LAS PERCHAS ARTIFICIALES COMO FACILITADORAS DE LA LLUVIA DE SEMILLAS EN UN ÁREA POST-TALA DE PINO (Pinus patula) EN EL PARQUE
FORESTAL EMBALSE DEL NEUSA (TAUSA, CUNDINAMARCA)
MILTON JAVIER RUBIANO GUZMÁN
Trabajo de Grado para optar por el título de:
Licenciado en Biología
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
PROYECTO CURRICULAR DE LICENCIATURA EN BIOLOGÍA
BOGOTÁ D.C.
LAS PERCHAS ARTIFICIALES COMO FACILITADORAS DE LA LLUVIA DE SEMILLAS EN UN ÁREA POST-TALA DE PINO (Pinus patula) EN EL PARQUE
FORESTAL EMBALSE DEL NEUSA (TAUSA, CUNDINAMARCA)
MILTON JAVIER RUBIANO GUZMÁN
Trabajo de Grado para optar por el título de:
Licenciado en Biología
Director
HÉCTOR EDWIN BELTRÁN GUTIÉRREZ M.Sc.
Trabajo de grado en modalidad Investigación-Innovación
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
PROYECTO CURRICULAR DE LICENCIATURA EN BIOLOGÍA
BOGOTÁ D.C.
Nota de aceptación
_____________________ _____________________ _____________________
_____________________ Presidente del Jurado
_____________________ Jurado
_____________________ Jurado
TABLA DE CONTENIDO
1. INTRODUCCIÓN ... 13
2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ... 16
2.1 Descripción del problema ... 16
3. JUSTIFICACIÓN ... 19
4. OBJETIVOS ... 21
4.1 Objetivo general ... 21
4.2 Objetivos específicos ... 21
5. MARCO DE REFERENCIA ... 22
5.1 Antecedentes ... 22
5.2 Marco conceptual ... 22
5.2.1 El Bosque altoandino en Colombia ... 22
5.2.2 Restauración ecológica en las zonas disturbadas. ... 23
5.2.3 Las aves como herramienta en la restauración ecológica ... 24
5.2.3.1 Perchas artificiales ... 25
6. METODOLOGÍA ... 27
6.1 Área de estudio ... 27
6.2 Diseño del muestreo ... 28
6.2.1 Determinación de las aves ... 32
6.2.2 Caracterización de la dinámica de las perchas ... 33
6.2.3 Evaluación del contenido de las fecas ... 33
6.3 Tratamiento de los datos ... 35
7. RESULTADOS ... 36
7.1 Determinación de las aves ... 36
7.2 Caracterización de la dinámica de las perchas ... 37
7.3 Evaluación del contenido de las fecas ... 42
8. ANÁLISIS ... 54
9. CONCLUSIONES ... 58
10. RECOMENDACIONES ... 59
11. BIBLIOGRAFÍA ... 60
Anexo 1... 68
Anexo 2... 69
Anexo 3... 70
Anexo 4... 71
Anexo 5... 72
Turdus fuscater (Lafresnaye & d’Orbigny, 1837). ... 72
Sporagra spinescens (Bonaparte, 1850). ... 73
Patagioneas fasciata (Say, 1823). ... 74
Ampelion rubrocristatus (D'Orbigny & Lafresnaye, 1837). ... 75
Zonotrichia capensis (Müller, 1776). ... 76
Myiotheretes striaticollis (Sclater, 1853). ... 77
Troglodytes aedon (Vieillot, 1809). ... 78
Zenaida auriculata (Des Murs, 1847). ... 79
LISTA DE TABLAS
Tabla 1. Especies de aves registradas en los grupos de perchas artificiales. Gremios tróficos de acuerdo a Mac Mullan et al., (2010) y Stiles y Bohórquez (2000).
Tabla 2. Especies vegetales colectadas en las trampas de semillas.
Tabla 3. Número de semillas colectadas, semillas germinadas in situ y semillas germinadas en el vivero.
LISTA DE FIGURAS
Figura 1. Ubicación geográfica del área de estudio en el Parque Forestal Embalse del Neusa, en jurisdicción del municipio de Tausa, departamento de Cundinamarca (Colombia).
Figura 2. Área de estudio en el Parque Forestal Embalse del Neusa y sus límites. Fuente: Google earth.
Figura 3. Tipo de percha utilizada con su respectiva trampa de semillas. Tomado y adaptado de los trabajos de Melo et al. (2000), Ferreira (2006), Graham et al. (2006), Vicente et al. (2010) y Ferreira (2014).
Figura 4. Grupos de perchas seleccionadas al azar con la numeración definida, y los puntos de observación: Punto de Observación Zona Alta (POZA), Punto de Observación Zona Media (POZM) y Punto de Observación Zona Baja (POZB). Fuente: Google earth.
Figura 5. Trampa de semillas utilizada en la presente investigación. En construcción, la trampa control (a). Forma de cajón realizada con la ayuda de un alambre (b).
Figura 6. Número de especies de aves (EA) registradas en cada percha.
Figura 7. Índice de similitud de Jaccard de las especies de aves registradas en las perchas artificiales.
Figura 8. Número de individuos (NI) (total ± error típico) registrados por cada especie. Figura 9. Número de visitas (NV) (total ± error típico) registrados por cada especie. Figura 10. Número de individuos (NI) (total ± error típico) registrados por cada GPA. Figura 11. Número de visitas (NV) (total ± error típico) registrados por cada GPA.
Figura 12. Índice de similitud de Bray-Curtis del Número de Individuos (NI) (a) y del Número de Visitas (NV) registrados en los GPA.
Figura 13. Duración de visitas (DV) (total ± error típico) registrados por cada especie. Figura 14. Duración de visitas (DV) (total ± error típico) registrados por cada GPA. Figura 15. Índice de similitud de Bray-Curtis de la Duración de Visitas (DV) en los GPA. Figura 16. Número de fecas (NF) (total ± error típico) colectados según contenido.
Figura 19. Índice de Bray-Curtis del Número de Fecas (NF) (a) y Número de Fecas con Semillas (NFS) (b) de acuerdo al contenido encontrado en las fecas colectadas por las trampas en los grupos de perchas.
Figura 20. Número de fecas (NFS) (total ± error típico) colectados por cada GPA. Figura 21. Número de especies Vegetales (EV) colectadas en cada trampa de semillas. Figura 22. Número de Especies Vegetales (EV) en cada grupo de perchas.
Figura 23. Número de semillas (NS) por casa especie colectada.
Figura 24. Número de semillas (NS) colectados por las trampas debajo de cada GPA.
Figura 25. Índice de similitud de Bray-Curtis del Número de Semillas (NS) en cada grupo de perchas.
