Manual Para La Practica de La Iridologia e Book 20130216121213

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Texto completo

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JOSÉ RAÚL MORAGA GAJARDO

IRIDÓLOGO-HOMEÓPATA

MANUAL

PARA LA

PRÁCTICA

DE LA

IRIDOLOGÍA

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Existe una versión digital en formato eBook de este libro en la web de la editorial www.mandalaediciones.com

donde puede acceder a todas las fotos e ilustraciones del libro a todo color.

MANUAL PARA LA PRÁCTICA DE LA IRIDOLOGÍA

© José Raúl Moraga Gajardo. Todos los derechos reservados

© De esta edición: Editorial Mandala C/ Tarragona, 23 28045 Madrid (España) Tel.: +34 914 678 528 Fax: +34 914 681 501 E-mail: fernando@mandalaediciones.com www.mandalaediciones.com

Primera edición: Diciembre de 2012

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

Maquetación: TORRE, S. L.

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Ojo derecho. Recargo úrico con fuerte afectación pulmonar.

El crear este Manual para la práctica de la iridología que hoy tie-nes en tus manos y a tu alcance, aporta mi experiencia, dedicación y estudio de varios libros de medicina natural e iridología de diferentes autores y prácticas con personas.

Es así como surge la necesidad de resumir y comprimir la gran cantidad de información necesaria para diagnosticar y enseñar a terpretar, de la manera más correcta, las debilidades y fortalezas in-herentes que puedan encontrarse en el cuerpo humano, mediante el examen iridológico.

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PRÓLOGO . . . 17

BASES TEÓRICAS DE LA IRIDOLOGÍA . . . 19

Iridología como método de diagnóstico . . . 20

Qué es la iridología . . . 22

Diagnóstico por el iris . . . 23

HISTORIA DE LA IRIDOLOGÍA . . . 25

La ciencia y el arte de la iridología . . . 25

Culturas antiguas . . . 29

Iridología moderna . . . 29

Escuela americana . . . 29

Escuela francesa . . . 30

La iridología en España . . . 30

CONCEPTOS BÁSICOS DE LA IRIDOLOGÍA . . . 31

Grado de vitalidad . . . 31

Grado de pureza . . . 31

Grado de debilidad . . . 31

La densidad del iris . . . 32

Clasificación . . . 33

Densidad 1. Seda . . . 34

Densidad 2. Seda lino . . . 34

Densidad 3. Lino . . . 34

Densidad 4. Tela de saco . . . 34

Densidad 5. Red . . . 35

Estado de la patología . . . 35

Limitaciones . . . 35

Agente patológico . . . 36

(8)

ANATOMÍA DEL OJO . . . 37 Anatomía de la órbita . . . 39 Sólidos y líquidos . . . 40 Globo ocular . . . 41 Informacion anexa . . . 42 Retina . . . 43 Medios transparentes . . . 43

Las glándulas y los músculos . . . 44

Los órganos protectores del ojo . . . 46

Corrección de los defectos de la vista . . . 47

LO QUE LA IRIDOLOGÍA PUEDE Y NO PUEDE REVELAR . . . 49

Lo que la iridología puede revelar . . . 49

Lo que la iridología no puede revelar . . . 53

EXPLORACIÓN DEL IRIS . . . 57

El examen iridológico . . . 57

Aproximación al paciente . . . 58

¿Cómo procederemos? . . . 58

Material necesario . . . 59

Ficha iridológica . . . 59

Mapa según el doctor Bernard Jensen . . . 60

Topografía iridiana . . . 61

Cómo mirar el gráfico . . . 61

El cerebro . . . 62

El sistema digestivo . . . 63

El hígado, la vesícula biliar y el bazo . . . 64

Topografía radial . . . 65

Topografía anular (círculos concéntricos) . . . 66

Zona pupilar . . . 66

Aplanamientos pupilares . . . 67

Deformaciones de aplanamientos pupilares . . . 68

Descentramiento pupilar . . . 69

Zona de la corona nerviosa . . . 69

Zona ciliar . . . 70

Sistema neurovegetativo . . . 70

Función parasimpática . . . 71

Zona gástrica (zona digestiva) . . . 71

(9)

Glándulas de secreción . . . 72

Circulación grandes vasos . . . 73

Zona de órganos . . . 73

Zona de piel y mucosas . . . 73

Calidad del iris . . . 74

Iris ideal o superior . . . 74

Iris bueno . . . 74

Iris común . . . 74

Iris mediano . . . 75

Iris malo . . . 75

Iris pésimo . . . 75

LOS PRINCIPIOS DE LA CURACIÓN . . . 77

La crisis curativa o la ley de curación de Hering . . . 77

Los principios de la curación . . . 77

División del iris en sectores . . . 79

Actitud en la localizacion de los sectores orgánicos . . . 80

Situación en las que un órgano se localiza fuera del sector . . . 80

Lateralidad de los signos . . . 80

Sector bronquial y cardiopulmonar . . . 81

Sector de la extremidad superior . . . 81

Sector abdominal . . . 81

Sector genital . . . 81

Sector del riñón . . . 81

Zona de la vejiga urinaria . . . 82

Sector de la columna vertebral . . . 82

Sector faríngeo . . . 82

Sector de los senos craneales, nariz y ojo . . . 82

Visualización iridológica . . . 83

Rosario linfático . . . 83

El rosario linfático y significado del color . . . 84

Valorización de los rosarios linfáticos . . . 85

Constituciones del iris . . . 85

Constitución linfática . . . 85

Linfático puro . . . 85

Linfático fibrilar . . . 86

Hidrogenoide . . . 86

(10)

Orina ácida . . . 88

Tejido conjuntivo debil . . . 88

Constitución hematógena . . . 89 Hematógena pura . . . 90 Mieloide . . . 90 Tetania larvada . . . 91 Tejido conjuntivo . . . 91 Constitución mixta . . . 91

Subtipo mixto puro o biliar . . . 92

Subtipo ferrocromatosis . . . 93

Subtipo general de diatesis lipérmica . . . 94

Subtipo de iris margarita . . . 94

Consideraciones finales sobre los tipos constitucionales . . . 94

El iris según la edad . . . 95

El iris en el niño . . . 95

El iris senil . . . 95

Arco senil . . . 96

Evolución en los signos del iris . . . 97

Estado agudo . . . 98

Estado subagudo . . . 98

Estado crónico . . . 99

Estado degenerativo . . . 99

Algunas consideraciones de Bernard Jensen . . . 100

TOPOGRAFÍA IRIAL . . . 103

Topografía iris derecho e izquierdo . . . 103

Zona ciliar de la corona . . . 104

Exploración . . . 104 Dilatación y contracción . . . 104 Dilatación de la corona . . . 105 Contracción de la corona . . . 105 Grado de circularidad . . . 105 Identificación interna . . . 105 Identificación externa . . . 105 Grado de descentramiento . . . 105 Grado de sobreelevación . . . 106

Corona borrada total o parcialmente . . . 106

Corona hipertrófica o sobreelevada en su totalidad . . . 106

(11)

Integración de la corona . . . 106

Zona de secreción glandular . . . 107

Zona linfática o de circulación periférica . . . 107

Zona de la piel y mucosas . . . 108

Decoloración de la zona cutánea . . . 108

Estructura en colador . . . 108

Diferente intensidad en la pigmentación . . . 109

La pupila . . . 109

Signos a observar en la pupila . . . 109

Esquema de los signos pupilares . . . 110

Coordinación muscular y nerviosa . . . 110

Patologías de la coordinación . . . 110

Midriasis . . . 110

Miosis . . . 111

Aniscordia . . . 111

Midriasis relativa . . . 112

Dilatación paradójica de la pupila . . . 112

Exceso de movilidad . . . 112

Alteraciones del reborde pupilar . . . 113

Coloración rojiza . . . 113

Anillo de neurastenia . . . 113

Coloración negruzca . . . 113

Anillo de azúcar . . . 113

Anillos nerviosos . . . 114

Anillos nerviosos circulares . . . 114

Anillos nerviosos circulares o fragmentados . . . 115

Anillo del colesterol . . . 116

Desplazamientos pupilares . . . 117

Descentramiento pupilar . . . 117

Desplazamientos superiores inferiores . . . 118

Desplazamiento en diagonal . . . 118

Deformaciones pupilares . . . 118

Ovalizaciones . . . 118

Aplanamientos . . . 119

Tipos de aplanamientos pupilares . . . 120

Los signos iridiales . . . 121

Signos en hueco o estructurales . . . 121

Aflojamientos . . . 121

(12)

