Iximulew W B’aqtun, O K’atun, Q Tun
w Winaq, R Q’ij, e B’alam Guatemala, 1 de abril de 2004
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Re maya’ tz’ib’ ri k’oj chuwäch re jun ruxaq wuj re’, nuk’ut ri q’ij toq xtz’ukutäj el chuqa’ akuchi’ xtz’aj re wuj re’. Pa ruk’isib’äl ruxaq nuk’ut ri q’ij toq xk’ïs rutz’ajik. Re tzij re’ e k’oj pa Kaqchikel chuqa’ pa Kaxlan.
La escritura maya de la página anterior indica la fecha de inicio y lugar de la impresión de este libro; la página del colofón la terminación, las fechas están indicadas en Kaqchikel y Castellano.
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CHOLSAMAJ
CH’UMILAL WUJ
EL LIBRO DEL DESTINO
Astrología maya
6 Primera edición, 1999 Segunda edición, 2004 © ©© ©© CHOLSAMAJ
1ra. Av. 9-18, zona 1
Teléfonos: 232 5959, 232 5402 y 232 5417 E-mail: [email protected] www.cholsamaj.org
Guatemala, Guatemala C.A.
Xtz’aj pa Iximulew, Impreso en Guatemala C.A.
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ÍNDICE
Introducción ... o 9 Los mayas ... T 15 Historia ... U 17 Territorio maya ... q y 26 Conocimiento cósmico tecnológico ... q U 37 La cosmovisión maya ... w e 43 Los dioses mayas... w u 47 Energías y elementos ... w Q 51 El orden natural... w U 57 Las profecías ... e e 63 La Profecía de los Tiku’ ... e i 68 Las profecías del Chilam B’alam ... e p 70 Profecía del 6 Ajaw K’atun ... e Q 71 Profecía del Kaokan ... e T 75 El destino del hombre maya ... r o 89 Los calendarios mayas ... r T 95 Cholq’ij wuj ... t Q 111 B’atz’ ... t Y 116 E ... y w 122 Aj ... y i 128 I’x ... y T 135 Tz’ikin ... u w 142 Ajmaq ... u o 1498 8 No’j ... u Y 156 Tijax ... i e 163 Kawoq... i p 170 Ajpu ... i U 177 Imox ... o r 184 Iq’ ... o Q 191 Aq’ab’al... o I 198 K’at ... p t 205 Kan... p W 212 Kame ... p O 219 Kej ... Q y 226 Q’anil ... Q E 233 Toj ... W P 240 Tz’i’ ... W u 247 El signo maya ... W T 255 ¿Cómo sacar su propio signo?
¿cómo usar la tabla calendárica?... W U 257 Tabla de Energías ... W O 259 Tabla Calendárica ... E P 260 Glosario ... T U 317 Bibliografía ... Y u 327
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INTRODUCCIÓN
La historia nos revela que el Pueblo Maya ha sido objeto de genocidio y etnocidio, desde que se produjo la invasión española. Se inicia la imposición de la cultura extranjera: se impuso el idioma español, otra espiritualidad, otra vestimenta, otras costumbres, etcétera.
En 1821 se proclamó la independencia de España por los Crio-llos, y posteriormente los Ladinos continuaron con la práctica del etnocidio, incluso en pleno siglo XXI.
Las generaciones de principios del siglo pasado, relatan de cómo los y las maestras castigaban a niñas y niños cuando eran sorprendi-dos hablando en idioma maya. El castigo menos cruel era colocarlos de plantón con los brazos extendido frente a todo el alumnado. La otra forma, la más cruel, era ponerlos de rodillas sobre granos de arena o de maíz hasta terminar la clase.
En los cuarteles, los jóvenes mayas eran obligados a hablar el Castellano y usar como uniforme traje ladino. A la mayoría de seño-ritas mayas que trabajan como domésticas en casas de familias ladi-nas se les obliga o se les sugiere vestir como ladiladi-nas. Cuando surgie-ron las primeras profesionales mayas, conseguían empleo pero te-nían que vestir como ladinas.