Figura 26. Análisis de Componentes Principales entre las variables y los Grupos de Perchas Artificiales (GPA).
AGRADECIMIENTOS
Esta investigación fue posible gracias a todas las personas y entidades vinculadas, quienes con su apoyo hicieron posible la realización de este proyecto.
A Ignacio Barrera y Edwin Beltrán, docentes e investigadores, que gracias a su experiencia y empeño permitieron desarrollar y culminar con éxito la presente investigación.
A Jorge Enrique Morales y Margarita Vargas, docentes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, por su acompañamiento y apoyo incondicional durante todo el proceso.
A la Escuela de Restauración Ecológica, de la Pontificia Universidad Javeriana, por la vinculación al proyecto implementado en el Parque Forestal Embalse del Neusa.
A la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, por acogerme y brindarme sus espacios y docentes para mi formación como Licenciado en Biología.
A la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, por permitir y facilitar el desarrollo de propuestas que buscan la recuperación y restablecimiento de las características de los ecosistemas.
A el Jardín Botánico de Bogotá “José Celestino Mutis” y al equipo del herbario, entre ellos Janice Valencia, por la ayuda en la determinación del material vegetal.
RESUMEN
Se evaluó la efectividad de perchas artificiales como facilitadoras de la lluvia de semillas en un área post-tala de pino (Pinuspatula) (Tausa, Cundinamarca). Se realizaron avistamientos por punto fijo para identificar las aves que se posaban en las perchas, así como para tomar el tiempo de la duración de la visita. Se utilizaron trampas de semillas debajo de los grupos de perchas artificiales para colectar las fecas y semillas dispersadas en éstos. La prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov indicó que los datos fueron no normales, por lo que se realizó la prueba no paramétrica de Kruskal-Wallis a cada una de las variables, al igual que el índice de Jaccard, el índice de Bray-Curtis, Análisis de Componentes Principales, Agrupación Jerárquica y coeficiente de Correlación de Spearman. Se encontraron diferencias significativas en todas las variables, excepto en el número de especies de aves y vegetales. Los índices de similitud indicaron un comportamiento similar de los grupos G6 y G7 en la mayoría de las variables evaluadas, lo cual se debió a la cercanía que presentaron estos grupos y por estar distantes del bosque de referencia. Por su parte, la Agrupación Jerárquica hace una separación entre los grupos cercanos al bosque y cercanos a la carretera. Finalmente, el coeficiente de correlación de Spearman señala una fuerte relación entre la duración de las visitas y las demás variables; esto indica la necesidad de implementar estructuras que posibiliten un mayor uso por las aves
ABSTRACT
The effectiveness of artificial perches as facilitators of seed rain in a post-felling area of pine (Pinus patula) (Tausa, Cundinamarca) was evaluate. Fixed point sightings were performed to determine the birds stayed on perches, and to take the time duration of the visit. Seed traps under artificial perches groups were used to collect feces and seeds dispersed. Normality test of Kolmogorov-Smirnov show that the data were not normal, so the nonparametric Kruskal-Wallis test was performed at each of the variables, also the Jaccard index, the Bray-Curtis index, Principal Component Analysis, Hierarchical Grouping and Spearman Correlation test. Significant differences were found in all variables, except for the number of species of birds and plants. Similarity index indicated a similar behavior G6 and G7 groups in most of the variables evaluated, which showed the closeness that these groups and being distant forest reference was due. Meanwhile, hierarchical clustering makes a separation between the nearby forest and close to the road groups. Finally, the Spearman correlation indicates a strong relationship between the length of visits and other variables; this indicates the need to implement structures that allow greater use by birds.
13 1. INTRODUCCIÓN
La presente investigación hizo parte de la propuesta realizada por la Escuela de Restauración Ecológica (ERE) de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ) a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) titulada “Restauración ecológica de áreas post-tala de especies exóticas en el Parque Forestal Embalse del Neusa y caracterización de especies
invasoras en la jurisdicción CAR (Cundinamarca-Colombia)”, cuyo objetivo fue aunar esfuerzos para formular protocolos de restauración ecológica e implementar un proyecto piloto de rehabilitación con especies nativas con su respectiva evaluación y seguimiento en los componentes biofísicos, y generar el catálogo de especies invasoras en la jurisdicción CAR (Barrera-Cataño et al., 2014). En esta propuesta se consideran varias estrategias, entre ellas la plantación de especies nativas, refugios y perchas artificiales en áreas post-tala de pino.
14 Bosque Altoandino, en su mayoría actividades socio-económicas, como la tala de árboles, la cacería, la minería, la agricultura y las plantaciones forestales (Barrera-Cataño et al., 2010; Medina et al., 2015; Vargas, 2007). Estas actividades han provocado un desequilibrio en las dinámicas naturales de las especies y su hábitat, lo que conlleva a su vez a una disminución del suministro de servicios ecosistémicos (González et al., 2012; Rodríguez et al., 2006a; Romero, 2012; Vargas, 2007).
En especial, la tala rasa causa una gran disminución de la biodiversidad, ya que la eliminación de la cobertura vegetal implica el desplazamiento de la fauna y la pérdida del suelo por deslizamientos (Stiles y Bohórquez, 2000; Vargas, 2007), además de procesos erosivos asociados (Camino, 2007; Barrera-Cataño et al., 2010; Romero, 2012; Vargas, 2007). Por lo anterior, es necesario emprender acciones que vayan dirigidas hacia el restablecimiento de las interacciones propias del ecosistema, para lo que la restauración ecológica pareciera ser la mejor opción de recuperación de la biodiversidad y garantía de sostenimiento de las áreas intervenidas (Barrera-Cataño et al., 2010; Falk et al., 2009; Reid et al., 2014; Reis et al., 2010; SER, 2004; Van Andel y Aronson, 2006; Vargas, 2007; Vargas, 2011).
15 Algunas investigaciones en ecosistemas tropicales han demostrado que las perchas artificiales funcionan como facilitadoras de la lluvia de semillas, por ejemplo, Holl (1998), sugiere que las perchas artificiales en forma de arbusto tienen mayores resultados que las perchas en forma de “T”; Dias (2008) encontró mayor número de semillas en los colectores con perchas artificiales que en los colectores que no tenían perchas artificiales; Reis y Tres (2007) describen a las perchas artificiales como estructuras de reposo, alimentación y caza, lo cual genera una alta concentración de propágulos debajo de las perchas; Ferreira (2014) concluyó que las perchas artificiales tuvieron mayor efecto en el aporte de propágulos que las perchas naturales; Tres (2006) considera que las perchas artificiales tienen un efecto en la atracción de dispersores de especies zoócoras provenientes de las áreas próximas a la zona de estudio. Finalmente, Souza (2012) concluye que las perchas artificiales, además de ser una técnica de bajo costo, son una herramienta importante en la restauración por el gran aporte de semillas en el área de estudio. Sin embargo, son pocas las investigaciones que se han realizado en el Bosque Altoandino colombiano, entre ellos los trabajos de Clavijo (2006), Rincón (2005) y Vargas (2007), lo cual representa una oportunidad importante por explorar.