Tipos de lagunas . . . 123

Criptas . . . 126

Algunas criptas . . . 126

Rayos solares . . . 127

Rayos solares mayores . . . 128

Rayos solares menores . . . 128

Más sobre rayos solares mayores . . . 129

Más sobre rayos solares menores . . . 129

Más sobre anillos nerviosos . . . 130

Anillo de colesterol . . . 132

Anillos nerviosos circulares fragmentados . . . 132

Anillo escamoso . . . 133 Tipos de anillos . . . 134 Arco senil . . . 134 Signos reflejos . . . 135 El pelo peinado . . . 135 El hilo de plata . . . 135 Radiales vascularizadas . . . 136 Radiales aberrantes . . . 136 Señales transversales . . . 137

ESTUDIOS DE LAS MARCAS DEL IRIS . . . 139

La enfermedad en el iris . . . 141

Densidad del iris . . . 143

Clasificación . . . 144

El iris de alta resistencia . . . 144

Densidad 1 (Seda) . . . 145

Densidad 2 (Seda-lino) . . . 145

Densidad 3 (Lino) . . . 146

Densidad 4 (Tela de saco) . . . 146

Densidad 5 (Red) . . . 146

Pigmentación del iris . . . 147

Tipos de manchas según la forma de la pigmentación . . . 147

Manchas toxínicas . . . 147

Manchas toxémicas . . . 148

Tipos de manchas según el color del pigmento . . . 148

Manchas de uroseína . . . 148

Manchas de fucsina . . . 149

(13)

Manchas de porfina . . . 149

Manchas de melanina . . . 149

Manchas tóxicas . . . 150

Manchas psóricas . . . 151

La acidosis . . . 152

Copos de ácido úrico . . . 152

Área digestiva de color claro . . . 152

Copos blancos . . . 152

Divertículos . . . 153

Definición de enfermedad diverticular . . . 153

Causa de la efermedad diverticular . . . 153

Gravedad de la enfermedad diverticular . . . 153

Síntomas de la enfermedad diverticular . . . 153

LA ESCLERÓTICA . . . 157

¿Qué es la esclerología? . . . 157

¿Qué significan las líneas rojas en el blanco de sus ojos? . . . 157

Exploración de la esclerología . . . 158

Más sobre la exploración de la esclerótica . . . 160

Coloración . . . 160

La red vascular . . . 161

Signos generales . . . 161

Signos que indican el estado del tono vascular . . . 162

Signos que indican una dificultad de circulación . . . 163

Signos que indican una fragilidad de la pared . . . 163

Signos de sangre . . . 164

EXPLORACION DEL IRIS . . . 165

Aproximación al paciente . . . 165

Cómo procederemos . . . 165

Material necesario . . . 166

Ficha iridológica . . . 166

Ejercicios de casos prácticos . . . 167

LA PERSONALIDAD A TRAVÉS DEL IRIS . . . 183

Personalidad joya: analíticas y verbales . . . 184

Personalidad flor: emocionales . . . 184

Personalidad arroyo: intuitiva . . . 185

(14)

Más sobre las personalidades . . . 186

El hemisferio dominante . . . 189

CÓMO EXAMINAR EL IRIS . . . 191

División del iris en sectores . . . 191

Pigmentación . . . 191

Pigmentaciones a las que prestar interés . . . 192

Coloración en el iris . . . 193

Constituciones congénitas . . . 194

Contextura del iris . . . 195

Cambios en la pigmentacion del iris según Hans Hommel . . . 195

Signos por drogas farmacéuticas . . . 196

Anillo blanco en la zona del estómago . . . 197

Hierro . . . 197 Yodo . . . 198 Arsénico . . . 199 Mercurio . . . 200 Plomo . . . 200 Opio . . . 200 Morfina . . . 200 Quinina . . . 201 Sodio . . . 201 Ácido salicílico . . . 201 El iris y la enfermedad . . . 202

TABLAS SOBRE LA QUÍMICA Y LA NUTRICIÓN ORGÁNICA . . . 205

Síntomas de las deficiencias de minerales . . . 206

Comentarios del estudio de la ciencia y práctica de la iridología . . . 207

GUÍA PRÁCTICA DEL IRIDÓLOGO . . . 209

Signos iridales y su significado . . . 209

Más sobre ejemplos de manchas y pigmentos de iris . . . 212

Normalidad y estado hereditario . . . 214

Prácticas reales . . . 214

EL IRIS Y LAS ENFERMEDADES . . . 225

El tracto gastrointestinal . . . 225

Láminas fotográficas . . . 234

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Funciones, zonas y sistemas del iris . . . 237

Sistemas del cuerpo humano . . . 243

Calidad del iris . . . 251

La densidad del iris . . . 255

Conceptos básicos y la vitalidad . . . 258

Los principios de la curación . . . 259

MÁS SOBRE LA ESCLERÓTICA . . . 261

Exploración de la esclerótica . . . 261

Signos para tener en cuenta en la esclerótica . . . 263

ALGUNAS CONSIDERACIONAS DEL DOCTOR BERNARD JENSEN. 269 Marcas y formaciones según Bernard Jensen . . . 271

Lagunas y signos en hueco o estructuras . . . 273

Aflojamientos . . . 273

Más sobre lagunas y criptas . . . 273

Criptas . . . 275

PLANTILLAS DE ÓRGANOS . . . 277

EJERCICIOS REALES . . . 287

Ejercicios reales de casos prácticos . . . 287

Otros ejercicios de casos reales . . . 290

Caso real de Madeleine . . . 297

LESIONES PIGMENTADAS EN EL OJO . . . 299

Conjuntiva . . . 300

El iris . . . 301

Fondo de ojo . . . 301

Cáncer y oftalmología . . . 304

UNA OPINIÓN SOBRE LA MEDICINA ALTERNATIVA . . . 305

¿Podemos confiar en ella? . . . 305

Preceptos que impone la ley natural al ser humano . . . 309

LA IRIDOLOGÍA ES EL ESTUDIO DE LAS ALTERACIONES DEL IRIS. 311 La práctica del iris . . . 315

(16)

La puerta de la luz . . . 316

La pupila reflejo emocional . . . 317

Máster en tamaño pupilar . . . 318

La iridología y sus expresiones . . . 319

La pantalla del cuerpo . . . 320

Emociones y el iris . . . 321

El páncreas. Su ubicación topográfica en el iris . . . 322

El corazón. Su ubicación topográfica en el iris . . . 323

Los riñones. Su ubicación topográfica en el iris . . . 324

Examen de los ojos y aspectos anatómicos . . . 324

Examen de la pupila y signos oculares . . . 329

LAS MIRADAS DE LAS PERSONAS Y LO QUE DICEN TUS OJOS . . . 333

Lo que dicen tus ojos . . . 336

VENTAJAS DE LA IRIDOLOGÍA Y EL EXAMEN IRIDOLÓGICO . . . 339

La iridología y la nutrición de nuestras células . . . 340

El paradigma naturista . . . 342

Alimentación sana . . . 343

Algo diferente . . . 344

Diez claves para limpiar las toxinas del organismo . . . 345

Diez reglas para permanecer sano y joven . . . 347

El origen de la enfermedad . . . 348

Las diez normas de la vida natural . . . 350

GLOSARIO DE TÉRMINOS IRIDOLÓGICOS . . . 361

COMENTARIO FINAL . . . 365

(17)

V

AMOSa definir la iridología como una ciencia por medio de la cual el médico

o iridólogo precisa, por las marcas o señales en el iris del ojo, las condiciones que reflejan los órganos corporales.

En otras palabras, es la ciencia que determina etapas agudas, subagudas, cró-nicas y destructivas en los órganos enfermos, mediante el examen de las áreas co-rrespondientes que existen en el iris, en el cual se puede observar los depósitos de drogas, las debilidades inherentes y los hábitos de vida de un paciente.

La iridología revela las características inherentes de los tejidos de un órgano muestra los cambios resultantes de los medicamentos adecuados incorrectos, que es como el doctor o iridólogo completa una fase de exámenes hacia el paciente.

Algunos autores usan términos como iridiagnosis y otros completan la palabra iridología, porque se considera que no es la última palabra en la calificación del estado de un enfermo, de acuerdo a los términos generalmente aceptados.

Desde la antigüedad, métodos como la iridología, la fisonomía, el estudio de los colores de la cara y de la orina, basados en la observación del paciente, han sido imprescindibles para la actividad de los sanadores. Para ellos, conocer la en-fermedad, sus causas y, sobre todo, la personalidad del enfermo fueron los princi-pales objetivos.

