El dolor en procesos traumáticos agudos leves

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Original

Correspondencia: L. García-Castrillo. Servicio de Urgencias.

Hospital Marqués de Valdecilla. Avda. de Valdecilla, s/n. 39008 Santander

Fecha de recepción: 17-1-2006 Fecha de aceptación: 30-1-2006

RESUMEN

L

a evaluación de la intensidad del dolor en los pacientes con pro-cesos accidentales continúa planteando un problema, así como las medidas analgésicas empleadas, citándose con frecuencia la baja utilización de procedimientos analgésicos. La limitación en la in-formación es uno de los elementos que con frecuencia afectan la cali-dad asistencial en urgencias, la utilización de información estructurada podría mejorar la calidad percibida.

Método: Estudio de intervención multicéntrico con dos fases en la

pri-mera no se modifica la pauta asistencial y en la segunda se introduce una información estructurada. Se realiza seguimiento mediante en-cuesta telefónica al 3erdía. Se utiliza una escala numérica (0-10) para la valoración del dolor.

Resultados: Los médicos infraestiman la intensidad del dolor tanto en

reposo como al ser manipulada la lesión, en un 28,3% y en un 35,8% de los casos respectivamente. La predicción del dolor a los tres días también está infraestimada en un 24,1%. La capacidad para incorpo-rarse a sus labores habituales está subestimada: se incorporan un 8% más que los estimados. La intervención mejora la calidad percibida au-mentando en un 6,5% la valoración superior a la media tras el aporte de información estructurada.

Conclusiones: En el estudio se confirma la infraestimación del dolor

por parte del médico y las dificultades en la valoración de su evolu-ción. La intervención informativa aplicada mejora la calidad percibida.

ABSTRACT

Pain in mild acute traumatic process

E

valuation and management of pain is still one of the emergency department challenges. Often oligoanalgesia is refer with less than optimal care to traumatic patients. Information is one of the weakest part of the process of care provide to urgent cases, on quality assurance evaluation usually ranked as an area of improvement. To im-prove the quality perception structured information can be of help.

Design: Multicenter intervention study, two phases where organized in

the first one no modification on the process of care, in the second structured information was provided, and modifications on the patient quality perception was asses trough a telephone enquire. Pain was evaluated by doctors and patients using a numerical scale (0-10). Fo-llow-up at 3º day was done using a phone interview.

Results: Doctors underestimated pain evaluated at rest and with

mani-pulation in 28,3% and 35,5% respectively. Third day pain prediction by doctors is also underestimated in 24%. Return to work is also underes-timated by 8%. The structured information provided improves de quality perception of management in 6,5%.

Conclusions: Underestimation of pain by doctors is confirmed, and

diffi-culties on pain estimation are stress, structure information improves quality perception.

El dolor en procesos traumáticos agudos leves

L. García-Castrillo Riesgo, M. Andrés Gómez, S. Rubini Puig, R. Juárez González, E. Skaf Peters, C. García Cases*

COORDINADORES DELESTUDIODOLOR EN URGENCIAS. *ADJUNTO ADIRECCIÓNMÉDICA. LÁCER, S.A.

Palabras clave:Valoración dolor. Información. Calidad percibida. Key Words: Pain evaluation. Patient information. Quality.

INTRODUCCIÓN

La percepción que los pacientes tienen de la asistencia sanitaria en los servicios de urgencias es muy variopinta, considerándola hasta el 50% como mejorable1. En ocasiones

la sensación de desatención y desamparo por parte de los pacientes es muy importante y ello hace que la percepción

de la calidad de la atención sea mala. Dentro de los factores que más negativamente se evalúan en las encuestas de cali-dad en los servicios de urgencias está la información sumi-nistrada2. Pensamos que una sencilla intervención basada en

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asistencia, así como el cumplimiento terapéutico por parte de los pacientes.

La asistencia del paciente con dolor constituye uno de los motivos de consulta más frecuente en todos los ámbitos de la atención urgente y por lo tanto objeto de interés para evaluar el resultado de intervenciones. La medición del dolor es una de las tareas más difíciles con las que se encuentra el clínico y el investigador. Teniendo en cuenta las palabras de Melzack: “da-do que el “da-dolor es una experiencia personal privada, es imposi-ble para nosotros conocer con precisión el dolor que padece otra persona3”, podríamos vernos tentados a abandonar

cual-quier intento de medir el dolor, sin embargo pensamos que el dolor debe ser medido4y puede ser uno de los instrumentos

más útiles tanto para el diagnóstico, estimación de gravedad, y para la valoración de diferentes técnicas de tratamiento.

