de la raza de los señores de Sipan”, recalca Alva.
Sostiene que el hallazgo del Señor de Sipán generó una diná- mica en la investigación arqueológica que impulsó y condujo a la construcción de un museo propio como es el Tumbas Reales, que recibe anualmente entre 140,000 y 160,000 visitantes.
“Desde su inauguración hasta la fecha ha recibido cerca de un millón 700,000 turistas. En diez años es uno de los museos más visitados de Perú y creo que es una demostración de que ha sido un proyecto exitoso”.
En el aspecto académico, destaca que la arqueología peruana ha entrado en una etapa de madurez y ahora tiene una presencia importante en el mundo académico cientíico; inluye el hecho de que esta ciencia pasó de ser teórica a una social, que trabaja en beneicio de la población y que el resultado de sus investigaciones impacta positivamente en la identidad de los peruanos.
En el aspecto económico, Alva airma que se ha generado una creciente actividad turística que no existió antes. Este movimiento implica, además, la construcción de nuevos hoteles, hostales y restaurantes, una mayor preocupación por mejorar la infraestructura y servicios. También ha inluido en la revaloración de la comida, de las costumbres.
Chero coincide con esto; sin embargo, sostiene que las comunidades adyacentes a Huaca Rajada Sipán necesitan de mayor inversión en infraestructura para rehabilitar sus pistas, veredas, construir un parque, mejorar el servicio de agua, la fachada de las viviendas, del colegio; ampliar la posta médica. “Podría dárseles el aspecto de un pueblo moche”,
sugiere.
Lo que se halló en Sipán
Los arqueólogos Walter Alva, Susana Meneses y Luis Chero integraron el equipo que descubrió la cámara funeraria de este importante personaje moche. Primero encontraron un cuarto sellado con objetos y ofrendas. En otro recinto de cinco metros por lado apareció el esqueleto de un hombre joven. Era un guardián al que le cortaron las extremidades inferiores para representar al guardián de una tumba. Medio metro más abajo aparecieron restos de vigas de algarrobo desintegradas.
Más adelante descubrieron un ataúd intacto y sellado.
Cuando llegaron a este lugar hallaron un rostro de oro en miniatura. Era una orejera, luego encontraron una masa de objetos inidenti?cables de cobre oxidado. Todo el proceso de excavación demandó 8 meses. Finalmente, quedaron al descubierto estandartes, orejeras, ornamentos, emblemas, atuendos, tocados y otros objetos.
El Señor de Sipán, que era un esqueleto casi desintegrado, tenía el rostro protegido por un cubrementón o yelmo de oro, una simbólica nariz, una representación de la dentadura y una suerte de máscara funeraria en la que se simbolizaban los órganos de los sentidos; además, el cráneo reposaba en una patena de oro.
Se hallaron también fragmentos textiles que revelaron la existencia de una túnica decorada con placas metálicas, un cetro de oro y plata que terminaba en un ?lo ceremonial para sacrificios, un collar de frutos de maní, oro y plata, un collar de 10 cabezas humanas y collares de cuentas de turquesa y oro; una corona, sonajeros de oro y protectores coxales.
Fuente: El Peruano