Hoy en día esto ha cambiado, los avances científicos y la superespecialización, entre otros muchos factores, nos han alejado del enfermo para centrarnos en la enfermedad.

El futuro de la iridología es incierto, pero todos los que trabajamos en ella de-seamos que sea muy provechosa la inclusión de técnicas fotográficas, fotos digitales y vídeo, y sobre todo lo relacionado con la informática, han permitido que en po-cos años puedan existir datos mucho más exhautivos que diluciden y clarifiquen muchos de los puntos todavía oscuros relacionados con esta ciencia.

Las nuevas generaciones de iridólogos tienen un reto de cara al futuro para po-der elevar a la iridología al lugar que realmente se merece.

(18)

Este trabajo se relaciona con la observación del iris, mediante la cual evaluare-mos en forma preventiva en qué estado están algunos órganos del cuerpo humano, siendo de vital importancia la experticia y conocimiento mediante los estudios es-pecializados de esta ciencia llamada iridología.

En este libro existe un gran cúmulo de datos cuya presentación se refiere a los más actualizados métodos relacionados con la iridología, como también he reco-pilado algunos temas relacionados con la mejor forma y calidad de vida de las per-sonas.

Sugiero tomar y analizar este libro en términos informativos relacionados con la ciencia de la iridología, tomando en cuenta el índice analítico de los temas con-tenidos del cual el lector tenga el interés en consultar.

(19)

L

Ahistoria de la iridología puede servir para conocer las bases de esta

intere-santísima terapia alternativa. Esta terapia aprovecha la función del ojo humano tanto como indicador de posibles enfermedades que ya se están produciendo y que no tienen causa aparente, como de preventor de enfermedades futuras que no se han manifestado aún.

El ojo humano es un espejo de nuestro organismo, y las anomalías que aparecen en él dan cuenta del estado de nuestro cuerpo y de los problemas que estamos pa-deciendo. Existen unos cuantos patrones prácticos que justifican la teoría que sub-yace detrás de la iridología.

Las apariciones de distintos colores en el iris del ojo pueden avisar de determi-nadas dolencias puntuales. Por ejemplo, las manchas blancas denotan una enfer-medad aguda, mientras que un tono gris es para enferenfer-medades en estado sub-agudo. El gris oscuro, por su parte, indica una enfermedad crónica, y el negro ya representa un estado de destrucción avanzada en el paciente.

Asimismo, la aparición de fibras rotas está dando cuenta de la degeneración de determinados tejidos del cuerpo, y cuando las fibras nerviosas del iris se dis-torsionan informemente hacia arriba o se juntan hacia cualquier punto, están in-dicando también un daño de los tejidos.

Las anomalías que ocurren en el ojo son variadas y diversas, y su interpretación es infinitamente más compleja aún. Sin embargo, estas anomalías tienen una base científica que las justifica, por ello el examen de los ojos debería estar incluido en muchos tratamientos medicinales de control general para prevenir y diagnosticar dolencias.

La iridología es ante todo un método de diagnóstico, que consiste en leer en el iris (la parte de la membrana vascular del globo ocular que da al ojo su color) los signos de ciertos trastornos o enfermedades del organismo.

Como hemos mencionado antes, la iridología consiste en el diagnóstico de en-fermedades o trastornos a través de la lectura del iris.

BASES TEÓRICAS

DE LA IRIDOLOGÍA

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Esta lectura es posible gracias a los dis-tintos tipos de signos iridianos. Estos signos son todo tipo de particularidad que poda-mos encontrar en el ojo, como anomalías cromáticas, cavidades, relieves, manchas, etc. Los signos del iris nos dicen de alguna manera, dependiendo de en qué zona del ojo se encuentre la anomalía estudiada,

cuál enfermedad o qué tipo de problema orgánico tenemos o tendremos. Es decir, que son como huellas genéticas que el cuerpo brinda para conocer las predispo-siciones a determinadas enfermedades.

Teniendo en cuenta esto, podemos descubrir la enfermedad o problema de una persona antes de que esta manifieste los síntomas.

Por lo tanto, la iridología juega un importante papel a la hora de la prevención terapéutica natural, si bien no señala exactamente una enfermedad, brinda infor-mación de cómo corregir el problema.

El iridólogo, al realizar el examen, se fija especialmente en el color y la contex-tura del iris, ya que estos brindan información sustancial sobre el paciente.

Es una técnica de diagnóstico bastante difícil, a mi parecer, debido a que ningún ojo es igual a otro, cada individuo tiene sus particularidades.

Es increíble cómo las personas expertas en este campo pueden sacar infor-mación sustancial de una pequeña mancha en el iris. Por supuesto que para llegar a un diagnóstico, el iridólogo toma en cuenta un gran número de factores inter-vinientes. Es el conjunto de todos estos detalles que encuentran en el ojo, lo que lleva al diagnóstico. Realmente, solo una persona especializada en esto podría lograrlo.

IRIDOLOGÍA COMO MÉTODO DE DIAGNÓSTICO

Es un método usado para diagnosticar usando el estudio del iris del ojo, la parte colo-reada, que consta de 28.000 terminaciones ner-viosas, todas conectadas al cerebro a través del hipotálamo. No es una terapia curativa, pero es una herramienta de diagnóstico muy detallada que revela estados neurológicos, químicos, or-gánicos y estructurales.

(21)

El iris es de color amarillo verdoso y rodea la zona

transparente. El área exterior blanca es la esclerótica; la parte central de la transparencia es la córnea.

Los iridólogos suelen utilizar equipos tales como una linterna, una lupa, cámaras o lámpara de hendidura y mi-croscopios para examinar en el paciente los cambios en el tejido del iris, así como las características tales como los patrones de pigmento específicos e irregulares de la arquitectura anatómica normal del  estroma. Las mar-cas y modelos se comparan con un gráfico que relaciona las zonas del iris con las partes del cuerpo. Los gráficos típicos pueden dividir el iris hasta en aproximada-mente 80 a 90 zonas. Por ejemplo, la zona correspondiente al riñón se encuentra en la parte inferior del iris, justo antes de las 6. Hay pequeñas variaciones entre las asociaciones de gráficos «entre las partes del cuerpo y las zonas del iris.

Según la técnica iridológica, detalles en el iris reflejan los cambios en los tejidos del órgano correspondiente del cuerpo.

El conocido médico iridólogo americano, el doctor Bernard Jensen, lo expresa así: «Las fibras nerviosas en el iris responden a los cambios en los tejidos del cuerpo por la manifestación de una fisiología de los reflejos que se corresponde con cam-bios en los tejidos y lugares específicos». Esto significa que un cambio corporal se traduce en un cambio notable en el aspecto del iris. Por ejemplo, signos de enfer-medad aguda, inflamatoria crónica y signos inflamatorios catarrales pueden in-dicar la participación, el mantenimiento o la curación de los tejidos correspon-dientes a distancia, respectivamente. Otras características que los iridólogos buscan son los anillos de contracción y Klumpenzellen, lo que puede indicar varias con-diciones metabólicas de salud, tal como deben ser interpretadas en su contexto.

(22)

QUÉ ES LA IRIDOLOGÍA

La iridología, también conocida como iriolo-gía, es la práctica de diagnosticar enfermedades por medio de la observación del iris en el ojo hu-mano. Es así como, observando manchas, rayas y decoloraciones en el ojo, específicamente en el iris, la persona que la practica busca diagnosticar pato-logías fisiológicas y psicológicas. Para esta disci-plina de la medicina alternativa, cada zona del cuerpo se encuentra representada en un espacio determinado dentro del iris. Aunque no existen estudios científicos sólidos para corroborar sus metodologías, los adeptos a esta práctica dicen que los diagnósticos realizados por medio de la iridología son bastante certeros.

El examen de iridología consiste en la observación del iris por medio de una linterna que la alumbre y una lupa, para magnificar el tamaño de la misma. Con ello se logra una mejor visión del iris en su totalidad. Asimismo, para ratificar lo observado, el especialista suele tomar fotografías de cada uno de los ojos. En todo examen iridológico se observa la topografía del iris, la textura y la coloración. Aspectos que van guiando al iridólogo en la búsqueda de la enfermedad que aqueja al paciente. Es así como llegan a sus conclusiones, diagnósticos en los cuales se busca señalar enfermedades pasadas y del presente.

El terapeuta, prescribirá el tratamiento a seguir por medio de remedios de

ho-meopatía, fitoterapia y flores de Bach, como también serán de recomendación dietas nutricionales, vitaminas y nutrientes para la desintoxicación del organismo.

