Bourdieu, P Qué significa hablar

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en cualquier tipo desoporte sinlaprecepriva autorizacion.

PIERRE BOURDIEU

G

QUE SIGNIFICA

HABLAR?

1.'edicion: 1985 2.' edicion: 1999 3.' edicion- 2001 ©EdicionesAkal, S.A., 1999: 2001

Sector Foresta,1

28760 Tres Cantos

Madrid - Espana Tel.:91 8061996 Fax:91 804 40 28 ISBN: 84-7600-050-2 Deposito legal:M-40.574-2001

Imprcso en Materprinr, S.L. Colmenar Viejo (Madrid)

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INDlCE

INTRODUCCION 6

1. ECONOMIA DE LOS INTERCAMBIOS

LINGDISTl-COS 9

1. La produccionyreproduccion de la lengua legitima 17 2. Laformaci6n de preciosyla prevision de beneficios . 40

II. LENGUAJE Y PODER SIMB6LICo 63

1. Ellenguaje autorizado: las condiciones socia1es de la

eficacia del discurso ritual 67

2. Los ritos de instituci6n 78

3. La fuerza de la representaci6n 87

4. DescribirYprescribir: las condiciones de posibilidad

y los limites de 1a eficacia politica 96

III. ANAuSIS DE DlSCURSoS 105

1. Censura y formalizaci6n 109

2. El discurso «importante»: algunas reflexiones socio-logicas sobre«Algunas observaciones criticas en tor-no a "Leer el Capital"» 134 3. La retorica del cientifismo: contribuci6n a un

anali-sis del efecto Montesquieu 152

(3)

INTRODUCCION

En. el ensayo. para. introducir en Filoso/fa el concepto de magnitud negativa, Kant imagma un hombre de diez grados de avaricia que se esfuerza en doce grados en amar a su projimo mientras que otro, avaro de tres grados, y capaz de una intencion similar de siete grados, pro-duce una accion generosa ?e cuatro grados; para concluir que el pri-mero es moralmente supenor al segundo aunque.snedido por el acto -dos, grados contra cuatro-, sea indiscutiblemente inferior. Quiza ?ebenamossom~ter ~un,a?aIisis aritrnetico semejante los meritos para juzgar los trabajos cientificos ... Las ciencias sociales, sin lugar a du-das, estan al lade del avaro de diez grados y seguramente se tendria una apreciacion mas justa de sus meritos si se supiera tomar en cuen-ta, como Kant, las fuerzas sociales sobre las que deb en triunfar. Lo q~enunca~stan.cierto como cuando se trata del objeto de esa disci-plina cuyo impeno se ejerce sobre el conjunto de las ciencias sociales esa lengua una e indivisible, fundada, segun Saussure en la exclusion de~oda vari~ci6nsocial in~erente,0, segun Chomsk;, sobre el privi-legio concedido a las propiedades formales de la gramatica en detri-mento de las coerciones funcionales.

Por haber emprendido, un poco antes del acme de la moda un trabajo acadernico -que afortunadamente no llego a publicarse nunca- donde me apoyaba en una «lectura» rnetodica del curso de lingiiistica~enera.tpara!ntent~rfundar una «teoria general de la cul-tura», h~ ~Ido.quizas mas sensible que otros a los efectos mas visibles d.eldo~mlO ejercido~oresa disciplina soberana, tratese de transcrip-clones literales de escntos teoricos, de transrnisiones mecanicas de con-ceptos tornados en su valor parcial0 de simples imitaciones que, al dlsocl~r el opus operatum del modus operandi, conducen a reinter-pretaciones mesperadas, a veces estrafalarias. Pero esta resistencia a lasmod~s mun~anasno~ienenada que ver con una negativa que pue-da autonza~la rgnorancia: siempre he creido que la obra de Saussu-re, y, postenormente, cuando para mi resulto manifiesta la

insuficien-6

cia del modelo de la palabra (y de la practica) como ejecucion, la de Chomsky, que reconoce un determinado ranga a las disposiciones ge-neradoras, plantean ala Sociologia cuestiones fundamentales.

Lo que no es obice para que todas esas cuestiones solo alcancen sus maximas potencialidades a condicion de salir de los limites inscri-tos en la propia intencion de la linguistica estructural como teoria pu-ra. En efecto, todo el destine de la linguistica moderna se decide en el acto de fuerza inaugural par el cual Saussure separa la «linguistica externa» de la «lingiiistica interna», y, reservando a esta ultima el ti-tulo de linguistica, excluye de esta disciplina todas las investigaciones que relacionan la lengua con la etnologia, excluye la historia politica de los que la hablan0 incluso la geografla del ambito en que se habla, ya que no aportaria nada al conocimiento de la lengua considerada en si rnisma. Nacida de la autonomizacion de la lengua con relacion a sus condiciones sociales de produccion, de reproduccion y de utili-zacion, la lingiiistica estructural, al convertirse en la ciencia dominante en las ciencias sociaIes, necesariamente tenia que ejercer un efecto ideo-logico, dando apariencias de cientificidad a la naturalizacion de esos productos de la historia que son los objetos simbolicos: la transmi-sion del modele fonologico fuera del campo de la linguistica tiene por efecto generalizar al conjunto de los productos simbolicos, taxinomias de parentesco, sistemas miticos u obras de arte, esa operacion inau-gural que ha hecho de esta ciencia la mas natural de las ciencias socia-les separando el instrumento linguistico de sus condiciones sociasocia-les de produccion y de utilizacion,

Es obvio que las diferentes ciencias estaban desigualmente predis-puesta a recibir este caballo de Troya. La relacion particular que une al etn6logo con su objeto, la neutralidad de «espectador imparcial» que confiere el estatuto de observador ajeno , convertian a la etnolo-gia en victima elegida. Por supuesto, con la tradicion de la historia del arte0 de la literatura: en este caso, la importacion de un metodo de analisis que implica la neutralizacion de las funciones no hacia mas que sancionar el modo de aprehension de la obra de arte que desde siempre viene exigiendo el experto, es decir, la disposicion «pura- y puramente «interna» can exclusion de toda referencia «reductora» a «10 externo»: asi como el oficio religioso, perc en otro ambito, la se-miologia literaria ha elevado el culto de la obra de arte a un grado de racionalidad superior sin modificar sus funciones. En todo caso] la puesta entre parentesis de 10 social que permite tratar la lengua u otro objeto simbolico como finalidad sin fin, ha contribuido no poco al exito de la lingiiistica estructuralista, otorgando el encanto de un juego intrascendente a los ejercicios «puros» de un analisis puramen-te inpuramen-terno y formal.

Par tanto, el hecho -tall cuidadosamente rechazado par los lin-guistas y sus imitadores- de que «la naturaleza social de la lengua» sea «uno de sus caracteres internos», y de que la heterogeneidad sea inseparable de ella, es algo de 10 que debemos sacar todas sus conse-cuencias con perfecta conciencia de los riesgos que semejante

