ÁVACO/News N° 43 y 44

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Contenido

LasTIC, conectados con el posconflicto. ... 3

¿Cómo utiliza las TIC en su mundo laboral o profesional? ... 4

ÁVACO en Virtual Educa 2017 ... 6

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LasTIC, conectados con el posconflicto.

Por: Jhon Esteban Capera Veloza

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación son una vía importante para incentivar la participación ciudadana en el proceso de implementación de los acuerdos de La Habana para la construcción de una paz estable y duradera.

La paz y el posconflicto se va a tener que dar con un país más conectado, donde todos tengamos más oportunidades. Estamos cubriendo el país con toda la revolución tecnológica porque es la mejor manera de construir paz, como iniciativa que busca destacar experiencias nacionales e internacionales que han hecho uso de la tecnología para promover la participación ciudadana, con el acceso a tecnologías que coadyuvan a la calidad en la educación, oferta en salud, empleo y transporte para finalmente buscar el beneficio de la comunidad.

En el siguiente enlace podrá acceder a un artículo sobre las inversiones que se tendrán para combatir el posconflicto.Haz clic aquí

Las TIC son una herramienta poderosa para la participación ciudadana en la construcción de la paz, ya que la tecnología jugará un papel fundamental en el posconflicto. Es esencial comprender que la educación y la agricultura son fundamentales y que ambas requieren de la tecnología para ser eficientes, lo cual aportará para que la paz sea estable y duradera.

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¿Cómo utiliza las TIC en su mundo laboral o

profesional?

Por Yerly Carolina Valderrama Sánchez

En el mundo globalizado es necesario cada vez más el uso de las herramientas que faciliten y agilicen el intercambio de información. Sin embargo, todavía hay un rezago muy importante en la “alfabetización” de gran número de personas en los medios digitales. En este artículo se analizan la diversidad de herramientas de las denominadas Tecnologías de la Información y Comunicación o TIC, resaltando los beneficios que estas pueden traer al salón de clase, pero también, haciendo énfasis en los aspectos negativos que pueden afectar tanto a los alumnos como al objetivo del quehacer del docente. Este instrumento nos facilita que las clases sean más didácticas, ya que las TIC se están convirtiendo en una necesidad y como una herramienta de trabajo básica para el profesorado y el alumnado.

Las nuevas tecnologías han transformado el mundo laboral, tanto para la búsqueda de empleo, como para la contratación o la forma de trabajar. Las TIC se han incorporado al mundo laboral y empresarial y en los próximos años se prevé que esta tendencia aumente de manera importante.

Las tecnologías de la información y la comunicación han transformado nuestra manera de trabajar y gestionar recursos. Las TIC son un elemento clave para hacer que nuestro trabajo sea más productivo: agilizando las comunicaciones, sustentando el trabajo en equipo, gestionando las existencias, realizando análisis financieros, y promocionando nuestros productos en el mercado.

Internet se ha convertido en el medio más usado a la hora de buscar empleo con más del 80% de los casos. Páginas web y portales de empleo, están surgiendo y creciendo para mostrar las ofertas de trabajo disponible de las empresas.

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Actualmente, tanto las empresas pequeñas como las grandes corporaciones se ven beneficiadas con las TIC. Entre las múltiples ventajas que entregan las TIC a las firmas son reemplazar procesos manuales que consumen tiempo y energía, permitir ingresos adicionales a través de la web para comercializar los productos y/o servicios de la organización y, así, alcanzar nuevos mercados y clientes.

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ÁVACO en Virtual Educa 2017

Por: Luis Gerardo Pachón

¿Por qué aún existe resistencia a usar las TIC en educación?

Hace ya mucho tiempo que dejó de ser útil el debate de si se debe o no incorporar TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje, la evidencia ha demostrado que la tendencia se ha convertido en una cuestión imparable y que no se trata de modas o caprichos sino que empezó, se quedó y seguirá avanzando; no obstante, y a pesar de los apoyos institucionales y de las iniciativas gubernamentales y de organismos supranacionales como la UNESCO, aún se puede encontrar cierta resistencia de parte de docentes, e incluso estudiantes, para la implementación de estrategias pedagógicas mediadas por tecnología.