En materia espiritual ha ocurrido lo mismo. La historia muestra que cuando llegaron los primeros frailes a estas tierras, se dedica-ron a imponer otro credo, condenando como asunto del demonio toda manifestación espiritual de los Mayas. Incluso para pretender bo-rrar de raíz esa espiritualidad se construyeron iglesias sobre altares mayas. Semejante actitud han asumido la mayoría de religiones que se han establecido en el país. La iglesia católica enseña una práctica ecuménica, pero son pocos los religiosos que intentan su práctica con los Mayas.
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Por esa razón, durante siglos, el Pueblo Maya ha practicado su espiritualidad de manera discreta en la mayoría de los casos. En general ha mantenido resistencia en diferentes formas para preser-var su cultura.
En la segunda mitad del siglo XX, el Pueblo Maya inició la lucha abierta para reivindicar su cultura, exigiendo reconocimiento y res-peto. Así fue como en 1990 se establece la Academia de Lenguas Mayas.
Durante el proceso de los Acuerdos de Paz, en la plaza central de la ciudad de Guatemala, el entonces presidente Ramiro de León Carpio participó en una ceremonia espiritual maya. Este hecho mar-ca un precedente sobre el respeto que debe prevalecer en el país so-bre las manifestaciones espirituales de los Mayas y de los Pueblos Xinka y Garífuna.
Asimismo, se publican trabajos de investigación sobre la espiri-tualidad maya y Calendario Sagrado, Tzolkin en Yukateko o Cholq’ij en los idiomas de la rama k’iche’. Entre los investigadores está el antropólogo e historiador Carlos Barrios, originario del Departamen-to de Huehuetenango, Guatemala. Investigador que estudió con Ajq’ijab’ (sacerdotes y sacerdotisas mayas) y eso le permitió iniciar a conocer un aspecto importante de la cultura maya, su espirituali-dad. Escribió sus experiencias.
Su trabajo se denomina El Libro del Destino, publicado en Cholsamaj con el nombre maya Ch’umilal Wuj. En los primeros ca-pítulos expone aspectos de la cosmovisión maya, manifestaciones espirituales, conocimientos alcanzados en el campo de la astrono-mía, una breve relación sobre los diversos calendarios elaborados y profecías que hablaban de la llegada de los europeos a este conti-nente. Luego entra a exponer sobre el Cholq’ij o Calendario Sagrado y el significado de los 20 días. Presenta otros conocimientos que hasta entonces solo lo manejaban los Ajq’ijab’. Entre estos están los sig-nos afines, los sigsig-nos armónicos, la cruz maya de cada signo, tam-bién una tabla que permite que cada persona pueda conocer sobre su signo o nawal de acuerdo al Calendario Sagrado Maya.
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! La espiritualidad entre los Mayas está entrelazado con diversos aspectos de la vida y del universo en su conjunto. No es vista ni manifestada como algo independiente. Hay que ubicarse en la cosmovisión de este Pueblo para comprender la profundidad de su espiritualidad y sus manifestaciones.
Se espera que en el futuro cercano sean los propios Ajq’ijab’ quie-nes tengan la oportunidad de exponer ante los demás Pueblos sobre este campo de su cultura. Para que sea comprendida con claridad y pueda ser respetada.
Sin duda es interesante saber si ve-nimos de las estrellas. Pero es más impor-tante darse cuenta que somos parte del cos-mos. Aunque solamente somos una partí-cula en la inmensidad del Universo, somos hijos del Gran Padre y nuestro destino va unido al de la creación. Cada ser tiene tam-bién un papel, un destino que cumplir. Así es que cada fragmento de la existencia es trascendente...
Don Isidro, Sabio Maya Fragmentos de una Enseñanza Ancestral.
LOS MAYAS
...vamos a dejar escritas las antiguas historias, iniciándolas desde que fueron formadas todas las cosas y establecieron sus fundamentos...
Con lo que aquí se diga nos formaremos una idea clara de cómo se formó el universo. Lo que aún está oculto y lo que podemos ver en nuestro mundo. Cómo el Formador y Creador puso en acción sus cualidades esenciales y su sola palabra bastó para crear las cosas.
Un atributo era Tz’aqol, la voluntad divina que se manifestó en la naturaleza haciéndola despertar en la acción.