(4)

~~~. -~~..~ -~

---I

ONOMIA DE LOS INTERCAMBIOS

Be

LINOufsTICOS

sa entrana, entre otros esa apariencia de tosquedad que afecta a los mas sutilcsyrigurosos analisis capaces- yculpables_ de laborarPOt Ia vuelta de 10 reprimido, peligrn que no es precisamente el meno-de todos: en suma, hay que escoger el pagar por Ia verdad un precio mas elevado can un beneficia de distincion mas pequefio*.

• La.segunda pane de este libro recoge en forma mas0menos profundamente modi. ficada diversos textos aparecidos ya: para el capitulo I, EI Lenguaje Autorizado. Nota sobre las condiciones sociales de la eficacia del discurso ritual, Acres de la recherche

en sciences sGciales5, 6, noviembre de /975, pags. 183-190; para eIcapitulo 2, Los ritos de institucion, Actes de ta recherche en sciences sociates, 43, junio de /982, pags, 58-63 (transcripcion de una comunicacion presentada eneIcoloquio sobre «los ritos de paso hoy», de Neuchiitel en Octubre de /981); para el capitula 4, Describir y prescri. bir, Acres de la recherche en sciences sociales, 28 de mayo de 198/, pags. 69.74.

(5)

II

I

La Sociologfa s610 puede liberarse de las formas de dominaci6n que la Iingiiistica y sus conceptos ejercen todavia hoy sobre las cien-cias sociales a condicion de hacer patentes las operaciones de cons-truccion del objeto en que esta ciencia se ha fundado, y las condicio-nes sociales de produccion y circulaci6n de sus conceptos fundamen-tales. Si el modelo linguistico se ha transportado tan facilmente al te-rreno de la etnologia y de la sociologia, ella se ha debido a una consi-deracion esencialista de la linguistica, es decir, a la filosofta intelec-tualista que hace del lenguaje, mas que un instrumento de acci6n y de poder, un objeto de inteleccion, Aceptar el modele saussuriano y sus presupuestos, es tratar el mundo social como un universe de in-tercambios simbolicosy reducir la accion a un acto de comunieaci6n que, como la palabra de Saussure, esta destinado a ser descifrado par medio de una cifra 0 de un codigo, lengua 0 cultura1.

Para romper con esta filosofia social, hay que mostrar que, por Iegitimo que sea tratar las relaciones sociales -y las propias relacio-nes de dominaci6n- como interacciorelacio-nes simbolicas, es decir, como relaciones de comunicacion que implican el conocimientoy el reco-nOcimiento, no hay que olvidar que esas relaciones de comunicacion por excelencia que son los intereambios lingiiisticos son tambien reia-ciones de poder simbolico donde se actualizan las relareia-cionesa de fuer-za entre los locutoresysus respectivos grupos. En suma, hay que su- , perar la alternativa corriente entre el eeonomismo y el culturalismo, para intentar elaborar una economia de los intercambios simbolicos, Todo acto de palabra y, mas generalmente, toda accion, es una

,lEn otro libro he intentado analizar el inconsciente epistemol6gico del

estructu-rahs~o,es decir, los presupuestos tan lucidamente introducidos por Saussure en la cons-truccI6n del objeto propio de la lingiiistica, pero que han sido olvidados0rechazados p~rlos utilizadores posteriores del modelo saussuriano (ver P. Bourdieu,Le sens

pra-tIque, Paris, Editions de Minuit, 1980, Paris, PP. 51 y siguientes),

(6)

coyuntura, un encuentro de series causales independientes: por un la-do, las disposiciones, socialmente modeladas, del habitus Iingtiistico, que implican una cierta propension a hablar y decir determinadas co-sas (interes expresivo) y una cierta capacidad de hablar definida a la vez como capacidad lingiiistica de infinita creacion de discursos gra-maticalmente semejantes y como capacidad social que permite utili-zar adecuadamente esta competencia en una determinada situacion; por otro, las estructuras del mercado lingiiistico; por otro, las estruc-turas del mercado linguistico, que se imponen como un sistema de san-ciones y censuras especificas.

Este modelo simple de produccion y de circulacion lingiiistico co-mo relacion entre los habitus lingiiistico y los mercados en que se ofre-cen sus productos no tiene como objeto ni recusar ni sustituir el ana-lisis propiamente linguistico del codigo; pero permite comprender los errores y fracas os a que la lingiiistica se condena cuando, a partir de uno solo de los factores en juego, la competencia propiamente lin-guistica, que se define en abstracto al margen de todo 10 que esta com-petencia debe a sus condiciones sociales de produccion, intenta dar razon del discurso en su singularidad coyuntural. En efecto, en tanto en cuanto ignoren ellimite que es constitutivo de su ciencia, los lin-giiistas no tienen otra eleccion que buscar desesperadamente en la len-gua 10que se inscribe en las relaciones sociales donde funciona, 0 de hacer sociologia sin ellos saberlo, es decir, con el peligro de descubrir en la grarnatica misma 10 que la sociologia espontaneo del linguista ha importado inconscientemente.

La gramatica solo define muy parcialmente el sentido, y la deter-minacion completa de la significacion del discurso se produce en la relacion con un mercado. Una parte de las determinaciones que cons-tituyen la definicion practica del sentido, y no la menor, se produce ,ren el discurso automaticamente y desde fuera. EI origen del sentido , objetivo que se engendra en la circulacion lingiiistica hay que buscar-10 en primer lugar en elvalor distintivo resultante de la relacion ac-tuada por los locutores, consciente0 inconscientemente, entre el pro-' l pro-'ducto lingiiistico ofrecido por un locutor social caracterizado y los

pro-, ductos simultaneamente propuestos en un determinado espacio social. Sucede tarnbien que elproducto lingiiistico solo se realiza cornpleta-mente como mensaje cuando es tratado como tal, es decir, cuando

f

Ce s descifrado. Asimismo, los esquemas de interpretacion que los re-ceptores ponen en practica en su apropiacion creadora del producto \ propuesto pueden estar mas 0menos alejados de los que han

orienta-L

do la produccion. A traves de esos efectos, inevitables, el mercado contribuye a crear no solo el valor simbolico sino tambien el sentido del discurso.

La cuestion del estilo se podria considerar desde esta perspectiva: esa «separacion individual con respecto a la norma linguistica», esa elaboraci6n particular que tiende a conferir al discurso propiedades distintivas, es un ser percibido que solo existe en relacion con sujetos percibientes, dotados de esas disposiciones diacriticas que permiten

12

, . jormas de decirdiferentes, entre artes de h~-hacer

~i~tlfl.clOnese~t~~de

se deduce que el estilo, tratese

d~

la poesia blar dlstmtlvOS. De d la diccion de una elase (social, sexual comparada con la prosa dO ceon la de otra c1ase solo existe en

rela-. I) eompara a ' . .,

o generaClOna dos de esquemas de percepci6n ~de ~prec~a~lOn cion a agentes dota '1 omo conjunto de diferenclas slsremaucas.

it constituu'0 c I' .., .

que perml en, . nte apre enh did Lo que circula en el mercado

inguisu-1 as. . d

sincretICame . discursos estilisticamente caractenza os, co no es «Ia lengua», ma la vez dellado de la produccion, en la

~e­

discursos que

s~ c~lOC~

r se hace un idiolecto con la lengua

comu~,~,lI

dida en que ca a ocu.~ en la medida en que cada receptor contn-y dellado de l~recepcion, ue percibe introduciendo en el todo 10 buye a pr?dUClr el

~~~~:~~ii

singular Y colectiva. Lo que en princi-que

constltu~e

su

~ef

discurso poetico es decir, su cualidad -cuando pio solo sea~lrma d 1 ar almaxim~grado la posibilidad de provo-esta

cOnS~gUl?O- ~ ~l~:

segun los diferentes individuos, seria exten-carexpenencI~s v~nad discurso A diferencia de la denotacion. que , sible a cualquier tipo ~ bl com'un a todos los locutores»2, la con- "\

repre~~nta

«la partf

e~

a ufaridad de las experiencias individuales, 10

I

notacron

re~~~~~ ~u~ sJ~~

se constituye en una relacion

,soci~lmetne

\ que quiere nde los receptores ponen en juego la dlversldad de " caractenzada do . ., rmbouca La paradoja de la comu-v sus instrumen!os de aproplaclOn Sl im lica 'un medio comun, solo se

n~~a~~~~ con~:~~ ~~e~~e~e~~~~r:ram~nte

en el.caso limite

e~

que s.e irata de

tra~smitir

emociones como suele ocurrrr

c~n

la P?esIa, SUSCI-tando resucitando experiencias singulares, es decir,

s?cIalme~te.

ca-racteri~adas.

Productode la neutralizacion

~e

las

re.laclO~es

pracucas en ue funciona, la palabra de los diccionarios notle~enmguna

eXIS-ten~ia

social: en la practica, solo existe sumerglda

e~ sltuac~o~es, has~a

el punto de que elnucleo de sentido que se mantlene re anvamen e invariante a traves de la diversidad de los mercados

pued~:asar

inadvertido3. Como observaba Vendryes, si la~ pala~)fas reci l~ran

siempre todo su sentido a la vez, el discurso

~ena

unjuego

CO~~I~ra~

de palabras; mas si, como en el caso de alquilar -locare Y

" ' , ecededeAvez- vousIi Chari,

Pa-2 Ver G. Mounin, La commUniCatIOn poet/que, pr

ris, Gallimard, 1969, PP, 21-26, , id de unamis~a

pa-3La aptitud para captar simultaneamentc losdlf~rent~s se~tI osa ortiori la apti-labra (aptitud que suelen medir los test llamados demteh~encla)IY' ,fiifi :'n

ordi-, , ' (por ej I reactIvando a slgm Icaclo tud para manipularlos practIcamente por ejemp0, I file fos) constituyen una naria de las palabras corrientes, como les gustaha~era os I.OSO , , rom er la rela-buena medida de la aptitud tipicamente culta de salirse de la SItUaC,IOdn YI P 0de sus

, , " al b t to practice encerran 0a en un

CIOn,practicaque une una para a un con ex, ' ' si misma es eCIr, como e, d ' Ilugar sentidos, para considerar la palabra en Slmlsm~y p<,>r " 0otros tantos

geometrico de todas las posibles relaciones consnuacionestrata~as~,s; co~ ariedades «casos particulares de 10 posible», Si esta aptitud para~anejar Ier~ ~sv as desi-linguisticas, sucesiva y sobre todo simultaneamente, essindUd?fa una e a,sdmades

II'n-, " I d . ' de las 1erentes vane

gualmente repartIdas, eso qUlere declr que e o~I1Imo, ' 'I den adquirirse giiisticas y sobre todo la relacion con el lenguaje que Imphca so0 pue

(7)

. s arcial0 totalmente diferentes: es decir, evi-tes dotados de

m~~::pt

ante todo de la lucha politica Iegitima, pe.ro dentemente, en e . es y en las interacciones de la vida

cotidia-. , en las transaclOn . d d I ' les o

tamblen . ' , entre clases (0 en las socie a es co oma e

L comumcaclOn ' . . , ltica

na. a . t etnias) representa siempre una situacion en semicolomales,

e~.re

da cualquiera que esta sea. En efecto, tiende a para la lengua

u~~~~a

al

~entido

mas abiertamente cargado de

conno-pr~vocar u~ r~s:

