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LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. El material científico y pedagógico de la Escuela Normal de Murcia.

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(4) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA El material científico y pedagógico de la Escuela Normal de Murcia..

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(6) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA El material científico y pedagógico de la Escuela Normal de Murcia..

(7) Edición: José Damián López Martínez (Coord.) Fotografías y documentos: Archivo Universidad de Murcia. CEME. © de los textos: José Mariano Bernal Martínez. María Ángeles Delgado Martínez. José Damián López Martínez. José Pedro Marín Murcia. Mª José Martínez Ruiz-Funes © de esta edición:. ISBN: 978-84-15463-40-5 Depósito legal: MU-982-2012 Imprime: F.G. Graf, S.L. - [email protected] Impreso en España.

(8) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA El material científico y pedagógico de la Escuela Normal de Murcia..

(9) AGRADECIMIENTOS Biblioteca General de la Universidad de Murcia. Especialmente a Mª Isabel Segura Molina (Jefa de Sección del Archivo Universitario) y a Paloma Ródenas Moncada (Jefa de Sección de la Biblioteca de Ciencias Sociales), responsables durante años de la Biblioteca de la antigua Escuela de Magisterio, han colaborado desde su inicio en la realización de este proyecto, facilitando el acceso a las distintas fuentes y estimulando y abriendo nuevas perspectivas de estudio. Facultad de Educación de la Universidad de Murcia. El equipo de dirección de la Facultad de Educación ha animado y apoyado cuantas iniciativas han surgido del CEME y, también, la celebración de esta exposición.. CON EL PATROCINIO DE. FACULTAD DE EDUCACION.

(10) EXPOSICIÓN. Comisario: J. Mariano Bernal Martínez. Colaboración: Dolores Carrillo Gallego María Ángeles Delgado Martínez José Damián López Martínez Salvador Ludeña López José Pedro Marín Murcia María José Martínez Ruiz-Funes Pedro Luis Moreno Martínez Ana Sebastián Vicente Antonio Viñao Frago. Organizan:. FACULTAD DE EDUCACION. sephe Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico-Educativo.

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(12) Sumario. Presentación...................................................................................................................... 11 La historia material de la escuela y el material científico..................................................... 14 Las Escuelas Normales y la preparación científica del magisterio........................................ 17 Las ciencias en la Escuela Normal de Murcia: de las disposiciones oficiales a la práctica en el aula......................................................................................................... 21 El material científico de la Escuela Normal de Murcia......................................................... 27 El material para la enseñanza de la Física y Química................................................ 27 El material para el estudio de la naturaleza: colecciones y ejemplares naturalizados................................................................................................... 38 El material para la enseñanza de la Agricultura........................................................ 45 Láminas y modelos................................................................................................. 46 Láminas de física y de química................................................................................ 47 Láminas y modelos de botánica y zoología. ........................................................... 51 Láminas para la enseñanza de la Agricultura........................................................... 58 Cuadros murales de Tecnología e Industria............................................................. 58 Microscopía y proyección de imágenes. . ............................................................... 60 Del material de enseñanza ofrecido por las casas comerciales al construido en la escuela............................................................................................................ 65 El material científico en los catálogos de casas comerciales...................................... 65.

(13) El ideal pedagógico: el material construido en la propia escuela.................................. 70 El material más tradicional: los libros para la enseñanza de las ciencias.................................... 73 Libros de divulgación y de lecturas científicas............................................................. 77 Actividades didácticas diseñadas en torno al estudio del patrimonio histórico-científico de la Escuela Normal de Murcia.................................................. 83.

(14) La organización de la exposición La ciencia en la escuela: el material científico y pedagógico de la Escuela Normal de Murcia es una más de las iniciativas acometidas por el Centro de la Memoria Educativa (CEME) de la Universidad de Murcia tendentes a preservar, estudiar y difundir la memoria y el patrimonio histórico-educativo en general y, en particular, de la Región de Murcia. En este caso concreto, nos centramos en la institución donde se formaron desde 1844 los maestros y, posteriormente, las maestras de esta región. También se inscribe en el proyecto de investigación titulado “El patrimonio histórico-educativo en la Región de Murcia. La memoria de los docentes” financiado por la Fundación Séneca -Agencia Regional de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia-. En España, hasta los inicios del siglo XX la enseñanza de las ciencias en las escuelas estuvo restringida al grado superior, que contaba con una escolarización mínima en nuestro país, y no incluía a las niñas. Además, cuando en 1901 se introducía por primera vez la asignatura Nociones de ciencias físicas, químicas y naturales en el currículo oficial, la administración le confirió un carácter subsidiario como materia de adorno. La falta de tradición de estos contenidos en los programas, la insuficiente preparación científica de los maestros, unida a la ausencia de medios y recursos para su enseñanza, hizo que las ciencias de la naturaleza encuentren grandes dificultades para establecerse como disciplina escolar. Ante la situación de atraso científico que se vivía con respecto a otros países europeos, las iniciativas pedagógicas. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. Presentación. [13].

(15) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [14]. innovadoras siempre ponían el acento en la importancia de conseguir la educación científica de todos los ciudadanos. Aurelio Rodríguez Charentón, que fue alumno de la Escuela Normal de Murcia y posteriormente de la Escuela Superior del Magisterio, puede ser un buen ejemplo de las personas que se esforzaron en este sentido. En su libro Las ciencias en la escuela, publicado en 1926, explicaba Charentón cuál debería ser la finalidad de la educación científica de los escolares. El maestro más que enseñar todos los contenidos de Física, Química o Historia Natural, debería abordar “solamente aquellas cuestiones generales más frecuentes en la vida ordinaria, agrupándolas alrededor de una idea central (agua, aire, calor, etc.) y sin tener en cuenta, como no la tiene el niño, si esas cuestiones pertenecen a disciplinas diferentes. Lo importante es acostumbrar a los alumnos “a la observación, a la comparación, al razonamiento y a la reflexión, encauzando su espíritu de investigación, esto es, enseñándole a aprender por si mismo”, además de proporcionar a los alumnos habilidades y destrezas y “una serie de conocimientos exactos y modernos, de gran utilidad en la vida practica”. En la actualidad, en el mismo sentido que proponían Aurelio R. Charentón o Margarita Comas en los años veinte y treinta del siglo pasado, el movimiento ciencia para todas las personas y la idea de alfabetización científica de la ciudadanía forman parte de un esfuerzo colectivo por mostrar la utilidad de las ciencias para desenvolverse en la vida cotidiana. Del mismo modo que en su momento fue necesario enseñar a leer y a escribir, alfabetizar a la población para su inserción en la sociedad, ciertos conocimientos científicos y tecnológicos son hoy día indispensables para desenvolverse en el mundo actual. Se trata de enseñar ciencias en la escuela útiles también para la vida y, para conseguir esto, es necesario un cambio metodológico. Desde hace décadas todas las instancias y los foros internacionales relacionados con la educación científica insisten en la necesaria renovación de los métodos de enseñanza. Se reclama un cambio de orientación en la enseñanza de las ciencias en los niveles básicos: frente a los enfoques tradicio-. nales mayoritariamente utilizados, se recomienda poner en práctica nuevos métodos basados en la investigación de los alumnos en el aula, con el fin de aumentar su interés por las ciencias. Pero el problema no consiste tanto en conocer cuál debería ser la orientación de la enseñanza y cuáles las prácticas a desarrollar, se conocen y se realizan prácticas apropiadas para la enseñanza escolar de las ciencias desde hace muchos años. El problema hay que centrarlo en los obstáculos que impiden la generalización de las prácticas innovadoras. Las reformas administrativas no suelen considerar las tradiciones y culturas escolares, las características de los profesores que deben desarrollarlas o su nivel de compromiso con la innovación propuesta. Así, independientemente de cuál sea la innovación prescrita, los profesores continúan enseñando los programas que ya conocen, mediante las actividades y con los materiales de enseñanza que forman parte de sus prácticas habituales. En este sentido, el material de enseñanza se convierte en un testigo privilegiado del ejercicio de la profesión docente y nos remite a formas de hacer y pensar, a tradiciones y rutinas sedimentadas en el tiempo, que se transmiten de una generación a otra de profesores y que constituyen el núcleo básico del saber artesanal del oficio de maestro. En la línea de trabajo establecida por el Centro de Estudios sobre la Memoria Educativa de la Universidad de Murcia (CEME), de estudiar y difundir la memoria y el patrimonio histórico-educativo de las instituciones educativas de la Región de Murcia, queremos mostrar algunos de los rasgos más sobresalientes del proceso de introducción de las ciencias en la escuela, tomando como hilo conductor de nuestro discurso la evolución de los materiales que en distintos momentos se han utilizado para la enseñanza de las ciencias en la preparación del magisterio, desde la perspectiva de la historia material de la escuela y el material científico, como campo histórico educativo emergente. Hemos utilizado para ello el material científico y pedagógico que se conserva en el CEME y que procede, en su mayor parte, de los gabinetes de Historia Natural y de Física y Química de la antigua Escuela Normal de Murcia. Los instrumentos.