Otro era B’itol que constituye la fuerza formativa Parte de Tz’aqol actúa en la creación de las cosas. Otro era Alom, la misma fuerza de emanación en su presencia, el germen de la palabra-acción del Gran Padre, que no podemos explicar su grandeza, su esencia, pues no alcanzamos a comprender. La otra cualidad es K’ajolom constituido por el espacio, por el Vacío Infinito, matriz de donde surgen todos los Universos. Antiguamente teníamos un libro original, pero se ha ocultado desde hace muchos siglos, su significado es oculto al que lo mira, al que medita sobre él, es el libro de los Mayores. Allí está contenido cómo se acabó de formar todo el Cielo y la Tierra, su ser cuadrado en equinoccios y solsticios, su ser repartido en cuatro par-tes: Rojo el oriente, Negro el Poniente, Blanco el Norte y Amarillo el Sur, su ser señalado. Poniendo cada estrella en su lugar, establecien-do a cada una su camino, su ser amojonaestablecien-do con estacas, mediestablecien-do con cuerdas sus distancias, su ser estirado el hilo entre el Cielo y la Tie-rra, dándole altura y profundidad...
De cómo el Creador y Formador hizo el aire que respiramos, nos dio el aliento que nos anima y nos da la existencia, nos conserva, cuida y protege y nos da la paz y la claridad. %
16 Aquí nos narran cómo los Creado-res y FormadoCreado-res desde un vacío acuo-so hicieron la formación y dotaron de vida a los animales y a las plantas. Luego de esto, los progenitores divi-nos crearon a la primera generación de hombres hechos de barro, pero no se sostenían y vol-vieron a la tierra. Apareció la siguiente raza, éstos fue-ron hechos de madera pero éstos eran tontos, sin cere-bro y no se acordaron de sus Creadores. Así que fue-ron destruidos por los dioses y sustituidos por los hom-bres hechos de carne. Éstos se volvieron perversos y se llenaron de soberbia y se olvidaron de sus Creadores y también fue-ron aniquilados, al hacer negras tormentas e inundar la tierra por un gran diluvio. Por último, de masa de maíz, fueron creados los hombres verdaderos, los que poblamos la faz de la Madre Tierra.
Popol Wuj1 Libro Sagrado de los Maya K’ichee’s
1. Sam Colop escribe Popol Wuj al referirse al libro sagrado de los Maya K’ichee’s y explica que en el texto original aparece escrito el término Popol varias veces. También hace ver que en los diccionarios de la época se encuentran registrados en frases como Popol Ja, Popol Tzij, etc.
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HISTORIA
¿Q
UIÉNES SON LOS MAYAS?
La historia del Pueblo Maya es tal vez la que mayor controversia ha dado. Los mismos eruditos, historiadores, arqueólogos, no se ponen de acuerdo, y las investigaciones no han arrojado mucha luz. A su vez el trópico presenta condiciones adversas. La espesa vegetación y condiciones climáticas, la formación geológica, el terreno calcáreo, la humedad y lluvias constantes no ayudan en la preservación y búsqueda de vestigio. Esta extraordinaria civilización pasó desapercibida para la Europa hasta el siglo XVIII. En realidad, aunque ahora se cuenta con una avanzada tecnología, los mayas siguen siendo un misterio. Poco se ha avanzado y más se ha especulado sobre la realidad. Existe una tendencia a seguir apoyando las teorías de los primeros investigadores serios2 del Pueblo Maya.
Según estos investigadores como Silvanus Morley, Erick Thompson, Adams y otros, el mundo maya surge como una civilización3. Estas
personas sitúan el inicio de la civilización maya hace apenas unos 2,500 a 3,000 años distribuidos en períodos:
Pre Clásico 1300 A.C. al 300 D.C. Clásico 300 D.C. al 900 D.C. Post clásico 900 D. C. al 1300 D.C. (Algunos lo extienden hasta la invasión española)
2. Las vacas sagradas como les llamaría don Isidro.
3. Terminología que designa a un grupo social con características de organización social, es-critura, arquitectura y agricultura, en parámetros impuestos por la cultura dominante, la llamada civilización occidental.