«cuando se pronuncia la palabra campestno ante

al-ta~lOnesSOCiaba de abandonar el campo, nunca se sabe como esa per-guien que aca I Consideradas asi las cosas, no hay ya palabras

va a tornar 0». . I ente

~ona E te efecto objetivo de desvelamlento rompe a apar

m~cent~s'lle~

uaje corriente. Cada palabra, cada locucion

pue~e

re-unidad e

n~dos

antag6nicos segun la manera en

q~e

el ermsor y vestir dos se a tomarla. La 16gica de los autornatismosverb~les el receptordvayannte acompanan a la lengua en su utilizacion

cornen-que solapa arne ifi . a

todos los valores y prejuicios apegados a este tra ICO, enc.1C~rr

~~' Ce~~

ro permanente de la «metedura de pata»,. capaz de volatilizar enPun fnstante un consenso sensatamente mantenido a costa de

preca-idas estrategpreca-idas reciprocas. . . ,. I

VI Pero no se comprenderia cabalmenteI~eficacia simbolica de os lenguajes politicos 0 religiosos si se la redujera al efecto de malenten-did producidos por individuos totalmente opuestos a reconocerse

e~ ~s

mismo mensaje. La eficacia de los discursos

cul~os: p~ocede

de

la oculta correspondencia entre laestruc~~radel espacios,o~IaIen que se producen -campo politico, campo religioso, campo artl~tlco0 cam-o filcam-osOficcam-o- y la estructura del campcam-o de las clases scam-ociales en que

~e

sinian los receptores y con relacion a

l~ cu~l

interpreta el mensaje. La hornologia entre las oposiciones constitunvas de los camp?s espe-cializados y el campo de las clases sociales origin~ una. anflb,?logla esencial que puede verse especialmente cuando, al difundirsefuer~del campo limitado, los discursos esotericos experimentan una especie de universalizaci6n automatica y dejan de ser excluslvamente pala?~as de dominantes 0 de dominados en el interior de un campo especffico para convertirse en palabras validas para todos los.do~inantes 0 to-dos los dominato-dos. Lo que no obsta para que la ciencia deb a tomar nota de la autonomia de la lengua, de su logica especifica, de sus re-glas propias de funcionamiento. En particular no se pueden compren-der los efectos simbolicos del lenguaje sin tener en cuenta el hecho, mil veces atestiguado, de que el lenguaje es el primer mecanismo for-mal cuyas capacidades generativas no tienen limites. No haynad~que no pueda decirse y puede decirse la nada. En la lengua, es decir, en los lirnites de la gramaticalidad, se puedeenunc~ar t~do. De~deFrege sabemos que las palabras pueden tener un sentido sin refenrse a na-da. Lo que es tanto como decir que el rigor formal puede ocultar

:1

despegue semdntico. Todas las teologias religiosas y todas las .teodl-ceas politicas han sacado partido del hecho de que las c~pa~l~~des generativas de la lengua puedan exceder los limites de la intuicion 0 de la verificacion empirica para producir discursos formalmente

co-15

\,

165446

bar -lauda:e-, tod?s los sentido~que pudiera recibir fueran

com-pletam~nte I?~ependlentes, ,c~alqU1~rjuegode palabras (en particu-lar los ideologicos) resultana irnposible4. Los diferentes sentidos de

una pala?~asedefine~ell relacion entre el nucleo invarianteyla logi, ca especifica de los diferentes mercados, estes objetivamente situa-dos con relacion al mercado en que se define el sentido mas comun, S610 existen simultaneamente por la conciencia culta que les hace surgir rompiendo la solidaridad organica entre la competenciayel mercado. Los mayores efectos ideologicos de la religion y la politica se deri-van de las posibilidades que encierra la polisemia inherente a la ubi-cuidad social de la lengua legitirna. En una sociedad diferenciada, los nombres llamados comunes, trabajo, familia, madre, amor, reciben en realidad diferentes significaciones, significaciones incluso antago. nicas, debido a que los miembros de la misma «comunidad lingiiisti-ca» utilizan, mejor 0 peor, la misma lengua y no varias lenguas dife-rentes -la unificacion del mercado linguistico es asi causa de que ca-da vez haya mas significaciones para los mismos signos5. Bakhatine

recuerda que, en las situaciones revolucionarias, las palabras corrien-tes reciben sentidos opuestos. De hecho, no hay palabras neutras: la investigacion, muestra, por ejemplo, que los adjetivos mas corriente-mente utilizados para expresar los gustos suelen revestir sentidos di-ferentes, incluso opuestos, segun las diferentes clases: la palabra «es-~erado»elegida por los pequefios burgueses, se ve rechazada por los mtelectuales para quienes, justamente, utilizar esa palabra resulta pe-quefio burgues, pobre, mezquino. La polisemia dellenguaje religioso y elefe~t?ideologico de unificacion de los contrarios 0 de negacion de las divisiones que produce s610 se mantiene a costa de las

reinter-pretacionesque implican la produccion y recepci6n dellenguaje co-~unpor locutores que ocupan posiciones diferentes en el espacio so-cial, locutores, por tanto, con intenciones e intereses diferentes. Su-cede asi que ese lenguaje pueda hablar a todos los grupos y que todos los~rupospuedan hablarle, contrariamente a 10 que ocurre con ellen-guaje matematico que s610 puede asegurar el caracter univoco de la palabragrup~ ~ontrolando.e~trictamentela homogeneidad del grupo de los maternaticos. Las religiones que llamamos universales no 10son en el mismo sentido y en las mismas condiciones que la ciencia.

El recurso a un lenguaje neutralizado se impone siempre que se trate de establecer un consenso practice entre agentes 0 grupos de

agen-14

en,ciertas condiciones de existencia capaces de autorizar una relacion separada y gra-tUlta.co~ ellenguaj~ ~veren P. Bourdieu yJ.C. Passeron,Rapport pedagogiquey

com-mum~atl.o.n,.el analisis d.elasvaria~ionessegun el origensodal de la amplitud del

regis-1:0.1~n~Ulstlco, es decir , en que grado son dominadas las diferentes variedades hngUlstlcas).

4 J.Vendryes,Le langage. Introduction linguistiqueal'Histoire. Paris Albin

Mi-chel, 1950, P. 208. '

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rrectos, pew sernanticarnente vacios. Los rituales representan hasta ellimite extrema todas las situaciones deimposicionen las que, a tra-ves del ejercicio de una competencia tecnica que puede ser muy im-perfecta, se ejerce una competencia social, la del locutor legitimo, auto-rizado para hablar, y para hablar conm autoridad: Benveniste hacia

obser~arque, en las lenguas indoeuropeas, las palabras que sirven para enunciar el derecho se vinculan a la raiz decir. El bien decir, formal-mente correcto, pretende por eso mismo, y con posibilidades de exito no desdenables, expresar el derecho, es decir, el deber ser. Quienes,

~omo

Max Webe.r, han opuesto al derecho magico0 carismatico del

ruramemo colectivo0 de la ordaIia, un derecho racional fundado en

l~

calculabilidad y la previsibilidad, olvidan que hasta el derecho mas

nsurosamenre racionalizado es solo un acto conseguido de magia SOCIal.

El disc.urso juridico es

pal~bra

creadora, que confiere vida a 10 que enuncia. Es el extremo hacia el que pretenden todos los enuncia-dos performativos, bendiciones, maldiciones, ordenes, votos0 insul-tos;

es.dec~r,

la palabra divina, la palabra de derecho divino que, co-mo laIntUlt.US

ongln~nus

que Kant atribuida aDios y contrariamente a los

enunc~ados

denvados0 comprobativos, simples registros de un dat?

pre~existente,

dan existencia a aqueIIo que enuncian. No se de-beria olvicar nunca que la lengua, por su infinita capacidad generati-va, pe~o tam bien originariaen el sentido de Kant, originalidad que

I:

~onfiere ~I

poder de producir existencia produciendo su

representa-CIOn colectivarnenre reconocida, y asi realizada, es sin duda el sopor-te por excelencia del suefio del poder absoluto.

16

CAPITULO I

PRODUCCION Y LA REP,RODUCCION DE LA

LA

LENGUA LEGITIMA

U t d10ha dicho, caballero. Deberiamos tener leyespara pro-«er los conocimientos adquiri os.s e irid

tegveamos, por ejemplo, eI caso de uno de nuestros

bue~os

alum-d to alum-diligente que alum-desalum-de sus clases alum-de gramatica ha

co-nos, mo es , ' . .

menzado a rellenar su cuadermllo deexpres~ones. . Un alumno que, durante veinte anospendle~tede los labios de sus profesores, ha acabado por~rearuna especie de pequeno pecu-lio intelectual: l.acaso este pecupecu-lio no Ie pertenececomo Ie pertene-cia, una casa0 eldinero?»

