ESPECIAL
SUPERMAN
75 AñoS dE hIStoRIAS dEL
hoMbRE dE ACERo EN LAS
vIñEtAS y LA gRAN PANtALLA
NovIEMbRE 2013
¡ZONA NEGATIVA,
LA REVISTA!
ance use weddings
separate. Ask too matter formed county wicket oppose
talent.
En los catorce años de vida de nuestra web Zona Negativa, una de las frases más repetidas ante un artículo extenso era: “Esto debería publicarse en papel para que estuviese siempre disponible.” Y tenían razón, aunque las ventajas que aporta internet son muchas, no es menos cierto que ese inmenso trabajo que realiza el redactor, todas esas horas invertidas terminan siendo absorbi-das a lo ancho de la red por el alto volumen de textos que venimos publicando a lo largo de la semana.
Con esto en mente, y como el que siente que ha llegado el momento de zanjar una deuda que viene de hace tiempo ha llegado el momento de recopilar esos artículos y darles un formato más perdurable para que estén fácilmente accesible para redactores y lectores.
De momento hemos optado por recopilar a modo de monográfico el especial que le dedicamos a Superman con motivo de su 75 aniversario, y en 2014 os esperan muchas sorpresas que me permitireis mantengamos en suspense. Este no deja de ser un paso lógico más en nuestra evolución como proyecto y esperamos que os haga tanta ilusión descubrirlo, disfrutarlo, como a nosotros nos ha hecho ir trabajando en silencio en los últimos meses sin que se viesen los resultados hasta hoy.
No quiero terminar este breve texto de presentación sin dar las gracias a cuantos forman la familia ZN, a los redactores que han pasado, a los que están, a los que se han convertidos en algunos de mis más grandes amigos, sabéis que esto va por vosotros y sin vuestro trabajo diario hoy no estaría escribiendo estas líneas. Por último, pero no menos importante, quiero dar las gracias a nuestras parejas, nuestros hijos, que entienden que esta es nuestra pasión y que siempre están ahí apoyándonos a pesar de las muchas horas dedicadas. Va por ellos también.
RAÚL LÓPEZ
EDITOR Y MAQUETADOR
RAÚL LÓPEZCOORDINADORES
PEDRO MONJE JORDI T. PARDO MARIANO ABRACH IVAN RIVAS JAVIER AGRAFOJOCOLABORADORES
ENRIC RÍOS MARCOS MARTÍN RAÚL SILVESTRE SERGIO ROBLA ALEJANDRO UGARTONDO ALBERTO BENAVENTEAGRADECIMIENTOS
Si algo tenemos claro en Zona Negativa es que por
encima de todo, somos una gran familia, y que sin el trabajo que realiza el redactor de actualidad, o el reseñista o el crítico de Cine el proyecto no sería el mismo. Es por eso, que en este momento tan espe-cial nos queremos acordar de aquellos que forman parte hoy del equipo: Toni, David, Alberto, Daniel, Luis Javier, Ivan, Enrique, Juan, Jordi, Javier, Samuel, Izan, Eneko y Sergio, obviamente, también de aquellos del equipo que han participado de forma más activa en este proyecto y que aparecen arriba. No sería justo en este momento no acordarse de vosotros lectores que nos seguís fielmente y nos animais a mejorar día a día, esto va también por vo-sotros.
Y por útlimo pero no menos importante, por aquellos que fueron miembros de este proyecto, sin ellos tampoco habría sido posible recorrer este camino.
WWW.ZONANEGATIVA.COM CONTACTO: [email protected]
ZONA NEGATIVA LA REVISTA. ESPECIAL SUPERMAN (Noviembre - 2013)
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contenido
05
SHOWCASE : SUPERMAN #1
Los años cincuenta del Hombre de Acero supusieron el debut de La Legión de Super-Héroes, Supergirl, Brainiac, Metallo, Krypto y muchos otros.
09
ADVENTURES OF SUPERMAN, DE JOSE LUIS
GARCÍA-LÓPEZ
José Luis García-López firmó algunos de sus mejores trabajos en la cabecera de Superman a finales de los años setenta.
12
KINGDOM COME
Mark waid y Alex Ross firmaron en esta obra uno de los OtrosMundos más prestigiosos de DC Comics con Superman como protagonista.
19
SUPERMAN : LEGADO
El primero de los muchos orígenes de Superman en el presente siglo fue de la mano de Mark Waid y Leinil Francis Yu.
23
SUPERMAN : IDENTIDAD SECRETA
Kurt Busiek analiza en un relato lleno de nostalgia qué ocurriría si existiese realmente un Clark Kent en nuestra Tierra.
26
SUPERMAN : LA CAÍDA DE CAMELOT
Kurt Busiek y Carlos Pacheco presentan un relato del Hombre de Acero en el que deberá aprender a aceptar sus dos herencias.
29
SUPERMAN : ORÍGENES
Geoff Johns y Gary Frank conjugan en el penúltimo origen oficial de Superman múltiples elementos de la mitología del héroe.
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contenido
32
BATMAN / SUPERMAN
Reseña del primer número de la nueva serie regular co-protagonizada por los dos iconos de DC Comics a cargo de Greg Pak y Jae Lee.
35
SUPERMAN : EL HOMBRE DE ACERO
Reseña del primer número de la nueva maxiserie de Scott Snyder y Jim Lee, ambientada en el Nuevo Universo DC.
39
SUPERMAN / WONDER WOMAN
Dos leyendas como Superman y Wonder Woman comparten algo más que cabecera en esta nueva serie de Charles Soule y Tony Daniel.
43
UN SUPERHÉROE DE CINE
Repaso a la trayectoria del Hombre de Acero en las pantallas grande y pequeña a lo largo de su dilatada historia, llena de luces y sombras.
55
SUPERMAN : LA PELÍCULA
Richard Donner y Christopher Reeve marcaron a toda una generación haciÉndonos creer que el hombre sí puede volar con su versión de Superman.
60
EL HOMBRE DE ACERO
A tiempo del 75º aniversario, Zack Snyder y David Goyer reinventan a Superman desde cero dando un papel relevante al mundo y herencia kryptoniana del personaje.
64
SUPERMAN EN EL CÓMIC
Análisis de los autores y de las sagas que han dado forma a los 75 años de historia del superhéroe más grande de todos.
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R E S E Ñ A
SHOWCASE: SUPERMAN 1
La nostalgia es tan poderosa como un puñetazo del Hombre de Acero
E
n el noveno arte, comoen cualquier otro ámbito de la cultura, suele ocurrir que la inundación de las novedades mes tras mes, acaba por esconder más y más el rico pasado del medio. No sólo eso, sino que implantan en el colectivo una forma de dibujar y de contar las historias que acaba por hacerse norma. Y ver o leer cómics que no cumplen esas normas se le puede hacer muy cuesta arriba al lector medio. Por lo general, los estándares que hayan dominado nuestras lecturas entre los 10 y los 20 años serán los que busquemos en otros cómics. Es ley de vida. Pero llega un punto en la vida de cada lector en que algo hace “clic”
y se nos ocurre echar la vista hacia atrás. Y siendo Superman el superhéroe más longevo de la historia hay mucho material para echar la vista atrás. El problema es que en general las políticas de reediciones de las editoriales suelen remontarse a las décadas más cerca-nas, dejando décadas enteras generalmente olvidadas. Por suerte, DC Comics empezó a remediarlo a partir de los años 90 con sus Archives. Con un formato de lujo y en tapa dura se presentaban las primeras historias de sus superhéroes más reconocibles a razón de unos 20 números por tomo pero a un elevado precio dado el formato elegido. Sin embargo, unos años después de que comenzara el nuevo siglo la editorial decidió dar un salto en el tiempo y en el formato con sus Showcase Presents. El formato elegido tenía un único objetivo: leer lo más posible al mínimo precio. Así, ya centrán-donos en Superman, su primer volumen alcanzaba las 560 páginas al irrisorio precio de 9,99 dólares. Eso sí, en blanco y negro. Pero no es algo que pueda impedir el disfrute de estos cómics. Ésta línea Showcase eligió en pág. 39
ARRIBA
Los últimos años de la década de los 50 fueron clave para ampliar la mitología del Hombre de Acero con personajes que permanecen hasta nuestros días.
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otros casos como punto de partida la década de los 60, y sin embargo con Superman decidieron comenzar en 1958, fecha que sin duda no fue elegida al azar. En ese año, tanto las temáticas como los autores implica-dos en su desarrollo venían siendo los mismos que años anteriores, así que estos dos últimos años de la década son perfectamente repre-sentativos de la misma.
