Mecanismos organizativos de adaptación y supervivencia de los servicios de urgencia

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Introducción

Los servicios de urgencias hospitalarios (SUH) constituyen el vértice de la pirámide del sistema de atención médica urgente, donde convergen tanto los pacientes atendidos en el resto de los ni-veles de la red asistencial sanitaria como aquéllos que lo hacen por iniciativa propia. En España, en el año 2004 se atendieron en total 23.654.303 vi-sitas urgentes en los hospitales, con un incremen-to incremen-total del 45,5% respecincremen-to a las que se atendían 10 años antes1. Este incremento, en la mayoría de

ocasiones, no se ha acompañado de un aumento paralelo ni en estructura ni en recursos humanos de los SUH. Como consecuencia, con excesiva fre-cuencia se acumulan esperas superiores a las que serían deseables con el consiguiente deterioro en la calidad2,3y efectividad3,4. A estos períodos en los

que el SUH se encuentra desbordado se les deno-mina comúnmente como de saturación o colapso.

Los SUH han reaccionado clásicamente a esta situación con discursos que ponían énfasis en la gran cantidad de visitas inadecuadas que debían afrontar por motivos diversos tales como cambios atmosféricos5, epidemias de gripe6, niveles de

contaminación elevados7, ciclos lunares8, eventos

deportivos9 o, incluso, por déficit de otros niveles

asistenciales del sistema sanitario público español10. Estudios posteriores11 han puesto de

manifiesto que este incremento en el número de visitas vivido en los últimos años no parece tan improcedente como, sobre todo desde determi-nados foros y administraciones, se nos pretendía hacer pensar. En efecto, la demostración de que el número de visitas inadecuadas a los SUH está por debajo del que se podía prever, necesaria-mente invalida el discurso y obliga a un cambio estratégico en el abordaje del problema. Ello, unido al hecho incuestionable que la parte pro-porcionalmente más importante del problema ra-dicaba no en determinantes externos (fundamen-talmente la demanda de asistencia por parte de los usuarios) sino en determinantes internos (fun-damentalmente la permanencia de los pacientes ingresados en urgencias12), conduce a una

acti-tud más proactiva en los SUH, que han buscado soluciones desde dentro. Se han producido es-fuerzos imaginativos individuales que han con-cluido en cambios discrecionales como respuesta a requerimientos locales de un determinado SUH. El buen resultado obtenido por algunos de ellos tendría que haber favorecido su asunción, por

REVISIÓN

Mecanismos organizativos de adaptación

y supervivencia de los servicios de urgencia

MIQUELSÁNCHEZ, EMILIOSALGADO, ÒSCARMIRÓ

Secció d’Urgències Medicina. Àrea d’Urgències. Hospital Clínic. Barcelona, España.

Durante las últimas décadas se ha asistido a una transformación profunda de los servi-cios de urgencias hospitalarios (SUH). Dicha transformación ha supuesto, entre otros cambios, un incremento en la complejidad organizativa que ha conducido, a su vez, a una heterogeneidad en la actual organización de los SUH españoles. En muchos casos, estos cambios organizativos han venido motivados por la necesidad de los SUH de adaptarse a situaciones de déficit asistencial generadas en otros niveles asistenciales. En otros, a la propia necesidad de los SUH de estructurar la asistencia de una forma más efectiva y eficiente. En el presente trabajo se revisa cuál ha sido el resultado final de es-tos cambios adaptativos y los principales modelos asistenciales a los que han dado lugar. [Emergencias 2008; 20: 48-53]

Palabras clave: Urgencias. Organización. Unidad de observación. Unidad de corta es-tancia. Unidad de dolor torácico. Unidad de visita rápida.

CORRESPONDENCIA:

Dr. Miquel Sánchez Secció d’Urgències Medicina Àrea d’Urgències

Hospital Clínic C/ Villarroel, 170 08036 Barcelona, España E-mail: msanchez@clinic.ub.es

FECHA DE RECEPCIÓN:

25-7-2007

FECHA DE ACEPTACIÓN:

3-9-2007

CONFLICTO DE INTERESES:

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parte de la administración, y a la explícita im-plantación en ambientes y entornos similares a aquellos en los que se ha demostrado beneficio. El objetivo de la presente revisión es la presenta-ción y descrippresenta-ción de algunas de las soluciones más representativas que, desde los SUH, se han impulsado (cuando no liderado) durante los últi-mos años para sobrevivir a las situaciones de co-lapso.