P. Claudel, el Zapata de saten

Respecto a las«riquezas que implican un~posesion simultdnea sin experimentar ninguna alteracion»,el lenguaje crea ~aturalmenteuna plena comunidad en la que todos, aprovechandosehbremen.t~ d~1 te-soro universal, colaboran espontaneamente en su~onservac~o.n '.~I describir la apropiacion simbolica como una especie de partrcipacion mistica universal y uniformemente accesible, que.e.xcI~ye por tanto la desposesion, Augusto Comte brinda una expreslOn ejemplar de~a ilusion del comunismo lingiiistico que ha obsesionado at~d~la teona lingiiistica. Asi, Saussure resuelve la cuestion de las~ondlclOnes eco-nomicas y sociales de la apropiacion de la lengua sin IIega~ a plan-tearsela nunca recurriendo, como Augusto Comte, ala metafora del tesoro, aplicada por el a la«comunid~d» 0 alindivi~u~: habla de un «tesoro interior» de un «tesoro depositado par la practica de la pala-bra en los sujetos que pertenecen a la misma comunidad», de «una suma de tesoros individuales de lengua» 0 incluso de una «suma de acerdos depositados en el cerebro». Chomsky tiene el mer ito de atri-buir explicitamente al sujeto hablante en su universalidad la perfecta , competencia que la tradicion saussuriana Ie atribuia en formatac~ta: «la teoria lingiiistica se ocupa fundamentalmente de unlocutor-audlto! ideal, inserto en una comunidad linguistica completamente homoge-nea, que conoce su lengua perfectamentey al abrigo de los :fect?s

gramaticalmente no pertinentescomo Iimitaciones de la memona,dl~­ tracciones, deslizamientos de atencion0err ores de resultado en la apli-cacion de su conocimiento de la lengua. Tal fue, en mi opinion, la posicion de los fundadares de la Iingiiistica general moderna, y no hay ninguna razon convincente para modificarla 2». En suma, desde este

I A Cornte, Systeme de politique positive, T. II, Estadistica social, 5.aed. Paris, Sede de la Sociedad Positivista, 1929, P. 254 (subrayado por el autor).

2 N. Chomsky,Aspects of the theory of Syntax, Cambridge,

M.LT.

Pr~s, 1965, P. 3; O. tambien N. Chomski y M. Halle, Principes de phonologie generative, trad.

de P. Encreve, Paris, Ie Seuil, 1973, P. 25 (subrayado pore1 autor).

17

(9)

punto de vista, la competencia Chomskiana no es mas que otro nom-bre de la lengua saussuriana3, A la lengua concebida como «tesoro

universal», poseida en propiedad indivisa por todo el grupo, corres-ponde la competencia lingiiistica en tanto que «deposito» en cada in-dividuo de este «tesoro» 0 como participacion de cada miembro de la «comunidad lingiiistica» en ese bien publico. El cambio de lengua oculta lafictio juris por medio de la cual Chomsky, convirtiendo las leyes inmanentes del discurso legitimo en normas universales de la prac-tica lingiiisprac-tica correcta, escamotea la cuestion de las condiciones eco-nornicas y sociales de la adquisicion de la competencia legitima y de la constitucion del mercado donde se establece e impone esta defini-cion de 10 legitimo y de 10 ilegitimo4.

LENGUA OFICIAL Y UNlOAD POLlTICA

Para que se comprenda hasta que punta los lingiiistas no hacen mas que incorporar a la teoria un objeto pre-construido cuyas leyes

sociales de construccion olvidan y cuya genesis social en todo caso

enmascaran, no hay mejor ejemplo que los parrafos del curso de

lin-guistica general en que Saussure discute las relaciones entre la lengua

y el espacio5. Queriendo probar que no es el espacio 10 que define

la lengua, sino la lengua 10 que define su espacio, Saussure observa que ni los dialectos ni las lenguas conocen iimites naturales, puesto que las innovaciones foneticas, la sustitucion, por ejemplo, de laspor lac latina, determinan el espacio de difusion por la fuerza intrinseca

de su logica autonorna, a traves del conjunto de sujetos parlantes que aceptan hacerse sus portadores. Esta filosofia de la historia que hace de la dinamica interna de la lengua el unico principio de los limites

3EI propio Chomsky ha lIevado a cabo explicitamente esta identificacion, al me-nos en tanto encuantola competencia es«conocirnientode lagrarnatica»(N, Chomsky y M. Halle, Loc. Cit.) 0«grarnatica generativa interiorizada(N. Chomsky,Current Issues in Linguistic Theory, London, The Hague, Mouton, 1964, P. 10).

4 Cuando Habermas consiguelibrarsedel efectoideologicode laabsolutizacionde 10 relativo inscrito en los silencios de la teoria chomskiana de la competencia(1, Ha-bermas, «Toward a Theory of Communicative Competence en H.P. DritzelRecente Sociology,2, 1970, PP. 114-150), no se debe a que corone su teoria pura de la «cornpe-tencia comunicativa»,ami/isis esencialde la situacion de cornunicacion, con una decla-racion de intenciones respecto a los grados de represion y al grado de desarrollo de las fuerzas productivas, Aunque fuera decisoria provisional, y destinada soIamente a «hacer posible» el estudio de las «de formaciones de la pura intersubjetividad», Ia idea-iizacion(perfectamente visible en el recurso a nociones tales como «dominio de los uni-versos constitutivos del dialogo»0«situacion de palabra, determinada por la subjeti-vidad pura») tiene por efecto evacuar practicamente de las relaciones de comunicacion las relaciones de fuerzas que se realizan alii en una forma transfigurada: prueba de ello es la utilizaci6n no critica de conceptos como eI deillocutionary force que tiende a co-locar la fuerza de las palabras en elias mismas -y no en las condiciones institucionales de su utilizaci6n.

5 F. de Saussure,Cours de Linguistique generale,Paris y Lausanne, Payot 1916, 5.' ed. 1960, PP. 275-280,

18

-propiamente politico de unificacion de su difusion,

oc~l~ne~~t~~~~~ado

conjunto de

«s~j:tos

parlantes» al terrnino delcu~, ente a aceptar la lengua oficial. , esta obligado pracUc~rn ese codigo a la vez legislativo

Yc?munIca-La lenguasauss~r~atna~lmargen de sus utilizadores (<<suJetos par-tivO que existe Ysu

ifi~a~iones

(<<palabras»), tiene de

,h~cho

todas

l~s

lantes») y de sus~t te reconocidas a la lengua oficial. Por

OpOSI-d rnunmen ' ' instituci

propieda es co fid de las necesarias condIcIOnesmsti

UCl(~-cion al dialecto,

~~f~~~~O~I:

irnposicion generalizadas. Asi

,rec~nocI­

nales para~uco 1,1 0 menos completamente) en todo el ambito de

da y cono clda ~rnaJ rf a contribuve de rechazo a reforzar la auto-una cierta autonda dPO1

~c

'I'o'n' asegura en efecto, entre todos los

f da su o m m a c . , . d' .

ridad que un id d lingiiistica» -desde BloomfIeld, tra ~CIO-rniembros de~a.«comu~l1 a po de gentes que utilizan el mismo siste-nalrnent,e

defI~,Ida

..

~0::~~:(6~~U

ese minimo de comuntcacicn que

con~­

rna designos ,l1.t~Ul~ la pr~duccioneconomica e incluso de la

domi-tituvela condlcIOn e

nacion simbolica- ln nin una otra precision como hacen los

,

~ablar

de la

lengu~~it~~~~t:

la definicion oficiai de la lengua

ofi-hngUlstas, es

a~ep~ar t~'f

. la lengua que en los limites terntonales

cia/ de

u~a

unidai

pOo~~c:todOS

los subditos como la unica leg,itima, de esa

u~I~ad,

se

~~p

ente euanto mas oficial es la circunstancIa (I?a-tanto mas ImJ?e,ra 1Va~raduce con toda precision elforma/ de los

Iin-l~~ra

esta, oflclal

~uel

a)7 Producida por auto res que tienen

auto-;;::~~a~~real~~:~~bli~~~jad~

y codificada por

~o~

gramMicos y prof:=

~~~~s,:~~~Ji~~o~~a~~~~~eoi~ff~~~~~uJ?~~~~~I~~t~b\:~~~i~~i~;~~~

cias~ntresonidos y sentidos,sin~tamblen como SIstema e n que regulan las practicas

linguisticas-La lengua oficial se ha constitudio vinculada al Estado,

r

esto

t~~to

en su genesis como en sus usos sociales.E,s ,en el proceso

e,~~n~: ~~

cion del Estado cuando se crean las condIcIOnes de la

crea~I~

. bli-mercado lingiiistico unificadoy dominado por

l~ leng~~

oficial: 0 1

gatorio en las ocasiones oficialesy en los espacIOs ofIclalesl(escuelda e, " , " ' " OlI'tI'cas etc) esta engua administraciones publicas, msUtucIOnes P, , que se miden 0 JetIva-" " bi Estado se convierte en la norma teonca con " I

" I' .., ' Se supone que nadieignora a mente todas laspracticas mgUlstlcas. , ,

, .., . , d ' istas los gramatIcos Y sus

ley linguistica, que tiene su cuerpo e juris , '

All i958 P 29 Asi como la

teo-6L.Bloomfield,Language, Londres, George. en,. " . u ropia fuerza ria saussuriana de la lengua olvida que esta no ~C?loseI~P?ne .~orsct~arbitrarioY y que debe sus limites geograficos a un acto pohuco demSUtu~lOn"a bloomgieldiana desconocido como tal (y por la pro pia ciencia~~lalengu~~,la e~)fI~'t . nales de la de la «comunidad linguistica» ignora las condiciones politicas e ins IUCIO

«intercomprensi6n», . ., . do or0 osici6n a

fa-7 El adjetivoformalaplicado a un lenguaje vlglla?te, cl;uda ,~., ~lsenti do del miliar, relajado,0 a una persona afectada yfor~ahsta,tiene tar lenl formas en adjetivQ frances oficial (a formal dinner), es decir, que se cump e en as , buena y debida forma, en las reglas (formal agreement),

19

(10)

agentes de irnposicionyde control, los maestros de ensefianza prima-ria, investidos de un poder especial: el de someter universalmentea exameny a la sancion juridica del titulo escolar el resultado linguisti-co de los sujetos parlantes.

Para que una forma de expresion entre otras (en el caso d bili

..' I d I I e I

Ill-guismouna engua, un uso e a engua en elcaso dela so . d ddi .

did I ) . cie a

IVI-I a en cases se impongacomo Ia iinica legitima .

d I' .,.. . , , es precIso que el

merca 0 IllgUlStICO se unifique y que los difer t di I

(de cIase, de religion 0 de etnia) se midan en I en

e~

/a ectos de cIase de la lengua0 segun usa Ie ., , .~ prac rca por el rasero nidad

r

...

ti giumo. Lainrezracron en la misma

«cornu-tant,e~~~~~I:e~::;du~~~:~~~f;s~~~~~~~:sI~a~~~:;~~if~:~~~:c~~~~s­