16 2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
2.1 Descripción del problema
Las diferentes actividades antrópicas (tala de árboles, cacería, minería, agricultura, plantaciones forestales, entre otras) han provocado que los componentes de los ecosistemas pierdan su composición, estructura y función, dado el efecto negativo que tienen estas actividades en la fauna, vegetación y suelo autóctonos; dando como resultado ecosistemas dañados, degradados o destruidos. En el Parque Forestal Embalse del Neusa (PFEN) han existido algunas actividades económicas como: pastoreo, agricultura, silvicultura, entre otras, que han incidido negativamente en la composición pre-disturbio de los ecosistemas, en su capacidad de resiliencia y en su transformación natural.
Por lo anterior, surge la preocupación de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) de recuperar los atributos perdidos de los ecosistemas existentes en el PFEN, por lo que desde el año 2009 ha desarrollado, conjuntamente con la empresa GEOAMBIENTE, algunas estrategias de restauración ecológica con el fin de asistir el restablecimiento de los sistemas disturbados hacia el bosque altoandino. Por otro lado, y como consecuencia de valoraciones realizadas por la Escuela de Restauración Ecológica (ERE) de la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ) al proceso realizado por la CAR y GEOAMBIENTE, se ha desarrollado una propuesta como alternativa a la planteada por dichas instituciones.
17 para mejorar las condiciones ambientales y de esta manera poder aumentar la probabilidad de ocupación por otras especies.
De esta manera, numerosas investigaciones han demostrado como las diferentes técnicas nucleadoras, entre ellas las perchas artificiales y la plantación de especies nativas, pueden acelerar el proceso de la sucesión natural de los ecosistemas. Algunas investigaciones que consideraron la forma de las perchas, mostraron que aquellas en forma de rama presentaron un mayor número de visitas y lluvia de semillas en comparación con las perchas en forma de “T”. Igualmente, algunos autores concluyeron que las interacciones entre la fauna y vegetación pueden acelerar los procesos de restauración, además que la instalación de perchas artificiales son eficientes para el establecimiento de plántulas y de esta forma en el aumento de la diversidad de la vegetación. Sin embargo, actualmente son muy pocas las investigaciones con perchas artificiales que se han realizado en el bosque altoandino colombiano, entre ellos encontramos los trabajos de Clavijo (2006) y Vargas (2007).
18 ecosistema, posibilitando un aumento en la lluvia de semillas y con esto un incremento de la diversidad biológica.
19 3. JUSTIFICACIÓN
La restauración ecológica es una disciplina de origen reciente, que se enfoca hacia la rehabilitación biótica y abiótica de los sistemas naturales, con la idea de restituir su composición, estructura y procesos funcionales de manera parcial o total. Ésta disciplina emergente resulta de gran utilidad por el alcance que puede llegar a tener; es decir, su proyección, y por su metodología dirigida a la recuperación holística en un ecosistema degradado. Los estudios de restauración ecológica, aunque criticados por algunos autores por lo utópico que resulta pensar en restablecer un ecosistema a sus condiciones naturales, posibilitan generar estrategias que detectan los factores, naturales o antrópicos, que están degradando el sistema natural, y por medio de esto establecer las estrategias adecuadas para superarlos e intentar alcanzar un sistema en equilibrio.
Debido a la escasez de proyectos investigativos de restauración realizados en el bosque altoandino colombiano, se hace necesario contribuir al conocimiento de esta área para incentivar la recuperación del ecosistema en el Parque Forestal Embalse del Neusa y con ello reducir la degradación de los servicios ecosistémicos y las condiciones ambientales que se han venido interviniendo en aspectos tales como la pérdida de vegetación y suelos, aguas contaminadas, pérdida o destrucción de partes vitales de hábitat, mortalidad y baja reproducción de las especies, y en general, el deterioro progresivo de distintos tipos de sistemas naturales.
21 4. OBJETIVOS
4.1 Objetivo general
Evaluar las perchas artificiales como facilitadoras de la lluvia de semillas en un área post-tala del Parque Forestal Embalse del Neusa.
4.2 Objetivos específicos
Determinar las especies de aves asociadas a las perchas artificiales dispuestas en el proyecto de restauración ecológica de un área post-tala del Parque Forestal Embalse del Neusa.
Caracterizar la dinámica de las perchas artificiales ubicadas en el proyecto de restauración ecológica de un área post-tala del Parque Forestal Embalse del Neusa.
22 5. MARCO DE REFERENCIA
5.1 Antecedentes
Las diferentes actividades socio-económicas han provocado una afectación en los ecosistemas, interrumpiendo las relaciones que existen entre la flora y fauna en su hábitat natural. Por esta razón es necesario desarrollar actividades que vayan dirigidas al restablecimiento de las interacciones propias del ecosistema, y la restauración ecológica parece ser la mejor opción para recuperar la biodiversidad y garantizar su sostenimiento (Barrera-Cataño et al., 2010; Falk et al., 2009; Reis et al., 2010; SER, 2004; Van Andel y Aronson, 2006; Vargas, 2007; Vargas, 2011). En este sentido, la ERE decide implementar, entre otras, las perchas artificiales dado que atraen y proporcionan un lugar de descanso para las aves provenientes de diferentes hábitats del área de estudio (Barrera-Cataño et al., 2014). Las perchas artificiales han sido ampliamente usadas en ecosistemas tropicales (Bechara et al., 2007; Boanares y Azevedo, 2014; Corbin y Holl, 2012; Holl y Aide, 2010; Vargas, 2007; Vogel et al., 2016), sin embargo en Colombia la información es muy escasa, siendo la mayoría trabajos de pregrado y muy pocos artículos (Clavijo, 2006; Rincón, 2005; Vargas, 2007), lo cual representa una oportunidad por explorar en el contexto colombiano, y, en este caso, en el bosque altoandino.
5.2 Marco conceptual
5.2.1 El Bosque altoandino en Colombia
23 ellas encontramos el raque, mortiño, aliso, encenillo, gran variedad de sietecueros; también son representativas las orquídeas, bromelias, musgos, helechos y líquenes (Romero, 2012). El bosque altoandino también es llamado selva de niebla o bosque de alta montaña, y tiene como función la regulación del flujo hídrico que proviene de los páramos, acumulando y administrando los nutrientes, y debido a esto es que los árboles pueden llegar a crecer tanto, 15 o 20 m de alto, protegiendo y siendo fuente de alimento para gran variedad de especies animales y vegetales (Romero, 2012). Los bosques altoandinos logran capturar y administrar el agua de forma controlada, de igual misma forma que la vegetación ayuda disminuir el impacto que puedan legar a causar las precipitaciones, absorbiendo y filtrando el agua al suelo y los cauces hídricos de manera gradual posibilitando una disminución en las inundaciones. (Barrera-Cataño et al., 2010).