No sólo eso, sino que ésta época fue especialmente prolífica a la que hora de añadir personajes y localizacio-nes a la mitología de Superman que siguen vigentes a día de hoy, como veremos más adelante. Y es que todos conocemos la coletilla “Superman creado por Jerry Siegel
y Joe Shuster” que aparece en cual-quier cómic del héroe de Krypton, pero si realmente hubiera que
acreditar todos los guionistas y dibujantes que han contribuido en cualquier tipo de aventura la histo-ria sería infinita. Un superhéroe con tantos años a sus espaldas como Superman tiende a generar en los aficionados disensiones en cuanto a qué época o qué autores crearon al Superman definitivo. Lo cual es una batalla fútil dado que muchos de ellos aportaron historias impere-cederas y mil veces referenciadas. Y los años 50 fueron, pese a lo que pudiera parecer, una época dorada para el hijo de Jor-El. La imaginación desbordada puede que creara situ-aciones más allá del ridículo en Batman, pero el carácter fantástico de Superman hace que el tipo de temática tratada en la época sea más factible y disfrutable leída en el siglo XXI. Ni los viajes en el tiempo, ni los extraterrestres ni la magia
van a asustarnos a estas alturas. Si abrimos la mente, nos daremos cuenta de que cada uno de los 29 números…o mejor dicho las 50 his-torias que componen este tomo son tan buenas historias como cualquier otra. El número de historias referido tiene que ver con el formato que por entonces tenía Superman, que se componía de tres historias de 8 a 10 páginas.
LOS GUIONISTAS
Los dos arquitectos principales de esta época fueron Otto Binder y Jerry Coleman. El primero era ya un veterano a finales de los años 50, habiendo trabajado más de una década en Fawcett Comics con la familia Marvel. Allí, junto a C.C. Beck, creador del Capitán Marvel, ayudó a desarrollar personajes tales
IZQUIERDA
Portada de Curt Swan para Superman #123, primera prueba para la creación de Supergirl.
DEBAJO
También Curt Swan dibujaría la primera aparición de la llave gigante con que se abría la Fortaleza de la Soledad (Action Comics #241)
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como Mary Marvel o Black Adam. El estilo de Binder era sin duda el más arriesgado de todos los que podemos ver en este volumen, ya que tendía a historias más fantásti-cas y de ciencia ficción. En esa constante búsqueda por sorprender al lector, su estilo podía crear histo-rias absurdas de pocas páginas que no dejarían ninguna huella o, por otra parte, algunas en las que naci-eron personajes importantes hasta el día de hoy: La Legión de los Super-Héroes, la Zona Fantasma, Brainiac, Supergirl, Metallo, Krypto…todos ellos nacieron de la imaginación de Otto Binder. Podría parecer sin leerla que está época era inmovilista, pero es todo lo contrario, en pocas etapas se ha desarrollado tanto la mitología de Superman como en ésta. La his-toria de la presentación Brainiac, por ejemplo, es simplemente per-fecta. En esta historia conocemos la afición del villano por encoger y embotellar ciudades, siendo una de ellas de Krypton (aunque todavía no tenía el nombre de Kandor). Superman resulta también encogido y gracias a la ayuda de un científico de la ciudad embotellada logra recu-perar su tamaño para rescatar la ciudad de las manos de Brainiac. Sin embargo, de esta manera el cientí-fico y la ciudad entera sacrificaban su última oportunidad de recuperar su tamaño original. Al finalizar la historia, Superman se la llevaría a su Fortaleza soñando en poder devolverles a su ser algún día y poder vivir con ellos. Lo dicho, perfecto. Aunque un detalle, el aspecto del villano se lo debemos a Curt Swan, que se encargaba generalmente de las portadas y cuyos diseños no tenían por qué coincidir con los del interior del cómic. Allí Al Plastino utilizó un Brainiac con cabeza agrandada y sin sus característicos
conectores cerebrales.
Jerry Coleman es el segundo gui-onista que más historias atesora en este volumen de Showcase Presents, y su estilo se distan-cia generalmente bastante del de Binder. Aunque también tiene su propia inventiva y así lo demues-tra en La super-llave del Fuerte Superman. Coleman construye la Fortaleza de la Soledad (ya llamada así en el interior del tebeo), situada en el ártico tal y como la conocimos en décadas siguientes. En esta his-toria se nos hace un recorrido por los extraños experimentos que Superman lleva a cabo en su inte-rior, así como por las extrañas cria-turas traídas de mundos lejanos. Es difícil no leer esta historia y acor-darse del trabajo de Grant Morrison en All-Star Superman. El escocés siempre ha mostrado una gran admi-ración por la Edad de Plata y así lo ha demostrado en sus acerca-mientos tanto a Superman como a Batman. Pero Coleman, como decía, suele optar por entornos más ter-renales y enfoques más sentimen-tales. Los títulos de algunas de sus historias lo dicen todo: El super-sueño de Lois Lane, Las dos caras de Superman, Cuando no había Clark Kent o El fantasma de Lois Lane. Otra de las características de los guiones de Coleman es el mis-terio que impregna a muchas de sus historias, en las que se desar-rolla un enigma que acabará siendo resuelto en la última página gracias al ingenio de Superman. Es decir, mientras Otto Binder desarrollaba plenamente los superpoderes de Kal-El, Jerry Coleman prefería mostrarnos su lado más cerebral. De hecho, Binder le atribuía poderes que hoy en día ha perdido, como la capacidad de atravesar la “barrera
del tiempo” y viajar por él como por el espacio. Capacidad que adoptaría Richard Donner 20 años después para una escena de “Superman, la película”. Pero Binder llegaba más lejos aún, cuando en Superman #127, en el que se presentaba a Titano el Super-Simio, nuestro héroe mandaba al mono a la época pre-histórica con un super lanzamiento. Tras ello, se aseguraba de haber acertado mirando con su visión telescópica a aquella era.
También contribuye de forma signif-icativa en estos números el mítico nombre de Bill Finger. Co-creador de Batman en 1939, en estas páginas el guionista impregna un estilo más sobrio y contenido, pero a la vez ágil y moderno. Destaca especialmente una historia de Superman #129, La chica del pasado de Superman, donde se nos cuenta cómo en sus años de universidad Clark se enamora de una joven paralítica llamada Lori Lemaris a la que pediría en matrimonio. Ella acabaría descu-briendo su identidad de Superman y revelándole que en realidad era una sirena de Atlantis en una misión en la superficie, y que debía volver para jamás regresar. Contrasta el buen retrato que hace aquí Finger de la figura femenina con el que hacen sus compañeros de Lois Lane, cuya única misión en la vida parece ser que Superman se case con ella.
LOS DIBUJANTES
Cuando en 1948 Jerry Siegel y Joe Shuster abandonaron National Comics por su disputa por los derechos de Superman, el nuevo editor de las colecciones del personaje, Mort Weisinger, trajo a varios artistas que marcarían el estilo de estas coleccio-nes durante al menos dos décadas. Los
tres elegidos serían Wayne Boring, Al Plastino y Curt Swan. Fue idea de Boring reducir la cabeza de Superman en relación al tronco, algo que no hacía con Clark Kent. Eso hacía que las diferencias entre las dos identidades fueran mayores, pero también implantó un estilo del que fue difícil deshacerse. Al Plastino realizaba un dibujo bas-tante clónico al de Boring y entre ambos se repartían el 90% de los números de Action Comics y Superman, así que cualquier imagen que veáis de la época seguro que será de alguno de ellos. Si no se trata de una portada, claro, ya que ése era por aquel entonces el cometido de Curt Swan. Antes de que le llegara la oportunidad de convertirse en el nuevo estándar de dibujo durante los años 60, Swan ya demostraba mes tras mes su estilo con portadas en las que generalmente deja en mal lugar a los artistas interiores, cambiando diseños para mejor y representando figuras más estilizadas y creíbles. Sin duda el artista que más se desmarca del resto en este tomo es Kurt Schaffenberg. A este joven dibujante lo trajo Otto Binder un año antes y pronto demostró que podía aportar cosas nuevas. No sólo eran sus personajes mucho más expresivos, sino que su magnífica represent-ación de Lois Lane le valió el puesto de dibujante regular de Superman’s Girl Friend, Lois Lane durante los primeros diez años de vida de la serie. Curiosamente, tanto Swan como Schaffenberg acabarían trabajando a mediados de los 80 con Alan Moore en ¿Qué le pasó al hombre del
mañana?, buena muestra de que ambos tenían futuros prometedores. IVAN RIVAS.