~~~~mi~~~ou~~~7~~s~~dree::~~On;e~ad~o~~~~~~i~~nl~~gt~~t!acondici~~

rca.

EL LENGUAJE STANDARD: UN PRODUCTO «NORMALIZADO»

tria

~:sl~~::~e~~~:::sq~:1ha~~~~:~:~~e:~si~~~fa~e~~nu:I:~indus­

~~t:s<~~~~~~st~:tf:~:~;~~o~~e;~r;~os>d.hfsta

el

si~~o X~I1I I~~sv~~

de una feligresion a otra A . os iaectos regionales diferian . . sr, como muestran los males de los di I

~~~~i~~ ~~:I~s:s~se~~o~o~~~i~o;~c~~~~O~~giCOSllexicolo~c~~ s~ad~~~

bles y que solo muy accidentalmente seu .an pe ectam.en~e superponi-cunscripciones administrativas 0

religi~~~:~a~anleofselcltmoltes

de las

ci:-de una obi ti . . I ' . , en ausenCIa

juridica

c;:r~r:~~nae?a~o~~t~~~u~~:'d~o~~:\~~o, de}~ ~oldllificaCi6n

guas» solo existen d " . gua0 iciai, as «len-linguisticos al

meno~n ::~~I~practlco,

es decir, en forma de habitus les de esos habitos9:

~ientras ~~~~ ~~~~stadfs

{ de producciones ora-nimo de intercomprension en los enc I a a a enguaaseg~rarun mi-ros) entre pueblos . , uet,J-tros (por 10 demas muy ra-tal0 cual forma

deP~~~~:os

0 entre regiones, nadie piensa en erigir como norma de otra (aunque en las

dife-8 S610.un transfert de la representaci6n de la I ' " .

sar que existan dialect os regionales ell ' e~~ua ~aclOnalpodria inducir a pen-subdivididos, idea terminantementedes;::n~~smos IIV~?ldOSen~ubdialectos, a su vez

toire de la langue francaise des originesiJnosa por a 1~lectologla(ver F. Brunot,

His-No es ninguna casualidad que losnacionalis~ours, Pans, A.C?l~n, 1968, PP, 77-78), puesto que, una vez victoriosos estan d os sucumbanca~1siempre a esta ilusion cac~6ncuyos efectos denunciaban, con enados-a reproducir los procesos de

unifi-Lo que se ve claramente a traves d I difi I

lucien, la traduccion de los decretos:c~ma~II ICU tades qu~suscito, durante la revo-vocabulario politico Ydividida en diaiectos ha~engua pr~ctIcaestaba despr?vista de h~cenhoy los defensores de las lenguas d

6

u

l0quelforjar una lengua media (como cion y estandarizaci6n de la ortografia e

f'

oscUd~f~s,producen, sobre todo la fija-res corrientes). ,una engua I icilmenn, accesible a los locuto-20

rencias percibidas nodeje qe encontrarseel pretextede.afinnaciones

de superioridad).

Hasta la revoluci6n francesa, el proceso de unificaci6n lingiiistica se con-funde con el proceso de constnlcci6n del Estado monarquico: los «dialectos», dotados a veces de algunas de: las propiedades que se atribuyen a las «len-guas» (la mayor, parte de las C\Iales son objeto de un,uso escrito, aetas nota-riales, deliberaclOnes comunales, etc.) y las lenguas hterales (como la lengua poetica de los paises de Oc), especie de «lenguas de hecho» diferentes de cada uno de los dialectos utilizados en el conjunto del territorio en donde circulan, van siendo progresivamente sustituidos -al menos en algunas provincias cen-trales del pais de Oil- por la lengua comun que se elabora en Paris en los medios cultivados, lengua que, promovida al estatuto de lengua oficial, se utiliza en la forma que le han conferido los usos cultos, es decir, escritos. Correlativamente, debido ala paralizacion (vinculada al abandono de la for-ma escrita) y a la desagregacion (por imitacion lexica0 sintactica), producto a su vez de la devaluaci6n social de que son objeto, los usos populares y pu-ramente orales de los dialectos regionales asi reemplazados quedan reducidos al estado de habla de lugarefios: utilizados exclusivamente por los campesi-nos, esos usos se definen, en efecto. negativa y peyorativamente en oposici6n a los usos distinguidos0 letrados (como 10 atestigua, entre otros indices, el cambio de sentido asignado a la palabra «patois» que, de «lenguaje incom-prensible», va a acabar calificandose como «lenguaje corrompido y grosero, lenguaje del pueblo bajo». Diccionario de Furetiere (1690).

En los paises de la lengua die Oc la situaci6n Iingiiistica es muy diferente: habra que esperar hasta el siglo XVI y a la progresiva constituci6n de una organizaci6n administrativa Iigada al poder real (que traera consigo la apari-cion de multitud de agentes administrativos de rango inferior, lugartenien-tes, oficiales, jueces, etc.) para que el dialecto parisiense sustituya, en los ac-tos piiblicos, a los diferentes dialecac-tos de lengua de Oc. La imposicion del frances como lengua oficial no tuvo por efecto la abolicion total del usa es-crito de los dialectos, ni como lengua administrativa 0 politica ni siquieraco-mo lengua literaria (con la perpetuaci6n en el antigo regimen de una literatu-ra); en cuanto a sus usos orales, siguieron siendo predominantes. Se tendi6 a instaurar una situaci6n de bilingiiismo: mientras que los miembros de las clases populares,y particularmente los campesinos, quedaron reducidos al habla local, los miembros de la aristocracia, de la burguesia comerciante y de negocios, y, sobre todo, de la pequefia burguesia letrada (los mismos que responderan a la encuesta del abate Gregorio y que, en diversos grados, ha-bian frecuentado esa institucion de unificaci6n linguistica que son los cole-gios jesuitas) pudieron acceder en muchas mas ocasiones a la utilizaci6n de la lengua oficial, escrita 0 hablada, sin perder el dialecto (utilizado todavia en la mayor parte de las situaciones privadas 0 incluso publicas), 10 que les cualificaba para cumplir una funci6n de intermediarios.

Para los miembros de esas burguesias locales de sacerdotes, medicos 0 pro-fesores, cuya posicion social se basaba en el dominic de los instrumentos de expresion, la politica de unificacion Iingiiistica llevada a cabo por la Revolu-cion s610representaba ventajas: la promoci6n de la lengua oficial al estatuto de lengua nacionalles otorgaIba el monopolio de hecho de la politica y, mas generalmente, el de la comunicaci6n con el poder central y sus representan-tes, la que definia, en todas las republicas, a los notables locales.

(11)

. . e la Revoluci6n por la producci6nyreproduccion del hombre adqUlsIOneS d . de CondiIlac queconvierte a la lengua en un metodo, per-nuevo. 'd'La'f'teorrala lengua revolucIOnana con e. ' I . I "

pensamientorevo ucionano:

miteI enti rear . I d I . . d d

f la lengua Iiberarla de los usos vmcu a os a a antigua SOCle a e re orrnar. nerla asi purificada, es rmponer un pensarm en to e rrusmo' . " 1 ' depurad

0 y

l~~~icado.Seria ingenue imputar la politica de unificacion linguistica

exclu-~ivamentea las necesidades tecnicas de la cornunicacion entre las diferentes partes del territorio y, especialmente, entre Paris y la provincia,0 ver en ella el producto directo de un centralismo decidido a aplastar los «particularis-mos locales». EI conflicto entre el frances de la intelligentsia revolucionaria y los idiomas0 las jergas es un conflicto por el poder simbolico en el que se ventilalaformacionyre-formacionde las estructuras mentales. En suma, no se trata solo de comunicar, sino de hacer reconocer un nuevo discurso de autoridad, un nuevo discurso con un nuevo vocabulario politico, con sus ter-minos de identificaciony referencia, sus metaforas, sus eufemismosyla re-presentacion del mundo social que vehicula. Por estar vinculada a los nuevos intereses de los nuevos grupos, resulta indecible para las hablas locales mo-deladas por usos ligados a los intereses especificos de los grupos campesinos.

Asi, pues, s610 cuando aparecen los usos y funciones ineditas que implica la constitucion de la nacion, grupo completamente abstracto y fundado en el derecho, se hacen indispensables la lengua standard, tan impersonal y anonima como los usos oficiales a que debe servir y, al mismo tiempo, el trabajo de norrnalizacion de los productos de los habitus linguisticos. Resultado ejemplar de este trabajo de codifi-cacion y normalizaci6n, el diccionario acumula mediante la anotaci6n culta la totalidad de los recursos linguisticos acufiados a 10 largo del tiempo y en particular todas las posibles utilizaciones de la misma pa-labra (0 todas las expresiones posibles del mismo sentido), yuxtapo-niendo usos socialmente extranjeros, e incluso exclusivos (sin perjui-cio de senalar a aqueIIos que traspasan los Iimites de la aceptabilidad con un signa de exclusi6n tal como Aut., Pop. 0 Fam.). Asi, el die-cionario proporciona una imagen bastante exacta de la lengua en el sentido saussuriano de «suma de tesoros individuales» predispuesta a cumplir las funciones de ese c6digo «universal»: la lengua normali-zada es capaz de funcionar al margen de la coerci6n y del apoyo de la situaci6n e id6nea para emitirse y descifrarse por cualquier emisor y receptor, ignorantes el uno del otro, de acuerdo con las exigencias de la posibilidad y calculabilidad burocraticos, que implican funcio-narios y clientes universales sin otras cualidades que las asignadas por la definici6n administrativa de su Estado.

