Concepción recobrado en la poesía chilena
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(2) Taller de Letras N° 47: 105-115, 2010. 1. Primer temblor: nacer a orillas del Bío Bío Ovidio reseña así el mito del ave Fénix: “cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido con ramas de roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más sublime de sus melodías, expira. A los tres días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix y, cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido al Templo del Sol. El mito valoriza lo alado, la música y el canto por sobre lo corpóreo. La poesía sobre Concepción es el más firme edificio de la ciudad. El gran poemario sobre la Región del Bío Bio lo escribe Alfonso Alcalde, el poeta suicida. En el libro Panorama ante nosotros (1969), no sólo el capítulo IV, llamado “Cantos Pencopolitanos” alude a esa cultura atravesada por un río, sino todo el texto es una ficción sobre la región, donde se poetiza nuestra condición arrasada, expongo algunos fragmentos de este poemario: ¿De qué cenizas somos aventados? Recorramos esas distancias Vaciemos sin descanso los antiguos rostros Hurguemos un poco en sus antiguas tumbas predilectas en todo cuanto existió en la floresta de la sangre. (Alcalde 21) Alcalde elabora un sujeto poético plural: nosotros. Nosotros, los del Bío Bío fuimos aventados. No pudimos permanecer en el lugar de las cenizas, de esas cenizas del pasado inmediato o del pasado remoto. Alcalde llama a recorrer esa distancia temporal hacia un pasado donde fuimos comunidad para encontrar desde ahí un nuevo sentido a la territorialización actual. Alcalde inventa la región del Bío Bío como una comunidad de sentido, mediante la creación de pequeñas historias sobre sus habitantes anónimos, ficciones poéticas sobre un personaje de Tomé, de Colihumo o de Dichato. Esa comunidad local que Alcalde llama una y otra vez con la palabra “vecino”, “vecina”. La comunidad vive en una armonía que no conoce la ciudad de Concepción. Alcalde le confiere espesor a una serie de personajes de la historia de Concepción4 sobre los cuales inventa una anécdota que recupera el discurso de la picaresca: El obispo de Concepción, José Hipólito Salas le dijo que lo mandaría a la parilla que nunca volvería a Gath & Chaves que jamás le vería el ojo a la papa, que jamás se le pararía el ñafle,. Concepción” de Andrés Gallardo, publicado en Estudios filológicos 40 (2005):95-106, donde aborda a los poetas Marcelo Garrido y Damsi Figueroa. 4 La historia picaresca y ficticia creada por Alcalde sobre Concepción no se atiene a los tiempos históricos, sino que conviven personajes de distintas épocas, por ejemplo, el obispo Hipólito Salas fue nombrado en ese cargo en 1834, mientras que el primer Gath & Chaves santiaguino data de 1910.. ■ 106.
(3) Magda Sepúlveda Eriz. Concepción recobrado en la poesía chilena. que se le daría vuelta el paraguas y que su mujer se vestiría de rojo para celebrar el duelo. (277) Por el contrario, en la comunidad local todos se entienden bien. Alcalde va creando una comunidad local y popular de la cual poetiza el nacimiento, la juventud, el amor, los trabajos y las muertes. Así el pescado ahumado, llamado popularmente “la pescá seca”, tiene en los ahumadores a sus trabajadores: “El ahumador y la ahumadora se amaban / en esos límites prohibidos, abalanzándose / sobre los pescados y el fuego” (259). Alcalde se toma una localidad, la arma poéticamente. Entonces, como Alcalde, decimos: “Somos una multitud indescifrable –Nos decimos mutuamente– Con heridas imperturbables Heredadas como hábito”. (Alcalde 16) Alcalde hace emerger “la semilla sumergida” (Alcalde 100) cuando inventa una comunidad. Este grupo humano fictivo comercializa productos generados en el hogar, por ejemplo, el pescado ahumado y la tortilla de rescoldo. Es decir, en Panorama ante nosotros se crea una circulación anterior al primer capitalismo industrial y obrero. Desde mi memoria, emerge la visión de María Moraga quien cuidó y alimentó mi infancia. Era principios de los 70, cuando los buses rurales llegaban a la calle Aníbal Pinto con Carrera y veíamos descender a mujeres con tarros de moras y canastos de tortillas. Con Alcalde, la palabra hace su traza y la historia renace con el canto.. 2. Segundo temblor: la plaza de los tilos La condición asolada de Concepción pulsa la representación de la ciudad en varios poemas. Parto con un poema de Gonzalo Rojas sobre Sebastián Acevedo, el padre que prendió fuego a su cuerpo tras no tener noticias de dos de sus hijos detenidos por la policía secreta en 1983 (la era Pinochet). Ante esta noticia, Gonzalo Rojas poetiza: Sólo veo la bandera alba de su camisa arder hasta enrojecer las cuatro puntas de la plaza, sólo a los tilos por su ánima veo llorar un nitrógeno áspero pidiendo a gritos al cielo el rehallazgo de un toqui que nos saque de esto: sólo veo al inmolado. (Rojas 208) La plaza de armas es nombrada en el poema por los tilos. Efectivamente, rememoro la plaza de esa época bordeada por un conjunto de árboles de tilo. Y me recuerdo con mi abuelo, explicándome las propiedades de calmante respiratorio del tilo y recogiendo algunas hojas que llevaríamos hasta la casa, para tomarnos allí una infusión. Pero esa propiedad respiratoria no se cumple en el poema de Rojas, así como tampoco la plaza funciona como centro de. 107 ■.