(16) alumnos y en relación con los intereses y problemas de la vida cotidiana. El rasgo esencial de este material hecho en la escuela, su carácter vivo y cambiante, renovado -al menos en parte- cada curso con los nuevos alumnos, supone una dificultad añadida a la hora de su recuperación y conservación. Finalmente, también mostramos algunas de las actividades didácticas diseñadas en torno al estudio del patrimonio histórico-científico de la Escuela Normal de Murcia, como muestra de las posibilidades del material histórico como recurso pedagógico que favorece el conocimiento de la historia de la educación científica y de las relaciones ciencia, tecnología y sociedad en épocas pasadas. La utilización de las colecciones, objetos y aparatos de carácter histórico para la enseñanza de las ciencias experimentales en la actualidad, promueve su conocimiento, comprensión, respeto y cuidado y tiene una enorme potencialidad como estrategia para la divulgación de la cultura científica dirigida a todas las personas.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. y aparatos, las colecciones y ejemplares naturalizados, las láminas y modelos, utilizados o no en distinto momentos, constituyen un registro material de la historia de la preparación científica del magisterio murciano. También consideramos el material de enseñanza más tradicional: los manuales utilizados como libro de texto, de lectura, de ampliación o divulgación. Los catálogos de material de enseñanza que las casas comerciales enviaban al profesorado y a los centros educativos, recomendando la adquisición de determinadas colecciones, láminas, aparatos, etc., constituyen también una fuente fundamental para profundizar en el conocimiento de la historia material de la escuela. Frente al material ofrecido por las casas comerciales, el ideal pedagógico desde la perspectiva de la innovación educativa ha sido que el material científico fuera construido en la propia escuela, por la acción conjunta de alumnos y profesor, como reflejo de una visión de la educación científica integrada en la educación global de los. [15].

(17) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. La historia material de la escuela y el material científico.. [16]. El material de enseñanza, integrado tanto por el material u objetos producidos fuera de las instituciones educativas como por los elaborados en el seno de dichas instituciones, es un recurso inestimable para abordar la historia de las disciplinas escolares como saberes generados en el interior del mundo escolar, y puede ser una manera de aproximarnos a los discursos emanados desde la cultura científica de los expertos de la educación (ideas, propuestas),las disposiciones y normativas que surgen de la cultura del entorno políticoinstitucional (lo prescrito) y la cultura empírico-práctica de los enseñantes en el seno de la instituciones escolares (lo realmente acaecido). Por tanto, constituye un objeto de análisis privilegiado en el que se materializa lo propuesto, lo prescrito y lo realmente acaecido en los procesos de enseñanza y de aprendizaje. El creciente interés por la conservación, catalogación, exposición y estudio del patrimonio histórico-educativo es el resultado de la confluencia en el tiempo de varios factores: el auge del museísmo pedagógico, la atención creciente que los historiadores de la educación y de la ciencia han prestado a este patrimonio, la creación de asociaciones como la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio HistóricoEducativo (SEPHE), y la celebración de reuniones científicas o de exposiciones centradas en dicho patrimonio histórico-.

(18) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. educativo. Por ejemplo, la propiciada desde el Centro de Estudios sobre la Memoria Educativa (CEME) de la Universidad de Murcia sobre Félix Martí Alpera, cuyo comisario ha sido el profesor Pedro Luis Moreno Martínez. El análisis de la historiografía educativa española evidencia que en los últimos años se ha prestado una especial atención al estudio de la cultura material de los centros de enseñanza, y que se ha convertido en un campo de investigación emergente, abordado desde distintas ópticas y perspectivas, que está permitiendo el establecimiento de vínculos entre disciplinas como la Historia de la Educación, la Historia de la Ciencia, la Museología o la Didáctica de las Ciencias. Esta atención creciente que los historiadores de la educación y de la ciencia han prestado a la cultura material de las instituciones de formación como objeto de estudio y lugar de trabajo y realización de proyectos científicos y pedagógicos, se manifiesta, como se puede ver en las referencias bibliográficas, en la publicación de numerosos estudios y trabajos sobre este tema. También en la edición de números monográficos en revistas especializadas (Investigación en la escuela, Revista de Museología, Participación educativa, Arbor, etc.), así como en la celebración de numerosos congresos con especial atención a esta temática. El patrimonio histórico-científico es la parte visible de la historia, lo único directamente observable, uno de los pocos puentes que nos une y nos liga con la herencia histórica y con los valores tecnológicos que han tipificado nuestras sociedades. El material didáctico-escolar está integrado por objetos cargados de significados que nos informan de la intrahistoria de los procesos educativos, de las prácticas profesionales relativas al modo de enseñar los contenidos de enseñanza de las distintas materias. En este sentido, el análisis del material de enseñanza nos informa de estilos de enseñanza y metodologías puestas en práctica, de enfoques y orientaciones didácticas de la práctica docente, de intenciones pedagógicas, de procesos de cambio, de reforma e innovaciones, de la organización de los centros escolares, de las relaciones entre los distintos estamentos que forman la comunidad educativa y la sociedad.. Publicaciones sobre el patrimonio histórico-científico. [17].

(19) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. El material de enseñanza nos puede ayudar a saber qué características tiene el conocimiento que se transmite en las clases –que no suele responder a lo que se prescribe en el currículo oficial ni a los discursos de la teoría pedagógica-, qué tipo de tareas se realizan, y cuáles son los quehaceres de alumnos y profesores en el aula. Es en el ámbito de las prácticas docentes en el aula, o sea, en el modo de transmitir y enseñar los contenidos de la disciplina, donde dicho material tiene un especial significado y donde se refleja fundamentalmente la cultura material de la escuela, en la medida en que los objetos, integrados en las estrategias empíricas del trabajo escolar de alumnos y enseñantes, son un reflejo funcional y simbólico de las formas de entender y gobernar la práctica. Las ideas de los profesores, las disponibilidades económicas, la extensión de los programas, la complejidad organizativa -horarios, organización del centro-, y la capacidad. [18]. de innovación siempre han condicionado la utilización del material de enseñanza. Las condiciones reales de la enseñanza eran y son diferentes a las postuladas por los legisladores o por los teóricos y expertos de la educación. Analizar el material de enseñanza -y el material sin desembalar, mal ensamblado, sin instrucciones, con errores en el montaje-, el uso o desuso que de él se hacía, la evolución en el tipo de material adquirido o suministrado por la administración educativa, la concepción, finalidad e importancia otorgada a los trabajos y experiencias prácticas realizadas cuando es utilizado, nos permite aproximarnos al trabajo desarrollado por el profesorado y el alumnado de las disciplinas científicas en épocas pretéritas. También puede demostrar la serie de dificultades, surgidas desde la práctica, que explican la no realización de trabajos prácticos, a pesar de sus supuestas ventajas pedagógicas..