En el proceso que conduce a la elaboraci6n, legitimacion e impo-sicion de una lengua oficial, el sistema escolar cumple una funci6n determinante: «fabricar'las similitudes de donde se deriva esa comu-nidad de conciencia que constituye el cemento de la naci6n».Y Geor-ges Davy continua con una evocaci6n de la funci6n del maestro de escuela, maestro del habla que, por eso mismo, es un maestro del pen-sar: «EI (el maestro) actua diariamente a traves de su funci6n sobre la facultad de expresi6n de cualquier idea y emoci6n: actua sobre el lenguaje. AI ensefiar a los nifios la misma lengua, una, clara e

inamo-22

, la conocen confusamente 0 que incluso habla!1 vible, nifios.que sol? as les induce ya naturalmente aver y sennr dialectos 0

Jerg~~~~~~n~ra;

y trabaja asi en la

~dificaci6n.de

la c?n-las cosas de la m ., 10» La teoria whorfIana -0, SI se quiere

. inde la nacion . . ., d I

ciencla c?mu II d I lenguaie en que se apoya esta VISIon e a

ac-humbolu ana- ~ t mento de «integracion intelectualY~oral,» ci6n escol.ar

com~;~~~m,

presenta cierta afinidad con la

f~lo~ofIa

en el senudo de t atestiguada por 10 demas con el corrirmento del consens o de

~~te

f:

o;{abra codigo del derecho a la Imgulstica: el que ha

tran~fen(~O d~

cifra que rige la lengua escrita, y que se iden-c6digo, en e sen1 eta en~posici6na la lengua hablada(conver~a­ tificaa lalengu~corre .derada impIicitamente como inferior, adquie-tionallanguage/, consi I sistema deensenanza12. El sistema de

en-re fuerza de ley

e~ ~

por eanando en extension e intensidad a todo 10 sefianza

i

c~~a ~~:~ vcao~tribuye

sin duda directamente a la

devalua-largo de SIg

~odos d~

expresi6n populares, rechazados

~I

estado de cIOn de los. . 0 dicen las anotaciones margmales de los «jerga»Y

«Jengo~za» (~o~

del reconocimiento de la lengua

legiti-t ) Ya la imposicron ., d I

maes ros , I I mas importante en la devaluacIOn e os

~a.

No

obstaf;e'i~ ~:~:aci6n

de la nueva

jerarqui~

de usos

dlalect~s Y P d ' d da a la relaci6n dialectica entre la I[ngurs IC I· .., t os14~ercadocorrespon e smde trabajo 0, mas precisamente,u en~re ~a ut.I~fIca­. .

e~~uela

y e d I (y Iingiiistico), vinculado ala tnsutucion de

~:~u~o~ela:~~~i~O~s~~:r

valor

nacion~~I~si~dre:~~~~~~~ed~~ls~~~~~

oficialmelnte-:f~eI~s,prdoePIIemd:~ce:ds~

de trabaj; (que conIIeva, entre dores, y a urn IcaCIOn

10G. Dovy,

Eteme~ts

de sociologie.

paris'dV~~~ e~f~~~~b;~~ion

de la

«autenti-II La teoria linguistica de Humboldt,enge~.r d la areja lengua-nacion,

mantie-cidad» linguistica del pueblo vasco y laex~~ta~of ~isignunificadora que Humboldt ne una relacion inteligible con laconcep~lOn : a. 'dad de Berlin.

confirio a laUniver~idad en la fundacion de a .uservicio el poder de certificacion.

12A traves delsistemaescolar, q.ue poneidics .si a vecessucede que la grarnatica la gramatica obtieneuna verdadera.eflcac~~bt>n 11~~~erdodel participio pasado conju-yel ortografo (por eJemploaFran~la, e~ d ;e~osello se debe a que, a traves del~s gado coneIverbo AVOlr) sean obieto e ec it conseguir la gramatica y el orto-exarnenes y los titulos que estos examenes.perrm en . I '

grafo dominan el acceso apuest~s yPOSI~IO~e\~~~lae~sdecir mucho antes de la ofi-13Asi, por ejemplo,.~nFranCIa, a pa;ur e dees~uelas d~ninos escolarizados y, cializaci6n de la obligacion escolar,.elnu.~eronel espacio del personal docente se in-correlativamente,eIvolumen y la dispersron e

crementan continuamente:. b t el alejamiento lingiiistico de las

di-14 La paradojica relacion que se0 se~va ~~re ue aportan a la funcion publica en fer~ntesregiones del siglo XIX y la:o~r~uc~o~s~logica: los mismos departamentos el slglo XX, hay que comprenderla Sill u a e V· tor Durny en 1864 contaban, en el que,seg~nlai~vestigacion I~evadaa caboP~~e ~~ultosque nohabl~banelfranc~sy sengudo Impeno, con las maselev~dastasa. 'b' desde la primera mitad del slglo de niiios de 7 a 13 aiios que nos~blanleer~I e~cr~~~teelevado de funcionarios, feno-XIX, vienensu~inistrandounnu~ero paruc~I:~adatasa de escolarizacion en la ense-meno a su vez villculado, ya es sabldo, a una

iianza secundaria.

23

(12)

otras cosas el desarrollo de la administraci6n Yde los cuerpos de fun-cionarios). 'Para obtener poseedores.~ecompetencias lingiiisticas do-minadas que colaboren a la destruccIOn de sus mstrumentos de expre-sion esforzandose par ejemplo en hablar frances «ante sus hijos» 0 exigiendo de ellos que hablen «frances» en familia, con la intenci6n mas 0 menos explicita de aumentar su valor en el mercado escolar

fue preciso que el Estado se considerara como el principal medio de acceso, incluso el unico, para puestos administrativos tanto mas bus-cados cuanto menor era la industrializaci6n. Conjunci6n que se reali-zo mas en las comarcas con «dialecto» e «idioma» -a excepci6n de las regiones del Este- que en las regiones de «patois» de la mitad norte de Francia.

LA UNIFICACION DEL MERCADO Y LA DOMINACION SIMBOLICA

.. Dehech?~no,~ay q~~olvidarI~contribucion que la intenci6n po-litica de unificacion (VISible tambien en otros ambitos, como el del derecho) aporta alafabricacion de la lengua que los linguistas

acep-tan como un dato natural ni imputarle toda la responsabilidad de la generalizaci6n del uso de la lengua dominante -dimensi6n de la uni-ficaci6n del mercado de bienes simb6Iicos que acompafia a la unifica-ci6n de la economia-ya la producci6n y circulacion culturales. Es-to se ve claramente en el casu del mercado de intercambios matrimo-niales, donde los productos hasta ese momenta condenados a circu-lar en el recinto protegido de los mercados locales, obedeciendo a sus propias leyes~.e formaci6~ d7 precios, se devaluan brucamente por la.g~nerahzacIOnde los cnten.os dominantes de evaluaci6n y el des-credito de los «valores campesinos», que imp Iican el hundimiento del v.alor de los campesinos, frecuentemente condenados al celibato. Vi-sl?17 en todos los terrenos de la practica (deporte, canci6n, vestido,

hab~tat, et~), el pr?ceso de unificaci6n y producci6n y el proceso de la circulacion de bienes econ6micos y culturales implica la obsoles-cencia progresiva del antiguo modo de producci6n de los habitus y de sus productos. Asi se comprende, como tantas veces han observa-do los sociolingiiistas, que sean las mujeres quienes antes aobserva-doptan la lengua 0 lapron~nciaci6n.'egitima: condenadas a la docilidad respec-to a los usos~~clales dommantes por la division del trabajo entre los sexos,

y

condlclOJ.ladas por la logica del matrimonio, via principal para el.las, Sl no exclusiva, del ascenso social, las mujeres estan siempre pre-dispuestas a aceptar -ya desde la escuela- las nuevas exigencias del mercado de bienes simb6licos. •

Asi, los efectos de dominaci6n correlativos a la unificaci6n del

mer-c~dos610 se~j~rcena traves de un conjunto de instituciones y meca-lll,smos espec.lflcos ent.re los cuales la politica propiamente lingiiistica e incluso las mtervenciones expresas de los grupos de presi6n s610

re-prese!1~an ~~aspec.t? mas superficial. Y el hecho de que presupongan la unificacion politica 0 economica que contribuyen de rechazo a

re-24

-r no implica en absoluto que el p-rog-reso de la lengua oficial

ha-forz~e

imputarlo a la eficacia direct a de coerciones juridicas 0 cuasi

~a

9

dl'cas (que en el mejor de los casos pueden imponer la adquisici6n,

jurio no la utilizaci6n generaI'rza a rn, por tanto, a repro uccion auto-d ' I ducci , .