(4) Taller de Letras N° 47: 105-115, 2010. confluencia y espacio democrático. Es un tiempo descoyuntado. La comunidad está perdida, entonces Rojas vuelve a lo ancestral y reclama un toqui. El escritor pide el “rehallazgo” de un toqui, palabra que nos remite a “hallazgo” título del texto que inicia el libro Poema de Chile de Gabriela Mistral. La poeta encuentra en “Hallazgo” al huemulillo, al niño ciervo que le servirá de compañero de ruta, pero más importante aún es que ella se encuentra en él. Leamos la estrofa final de “Hallazgo”, donde huemulillo le habla a ella: Llegas, llegas a nosotros desde una estrella ignorada, preguntando nuestros nombres, nuestro oficio, nuestras casas. Eres y no eres; callamos y partes, sin dar, hermana, tu patria y tu nombre nuevos, hermana perdida, Hermana. ( Mistral 18) Este hallazgo es el reconocimiento de Mistral por parte de la comunidad indígena. Este encuentro se sintetiza en un vocablo: ‘hermana’. La necesidad de hallar y de ser hallado se aprecia también en Rojas. Hay que encontrar a los hijos secuestrados y mirarse en ese origen: “Bío-Bío hondo, padre de las aguas”, verso perteneciente al mismo poema. Rojas es mistraliano y en este poema se devela, pues usa hallazgo en el sentido de encuentro con un sí mismo más plural. Este “hondo padre de las aguas” es una connotación de nuestra diferencia étnica. El hallazgo es dar con nuestro nombre de manada, encontrarse en el gentilicio penquista, y ser reconocido en esa voz mapuche que nos indica como hijos del árbol del peumo, especie nativa de Chile cuya madera es dura y su fruto comestible. Sebastián Acevedo, el padre, muere, pero consigue que sus hijos sean transferidos desde el centro de reclusión clandestina a la prisión. Gonzalo Rojas transforma la camisa del inmolado en la “bandera alba” que ardió y a Sebastián Acevedo, en tanto cuerpo que se entrega al sacrificio, en padre de otra nación5. Veamos cuál es esa otra nación: ardió por Chile entero en las gradas de la catedral frente a la tropa sin pestañear, sin llorar Sólo al Bío-Bío hondo, padre de las aguas, veo velar al muerto: curandero de nuestras heridas desde Arauco a hoy, casi inmóvil en su letargo ronco y. 5 Antonio. Negri y Michael Hardt explican cómo la construcción de la nación ha tendido a eliminar las multitudes que subyuga: “La identidad del pueblo se construyó sobre un plano imaginario que ocultó y/o eliminó las diferencias y, en el plano práctico, esto se tradujo en la subordinación racial y la purificación social” (123).. ■ 108.