K’atun
18 En esta línea se han mantenido todos los subsiguientes investi-gadores. Su principal fundamento son las fechas que al parecen en las estelas mayas4. Las estelas se erigían también al ascender al
tro-no y muerte de un gobernante o para narrar eventos extraordina-rios. Sin embargo, hay fechas anteriores que relatan eventos de hace 10,000, 15,000 hasta 60,000 años.
Vale decir que las pruebas de carbono 14 han dado resultados contradictorios y no son de fiar, pues la rápida descomposición de-bido a la humedad no deja mucho espacio. Creen estas personas que esta gran civilización surge en el altiplano de Guatemala y Chiapas. Aunque el emplazamiento de Tulum, en Quintana Roo, México, es reconocido por otros como lo más antiguo. Todas estas tendencias sólo aumentan la confusión. Es por eso que se respetan las fechas dadas por los primeros investigadores. La tradición oral de los an-cianos nos lleva a fechas más remotas. Según estos venerables sa-bios, el Pueblo Maya surge como heredero de una civilización Ma-dre, anterior a casi todas las tradiciones Mesoamericanas5. Esta
civi-lización Madre es llamada Tula o Tulán, es aquí de donde provienen todas estas misteriosas y poderosas civilizaciones que poblaron el continente americano. El libro sagrado de los Maya-K’ichee’, llama-do el Popol Wuj, relata lo siguiente:
... de allá salimos del Tulán Zu, (iua) allá fueron creados nues-tros primeros padres el B’alam K’itze’, el B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam, de allá venían del Oriente... y muchos fueron los que salieron con cada una de sus familias y que allá se multiplicaron en el oriente, y fueron muchos los que se multipli-caron, aún todavía en las tinieblas, antes que el sol aclarase y hubiese luz y estuvieron todos juntos y fueron muchas cosas las que hicieron allá en el oriente, y no sabían de sustento, sino que levantaban la cara al cielo y no sabían alejar y allí mismo
estu-4. Estas gigantescas piedras de hasta 15 metros se erigían en los distintos finales de k’atunes (periódos de 20 años, para relatar y dejar constancia de los eventos importantes). 5. Territorio que presenta rasgos culturales comunes y que comprende los territorios que van
desde el centro y sur de México, Guatemala, Belice y el norte de Honduras y El Salvador. (
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vieron en aquella dulzura, los hombres blancos y negros, y hubo muchas lenguas y de dos orejas, y hay diferente generaciones en el mundo...
Y entonces no idolatraban sino que eran todos de una lengua, y solo guardaban el mandato del Creador del Corazón del Cielo y de la Tierra y solo aguardaban que surgiera el Sol... de allá veni-mos allá se nos dieron nuestros nombres, y allí se juntaron a aguardar que amaneciese y veían salir el lucero, que es el que viene primero ante el sol cuando nace. De allá venimos, sino que nos repartimos, dijeron entre sí y por esto estaban con pena y padecían dolor porque no tenían comida ni sustento, sino que raíces de varas dulces olían y les parecía que comían y no co-mían cuando vinieron. Clara fue su pasada sobre el mar cuando pasaron, sino como que sino hubiera mar, pasaron acá sobre pie-dras, pasaron para acá y estaban las piedras sobresalientes en ringlera en arena cuando pasaron, y así se llaman piedras en rin-glera y arrancada de arena a aquel camino por donde pasaron en el mar que dividiéndose pasaron para acá.
A que aquí no veremos el nacer del sol aclarador de la faz de la tierra dijeron cuando vinieron y dejaron el camino y la gente cier-tamente quedó durmiendo en el camino, uno de los pueblos que se levantaron que estaban continuamente mirando la estrella se-ñal del sol6. Y esa era la señal que pensaban era de
amanecer cuando vinieron del oriente y unas eran sus caras cuando pasaron de allá y había gran dis-tancia.
Por su parte el Memorial de Sololá o Anales de los Kaqchikeles, dice así:
…Escribiré las historias de nuestros primeros padres y abuelos que se llamaban Jakawitz el uno y Saqtekaw el otro, las historias que ellos contaban: que del otro lado del mar, llegamos al lugar de Tulán, donde fuimos engendrados y dados a luz por nuestras madres y
nues-6. Traducción de Estrada Monroy.