Por lo general, quienes practican la iridología poseen conocimientos en el campo de la acupuntura, la homeopatía, la naturopatía y otras alternativas. Por todo lo anterior queda claro que la iridología o iriología solo diagnostica y no

trata por sí misma las enfermedades.

Los expertos en esta práctica afirman que el cuerpo entero se ve reflejado en

el iris a través del sistema nervioso, mostrando el funcionamiento de cada órgano.

Es así como por medio de la iridología se determina o se busca determinar qué órganos están fallando y por qué. Como se mencionó anteriormente, se busca un tratamiento que por lo general también pertenece a la medicina alternativa, aunque lo más recomendado es trabajar de manera conjunta con la medicina convencio-nal. La iridología no excluye el trabajo de la medicina tradicional en la cura de ciertas enfermedades.

El uso de la iridología y otras disciplinas alternativas se debe, en gran parte, a que muchas personas buscan evitar los efectos adversos que generalmente llegan

(23)

a producir los tratamientos realizados por la medicina occidental. Asimismo, esta medicina es bastante costosa, en comparación a la iriología u otras disciplinas al-ternativas.

DIAGNÓSTICO POR EL IRIS

La importancia del diagnóstico iridiano viene a determinar en forma preven-tiva el origen e inicio de algunas patologías y sus debilidades, por tanto deja en claro al iridólogo el tratamiento adecuado a seguir a los órganos que se encuentran en estado agudo o subagudo mediante el tratamiento natural respectivo.

Ello, no obstante, no quiere decir, como se ha escrito, que debemos desdeñar otras técnicas médicas de exploración de los órganos del cuerpo humano, ya que muchos casos requieren de radiologías, ecografías y exámenes analíticos pertinen-tes para poder observar el grado de afección que estos presentan.

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LA CIENCIA Y EL ARTE DE LA IRIDOLOGÍA

¿Qué es la iridología? Muchas personas hablan sobre

cómo se puede ver el nivel de la salud por medio de nues-tros ojos. Esta breve explicación servirá como un preám-bulo al arte y ciencia de la iridología. La ciencia y arte de la iridología se lleva a cabo analizando el iris junto con la esclera (algunas veces se le refiere como esclerología).

Desde un punto de vista fisiológico, los ojos se conec-tan y se continúan con la dura madre por medio de una capa fibrosa del nervio óptico. Los ojos están conectados directamente con el sistema nervioso simpático y  la mé-dula espinal. El tracto óptico se extiende al área del tá-lamo en el cerebro. Esto crea una conexión íntima con el hipotálamo y las glándulas pituitaria y pineal. Estas glán-dulas endocrinas, dentro del cerebro, son centros princi-pales de función y control para todo el cuerpo. Debido a esta anatomía y fisiología, los ojos están en contacto di-recto con el funcionamiento metabólico, hormonal, bio-químico del cuerpo vía vasos sanguíneos, la linfa y los te-jidos conjuntivos. Esta información está grabada en las diversas estructuras del ojo, como es el iris, la retina, la esclera, la córnea, la pupila y la conjuntiva. Por lo tanto, se puede decir que los ojos son el reflejo o ventana dentro de la bioenergía del cuerpo físico y los pensamientos y sentimientos de una persona.

El mapa topográfico del iris tiene lugar y representa-ción para todas las estructuras del cuerpo. Este mapa o

HISTORIA DE LA IRIDOLOGÍA

Iris linfático.

Iris biliario.

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diagrama tiene una correlación con el desarrollo embrio-nario del feto humano.

La información genética de un individuo, su debilidad y fortaleza puede ser interpretada por medio del tejido conjuntivo del iris, incluyendo su estructura, pigmenta-ción y acumulaciones. Las estructuras de las trabéculas que forman las características notables del iris son únicas del individuo. Los estados de salud que se desarrollan con el tiempo pueden ser analizados por los cambios en la re-tina, la esclera, la córnea, la pupila y la conjuntiva. Estos cambios de salud son función no de una genética sola, pero también de la manera como una persona come, bebe, se siente y vive.

El análisis del iris puede descubrir predisposiciones hereditarias a enfermedades degenerativas como también décadas tempranas de patogenias antes de que ocurran los síntomas o se descubran por pruebas diagnósticas. Por lo tanto, es un recurso de valor como medida preventiva para la salud.

La ciencia y práctica de la iridología no es nueva. Los datos más antiguos descubiertos hasta el momento han mostrado que una forma de interpretación del iris se usaba en Asia Central (Mesopotamia) hace casi tres mil años. En la Biblia, San Lucas escribe que Cristo dijo: «La luz de tu cuerpo son los ojos; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz, pero si tus ojos es-tán enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad».

En el año 1670, el médico Philippus Meyens, en su li-bro Physiognomia Medica, describe la división de los ór-ganos en el iris de acuerdo a las regiones del cuerpo. El of-talmólogo austriaco Beer no sabía de estos conceptos antiguos sobre el análisis del iris. A pesar de eso, en una publicación de 1813, Textbook of Eye Diseases (Vademe-cum de enfermedades del ojo) escribió: «Todo lo que in-cide con el organismo del individuo no puede permanecer sin consecuencia en el ojo, y viceversa».

El médico húngaro Ignaz von Péczely (1822-1911) publicó en 1881 un libro titulado Discovery in Natural History and Medical Science, a Guide to the Study and Diagnosis from the Eye (Descubrimientos en las ciencias naturales y la ciencia

Doctor Ignaz von Péczely.

Doctor Joseph Angarer.

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médica, una guía para el estudio y diagnóstico del ojo). Este libro alcanzó fama internacional y es considerado como el padre de la iridología moderna.

Durante la primera parte del siglo XX, el diagnóstico del

iris (como se le llamaba entonces) era utilizado ante todo por médicos aquí en los Estados Unidos. Debido a una cre-ciente presión política y económica impuesta por la indus-tria farmacéutica en las escuelas médicas, la enseñanza de la iridología fue eliminada del plan de estudios. A la larga, este arte y ciencia se perdió dentro de la práctica médica alopática. No obstante, se mantuvo viva por los médicos naturoterapeutas a finales del siglo XX.  En particular por

Bernard Jensen, DC, N. D. y Ph. D. (doctor quiroprác-tico, naturoterapeuta y doctor en Filosofía y Leyes),

pa-ladín de esta importante herramienta de evaluación hasta su muerte a los 93 años de edad. De igual importancia fue-ron los homeópatas Josef Deck y Josef Angerer de Ale-mania. Hoy en día la iridología se practica por todo el mundo, y en Europa especialmente se ha usado clínica-mente durante generaciones.

Un sistema de análisis del iris llamado Iridología Holís-tica® incluye y va más allá de la evaluación física tradicional. Por medio de este avanzado sistema es posible entender a la persona en conjunto. Se pueden también interpretar los aspectos mentales, emocionales  y espirituales.

Cada ojo nos da una información distinta. El ojo izquierdo se correlaciona con el lado izquierdo de nuestro cuerpo, el cual es el lado femenino, creativo, concep-tual, el lado intuitivo en nosotros. El ojo derecho se correlaciona con el lado dere-cho de nuestro cuerpo, el cual es el lado nuestro analítico, linear y práctico.

Una vez que las personas se percaten de los patrones de conducta, conscientes y subconscientes, y las influencias de la memoria genética más allá de las caracte-rísticas físicas, estas personas son capaces de entender el origen de su estado de salud y enfermedades, permitiéndoles cambiar sus vidas en todos los niveles. Por lo tanto, la iridología es una herramienta de análisis excelente para la prevención de afecciones y enfermedades justo en la raíz del problema. En muchos casos, la enfermedad se puede detectar 20 años antes o más de que aparezcan los síntomas o problemas de salud clínicos. En los recién nacidos se puede observar en el cuerpo las áreas de alto riesgo. Por lo tanto, desde una perspectiva holística, es posible eva-luar las potenciales patogenias décadas antes de su comienzo.

Doctor Bernard Jensen D. C., N. D., Ph. D.

Doctor David J. Pesek Ph. D.

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La iridología ofrece una manera indolora, económica y no lesiva  para evaluar el estado de salud. Se puede utilizar en conjunto con otros sistemas de análisis o métodos de diagnóstico disponibles. Hoy en día las personas necesitan un sistema preventivo de salud y no un método complejo de análisis para sus enfermedades. La iridología tiene la llave para ambas situaciones.

El análisis del iris se puede hacer más eficazmente por medio de una gestión de imágenes en ambos ojos con una cámara digital y un microscopio especializado. Las fotos son luego ampliadas y cuidadosamente estudiadas por un iridólogo com-petente, el cual posee las más altas técnicas y normas. Este metodología avanzada para la iridología se usa actualmente a nivel global, y abarca varios métodos inte-grados dentro de un modelo holístico verdadero.