(5) Magda Sepúlveda Eriz. Concepción recobrado en la poesía chilena. sagrado como el rehue, acarrear las mutilaciones del remolino de arena y sangre con cadáveres al fondo, vaticinar la resurrección: sólo veo al inmolado. (Rojas 208) Esta otra nación tiene “nuestras heridas desde Arauco”. Rojas connota así a la nación mapuche, aquella que, en el poema, permanece afuera de la catedral, y sólo es velada por el río Bío Bío que se yergue como su rehue. La trascendencia de la acción de Acevedo lo lleva a vincularse con el origen mapuche: “Las machis –chamanas mapuches– poseen los rehue, que son postes de madera, semejantes a escaleras de siete peldaños, mediante los cuales ascienden simbólicamente al cielo y se conectan con las divinidades” (Montecino 386). En el poema de Rojas, el río que bordea la ciudad adquiere un lugar prominente, pues desde ese encuentro proviene la resurrección. El río Bío Bío apaga el fuego que consume al inmolado. En el poema de Rojas, la ciudad ha hecho su propio hallazgo, este es su fuerza indígena que la instala en otro cosmos y bajo otra toponimia. Sin ese hallazgo, Concepción va a ser descrito por otros poetas como ciudad perdida y corazón de las tinieblas.. 3. Tercer temblor: El Llanquihue y el Nuria Concepción es una ciudad donde no existen los ricos. Tal como señala el crítico Jaime Giordano “Los frecuentes terremotos han convertido a Concepción en una ciudad sin aristocracia (si alguna vez la ha habido), sin gran burguesía” (Giordano 170). Efectivamente, los sucesivos terremotos que han asolado la ciudad, 1939, 1960, sólo por mencionar los ocurridos durante el siglo XX, han incidido en que el sector social más acomodado prefiera la capital del país, mejor abastecida y con menor ocurrencia de sismos, aunque no exenta de ellos. Concepción es una ciudad sin lujos. Su ámbito de sociabilidad más concurrido son los bares6, un espacio preferentemente habitado por varones y donde el borrachito del lado es un compadrito simpático. Los bares y las fuentes de soda fueron, durante toda la dictadura, los principales espacios de encuentro citadino. Por ello, los poetas hacen constantes referencias a ellos, especialmente dos fuentes de soda emblemáticas de la ciudad, el Nuria, hoy desaparecido y el Llanquihue que ha sobrevivido a toda catástrofe. El Nuria era el único local que atendía, cuando no había toque de queda, en las largas noches de los 80. Por ahí pasábamos a comernos una porción de papas fritas con mis amigos de la U. de Conce. La noche unía los estudiantes trasnochados, a los que no podían dormir y a los trabajadores y trabajadoras de la noche. Entre ellos, el hablante creado por Decap en el poema “Nuria”:. 6 Dos. representaciones notables de lo que era un bar en el siglo XX y en el sur de Chile se realizan en las películas La Frontera (1991) y en Diarios de motocicleta (2004).. 109 ■.
(6) Taller de Letras N° 47: 105-115, 2010. De nuevo en la ciudad lila Y en el Nuria de tantas películas llueve sobre los vidrios del bar y sobre el desolado paseo peatonal después saldré a estas calles de Nadie (Decap 50) Concepción es la ciudad lila, en vías de estar completamente muerta. Concepción era una zona industrial, pero a partir del cambio de modelo económico (1980) que incentivó la entrada de productos importados a bajo precio, se produjo la privatización o la quiebra de las fábricas. Mi madre me hablaba, durante la dictadura, del momento de esplendor de algunas de ellas: CRAV7, Paños oveja Tomé, vidrios Lírquen, Fanaloza, y la única que sobrevivió, la estatal Compañía de Acero del Pacífico (CAP) que incorporó capitales privados. A la crisis económica se suma una naturaleza inclemente. La lluvia descrita por Decap es la fuerza natural que domina por sobre el empuje humano. La lluvia constante es un elemento más de la desolación que produce el fin del proyecto de la modernización industrial en Concepción. Concepción, tras el fin de su periodo industrializador, no revivió ni adquirió un nuevo cariz con el paseo peatonal, un diseño urbanístico que la dictadura implantó en la capital y en las regiones. El Paseo Alonso de Ercilla se convirtió en lo inverso de lo esperado por el gobierno de Pinochet, lejos de mostrar la abundancia en las vitrinas, la calle se pobló de sujetos marginales. En su corto espacio de dos cuadras iniciales podíamos encontrar al “piernas cortadas” que pedía limosna, más allá al que ponía discos en un aparato al que le había asociado un megáfono y a lo largo del paseo, vendedores de los incipientes productos chinos. Lihn, en Santiago, vio anticipadamente la lógica capitalista del nuevo diseño y fabricó el poemario El paseo Ahumada donde el personaje principal, el Pingüino, un cantante epiléptico, produce su música bajo el lema “Su limosna es mi sueldo. Dios se lo pague” (Lihn 15). Estos paseos se convirtieron en la exhibición pública de los que quedaron abajo en la política del chorreo8. Y la presencia de los bares en la poesía posgolpe es la manifestación del desencanto unido por la solidaridad que da el vino a los marginados políticos y económicos.. 