Cambios organizativos dentro del propio servicio

Todas aquellas medidas o procesos diseñados para hacer el SUH más eficiente en tiempo y/o en recursos, se encuadran dentro de este epígrafe y se conocen como cambios organizativos del pro-pio SUH.

Entre ellas, cabe destacar: el triaje estructura-do, el triaje avanzaestructura-do, el triaje multidisciplinar, las áreas de visita rápida o fast-track, los hospitales de día ligados a urgencias y la derivación sin visita.

Triaje estructurado

El triaje es un proceso de valoración clínica preliminar que ordena a los pacientes antes de la valoración diagnóstica y terapéutica, de forma que los pacientes más graves son tratados los pri-meros. Este proceso de priorización, cuando se lleva a cabo a partir de escalas válidas, útiles, rele-vantes y reproducibles se denomina triaje estruc-turado. En estos momentos existen 5 sistemas de triaje estructurado: el ATS (Australasian Triage Sca-le), el CTAS (Canadian Triage and Acuity ScaSca-le), el MTS (Manchester Triage Scale), el ESI (Emergency Severity Index) y el MAT (Model Andorrà de Triatge)13. Este último ha sido adoptado por la

So-ciedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) como el estándar de triaje estructurado español con la denominación de Sis-tema Español de Triaje (SET). Los resultados obte-nidos tras la aplicación de alguno de los triajes an-teriores sobre el SUH son: la identificación rápida y eficiente de los pacientes que presentan una en-fermedad que pone en peligro su vida con el ob-jetivo de priorizar su asistencia; determinar el área de tratamiento más adecuada para los pacientes, ayudando a la descongestión de las mismas; ges-tionar debidamente las esperas, revalorando e in-formando a familiares y pacientes de una forma precisa; proporcionar información que permita co-nocer y comparar casuística de los SUH, con la fi-nalidad de optimizar recursos y mejorar la eficien-cia13.

Triaje avanzado

Esta modalidad contempla, en un triaje estruc-turado, la posibilidad, de acuerdo a la priorización asignada y a protocolos específicos especialmente elaborados para enfermería, de realizar, antes de la visita convencional, determinadas pruebas com-plementarias, básicamente analíticas y radiología simple o, incluso, acciones terapéuticas como ca-nalizar vías periféricas, administrar analgesia, in-movilizar con yeso... Bajo estas premisas es fácil suponer que determinados pacientes de baja gra-vedad se visitan con mayor rapidez14.

Triaje multidisciplinar

Representa un escalón más respecto al ante-rior. Se entiende como triaje multidisciplinar aquel que incluye, entre el personal sanitario que lo reali-za, un equipo en el que, como mínimo, participa un médico y una enfermera. En algunas ocasiones, y para acelerar registros administrativos y trámites de llegada a un SUH, se incluye personal adminis-trativo. También, para facilitar el desplazamiento de pacientes, puede sumarse un auxiliar sanitario. Aparte de la valoración inicial del paciente que, en este caso, la realiza el médico, la idea del triaje multidisciplinar consiste en la realización de prue-bas diagnósticas básicas (hemograma, bioquímica y radiología simple) antes de que el paciente entre en el box de visita. El médico, una vez recibe las pruebas, puede optar por dar de alta al paciente, si así procede, o visitarle de la forma convencional pero con la ventaja de disponer ya de las explora-ciones complementarias. Lógicamente, aunque se invierte lo que podríamos denominar la visita “aca-démica” del paciente, los tiempos asistenciales se reducen considerablemente, y las esperas también disminuyen. Esta experiencia, probada a tiempo parcial (diariamente de 10 a 20 horas) en el Inova Fairfax Hospital en Washington DC (USA) permitió reducir el tiempo medio de estancia global en ur-gencias en casi 4 horas, a la vez que aumentó la calidad percibida de los pacientes y su predisposi-ción a volver a dicho SUH en casi un 100%. En la actualidad, esta modalidad se lleva a cabo en algu-nos hospitales de Melburne (Australia)15.