5.2.2 Restauración ecológica en las zonas disturbadas.
24 La nucleación ha sido usada en diferentes ecosistemas tropicales, implementado perchas artificiales, trasposición de suelos, plantación de especies, entre otros, obteniendo resultados satisfactorios (Bechara et al., 2007; Boanares y Azevedo, 2014; Corbin y Holl, 2012; Holl y Aide, 2010; Vargas, 2007; Vogel et al., 2016). En cuanto a las perchas artificiales, algunas investigaciones en ecosistemas tropicales han demostrado que funcionan como facilitadoras de la lluvia de semillas (Dias, 2008; Ferreira, 2014; Holl, 1998; Reid et al., 2014; Reis y Tres, 2007; Souza, 2012; Tres, 2006). Sin embargo, en el caso del Bosque Altoandino colombiano sólo se cuentan con unas pocas investigaciones (Clavijo, 2006; Rincón, 2005; Vargas, 2007).
5.2.3 Las aves como herramienta en la restauración ecológica
25 conservación son aquellas especies endémicas (66) o casi endémicas (96). Las zonas geográficas con un mayor número de endemismos son la Sierra nevada de Santa Marta y la Cordillera Oriental (Stiles, 1998).
5.2.3.1 Perchas artificiales
26 garantiza una germinación masiva ya que puede haber gran atracción de predadores (Ademir & Tres, 2007).
27 6. METODOLOGÍA
6.1 Área de estudio
El área de estudio se encuentra en el PFEN, a 67 km al noroccidente de Bogotá (Arce, 2005), en jurisdicción del municipio de Tausa. Sus coordenadas son 05° 09’ 30,2’’ N y 073° 56’ 24,2’’ O (Figura 1), posee una altitud de 3084 m.s.n.m., y su temperatura oscila entre los 23 y -3,8 °C (Barrerra-Cataño et al., 2014).
Figura 1. Ubicación geográfica del área de estudio en el Parque Forestal Embalse del Neusa, en jurisdicción del municipio de Tausa, departamento de Cundinamarca (Colombia).
El área cuenta con una superficie aproximada de 12 hectáreas, sus límites son: al Norte con una invasión de Pteridium aquilinum; al Sur con una franja de bosque nativo y áreas post-tala de
28 Figura 2. Área de estudio en el Parque Forestal Embalse del Neusa y sus límites. Fuente: Google earth (2015).
6.2 Diseño del muestreo
Se instalaron 17 grupos de perchas artificiales (GPA), cada uno con 4 perchas tipo arbusto-“3X”, las cuales se construyeron con un madero central de 5m, en donde se fijaron 3 ramas de 2 m de largo a una altura de 4 m, 3 m y otra a 2 m; además, en cada GPA fue construida una trampa de semillas (Figura 3) (Barrera-Cataño et al., 2014; Ferreira, 2006; Ferreira, 2014; Graham et al.,
29 Ecológica (ERE) a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) (Barrera-Cataño
et al., 2014). El seguimiento se realizó durante 27 días entre los meses de junio y julio a 9 GPA escogidos al azar (Matteucci y Colma, 1982), con ayuda de la opción aleatorio del programa Excel® introduciendo las coordenadas de cada uno de ellos. Como resultado, los GPA seleccionados aleatoriamente fueron: P1, P3, P4, P6, P10, P11, P12, P15 y P16, los cuales recibieron la siguiente numeración durante el muestreo: G1, G2, G3, G4, G5, G6, G7, G8 y G9, respectivamente (Figura 4).
30 Figura 4. Grupos de perchas seleccionadas al azar con la numeración definida, y los puntos de observación: Punto de Observación Zona Alta (POZA), Punto de Observación Zona Media (POZM) y Punto de Observación Zona Baja (POZB). Fuente: Google earth (2016).
31 Las dos jornadas de observación correspondieron a los horarios de mayor actividad de las aves (Berget, 2006; Graham et al., 2006; Ralph et al., 1996; Soriano et al., 1999; Villareal et al.,
2004), que para este caso fue: de 6:05 a 9:00, la primera jornada; y de 14:25 a 17:20, la segunda jornada (Anexo 1). Los registros se consignaron en un formato adaptado de Ralph et al., (1996) (Anexo 2) y se tomaron los datos teniendo en cuenta: el EA, NI, NV y DV. Las especies se determinaron con ayuda de literatura taxonómica especializada como, la Guía de Campo de las Aves de Colombia (McMullan et al., 2011), Birds of Northern South America (Restall et al.,
2007) y A guide to the Birds of Colombia (Hilty y Brown, 1986).
Con el fin de no obtener los datos de los GPA en el mismo horarios, diariamente se cambió el orden de las observaciones, es decir, el primer día de muestreo los grupos fueron observados del G1 al G9; al segundo día se inició en el G2 y el G1 pasó al final; al tercer día se inició en el G3 y se terminó en el G2, y así sucesivamente en cada una de las dos jornadas de observación durante todo el muestreo.
Para evidenciar la dispersión de las semillas por parte de las aves, se ubicaron trampas de semillas de 3 m2 debajo de cada GPA y una trampa control a 3 metros de esta (Figura 5a) (Holl,
1998; Melo, 1997; Pereira, 2006; Vicente et al., 2009). La trampa de semillas consistió en una estructura en PVC de 3 m2, a 0,5 m sobre el suelo. Adicionalmente, esta trampa tomó la forma de
32 Figura 5. Trampa de semillas utilizada en la presente investigación. En construcción, la trampa control (a). Forma de cajón realizada con la ayuda de un alambre (b).
6.2.1 Determinación de las aves
La determinación se realizó mediante el método de avistamiento por punto fijo el cual consistió en realizar conteos desde un mismo punto de observación a cada GPA (Ralph et al.,
1996; Villareal et al., 2004) con ayuda de binoculares (NIKON ACTION® 16x50), de manera que cuando un ave o grupo se posaba en la percha se observaban y se determinaban con ayuda de literatura taxonómica especializada como, la Guía de Campo de las Aves de Colombia (McMullan et al., 2011), Birds of Northern South America (Restall et al., 2007) y A guide to the Birds of Colombia (Hilty y Brown, 1986). Esta información se registró en un formato adaptado de Ralph et al., (1996) (Anexo 2). Las observaciones se realizaron por un espacio de 15 minutos (Barrera-Cataño et al., 2014; Fink et al., 2009), disponiendo de 5 minutos para el traslado o cambio entre las observaciones de los GPA. Los horarios de observaciones fueron considerados de manera rotativa para no observar los GPA siempre en el mismo horario (Anexo 1).
