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SILVIA TORRES DE PEIMBERT

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Academic year: 2021

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n el año de 1972, siendo una joven estudiante en la Universidad de Chile, conocí a una pareja de astrónomos mexicanos que visitaban mi país para hacer observaciones en los telescopios del norte de Chile: Silvia Torres de Peim-bert y Manuel PeimPeim-bert. A pe-sar de su juventud, ellos eran ya reconocidos investigadores con importantes aportes y buen prestigio internacional.

Lejos estaba entonces de imaginar que, casi 30 años des-pués, yo escribiría esta semblanza de Silvia, quien llegó a ser mi gran maestra y entrañable amiga. Es para mí un honor escribir estas líneas y deseo plasmar en ellas mi reconocimiento como estudiante y, mi cariño y amistad de tantos años.

Con sus cerca de 100 artículos de investigación originales, las más de 4 000 citas a sus trabajos, y sus numerosos aportes a la docencia y a la difusión, Silvia Torres de Peimbert es sin duda alguna una de las mu-jeres más destacadas en la investigación en México. Su nombramiento como investigadora emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que obtuvo en 1998, así como las numerosas distin-ciones nacionales e internacionales que ha recibido a lo largo de su ca-rrera académica son, sin duda, merecidos reconocimientos a su labor.

Nacida en la Ciudad de México, en una familia donde se impul-saba el estudio y el trabajo, Silvia, la tercera de tres hermanas, destacó

SILVIA TORRES DE PEIMBERT

Disciplina o Especialidad

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siempre por su gran actividad y sus deseos de superarse. Su habilidad para las matemáticas y su interés por la ciencia desde temprana edad la llevaron a estudiar física en una época donde esto no era común en una mujer. En honor a la verdad, casi transcurrido el año 2000 y en puertas del tercer milenio, hacer una carrera de física y astronomía todavía no es camino usual para las mujeres en ciencia.

La relación de Silvia con la UNAM empieza desde la preparatoria. Fue alumna de la Escuela Nacional Preparatoria número 1, y duran-te sus estudios quedó fascinada por la química y la física. También la atrajeron mucho el cálculo y las incipientes computadoras. Así es como decidió ingresar a la Facultad de Ciencias, donde hizo estudios de licenciatura en física de 1958 a 1961. En la facultad, entra en con-tacto con conocidas personalidades de la astronomía mexicana, como Guillermo Haro y Arcadio Poveda. Ambos se empeñaban en desarro-llar esta ciencia en México y con su actividad científica y sus clases atrajeron a muchos jóvenes hacia la astronomía, entre ellos a Silvia, quien ya desde entonces, en 1959, se incorpora a la Universidad y a la actividad científica como ayudante de investigador en el Observatorio Astronómico Nacional (hoy Instituto de Astronomía). Obtuvo el gra-do de físico teórico en 1964, con la tesis Nuevo método de integración de ondas de choque. También en ese año publicó su primer artículo de investigación.

De 1963 a 1968 salió al extranjero para realizar estudios de doctora-do en la Universidad de Berkeley en California. Duros años de estudio y trabajo éstos, en los que la añoranza de la patria sólo fue compensada por su interés en los estudios y la cercanía del esposo, también astró-nomo, que estudiaba un doctorado a la par. A su regreso a México, en 1969, se incorporó a la UNAM, en calidad de investigadora del Instituto de Astronomía (IA) y de docente de la Facultad de Ciencias. En la UNAM ha permanecido desde entonces.

Universitaria ejemplar, Silvia Torres de Peimbert ha servido a su

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investigado-ra auxiliar, investigadoinvestigado-ra titular, jefa de departamento, profesoinvestigado-ra de asignatura en la Facultad de Ciencias y su directora por unos meses en el año de 1986, miembro del Consejo Técnico y de varias comisiones dictaminadoras... Más recientemente, fue gran promotora y coordina-dora del Posgrado en Ciencias (astronomía), cargo al que renunció en 1998 al aceptar la Dirección del Instituto de Astronomía.

En particular, quiero destacar su actividad editorial en la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica de la que fue editora fundadora en 1974, junto con Paris Pishmish y Eugenio Mendoza, otros con-notados astrónomos del Instituto de Astronomía. En esta revista se han publicado un gran número de artículos de investigación original de astrónomos mexicanos y de otras nacionalidades, obteniendo amplio reconocimiento internacional. Silvia, que permaneció en su labor edi-torial hasta 1998, ha sido en gran medida la promotora de este éxito.

La Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica es hoy la revista espe-cializada más reconocida de América Latina y una de las de mayor impacto internacional en astronomía.