7 Presento. a continuación los datos entregados por Francisco Mejías al evaluar el cuarto centenario de Concepción. Las empresas de la región son: La refinería de azúcar (CRAV) de Penco iniciada en 1889 y fusionada en 1924 con la Refinería de azúcar de Viña del Mar que procesaban la materia prima traída de Perú y Cuba; la Compañía de Cervecerías Unidas, nacida en Puerto Montt bajo el nombre de Cervecería Keller, pero luego trasladada a Concepción y Talca en 1907; la fábrica nacional de paños SA de Tomé convertida en una empresa exitosa desde 1912 por su propietario, Carlos Werner; la fábrica nacional Fanaloza creada en 1932, que comenzó elaborando sanitarios y baldosas para luego ampliarse hasta la vajilla doméstica y la fábrica de vidrios planos Lírquen puesta en marcha en 1933 por capitales alemanes avecindados en la zona. Todas estas empresas eran privadas, lo que permite hablar de un amplio desarrollo empresarial e industrial de Concepción hasta 1980. 8 La política económica neoliberal considera que el crecimiento del país incidirá en la mejora de los sueldos sin requerir la intervención del Estado como institución encargada de distribuir los recursos. A ese flujo de la riqueza se llamó popularmente el “chorreo”. Para más datos recomiendo consultar Comblin.. ■ 110.
(7) Magda Sepúlveda Eriz. Concepción recobrado en la poesía chilena. Junto con el Nuria, la otra fuente de soda poetizada de Concepción es el Llanquihue, ambos son espacios populares. Tomas Harris recrea el Llanquihue, poniendo atención a la imposibilidad de futuro de Concepción. Todo esto transcurre en la fuente de soda Llanquihue había putas pálidas como pinturas sobre los muros marinos densos emergiendo desde el humo fugados de la santa maría devorando salchichas (…) yo, entonces, abrí mis manos para que la húngara –el personaje que representaba esa noche el amor– leyera en mis líneas: “Una lluvia de peces caerá sobre el Reino de la Muerte”. Tras los vidrios, un crepúsculo interminable, cruel, encapotaba Concepción. (Harris 154) Nuevamente el sujeto poético se encuentra adentro y el espacio exterior está desolado. Desde Harris, Concepción es descrito como un crepúsculo interminable, esto es, un sitio en un permanente ir hacia la muerte, del mismo modo que lo hacía Decap. El hablante asume una actitud premoderna de creer en el porvenir anunciado por una gitana. La idea de pensarse como constructor de un tiempo futuro, tan moderna, está anulada en el texto. Y además la gitana le anuncia un maremoto. Vale decir, el sino de la ciudad es la destrucción telúrica. Otro poeta que trabaja el tópico de Concepción como ciudad sin salida es Egor Mardones9. Hablo de tópico porque este es un motivo reiterado en la poesía de Concepción tal como lo precisan María Nieves Alonso, Mario Rodríguez y otros en el prólogo a la antología Las plumas del colibrí, sólo que la interpretación dada por ellos tiene que ver con la relación centroperiferia y no con un pasado industrializador: “La imagen de Concepción como un monstruo húmedo y sombrío que devora ilusiones se inscribe con toda propiedad en las representaciones tradicionalmente dominantes sobre la provincia chilena que la visualizan como ámbito residual, habitado por un deshecho humano incapaz de romper la dependencia perversa que lo liga al centro del poder político, económico y cultural siempre detentado, en las mismas representaciones, por la capital” (Alonso 10). En Taxi driver, Mardones fabrica un hablante taxista que no encuentra una meta para su recorrido, connotando con ello la imposibilidad de progreso en que termina todo trayecto por el cual se experimente la ciudad: sólo yo sigo llevando en mi taxi a parte alguna a pasajeros que en su perra vida han salido de Nada. 9 Egor. Mardones (1957) es un poeta que produce su obra desde Tomé al igual que lo hizo Alfonso Alcalde (1921-1992). A pesar de que Tomé ha sido un lugar desde el cual se crea poesía, y por ello sitio destacado ya en la antología de Jaime Giordano de 1965, ella se ha hecho escasamente visible para la capital, situándolos en el margen del margen. Desmotivado por esta situación, Alfonso Alcalde se suicidó.. 111 ■.