33 6.2.2 Caracterización de la dinámica de las perchas
Durante la identificación de las aves, se registraron los datos de EA, NI, NV y DV, consignando esta información en el mismo formato adaptado de Ralph et al., (1996) (Anexo 2). Se cronometró la DV una vez el espécimen o el último de los individuos de la bandada se perchara (Fink et al., 2009). En los casos donde un grupo de aves llegara a la percha al mismo tiempo, se tomó la misma DV para todos los individuos siempre y cuando también partieran de la estructura simultáneamente, de lo contrario se obtuvo una DV diferente y con esto un NV distinto.
6.2.3 Evaluación del contenido de las fecas
Para medir el efecto de los GPA sobre la lluvia de semillas, se dispuso de trampas de semillas de 3 x 3 metros ubicadas debajo de los GPA a 0,5 metros sobre el suelo, cuya función fue recoger las semillas provenientes de las fecas de las aves que hicieran uso de estas estructuras. Adicionalmente, se contó con una trampa de semillas que hizo las veces de control (Dias, 2008; Holl, 1998; Melo et al., 2000; Pereira, 2006; Tres et al., 2007; Vicente et al., 2009), la cual se encontraba a 3 metros de distancia hacia el Norte para poder evidenciar y comparar las semillas que fueran dispersadas.
34 (Anexo 3), junto con otra información relevante como el número del GPA y el tipo de contenido encontrado. Esto brindó la información necesaria para las variable NF, NFS y NS.
Los protocolos propuestos por varios investigadores fueron modificados (García et al.,
2007; Jacomassa y Pizo, 2010; León, 2010; Ríos, 2010; Thel y Alves Costa, 2010), pues la mayoría de protocolos implicaban el traslado del material a un laboratorio o vivero, y el propósito de la presente investigación fue garantizar la mayor germinación de las semillas en campo. De manera que el material colectado fue lavado con agua destilada, luego fue sumergido en una solución de Etanol al 5% durante un minuto y lavado de nuevo con agua destilada hasta remover todo el contenido fecal y cualquier patógeno que pudiera afectar a las semillas.
Finalmente, la totalidad de semillas colectadas por las trampas de semillas se ubicaron en cajas de Petri estériles con papel absorbente y agua destilada para promover la germinación, la cual se llevó a cabo in situ ya que de esta forma se disminuye la probabilidad de daño del material debido al transporte hasta el laboratorio (Gold et al., 2004; Ríos, 2010; Villanueva et al., 2012). De igual forma, se realizó un monitoreo diario para verificar las semillas que han germinado y el contenido del agua. Se consideró que una semilla había germinado cuando emergió una radícula de por lo menos 2 milímetros (Jacomassa y Pizo, 2010; Ríos, 2010). Al finalizar la fase de campo, se trasladó el material colectado a un vivero en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas para poder determinar todas las especies vegetales, el tiempo de permanencia en este lugar fue de 30 días.
35 2012; Villareal et al., 2004). En los casos que no fue posible determinar el material vegetal de esta forma, se visitó el Herbario del Jardín Botánico de Bogotá (JBB).
6.3 Tratamiento de los datos
Se realizó la prueba de Kruskal-Wallis (Ferreira, 2006) para conocer si las variables presentaron diferencias significativas entre los GPA. El índice de similitud de Jaccard y el índice de similitud de Bray-Curtis (Ferreira, 2014) permitieron conocer el comportamiento de las variables en los GPA, también se realizó una Agrupación Jerárquica por medio del índice de similitud de Bray-Curtis para observar los GPA más similares. Posterior a esto, se hizo un Análisis de Componentes Principales (ACP) para identificar las relaciones que existen entre los GPA y las variables evaluadas (Vicente et al., 2009). Finalmente, se realizó el coeficiente de correlación de Spearman para identificar el grado de asociación entre las variables asociadas (Clavijo, 2006; Parada, 2012; Athiê y Dias, 2016). Las pruebas estadísticas tuvieron un nivel de significancia de 5% y se realizaron con los programas IBM® SPSS® Statistics 23.0 y PAST 3.01 (Hammer et al., 2001).
36 7. RESULTADOS
En los GPA se registraron 560 individuos y 391 visitas realizadas por nueve especies de aves. Por otra parte, las trampas ubicadas debajo de las perchas colectaron 1855 fecas, de las cuales 1053 contenían 10827 semillas. Estas semillas correspondieron a 13 especies vegetales. Finalmente, en las trampas control no se evidenció ningún tipo de fecas ni semillas.
7.1 Determinación de las aves
Se determinaron nueve especies de aves (Anexo 5), pertenecientes a ocho familias, las cuales fueron: T. fuscater, registrada en todos los GPA; S. spinescens, en 7 GPA; P. fasciata, en 4 GPA; y A. rubrocristatus, en 4 GPA; Z. capensis, en 3 GPA; y M. striaticollis, T. aedon, Z. auriculata y M. tyrianthina, registradas en 1 GPA cada una (Tabla 1). Es de resaltar que una de estas especies es considerada omnívora y cuatro de las nueve especies corresponden al gremio de los frugívoros.
Tabla 1. Especies de aves registradas en los grupos de perchas artificiales. Gremios tróficos de acuerdo a Mac Mullan et al., (2010) y Stiles y Bohórquez (2000).
Familia Especie Nombre común Gremio Perchas visitadas
Turdidae T. fuscater Mirla Patinaranja Omnívoro G1, G2, G3, G4, G5, G6, G7, G8, G9
Cotingidae A. rubrocristatus Cotinga Crestiroja Frugívoro G1, G2, G8, G9 Tyrannidae M. striaticollis Atrapamoscas Chiflaperros Insectívoro G1
37 Troglodytidae T. aedon Cucarachero Insectívoro G9
Emberizidae Z. capensis Copetón
Frugívoro, Granívoro e
Insectívoro
G7, G8, G9
Columbidae P. fasciata Paloma Collareja Frugívoro y Granívoro G5, G6, G7, G8
Z. auriculata Torcaza Frugívoro y Granívoro G7
Trochillidae M. tyrianthina Metalura colirojo Nectívoro G8
7.2 Caracterización de la dinámica de las perchas
No hubo diferencias significativas entre el EA en los GPA (Kruskal-Wallis p=0,348). Sin embargo, los GPA que presentaron los mayores registros de EA (Figura 6) fueron G8 (6 especies), G9 (5 especies), G1 y G7 (4 especies cada uno). El índice de similitud de Jaccard (Figura 7) indica que los grupos G3 y G4 presentaron una similitud total en las especies registradas, seguidos por los grupos G2 y G1 con una similitud de 0,75. Los grupos que fueron más diferentes a los demás fueron G6, G5 y G7.