Guión: Otto Binder, Jerry Coleman, Bill
Finger, Robert Bernstein, Alvin Schwartz.
Lápices: Wayne Boring, Al Plastino,
Dick Sprang, Kurt Schaffenberger, Curt Swan, Jim Mooney.
Tinta: Stan Kaye. Portada: Curt Swan.
Contiene: Action Comics #241-257,
Superman vol.1 #122-133.
Formato: Tapa blanda, 560 páginas.
Blanco y negro.
Fecha original de publicación: Junio
1958 – noviembre 1959. Precio: $9,99 DERECHA Superman despidiéndose para siempre de Lori Lemaris, la sirena con quién tuvo un amor fugaz
Adventures of Superman
de Jose Luis García-López
Genio y figura, García-López redefinió la figura del Superman moderno.
S
i existe una imagenicónica de Superman, no es la de John Byrne, o la de Curt Swan, que también, pero menos. Me explico. Desde tiempos inmem-oriales deambulan por ahí infinidad de camisetas, tazas y demás objetos de mercadería, ilustrados por uno de los artistas menos considerados de la industria. Uno de sus mejores dibu-jantes, quien lleva lustros sentado a la silla, pero con unas pocas obras de auténtico renombre en su haber, es el creador de esas imágenes, que pueblan incluso las calles con muchachos luciendo camisetas con ese Flash sonriente, ese Batman que parece sacado de algún tebeo de los setenta, o ese Superman
anacrónico ya, por desgracia, de musculatura perfecta y mandíbula apolínea. Así que todos hemos disfrutado de sus imágenes –cualquiera que haya visto un capí-tulo de The Big Bang Theory habrá sido testigo del uso de DC de sus icónicas ilustraciones, ya que muchos elementos de merchandising aparecidos en la serie llevan su firma-. Pero, por supuesto, escarbando más atrás, los criados bajo el influjo de las action figures de Kenner, aquellos Super Powers que lamentablemente fueron ganados en éxito, que no en calidad, por los Secret Wars de Mattel y Marvel, venían acompañadas de ilustraciones míticas de García-López, definiendo el diseño de los personajes de una manera que imperó en los ochenta hasta la revolución –algunos dirían que involución- estética de los noventa, con el rediseño de casi todos los uniformes superheróicos de la casa. No en vano, durante años el dibujante hispano argen-tino estuvo vinculado a DC como creador de las guías de estilo de la compañía, sentando el patrón estético de sus personajes. Con lo que ganamos en estampas
ARRIBA Ilustración promocional de García-López, convertido esos años en imagen de la editorial para muchos productos derivados.
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hermosas, pero perdimos a un dibu-jante que bien pudiera haberse dedi-cado a obras de mayor calado. La figura de José Luis García-López es una suerte de deidad en la sombra, reverenciada por gran cantidad de profesionales del gremio, con una pequeña horda de seguidores, pero siempre dentro de unos parámetros de culto minori-tario. Y es que las cualidades de García-López son innegables. Con un estilo clásico, deudor y a la altura de John Buscema o Joe Kubert, su trazo es tan reconocible como el de los recién citados. No importa que
la mayor parte de los guiones que haya dibujado estén a años luz por debajo de su capacidad como nar-rador. Da igual si dibuja historias de corte medieval como si llena las viñetas de pistolas de rayos y naves espaciales. García-López tiene esa cualidad de los grandes dibujantes de los setenta que bebieron con tre-mendo respeto el trabajo de Alex Raymond o Hal Foster, pendien-tes de la correcta composición de la página, así como de la perfecta eje-cución de las formas. Pero García-López, hijo de su tiempo, se per-mitió ir un paso más allá, adoptando modos nacidos en los sesenta,
con perspectivas más forzadas y personajes cuya coreografía de movimientos, aún siendo descrita al milímetro, busca la expresividad a través de ligeros trucos aberran-tes. Esta mezcla entre clasicismo de academia y arrebato expresionista velado, da pie a páginas de una belleza innegable, sofocante, donde la minucia en el trabajo recibe la rec-ompensa de viñetas que se pueden admirar por horas.
En el momento en el que García-López cayó en Superman, ya llevaba un par de décadas perfeccionando sus lápices a través de la Editorial Columba en Argentina, donde vivió y creció tras marcharse de España cuando era un infante. Tras el salto al mercado norteamericano y tras años de entintar y realizar proyectos de poca envergadura, su nombre empezó a sonar gracias a su labor para Jonah Hex, que le puso en el punto de mira de la DC, de modo que empezó a saltar por colecciones como Detective Comics, Adventure Comics o Brave and the Bold. Los episodios inclu-idos en esta antología correspon-den a esta etapa de su carrera abar-cando una franja que va desde 1975 hasta 1981. Estos números fueron suficientes para crear una imagen icónica de Superman, que incluso hoy persiste no sólo en la retina del aficionado, sino en el pensamiento visual del planeta. Su hombre de acero, tan estilizado como hercúleo, tan limpio como definido, de intensa mandíbula cuadrada y rizo clavado, se alza en el panteón de representa-ciones gráficas del personaje como un axioma imposible de rebatir. Aparte de bellas páginas, ¿qué encontramos en este volumen? Pues al hijo de Krypton víctima de la
DERECHA Página de José Luis García López, con el Superman icónico que todo el mundo reconoce
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Guión: Gerry Conway, Martin Pasko,
David Michelinie, Denny O´Neil, Len Wein, Elliot S. Maggin.
Lápices: José Luis García López
Tinta: Bob Oksner, Frank Springer, Dan Adkins, José Luis García López, Steve Mitchell, Joe Giella, Dick Giordano.
Color: Jerry Serpe, Glynis Wein,
Adrienne Roy.
Portada: José Luis García López Contiene: Superman #249, 301, 302,
307-309, 347, DC Comics Presents #1-4, 17 y All New Collector´s Edition C-54;
Formato: tomo de 360 páginas, editado
en cartoné con sobrecubiertas con solapas.
Fecha original de publicación:
1976-1981.
Precio: $39,99 psicotronía habitual que padecieron
sus páginas casi desde su con-cepción. Bien es sabido que el de Smalville nunca ha sido, según los autores, un personaje fácil de escri-bir. Sus tremendas capacidades, así como su cerrado universo, llevan al eterno problema de enfrentarle a amenazas a la altura. Esto dio pie a que la invasión alienígena en todas sus formas se convirtiese en leit motiv de un buen puñado de histo-rias, arrostrando al de la capa roja a todo tipo de seres extraterrestres y amenazas ultraterrenas. Esto da pie a relatos de fantaciencia tremenda-mente variopintos, donde se entre-mezclan estereotipos tan naif como alienígenas beligerantes con pinta de duendes paramilitares, con otros conceptos de ciencia pura y ciencia ficción hard, donde Superman es capaz de transportar plane-tas enteros a través de agujeros
de gusano en mitad del cosmos o donde las dimensiones alternativas en planos vibracionales distintos al nuestro son teorías asimiladas por el lector con la misma ligereza que por los personajes que las padecen. Son por tanto estas, historias que deben ser leídas con sana perspec-tiva. Mejor no la de la nostalgia, sino entendidas como explosiones imag-inativas, que aún ridículas y cier-tamente obsoletas, permiten el dis-frute por su insólita personalidad y por su descarada subversividad ante parámetros lógicos. Vamos, como lo que hace ahora Grant Morrison, pero eliminando las ínfulas metafísi-cas y las lecciones de para-ciencia de mercadillo. Y que conste que adoro al escocés.
Como si esto hubiera sido un preámbulo a su trabajo en las guías de estilo, gran cantidad de personajes del Universo DC
p r e - C r i s i s d e a m b u l a n p o r l a s páginas de este volumen. Tanto es así, que la mitad de sus episodios forman parte del título DC Comics Presents, una colección de team ups de Superman con otros héroes del panteón deceíta. Así, García-López nos regala su visión de tipos como Flash, Robin o Deadman, potenciando las cualidades de ciencia ficción de personajes afines al space opera, como Adam Strange o a la ciencia ficción del disparate como Metal Men o Firestorm. RAUL SILVESTRE.