A la dificultad en la estimación del dolor por el médico se une la variabilidad en la práctica clínica que conviene analizar y reducir ciñéndose a las prácticas sustentadas científicamen-te. En el manejo del dolor se han identificado áreas donde se practica la oligoanalgesia o donde las pautas analgésicas no se ajustan a las recomendaciones5,6.

Se plantea pues la evaluación de una intervención infor-mativa para mejorar la calidad percibida en los pacientes y la valoración que el médico hace del dolor referido por el pa-ciente.

OBJETIVOS DEL ESTUDIO

Valorar la mejora en la calidad que produce una informa-ción estructurada en pacientes con procesos traumáticos me-nores atendidos en servicios de urgencias hospitalarias. Como objetivos secundarios están la descripción del manejo terapéu-tico del dolor y la valoración de la capacidad de los médicos para estimar el dolor en los pacientes y la incorporación a la actividad diaria.

MÉTODO

Estudio de intervención, prospectivo, de carácter multi-céntrico, con 33 centros participantes (Tabla 1).

La población a estudio la constituyen los pacientes que acuden a los servicios de urgencias hospitalarios por patología traumática menor, definiendo patología traumática menor aquella accidental que no requiere ingreso hospitalario.

Los casos del estudio están constituidos por los pacientes que, con criterios de inclusión, acuden a los centros partici-pantes durante la semana del estudio.

Quedan excluidos los menores de 18 años, los que no consienten participar en el estudio y aquellos que no pueden ser contactados telefónicamente a las 72 horas del tratamien-to, o aquellos con deterioro cognitivo incapaces de entender las explicaciones suministradas.

La intervención objeto de evaluación consiste en la entre-ga y explicación de información estructurada basada en un documento escrito normalizado con normas genéricas sobre los autocuidados tras las lesiones traumáticas menores. Para la evaluación de la intervención se establecen dos fases en el es-tudio, la fase 0 control manteniendo la metodología asistencial sin variación, y la fase 1 aplicando la intervención informati-va, utilizando el documento del Apéndice I. La documenta-ción era comentada y entregada a todos los pacientes en la se-gunda fase. Ambos periodos tienen una semana de duración. El resultado final sobre la modificación de la calidad percibi-da por el usuario se valora mediante encuesta telefónica reali-zada a las 72 horas de la asistencia. Se ha utilizado una escala de cero a diez, siendo diez la mejor calidad percibida de aten-ción. Las encuestas telefónicas se realizan en horario del día previamente acordado con el paciente para reducir el número de pérdidas.

Para la medición de la intensidad del dolor se utilizó tanto por el médico como por los pacientes la escala numérica in-troducida por Downie7de cero a diez, siendo cero ausencia de

dolor, y diez la máxima intensidad, escala que aporta los mis-mos resultados que las escalas analógicas8. Las valoraciones

del dolor se hace inicialmente por el médico y posteriormente por el paciente que se encuentra cegado para la valoración del médico. Se realizan dos mediciones de la intensidad del dolor: en reposo y con actividad (movilización, manipulación). Se agrupa la intensidad del dolor siguiendo la siguiente escala derivada de las puntuaciones obtenidas: 0= Ausencia de dolor, 1-4= Dolor leve, 5-7= Dolor moderado, 8-10= Dolor intenso. Se considera que existe acuerdo cuando la diferencia entre la estimación realizada por el médico y el paciente no es supe-rior a dos puntos en la escala de valoración.

El tamaño muestral calculado es de 800 casos en cada una de las dos fases. Los datos se introdujeron en una base de datos relacional mediante la utilización de fichas escaneables utilizando el programa Teleform. Los datos se analizaron utili-zando el programa SPSS v.11.

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considera que las diferencias tienen valor estadísticamente significativo cuando la p es menor de 0,05.

RESULTADOS

El estudio incluye 1.659 pacientes de los cuales 828 co-rresponden a la fase control y 831 a la fase de intervención. Solamente fueron válidos 1.594, 796 en la primera y 798 en la segunda, debido a pérdidas generadas por la incapacidad de completar la encuesta de seguimiento a las 72 horas.

Las características demográficas y sociales de los pacien-tes de ambas se representan en la tabla 2, sin que existan dife-rencias de estas variables entre las fases del estudio.