(20) A lo largo del siglo XIX las administraciones de los estados europeos asumieron la necesidad de modernizar sus sistemas educativos y, en la mayoría de estos países, se fue implantando un sistema de instrucción elemental generalizada bajo la tutela y el control del propio Estado. Los cambios políticos y económicos que tenían lugar en Europa justificaban el interés de los gobiernos por propiciar la educación y la instrucción cultural de las clases populares, con el fin de afrontar de manera adecuada las nuevas exigencias sociales y la mayor cualificación que, como resultado del desarrollo industrial, se requería para el desempeño de determinados puestos de trabajo. Todo este movimiento de extensión y difusión de la instrucción pública, llevará consigo la creación de las escuelas normales como instituciones que podían formar en poco tiempo a un buen número de maestros. Con algún retraso con respecto a otros países, la administración española también recogió esta orientación europea y el día 8 de marzo de 1839 se inauguraba la Escuela Normal Central de Maestros de Madrid. La creación, puesta en marcha y desarrollo posterior de este tipo de centros fue posible gracias a la actuación de Pablo Montesino y Antonio Gil de Zárate. El propio Gil de Zárate explicaba que uno de los mayores problemas de la instrucción primaria en España era la ignorancia de los maestros. Según él, los maestros se limitaban a enseñar buena letra, la doctrina cristiana, algo de aritmética y algunas nociones de gramática, debido a una doble ignorancia: tenían poca preparación sobre los contenidos que deberían impartir, pero además no conocían los mé-. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. Las Escuelas Normales y la preparación científica del magisterio.. [19].

(21) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [20]. todos con los que tendrían que producirse las enseñanzas. La idea era formar en la Escuela Normal Central a los maestros necesarios para organizar y dirigir las Escuelas Normales de las distintas provincias, es decir, preparar al profesorado necesario para formar a los futuros maestros. Para ello, cada provincia debería enviar dos estudiantes y sufragar parte de los gastos de su estancia en el centro, que era en régimen de internado. De esta forma se fueron creando escuelas normales por todo el país y en 1845 existían ya en 42 provincias de las 49 con las que contaba el Estado. La Diputación de Murcia envió, ya en el curso 1840-41, a Alberto Tornos y en octubre de 1841 a Fernando Morote. Tras concluir sus estudios de dos años en Madrid, Alberto Tornos era nombrado por la Diputación, el 4 de julio de 1842, primer Director de la escuela Normal de Murcia y, en mayo de 1843, se nombra como segundo maestro a Fernando Morote. Un año después, el 6 de mayo de 1844, una vez adaptado el edificio de la Casa de Niños Huérfanos y Expósitos cedido por la Diputación, el jefe político de la provincia, Mariano Muñoz, inauguraba la Escuela Normal de Murcia. A partir de 1850, la Escuela Normal Central de Maestros asume la formación de los maestros de instrucción primaria del distrito de Madrid. Así, aunque se seguían impartiendo los estudios de preparación de maestros normalistas, el grado normal lo podía obtener cualquier maestro superior realizando un examen en la Escuela Normal Central. Así pues, hay que considerar que desde 1857 hasta la creación de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en 1909, el profesorado de las Escuelas Normales en España no recibió, de manera uniforme, una formación superior reglada. Los maestros superiores, tras superar unas pruebas poco exigentes, podían ser habilitados para ejercer como profesores de las Normales. De este modo, tras una primera etapa de rápido desarrollo y extensión por todo el país, las Escuelas Normales se verán sumidas en distintos periodos de abandono y olvido por parte de la administración: las deficiencias en la formación de su profesorado, junto con la precariedad de medios,. Primer emplazamiento de la Escuela Normal: Casa de Niños Huérfanos y Expósitos (1844-1855).. recursos e instalaciones y la humilde extracción social de su alumnado, hicieron posible que las Escuelas Normales llegaran a reconocerse -entre los propios alumnos y profesores de las mismas- como la Universidad de los Pobres. La historia de la Escuela Normal de Murcia puede ser un buen ejemplo de toda esta situación. La falta de apoyo de la Diputación provincial, el escaso número de alumnos y la poca consideración social de la profesión de maestro, hicieron que duran-.

(22) Inventario de la Escuela Normal Elemental de Murcia. Registro del menaje y demás objetos pertenecientes al que comienza en 1852.. te el último cuarto del siglo XIX se cuestionara seriamente la continuidad de los estudios y se planteara el cierre de la Escuela. De hecho, en sus 15 primeros años de existencia únicamente 43 alumnos finalizaron sus estudios en la Normal de Murcia.. Las escuelas normales que no eran cabecera de distrito universitario, como la de Murcia, contaban con una exigua dotación de profesorado y una excesiva carga docente, locales deficientes y una escasa dotación de medios y material. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. Ubicación de la Escuela Normal en la Plaza de Fontes (1926 a 1965).. [21].

(23) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. Inventario correspondiente a 1903.. [22]. de enseñanza, lo que obligaba al profesorado a convertir los contenidos de carácter práctico en exposiciones teóricas. La lectura del inventario del menaje y demás objetos pertenecientes a la Escuela Normal de Murcia, iniciado el 1 de mayo de 1852 por el Director Fernando Morote, ilustra claramente la deficiente situación del centro en cuanto a la dotación de cualquier tipo de material: mobiliario de aulas, material de oficina, etc. En cuanto a material de enseñanza, únicamente se hace referencia a la existencia de algunos mapas (de España, Europa, Oceanía, etc.) y objetos como un compás, una regla, 8 candeleros y 4 despabiladores. No hay ninguna referencia en el inventario inicial ni a materiales ni a libros relacionados con la enseñanza de las ciencias. Los primeros libros de ciencias aparecen en el inventario del 6 de julio de 1863: Nociones preliminares de Historia Natural de Galdo, Física y química de Valledor y Programa de un curso de elementos de historia natural de Ramos. La adquisición de los primeros objetos relacionados con el material científico se realiza entre 1889 y 1899. Figuran en el inventario un microscopio de 16 centímetros con caja de caoba,. una colección de moluscos, armarios para el gabinete de Historia Natural y diversos instrumentos de física. Entre 1900 y 1907 no hay adquisiciones porque la Diputación no envía el dinero asignado para estos gastos. Entre 1907 y 1911 se produce la dotación de la mayor parte del material científico que figura en el inventario. Estas limitaciones que encuentran los profesores a la hora de optar por actividades de enseñanza que impliquen la utilización de algún tipo de material distinto al libro de texto, supondrán un obstáculo para la introducción de nuevos enfoques metodológicos en la enseñanza de las ciencias. La formación en el trabajo experimental y técnicas de laboratorio, será uno de los motivos que más aducen los maestros y normalistas al solicitar una pensión a la Junta de Ampliación de Estudios para realizar estudios en el extranjero. Del mismo modo, una de las líneas de actuación en relación con la modernización de la enseñanza de las ciencias, tanto de la propia Junta como del Museo Pedagógico o el Museo de Ciencias Naturales, será la organización de cursos prácticos de laboratorio dirigidos a maestros y profesores de las normales..