DEBAJO
Portada alternativa de Jose Luis García-López
K I N G D O M C O M E
La obra cumbre de Mark Waid y Alex Ross en la que se muestra un futuro del
Universo DC que ningún héroe querría vivirr. ¿Será el regreso de Superman y
Wonder Woman la única posibilidad de salvación?
L
a década de los 90 escon-ocida por el nacimiento de la editorial Image y la aparición de un grupo de autores, con Rob Liefeld a la cabeza, que con su trabajo revolu-cionaron la industria del comic book americano. Su éxito se caracterizó por ofrecer ilustraciones espectacu-lares, mucho músculo, más violen-cia de lo habitual pero relegando el argumento a un segundo plano. El resultado fue una explosión de ventas inicial tan espectacular como lo fue el fracaso posterior de este tipo de negocio. El refrán de “mucho ruido y pocas nueces” se pudo aplicar a multitud de títulos y publicaciones que a finales de esa década provocaron una crisis, tanto de valores como de mercado, en el
Sin embargo, no todos los autores se vieron contagia-dos por la vorágine del papel satinado con cuerpos megadesarrollados, pistolones y cartucheras. En 1993 Alex Ross consideró que el tratamiento que muchos de los superhéroes de la Edad de Oro y Plata del cómic estaban recibiendo no era el más digno, e intuyó que el final de aquella moda iba a ser bastante dramático. La manera que tuvo de expresar su opinión ante la perver-sión que estaban sufriendo los héroes de DC Comics y toda aquella ola de nuevos personajes ultraviolentos se materializó en un guión para una serie limitada. En colaboración con Mark Waid, otro autor enamorado de los personajes de las primeras Edades del comic book, fueron moldeando y desarrollando la idea original. Finalmente, en 1996, bajo el sello de OtrosMundoss, DC Comics publicó Kingdom Come en una limitada de cuatro números.
“Ved, os muestro un misterio. No todos hemos de dormir, pero todos hemos de cambiar.”
ARRIBA Portada de Alex Ross para la recopilación en edición Absolute de Kingdom Come
R E S E Ñ A
R E S E Ñ A
ARGUMENTO
El universo alternativo que nos pre-sentan Ross y Waid es la supu-esta evolución del espíritu noven-tero en el medio superheroico. Un mundo donde la Liga de la Justicia se ha retirado impotente ante el empuje de las nuevas generacio-nes de metahumanos que no tienen escrúpulos a la hora de solven-tar los problemas, aunque sea con sangre. La población, que al prin-cipio acepta y apoya a los nuevos justicieros, asiste a la perversión de los valores que antaño encarnaban los superhéroes. En una década ven cómo los que se consideraban salvadores del mundo actúan como pendencieros sin escrúpulos que incluso luchan entre sí y sin valorar
las consecuencias de sus actos. Esta falta de ética y autocontrol provoca un desastre de dimen-siones nucleares que acaba con la vida de un millón de habitan-tes. Es el momento en el que las viejas glorias superheroicas deciden tomar cartas en el asunto, impar-tir justicia y pararle los pies a los metahumanos irresponsables. Y así ocurre, Superman y los suyos actúan de manera eficaz e inexora-ble pero al mismo tiempo cometen un gran error: ellos mismos hacen de jueces, jurado y verdugos de los culpables sin contar con aquellos a los que una vez prometieron pro-teger, el ciudadano de a pie. Los héroes actúan de manera tan auto-ritaria que los villanos clásicos como Lex Luthor, Vandal Savage,
Catwoman y otros, organizados bajo el nombre de Frente de Liberación de la Humanidad, ven la oportuni-dad perfecta para terminar de una vez por todas con el predominio de los héroes y sin el rechazo de la ciudananía. La trama se desarrolla de tal manera que todo conduce a una inevitable confrontación de trági-cas consecuencias entre los diferen-tes bandos a los que no podemos definir ¿Quién es el héroe y quién el villano? Un final que, por cierto, ya estaba predestinado.
Para analizar con mayor deten-imiento los entresijos de Kingdom Come hay que matizar quién con-forma esas facciones enfrentadas. Por tanto, repartiremos a los pro-tagonistas en distintos grupos para entender mejor su comportamiento.
IZQUIERDA
El Superman de Alex Ross
DEBAJO
Escena de Kingdom Come con Norman McCay ante El Espectro
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R E S E Ñ A
VENGA A NOSOTROS TU REINO
Toda la obra de Kingdom Come, desde el título hasta la composición de la trama, está rodeada de una atmósfera religiosa, más concretamente basada en el libro del Apocalipsis. Los pasajes bíblicos y las imágenes proféticas que aparecen en diferentes momentos de la historia nos advierten del carácter catastrófico en los que se van a desarrollar los acon-tecimientos. Importantes para entender este concepto apocalíptico son tres per-sonajes que aparecen a lo largo de la miniserie.
El primero es Wesley Dodds, el que fuera Sandman, quien tiene unas visiones pro-féticas de lo que podrá ocurrir si nadie pone remedio a la caótica situación a la que se ve abocada la humanidad. El segundo es el Espectro, la encarnación de la ira de dios que se presenta en la Tierra porque pronto tendrá que casti-gar a alguien por cometer un grave mal, pero para ello necesita a un agente que juzgue y sentencie. Es aquí donde tenemos que hablar de Norman McCay, un pastor protestante en horas bajas que atiende las plegarias de Dodds antes de su muerte heredando sus visiones. Dodds será los ojos del lector a lo largo de la historia de Kingdom Come y quien a la postre, y sin desearlo, sea el juez elegido por el Espectro para que dic-tamine sentencia sobre el destino de la humanidad. En un mundo donde los designios de la humanidad están en manos de los superhéroes del pasado, del futuro y los villanos, un simple mortal se encargará de valorar quien es el cul-pable del aciago destino que le espera al planeta. No es un dios quien juzga a los mortales, es justo lo contrario, un mortal que camina entre seres superiores para administrar justicia.
LOS DIOSES
“Y vi a los siete ángeles que estaban frente a dios…
Y otro ángel llegó y se posó en el altar, y tenía un incensiario de oro…
Y el ángel tomó el incensiario y llenó de fuego del altar…
Y los siete ángeles se prepararon para hacer su llamado…”
El trasfondo divino de la trama sitúa a la par a los superhéroes con entidades no terrenales, capaces de hacer lo mejor y lo peor por la humanidad. En Kingdom Come las visiones de Dodds y McCay que se aprecian a lo largo del cómic muestran un futuro aciago e inevitable por el que alguien debe responder. Por tanto, toda la historia se envuelve en una atmósfera mística y de carácter religioso que le otorgan suma relevancia como pocas veces ha ocurrido.
Si son los superhéroes los que provo-carán el armagedón que se vaticina, entonces ellos deben tener un protago-nismo esencial para entender las causas de ese trágico destino. Los dioses en esta obra son los héroes del pasado, aquellos que aún se les recuerda pero que la memoria comienza a borrar (De hecho un camarero disfrazado de Linterna Verde dice que él podría pasar por un buen Flecha Verde, un ejemplo de cómo la sociedad va olvidando quién es quién). El accidente nuclear provocado por los metahumanos, con Magog a la cabeza, fuerza el regreso de los super-héroes retirados.
Sin embargo, estos no retornan bajo una misma bandera. Superman lidera a un grupo compuesto por héroes como Wonder Woman, Linterna Verde, Flash,
Power Woman y Hawkman, entre otros, cuya intención es arrestar y reformar a los metahumanos rebeldes. Mientras que Batman, Flecha Verde, Blue Beetle y Canario Negro forman una facción que ya lleva tiempo trabajando por mejorar la situación y que no quieren seguir el ejemplo de Superman. Pero ¿Por qué estas diferencias?
Superman y los suyos llevan tiempo ale-jados del contacto con la humanidad. Tras la muerte de Lois Lane, Clark decidió retirarse a su Fortaleza de la Soledad y olvidarse del resto del mundo; Wonder Woman hizo de embajadora de la paz, pero falló en su cometido y ha perdido su condición de princesa de Themyscira; Green Lantern vive en una fortaleza espacial esmeralda, preocupado más de las amenazas exteriores que de las terrestres; Hawkman ha optado por pro-teger la naturaleza de aquellos que la destruyen y Flash se dedica a vigilar Keystone City, pero se ha convertido en la viva encarnación de la veloci-dad y nadie puede reparar en su pres-encia… En definitiva, el grupo liderado por Superman ha perdido parte de la empatía con el resto de los humanos y aunque sus intenciones son buenas, no comprenden las necesidades del resto de los mortales.