Áreas de visita rápida

La creación de áreas de visita rápida o fast-track áreas es una manera de incrementar el flujo de pacientes que un determinado SUH puede visi-tar simultáneamente16. Se trata de espacios físicos

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com-plementaria. Normalmente, en los países anglosa-jones, personal no médico especialmente cualifica-do es responsable del área y, por lo tanto, de re-solver este tipo de pacientes. En el argot anglosajón se les conoce como nurse practitioner o physician asistant y, en nuestro entorno, sería el equivalente a enfermeras con probada experiencia en urgencias que realizarían un aprendizaje espe-cial y específico de 2 años enfocado a explorar, diagnosticar y tratar a estos pacientes. Se ha de-mostrado que estas áreas con este tipo específico de personal sanitario son capaces de disminuir el tiempo de espera17, el tiempo total de estancia en

urgencias16,18 y el porcentaje de pacientes que se

marchan del SUH antes de ser visitados18, sin

de-trimento en la calidad técnica dispensada19.

Hospitales de día

Estas áreas concretas se crearon a finales del siglo pasado en nuestro país adscritas a un servi-cio hospitalario concreto para facilitar las visitas y seguimiento de los pacientes de una forma más compleja a la que se venía haciendo hasta la fe-cha en las clásicas consultas externas. Así, pronto proliferaron los hospitales de día que visitaban pa-cientes con sida que acudían a realizar complejos tratamientos profilácticos de determinadas infec-ciones oportunistas, aquéllos que trataban a pa-cientes oncológicos o hematológicos que precisa-ban de tratamientos quimioterápicos o soporte transfusional frecuente o, más recientemente, los que seguían pacientes diabéticos con complicacio-nes menores tratables bajo este nuevo régimen. Su utilidad y sentido en los SUH está por dilucidar ya que, aunque algunos hospitales australianos disponen de ellos15, no han publicado su

expe-riencia. No sería descabellado pensar que determi-nados pacientes que acuden a urgencias podrían beneficiarse de este recurso: pacientes cirróticos con ascitis a tensión que precisan una paracente-sis evacuadora, pacientes con anemias crónicas que acuden a urgencias a recibir los soportes transfusionales necesarios, pacientes con pincha-zos accidentales con agujas de procedencia dudo-sa o aquéllos con conductas sexuales de riesgo que acuden a pedir consejo, etc. Frente a estas potenciales ventajas, sin embargo, se debe contra-poner el hecho de que se crea un recurso nuevo, que requiere personal y, al final, para realizar una actividad que, bien organizada, podría efectuarse en otros niveles asistenciales.

Derivación sin visita

Partiendo de la hipótesis, tan empleada por otro lado, de que un gran número de visitas que

acuden a los SUH son inadecuadas, no resulta descabellado pensar que, desde el mismo SUH, podrían redireccionarse hacia el nivel asistencial más pertinente. Los resultados tendrían que ser evidentes en la descongestión del servicio. La pri-mera parte de la hipótesis se ha confirmado en un reciente trabajo donde se demuestra que alrede-dor de un 15% de pacientes que acuden a los SUH por patología médica pueden ser derivados sin visita de forma efectiva a otros niveles de la red asistencial donde se atenderá su consulta. El riesgo de esta política cabe considerarlo muy ba-jo, puesto que menos de un 2% de estos pacien-tes retornarán al SUH y menos del 0,2% serán in-gresados. Aunque se detecta cierto escepticismo por parte del usuario en el momento de propo-nerse la derivación, su percepción final respecto al trato médico, al grado de resolución del problema y la satisfacción global es buena20. El estudio en

cuestión, además, analizó dos posibilidades distin-tas de derivación: directamente al centro de asis-tencia primaria del paciente o a un centro de ur-gencias menores que dependía del propio hospital y con una capacidad resolutiva alta ante este tipo de pacientes. Ambas posibilidades fueron igualmente válidas aunque presentaban, lógica-mente, ciertos puntos fuertes y débiles de una frente a la otra20. Es por ello que, demostrada útil,

la adopción final de una u otra en un determina-do entorno depende fundamentalmente de facto-res locales. Desgraciadamente los autofacto-res no valo-raron el impacto que esta medida tenía sobre los parámetros de efectividad y calidad del SUH, en definitiva, si la medida era útil para aliviar la pre-sión asistencial de los mismos. Sin embargo, se dispone de datos indirectos que parecerían mini-mizar la influencia a estas derivaciones sobre los tiempos asistenciales del SUH. En efecto, en un re-ciente estudio se concluía que por cada 10 pa-cientes de baja complejidad que llegaban en el plazo de 8 horas a un SUH, la estancia total en urgencias de los pacientes de más complejidad aumentaba unos “poco” trascendentes 5,4 minu-tos21.