(24) El Reglamento Orgánico de 1843 establecía el primer plan de estudios por el que se regirían las Escuelas Normales. Aparecen seis asignaturas obligatorias de carácter muy tradicional, como la religión, lectura y escritura, gramática y aritmética, entre otras, pero se deja abierta la posibilidad de ampliar la formación cursando otras cuatro asignaturas. Una de estas nuevas disciplinas o materias de adorno será Aquellas nociones de física, química e historia natural indispensables para tener un conocimiento general de los fenómenos del universo, o hacer aplicaciones a los usos más comunes de la vida. Con la reorganización de las Normales de 1849, se reduce su número, quedando diez Escuelas superiores y veinte Escuelas elementales en la Península y dos en las Islas Baleares y Canarias. La de Murcia, al no ser la ciudad cabecera de distrito universitario, queda como Escuela Normal elemental, y en su plan de estudios no aparece ningún tipo de disciplina relacionada directamente con el área de ciencias experimentales. La reforma de 1853 contempla una sola asignatura de ciencias, Nociones de Física, Química e Historia Natural aplicables a los usos de la vida, reduciendo la extensión de la docencia a menos de la mitad. A partir de 1857 la Escuela Normal elemental de Murcia pasó a impartir también el grado superior. Las nociones de física y las de química se debían impartir en tercer curso con una extensión de dos clases semanales (en sesiones de hora y media) cada una y las de Historia Natural, con el mismo carácter de aplicación sobre el papel, también en tercer curso pero en tres sesiones. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. Las ciencias en la Escuela Normal de Murcia: de las disposiciones oficiales a la práctica en el aula.. [23].

(25) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [24]. semanales de hora y media. Sin embargo, es fácil pensar que esta mayor presencia de las ciencias en las Normales, que le confiere en principio la disposición oficial del plan de estudios, no iría mucho más allá del carácter de adorno que le atribuía el plan anterior. En este sentido, el propio reglamento de 1891 explicaba que “a pesar de que en las Escuelas Normales Superiores han de darse algunos conocimientos de Física e Historia Natural, no por eso tendrán los gabinetes que exige el estudio de esas ciencias, limitándose a la adquisición de los objetos más indispensables y de menos coste”. La asignatura Conocimientos comunes de ciencias físicas y naturales, establecida en el plan de 1858 y vigente hasta el de 1898, se debía impartir únicamente a los maestros del grado superior, en tres clases semanales de hora y media. La ansiada reorganización de las Escuelas Normales es abordada por fin por el gobierno liberal presidido por Sagasta. El 23 de septiembre de 1898 el ministro Germán Gamazo, firma el Real Decreto. Sin embargo, las limitaciones que encontraba el gobierno, según justifica el propio ministro, harán que la mayoría de las propuestas renovadoras se recojan de forma parcial y limitada. En lo concerniente a las ciencias experimentales se incluye una asignatura en el grado elemental, Física Química, Historia Natural y trabajos manuales, y otra en el grado superior Física, Química, Historia Natural, con nociones de Geología y Biología y Trabajos manuales. El plan Gamazo no dispuso del tiempo mínimo necesario para su puesta en práctica: apenas dos años después, en 1900, el primer titular del recién creado Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes dictamina una nueva reorganización de las Escuelas Normales. La disposición de García Alix ampliaba la extensión de los estudios para la preparación de los maestros de grado elemental, pero limitaba y reducía los estudios del grado superior. La única asignatura relacionada con las Ciencias de la Naturaleza es la Física, Química e Historia Natural, que se debería impartir en ambos grados. El 17 de Agosto de 1901, el ministro de Instrucción pública Álvaro de Figueroa firma el Real Decreto organizando. las enseñanzas que se deberían impartir en los Institutos generales y técnicos. Buena parte de la normativa incluida en el mismo se dirige a la regulación de los estudios de preparación de los maestros dentro de estos nuevos Institutos. Los estudios para la obtención del título de maestro del grado elemental se amplían a tres años, y en este nuevo tercer curso se introducen tres asignaturas del área de las ciencias experimentales: Física, Historia Natural y Química aplicada. En la carrera de maestro superior era preciso, además de tener superadas las asignaturas anteriores, estudiar Ampliación de la Física e Higiene escolar y profiláctica. Dos años después, el 24 de septiembre de 1903, el gobierno conservador con Gabino Bugallal como responsable de la cartera de Instrucción pública, propone una nueva reforma que consistía básicamente en la simplificación del programa de estudios. Las razones para tomar esta decisión las explica el propio ministro: “el número extraordinario de Escuelas vacantes y no solicitadas, a la par que el decrecimiento progresivo en la matrícula en nuestras Normales”, eran hechos que constituían un problema importante que había que solucionar; las causas de estos hechos, él mismo las expone: “La escasa retribución que disfrutan los Maestros de aquellas escuelas, así como el excesivo trabajo y gasto que requieren actualmente los estudios de Magisterio, son, en gran parte, causa del mal señalado”. La solución al problema no va a consistir en subir los sueldos a los maestros y reducir los gastos ocasionados por los desplazamientos y los estudios, ayudando económicamente a los estudiantes; la solución propuesta por la administración consistirá en simplificar los estudios del magisterio posibilitando de éste modo la supervivencia de un sistema de instrucción pública sostenido por maestros poco preparados, pero con poco gasto para la administración. Las Ciencias Físicas y Naturales con aplicaciones a la Industria y a la Higiene, es la única asignatura del área de ciencias que se mantiene tanto en el grado elemental como en el superior. El plan de 1914 recogerá una de las reivindicaciones más insistentemente planteada desde todos los ámbitos relacio-.

(26) nados con el magisterio: distribuir las distintas asignaturas que comprende la carrera y las prácticas de enseñanza a lo largo de cuatro cursos académicos. Otra novedad que se introduce con la reorganización de 1914, que contribuirá a la dignificación de estos estudios, será la unificación del título, con la supresión del de Maestro de grado Elemental. Los alumnos deberían estudiar las asignaturas de Historia Natural y Física en tercer curso, y Química en cuarto curso. A pesar de las críticas recibidas desde posiciones renovadoras, la reorganización de 1914 coincidirá con el inicio de la modernización de las Escuelas Normales por la progresiva incorporación a estos centros del profesorado procedente de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, algunos de los cuales habían realizado además estudios en el extranje-. ro, becados por la Junta de Ampliación de Estudios, todo lo cual hará posible que entre 1914 y 1931 se puedan dar los primeros pasos en la introducción de una nueva visión de la enseñanza de las ciencias en la formación de los maestros. Vemos de este modo como, durante los primeros setenta años de vida de la Escuela Normal de Murcia -desde la apertura del centro, hasta el plan Bergamín de 1914-, nos podemos encontrar con diez planes de estudios distintos, algunos tan efímeros que eran modificados poco después de su publicación en la Gaceta. Las modificaciones que se proponían rara vez llegaban a afectar a las rutinas y prácticas que constituían el núcleo de la vida académica del centro. La Escuela Normal se creó con sólo dos profesores: un Maestro primero, Alberto Tornos –primer director del cen-. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. Cuadro horario de la Escuela Normal de Maestros de Murcia correspondiente al curso 1905-1906.. [25].