Báculo, Estandarte de Teotihuacán
20 tros padres ¡oh hijos nuestros¡ así contaban antiguamente los padres y abuelos que se llamaban Jakawitz y Saqtekaw, los que llegaron a Tulán, los varones que engendraron a nosotros los Xajila’…
...Cuando llegamos a las puertas de Tulán fuimos a recibir un palo rojo que era nuestro báculo y por eso se nos dio el nombre de Kaqchikeles.
¡Oh hijos nuestros! dijeron Jakawitz y Saqtekaw, Hinquemos la punta de nuestros báculos en la arena dentro del mar y pronto atravesaremos el mar sobre la arena, sirviéndonos de los báculos colorados que recibimos en Tulan, así pasamos sobre las arenas dispuestas en ringlera, cuando ya había ensanchado el fondo del mar. Alegráronse todos cuando vieron las arenas dentro del mar…
Como puede establecerse en estos párrafos, ambos documentos hablan de que su venida se produce de un lugar del oriente. Que venían del otro lado del mar con un prodigio separaron las aguas del mar. En el caso del Memorial de los Kaqchikeles, indica que vie-nen del otro lado del mar del oriente.
Es importante resaltar esto, pues muchos historiadores e inves-tigadores, han confundido esta mítica región de Tulán Zu, o Tula, o Tulan Ziu, con el centro ceremonial de Tula en Hidalgo, México. En este lugar se encuentran los famosos Atlantes, esculturas gigantes-cas, que recuerdan a la de Tihuanaco en Bolivia. Las Águilas pinta-das en las pirámides de Tula recuerdan a las tallapinta-das en la Puerta del Sol, también en Tiahuanaco. Dicha confusión se da, pues no se ha investigado a fondo. Podría entrar a confundir más el hecho de que la ciudad y centro ceremonial del hoy llamado Kaminal Juyu’, en donde se encuentra la actual ciudad de Guatemala se le llamó antes Tulan Siwan.
El punto más interesante es que las narraciones son claras, nos dicen en ambos casos que se vino del otro lado del mar. Aquí cabe preguntarse qué hay al oriente, al otro lado del mar. Los pueblos nativos de América y en especial las distintas naciones mayas son 1
21 muy meticulosos en sus relatos. La autenticidad y antigüedad tanto del Popol Wuj como del Memorial de los Kaqchikeles no tiene dis-cusión. Estos fueron escritos antes de la invasión y reescritos en ca-racteres latinos cuando los curas enseñaron a escribir en esta lengua a los primeros evangelizados. Estos libros se guardaron en secreto y fue hasta el siglo XVII el primero y el siglo XVIII el segundo que se encuentran por parte de investigadores quienes se dedican a su traducción. Éstas no fueron muy fieles y hemos tomado la traduc-ción del eminente sabio e historiador don Agustín Estrada Monroy, quien ha sido uno de los pocos investigadores que se ha acercado a los ancianos y en un trabajo que tuvo la asesoría de éstos, hizo la mejor traducción que hasta hoy se ha hecho sobre el Popol Wuj, li-bro sagrado del Pueblo Maya K’ichee’.
La importancia de estos relatos es que son muy claros al decir su proveniencia del otro lado del mar. Que éste se separó por un pro-digio dado al poder y alta magia que poseían estos herederos de la sabiduría Tulana. Este emplazamiento al oriente y del otro lado del mar, no encaja en la geografía actual7. Si algún pueblo conocía el
oriente era el Maya y no hay lugar a la equivocación. Este pueblo ve en el Sol la representación del Gran Padre, el Corazón del Cielo. Este sol es la conexión con el Corazón de Corazones, el Sol de Soles, el centro y generador del Universo. Así que queda descartada el ori-gen de la Tula del Norte (Hidalgo, México), pues ésta es un centro erigido con posterioridad. Sin pretender entrar a especulaciones, en los relatos de los ancianos de los pueblos más tradicionales se habla de esta mítica Tula. En muchos idiomas mayas quiere decir Seno Ma-terno, es decir, donde se mamó la sabiduría. Precisamente hablan de un cataclismo que cambió el planeta y el desaparecimiento de este lugar que se encontraba al otro lado del mar. Acaso no recuerda esto la mítica Atlántida. Vale decir también que el vocablo Atl sólo tiene significado en las tierras mesoamericanas. No existe en otro 7. En cuanto al paso sobre el mar y de como se abrió paso, puede ser influencia occidental, judaismo enseñado por los religiosos españoles a los indígenas que transcribieron el Popol
22 idioma del mundo, y su traducción significa Agua, se dice de la Atlántida, Tierra rodeada de agua. Lo que es innegable es que el ori-gen de esta civilización no puede simplemente dictaminarse sin ha-cer un estudio más profundo.