Las lesiones registradas se reflejan en la tabla 3

predomi-nando las lesiones de los miembros superiores acumulando más del 29% y siendo su distribución similar en ambas fases del estudio. Dentro del tipo de lesiones son las contusiones y los esguinces las más frecuentes.

La intensidad de dolor referida por el paciente en urgen-cias incluía 7,6% de los casos sin dolor, 42% con dolor leve, 39,2% con dolor moderado y 11,1% con dolor intenso. La in-tensidad del dolor según el tipo de lesiones se refleja en la ta-bla 4.

El tratamiento analgésico realizado en el servicio de ur-gencias se limitó al 43,7% de los casos, siendo los AINES el grupo utilizado con más frecuencia, en el 16,4% del total de casos, seguido del metamizol con un 7,2%, mientras que los opiáceos no llegaron al 1%.

La utilización de analgésicos en el servicio de urgencias

TABLA 1. Centros participantes e investigadores principales

Hospital Investigadores principales

Hospital Juan Canalejo Fernández Pretel MC

Hospital Gral. de Alicante Llorens P

Hospital Central de Asturias Álvarez García AJ

Hospital Infanta Cristina Vegas Rodríguez FJ

Hospital de Igualada Epelde Gonzalo F

Consorci Sanitari Creu Roja Catalunya Rico Villoria N

Centro Perecamps Skaf Peters E

Hospital Marqués de Valdecilla García Castrillo L

Hospital Gral. de Castellón Guerrero Jiménez FM

Hospital Ntra. Sra. de Alarcos Bertos Polo JJ

Hospital Reina Sofía Sánchez Ortega R

Hospital Gral. Univ. de Guadalajara Palomo Martínez V

Hospital Comarcal del Bidasoa Lasa Garmendia MM

Hospital Univ. Insular de Gran Canaria Sepúlveda M

Hospital Gral. Dr. Negrín Pavón Monzo JM

Hospital Arnau de Vilanova Abadías Medrano MJ

Hospital 12 de Octubre Blanco A

Hospital Clínico Univ. Virgen de La Victoria Estecha MA

Hospital Carlos Haya Salido Mota M

Hospital Gral. Univ. J. Morales Meseguer Serrano Martínez JA

Hospital de Navarra Martínez Vergara M

Hospital Montecelo Parada Castellanos JR

Hospital do Meixoeiro Amador Barciela L

Hospital Clínico Univ. De Salamanca Borrás Beato R

Hospital Ntra Sra. del Valme Guerrero M

Hospital Virgen del Rocío Martín Bermúdez R

Hospital Univ. Joan XXIII Fuste Moreno R

Hospital Ntra. Sra. del Prado Juárez González R

Hospital Gral. Univ. de Valencia Rubini Puig S

Hospital San Eloy Gastaminza Santacoloma AM

Hospital Miguel Servet Casado Martínez JL

Hospital Sant Joan de Alicante Sánchez Gutiérrez A

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está en relación con la intensidad del dolor. Los pacientes con intensidades de dolor leve y moderado recibieron analgesia en el 27 y 37,2% respectivamente, en los casos de dolor intenso fueron tratados el 54,1%. Las medidas físicas de control del dolor se usaron en el 49,5% de los casos siendo la inmoviliza-ción la más frecuente, mientras que el frío sólo se utilizó en el 8% de los casos, concretamente en los casos de contusiones y esguinces su uso llegó al 27% de los casos.

Los pacientes van con tratamiento analgésico a su domici-lio en un 96,7%, con una mediana de duración del tratamiento de 7 días, siendo en un 33% de los casos la duración de más de una semana. La duración del tratamiento en función de la intensidad referida del dolor se refleja en la tabla 5.

Los grupos farmacológicos utilizados se reflejan en la ta-bla 6. El tipo de analgésico utilizado en función de la

intensi-dad del dolor referida por el paciente queda reflejado en la ta-bla 7. Los AINES son el grupo farmacológico más frecuente-mente utilizado para cualquier intensidad de dolor.

De los 1.076 pacientes que recibieron tratamiento con AI-NES, un 30% llevaban protección gástrica, porcentaje que se elevaba al 40,6% si el tratamiento se estableció para más de una semana. Los pacientes mayores de 65 años en tratamiento con AINES tenían protección gástrica en un 54% mientras que los menores de esa edad, en un 26% diferencias con Chi-cuadrado de 44 (p<0,005).