Se puede especular sobre los motivos que llevan a que dicha actitud se presente aún en pleno 2017, pero la observación empírica en los diferentes entornos académicos actuales pueden ayudar a detectar tres razones principales: la baja confiabilidad en la tecnología, la falta de un relevo generacional y la comodidad de lo comprobado.

Es innegable que la tecnología puede fallar, y es que ningún sistema, sea natural o artificial, es eficiente al 100% ya que cualquier variación tanto interna como externa puede afectar el resultado deseado. El fallo tecnológico es quizás la mayor manifestación de temor de los docentes para emplear TIC en educación, puesto que en una sesión planeada con tecnología puede fluctuar la conectividad, puede dejar

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de funcionar algún dispositivo empleado o puede darse el momento de una actualización inoportuna de algún componente lo cual, a pesar de no depender del profesor, suele minar la credibilidad del mismo y ponerlo en desventaja con sus estudiantes. La solución es simple pero posiblemente dispendiosa para algunos: probar con suficiente antelación la tecnología a emplear y siempre tener a mano un plan de contingencia que permita minimizar el efecto de la eventual disrupción digital.

El segundo factor es la brecha generacional, pero sin ir al extremo de aquella dramática del migrante digital planteada por Prensky hace 16 años, sino esa brecha del docente que conoce de TIC, las usa esporádicamente, pero no ha superado la timidez o la inseguridad en su manejo y se siente vulnerable. Inevitablemente la tendencia seguirá siendo a rehusar un acercamiento más profundo a la innovación educativa mientras no haya un cambio de mentalidad o un relevo docente, lo cual se estimaría en dos o tres décadas más. La clave en este aspecto es “seducir” al personal académico actual para eliminar las barreras y adoptar, de manera progresiva y segura, la incorporación de las nuevas prácticas en sus ejercicios académicos cotidianos.

Finalmente, se tiene el concepto de “si no está roto ¿para qué arreglarlo?” que afecta no solo a los profesores de trayectoria sino también a los más jóvenes e incluso a los mismos alumnos. Increíblemente este servidor ha sido testigo de casos donde los estudiantes se quejan del uso de los móviles en el contexto académico o de la flexibilidad del b-learning o e-learning; de igual manera algunos profesores noveles se sienten más cómodos replicando la forma en la que aprendieron hace un lustro en vez de innovar y refrescar el ejercicio docente. ¿Cómo culparlos? No hay nada que infunda mayor temor que lo desconocido, lo nuevo, lo inexplorado; y el miedo al fracaso o la perspectiva de trabajo adicional no contemplado desanima a cualquiera, pero en esos momentos es donde no se debe olvidar que la docencia es una vocación y que demanda sacrificio, entrega y constante formación.

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La escritura en el siglo del chat.

Por: Yenny Paola Garzón Reinoso

En los últimos años se ha notado en cambio notable en las costumbres de escritura de la gente, especialmente en los jóvenes, en comparación a cómo esta fue usada por las generaciones pasadas. Se puede decir que la escritura está en “involución”, en donde se puede apreciar un alto uso de signos, “emoticones”, abreviaciones de palabras, los nuevos “gif” o videos breves para expresar emociones, sentimientos o los gestos que se usarían en una conversación persona a persona.

La escritura de los chats equivale a una conversación: los textos escritos se convierten en textos orales, las conversaciones se transcriben y las normas lingüísticas se rompen. Esto no significa que los jóvenes no sepan cuáles son, pero en los chats, no les interesan.

Se ha comprobado que los jóvenes abrevian palabras en sus redacciones, apuntes o exámenes, pero no comenten los errores ortográficos que se comenten en un SMS o en un chat como el WhatsApp, o en Instagram o en Twitter. Su forma de escribir pertenece a su jerga, como signo de rebeldía frente a la norma establecida, que desaparecerá cuando se conviertan en adultos y adopten la lengua común.

La jerga juvenil es voluble, inconstante y efímera, cada día aparece vocabulario nuevo (“en plan de…”, “me renta”, “fichote”, etc.) que puede morir en el mismo momento en que nace o puede perdurar algo más en el tiempo. Los jóvenes no tienen reglas ortográficas en el WhatsApp, no les interesa ni ponen atención, prefieren la inmediatez del mensaje; por lo tanto, no está en sus intereses escribir con propiedad.