(27) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [26]. tro- y un Maestro segundo, Fernando Morote, que sería también director en varias ocasiones. Facundo Gimeno, sucedió a Alberto Tornos y, posteriormente, sería también director. Entre los dos profesores debían impartir todas las materias. El profesorado lo completaba el regente de la escuela aneja, que se encargaba de la lectura y escritura, y un sacerdote, que impartía la religión y moral. Lorenzo Pausa, fue responsable de las materias de ciencias –entre otras- desde que se incorporó en 1867. Fue director desde 1869 a 1873 y desde 1894 hasta su fallecimiento en 1914. Fue Alcalde de Murcia por el partido liberal y, ante la postura de la Diputación provincial, con la colaboración de la prensa local conservadora, de suprimir los estudios de magisterio, Lorenzo Pausa defendió con fuerza la continuidad del centro. Durante todo este largo período, el profesorado que impartió las materias de ciencias carecía de una preparación específica. Domingo Abellán será el primer profesor especialista en enseñanza de las ciencias de la Normal de Murcia. Formado en la Sección de Ciencias de la Escuela Superior del Magisterio, se incorporó en 1917. Fue el responsable en los años siguientes de las materias científicas, hasta que en 1933, con la unión de las Normales masculina y femenina, pasó a desempeñar la enseñanza de la Pedagogía y su historia. Fue director del centro entre 1931 y 1936. En 1931 publicó un libro de Historia Natural dirigido a sus alumnos. El libro de Abellán no incorpora las innovaciones en didáctica de las ciencias que planteaban algunos de sus profesores y compañeros en la Escuela Superior del Magisterio, como Enrique Rioja, Margarita Comas o Modesto Bargalló. Se trata un texto tradicional, donde los ejercicios que propone al final de las lecciones, las clásicas actividades de lápiz y papel, se limitan a facilitar el estudio de los contenidos y propiciar un aprendizaje memorístico sin incluir ejercicios prácticos. Sin duda, una idea compartida por cuantos han estudiado la historia de las escuelas normales es el reconocimiento de la importancia y la solidez del Plan profesional de 1931. Por primera vez, los alumnos de Magisterio han de tener superado el bachillerato completo y se establece para cada. En 1931, Domingo Abellán publicó Programa cíclico anotado de Historia Natural.. Escuela Normal un Numerus Clausus. El ingreso en la carrera de maestro se regulaba mediante examen-oposición y los maestros al finalizar sus estudios, tras un año de prácticas evaluado favorablemente, accedían a su plaza en propiedad. El orden de prelación a los efectos de elegir plaza se establecía mediante la realización de un examen de conjunto al finalizar el tercer curso. Se incluyen la Metodología de las Ciencias Naturales y la Agricultura en 1.er curso y la Metodología de la Física y de la Química y la Fisiología e Higiene en 2º curso. Paulatinamente se puede observar una evolución en el material científico-didáctico utilizado y en la puesta en práctica de nuevos enfoques que dieron lugar a que el alumnado tomara más protagonismo en la realización de trabajos y experiencias prácticas, procurando un contacto personal del alumno con los fenómenos estudiados. Ello exigía otorgar un mayor nivel de participación al alumnado en las actividades, otro tipo de material científico y que éste aumentara considerablemente. El material utilizado en las experiencias de química realizadas en la Escuela Normal y en la escuela aneja era matraces, probetas, mechero, tubos de ensayo, soportes, etc., reactivos químicos como azul de tornasol, azúcar, sal común, agua, alcohol, amoníaco, mármol, ácido.

(28) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. clorhídrico, flor de azufre, clorato da fuera de las Escuelas Normales de potasio, permanganato potásiy lo ejerce el propio Ministerio meco, ácido sulfúrico, yodo, cal, etc. diante la organización de cursillos: El texto de la profesora Primitisimultáneamente a la habilitación va López, Clase de Metodología de de bachilleres, se promueven una la Física y de la Química, es un buen serie de medidas para permitir la ejemplo de los cambios que se estaincorporación de los alféreces proban produciendo. Los alumnos exvisionales al cuerpo del magisterio plican que para realizar actividades primario. prácticas se dirigían al “Museo de En 1942, mientras seguían conCiencias de la Escuela con el fin de vocándose cursos para la formación ver y hacer observaciones y expede bachilleres-maestros, se publiriencias”. Explican que hacían alguca un plan de estudios provisional nos experimentos de laboratorio: para las escuelas de magisterio. Los “estudiamos las propiedades de los únicos requisitos exigidos a los asácidos viendo la reacción que propirantes son tener más de 12 años ducen sobre el papel y tintura de cumplidos y superar un examen de tornasol; y la de las bases”. Más ingreso. Las asignaturas de ciencias adelante se refieren al Gabinete son: Ciencias de la Naturaleza y Elede Ciencias, al que iban “para ver mentos de Física y Química. En 1945 prácticamente aparatos y máquilas condiciones de ingreso son algo nas, se sacaron varios aparatos en más selectivas. Era necesario tener Portada del texto elaborado con los diarios escritos por los que apreciamos el tornillo sin fin 14 años cumplidos y tener aprobado los propios alumnos de las clases de la profesora Primitiva López. y engranajes”. Algunas de las expeel bachillerato elemental. Las asigriencias realizadas en clase consisnaturas de ciencias eran Ampliación tían en la observación in situ o por medio de dibujos de las y Metodología de las Ciencias: Física y Química y Ampliación sustancias y hechos estudiados, en la fabricación de jabón, y Metodología de las Ciencias: Geología y Biología. Aunque la de tintes, engrudo de almidón, objetos de arcilla, en amasar desaparición de la coeducación ya era un hecho, puesto que yeso y cemento, en la obtención de dióxido de carbono, de todas las actividades que se organizaron desde 1940 se haamoníaco, y de oxígeno, o en destilar vino. cían por separado y diferenciando el contenido según fueran La ruptura que supuso la guerra civil y el conjunto de acdirigidas a maestros o maestras, las normas para la puesta tuaciones emprendidas por el nuevo régimen político, afecen marcha del plan de 1945 lo recogían oficialmente: “se tarán negativamente a todo el ámbito educativo, cultural y tomarán las medidas oportunas para que las tareas docentes científico en España. La ideología del nacional-catolicismo se se desenvuelvan con entera separación de sexos”. El plan de irá reflejando en las nuevas propuestas para la formación del 1950 vino a consolidar las ideas centrales contenidas en las magisterio. Así, se restablece la enseñanza libre, se determidistintas propuestas hechas desde 1940 para la formación na que las prácticas docentes puedan realizarse en centros del magisterio. Se ingresa con el título de bachiller elemental privados y el control de la formación de los maestros quey se establece una reválida final. Las asignaturas relacionadas. [27].