Superman intenta convencer a los meta-humanos hablándoles de verdad y jus-ticia, pero se trata de su verdad y de su justicia. Aquellos que no comulgan con su palabra son encerrados en un gulag en mitad de Kansas sin previo juicio. Él cree estar luchando por los intereses humanos pero en ningún momento se ha detenido a preguntarles qué es lo que desean. Sus planes de mejorar la situ-ación mundial son tan ambiciosos que se olvida de consultar a quien habita el planeta. Además, los consejos que le da Wonder Woman no son los más adecua-dos. Ella, que ha perdido su condición
de embajadora de la paz, tal vez no sea la más adecuada para aconsejar a Superman sobre cómo lidiar con los metahumanos peligrosos. Su punto de vista es más marcial de lo que solía ser e incluso Kal-El se da cuenta de que tal vez ese no sea el rumbo a seguir.
Por otro lado, los héroes agrupados bajo el liderazgo de Batman prefieren tomar un curso de acción diferente. Bruce Wayne, que no se ha retirado de sus funciones como el resto de la Liga de la Justicia, quiere lidiar con el problema de los metahumanos contando con el resto de las autoridades mundiales y de paso controlar al Frente de Liberación de la Humanidad. Él sabe que los villa-nos no se quedarán impasibles ante el enfrentamiento entre superhéroes y opta por infiltrarse engañosamente entre sus filas para conocer mejor sus intenciones. Los aliados de Batman son algunos de los componentes de la Liga de la Justicia que no siguen la doctrina de Superman y los hijos de aquellos que se retiraron años atrás, la juventud rebelde. Aunque esta facción es más terrenal y parece estar más vinculada a las necesidades humanas, su radicalismo, orgullo e intransigencia a pedir ayuda del resto de los superhéroes no les permite evitar el Apocalipsis. Es Superman quien en el cuarto número de la miniserie se acerca a Batman para buscar una colaboración mutua y evitar un final catastrófico. Separados no podrán conseguir nada, pero juntos, con el poder de unos y el ingenio de otros, tal vez logren sortear la situación.
LOS DEMONIOS
“Os digo hermanos que la sangre y la carne no heredarán el reino de dios”. En Kingdom Come no encontramos a un antagonista definido que los héroes deban derrotar. Tampoco podemos decir
que haya un mal encarnado en un grupo o ser, sino que más bien son las accio-nes conjuntas de diversos agentes las que desencadenan el Armagedón. Claro que, si tuviésemos que otorgar colores entre blanco y negro a los diferentes bandos que componen la obra, pues tal vez nos encontraríamos ante un amplio espectro de grises.
Posiblemente Lex Luthor y su FLH sean la organización que mejor podamos definir como villanos. Aparte de su histo-rial como enemigos de los superhéroes, ellos no están muy equivocados al pensar que los metahumanos son más un prob-lema que una solución para la sociedad. Sin embargo, ellos intentan aprovechar el caos creado en el enfrentamiento entre los superhéroes para prender la mecha del desastre apocalíptico. Las fichas sobre el tablero las han dispuesto los propios superhéroes dejando a su libre albedrío a los metahumanos y luego creando el gulag, el FLH sólo tiene que poner al rey en jaque para desencadenar el infierno en la Tierra.
Con el Capitán Marvel bajo su dominio, Luthor planta en su cerebro la idea de que todo el mal que está pasando la humani-dad es debido a los superhéroes y por tanto su erradicación es el único remedio para que cesen los problemas. Los vil-lanos nunca lo han tenido tan fácil, con uno de sus mayores rivales entre sus filas dispuesto a liderar una revuelta entre los metahumanos encerrados en el gulag para enfrentarse a sus carceleros. ¿No están en pleno derecho a rebelarse aquellos que han sido sentenciados sin haber recibido un juicio antes?
Ahora que menciono a Billy Batson, él es otra de las consecuencias de todo lo que se ha hecho mal en el universo preapocalíptico creado por Ross y Waid. Es la encarnación del poder de Superman en un cuerpo humano y mortal y por tanto es como si viésemos las dos facciones de
los héroes en un hombre. La desidia, el abandono y la falta de moral que subyace en la sociedad de Kingdom Come afectaron por igual al Capitán Marvel, incluso más. Si los humanos se fueron olvidando de los super-héroes, estos últimos también se olvidaron de uno de los suyos. Sólo Luthor fue quien mostró interés en él, pero para un propósito egoísta: acabar con el predominio superhe-roico. El villano tenía la herramienta, las malas decisiones de humanos y superhéroes en conjunto la pusieron en funcionamiento.
El otro grupo al que podríamos denominar antagonista es de los metahumanos. Aunque son casi innumerables los personajes que aparecen en Kingdom Come, el máximo representante de esta facción es Magog. Alex Ross quiso encarnar todo lo malo de los años 90 en una figura y tomó como referencia al Cable de Rob Liefeld; tuerto de un ojo, con armas enormes, car-tucheras y el yelmo de otra de sus creaciones, Estrella Rota. El nombre hace referencia a una figura bíblica que está relacionada con el Apocalipsis, lo que viene a ser una premonición de lo que ocurrirá en el cómic. Magog fue quien mató al Joker en represalia por los asesina-tos del Daily Planet. Fue juzgado por ello y declarado inocente, lo que dio pie al retiro de la Liga de la Justicia y a la nueva era de metahumanos sin escrúpulos. Una vez sucede el accidente nuclear de Texas, él es el foco de todas las críticas y el obje-tivo número uno de Superman para empezar con la reeducación de la última generación de superhéroes. No obstante, Magog se encarga de recordarle al propio Superman que él existe porque el público aceptó su forma de actuar y el Hombre de Acero no quiso cambiar, sino darle la
espalda a todos y dejar que el mundo fuera a peor.
“Por tu culpa el mundo cambió y tú no quisiste cambiar, así que me eligieron, eligieron al hombre que mataba sobre el que no mataba y ahora ellos están muertos.”
Magog se siente responsable de sus actos e intenta redimirse, pero también carga la culpa en aquellos que alentaron su comportamiento, tanto a la población con ansias de venganza y sangre como a los super-héroes que prefirieron mirar hacia otro lado. Él fue la figura elegida para rellenar el hueco que Superman y el resto de la Liga de la Justicia no supi-eron ni quisisupi-eron llenar cuando fue necesario. Esto es tanto una crítica de los superhéroes (y sus editoriales) que no supieron adaptarse a los años 90 como a los lectores que se vieron atraídos por el cómic violento de aquella década. Como anécdota hay que añadir que el diseño y el desar-rollo de Magog tuvo tanto trabajo que lo que debía ser la encarnación de lo
que los autores rechazaban, finalmente se convirtió en un personaje al que le cogieron especial cariño.
LA REDENCIÓN
Waid declaró en su momento que “la redención es la fuerza conductora de la serie” y es básicamente la moraleja de Kingdome Come. No se trata de una lucha del bien contra mal, sino de asumir lo que cada uno ha hecho mal y corre-girlo, por tanto se trata más de la lucha contra uno mismo. En este cómic son muchos los que tienen que revisar sus actos: los humanos, los superhéroes, los metahumanos…
Superman, que es el hilo conductor de la miniserie, es quien se da cuenta de que el comportamiento habitual de él y los suyos no va a solucionar los problemas a los que se asoma el planeta. Debe ser mediante la reflexión y la colaboración mutua de los arriba implicados lo que de por finalizado el Apocalipsis, es decir, crear un nuevo paradigma. Sin embargo, todo cambio o nacimiento viene prece-dido de una muerte. Aquí son varias las
muertes que llevan a ese cambio de men-talidad global y al nacimiento de un nuevo Superman: Lois Lane, el millón de habi-tantes de Kansas, los superhéroes y por puesto Shazam. Él, una vez más, es la encarnación de la pérdida por parte de todos los bandos implicados: Billy Batson es la herramienta de los villanos, pero también es un humano y un superhéroe. Al final el Espectro no imparte ningún castigo porque todos ya han sufrido y perdido lo suficiente y definitivamente han aprendido la lección.
Los superhéroes deben adaptarse a los nuevos tiempos, pero nunca sin abandonar su moral. La historia de Kingdom Come muestra una humanización de los dioses, que tienen defectos y se equivocan, que no son infalibles. Se trata de una cura de humildad y de concienciación por parte de los héroes de DC que finalmente terminan aprendiendo de sus errores.