(8) Taller de Letras N° 47: 105-115, 2010. que jamás se han movido o moverán ya para siempre de Aquí. (Mardones 76) Mardones participa de la tradición de Harris, donde se contrapone la falta de novedad del mundo exterior con un universo alucinado interior y poético. El poemario entero es la visión paradójica entre el movimiento del taxi, la inmovilidad de destino o falta de progreso y la inquietud imaginativa. Mardones crea un cosmos sicodélico donde conviven los personajes del cine norteamericano de los 70, pero instalados en lo que él llama “el corazón de las tinieblas”. Concepción es descrita como una ciudad donde no es posible trazar un futuro, situación que lleva a los sujetos a adentrarse en un universo personal alucinado que bordea con la locura. Esa condición alucinada es exaltada además por los permanentes presagios de catástrofes naturales. Entonces, para qué intentar construir. De ahí la importancia que adquieren los bares, espacios de quietud física, pero magníficos en alucinación interior, en la descripción poética de la ciudad.. 4. Cuarto temblor: la diagonal, camino a la universidad Desde el centro de la ciudad, donde están o estaban el Nuria y el Llanquihue, se camina por la diagonal Pedro Aguirre Cerda para llegar a la Universidad. El significado de ese espacio está en un poema de Enrique Giordano, hermano del crítico Jaime Giordano, y en otro de Juan Zapata10. Para Enrique Giordano, la diagonal está relacionada con el descubrimiento del amor homosexual y la posibilidad de soñar con otro mundo, motivados por las clases que impartía Gonzalo Rojas en la segunda mitad de los 60: la clase de Gonzalo Rojas la pantalla (…) Te perdías, Miguel te hundías en ese mapa de Amsterdam que compraste frente a la plaza y ni siquiera mi mano que resbalaba sobre tu pelo y la superficie de tu piel (…) lograban traerte de vuelta (…) de esas pantallas que sólo nosotros conocemos de esos amaneceres que solo nosotros conocemos de toda la luz del alba en la Avenida Diagonal. (Giordano 15-19). 10 Juan. Zapata (1955) es par generacional de Tomas Harris (1953) y Carlos Decap (1958). Ellos fueron los precursores del grupo que dio origen a la revista literaria Postdata durante la dictadura militar. El gran antecesor de ellos es Gonzalo Rojas (1917) y en los años 60 destacó Enrique Giordano (1946) quien se inició como dramaturgo con obras que causaron gran revuelo en la ciudad debido a la honestidad con que se trataban temas vinculados a la sexualidad.. ■ 112.
(9) Magda Sepúlveda Eriz. Concepción recobrado en la poesía chilena. Enrique Giordano recrea en la primera parte de su poemario El mapa de Amsterdam el Concepción de los años 60, donde Gonzalo Rojas no sólo hacía clases, sino que organizaba la Escuela Internacional de Verano, donde en 1960 trajo a Allen Ginsberg, a Laurence Ferlinghetti y Ernesto Sábato, avizorando el renombre que alcanzarían más tarde, tal como lo hizo en 1962 con Carlos Fuentes y José María Arguedas. En esa época, el personaje de Giordano pensaba en conquistar el mundo, Amsterdam en el poemario, desde la Universidad. El sentido de los espacios cambia con el tiempo, por ello la diagonal, o el sentido de la universidad, cambia en la representación que hace el poeta Juan Zapata en Interiores / Exteriores: diagonal de verde los días rojos verde que es humo que son escudos que son perros árboles represivos murales borrados consignas cruzadas por otra pintura (E)dificio naranjo inclinado edificio blanco con huellas de los primeros días (c)atedral de piedra impertérrita frente a la indiferencia tierra de nadie. (Zapata 25) La metáfora de “tierra de nadie” se repite en relación con poemas anteriores. Pero Zapata crea un antes, ahí está el mural borrado. En su poema está el edificio blanco con huellas de las balas disparadas el 11 de septiembre. Ahí estaban los miristas que resistieron. Ahí está esa Concepción, cuna del Mir. Ahí están las imágenes de Ana Pizarro en una comunidad mapuche, y hablando para la televisión francesa, intentando explicar la situación de la tenencia de la tierra en Chile. Esas imágenes borradas y recientemente reproducidas en el documental Carmen Castillo, Calle Santa Fe (2007). Esa calle, la diagonal, centro de disputa universitaria callejera fue alguna vez de ellos. En los años 80, nunca llegamos hasta el edificio naranjo, donde funcionaban las oficinas de la Intendencia, que rememora Zapata. Todo se quedaba en la pequeña gresca de la diagonal, donde los más avezados intentaban llegar más allá del humo de las bombas lacrimógenas. En una de esas situaciones una bala fue recibida por Caupolicán Inostrosa. Era el 27 de marzo de 1884, cuando Sergio Micco y Sergio Gómez, hoy personero político, el primero, y escritor, el segundo, tomaron a Caupolicán herido para sacarlo de allí. Horas después, en el hospital de Concepción, Caupolicán moría desangrado. Para él vale la parte final del poema de Gonzalo Rojas: Sólo la mancha veo del amor que nadie nunca podrá arrancar del cemento, lávenla o no con aguarrás o soda cáustica, escobíllenla con puntas de acero, líjenla con uñas y balas, despíntenla, desmiéntanla por todas las pantallas de la mentira de norte a sur: sólo veo al inmolado. (Rojas 208). 113 ■.