Al hablar con don Isidro, uno de los hombres más sabios y guar-dián de la tradición del linaje, Q’eqchi’ de Cahabón en el nororiente de Guatemala, me decía:
Lo que antiguamente sucedió cuando surge nuestro mundo, el Creador y el Formador B’itol y Tz’aqol, crearon a nuestros pri-meros padres. No sé decirte a ciencia cierta cuándo fue esto, lo que sí sabemos es que hubo un gran cataclismo. El mundo se puso frío, que la tierra estaba puro lodo, y que la fuerza del sol no era suficiente, había mucha neblina. Ese fue el castigo por que los anteriores hombres se olvidaron del Gran Padre, del Corazón del Cielo, del innombrable, el gran Hunabku. Antes de esta desgra-cia estaban los del pueblo Mam (los Viejos) allí surgió la tradi-ción, ellos fueron los portadores del conocimiento. De allí partió el designio de fundar las cuatro Tulas, más la Tula del Centro, forman los cinco Centros Ceremoniales clásicos de donde se irra-dia la tradición de mis abuelos.
Esta cultura heredera de una anterior que tenía todo el conoci-miento y magia preservó en este lugar su poder, magia y sabiduría. La Tula del Norte (Hidalgo, México) es un emplazamiento de los Abuelos y esta irradió su tradición a los Teotihuacanos, Toltecas y después de los Mexicas y Tlascaltecas que reciben esta influencia por intermedio de éstos.
El Popol Wuj8 nos relata a este respecto lo siguiente:
...y luego empezó un grande aguacero, y estaba alumbrando el fuego de los pueblos y cayó mucho granizo sobre todos y no tu-vieron ya fuego, y así pidieron a los B’alam, al B’alam K’itze’, y B’alam Aq’ab’, Majukutaj, e Ik’i B’alam, ya no podemos sufrir el frío y la helada sino que estaban temblando, dando diente con diente y estaban como muertos, encorvados y tullidos sus pies y
8. Traducción de Agustín Estrada Monroy. 1
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manos y nada podía coger con ellas cuando vinieron. Hay Kab’awil, hay Tojil ¡que nos acabamos de frío!...
...y antes que el Sol naciera toda (la tierra) estaba mojada, y ce-nagosa y así como un hombre subió el Sol y no era fuerte su ca-lor, sino que solo se manifestaba cuando nació. Y solo quedó su espejo, porque no es ciertamente este Sol que alumbra ahora, di-cen las tradiciones.
...y cuando salió se alegraron mucho en su corazón B’alam K’itze’, B’alam Aq’ab’, Majukutaj, e Ik’i B’alam, se alegraron cuando amaneció, cuando se disipó la neblina y se secó la tierra, y no eran grandes los hombres entonces sino que eran pequeños cuan-do estuvieron sobre los cerros Jakawitz a cuan-donde les amaneció. Allí quemaron el copal y bailaron hacia el oriente de a donde vinieron y allá es su patria...
De este texto y los relatos de los ancianos9, más los datos
conte-nidos en las llamadas Estelas podemos decir que el Pueblo Maya es más antiguo de lo que suponemos. La última Glaciación tuvo su fi-nal hace unos 12,000 años según unos geólogos y otros nos dicen que hace unos 10,000. La parte más álgida se remonta a más de 20,000 años, el origen de éste es incierto. Hay varias teorías, que van desde meteoritos gigantes, un gran cataclismo que provocó la destrucción y hundimiento de grandes porciones de tierra (¿Atlántida?), el acer-camiento de la luna. La teoría de Horbigier (sabio alemán) que creía que en un tiempo hubo cuatro lunas. Tres de estas han caído a la tierra por la atracción, provocando los cataclismos y cambios en el planeta. En el cerro Jakawitz en el departamento de El Quiché, Gua-temala, aún se ven los vestigios del templo piramidal que se cons-truyó luego de la salida del Sol hace unos 10,000 años. Si tomamos en cuenta el mandato del Pueblo Mam, de construir las otras cuatro Tulas, y este es anterior a la salida del Sol, nos remontaríamos mu-cho más en el tiempo.