(29) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [28]. con el área de ciencias eran Física y Química y su Metodología, Historia natural y su Metodología. Los profesores de ciencias eran los responsables también de impartir la Fisiología e Higiene y la Agricultura e Industrias rurales. El carácter profesional que se quería dar al plan de 1967 hace que en la denominación de la mayoría de las asignaturas se anteponga la expresión Didáctica de al nombre tradicional de la misma (Matemáticas, Lengua, Religión, etc.). Así ocurre también en el caso de las asignaturas relacionadas con el área de ciencias experimentales: Didáctica de las Ciencias Naturales, que se impartía en primer curso y Didáctica de la Física y Química en segundo, ambas con una extensión de dos horas semanales. Sin embargo, la orientación didáctica que supuestamente se quería dar a las disciplinas, choca con las propias carencias del plan: los alumnos no poseían un nivel mínimo de conocimientos científicos para poder abordar con ciertas garantías el estudio de la Didáctica de las Ciencias de la Naturaleza. Teniendo en cuenta la extensión del temario en los aspectos puramente científicos (se hace una revisión de todos los temas tradicionales de geología y biología) y el horario disponible para el desarrollo del programa, dos horas semanales, es difícil imaginar qué tiempo se podría dedicar a las cuestiones didácticas o a las prácticas de laboratorio y campo que se proponen. Los propios autores de los manuales de la asignatura ya advertían de esta contradicción entre el volumen de los contenidos propuestos y el tiempo disponible para su enseñanza, como en el caso de la obra del Catedrático de la Escuela de Normal de Murcia, Enrique Monllor Matarredona, Historia natural y su metodología. En el prologo ya se advierte al lector de que el libro pudiera parecer demasiado extenso (casi quinientas páginas), pero esto es debido, se dice, a la inclusión de láminas y de los muchos recursos que se exponen de forma práctica para llevar estas enseñanzas a la escuela primaria. Reconoce la dificultad que significa el reducido horario que se destina en los estudios de magisterio a estas disciplinas. La solución que propone es dejar el asunto en manos del profesor: “el buen criterio del profesor permitirá usar de las tijeras donde crea conveniente”. Y las ventajas. que encuentran es que “el futuro maestro dispondrá de una obra que no solo le habrá servido para aprobar la asignatura, sino que le será de valiosa ayuda el día que se encuentre regentando una escuela, para preparar sus lecciones de ciencias naturales con indiscutible provecho para los niños”. En el inventario de 1959, cuando la Normal se ubicaba en la Plaza Fontes, se da cuenta de que en el Laboratorio existía una mesa central con chapa de cinc, una mesa lateral y tres mesas adosadas a la pared, como “bancos de trabajo”, “veinte banquetas-asientos para alumnos”, “seis hornillos Bunsen para gas instalados”, “lavabo con agua corriente”, “dos balanzas de precisión granatarias”, “Tres soportes para tubos de ensayo”, etc. Además, el material de vidrio (matraces, embudos, pipetas, vasos de precipitados), adquiridos a la Casa Cultura en 1954, nos da a entender que existía el material mínimo para la realización de actividades prácticas. Con el traslado al nuevo edificio de Ronda de Levante en 1965, se construyen laboratorios bien dotados de material científico. Sin embargo, no será hasta la puesta en marcha del plan de 1971, con la creación de la especialidad de ciencias experimentales y la transformación de la Escuela Normal en Escuela Universitaria de E.G.B., cuando se establezcan por primera vez con carácter reglado las prácticas experimentales de Física, Química, Biología y Geología en la formación del magisterio murciano. De hecho, buena parte del material que hoy se conserva en el CEME y en los laboratorios del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales, continuaba sin desembalar a finales de los setenta. En definitiva, a lo largo de más de ciento cincuenta años de preparación del magisterio en Murcia, se hacen importantes esfuerzos por introducir el carácter experimental de las ciencias en las escuelas, propiciando la adquisición de material científico y modernizando gradualmente su enseñanza. No obstante, la desidia administrativa, la falta de hueco en los horarios, la escasa formación práctica del profesorado y la falta de tradición de estas enseñanzas, han sido y son obstáculos que no podemos obviar para entender el difícil proceso de introducción de las ciencias en la escuela..

(30) El material científico y pedagógico que mostramos a continuación y que constituye el objeto de nuestro estudio, es el que se encuentra depositado en el Centro de Estudios sobre la Memoria Educativa de la Universidad de Murcia y procede, en su mayor parte, de los gabinetes de Historia Natural y Física y Química de la antigua Escuela Normal de Murcia. Los instrumentos y aparatos, las colecciones y ejemplares naturalizados, las láminas y modelos que se conservan actualmente, constituyen una pequeña parte de todo el material científico con que contó el centro. Los múltiples traslados de local, junto con el escaso interés que en épocas pasadas ha despertado la conservación y preservación del patrimonio educativo, ha hecho que se perdiera parte del material de los antiguos gabinetes científicos de la escuela.. El material para la enseñanza de la Física y Química. La ciencia, además de una actividad teórica, es indudablemente una actividad práctica, por lo que los trabajos y experiencias de este tipo han sido siempre una característica que ha diferenciado la enseñanza de las ciencias experimentales de la de otras disciplinas. Para su realización -normalmente en el laboratorio, pero también en el aula -, se consideró esencial poder contar con un material científico. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. El material científico de la Escuela Normal de Murcia.. Museo de Ciencias Naturales de la antigua Escuela Normal de Murcia.. [29].

(31) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [30]. apropiado. Se creyó que para dar un carácter práctico a la enseñanza de las ciencias era necesario la adquisición de máquinas, utensilios y aparatos para que el profesor explicara y realizara demostraciones de cátedra ante sus discípulos. A partir de 1889 se encargó de forma interina de la dirección de la Escuela el profesor Lorenzo Pausa Martínez, que impartía Física y Química. Ese año se reflejan en el inventario entradas correspondientes a máquinas y aparatos para observar fenómenos físicos relacionados con la electricidad y la mecánica. Así, se menciona que entre el material depositado en el Aula 2 y en el Salón de Actos públicos se encuentra una botella de Leyden, un campanario eléctrico; una máquina eléctrica de Carré construida por la casa Salleron, un excitador con charnela, un modelo de cabria y otro de cabrestante, un areómetro de Gay Lussac, un aparato para demostrar el plano inclinado, un barómetro de cuadrante y otro de sifón, un higrómetro de Saussure y un electróforo. El aumento del número de aparatos de esta naturaleza propició que ese mismo año se compraran “dos grandes armarios de dos cuerpos para el instrumental de Física”. La crisis que azotó a España en el cambio de siglo se refleja también en la Escuela Normal. En la parte del inventario correspondiente a 1903 se recoge la siguiente anotación: “En el presente año no se ha adquirido ningún efecto ni obra de enseñanza, por haber abonado la Diputación provincial sólo 494 pesetas de las 2600 consignadas…”. Esa situación se mantuvo, e incluso se agravó, durante los años posteriores. En 1905 la dotación que recibió la Escuela para su funcionamiento fue de 247 pesetas. Hasta 1907 no mejoró la situación. En el inventario de ese año aparece un listado del material existente en la Escuela a 30 de junio. Entre el material destinado a las clases de ciencias físico-químicas encontramos algunos de los instrumentos que ya se habían mencionado en años anteriores, y otros que aparecen por primera vez, como una colección de 18 láminas murales de Física. En el listado se mezclan distintos tipos de instrumentos, algunos encaminados a demostrar leyes, como un aparato para demostrar las leyes del choque de los cuerpos; y otros destinados a evidenciar fenómenos o efec-. ACCESORIOS DE LA MÁQUINA PNEUMÁTICA. Campana de vacío con un timbre, para demostrar que el sonido necesita de un medio para transmitirse. Al hacer el vacío en el interior de la campana, el sonido del timbre se hacía inaudible. Hemisferios de Magdeburgo, para comprobar el efecto de la presión atmosférica. Al unir las dos semiesferas y extraer el aire de su interior, se hace imposible su separación debido a la presión que ejerce la atmósfera..

(32) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. GABINETE DE MECÁNICA Aparato dispuesto para realizar diversas experiencias de mecánica, como el estudio del plano inclinado, de sistemas de poleas, de palancas, etc.. [31].

(33) FUENTE DE VACÍO. Al extraer el aire del interior del tubo mediante la máquina pneumática, se puede comprobar el efecto de la presión atmosférica al colocar la fuente en un recipiente con agua y abrir la llave.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. JERINGA DE PASCAL. Se usa para demostrar el principio de Pascal sobre la transmisión de la presión en fluidos incompresibles.. [32]. BALANZA HIDROSTÁTICA. Para comprobar el principio de Arquímedes sobre el peso de los cuerpos sumergidos. MODELO DE TORNO. Formado por la combinación de máquinas simples, ruedas y palancas..