EL EPÍLOGO
En la edición de coleccionista de la mini-serie se incluyó un epílogo en el que Superman y Wonder Woman, ahora
DEBAJO
El enfrentamiento de Superman y Shazam uno de los momentos cumbres de Kingdom Come
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acertado y espectacular; entre la inclusión de personajes semi-desconocidos, nuevos diseños, clásicos del pasado, personajes de otras editoriales (incluida Marvel), de series de TV, películas y el arte de Ross, el despliegue visual e histórico es digno de repasar y admirar una y otra vez. Para aquellos a los que les guste deleitarse en los detalles de las viñetas, Kingdom Come es la Biblia de las referencias al comic book americano. Estas son algunas de las más curiosas:
- En una pared aparece pintada la frase “Who watches the Watchmen?” (¿Quién vigila a los vigilantes?), la famosa frase de la obra de Alan Moore.
- En una vitrina de objetos vintage aparece un ejemplar de Under the Hood, el libro escrito por Hollis Mason, el primer Búho Nocturno de Watchmen.
- Superman está acompañado en la Fortaleza de la Soledad por un perro, un caballo, un gato y un mono, clara alusión a los súper animales Krypto, Comet, Streaky y Beppo.
- La cantante Björk aparece dos veces en la miniserie: en un cartel de la ciudad y obser-vando sonriente el regreso de Superman. - Phil Sheldon, el protagonista de la serie limitada Marvels, forma parte del grupo de periodistas que entrevistan a la Liga de la Justicia en su regreso.
EL LEGADO
El éxito de Kingdom Come fue tal que, aun siendo una historia de un OtrosMundos (aunque más tarde DC aclaró que los acontecimientos de la obra tuvieron lugar en Tierra-22, el universo de origen de la Legion de Superhéroes), mucho de lo que allí sucedió tuvo repercusiones en el uni-verso DC posterior. En 1999 Waid escribió una secuela de la obra, The Kingdom, pero
esta vez sin la colaboración de Ross y sin la misma repercusión que la obra original. Y años más tarde, este último autor quiso darle un final cerrado a la obra y de paso aclarar algunos detalles relacionados con la matanza del Joker en el Daily Planet y su muerte a manos de Magog. Esta historia tuvo lugar en el One Shot JSA Kingdom Come Special “Superman” y Justice Society of America Vol.2 #22 (Febrero de 2009). Pero aparte de la conclusión defini-tiva de Kingdom Come, la miniserie también sirvió de inspiración para incor-porar algunos de sus personajes, o sus rediseños, en la serie de la JSA, aunque algunos de ellos ya lo habían hecho con anterioridad: Lightning (hija de Black Lightning), Magog, Jakeem Thunder, Tomcat (hijo de Wildcat), Judomaster y Cyclone (nieta de la Tornado Rojo origi-nal) han sido algunos de ellos.
Y evidentemente, todo éxito comercial siempre viene acompañado de sus pro-ductos derivados, y Kingdom Come no ha sido una excepción. Sin olvidar tampoco las interpretaciones cine-matográficas que los fans de la obra han realizado al respecto.
EL SUPERMAN DE KINGDOM COME
Como suele ocurrir en todos los OtrosMundoss, los héroes protagoni-stas son presentados con rasgos dife-rentes a sus contrapartidas más habit-uales. En el caso de Kingdom Come tenemos a un Clark Kent ya entrado en años, con unas canas que definen claramente esa veteranía. Tal vez la muerte de Lois Lane haya contribuido a esa vejez física, y es que a menudo un trauma severo afecta físicamente a algunas personas y no sería descabel-lado pensar que Superman haya pasado por lo mismo. Al menos él mantiene su luto y expresa su sentir llevando esa casados, se reunen en el restaurante
Planeta Krypton para comunicarle a Batman que esperan un hijo. Pero más allá de darle la buena nueva, Diana también quiere que el Caballero Oscuro sea el padrino de la criatura para que les ayude en la educación del que posiblemente será el ser más poderoso de la Tierra. Tanto Wonder Woman como Superman creen que necesitan de la catadura moral de un mortal como Wayne para que enseñe a su futura hija lo que a ellos no se les ocurriría. Así, en este epílogo compro-bamos que de todos los errores que se cometieron durante Kingdom Come, los superhéroes han aprendido la lección y de nuevo tanto seres inmortales como humanos colaboran por el bien común. Si el Apocalipsis terminaba con la muerte de Billy Batson y otros tantos metahumanos, el nuevo mundo vendrá acompañado de nuevos héroes.
PERSONAJES Y REFERENCIAS
Ross y Waid crearon una historia muy crítica con los superhéroes del momento, pero sólo quien lo hace desde el cariño lo consigue sin que sea un ataque frontal, desmedido y sin moraleja. Podemos decir sin lugar a dudas que ambos autores son unos enamorados de los personajes de los primeros años de DC (y demás compa-ñías de comienzos y mediados del siglo XX) y no quisieron dejar pasar la opor-tunidad de expresar todo ese respeto y amor en este cómic. Aunque Kingdom Come está situado en un universo paralelo y futuro, los autores incluy-eron toda una pléyade de personajes nuevos y clásicos adaptados a la his-toria que enumerarlos sería una tortura para quien suscribe este artículo. Es como si ambos autores quisieran con-struir ese futuro alternativo de DC con el pasado, sin olvidar nunca los orí-genes. El resultado no pudo ser más
Guión: Mark Waid, Alex Ross Lápices: Alex Ross
Tinta: Alex Ross Color: Alex Ross Portada: Alex Ross
Contiene: Kingdom Come #1-4
Formato: tomo recopilatorio (Absolute)
de 344 págs.
Fecha original de publicación USA:
1996.
Fecha publicación España: 2007 Editorial: Planeta de Agostini. Precio: 30,00€
nueva S en el pecho con fondo negro. Además, debemos agregar que su prolongada exposición al sol a lo largo de su vida lo ha convertido en un ser mucho más poderoso (si cabe) e incluso inmune a la kryptonita. Todo este desarrollo de poder en Superman lo convierte en un individuo invulnerable pero se contrapone con su erosión de las habilidades sociales.
Este superhéroe dolido y decepcionado ha preferido dejar de lado a la humanidad y retirarse a la soledad de su Fortaleza, acompañado solamente de sus mascotas. Tanto tiempo alejado del contacto humano lo ha con-vertido casi por completo en un extraterrestre que no entiende las necesi-dades humanas. Como ya he mencionado anteriormente, cuando Superman regresa a la vida pública, toda decisión que toma lo hace sin valorar las con-secuencias y cada paso que da acerca más a la humanidad al Apocalipsis. Por tanto, tenemos como protagonista de la historia a un superhombre que a pesar de realizar acciones heroicas, cada una de ellas y en su conjunto repercuten para mal en la humanidad. Podemos decir que es la antítesis de lo que estamos acostumbrados a ver en las páginas de un cómic de superhéroes. Sólo al final, cuando el pastor McCay le revela a Superman de las posibles consecuencias de un enfrentamiento entre metahumanos, Clark se da cuenta de que no pueden seguir comportándose como lo han hecho desde el regreso de la Liga de la Justicia. Por primera vez desde hace mucho tiempo escucha a un mortal (en contraposición con los consejos erró-neos de Diana) y decide hacer caso a sus palabras. Superman comienza aquí una reconciliación con la humanidad, pero antes de completarla debe pasar por una nueva redención en compañía del resto de metahumanos, ver como cientos de los suyos perecen ante sus ojos por su incapacidad a enfrentarse a los problemas desde el principio sin atender a otras opinio-nes, como por ejemplo la de Batman.
Una nueva etapa comienza en la vida de Superman, y tanto en el epílogo de Kingdom Come como en las páginas finales de los números de la JSA en las que él aparece, el ciclo de vida y muerte se repetirá una y otra vez, aprendiendo siempre en cada una de ellas. MARCOS MARTIN.
ARRIBA
Kal-El reúne a su equipo antes de la gran batalla final
SUPERMAN:LEGADO
Mark Waid redefine al Hombre de Acero de principios del siglo XXI.