Figura 6. Número de especies de aves (EA) registradas en cada percha.
0 1 2 3 4 5 6 7
8 9 7 1 2 5 4 6 3
Núm er o de esp ec ies (E A)
38 Figura 7. Índice de similitud de Jaccard de las especies de aves registradas en las perchas artificiales.
Las especies que presentaron mayores registros de NI fueron T. fuscater (263 individuos, 46.96%), P. fasciata (149 individuos, 26.61%), y S. spinescens (87 registros 15.54%) (Figura 8). Igualmente, las especies que obtuvieron los mayores registros de NV fueron T. fuscater (247 visitas, 63,17%) y P. fasciata (63 visitas, 16,11%) (Figura 9). Se evidencia que T. fuscater
presentó el mayor registro de individuos y de visitas.
Figura 8. Número de individuos (NI) (total ± error típico) registrados por cada especie.
39 Figura 9. Número de visitas (NV) (total ± error típico) registrados por cada especie.
Los GPA con mayores registros de NI fueron los grupos G7 (107 individuos), G6 (103 individuos), G8 (90 individuos) y el grupo G4 (69 individuos) (Figura 10). De igual forma, los GPA con mayores registros de NV fueron los grupos G8 (71 visitas), G6 (62 visitas) y G7 (61 visitas) (Figura 11). Se encontró diferencia significativa entre el NI en los GPA (Kruskal-Wallis p=0,000), y entre el NV en los GPA (Kruskal-Wallis p=0,017).
Figura 10. Número de individuos (NI) (total ± error típico) registrados por cada GPA.
0 50 100 150 200 250 300 T. fu sca ter P . fa scia ta S. s pi nes ce ns A. ru br ocris ta tu s Z. ca pen si s T. aed on Z. au ricu la ta M. tyr ia nth in a M. str ia tico llis Núm er o de vis it as ( NV) Especies 0 20 40 60 80 100 120 140
7 6 8 4 9 2 1 5 3
Núm er o de ind iv idu os ( NI)
40 Figura 11. Número de visitas (NV) (total ± error típico) registrados por cada GPA.
El índice de similitud de Bray-Curtis del NI (Figura 12a) indica que los grupos G6 y G7 tienen una similitud mayor al 0,85 y que su comportamiento fue diferente a los demás GPA. En cuanto al NV (Figura 12b), el índice de similitud de Bray-Curtis agrupa nuevamente a los grupos G6 y G7, pero esta vez con una similitud cercana al 0,8, y separa a los grupos G3, G5 y G4 con una similitud cercana al 0,5.
Figura 12. Índice de similitud de Bray-Curtis del Número de Individuos (NI) (a) y del Número de Visitas (NV) registrados en los GPA.
0 20 40 60 80 100
8 6 7 9 2 1 4 5 3
Núm
er
o
de
vis
it
as
(
NV)
Grupo de perchas artificiales
41 Fue posible observar que las aves hicieron uso de los GPA por un espacio de 10 horas 12 minutos y 46 segundos, siendo las especies con la DV más representativa: T. fuscater, con un total de 4 horas 47 minutos y 33 segundos; seguida por P. fasciata, con 3 horas 13 minutos y 23 segundos; A. rubrocristatus, con 1 hora 10 minutos y 53 segundos; y S. spinescens, que registró 42 minutos y 12 segundos (Figura 13). Los GPA que obtuvieron la mayor DV fueron: G7, 2 horas 29 minutos y 28 segundos; G8, 2 horas 10 minutos y 20 segundos; y G6, 1 hora 48 minutos y 43 segundos (Figura 14) encontrando diferencias significativas en la DV de los GPA (Kruskal-Wallis p=0,000). El índice de similitud de Bray-Curtis (Figura 15) muestra una alta similitud entre los grupos G2 y G9 (0,82), y reúne nuevamente a los grupos G6 y G7, pero esta vez con un menor proporción (0,64).
Figura 13. Duración de visitas (DV) (total ± error típico) registrados por cada especie.
42 Figura 14. Duración de visitas (DV) (total ± error típico) registrados por cada GPA.
Figura 15. Índice de similitud de Bray-Curtis de la Duración de Visitas (DV) en los GPA.
7.3 Evaluación del contenido de las fecas
En total se colectaron 1855 fecas en las trampas ubicadas debajo de los GPA. Estas fecas se clasificaron en cuatro grupos según el contenido: Indeterminado, Material Vegetal, Insectos, y Material Vegetal e Insectos. La categoría que presentó el mayor número de fecas fue Material
0 1000 2000 3000 4000 5000
G8 G4 G1 G9 G3 G2 G5 G7 G6
Dura
ció
n de
la
v
is
it
a
(DV)
(s
eg
)
43 Vegetal, con 869 (46,85%); seguida por la categoría Insectos, con 387 (20,86%); la categoría Indeterminado, obtuvo en total 327 fecas (17,63%); y, finalmente, Insectos y Material Vegetal registró un total de 272 fecas (14,66%) (Figura 16).
Figura 16. Número de fecas (NF) (total ± error típico) colectados según contenido.
De las 1855 fecas colectadas, 1053 presentaron semillas en su interior las cuales se encontraron de la siguiente manera: la categoría Material Vegetal obtuvo el mayor número, con 745 (70,75%); seguida por Insectos y Material Vegetal, con 206 fecas (19,56%). En último lugar, las categorías Indeterminado e Insectos, obtuvieron 89 (8,45%) y 13 (1,23%%) fecas con semillas, respectivamente (Figura 17).
0 200 400 600 800 1000 1200
Material Vegetal Insectos Indeterminado Insectos y
Material Vegetal
Núm
er
o
de
fec
as
(
NF
)
44 Figura 17. Número de fecas con semillas (NFS) (total ± error típico) colectados según contenido.
Las trampas que colectaron el mayor NF fueron (Figura 18): G9 (410 fecas, 22,10%) y G8 (339 fecas, 18,27%). El índice de similitud de Bray-Curtis (Figura 19a) indica que los grupos G8 y G9 tuvieron el valor más elevado (0,9). Igualmente, las trampas con mayor NFS (Figura 20) fueron la trampa 9 (318 fecas, 30,20%) y la trampa 8 (256 fecas, 24,31%). El índice de Bray-Curtis (Figura 19b) indica nuevamente que los grupos G8 y G9 tuvieron el valor más alto.