Los ojos son el puente entre los aspectos físicos, emocionales, espirituales y mentales de la naturaleza humana. Esta ciencia les parecerá nueva y distinta. Los exhorto a que abran su mente y exploren las posibilidades.

El ojo ha sido proclamado a través de las épocas como «la ventana del alma» y ahora reconocemos que es igualmente la ventana a las características físicas, men-tales y emocionales.

Para aquellos que no conocen este término, la iridología es el estudio y diag-nóstico de enfermedades a través del iris.

No se sabe exactamente el origen de esta técnica. Los testimonios más antiguos que encontramos son de Egipto. Los jeroglíficos hablan de esta técnica. Para ellos era muy importante la vista y el ojo, pensaban que era una puerta hacia el alma de la persona, dejando ver sus emociones. Esto lo percibían a través de los cambios en la coloración del iris.

El descubrimiento de la iridología, propiamente dicho, se da hacia el siglo XIX.

Se atribuye al médico húngaro Ignatz von Peczely, nacido en 1826.

La historia cuenta que cuando Ignatz era niño, le encantaban las plantas y ani-males, y en un intento de capturar a un búho, le fracturó una pata. En ese momento el niño percibió en el ojo del animal un cambio en su iris. Este hecho llevó a Ignaz a pensar que los cambios que se manifestaban en el cuerpo también lo hacían en el ojo.

Fue así como a partir de esta experiencia él continuó investigando, estudió me-dicina, hasta que llegó a crear la primera topografía (interpretación), aproxima-damente por el año 1850.

Desde entonces la iridología ha evolucionado y adquirido más información sobre la interpretación entre la relación que puede existir entre las enfermedades y los cambios reflejados en el iris del ojo.

Hoy en día es muy utilizada por muchísimos profesionales a la hora de diag-nosticar enfermedades.

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CULTURAS ANTIGUAS

La iridología se remonta a tiempos antiquísimos, ya que los egipcios la utiliza-ban basándose en principios astrológicos aún más antiguos, una frase de tal libra dice: «Todo lo que ocurre en el cosmos se refleja en el hombre». Este reflejo se realiza en todo el cuerpo y el iris es la parte más adecuada para este reconocimiento.

Otras culturas, como la china y la japonesa, también conocen algunos campos y sectores del iris, pero la interpretación es bastante diferente de la occidental, por-que la forma de atender la enfermedad para ellos también es distinta.

IRIDOLOGÍA MODERNA

La iridología moderna nace con Ignatz Von Peczely, quien se considera el pa-dre de la iridología. Nacido en Hungría el año 1826, cuenta la historia sobre un ave rapaz concretamente un búho, que entró en la habitación de Peczely cuando este aún era un chaval; el joven, al intentar atrapar al asustado animal, lo cogió de una de sus patas y accidentalmente se la rompió; fue entonces cuando a Peczely le pareció que en el iris del búho aparecía una señal como respuesta a la fractura. No se sabe si esta historia es una leyenda o si sucedió en realidad, ya que mu-chos iridólogos niegan esa posibilidad, porque no han podido hallar signos irídicos en los animales.

Peczely tuvo el gran mérito de publicar su primera carta irídica en la revista Homeopatische Monatsblatter el año 1886; la carta que ideó tenía una estructura similar a las que se utilizan hoy en día.

En 1900, aproximadamente, Nils Liljequist descubre los signos de envenena-miento siguiendo los pasos de Peczely. Liljequist era un homeópata sueco que completó y mejoró el mapa de Peczely. Este tenía un buen campo donde observar, ya que en los países nórdicos hay una predominancia de los iris azules y las colo-raciones podían observarse con mayor claridad. En 1893 publicó un tratado sobre las heterocromías del iris, titulado Om Oegendiagnosen. Peczely creyó que Lilje-quist lo copiaba hasta que se conocieron y completaron una teoría con la otra. Nils fue el que introdujo la iridología en Estados Unidos y también el fundador de la escuela americana.

ESCUELA AMERICANA

Henry Lindlahr destacó como adalid de la crisis curativa y opinaba que toda enfermedad aguda es un esfuerzo de limpieza propia y natural del organismo.

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Bernard Jensen, eminente iridólogo y doctor en quiropraxia dentro de la es-cuela americana, es el autor que más ha publicado sobre iridología y el más cono-cido en todo el mundo. Uno de sus mayores méritos fue el de establecer la corres-pondencia de muchos puntos del iris. Su carta ha sido ampliamente conocida y usada en todo el mundo, nosotros también utilizaremos su mapa. Su obra magna es Iridology, con multitud de casos clínicos y fotografías. Es un pionero en la apli-cación de nuevas tecnologías en la iridología.

ESCUELA FRANCESA

En Francia también se desarrolló esta ciencia, entre los primeros impulsores sobresale el doctor Leon Vannier, miembro de la Sociedad Homeopática francesa y autor de muchos libros.

Los más actuales dentro de la escuela francesa fueron Gilbert Jausas y el pro-fesor Rene J. Bourdiol, quienes desarrollaron un mapa diferente al tradicional.

Destacó también un autor sudafricano, Alfred Cuddington, que llegó a siste-matizar un mapa de localización de los diferentes núcleos cerebrales en la zona superior del iris. Este mapa lo publicó Jensen en su libro Iridology.

LA IRIDOLOGÍA EN ESPAÑA

En España la iridología se inicia con el oftalmólogo bilbaíno Juan Ángel Bi-daurrázaga; este médico tuvo poco eco, ya que tuvo que exiliarse de España en la posguerra.

El doctor Ferrándiz elaboró en Barcelona el libro de iridología llamado Irido-diagnosis, que supuso durante muchos años la única obra disponible en el mercado.

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E

Nla iridología, aparte de ver los signos concretos como son las lagunas, las

criptas, los rayos, etc., tenemos que valorar primero el iris de forma general, fijándonos en los grados de vitalidad pureza y debilidad del iris y el estado de la patología.

GRADO DE VITALIDAD

Nos vendrá dado por la densidad de las fibras que forman la trama iridiana: cuando más compactas estén las fibras, mayor es el grado de vitalidad del iris, y si se encuentran separadas nos mostrará lo contrario.

Por ejemplo, cuando las fibras se aflojan aparecerán las lagunas y cuando estas se contraen en exceso aparecen rayos que nos indicarán excitación e irritación nerviosa.

GRADO DE PUREZA

Será determinado por el color de la trama que veremos más adelante cuando estudiemos las diferentes constituciones, ya que en cada una de ellas será diferente.

GRADO DE DEBILIDAD

Nos vendrá dado por el color que presentan los signos: cuando más aguda sea la patología, más claros se nos presentan los signos, y a medida que se vaya croni-ficando, más se van a oscurecer.

CONCEPTOS BÁSICOS

DE LA IRIDOLOGÍA

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LA DENSIDAD DEL IRIS

Uno de los primeros signos generales que hemos de buscar al observar un iris es su densidad. La densidad es la expresión del estado de textura del tejido que forma un iris. Esencialmente, una densidad peor está constituida por fibras con-juntivas más laxas, que suelen formar grandes lagunas, criptas, dehiscencias, des-garramientos del tejido, etc. Si se interpreta a un nivel general todos estos signos, sin detenernos a pensar si se encuentran en tal o cual zona del mapa iridológico, podremos hacer una valoración del estado constitucional general del organismo. «De este modo, mientras que el color del iris es indicativo de las tendencias he-reditarias sobre la pureza o la impureza de los humores corporales, la densidad representaría la medida de lo que podemos denominar tono, poder, vitalidad, re-sistencia o poder de recuperación de la enfermedad» (Henry Lindlahr).

Un iris de contextura fina, sin irregularidades del tejido, se suele corresponder con una constitución fuerte, con buenos sistemas de recuperación. De hecho, en personas de avanzada edad se observa una mayor abundancia de estos iris, lo cual expresa una constitución más fuerte y, a la larga, más años de vida en general. En el extremo opuesto hallamos iris muy erosionados, o bien hiperlaxos, con grandes lagunas y «agujeros». En estos casos no se puede condenar a muerte al paciente diciéndole «usted padece de esto, de esto, de esto...», iniciando una lista intermi-nable.

De hecho, los iris con señales abundantes son quizá los más difíciles de inter-pretar, puesto que en muchas ocasiones se presentan en sujetos aparentemente normales, sin grandes problemas de salud.