~~~a,

de la lengua

,17git~ma); ~ob.re

to.do por parte de

qUienes.I~

su-fren, todadomin,a~~on sl~bohcaimplica~na for~ade.compl~~lda~ ue no es ni sumision pasrva a una coercion extenor, m adhesion

li-~re

a los valores. EI

reconocimie~to

de la legitimidad de la lengua ofi-cial no tiene nada que ver con una creencia expresamente profesada, deliberada Y revocable, ni con un acto intencional de aceptaci6n de una «norma»; en la practica, se inscribe en las disposiciones que se inculcan insensiblemente, a traves de un largo y lento proceso de ad-quisicion, por medio de las acciones del mercado Iinguistico. Disposi-ciones que se ajustan, pues, independientemente de todo calculo cini-co y de toda cini-coerci6n cini-conscientemente sentida, a las oportunidades de beneficio material y simb61ico que las leyes caracteristicas de for-maci6n de precios en un cierto mercado brindan objetivamente a los poseedores de un cierto capital linguistico15.

Lo propio de la dominaci6n simb6Iica consiste precisamente en que, por parte de quien la sufre, implica una actitud que desafia la alternativa corriente de libertad - coerci6n: las «elecciones» de habi-tus (Por ejemplo, la que consiste en corregir la R en presencia de 10-cutores legitimos) se realizan, inconscientemente y sin ninguna coer-cion, en virtud de disposiciones que, aunque sean indiscutiblemente producto de determinismos sociales, se constituyen al margen de to-da intenci6n consciente0 coacci6n. La propensi6n a reducir la

inves-tigaci6n de las causas a una invesinves-tigaci6n de las responsabilidades im-pide percibir que

hi

intimidacion, violencia simb6lica que se ignora

como tal (en la medida en que no necesariamente implica unacto de intimidacioni, solo se puede ejercer sobre una persona predispuesta

(en su habitus) a sufrirIa, en tanto que otros la ignoran. No es ya tan falso decir que la causa de la timidez reside en la relaci6n entre la si-tuaci6n 0 la persona intimidante (que puede negar la conminaci6n que dirige) y la persona intimidada; mas exactamente, entre las condicio-nes sociales de producci6n de ambas. Lo que acaba remitiendo a toda la estructura social.

Todo hace suponer que las instrucciones mas determinantes para la construcci6n del habitus se transmiten sin pasar por el lenguaje y la conciencia, a traves de sugestiones inscritas en los aspectos aparen-temente mas insignificantes de las cosas, de las situaciones 0 de las pnkticas de la existencia comun: asi, la modalidad de las practicas, las maneras de mirar, de comportarse, de guardar silencio e incluso de hablar (cmiradas desaprobadoras», «tonos»0 «aires de reproche»,

15 Lo que significa que las «costurnbres linguisticas» no se pueden modificar por decretos como suelen creer los partidarios de una politica voluntarista de «defensa de la lengua».

(13)

etc.) estan cargadas de conminaciones C ' . .

t~ntan p.oderosas y dificiles de revocar' e onm~naclOnes que Sl r~sul. ciosas e msidiosas insistentes e insi , s precIsamente por ser silen.

, smuantes (tal es el .di

que aparece explicitamente durante I . . . c.o igo secreto dad domestica, de la adolescencia0 ~s

f

n slsc~ractenstlcasde la un]. porcion entre Ia violencia de la rebeli~ a prej a: la aparente despro, procede de que las acciones 0 palabr on ~ as ca~sas que la suscna-, tonces en su verdad de conminacion

~~ ~:s ~~o~l?as

se perciben en. to, de amonestaciones de amenaza; d 1~ldacton, de requerimien_ ta mas violencia cuanto que conti . enuncia asc0t.D0tales Con tan. ciencia y de la propia revuelta muan~ctuandomas aHa de la con-que se ejerce a traves de las

co~~eys~sc~tan).

El PUU"fde sugestion al nino no 10que tiene que hacer c e fS p.ersonas y. que diciendo Ie lleva a convertirsepermanente~ omo as ordenes, sino 10que es, tuye la condicion de eficacia de t

e~te ~n

10que tIene que ser, consn. que puedan eiercerse mas tarde soobros oSht.lg?S de po?er simbolico fririos. La relacion entre dos e un altus predlspuesto a su-aparezca una para que

inmedi:~~~~

puede ser tal que

bast~

con que siqurera sea necesario que la primer

te/m~onga

a Ia otra

~In

que ni ordene- una definicion de la sit .~ 0 es<:e, .menos aun que 10 dada, por ejemplo) tanto mas

~b~aclOn

y ?e

~I ml~ma

(como intimi-siquiera tiene que afirmarse. oluta e IndlscutIble cuanto que ni

. El reconocimiento que produce . I ' ' ..

sllenciosa se expresa en decla a' esa VIOencia tan mvisible como rniten a Labov establecer u~ crone, expresas tales como las que

per-e/ectuacionde las res

por~an~~ ~'!tutores

de clases

dif~rentes,

cuya

cion de esa letra. Pero nunca se

u:

e~~?te, aparece Ia mlsma

va/ora-las correcciones -coyunturales 0 am testa tan claramente como en p.or un

d~sesperado

esfuerzo hacia

l~o~~~~~~i~n

flue los dominados, ciente 0 Inconscientemente sobre1 ' ~van ~cabo, cons-pronunciacion, de su lexicd -c o~aspectos estlgmatIzados de su

~

de su sintaxis; 0 en la an ustfanto as las forrnas de eufemismo_ Incapacitandoles para «enc;ntra lque

I~s

bhace «perder los nervios» se vieran desposeidos de su

pro;iaa~~~~a ~:s»

como si stibitamente

SEPARACIONES DISTINTAS Y VALOR SOCIAL

Asi, cuando no se percibe el val . I ' .

cido al usa legitimo de la len or espeCla objetlVam:nte recono-privilegio, inevitablemente se

~~a

y los fundamentos soclales de este opuestos: absolutizar

inconscien~e~e~no

u otro de

es!o~

dos errores lativo, y, en este sentido arbit a .

~e

I? que es ObjetIVamente re-tar esta formade/etich/smos~lno, es eClr:el usa dominante,0 evi-o0 para caer en la esencial ingenuidad

16Asi, el lenguaje «desintegrado» ue re .

ses dominadas es producto de la I ~. d glstra la encuesta entre locutores de cla-re aClOn e encuesta.

26

d Irelativismo culto. En el primer caso, se busca el fundamento del elor reconocido del lenguaje solo y exclusivamente en propiedades

v~es

de Ia lengua como la complejidad de su estructura sintactica; en el sengundo, al negar el hecho de Ia legitimidad por una relativiza-e'on arbitraria del usa dominante, socialmente reconocido como

legi-~:mo,

y no

solam~n~e

por los dominantes, se olvida que Ia mirada in-genUa no es relativista,

Para reproducir en el discurso culto la fetichizacion de la lengua legitima que se produce en la realidad, basta con describir, siguiendo a Bernstein, las propiedad.es del «codigo elaborado» ~i?relacionar ese productos~cial. co~ las condicIOnes sociales de su produccion y de reproduccion, es decir, sm m siquiera vincularIo, como pod ria esperarse en el ambito de la sociologia y de la educacion, a las condicionesescolares:asi, este «codigo elaborado» se cons-tituye como norma absoluta de todas las practicas Iingiiisticas que solo pue-den pensarse ya en la logica de la deprivacion. A la inversa, la ignorancia de10que el usa popular y el usa culto deben a sus relaciones objetivas y a la estructura de la relacion de dominacion entre las clases que reproducen con su logica propia, conduce a lacanonizacion de «Iengua» de las clases domi-nadas: cuando Labov, deseoso de rehabilitar la «lengua popular» frente a los teoricos de ladeprivacion, opone el verbalismo y la pomposa verborrea de los adolescentes burgueses a la precision y concision de los nifios de los ghetos negros, tiende hacia esa canonizacion. Lo que equivale a olvidar, co-mo el propio Labov ha co-mostrado (a traves del ejemplo de esos emigrados re-cientesque se muestran particularmente severos a la hora de juzgar a los acentos deformados, y, por tanto, el suyo), que «la norma» Iingiiistica se impone a todos los miembros de una misma «comunidad Iingiiistica», muy particular-mente en el mercado acadernico y en todas las situaciones oficiales donde el verbalismo 0 la verborrea suelen estar a la orden del dia.