(34) de los Gabinetes de Física de los centros de segunda enseñanza. Ese es el caso del “aparato para demostrar la porosidad de los sólidos”, llamado también “lluvia de mercurio”, o los tubos comunicantes. Al igual que ocurría en los Institutos de segunda enseñanza, la mayor parte de los aparatos e instrumentos del Gabinete correspondían a la Electricidad, y su principal uso era mostrar los llamativos y aparatosos fenómenos producidos por el fluido eléctrico. Junto a estos instrumentos se mencionan distintos tipos de pila: de Bunsen, de Leclanché, regente, de carbón de “Lowdin”, así escrito en vez de Ludwig, y la que aparece como de “Wolta”, aunque probablemente fuera una pila de Volta.. tos físicos, como los dos modelos de bombas hidráulicas, una aspirante y otra mixta, aspirante-impelente, o lo que se describe como “un pequeño aparato de metal para demostrar la dilatación por el calor”; otros instrumentos pretendían reproducir a pequeña escala modelos de máquinas usadas en el taller o la industria, como un modelo de torno. También figura en ese listado una máquina pneumática de doble efecto, junto con sus accesorios para realizar demostraciones y experiencias sobre el vacío. En dicho inventario aparecen objetos relacionados con la óptica, como un microscopio simple y otro compuesto, o un estereoscopio, junto con dos docenas de vistas estereoscópicas, una lupa, un disco de Newton o un prisma de cristal para la descomposición de la luz. También se menciona una linterna mágica junto con tres colecciones de vistas para ella. En la lista de material de 1907 encontramos objetos típicos. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. LINTERNA MÁGICA. Se trata de uno de los primeros aparatos de proyección de imágenes mediante un juego de lentes... Listado de aparatos para la enseñanza de la electricidad. Inventario de 1907. [33].

(35) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA [34]. CARRETE DE RUHMKORFF. Se trata de un transformador de corriente. A partir de una corriente continua de poca fem, se obtiene otra alterna y de mayor voltaje..

(36) TUBOS GEISSLER. Contienen gases a baja presión. Al someterlos a una descarga eléctrica emiten luz de diferentes coloraciones dependiendo del gas encerrado en el tubo.. VOLTÍMETRO Y GALVANÓMETRO. Aparatos para medir la diferencia de potencial y la intensidad de una corriente eléctrica.. MÁQUINA DE WIMSHURST. Es un dispositivo en el que se genera carga eléctrica por inducción. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. BOTELLAS DE LEYDEN. Fue el primer condensador eléctrico. Es un dispositivo capaz de almacenar carga eléctrica.. [35].

(37) LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. PIRÓMETRO DE CUADRANTE. Dispositivo para estudiar la dilatación lineal de los sólidos.. [36]. Material de Física anotado en el inventario correspondiente a 1908..

(38) También conocemos, por el inventario de este año de 1907, los productos químicos de que se disponía para las experiencias de esta materia. Entre una gran cantidad de reactivos de distinto tipo encontramos diferentes apartados, como los que contienen los productos usados en el proceso de la pólvora, o en la fabricación de papel. Durante el año 1908 se adquirieron aparatos relacionados en su mayoría con la estática de fluidos. Así se deduce de la lista de material anotada en ese año, que se puede observar en la siguiente imagen: En 1909 se prosiguió completando el material de mecánica con un tubo de Newton, un martillo de agua, una balanza Roverbal y otra romana, un endosmómetro de Dutrochet y una fuente en el vacío.. HIGRÓMETRO DANIELL. Su utilidad consiste en medir el grado de humedad atmosférica por medio de la determinación del punto de rocío. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. ENDOSMÓMETRO DUTROCHET. Con él se demuestra el fenómeno de ósmosis.. Entre el material anotado en 1911 encontramos un barómetro de Torricelli, una brújula de inclinación, una bobina Ruhmkorff, un higrómetro, un imán, una fuente intermitente, un pirómetro de cuadrante, un péndulo compensador, un aparato de Leslie para la congelación y un aparato de Tyndall. Desgraciadamente no tenemos información sobre los años posteriores, porque en el archivo de la Universidad de Murcia no se guardan los inventarios correspondientes. Es necesario hacer constar que todo el material mencionado perteneció a la escuela masculina, ya que la femenina apenas contaba con material de este tipo. Esto lo puso de manifiesto la profesora Primitiva López cuando en 1911 llegó a la escuela femenina como profesora numeraria de Física, Química e Historia Natural. En la primera Junta de Escuela a la que asistió intervino solicitando “un gabinete de física elemental y los principales accesorios para algunas manipulaciones de trabajos de química, un álbum de láminas de historia natural, colección de pesas y medidas del sistema métrico, y libros de lectura”, lo que denota la escasez de material existente en el centro femenino. Paradójicamente, es por esta profesora por la que podemos conocer algunos de los instrumentos y aparatos que en los años correspondientes a la II República se conservaban en la Normal.. [37].

(39) EBULLOSCOPIO DE MALLIGAND. Sirve para determinar el grado de alcohol presente en una sustancia líquida.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. APARATO DE OERSTED. Para comprobar el efecto de la corriente eléctrica sobre las agujas imantadas.. [38]. En 1931 se produjo la unificación de las dos escuelas normales, la masculina y la femenina, en una sola denominada Escuela de Magisterio Primario, con lo que también se unificaron los gabinetes junto con el instrumental de cada uno de ellos. La docencia de la materia denominada “Metodología de la Física y de la Química” fue asumida por la profesora Primitiva López. Los alumnos y alumnas de esta materia, junto con su profesora, escribieron un diario en el que anotaban todas las actividades que realizaban. Esos diarios fueron publicados en 1934 por la Diputación provincial de Murcia, y en ellos encontramos referencias al material científico del que disponían para sus experiencias. Así, sabemos que se usaban instrumentos como la balanza hidrostática, los vasos comunicantes, la bomba aspirante, el anillo de Gravesande, el fotómetro de Rumford, el aparato para demostrar las leyes de la caída de los cuerpos, termómetros, el pirómetro de cuadrante, el alambique, el sifón, la máquina de vapor, una brújula, imanes, electroimanes, …. ALAMBIQUE. Para la destilación, de la casa Salleron..

(40) plantas distintas, con lo que compartían también el material. Según la directora, Concepción García Rocasolano, era difícil saber qué aparatos e instrumentos de los gabinetes pertenecían a una escuela u otra, ya que eran usados por los dos centros.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. MÁQUINA CENTRÍFUGA. Se utiliza para demostrar los efectos del movimiento de rotación sobre los distintos cuerpos.. TERMÓMETRO DE MÁXIMAS Y MÍNIMAS. Los inventarios posteriores a la Guerra Civil que hemos podido consultar datan de la década de los 50 del pasado siglo y corresponden a la Escuela Normal femenina. Tras la contienda, el gobierno franquista abolió la coeducación, volviendo las escuelas normales a estar segregadas. En Murcia, al carecer la escuela femenina de local propio, siguieron funcionando las dos en el mismo edificio, aunque en. DILATOSCOPIO. Para estudiar la dilatación lineal de los sólidos. [39].