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“nube” y bajamos docenas de aplicaciones que forman parte de nuestro día a día. Deja de ser esencial como teléfono y se hace imprescindible para los SMS y los WhatsApp. Existe una diferencia singular entre los mensajes de WhatsApp que escriben los jóvenes dependiendo, no solo de la edad, sino del lugar de nacimiento y su estatus social.

La comunicación escrita del lenguaje no verbal, se suple con los emoticonos. Estos también han evolucionado, y ya de los emoticonos primeros, aquellos en los que el ingenio y el teclado eran los que mostraban la cara alegre en una conversación, por

ejemplo o triste se convierten ahora en caritas. Los emoticonos actuales son más elaborados y abundantes pero, tal vez, menos ingeniosos. Ahora hay aplicaciones para descargar emoticonos que se incluyen en los teclados de los móviles o de las tabletas y sirven para enviar cualquier mensaje sin necesidad de palabras. Sirva como ejemplo:

Algo muy interesante que hemos observado es que cuando los jóvenes tenían únicamente 160 caracteres en sus SMS abreviaban de tal manera que se suprimían las vocales, empleando la economía lingüística, y escribían palabras como: “amg” por “amigo” “kien” por “quién o quien” “qantos” por “cuántos o cuantos” o mensajes como: “ted-“ por “te echo de menos” “t tien lokta” por “te tiene loquita” “es nbidioso” por “es envidioso” “ya toy aki” por “ya estoy aquí” “qrs ablar?” por “¿Quieres hablar?” “q tl stas wapa?” por “Qué tal estás guapa? “xfa, ns bmos dspues d kls” por “Por favor, nos vemos después de clase” “Qtal? e vst a juan st smn no sldr el sbad q aces t?” por “¿Qué tal? He visto a Juan esta semana, no saldrá el sábado. ¿Qué haces tú?”

Estos mensajes lo que hacían era que fueran códigos ininteligibles para los adultos, solo ellos, los adolescentes, acostumbrados a quitar las vocales de sus mensajes eran capaces de descodificarlos. En sus mensajes evitaban la información superflua e inútil, los espacios entre las palabras y aparecían signos matemáticos: “nopued+”,

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“ted-” o “m kdare studnd asta ls 9 +o-”, por ejemplo. Desde la llegada del WhatsApp la escritura de adolescentes y jóvenes se ha trasformado, y aunque las palabras se escriben casi siempre completas, siguen escribiendo sin acentos; no obstante, algunos adolescentes continúan suprimiendo vocales o consonantes en algunas palabras o expresiones y escriben, por ejemplo: “klk”, “tt” o “ntr”, que significa “que lo que”, “tío, colega” o “no te rayes”. En los ejemplos que se muestran a continuación, los alumnos explican cuándo abrevian y por qué, normalmente, al escribir sus mensajes y estas son algunas de las respuestas: “Yo no hablo con abreviaturas, solo cuando mando SMS para no pagar más, lo que me pasa a mi es que no manejo los táctiles y escribo fatal pero no aposta”. “Yo intento abreviar por comodidad y depende de con quién hable abrevio más o menos en función de si me va a entender XD” “Siempre se intenta escribir bien, pero cuando se tiene prisa, estas agobiado o por pereza se abrevia en cosas típicas como el “q” o quitando vocales. Siempre se abrevia de las modo que sabes que te van a entender”. “Y depende de la falta de ortografía me da igual o no cometerla, por ejemplo tildes, ola sin h o cosas así me da igual”. “Yo si es con mi madre prefiero escribir bien. Pero en general me da igual cometer faltas sinceramente”. “Yo intento no cometer faltas ni abreviar, antes con los SMS sÍ lo hacía porque a mas letras más dinero, pero ahora que da igual no lo hago, creo que por dos o tres letras más quedas bien escribas a quien escribas”.

A manera de conclusión, podemos decir que la comunicación entre jóvenes en el siglo del chat, aunque impersonal y casi que sin contacto, es bastante fluida, con códigos propios y bastante ingeniosa.

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