Alternativas a la hospitalización convencional

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ayuda a reducir las, de por sí largas, listas de es-pera. Este hecho ha llevado, en algunos centros, a un rediseño de los recursos de los SUH que, nece-sariamente, han reordenado y mejorado su traba-jo clínico adaptándolo a las fluctuaciones horarias, diarias e, incluso, estacionales, de la demanda22,23.

Nacen, así, las alternativas a la hospitalización convencional para diagnosticar y tratar los pacien-tes que acuden a un SUH de forma más eficiente, y evitar el ingreso hospitalario convencionalmente entendido. Se consideran alternativas a la hospita-lización convencional a las unidades de observa-ción (UO), las unidades de estancia corta (UEC), las unidades de dolor torácico (UDT) y la hospita-lización a domicilio (HAD).

Unidades de observación

La necesidad de una UO ligada a un SUH apa-rece hace más de 40 años24. En 1989, la British

As-sociation of Accident and Emergency Medicine (BAEM) recomendó su extensión a todo SUH, y aconsejaba la instauración de una cama de obser-vación por cada 5.000 urgencias anuales atendidas25. Desde entonces y hasta el momento

actual, sin embargo, la terminología en torno al concepto de UO es confusa. En efecto, en la litera-tura, términos como salas de observación, salas de admisión de urgencias, salas de tratamiento e, in-cluso, UEC, se han utilizado de forma indistinta26.

Es por ello que en nuestro medio, a fin de delimi-tar conceptos, se considere una UO al recurso que se especifica en el “Manual de Estándares de Acre-ditación de los Servicios de Urgencias Hospitala-rios” y que se concreta en: espacio asistencial con una capacidad mínima para atender el 10% de la demanda urgente diaria, con unos protocolos de ingreso, derivación y alta claramente escritos, y con una estancia máxima de 24 horas27. Cooke et

al26 realizaron una excelente revisión de las

mis-mas. Entre las ventajas de estas áreas se encuentra una reducción significativa del tiempo global de estancia, un mayor grado de satisfacción en los pacientes que la utilizan, una disminución de la carga de trabajo total del SUH, y un mecanismo de control para evitar altas inadecuadas. Entre las desventajas, la más perjudicial y la que condiciona su funcionamiento en el futuro, radica en la acep-tación de ingresos hospitalarios con imposibilidad de drenaje que acaba colapsando el recurso.

Unidades de estancia corta

Conceptualmente, son áreas de hospitaliza-ción dependientes de los SUH, con una cantidad variable de camas, en las que ingresan determina-dos pacientes con determinadas patologías bajo

protocolos estrictos de diagnóstico y tratamiento, y con una estancia total que no debe superar, por lo general, los 2-3 días. Un aspecto importante a tener en cuenta es que, aunque de nombre pare-cido, si no idéntico, a otras áreas que nacen de-pendientes de algún servicio hospitalario, presen-tan una característica diferencial propia: el personal sanitario está adscrito al SUH y, por lo tanto, están operativas las 24 horas del día, a dife-rencia de otras UEC hospitalarias que funcionan en horario hospitalario estándar. Esto permite una mayor rotación enfermo/cama y, por lo tanto, un uso más eficiente del recurso23,28,29. Además se ha

demostrado que este aspecto positivo en su ges-tión se obtiene a expensas de una seguridad y sa-tisfacción para el paciente que, cuando menos, es superponible a la hospitalización convencional30,31.

Unidades de dolor torácico

En la actualidad, la probabilidad de que cual-quier paciente que acude a un SUH tenga que es-perar para ser visitado es alta. Los pacientes con dolor torácico, que pueden suponer hasta el 5% de las visitas32, se consideran en el grupo de

aten-ción que requiere atenaten-ción inmediata, ya que la identificación precoz de un síndrome coronario agudo (SCA) y el inicio del tratamiento de reper-fusión, cuando está indicado, a la mayor brevedad tiene importantes implicaciones pronósticas33. Es

por ello que las unidades de dolor torácico (UDT) han proliferado rápidamente en Estados Unidos34.