Hemos de tener en cuenta que al valorar la densidad estamos valorando lo compacta que es la estructura conjuntiva del iris. Un iris muy débil no se corres-ponde necesariamente con una constitución muy mala, ya que podría tratarse de

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una debilidad del tejido conjuntivo, que es lo que observamos. Este sería el caso del iris de debilidad conjuntiva, propuesto por Deck y otros autores de la escuela alemana.

Aunque en mi práctica valoro las densidades del iris del 1 al 5, permitiéndome excepcionalmente una catalogación de 6 en casos muy señalados, otros autores han intentado definiciones de las densidades algo más sutiles.

Así, Dorothy Hall, por ejemplo, expone las densidades, de peor a mejor, en tipos de red, tela de saco, lino, lino-seda y seda; refiriéndose, evidentemente, al en-tretejido de las fibras del iris. Jensen, en la misma línea, hace una clasificación se-gún tipos de maderas, como pino, en la densidad más ligera, y roble, en la más perfecta. Esta clasificación es muy ilustrativa, puesto que nos da idea de su signi-ficado: el de la resistencia general, de forma que la madera de pino, sin ser anormal, es mucho más débil que la de roble.

La densidad del iris está determinada genéticamente y es un signo que ya apa-rece desde edades tempranas de la vida. Este hecho se puede comprobar cuando se hacen estudios familiares (padres, abuelos, hermanos, etc.), y por ello es erróneo pensar que puede modificarse con un buen tratamiento, lo cual también sucede con la mayoría de los signos irídeos.

Clasificación

Las diferentes gradaciones de la densidad tratan de ser expresión de la variabi-lidad normal del iris humano. No existen, pues, iris que se puedan catalogar exac-tamente en una u otra categoría.

El iris perfecto no existe, así como tampoco el iris absolutamente malo. La den-sidad es uno de los datos más fáciles de observar y de alto valor diagnóstico.

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Densidad 1. Seda

Las fibras del iris casi no se observan, no presentan ondulaciones, ni lagunas ni señales blancas de irritación. Las fibras aparecen compactas y finamente unidas entre sí. Todo ello indica una fuerza constitucional elevada, con alto poder de re-cuperación frente a la enfermedad. Las personas que tienen este tipo de iris pueden vivir muchos años, aunque no se preocupen en absoluto de su salud.

Densidad 2. Seda lino

Las fibras se ondulan y aparecen pequeñas lagunas o señales en «pelo peinado», usualmente de color claro. Las fibras se separan algo en ciertas zonas, mostrando un característico ondulamiento de su trayectoria. Esta densidad indica que existen algunas zonas con procesos de debilidad o irritación, con la posible presentación de enfermedades agudas (esencialmente).

Buen pronóstico general. Es más fácil valorarlo en los iris azules, ya que en los pigmentarios no podemos valorar la presencia o ausencia de ondulación de fibras (puesto que no se ven las fibras).

En estos casos, valoraremos sobre todo la ausencia de lagunas y la perfección relativa del tejido observable.

Densidad 3. Lino

En ciertas zonas del iris o en su totalidad se observa la presentación de deshi-lachamientos moderados de la estructura del iris, dejando entrever usualmente algunas lagunas, debilidades, o bien otras señales menos importantes.

La mayoría de la gente presenta una densidad dos o tres. Indica una debilidad constitucional heredada, pero de carácter muy moderado, considerada de pronós-tico normal. La mayoría de personas se encuadran en este tipo de densidad, o en la inmediatamente superior.

Densidad 4. Tela de saco

El iris presenta abundantes signos, especialmente laguna. Cuando se localizan alrededor de la corona del iris, de forma simétrica, forman los denominados «Iris margarita», puesto que las lagunas simulan los pétalos de esta flor.

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Las fibras radiales del iris se desvían con frecuencia de su trayectoria, inva-diendo los sectores vecinos. Esto indica un estado evidente de debilidad constitu-cional, que habrá de valorarse en relación con el estado de salud y con la presencia de otros signos irídeos que nos hagan sospechar algún proceso de enfermedad.

En todo caso, la recuperación suele ser más difícil (convalecencias largas), y en muchos casos no llega a ser completa, debido a la escasa fortaleza constitucional.

Densidad 5. Red

El iris presenta múltiples cavidades alveolares, eventualmente pueden observarse criptas. Las fibras pueden seguir una trayectoria aberrante, desviándose del eje radial del iris. La estructura del tejido del iris es mala, con irregularidades, criptas u otros signos. No hay que confundirlo con el iris de debilidad conjuntiva, el cual marca un tipo constitucional. Es el peor de la escala de clasificación, aunque no indica enfer-medad por su mera existencia, sino tan solo debilidad constitucional.

Una persona con densidad débil puede vivir muchos años si lleva una vida hi-giénica y con correctos hábitos de vida

ESTADO DE LA PATOLOGÍA

Lo podremos ver mediante dos tipos de signos distintos:

• Signos en hueco: nos indica una deficiencia y, por tanto, lo tendremos que llenar, nutrir y estimular.

• Signos en relieve: nos indica un exceso y, por tanto, lo tendremos que dre-nar, vaciar o depurar; es el caso, por ejemplo, de los copos o las manchas que nos indicarán una intoxicación metabólica.

LIMITACIONES

La iridología no es panacea, aunque sí hay datos de diagnóstico que solamente pueden obtenerse mediante el examen del iris, como la calidad de la constitución. Como ya he mencionado en el primer tema, es muy importante realizar un buen historial clínico del paciente y no quedarse solo con el diagnóstico iridológico.

No es la respuesta a todas las preguntas, ya que no nos revela la enfermedad exacta, pero sí la manifestación de signos del proceso seguido por un órgano en el

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desarrollo de la patología o la tendencia constitucional del enfermo, la manifesta-ción de un signo no siempre implica que el paciente manifieste la patología.

Tampoco se registran en el iris las operaciones quirúrgicas con anestesia, ya que esta impide la transmisión del impulso nervioso a las fibras ópticas.

Tampoco nos va a determinar el estado psicológico exacto de una persona, pero sí nos dará gran información sobre el campo emocional. Esto será muy im-portante, ya que muchísimas patologías orgánicas nacen de un estado emocional inadecuado, preocupaciones excesivas, estrés, ira contenida, etc.

AGENTE PATOLÓGICO

Con la iridología tampoco se puede detener el agente patológico exacto de una infección, algunos medicamentos pueden perturbar las cadenas metabólicas y mo-dificar la acción de los neurotransmisores, dificultándonos el diagnóstico.

Los medicamentos de uso habitual que interfieren son: anestésicos, analgésicos, neurolépticos, ansiolíticos, hipnóticos, corticoides y antibióticos.

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ANATOMÍA DEL OJO

Cámara anterior: la sección del frente del interior del ojo en donde flota el

hu-mor acuoso hacia dentro y afuera proveyendo alimentación al ojo y a los tejidos del derredor.

Humor acuoso: el fluido transparente y aguado que está al frente del ojo. Vasos sanguíneos: tubos (arterias y venas) que llevan la sangre hacia dentro y

fuera del ojo.

Carúncula: la porción roja de la esquina del ojo, es pequeña y contiene las

glándulas sebáceas y sudoríparas modificadas.

La coroides: la membrana delgada, rica en sangre que está entre la retina, y la

esclera, responsable del suministro de la sangre a la retina.

Cuerpo ciliar: la parte del ojo que produce el humor acuoso.

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Córnea: la superficie transparente, de forma convexa, que cubre la parte

ante-rior del ojo.

Iris: la parte coloreada del ojo. El iris es en parte responsable de la regulación

de la cantidad de luz permitida en el ojo.

Lente (también se dice lente cristalino): la estructura transparente de dentro

del ojo que enfoca los rayos de luz hacia la retina.

Párpado de abajo: la piel de abajo que cubre la parte delantera del ojo cuando

lo cerramos.

Mácula: la porción del ojo que nos permite ver los detalles delicados claramente. Nervio óptico: un racimo de más de un millón de fibras nerviosas que

conec-tan la retina con el cerebro. El nervio óptico lleva las señales de la luz, oscuridad y los colores al área del cerebro (el córtex visual) que convierte las señales en imá-genes (por ejemplo, nuestra vista).

Cámara posterior: la sección posterior del interior del ojo.

Pupila: el centro oscuro en la mitad del iris a través del cual la luz pasa hacia

la parte posterior del ojo.

Retina: la capa nerviosa sensible a la luz que recubre la parte de atrás del ojo.

La retina siente la luz y crea impulsos que son enviados a través del nervio óptico del cerebro.

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Esclerótica: la porción visible blanca del ojo. Los músculos que mueven el ojo

están sujetos a la esclerótica.