Sin embargo, los mayores logros de Silvia han sido en la investi-gación. Su principal área de trabajo es la física del medio interestelar aplicada a regiones ionizadas por estrellas calientes. Este gas muy tenue que existe en el espacio entre las estrellas, y que para los estándares de los laboratorios terrestres, es un virtual vacío, encierra importan-tes secretos cósmicos que Silvia se ha empeñado en desentrañar. Por razones históricas, esta rama de la astronomía se ha desarrollado de manera muy importante en el Instituto de Astronomía y los avances mexicanos en este campo gozan de gran reconocimiento internacio-nal. Silvia ha sido una de las investigadoras que más han aportado en este campo.

Entre sus más importantes contribuciones se destacan los estudios sobre abundancias químicas y condiciones físicas en regiones HII extra-galácticas y galaxias azules compactas, que realizó junto con Manuel Peimbert y varios colegas. Estas pequeñas galaxias, que se encuentran

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formando estrellas de manera muy activa y están en un estado muy poco evolucionado en comparación a galaxias masivas como nuestra Vía Láctea, les permitieron analizar la evolución química del Universo temprano y medir por primera vez un importante parámetro cosmo-lógico: la abundancia de He pregaláctico.

Otro tópico muy importante y recurrente en la investigación de Silvia ha sido el análisis de las nebulosas planetarias. Estos objetos son estrellas de masa intermedia y muy evolucionadas, que se han rodeado de una cáscara nebulosa y caliente. El estudio de un gran número de tales nebulosas, le permitió a Silvia y a sus colegas descubrir que estas estrellas son importantes en los procesos de evolución química de las galaxias al aportar al medio interestelar, elementos como carbono y nitrógeno generados en el interior estelar.

La importancia y calidad de estas y otras interesantes aportacio-nes científicas de Silvia, han merecido numerosos reconocimientos y distinciones nacionales e internacionales entre los que destacan, en orden cronológico: la obtención de la medalla Guillaume Budé del College de France en 1974; el haber sido miembro del Consejo Directivo de la Sociedad Astronómica del Pacífico (1981-1984) y del Consejo Directivo de la Sociedad Astronómica Americana (1988-1990); la ob-tención de la medalla académica de la Sociedad Mexicana de Física en 1983; la obtención del Premio Universidad Nacional en el área de investigación en ciencias exactas en 1996, así como el haber sido requerida como jurado en numerosas comisiones internacionales del telescopio especial Hubble. Actualmente, es vicepresidenta de la Unión Astronómica Internacional, organismo que ocupa al mayor número de astrónomos profesionales de todo el mundo, y es miembro del ju-rado de premiación del Henry Norris Russell Lecture, que es la mayor distinción que otorga la Sociedad Astronómica Americana. También ha sido investigadora nivel III del Sistema Nacional de Investigadores desde su fundación y ha fungido como jurado de este sistema, de 1997 a 1999.

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Además de sus logros en investigación, Silvia se ha interesado pro-fundamente en la enseñanza. Durante muchos años impartió clases en la Facultad de Ciencias y formó a numerosos estudiantes a los que dirigió la tesis profesional y encauzó hacia la astronomía. Desde hace más de una década se dedicó de lleno a la creación y promoción del posgrado en astronomía que, en buena medida gracias a sus esfuerzos, se inició en 1989 y produjo a los primeros maestros en 1990 y al primer doctor en 1995. Silvia está tan orgullosa de estos logros como de los triunfos académicos de sus hijos, astrónomo el mayor, bióloga la menor, a quienes ciertamente ha inculcado sus valores tradicionales de amor y respeto al estudio y al trabajo, y su dedicación a la Universidad.

Menuda y ágil, de carácter vivo y comprometido, Silvia derrocha energía y vigor tanto en el quehacer científico como en las labores académicas administrativas. Parece omnipresente en el instituto y en la UNAM, a los que dedica muchas de sus mejores horas. Se interesa por todo, está en todo; desde las noticias más recientes en el campo de la astronomía y los últimos acontecimientos del quehacer universitario hasta el cuidado de nuestras oficinas en el IA. Desde el ingreso de los nuevos estudiantes al posgrado de astronomía, hasta la salud (o falta de ella) de los miembros de su gran familia astronómica. No es extraño, por tanto, que su opinión sea solicitada y escuchada con relación a casi cualquier asunto del instituto o de la Universidad y, aún, de asuntos privados. Ella, que siempre tiene prisa, siempre tiene tiempo y res-puestas que entrega generosamente.

Silvia Torres de Peimbert es sin duda un pilar fundamental de nuestro instituto y de la astronomía mexicana. Científicos de su temple honran a la institución que los cobija. Silvia es también una gran per-sona, en todos los sentidos. Quienes hemos sido beneficiados de su vocación universitaria y de su amistad nos sentimos profundamente agradecidos.

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Referencias

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