(41) ESPIRAS. Para estudiar las relaciones entre electricidad y magnetismo.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. BALANZA. para la medida de masas. [40]. Según consta en esos archivos, el Ministerio de Educación Nacional envió durante esos años distinto material para el laboratorio de Física y Química. Así, de la casa Sogeresa, llegó a la Escuela una máquina electrostática Wimshurst con los discos y los mangos de ebonita, la parte metálica en latón niquelado y con una gran cantidad de accesorios, como el molinete eléctrico o la placa centelleante entre otros. De la casa Zeus, una balanza granatario con su juego de pesas y un picnómetro para sólidos. De la casa Cultura, un voltámetro de Hoffman, un voltímetro de 0 a 50 voltios sobre soporte de madera y un completo Gabinete de Química que contaba entre muchos otros instrumentos un generador Kipp, una bureta de Mohr o una campana para recoger gases, además de tubos, matraces y otros utensilios típicos de la experimentación química. Procedente del Instituto Torres Quevedo se recibió un galvanómetro, dos micrótomos, reostatos de diferentes resistencias, una linterna de proyección, un oscilógrafo de rayos catódicos con sus accesorios y un panel amplificador de tríodo junto con una fuente de alimentación.. VOLTÁMETRO HOFFMAN. Es un aparato utilizado para realizar experiencias de electrolisis.. Todo este material, junto con el existente de años atrás, se recoge en el inventario que se realizó en 1959. El material existente en el Museo de Ciencias Naturales, perteneciente a la escuela femenina, es el que puede observarse en la siguiente figura..

(42) TUBOS DE CROOKES. Para estudiar las propiedades de los rayos catódicos y canales.. Inventario de 1959. Material existente en el Museo de Ciencias Naturales.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. ESTACIÓN METEOROLÓGICA. Compuesta de barómetro aneroide, higrómetro y termómetro de máxima y mínima.. [41].

(43) Durante las décadas de los años 50 y 60 se diseñaron los llamados “equipos de experiencias” de mecánica, óptica, electricidad, calor, etc., que con el prototipo del Instituto Torres Quevedo fabricó la Empresa Nacional de Óptica (ENOSA), destinados a los diferentes niveles de enseñanza.. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. El material para el estudio de la naturaleza: colecciones y ejemplares naturalizados.. [42]. Las ciencias de la naturaleza tienen como objeto declarado de estudio la naturaleza, la materia inerte y los seres vivos en sus múltiples facetas y niveles de organización. Parece por lo tanto lógico que, en el desarrollo de su enseñanza, siempre se hayan considerado como actividades muy útiles y ventajosas aquellas que tratan de acercar la realidad natural al conocimiento del alumno. Tradicionalmente, incluso desde posiciones pedagógicas que pudieran estar enfrentadas en otros aspectos, ha parecido muy aconsejable incluir en los programas escolares actividades que ofrezcan a los alumnos la oportunidad de obtener un conocimiento real y vivencial de su entorno natural. Existen esencialmente dos grandes opciones para conseguir esto. La primera, la más evidente, la que se ha considerado invariablemente el ideal, consistiría en trasladar el aula a la naturaleza, llevar a los alumnos al medio natural: realizar salidas de campo, excursiones y paseos, visitas a parques y jardines, etc. Siempre se han recomendado este tipo de actividades como el mejor medio para despertar el interés de los alumnos por el estudio de la naturaleza. Sin embargo, las excursiones no han sido nunca una práctica muy extendida en las escuelas españolas. Las razones habría que buscarlas en las numerosas dificultades e inconvenientes que se encuentran en su organización y realización: esfuerzo extra del profesor, medios de transporte, gastos adicionales, limitaciones del horario escolar, incomprensión del resto de profesores o padres, pero, so-. bre todo, la necesidad de una adecuada formación de los profesores para la organización y desarrollo de este tipo de actividades. En cualquier caso, por estas y otras razones, la opción más empleada para poner en contacto al escolar con la realidad natural ha consistido en trasladar parcialmente la naturaleza al aula. Dentro de esta orientación, y refiriéndonos ya exclusivamente al estudio de los seres vivos, las posibilidades de elección de medios para acercar a los alumnos a su conocimiento en el aula han sido siempre muchas: imágenes (láminas y modelos de seres vivos), restos de seres vivos (conchas, esqueletos, parte de una planta conservada en un herbario), cadáveres y momias de seres vivos (colecciones de insectos, aves disecadas, reptiles conservados en tarros con formol) y, lo que parece más inmediato, los seres vivos, vivos en el aula. De este modo, los medios y recursos materiales propuestos en cada momento para el desarrollo de la enseñanza de los seres vivos, van a ser un buen indicador de la orientación didáctica que se quiere dar a la disciplina. Efectivamente, emplear la propia naturaleza como material para su enseñanza muestra múltiples ventajas: se trata de un material barato e inagotable. Entre 1905 y 1907 el Museo de Ciencias Naturales inició una política de colaboración con institutos, escuelas normales y algunas escuelas primarias, dirigida a facilitar colecciones para el estudio de la Historia Natural; para ello pedía a los profesores expertos que donasen sus colecciones al Museo y posteriormente, desde el propio Museo, se encargaban de distribuirlas en los centros interesados. Sin embargo, las colecciones de ejemplares naturalizados y los museos escolares de ciencias, nuca han sido bien vistos como material de enseñanza desde la innovación educativa. Los renovadores de la didáctica de las ciencias en los años veinte y treinta del siglo pasado, atribuyen a estos materiales un carácter siniestro de naturaleza muerta. Ricardo Candel Vila, profesor del Instituto-Escuela de Barcelona, explicaba que la visión de la naturaleza que se.

(44) La observación de los animales en la naturaleza implica una gran dificultad que se suple con mucha práctica de observación y el empleo de medios técnicos como catalejo y cámaras con zoom. En la imagen, obtenida durante una excursión con alumnos, vemos camuflado a un mochuelo como el que tenemos naturalizado en el CEME.. Parece evidente que, a pesar de las críticas recibidas desde la innovación pedagógica, la utilización de ejemplares naturalizados en la enseñanza de las ciencias ha tenido, y tiene, determinadas ventajas educativas: permite realizar al. LAS CIENCIAS EN LA ESCUELA. podía ofrecer a los alumnos a base de ejemplares disecados era todo un espectacle de mort i desolació. Rosa Sensat, que profundizaba en la enseñanza de la naturaleza en la Escuela de Bosque de Montjuic, creía que los insectos bien alineados en sus cajas de cristal o las plantas secas de un herbario no podrían hacerle comprender a los alumnos el dinamismo de los seres en su medio natural, en su ambiente físico y biológico. Enrique Rioja, profesor de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio y del Museo de Ciencias Naturales, era contrario a la utilización de colecciones, a las que se refiere como conjuntos de inertes despojos sin valor pedagógico alguno, por considerarla una estrategia de enseñanza frontalmente opuesta al estudio dinámico de las relaciones entre los seres naturales. En 1962, el segundo volumen de la serie Didáctica Breve, editada por el C.E.D.O.D.E.P., se dedica al Museo de Ciencias en las escuelas. La responsable del trabajo será Julia Morros Sardá, que había sido alumna y posteriormente ayudante de Enrique Rioja en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio. Retomando –casi cuarenta años después- las ideas de su maestro, explica que “las plantas, como ejemplares de museos, es decir, desecadas, tienen un valor muy relativo y más relativo aún en la escuela primaria”. Y añade, “el verdadero museo de las plantas está en la Naturaleza”. Propone la utilización de acuarios, terrarios, insectarios, etc. Es decir, el estudio de los seres vivos, vivos. Desde la innovación didáctica se recomiendan las colecciones y herbarios hechos en la propia escuela. En este caso, además de permitir la participación de los alumnos en el proceso de elaboración, el material no cuesta nada, pero es necesario saber identificar los distintos ejemplares que se recogen. Sin embargo, los catálogos de las casas comerciales ofrecen a las escuelas la posibilidad de adquirir herbarios, colecciones y hasta Gabinetes y Museos de Historia Natural completos, que cuentan con la gran ventaja de estar constituidos por ejemplares ya identificados y correctamente clasificados.. [43].

Referencias

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