La unificacion politica y la correlativa imposicion de una lengua oficial instauran entre losdiferentes usos de esta lenguarelaciones que difieren totalmente de relaciones teoricas (como Ia relacion entre mou-tonysheepsefialada por Saussure para fundamentar10arbitrario del signo) entre Ienguas diferentes, habladas por grupos politicosy eco-nomicamente independientes: todas las practicas lingiiisticas se valo-ran Con arreglo al patron de las practicas legitimas, las practicas de los dominantes. Por eso, el valor probable que objetivamente corres-ponda a las producciones ligiiisticas de los diferentes locutores, asi como la relacion que cada uno de ellos puede mantener con la lengua -y, por tanto, con su propia produccion-, se define desde dentro del sistema de variables practicamente competitivas que se instituye cada vez que existen las convicciones extralingiiisticas de constitucion de un mercado lingiiistico.

. ASi, por ejemplo, las diferencias lingiiisticas que separan a los stib-dltos de las diferentes regiones dejan de serparticu/arismos inconmen-Surables: referidasde hechoal patron unico de la lengua «comtin»,

s~~

rechazadas al infierno de los regionalism os, de las «expresiones vlcladas y de las faltas de pronunciacion» que los maestros de escuela

27

(14)

29

• 17 Reducidos al estatuto de jergas dialectales 0 vulgares, irn.

eastIgan . . f . I

propias tambienpa~alas ocaSIOnes 0 ICla.~s,l.os us?s.popularesde la lengua ofieial expenmentan una devaluacion sistematica. Se tiende asi a constituir un sistema de oposiciones lingiasticas sociologicamenr-pertinentes que no tienen nada de comtin conelsistema de oposicio,

nes linguisticas pertinentes lingiiisticamente. Dicho con otras palabras, las diferencias reveladas por la confrontacion de las hablas no se re. ducen a las que el linguista construye en funcion de su propio criterio de pertinencia: por grande que sea la parte de funcionamiento de la lengua que escapa a las variaciones, enelorden de la pronunciacion del lexico e incluso de la gramatica, existe todo un conjunto de dife. rencias significativamente asociadas a diferencias sociales que, sin irn-portancia para el linguista, son pertinentes desdeelpunto de vista del sociologo puesto que entran en un sistema de oposiciones lingiiisticas que constituye la retraduccion de un sistema de diferencias sociales. Una sociologia estructural de la lengua inspirada en Saussure pero construida frente a la abstraccion que Saussure lleva a cabo, debe fi-jarse como objeto larelacion que une sistemas estructurados de dife-rencias linguisticas socilogicamente pertinentes y sistemas tambien es-tructurados de diferencias sociales.

Los usos sociales de la lengua debensu valor propiamente social al hecho de que tales usos tienden a organizarse en sistemas de dife-rencias (entre las variantes prosodicas y articulatorias o lexicologicas y sintacticas) que reproducen en eIorden simbolico de las

separacio-nes diferencialesel sistema de las diferencias sociales. Hablar, es apro-piarse de uno u otro de los estilos expresivosyaconstituidos en y por el usc, y objetivamente caracterizados por su posicion en una jerar-quia de estilos que expresa la jerarjerar-quia de los correspondientes gru-pos. Estos estilos, sistemas de diferencias clasificadosyclasificantes, jerarquizados y jerarquizantes, dejan su huella en quienes se los apro-pian y la estilistica espontanea, provista de un sentido practice de las equivalencias entre ambas ordenes de diferencias, expresa clases so-ciales a traves de las clases de indices estilisticos.

Al privilegiar las cosntantes lingiiisticamente pertinentes en detri-mento de las variaciones sociologicamente significativas para cons-truir ese artefacto que es la lengua «comtin», se procede como si la capacidad de hablar,algo mas0 menos universalmente extendido,

fue-17A la inversa, cuando una lengua hasta entonces dominada accede al estatutode

lengua oficial, experimenta unarevalorizaci6nque tiene par efecto modificar profun-damente la relacion que sus usuarios mantienen con ella. Asi, los conflictos Ilamados lingiiisticos no son tan irrealistas e irracionales(10querIOquiere decirque sean directa-mente interesados) comocreen quienes soloconsideran en ellos los aspectos economi-cos (en sentido restringido): el vuelco de lasrelaciones de fuerzas simbolicas y de la jerarquiade los valoresconcedidos a las lenguas competidoras tiene efectos economi-cosy politicos absolutamente reales, trAtese de la apropiacion de puestos y de ventajas economicas reservadas a los poseedores de lacompetencia legitima0de los beneficios

simbolicos asociados a la posesion de una identidad social prestigiosa0,al menos, no

estigmatizada. 28

p

. lmente condicionada de realizar

l manera SOCia di

. entificable con a resenta tantas variedades c<?~ocon I-ra id acidad naturat..que p . Una competencia suflclente para

e~ta ca~ociales

de

adqUI~lclon eXIste~~m

rendidas puede ser

completa-clon;~cir

frases suscepUbles

~~~~; fras~

susceptibles de ser escucha-pro re insuficiente para escucha-pro ocidas como de reciboen todas las

~e;

frases propias

pa~a;tr ~~~nvez

mas, la aceptabilidad social no

.a , ciones donde se ~.e. la gramaticalidad. De hecho, los sttu:duce en este c.aso umcamente

~tencia

legitima quedan

ex~lui~os

~~;utores

desprovls!OS de

~a ~~~fa

se exige0 condenados al

s~lenc~o.

de los universoS soclales e qacidad de hablar. que por estar. inscrita t,o raro no es,.

pu~s, ~a.c~Pes

universal, y, por tanto, esenctalmente enelpatrimom o .bIOloglc etencia necesaria para hablar la lengua no distintiva18, sino la ~omp aldepender del patrimonio social,

reex-legitima, una

~o~petencIa.~~~'

en la 16gica propiamente

simb6li~a

de presa las d~sunclod~fes soc.l

ales en una palabra, en la logica propia de las separacIOnes I erenci ,

la distincion.19. " ado lingiiistico crea lascon~icion~~de La constltucIOn de un1merc 1 or la cualla competencIa legltlma

. id d b'etivaen acua yp d . t

una nvah a 0 ) . Ili ..istico que produce, en ca am er-puede funci.onar como

c~p.lta el~7~inci6n.

Como. en parte se de?e a cambio SOCIal, un

beneflcl~

dde las correspondientes

competencl.~s),

larareza de los productos dY 1 sivamente al co sto de formacIOn. ese beneficio no correspon e exc u

. . ocion simple y socialmente neutra. In-El costo de forma,clOn no es~nan tradiciones escolares. las epocas y.las cluye -en grados dlversos segun las mpll'amente el minimo

«tecmca-. ueden sobrepasar a . ' t

disciplmas- gastos que P . .. de la competencIa proplamen e mente» exigible para segurar latransmlsl.~~ dar una definicion estrictamen-dicha (partiendo de lab~~ede ques~a POs~fi~iente para cumplir una funcion te tecnica de la forrnacion necesarta y ti ne en cuenta que 10 que se ha Ha-y de lapro~ia fu~cion, sobre todo Sl.sel:~uncion- se incluye cada vez~as mado «la distancia del rob>-~sdecir , 1 a de la jerarquia de las funcio-en la

de~inicion

.de esta a medida

.~u~es~o~ ~:tudiOS

(que constituye un

.bu~n

nes). ASI, por ejemplovle dur;C\O f rmaci6n) tiende a valorarse por Sl rms-baremo del costoec~nomlco e a 0 e roduce(10 que determina av~ces, rna con mdependencia delresultad~qu p. el alargamiento de los ciclos en las «escuelas de elite», una especI,e depUJas~~excluyentes la cualidad so-de estudios). Aso-demas, yam,?~sopclOnes~odaen la mOdalidad simb6lica de cial de la competencia adqUinda, contras a

fectos dedistinci6n. Como muestra

Pie-18Solo10jacultativopuede dar lugar~e. e todos pueden observar

constan-rreEncreve, en el caso de conexionescat:~~:l~~'h~~lugar paraeljuego. Cuandol~s temente comprendidas las c1ases popul,, d 1 I a quedan suspend'das conlasconexioens

facultatl-I ,

coerciones estructurales e a engu . s efectos de distincion,

vas, el juego reaparece, con los correlatlvo (vistas (declarados0no) quehac~nde I:!

19Como se ve, en el.~~ba~eentre osn~.1., de la adquisicion de la capacldad de existencia de una disposlClOnmnat~laC??e~C~f~rocesode aprendizaje, no cabetomar hablar, y losgenetistas quehacenhmcap~e 'ba en la naturaleza y con que elp~oceso posicion: basta, en efecto con que no.se Ifscn d rad6n para queap~rezcan dlferen-de adquisid6n no se reduzca ur:a simpe::~g~osde distincion SOCial.

cias lingiiisticas capaces de funclOnar com

Figure

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