L
o bueno de los cómics esque si la historia te atrapa y te seduce, da igual que no forme parte de una con-tinuidad específica, o que fuera escrita hace unas cuantas décadas y pueda parecer fuera de tiempo. Las grandes historias están ahí para disfrutarlas en cualquier momento y hacer que veamos con otros ojos, o tal vez por primera vez, a esos personajes que a la postre se convierten en nuestros favoritos. Superman: Legado es la historia del origen de Superman. Sí, “una más” podrá pensar alguno que otro, y puede que no sea la más original en cuanto a la trama porque ya se sabe, es una versión publicada en 2003 de
lo que todos ya sabemos: génesis y aparición del primer superhéroe en la Tierra. Pero entonces ¿qué tiene de interesante esta obra? Personalmente el interés radica en cómo se cuenta quién es Superman, el por qué de sus motivaciones mientras asistimos al viaje interior del mayor superhéroe de todos los tiempos.
Porque, aunque Superman sea un extraterrestre, siempre se le ha visto como un humano (muy poderoso) más. De hecho, su nombre así lo indica pero a Mark Waid le intrigaba qué se le tenía que pasar a Kal-El por la cabeza cuando dejase la adolescencia y se adentrara en el mundo de los adultos. Un chico muy poderoso, aunque lejos de su tierra natal y separado trágicamente de sus padres biológicos, en un mundo donde aparentemente es igual al resto de la gente pero que sabe conscientemente que en realidad es bastante diferente. Por tanto, el interés de Waid se centró en construir una historia alrededor de la identidad de Kal-El/ Clark Kent/Superman.
ARRIBA El caracter icónico e inspirador de Superman queda patente a lo largo de toda la obra de Mark Waid. DERECHA
Muestras del trabajo del excelente
dibujante Leinil Francis Yu.
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LOS PADRES
No hay duda de que el papel de los padres supone una base importante en el desarrollo de un hijo, y por tanto Waid consideró que la presencia de los progenitores de Kal-El/Clark debía ser fundamental en la historia. La primera pareja de padres, Jor-El y Lara, son represen-tados casi de la manera clásica y original; ambos preo-cupados por el devenir de su hijo en un mundo, Krypton, sentenciado a muerte. Sin embargo, resulta interesante que esta pareja de personajes se muestra con los roles ligeramente cambiados. Si bien a menudo es la madre la más reticente a abandonar a un hijo, en esta histo-ria es Jor-El quien se muestra dubitativo a la hora de lanzar a su hijo al espacio en una cápsula hacia un
destino incierto. Es Lara entonces quien saca el coraje para convencer a su marido de que las posibilidades de supervivencia de Kal-El están lejos de Krypton. Además, no olvidan de incorporar una especie de tableta en la que se narra la historia de su civilización, para que su hijo conozca en el futuro sus orígenes. No obstante, veremos que este comportamiento no es único en los padres biológicos, sino que también se aprecia y se desarrolla aún más en sus padres adoptivos.
Clark no tiene definida su identidad. Sabe que atesora un gran poder del que puede sacar provecho, pero cada vez que lo ha mostrado, aquellos que le rodean le miran desconcertados ante lo que una vez fue conocido y ya no lo es. No ven a Clark, ven a alguien desconocido, extraño. Aquí Waid hace uso del recurso que Philip Wylie utilizó para Gladiator, el que se considera el primer superhéroe; el hombre con poderes como figura incom-prendida y rechazada por la sociedad. Así que Clark se dedica a trabajar como periodista para asistir a los acon-tecimientos pero no influir en ellos. Su miedo al rechazo
le impide ir más allá. Su profesión lo sitúa en África para cubrir un conflicto entre dos tribus en la que una intenta dominar a la otra mediante la extorsión, la vio-lencia y acabar con su identidad. Es en mitad de esta guerra que nuestro héroe, gracias a Kobe Asuru, el líder de la tribu oprimida, se conoce mejor así mismo y decide cambiar el rumbo de su vida.
Y es aquí donde entra la otra pareja de padres, los adoptivos Kent. Ambos se muestran casi de la misma manera que Jor-El y Lana, aunque en este caso Martha es la especialista en tecnología ya que ella es quien mejor se maneja con el ordenador e internet. Cuando Clark les cuenta que quiere cambiar el curso de su vida y dedicarse a ayudar a los demás embutido en unos ropajes heredados de su familia original, Martha le muestra todo su apoyo mientras que Jonathan es más reticente. Él lo ha tratado y criado como un hijo y ahora quiere seguir el legado de una familia que por algún motivo lo tuvo que aban-donar. Su padre terrestre comienza a verlo como “el otro”. Pero Clark no pretende sustituir su parte humana por la kryptoniana, sino combinarlas, pero para ello necesita una doble identidad, una privada en Metrópolis y casi intrascendente, el disfraz con el que oculta tras unas gafas, traje y timidez extrema al verdadero héroe. Otra como personaje público al servicio de la humanidad, sin máscaras y con su emblema familiar, la gran S, por bandera. Existe una tercera identidad, aunque deberíamos hablar de la primera, que utiliza en Smallville donde se muestra tal y como ha sido criado por sus padres, el Superman sin disfraz. La idea de Clark no es segregar o recha-zar una parte de sí mismo, es construir una persona a partir de su origen kryptoniano y su cultura humana.
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Aunque esto pueda parecer una mezcla confusa de identidades, en realidad es una traslación casi literal de la definición que algunos autores tienen sobre la identidad, que “se comporta como algo relativo, como un núcleo plástico capaz de modifi-carse a lo largo de la vida y el desar-rollo, lo que permitiría al ser humano tener la capacidad de comportante de formas diferentes según el con-texto en el que deba actuar“.
CLARK REPORTERO
Esa doble identidad que quiere con-struir Kal-El en Metrópolis se basa en opuestos. Si Superman es deter-minado, valiente, poderoso y seguro de sí mismo, el Clark Kent que vive en la ciudad debe ser todo lo con-trario: inseguro, débil, tímido, con un perfil tan bajo que nadie repare en él y descubra quien es en realidad. Es más, para reforzar esta imagen se le añade como contrapunto a un personaje con carácter como es Lois Lane. Ella es la periodista más importante del Daily Planet y al contrario de lo que suele ocurrir con muchos personajes femeninos, es de armas tomar. No acepta un no por respuesta y no duda en enfren-tarse al peligro si la noticia merece el riesgo. El papel de personaje débil y casi vilipendiado es interpretado por Jimmy Olsen y también por el propio Clark Kent, quien se haya cómodo bajo ese perfil. Por tanto, tenemos de nuevo un caso de roles invertidos, la mujer es el personaje dominante mientras que los hombres son los subordinados de apariencia inocente.
LEX LUTHOR, EL NO SUPERMAN
La identidad de Superman en Legado también se basa en dualidades y
contraposiciones y para presentar al villano por excelencia del primer super-hombre Waid no cambia de estrategia. Lex Luthor tiene los mismos orígenes que Clark, el pueblo de Smallville, pero quienes una vez fueron grandes amigos cambiaron el rumbo de sus vidas para convertirse en lo opuesto del otro. Kent recibía el apoyo y cariño de su humilde familia a la vez que era uno más de la comunidad estudiantil de su pueblo. Sin embargo, Lex era el hijo de un millonario poco preocupado por su hijo y cuya carencia de afecto era sustituida por dinero y bienes materiales. Además, el joven Luthor era la mente más brillante de todo el instituto, pero también el bicho raro del que todos se mofaban, todos menos Clark ¿Por qué? Porque tal vez ambos eran “el otro”, Lex el friki para-noico, Clark el alien.