Ligamento suspensorio del lente: una serie de fibras que conectan el cuerpo

ciliar del ojo con el lente, sosteniéndolo en su lugar.

Párpado de arriba: el pliegue de piel superior, que se mueve y que cubre la

parte de adelante del ojo cuando lo cerramos, incluyendo la córnea.

Cuerpo vítreo: una sustancia transparente, de consistencia gelatinosa que

re-llena el centro del ojo.

El ojo se compone del nervio óptico y del globo ocular. Los órganos accesorios del ojo incluyen los músculos oculares.

El ojo está situado en una depresión de la parte anterior del cráneo. Esta de-presión es piramidal y se llama órbita.

En este tema estudiaremos la anatomía del ojo y en más detalle la del iris, de qué capas está constituido y cuál es su vascularización. También veremos su inervación, fenómeno importante para entender el iris como una parte refleja del organismo.

El globo ocular está formado por tres membranas de tejidos: esclerótica, co-roide y retina.

El blanco del ojo es una parte de la superficie anterior de la esclerótica; la otra parte de la superficie anterior se llama córnea y es transparente a simple vista; sin embargo, no parece transparente sino de color azul, pardo, gris o verde, debido a que está situada sobre el iris. Una membrana mucosa llamada conjuntiva tapiza los párpados y cubre por delante la esclerótica. La conjuntiva se mantiene húmeda gracias a la esclerótica y a las lágrimas formadas por la glándula lagrimal.

ANATOMÍA DE LA ÓRBITA

El ojo está situado en una depresión de la parte anterior del cráneo llamada órbita. Siete huesos componen las paredes de la órbita y son los siguientes:

Amarillo = hueso frontal Verde = hueso lagrimal Marrón = hueso etmoides Azul = hueso cigomático Morado = hueso maxilar Agua = hueso palatino Rojo = hueso esfenoides

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En la órbita hay nueve aberturas grandes y pequeñas por las que pasan los di-ferentes nervios, arterias y venas, y son las siguientes:

— Foramen óptico. — Fisura esferoide. — Fisura esfenomaxilar. — Foramen etmoidal anterior. — Foramen etmoidal posterior. — Muesca y foramen.

— Infraorbital. — Forámenes malares. — Conducto nasal.

SÓLIDOS Y LÍQUIDOS

El ojo se compone de líquido y sólido. Los líquidos son el humor acuoso, el

lente cristalino y el humor vítreo. Son todos líquidos claros y transparentes.

Los sólidos son:

— La capa esclerótica, una membrana fibrosa, densa y dura que, con la cór-nea, forma la capa externa del ojo, preserva la forma del ojo y está bien fijada por el ajuste de los músculos externos.

— El coroides se halla inmediatamente debajo de la capa esclerótica,

— El nervio óptico se curva en la cavidad orbital en la superficie posterior del globo ocular, a unos 4 milímetros. Está encerrado en tres vainas: la dural, la aracnoidal y la pial.

— El globo ocular se encuentra en la cavidad orbital. Está formado por con-tenidos o núcleos del globo ocular. Los primeros desde atrás son:

• El humor acuoso. • El cristalino.

• El cuerpo vítreo o cristalino.

En la parte anterior un pequeño segmento de curvatura pertenece a la córnea; la otra parte, a la esclerótica —capa blanca o dura del ojo, resistente, de color blanco puro, espesa, a la entrada del nervio óptico y más adelante se hace más delgada—. Por la parte frontal entra directamente al cristalino de la córnea.

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— La córnea es una membrana de tejido conector incoloro transparente y no vascular, tiene la forma de un cuenco plano redondeado curvado.

— El cuerpo ciliar y del iris, la coroidea es muy delgada e incluye aproxima-damente los dos tercios posteriores del globo ocular, por detrás posee una abertura redondeada para el paso del nervio óptico.

— El iris se encuentra en comunicación con el sistema cerebro-espinal y sim-pático, de manera que toda alteración del equilibrio corporal pueda dar lu-gar a su nivel a dilataciones o contracciones de los filiares o dilataciones o contracciones del músculo iridiano.

GLOBO OCULAR

Las tres membranas del globo ocular son:

La esclerótica: Opaca, blanca y muy dura, es la más exterior y, por tanto, debe

efectuar funciones de defensa. Tiene forma de esfera, aunque en la parte delantera y visible del ojo es más abombada y transparente, como si se tratara de un vidrio de reloj, tomando el nombre en esta localización de la córnea.

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La coroides: Concéntrica con la anterior y muy vascularizada. Directamente no

llega hasta el nivel de la córnea, aunque sí que lo hace a través de su continuación que se denomina iris, esta estructura sí que ocupa la zona abarcada por la córnea.

El iris es plano a modo de tabique, de color entre azul o pardo en cuyo centro hay un orificio circular llamado pupila o niña del ojo a través del cual se distingue el interior negro del globo ocular.

El iris se suelda con la coroides por medio de un robusto anillo muscular cons-tituido por las fibras:

— Circulares: Por músculo ciliar.

— Radiales: A través de los procesos filiares.

El iris obra como un verdadero diafragma cerrando la esfera de la coroides di-latándose más o menos según convenga a la visión, regulando la entrada de la luz. Este orificio de acomodación está formado por manojos de músculos adheridos al iris: en forma anular (esfínter del iris) y en forma radiante (radiadores del iris).

La retina: Es la membrana más importante por contener las células visuales.

Concéntrica con las otras dos y la más interna de ellas, es muy rica en terminacio-nes nerviosas. Puede considerase como una expansión del nervio óptico. Su es-tructura es en capas concéntricas a modo de hojas de cebolla.

INFORMACIÓN ANEXA

Tradicionalmente, el diagnóstico se ha basado en la observación de los fenómenos que se presentan en la estructura del iris, sin embargo, desde un punto de vista práctico, es un error olvidarnos de los demás signos que se pueden presentar en el globo ocular, que es el órgano que estamos obser-vando. Valorando los signos que aparecen en las otras estructuras oculares podemos añadir, en muchas ocasiones, datos muy valiosos a los que tradi-cionalmente se analizan en iridología. Los ejemplos son numerosos; entre ellos tenemos la presencia de quistes sebáceos en los párpados, que nos pue-den hacer pensar en una alteración de los lípidos del plasma especialmente un exceso de triglicéridos, que son una de sus consecuencias más habituales. Hemos de tener en cuenta, además, que el párpado del ojo y sus zonas anexas son especialmente proclives a presentar este problema que a veces se con-funde con un vulgar orzuelo.

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RETINA

Primera capa: Llamada membrana de

Ja-cob y capa de los bastones y conos existen las células visuales que ofrecen una corta prolon-gación dendrítica que responde a dos tipos el cónico (conos) y el cilíndrico (bastoncitos) ambos elementos están muy desigualmente distribuidos los conos incoloros o amarillen-tos, abundan extraordinariamente en una fosita llamada fobia central o mancha amari-lla, situada en el extremo del diámetro entero-posterior del ojo, la cual es la región más

sen-sible de la visión y carece en absoluto de bastones, estos tienen color rojizo debido a que están impregnados de una sustancia muy sensible a la luz llamada púrpura retiniana rodopsina y eritropsina. Entre las células en bastoncitos se encuentran otras llamadas de sostén. Tanto los bastones como los conos se relacionan por me-dio de sus axones con las células bipolares.

Segunda capa: Se encuentran las células bipolares que, como hemos dicho,

es-tán en relación con los conos y bastones junes-tándose los axones de aquellas con las dendritas de las células multipolares que forman la tercera capa y las protoplas-mitas con las células visuales de la capa anterior.

Tercera capa: Se hallan las células multipolares, cuyos cilindros, ejes o axones se

reúnen para formar el nervio óptico mientras sus prolongaciones protoplasmitas se unen con las células bipolares de la segunda capa, el punto de salida del nervio óptico de cada ojo es insensible, por carecer de células visuales, y se llama punto ciego.

MEDIOS TRANSPARENTES

El humor acuoso es un líquido que llena la pequeña cúpula visible del ojo entre

la córnea y el iris conocida con el nombre de cámara anterior de ojo, es incolora y se compone principalmente de agua y albumina.

El humor vítreo llena casi todo el globo ocular y va envuelto por una

mem-brana fina y transparente llamada hialoides es un líquido transparente como el an-terior, pero de consistencia gelatinosa y muy refrigerante, ocupa la cámara poste-rior del globo situada entre el cristalino y la retina.