Figura 18. Número de fecas (NF) (total ± error típico) colectados por cada GPA.
0 200 400 600 800 1000
Material Vegetal Insectos y
Material Vegetal Indeterminado Insectos
Núm er o de fec as co n sem illa s (NF S) Contenido 0 100 200 300 400 500
G9 G8 G6 G7 G2 G1 G4 G3 G5
Núm er o de fec as ( NF )
45 Figura 19. Índice de Bray-Curtis del Número de Fecas (NF) (a) y Número de Fecas con Semillas (NFS) (b) de acuerdo al contenido encontrado en las fecas colectadas por las trampas en los grupos de perchas.
Figura 20. Número de fecas (NFS) (total ± error típico) colectados por cada GPA.
Las especies colectadas se distribuyeron así (Tabla 2): P. bogotensis y Solanum sp., en todas las trampas; S. nigrum, en ocho trampas; M. tamnifolia, en siete trampas; Ercicaea 1, en seis trampas; X. spiculifera, en cinco trampas; Rubus sp., en cuatro trampas; N. granadensis, en 4
0 50 100 150 200 250 300 350 400
G9 G8 G7 G2 G6 G1 G4 G5 G3
Núm
er
o
de
fec
as
co
n
sem
illa
s
(NF
S)
Grupo de perchas artificiales
a. b
46 trampas; M. parvifolia, en tres trampas; G. hypocarpium, en dos trampas; Ericaceae 2, sólo en la trampa 8; Indeterminada 2, únicamente en la trampa 3; Indeterminada 1, exclusivamente en la trampa 1.
Tabla 2. Especies vegetales colectadas en las trampas de semillas.
Familia Especie Nombre común Hábito Trampas colectoras
Solanaceae
Solanum sp.
G1, G2, G3, G4, G5, G6, G7, G8, G9
S. nigrum Hierba Mora Herbáceo
G1, G2, G4, G5, G6, G7, G8, G9
Ericaceae
Ericaceae 1
G2, G3, G5, G6, G7, G8
Ericaceae 2 G8
Rubiaceae N. granadensis Coralito Herbáceo G2,G6, G7, G8
G. hypocarpium Herbáceo G1, G2
Phytolaccaceae P. bogotensis Guaba Herbáceo
G1, G2, G3, G4, G5, G6, G7, G8, G9
Polygonaceae M. tamnifolia Arbustivo
G1, G2, G3, G4, G6, G7, G8
Myricaceae M. parvifolia Laurel de cera Arbustivo G7, G8, G9
Rosaceae Rubus sp. G2, G5, G6, G7
Salicaceae X. spiculifera Corono Arbóreo G3, G6, G7, G8, G9
Indeterminada 1 Indeterminada 1 G1
Indeterminada 2 Indeterminada 2 G3
47 cada una. El índice de Jaccard (Figura 22) muestra que los grupos G6 y G7 tienen una similitud muy alta (0,88), también indica que el grupo G5 tiene una similitud del 0,56 con los grupos G2, G6, G7 y G8. Los grupos G1 y G4 presentaron la menor similitud con el resto de los grupos.
Figura 21. Número de especies Vegetales (EV) colectadas en cada trampa de semillas.
Figura 22. Número de Especies Vegetales (EV) en cada grupo de perchas.
0 2 4 6 8 10
G7 G8 G2 G6 G1 G3 G5 G9 G4
Núm
er
o
de
esp
ec
ies
veg
et
ales
(E
V)
48 El número de semillas obtenido fue de 10827 y las especies vegetales con mayor abundancia fueron (Figura 23): P. bogotensis (5198 semillas, 48,01%), S. nigrum (3119 semillas, 28,81%), X. spiculifera (1625 semillas, 15,01%) y Solanum sp (668 semillas, 6,17%). No se encontró diferencia significativa entre el número de especies vegetales colectadas por las trampas (Kruskal-Wallis p = 0,487).
Figura 23. Número de semillas (NS) por casa especie colectada.
Las trampas con mayor NS colectadas fueron (Figura 24) (Tabla 3) la trampa 8 (3273 semillas, 30,23%; D = 363,67 semillas.m-2), 9 (2622, 24,22%; D = 291,33 semillas.m-2), la trampa 6 (1663, 15,36%; D = 184,78 semillas.m-2) y la trampa 7 (1156 semillas, 10,68%; D = 128,44 semillas.m-2). El índice de similitud de Bray-Curtis (Figura 25) muestra otra vez que la similitud más alta fue para los grupos G8 y G9 (0,81), y los grupos G6 y G7 (0,75).
49 Figura 24. Número de semillas (NS) colectados por las trampas debajo de cada GPA.
Figura 25. Índice de similitud de Bray-Curtis del Número de Semillas (NS) en cada grupo de perchas.
Durante la germinación in situ se logró obtener un total de 133 plántulas (Tabla 3), las cuales corresponden a P. bogotensis (80 plántulas), S. nigrum (42 plántulas), Ericaeace 2 (9 plántulas) y N. granadensis (2 plántulas). Por su parte, en el vivero se obtuvieron 2825 plántulas, las cuales fueron de P. bogotensis (1463 plántulas), S. nigrum (1315 plántulas), N. granadensis
(34 plántulas) y Solanum sp. (13 plántulas).
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000
G8 G9 G6 G7 G1 G2 G4 G5 G3
Núm
er
o
de
sem
illa
s
(NS)
50 Tabla 3. Número de semillas colectadas, semillas germinadas in situ y semillas germinadas en el vivero.
Especie NS
Germinación
in situ
Germinación en vivero
P. bogotensis 5198 80 1463
S. nigrum 3119 42 1315
X. spiculifera 1625 0 0
Solanumsp. 668 0 13
Ericaceae 1 77 0 0
N. granadensis 54 2 34
M. tamnifolia 28 0 0
M. parvifolia 25 0 0
Rubus sp. 12 0 0
Ericaceae 2 10 9 0
G. hypocarpium 7 0 0
Indeterminada 2 2 0 0
Indeterminada 1 1 0 0
51 Los grupos G6 y G7 están en el cuarto cuadrante, mostrando que las variables del componente 2 tienen poca influencia en estos grupos, a diferencia del componente 1. El G9 está en el segundo cuadrante, sugiriendo una influencia insipiente por las variables del componente 1 y una gran influencia por las variables del componente 2. Finalmente, el G8 se encuentra en el primer cuadrante, mostrando un impacto muy fuerte por las variables del componente 1. La variable DV fue la que presentó la mayor influencia en el componente 1 y el NS tuvo la mayor influencia en el componente 2.