La valoración de la intensidad del dolor referido por el paciente y el estimado por el médico se representan en la fi-gura 1. El valor estimado por el médico coincide en el 61,9% de los casos, sobreestima 9,8% e infraestima en el 28,3%, di-ferencias con valor estadístico significativo utilizando el test

TABLA 2. Características demográficas de los casos

Fase 0 Fase 1 Significación

Edad 43,2 ± 0,6 43,7 ± 0,6 ns

Varón 52,2% 50,1% ns

Activo 71% 71% ns

Trabajador manual 68,3% 64,6 ns

Trabajador por cuenta propia 32,6% 31,9% ns

TABLA 3. Lesiones y localizaciones

Fase 0 Fase 1 Significación

Lesión

Contusión 36,5% 38,5% ns.

Herida 11,0% 8,5% ns.

Esguince 31,7% 31,4% ns.

Fracturas 14% 13,9% ns.

Luxaciones 2,8% 2,8% ns.

Roturas musculares 3,5% 3,5% ns.

Quemaduras 0,5% 1,3% ns.

Localización

Mano 12,7% 12,2% ns.

Cráneo/Cara 3,9 3,4 ns.

Cuello 6,3 6,2 ns.

Tórax 5,5 7,4 ns.

Columna 7,2 7,0 ns.

Miembro Superior 17,2 16,8 ns.

Cadera/pelvis 2,2 2,9 ns.

Muslo 0,9 2,4 ns.

Rodilla 10,1 10,4 ns.

Pierna 2,3 3,4 ns.

Pie Tobillo 25,1 23 ns.*

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de los rangos con signo de Wilcoxon (con Z –14. p<0,005). En la valoración del dolor realizada con actividad (manipula-ción) los resultados se representan en la figura 2. En actividad el valor estimado por el médico coincide en el 55,4% de los casos, sobreestima 8,8% e infraestima en el 35,8%, diferen-cias con valor estadístico significativo utilizando el test de los rangos con signo de Wilcoxon (con Z –17. p<0,005).

La estimación que el médico hace sobre el dolor a los tres días y la valoración en esa fecha por el paciente se refleja en la figura 3. A los tres días el valor estimado por el médico coincide en el 60,7% de los casos, sobreestima en el 15,2% e infraestima en el 24,1%, diferencias con valor estadístico sig-nificativo utilizando el test de los rangos con signo de Wilco-xon (con Z –5,6 p<0,005).

TABLA 4. Intensidad del dolor referido por el paciente en reposo

Intensidad del dolor referido por el paciente

Mediana Media IC 95%

Lesión

Contusión 4 4,28 4,09-4,47

Herida 3 3,34 2,98-3,69

Esguince 5 4,32 4,10-4,55

Fracturas 5 4,75 4,4-5,11

Luxaciones 7 6,62 5,33-7,11

Quemaduras 5 5,6 4,06-7,14

Rotura muscular 5 4,38 3,76-4,99

TABLA 5. Porcentaje de casos con tratamiento de una semana o más en función de la intensidad referida del dolor por el paciente (p<0,05)

Intensidad dolor referido y duración tratamiento

Ausente Leve Moderado Intenso

Menos de una semana (casos 904) 8,7% 45,4% 37,2% 8,7%

Más de una semana (casos 559) 5,5% 40,3% 40,4% 13,8%

Figura 1. Estimación del dolor mediante escala numérica por el médico y el paciente en reposo.

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La capacidad para estimar la actividad que desarrollarán los pacientes se representa en la figura 4. Los médicos estiman que los pacientes se encontrarán incorporados totalmente a su actividad en el 28,9% de los casos mientras que la entrevista demuestra que se han incorporado el 36,9%. Las diferencias tienen valor estadísticamente significativo utilizando el test de los rangos con signo de Wilcoxon (con Z –5,4 p<0,005). La incorporación a la actividad a la actividad en función de carac-terísticas sociodemográficas se refleja en la tabla 8.

La estimación media global de la calidad percibida fue de 8,2±1,6 puntos sobre una escala del 0 al 10. En la fase de control en el 47% la estimación fue mejor que la media, mientras que tras la intervención lo fue el 53,5% diferencia

con un chi cuadrado de 6,7 (p=0,009). La mejoría no fue por igual en todos los grupos; las mujeres consideraron que el tra-tamiento había sido mejor en un 57,8% frente a 46,7% de la primera fase, diferencia con chi-cuadrado de 7,2 con p=0,007, mientras que en los hombres esta mejoría sólo la habían per-cibido en 49,3%, sin diferencia estadísticamente significativa con respecto a la fase control. Los menores de 65 años perci-bieron una mejora en la calidad en un 53% frente a 45,5% de la primera fase, diferencia con chi-cuadrado de 7,9 (p=0,005). En los mayores de 65 años no se encontró diferencia en la ca-lidad percibida.