Conceptualmente, éstas pueden ser funcionales o estructurales. De hecho, la implantación y cumpli-miento de un protocolo específico que sirva para identificar con prontitud los pacientes con un SCA y descartarlo eficientemente en aquellos que no lo padecen, de forma que se reduzcan los ingresos inadecuados o las altas erróneas, es una UDT fun-cional34. Aunque las UDT estructurales no han

go-zado de una aceptación generalizada en nuestro entorno, constituyen una manera eficiente de afrontar la atención de los pacientes con dolor to-rácico, ya que consiguen una clara mejoría en los tiempos asistenciales de estos pacientes32.

Hospitalización a domicilio

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sus aspectos diferenciales respecto a la asistencia domiciliaria basada en la atención primaria, orien-tada hacia los cuidados a largo plazo, las medidas preventivas y la educación para la salud36.

La estancia media de la HAD debe ser similar a la de un servicio de un hospital de agudos. En su cartera de servicios se incluye la posibilidad de trasladar, de forma temprana a sus hogares, a pa-cientes agudos37, crónicos reagudizados38,

postqui-rúrgicos39, traumatológicos40 o a enfermos en

si-tuación terminal con descompensación de síntomas41.

Tradicionalmente estas unidades no han de-pendido de los SUH, pero la situación actual ha obligado a la asunción de nuevas funciones que garanticen cierta descompresión de los mismos. Al igual que en las UEC gestionadas directamente desde los SUH, se ha podido identificar ciertos be-neficios ausentes en la HAD de visión más clásica, a la vez de una gestión más eficiente del recurso42.

Conclusiones

En la presente revisión, se ha efectuado una descripción de la mayoría de los esfuerzos adapta-tivos y de supervivencia que los SUH han “inven-tado” o “improvisado” para poder seguir llevando a término su misión, que no es otra que la de atender a los pacientes que demandan asistencia urgente. Por ello, un análisis frío de esta situación lleva a darnos cuenta de que gran parte de lo hasta aquí expuesto representa una huída hacia delante que poco o nada tiene que ver con esta misión. En efecto, la ineficiencia hospitalaria, en porcentaje la causa más importante del estado que en la actualidad viven los SUH en España, si-gue campando a sus anchas. Así, como las altas no se ofrecen ni en cantidad ni en adecuación ho-raria de forma sincrónica a las necesidades reales de los SUH, éstos acaban por asumir funciones que van más allá de su auténtica misión12. Se

in-tenta corregir las ineficiencias solicitando camas de hospitalización (UEC), ingresando y controlan-do pacientes en controlan-domicilio (HAD) y, aún alguno, aventurándose con hospitales de día. Cada cual tiene su misión y su responsabilidad y, en este juego, la del hospital está perfectamente identifi-cada. Por ello, algunos han intentado adaptarse creando salas de preingreso que vienen a paliar, temporalmente, la asincronía de las altas hospita-larias con las necesidades reales de urgencias. Los más aventurados, además, han incorporado salas de alta, a donde son dirigidos los pacientes que serán dados de alta desde las salas del hospital,

en espera del informe, de la familia o de cualquier otro trámite que dificulte la ocupación temprana de esa cama por un ingreso de urgencias.

La actividad de urgencias es programable43 y,

cuando se dispone de camas de hospitalización suficientes, no se deteriora hasta el punto de comprometer la calidad asistencial44. Por ello,

re-sulta sorprendente que desde la administración, últimos depositarios y responsables de unos recur-sos finitos que no deben malgastar, no se apueste de forma valiente por las iniciativas que han pro-bado su eficiencia, implantándolas y generalizán-dolas al resto de SUH, a la vez que lideran y pro-mueven un cambio claro en la gestión de las camas hospitalarias más acorde con la medicina del siglo XXI.

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Emergencias 2008; 20: 48-53 53

Adaptive and survival organization mechanisms in the emergency department

Sánchez M, Salgado E, Miró M

Over the last decades emergency departments (ED) have undergone a deep transformation. These changes may be a result of an increase in the complexity of health care departments which, in turn, led to more heterogeneity in the current organization of the Spanish ED. Frequently, the organization changes derive from the need to deal with a lack of effective medical assistan-ce in the ED generated in other levels of assistanassistan-ce. In other cases, they are a consequenassistan-ce of the need to provide health care in the most effective and efficient way. The present study was carried out to assess the end results of these adaptive changes and the most important health care patterns that appeared as a consequence of them. [Emergencias 2008; 20: 48-53]

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