Pero la vida de adultos ha cambiado a ambos. Lex ya no recuerda al Clark de Smallville y mientras éste se ha conver-tido en un millonario y reconocido ciu-dadano de Metrópolis, Clark es nuevo en la ciudad y un completo desconocido. Pero nuestro héroe sabe que Lex es un ególatra que hará lo que sea para acabar con su incómoda presencia y evitar que se convierta en el nuevo salvador de la ciudad. Ese puesto le corresponde a Luthor y no a un extraño, a un “alien”. Por tanto, Luthor se propone presentar al nuevo héroe como una amenaza para la ciudad; no por lo que haga, sino por lo que es, un desconocido de otro planeta que se hace pasar por humano: “Not one of us” (No es de los nuestros) dice un titular del Daily Planet, lo que resume en pocas palabras cómo la maniobra de Lex surte efecto. Porque ¿qué puede ser más siniestro que alguien que se parece a nosotros pero que en realidad no lo es? Lo familiar que se vuelve extraño. Esto nos recuerda al pensamiento que se fomentó durante la Guerra Fría en los Estados Unidos; cualquier ciudadano podía ser
un comunista, porque físicamente no son diferentes, pero su forma de actuar y de pensar sí y por tanto alguien debía identi-ficarlos para combatirlos. Es Luthor quien realiza esa función. Él señala, el resto teme y rechaza. Es en el binomio Lex/ Clark donde encontramos dos nuevos ejemplos de inversión de roles. En el primero se nos muestra al villano como una figura reconocida en su sociedad, una identidad secretamente trabaja para lograr sus oscuros propósitos. Pero Superman es visto por los habi-tantes de Metrópolis como un extran-jero de confusas intenciones, aunque su propósito real no sea más que ayudar con los dones que su naturaleza le ha otorgado. El villano maniobra desde lo alto de su rascacielos tras las puertas de su oficina sin que nadie repare en su presencia física, mientras que el héroe muestra su verdadero yo abiertamente a la luz del día, ofreciendo su mano a quien necesite ayuda. El segundo ejemplo de inversión es de tipo espacial. Tal como mencioné anteriormente, durante su ado-lescencia Clark es un miembro intregado de la comunidad de Smallville, mientras que Lex es una especie de paria que sufre un alejamiento de la sociedad auto-impuesto. Pero una vez el joven Kent se traslada a Metrópolis los papeles se invierten; su presencia en el Daily Planet pasa casi inadvertida y sus com-pañeros a menudo le dan de lado. Sin embargo, Lex es una figura respetable y de notable éxito. Todos saben quién es y lo consideran toda una personalidad en la ciudad.
Sólo cuando la gente de Metrópolis observa las acciones de Superman valora su esfuerzo. Lo curioso de la his-toria es que los ciudadanos son enga-ñados y al mismo tiempo se dan cuenta de ello gracias a la prensa, que televisa los actos heroicos de Superman frente a una falsa invasión kryptoniana. La población no sigue sus propios juicios
de valor ante lo que está ocurriendo en la ciudad para tomar una decisión, ha de confiar en lo que ve en la pan-talla para posicionarse. Es entonces cuando Luthor fracasa en su intento de poner a Superman frente a los humanos usando su cultura alienígena como arma. “La verdadera amenaza viene del intento de robar nuestra identidad” dice la hermana de Kobe Asuru en el primer número de Superman: Legado, una frase que resultará profética para el devenir de la miniserie. Los ciudadanos de Metrópolis aceptan a Superman cuando valoran sus acciones y no su naturaleza.
EL LEGADO
La historia que se cuenta en Legado es una de la búsqueda del yo, en la que Kal-El/Clark no sólo lucha contra sus enemigos sino también contra sí mismo, y esto es casi literal, por encontrar su lugar en este mundo. El héroe siempre es un elemento subversivo en la sociedad por la que combate y siempre hay quien se interpone en su camino para hacérselo más difícil. La singularidad de Superman es que es un kryptoniano adoptado por la civi-lización terrestre y por tanto su rechazo comienza desde su llegada a la Tierra ¿Por qué ocultan los Kent su ver-dadero origen? Por miedo a que sea un niño rechazado por la sociedad o perseguido por su gobierno. Los sucesos posteriores así lo confirman, sobre todo cuando se produ-cen las primeras apariciones públicas de Superman. La tarea del héroe, por tanto, es superar este trance y salir triunfante, tal como ocurre. Superman derrota a los falsos kryptonianos y a Luthor para finalmente descubrir su ver-dadero yo y quién le dio la vida, pero nunca sin olvidar
quién le hizo como hombre. Cuando el individuo se conoce a sí mismo y tiene clara su meta no hay obs-táculo que se le interponga. MARCOS MARTIN.
Guión: Mark Waid
Lápices: Leinil Francis Yu Tinta: Gerry Alanguilan Color: Dave McCaig Portada: Leinil Francis Yu
Contiene: Superman: Birthright #1-12
USA
Formato: tomo recopilatorio de 304 págs. Fecha original de publicación USA:
2003-2004.
Fecha publicación: 2006 Editorial: Planeta de Agostini. Precio: 16,95€ DERECHA En este nuevo origen de Superman no podían faltar los imprescindibles Lois Lane y Jimmy Olsen
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SUPERMAN:IDENTIDAD SECRETA
Kurt Busiek y Stuart Immonen relatan una historia alternativa dirigida directamente
al corazón del aficionado.
E
l veterano guionistaestadounidense Kurt Busiek, responsable de obras como Marvels, Las Historias Jamás Contadas de Spider-man o Astro City, siempre recuerda con gran impacto la present-ación en sociedad de Superboy Prime en 1985 en la publicación DC Comics Presents #87, una obra realizada por
Elliot S! Maggin y Curt Swan y ligada al “crossover de crossovers” hilado por Marv Wolfman y George Pérez en Crisis
en Tierras Infinitas. Este primer con-tacto con el personaje se convirtió en fascinación para Kurt Busiek degene-rando esta posteriormente en el germen de una idea reiterativa y obsesiva que se acabaría traduciendo casi veinte años después en Superman: Identidad
Secreta. El Clark Kent alternativo de Elliot S! Maggin y Curt Swan había nacido en un universo paralelo dónde no existían superhéroes, los personajes del Universo DC eran verdadera-mente ficciones y fantasías de cómic, como en nuestro mundo, aunque pronto los superpoderes de Kal-El despertarían y le ayudarían a unirse a la batalla definitiva para preservar el multiverso de la destrucción y muerte que representaba la amenaza del Antimonitor. La desaparición de su planeta de origen acabaría teniendo en su carácter cambios dramáticos convirtiéndose en sucesivas apariciones en uno de los más terribles supervillanos del Universo DC capaz, literalmente, de alterar la realidad a puñetazos como se descubrió en 2005 durante el evento Crisis Infinita.
Por su parte, en 2004, Kurt Busiek y Stuart Immonen, nos ofrecían su ya comentada y presente Superman: Identidad Secreta, un OtrosMundos con el cual el popular guionista con-seguía cumplir su sueño, contar su propia historia de Superman, una que había perseguido durante años y habría de poner todo su interés en la iconicidad y el poder referencial del primer
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Detalle de portada de Superman: Identidad Secreta por Stuart Immonen
DERECHA
Clark Kent descubre sus asombrosos poderes
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superhéroe. El primer punto a destacar de Superman: Identidad Secreta sería la situación de su historia, emplazada en nuestro propio mundo, como en la realidad original de Superboy Prime los superhéroes en este relato sólo son un producto fantástico de los cómics y las películas de Hollywood. Pero, en este caso, Kurt Busiek y Stuart Immonen llevan este concepto hasta sus últimas consecuencias, reinterpretándolo y adap-tándolo en un curioso e interesante juego de reflejos enfocado sobre la mitología de El Hombre de Acero. El protagonista del relato resulta ser el primogénito de los Kent, una familia normal y corriente de un pequeño pueblo de Kansas, bautizado con sorna por sus propios padres como Clark Kent, un chico que acaba siendo objeto de mofa por parte de sus compa-ñeros de clase y conocidos debido a su simpático nombre. La habitación Clark Kent esta llena de muñecos, posters,
camisetas y todo tipo de merchandising de Superman porque su familia y amigos siempre han encontrado curioso y diver-tido que se llame igual que uno de los más grande personajes de ficción de la historia.
Pero, por supuesto, para Clark Kent la cosa no tiene nada de divertida, aunque todo cambiará cuando en plena ado-lescencia se despierten en Clark Kent unos asombrosos y sobrenaturales superpoderes comparables a los del mismo Superman, descubriendo tener muchísimo más en común con el mítico superhéroe de lo que él nunca habría pensado. Desde ese momento Clark Kent tendrá que lidiar con los problemas que supondrá su nueva condición, la de haberse convertido en el único y ver-dadero superhéroe del mundo, y habrá de sobrellevar la necesidad de guardar un secreto tan grande como él mismo
mientras busca las respuestas a su origen e intenta lidiar con un mundo que no puede ni debe conocerle. De esta manera, a la hora de abordar un mito como el de Superman, uno de los más importantes y destacados símbo-los e iconos nacidos de la cultura pop del siglo XX, Kurt Busiek lo hace a su inimitable manera, apostando aquí por una sorprendente verosimilitud y real-ismo fantástico, desbordante de magia y emotividad a partes iguales, para aden-trarse al mismo corazón de su historia y desde ahí hasta sus mismas entrañas. Este Superman: Identidad Secreta posi-blemente sea la obra más personal e íntima de Kurt Busiek, eludiendo en ella la acción superheroica tradicional del género para suplantarla por una épica terrenal y mucho menos con-vencional, entregándose a la profunda humanidad y psicología con la que