DISCUSIÓN

Las características de la serie no difieren en las dos fases del estudio y pueden considerarse representativas de la pobla-ción de pacientes con procesos traumáticos menores atendidos en los servicios de urgencias. Dado el reducidísimo número de pérdidas en los casos y la amplia distribución de los servi-cios de urgencias participantes los casos constituyen una muestra representativa de la población atendida por procesos accidentales, los resultados de las características sociales son representativas de la población española. (Edad media 40,4, Población activa 68%, Paro 8%).

De los datos resultantes vemos que las lesiones en miem-bros superiores son las localizaciones más frecuentes, y que

TABLA 6. Distribución de analgésicos utilizados en domicilio

Grupo farmacológico o combinación Porcentaje utilizado

AINES 70,6

Paracetamol 11,7

Metamizol 7,9

Paracetamol/Codeína 3,9

Tramadol 2

Opiáceos 0,3

Ninguno 3,7

F i g u r a 4 . E s t i m a c i ó n p o r e l m é d i c o d e l a actividad al 3erdía y actividad referida por el paciente mediante entrevista.

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las contusiones y esguinces los mecanismos lesionales más frecuentes. Este patrón de distribución se mantiene en las dos fases del estudio.

A pesar de considerar dentro de los casos del estudio pro-cesos traumáticos menores vemos que el 50% de los pacientes refieren que su dolor es moderado o intenso, valoración reali-zada en reposo, sin manipulación. Esta valoración de la inten-sidad del dolor es muy superior a la esperada y poco concor-dante con las medidas analgésicas utilizadas10. La intensidad

del dolor muestra variaciones según el mecanismo lesional, algunas ya identificadas e incorporadas a la práctica diaria, como la mayor intensidad del dolor en luxaciones, mientras que el hallazgo de la misma valoración de dolor en fracturas y esguinces puede no ser tan conocida o la superior valoración del dolor generado por las contusiones que por las heridas ofrece un dato para la reflexión de la intensidad del dolor que ocasionan las contusiones.

La atención prestada en los servicios de urgencia pone de manifiesto una baja utilización de tratamientos analgésicos, aunque el 50% de los casos refieren tener dolor moderado o intenso. La utilización de tratamiento analgésico en el hospital al igual que en otros estudios3,5,6,10es muy limitado, solamente

en el 47% de los casos se había utilizado algún tipo de fárma-co analgésifárma-co. La utilización de otros procedimientos analgé-sicos como el frío es inferior a lo esperado y sólo se ha utili-zado en el 30% de los casos donde teóricamente estaría absolutamente indicado (esguinces, contusiones)12-14.

En domicilio, los tratamientos farmacológicos se han pau-tado en prácticamente todos los pacientes, y la duración del tratamiento ha sido en más del 60% de los casos para 7 o más días, la indicación de tratamientos de más de una semana en procesos traumáticos agudos no parece estar sustentada por mecanismos fisiopatológicos de la patología accidental. En el estudio se demuestra que un criterio utilizado para establecer la duración del tratamiento analgésico ha sido la intensidad del dolor, no estando esta actuación sustentada en ninguna re-comendación o práctica.

En la literatura no existen recomendaciones sobre la

dura-ción del tratamiento analgésico y por tanto se requieren estu-dios orientados a evaluar su necesidad.

El análisis de los fármacos utilizados en este estudio es limitado al no poder evaluar la dosis empleada, aun así pode-mos extraer algunas informaciones de utilidad; los AINES fueron el grupo farmacológico más utilizado como corres-ponde a la patología traumática, el uso del paracetamol en un 11% con su nula capacidad antinflamatoria y su bajo techo analgésico plantea dudas en cuanto a su indicación y posible-mente su manejo seguro ha contribuido a su uso. La combi-nación Paracetamol+Codeína con una difícil dosificación adecuada y una capacidad analgésica de bajo techo plantea dudas sobre su indicación. La selección del fármaco analgési-co en función de la intensidad del dolor analgési-confirma la utiliza-ción de fármacos de mayor techo analgésico (Tramadol) en pacientes con dolor moderado o intenso, mientras que sor-prende la utilización de paracetamol de techo analgésico bajo en pacientes con dolor intenso y que posiblemente obtengan una inadecuada analgesia.