52 Tabla 4. Variables obtenidas en cada grupo de perchas.
Grupo NE NI NV NI.V-1 DV NV NF NFS NS Densidad.M-2
1 4 42 38 1,11 00:40:24 6 170 74 692 76,89
2 3 45 41 1,10 00:46:58 8 181 94 654 72,67
3 2 24 17 1,41 00:14:52 6 119 31 177 19,67
4 2 69 32 2,16 00:39:31 4 141 56 366 40,67
5 3 32 24 1,33 00:22:20 5 117 33 224 24,89
6 2 103 62 1,66 01:48:43 8 192 89 1663 184,78
7 4 107 61 1,75 02:29:28 9 186 102 1156 128,44
8 6 90 71 1,27 02:10:20 9 339 256 3273 363,67
9 5 48 45 1,07 01:00:10 5 410 318 2622 291,33
53 Figura 27. Agrupación Jerárquica por medio del algoritmo Bray-Curtis de todas las variables obtenidas en los Grupos de Perchas Artificiales (GPA).
54 8. ANÁLISIS
Los resultados obtenidos por la presente investigación confirman que el uso de perchas artificiales aumenta la lluvia de semillas, al igual que otras investigaciones realizadas en ecosistemas tropicales (Athie y Dias, 2016; Dias et al., 2014; Ferreira, 2014; Holl, 1998; McDonell y Stiles, 1983; Tomazi et al., 2010), y también permiten superar el déficit de ausencia de dispersores, ya que posibilitan la dispersión de plantas ornitócoras en áreas sin cobertura vegetal (Velasco y Vargas 2008).
El bajo número de especies de aves (EA), comparado con otros estudios similares (e.g. Clavijo, 2006; Velasco y Vargas, 2008), se debe principalmente al desplazamiento de las especies nativas por la fragmentación del ecosistema causado por las diferentes acciones antrópicas, lo cual ha provocado un déficit en las condiciones para el establecimiento de las especies (Renjifo, 1999; Velasco y Vargas, 2008). Adicionalmente, se debe considerar que las visitas por parte de las aves está influenciada por la forma y la cantidad de puntos de percha que ofrezca la estructura artificial (Athie y Dias, 2016; Holl, 1998) así como características que disminuyan el riesgo de depredación y les ofrecen alimento (Fink et al., 2009), sin embargo, estas condiciones son difíciles de conseguir con las perchas artificiales.
55 así, de acuerdo con Gustman et al., (2007) y Fink et al., (2009), resulta ventajoso encontrar especies generalistas por la capacidad que poseen para adaptarse a los cambios ambientales provocados por el hombre y por su alimentación, que incluye insectos que podrían dañar la vegetación que arriba en el área de estudio.
El tiempo de permanencia de las aves está influenciado por las características de la percha, dado que las aves visitan las estructuras que sean similares a los árboles o arbustos, pues este tipo de perchas les ofrece mayor protección de predadores y más puntos de percha donde se puedan mover (Aide y Cavelier, 1994; Holl, 1998; Fink et al., 2009). De la misma forma, esta permanencia es inherente a la ecología de cada ave, dado que las especies con mayor capacidad de dispersión y territorialidad fueron las que obtuvieron la mayor DV, como lo fueron el caso de
T. fuscater y P. fasciata (Hilty y Brown 1986).
56 aledaña al bosque de referencia, no existe una cobertura vegetal que atraiga o proteja a la avifauna de las condiciones ambientales o de predadores (Tres, 2006; Tomazi et al., 2010).
Las especies vegetales con mayor abundancia relativa fueron: P. bogotensis (5198, >48 %) y S. nigrum (3119, >28.8%). Guariguata y Ostertag (2002) explican que existe una correlación entre el tamaño de la planta y su abundancia, presentando mayor abundancia las especies de menor porte, como lo fue en este caso dado que ambas especies son herbáceas.
En cuanto al número de especies vegetales, Vargas (2007) reporta 35 especies vegetales, un número mayor a la presente investigación; y Clavijo (2006) encontró 16 especies vegetales. El número de especies vegetales es bajo, comparándolo con la investigación de Vargas (2007). Esto se debe a que la investigación fue desarrollada a lo largo de 1 año en pastizales abandonados con una sucesión un poco avanzada (Bonilla y Holl 2010), los cuales han tenido tiempo para recuperar parte de sus especies vegetales (Holl 1999, Guariguata y Ostertag 2002), a diferencia de la zona post-tala evaluada en la presente investigación, la cual era recientemente abandonada (< 5 años según Bonilla y Holl 2010); también, porque la densidad y riqueza suelen ser bajas en áreas abiertas y son afectadas aún más por la distancia de áreas conservadas (Holl et al., 2000; Espíndola, 2005). Adicionalmente, la tala rasa es considerada como un disturbio altamente lesivo ya que afecta todos los compartimientos del ecosistema (Corbin y Holl 2012) causando un proceso de recuperación más lento debido a la falta de vegetación, y en especial de plantas ornitócoras, lo cual no puede garantizar la presencia de aves (Melo 1997).
57 explicado por las diferentes condiciones climáticas que se experimentaban en un día; además de las necesidades específicas que requiere cada especie y su latencia (Aide y Cavalier, 1994; CATIE, 2000; Holl, 1998; Melo, 1997; Rincón, 2005; Robinson y Handel,, 1993). Prueba de esto es el gran número de semillas germinadas en el vivero, lo cual se puede explicar por el cambio de condiciones, como la altura, la temperatura y la humedad (García, 2006; García et al., 2007; Pérez et al., 2013), variables que no fueron consideradas en la presente investigación.
58 9. CONCLUSIONES
Las especies registradas sugieren que las perchas artificiales funcionan como atrayentes, pues fue posible encontrar especies de diferentes gremios tróficos, resaltando las especies frugívoras.
Las perchas artificiales evaluadas mostraron resultados satisfactorios en comparación a las primeras exploraciones desarrolladas en el bosque altoandino, por lo que la presente investigación contribuye al conocimiento de las ventajas que tiene el uso de estas estructuras como estrategia de restauración ecológica de áreas post-tala en bosques altoandinos.
59 10. RECOMENDACIONES
Usar perchas que simulen ser arbustos, ya que de esta forma se logra ofrecer refugio, sombra, zonas de descanso, entre otras, obteniendo mayores resultados en las variables evaluadas en la presente investigación.
Realizar capturas de las especies de aves y someterlas a defecación para poder obtener una relación directa con las especies vegetales registradas en las trampas de semillas.
De ser posible, la germinación in situ debe contar con el suficiente tiempo para que todas las semillas puedan germinar, en la presente investigación se sugiere más de 2 meses.
Colectar las fecas en dos jornadas, en la mañana y al finalizar el día; de esta forma se garantizaría que las fecas colectadas diariamente pertenecen a las aves observadas durante el mismo día.
60 11. BIBLIOGRAFÍA
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