(10) Taller de Letras N° 47: 105-115, 2010. La sangre formó entre nosotros, los universitarios de los 80, una familia unida por la sangre derramada11. La muerte y la tortura son mi cuarto temblor. A pesar del miedo de una época y la distancia de otra, mis lazos con Concepción crecen. Mis amigos de entonces siguen siendo mis amigos. Y la ciudad está siempre naciendo de nuevo. Esa es su tradición: morir y nacer. Así lo han entendido los poetas. Después de la ruina que vivió tras el terremoto de 1960, Alfonso Alcalde poetizó la posibilidad de una comunidad muy local donde los alimentos adquirieron el sentido de bien intercambiado y ritual que une a los habitantes. El apogeo de la era industrial del 65 es recordado por Jaime Giordano como un mundo de posibilidades de libertad y de sueños. Tras la era Pinochet y la implantación de su modelo económico que acabó con Concepción como ciudad industrial, Tomas Harris, Carlos Decap, Egor Mardones poetizan el paisaje de catástrofe que se instala sobre la ciudad. Pero, desde la ruina y la tiniebla, comienza a aparecer otra ciudad, la indígena, antes negada. Esa en donde nos llamamos penquistas. Como el ave, Concepción canta y renace. Siguiendo ese ejemplo, hoy, aquí vuelvo al sur como quien vuelve al primer amor.. Obras citadas Alcalde, Alfonso. El panorama ante nosotros. Santiago: Nascimento, 1969. Alonso, María Nieves, Juan Carlos Mestre, Mario Rodríguez y Gilberto Triviños. Las plumas del colibrí: Quince años de poesía en Concepción (19731988). Santiago: INPRODE, 1989. Chevalier, Jean y Alain Gheerbrant. Diccionario de símbolos. Barcelona: Herder, 1995. Comblin, José. El neoliberalismo: Ideología dominante en el cambio de siglo. Santiago: Cesoc - Lom, 2001. Decap, Carlos. Asunto de ojo. Santiago: Cara Océano, 1991. Giordano, Enrique. El mapa de Amsterdam. 1985. Santiago: Cuarto propio, 2005. Giordano, Jaime y Luis Antonio Faúndez. Treinta años de poesía en Concepción. Concepción: Atenea, 1965. Hardt, Michel y Antonio Negri. Imperio. Buenos Aires: Paidós, 2005. Harris, Tomas. Cipango. Santiago: FCE, 1996. Lihn, Enrique. El paseo Ahumada. 1983. Santiago: Universidad Diego Portales, 2003. Mardones, Egor. Taxi driver. Concepción: Al aire libro, 2009. Mejías, Francisco. IV Centenario de Concepción (1550-1950). Concepción: Escuela tipográfica salesiana, 1950. Mistral, Gabriela. “Hallazgo”, “Araucanos”. Poema de Chile. Santiago: Seix Barral, 1985.. 11 La. traza de la sangre quedaría como una estampa para los jóvenes de Concepción. Años después, durante el gobierno de Ricardo Lagos, el obrero cesante Eduardo Miño, desesperado por no encontrar trabajo y tras ver morir a su padre de asbestosis, enfermedad producida en los obreros que trabajaban en la fábrica de pinturas Pizarreño, se inmoló. El grupo de rock Los bunkers, originarios de Concepción, le dedicó el single “Miño” (2000).. ■ 114.
(11) Magda Sepúlveda Eriz. Concepción recobrado en la poesía chilena. Montecino, Sonia. Mitos de Chile. Santiago: Sudamericana, 2003. Rojas, Gonzalo. “Sebastián Acevedo”. Antología de aire. Santiago: FCE, 1991. Zapata, Juan. Interiores / Exteriores. Concepción: Cosmigonon, 2007.. 115 ■.
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