La utilización de protección gástrica para prevenir los efectos de los AINES es baja, las indicaciones para prevenir los riesgos de hemorragia digestiva establecidos por las guías la recomiendan en mayores de 60 años o con cualquier factor de riesgo de entre los siguientes; uso de combinaciones de AINES entre si o con otros fármacos, uso de aspirina a bajas dosis, uso de anticuagulación oral, enfermedad ulcerosa o por

Helicobacter pylori14.

La duración del tratamiento no es un factor a considerar si se tiene en cuenta que el riesgo de sangrado es mayor en la primera semana. Por el contrario en nuestra serie es más fre-cuente en tratamientos prolongados y no lo es más en mayo-res de 65 años, aspectos el primero que se apartan de las guí-as establecidguí-as14.

En la evaluación realizada en este grupo de pacientes con dolor agudo este estudio confirma la infraestimación del dolor por parte del médico asistencial, infraestimación que es supe-rior cuando el dolor se valora durante la manipulación de la lesión. La valoración que se hace por parte del médico de la

TABLA 7. Utilización de analgésicos en domicilio en función de intensidad del dolor

Intensidad dolor referido y tratamiento farmacológico

Grupo farmacológico o combinación % Ausente Leve Moderado Intenso

AINES 78,2 72,8 79,2 71,4

Paracetamol 13,6 20,9 13,1 11,4

Metamizol 8,2 5,6 6,1 11,4

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intensidad puede ser la justificación de la denominada “oligo-analgesia” en este grupo de pacientes.

La infraestimación del dolor también ocurre al tratar de predecir por parte del médico el dolor que presentará el pa-ciente a los tres días, este aspecto es importante por la dificul-tad que entraña la pauta de tratamientos analgésicos.

La evolución favorable de las lesiones se subestima por parte del médico, con incorporación de un mayor número de pacientes a sus tareas habituales que las que inicialmente ha-bían sido estimados por el médico asistencial se incorporan un 10% más de casos que los estimados. Este aspecto cabría esperar que pudiera estar modificado por aspectos como la de-pendencia laboral o el nivel de responsabilidad laboral, en es-te sentido son los varones trabajadores por cuenta propia y con puestos de responsabilidad los que se reincorporan antes a su actividad laboral. Esta información puede ser de interés a la hora de establecer pautas de tratamiento analgésico y reco-mendaciones de reposo.

La estimación de la calidad percibida utilizando la entre-vista telefónica a los tres días muestra que en general la cali-dad percibida fue buena, y que a pesar de esta valoración tras la intervención informativa se logró aumentar la calidad

perci-bida incrementando el porcentaje de casos que se encontraban por encima de la media de valoración (8,2), la mejoría de la percepción de la calidad en la valoración no fue uniforme y el mayor incremento se produjo en el grupo de mujeres y meno-res de 65 años. Este meno-resultado no uniforme por todos los gru-pos de intervención informativa plantea la gru-posibilidad de que el tipo de información utilizada no haya sido útil para los otros colectivos, como es el grupo mayores de 65 años. Los estudios realizados mediante encuesta telefónica sobreestiman en general la calidad percibida pero el diseño empleado con-trolaría este efecto15,16.

La ausencia de estudios similares en otros grupos de pa-cientes hace imposible la comparación de resultados del pre-sente estudio, cuya limitación fundamental puede residir en el sesgo de selección de aquellos pacientes que quieren colabo-rar en el estudio (voluntarios) y que por tanto sobreestimen las intervenciones realizadas y en los sesgos de memoria al realizar las entrevistas telefónicamente a los tres días y cuyo efecto es difícil de estimar.

Declaración de conflicto de interés: los autores declaran que el actual proyecto ha sido patrocinado por Lácer, S.A.

TABLA 8. Situación a los tres días en función de características sociolaborales, considerando incorporación a su actividad habitual, limitado para su trabajo habitual pero realiza actividad en domicilio y limitado para toda actividad. Intensidad dolor

referido y duración tratamiento

Actividad a los tres días

Incorporado Limitado Trabajo Limitado Actividad Significación

Sexo chi cuadrado

Hombre 38,5 43 18,4

Mujer 33,4 36 30,6 28,7 p<0,005

Profesión

Manual 32,6 41,1 26,4

Técnico 38,8 42,6 18,6

Directivo/Profesional 48,1 34,3 17,6 17,4 p<0,005

Dependencia Laboral

Cuenta Propia 38,2 36,7 25,1

Asalariado 34,8 46,5 18,6 11,9 p<0,005

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