El cristalino es una lente biconvexa, más abombado por detrás, formado por capas de células transformadas dispuestas regularmente en capas concéntricas que

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se separan por la cocción. Está rodeado por una membrana contráctil, cápsula del cristalino y unido con la coroide por medio de filamentos o procesos filiares, de modo que cuando estos se contraen tiran de los bordes del cristalino aumentando su convexidad.

La cápsula es muy resistente y capaz de regenerar el cristalino cuando este ha sido extraído por haber sido atacado de catarata y perdido su transparencia, vol-viéndose opaco.

LAS GLÁNDULAS Y LOS MÚSCULOS

En el espesor de los párpados existen una treintena de pequeñas glándulas arra-cimadas y alargadas, llamadas las glándulas de Meibomio, que desembocan por varios conductos en el borde de los párpados y segregan una sustancia grasa y amarillenta destinada a impedir que las lágrimas corran por las mejillas. Habitual-mente esta sustancia se llama legaña al secarse.

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Para mantener siempre limpia y húmeda la superficie del ojo aprovechan las lágrimas segregadas por las glándulas lagrimales —una para cada ojo—, que man-tienen húmeda la conjuntiva, la cual tapiza la superficie interna del párpado res-balando sobre la córnea. Estas glándulas son arracimadas y algo voluminosas y están situadas en el ángulo interno de las órbitas.

El aparato lagrimal consta de:

— La glándula lagrimal, órgano único para cada ojo que segrega las lágrimas y las vierte en la conjuntiva.

— Las vías lagrimales o conjunto de conductos que recogen las lágrimas de la conjuntiva y las conducen a las fosas nasales para ser eliminadas al exterior. En el ángulo interno del ojo, entre los párpados y el globo ocular, existe un abultamiento rojizo llamado carúncula lagrimal.

Los párpados presentan delante de la carúncula dos ligeros abultamientos, uno en cada párpado, en cuyo extremo se encuentran otros tantos puntos lagrimales.

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Los músculos son seis, cuatro rectos (superior, inferior, externo e interno) y

dos oblicuos (mayor y menor):

— Los cuatro rectos se insertan por un extremo en el ecuador de los globos oculares y por el otro en el fondo de las cuencas orbitarias.

— El oblicuo mayor pasa por un anillo situado en la parte interior de la órbita, el oblicuo menor pasa por debajo del ojo.

Movimientos:

— El recto superior mueve el ojo hacia arriba, y el recto inferior, hacia abajo; el recto externo, hacia fuera, y el recto interno, hacia dentro, es decir hacia la nariz. — El oblicuo mayor hace girar al ojo derecho en el sentido de las agujas del

reloj, y el izquierdo, en el sentido contrario; el oblicuo menor lo hace girar al contrario que el oblicuo mayor.

LOS ÓRGANOS PROTECTORES DEL OJO

1. Las cejas son las que protegen del sudor que baja de la frente.

2. Las pestañas forman una red de pelos largos que impiden la entrada de polvo en el ojo y protegen del exceso de luz.

3. Los párpados son dos repliegues cutáneos que distribuyen las lágrimas con-servando húmeda la superficie ocular.

4. La conjuntiva es una membrana delicadísima y muy sensible, gracias a su rica inervación.

En caso de que esta parte se irrite o inflame, por ejemplo al sufrir agresiones externas (polvo, arenillas, rascado, etc.) se podría producir lo que se denomina

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conjuntivitis, tomando el ojo un color rojizo característico, hecho que se debe a la gran abundancia de vasos sanguíneos.

La membrana conjuntiva recubre la parte interna de los párpados y se dobla continuando sobre la córnea que, como ella, también es transparente.

CORRECCIÓN DE LOS DEFECTOS DE LA VISTA

Se pueden corregir por medio de los lentes adecuados:

— La hipermetropía y presbicia con lentes biconvexas (convergentes) que adelantan la imagen hasta proyectarla en la retina.

— La miopía, con lentes bicóncavas (divergentes) que alejan la imagen y cómo esta se proyectaba antes de la retina, la obligan a hacerlo en ella.

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LO QUE LA IRIDOLOGÍA PUEDE REVELAR

• Las necesidades nutricionales básicas del organismo en un área o sector

débil. Siempre existe una provisión deficiente de los minerales dominantes.

• La fortaleza o debilidad inherente de los órganos, glándulas y tejidos. Son estas áreas las que más necesitan depuración y alimentación correcta. • La fortaleza o debilidad constitucional. Cuantas menos áreas débiles

exis-tan en el iris mayor será la fuerza constitucional promedio.

• Los órganos que tienen mayor necesidad de reparación. Dependiendo de la calidad constructiva del tejido del estroma iridiano, en las áreas topográ-ficas del iris, que reflejan cada órgano en particular.

• La calidad relativa de acumulaciones de toxinas en órganos, glándulas y

tejidos. Estas acumulaciones tóxicas se observan principalmente en las

zo-nas de los órganos más débiles, sea por constitución genética o por el dete-rioro que causa la toxemia.

• La ubicación de la inflamación en el cuerpo. Esto se observa por la blan-cura de las fibras del iris que adquieren una apariencia de tejido algodonado. • El estado de inflamación y actividad de los tejidos. Aquí tendremos en cuenta el grado de blancura o coloración normal del área del iris en cuestión. • La hipoactividad o lentitud del intestino. La distensión, abolsamientos,

pro-lapsos del intestino y demás deformaciones indican en el iris estos estados. • Las condiciones de espasmo y distensión del intestino. Según lo cercana o

alejada que se encuentre la banda del sistema nervioso autónomo que circun-vala la pupila —corona iridiana o gola— así serán la distensión o espasmo. • La necesidad de bacterias acidófilas en el intestino. Los abolsamientos y

distensiones en el intestino demuestran un retraso en el tránsito intestinal. Las manchas y alteraciones naturales de la coloración del área intestinal re-velan una supremacía de las bacterias patógenas sobre las saprófitas.

LO QUE LA IRIDOLOGÍA

PUEDE Y NO PUEDE REVELAR

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• El prolapso del colon transverso. Se nota en la caída de la sección superior horizontal de la banda nerviosa autónoma o corona iridiana sobre la pupila. • Un problema o inflamación de tipo nervioso en el intestino. La estructura y grado de blancura de la banda del sistema nervioso autónomo, alrededor del borde de la gola, nos lo indicará.

• Las áreas del tejido de alto riesgo que podrían estar avanzando hacia una

enfermedad. Cualquier área que aparezca demasiado blanca o demasiado

oscura es un área de riesgo. Aumentando el peligro de degeneración cuando el tejido del estroma presenta una estructura débil ó disgregada.

• La presión sobre el corazón. Los abolsamientos o la distensión del colon transverso y/o descendente, junto con los gases que se forman, a menudo causan presión sobre el corazón y arritmias reflejas, debiendo tratarse sus causas intestinales y no el músculo cardiaco exclusiva y sintomáticamente. • El nivel de circulación en los diversos órganos. Los tejidos hipo activos

tienen, por lo general una circulación lenta y baja temperatura, mientras que los hiperactivos, en condiciones agudas o inflamatorias, tienen una circula-ción excesivamente acelerada o pletórica y una temperatura alta.

• La fuerza y el agotamiento nervioso. Se valora según la condición del sis-tema nervioso autónomo, reflejado en la normalidad o anormalidad de la corona iridiana, la calidad del tejido y coloración de las áreas cerebrales y glandulares, así como por la reacción que manifiesta la pupila a la luz. • La hiperactividad o hipoactividad de órganos glándulas y tejidos. Estos

pueden estar en las etapas aguda, subaguda, crónica o degenerativa, según el grado de decoloración blanquecina, pigmentación brillante, oscureci-miento o puntos negros con destrucción de las fibras del iris en las áreas co-rrespondientes, respectivamente.

• La influencia de un órgano sobre otro, o la contribución de un órgano a

una enfermedad en cualquier otra parte del cuerpo. Recordemos que el

cuerpo es una unidad y que los órganos trabajan en estrecha relación entre sí, transmitiéndose de unos a otros los beneficios nutricionales y detoxifi-cantes, así como la toxemia y degeneración; sea mediante las sustancias quí-micas o por la información que transporta la matriz extracelular.

• La congestión del sistema linfático. Por el clásico collar o rosario que suele aparecer en estos casos en la sexta zona del iris, inmediatamente antes del anillo periférico, donde se manifiesta el mayor o menor aumento algodo-nado de dicho collar o rosario.

• La pobre asimilación de nutrientes. Para ello observaremos el borde pu-pilar o anillo de asimilación, donde se manifiesta una evidente decoloración, al igual que en otras áreas topográficas del iris.

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