El hecho de que arqueólogos investigadores e historiadores oc-cidentales no acepten oficialmente fechas anteriores a los 3,500 años,
24 Lugar Quiriguá 0 K’atun 0 Winaq 4 Ajaw 13 B’aktun 0 Tun 0 Q’ij 8 Kumku 3 Piedras fueron colocadas Sucedió en la Tierra El lugar de las 3 Piedras
Estela C de la Creación en Quiriguá. Con la fecha de la Creación o Año 0.
13.0.0.0.0 4 Ajaw 8 Kumku
1 4
25 también tiene su fundamento. Para el mundo occidental es difícil reconocer que en Europa en la misma época el hombre occidental se encontraba en las cavernas. Por lo que no es posible aceptar que en América vivía una civilización altamente desarrollada. Una civili-zación con una arquitectura asombrosa, un calendario perfecto y un conocimiento científico que rebasaba los conocimientos de otros pue-blos con miles de años de anterioridad. Este complot, a veces in-consciente y otras claramente manipulado, surge con los primeros investigadores y se ha mantenido como una premisa que se ha se-guido fielmente.
El conteo del tiempo para los mayas era casi una obsesión. Crea-ron diferentes calendarios, en ese sentido uno de los que aún se uti-liza es la llamada Cuenta Larga. Esta tiene una duración de 5,200 años de 365 días. Es un calendario vivo y estamos a las puertas de entrar a un nuevo ciclo. La fecha para este cambio en el Gregoriano, será el 21 de Diciembre del 2012. Se entrará al 5 ciclo de 5,200 años, lo que nos indica que éste se está utilizando desde
hace más de 2,0000 años. Los descubrimientos de hace 10 años en la ciudad Maya de Cuello, en Belice, arrojaron datos en los que el llamado Período Clá-sico tenía de 5,000 a 7,000 años. Como era de pre-verse los Arqueólogos que anunciaron con prue-bas sus descubrimientos fueron desprestigiados. Pero la realidad está allí patente.
Los últimos descubrimientos en Palenque a principios de 1999, han asombrado con sus 3 nue-vas cámaras y fechas, que necesariamente van a cambiar la datación y reconocer la antigüedad del Pueblo Maya.
Según los científicos, los elefantes o mamuts desapa-recieron en el continente americano hace unos 10,000 a 12,000 años. Sin embargo, en Copán, (Honduras), la ciudad considerada observatorio astronómico, lugar
de reunión de los grandes científicos mayas (aquí se hacían las co- 1 5
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TERRITORIO MAYA
´ ´ Saquleu Tulun Chichen Itzá Palenque Tikal Bonampak Lacandona Monte Albán La venta YaxchilánKaminal Juyú Copán Maximón
Atitlán
1 6
27 rrecciones calendáricas y se preparaban los futuros calendaristas, astrónomos, astrólogos, matemáticos, etcétera), se encuentra una pie-dra que tiene grabada un mamut rodeado de glifos. La explicación de este nos la deben los mayistas ortodoxos. Asimismo, en el Cerro de la Hacha en Costa Rica, a unos 60 Kms. de la frontera con Nicara-gua, hay un mural en el que también está tallado un Mamut rodea-do de glifos mayas. Doble contradicción, pues los expertos nos di-cen que la civilización maya cubría hacia el sur, hasta el norte de Honduras.
Como éstas hay muchos misterios que investigar, por supuesto con más apego a una realidad más que evidente.
El emplazamiento del Pueblo Maya antiguo abarcó un territorio de unos 325,000 kms2. Fue poblado por distintos
pueblos en distintas Ciudades Estado, que se desarrollaron alrededor de los Centros Ceremoniales. En el período clási-co tuvieron una densidad poblacional mayor que la actual. Este territorio abarcaba a Guatemala, El Salvador, norte de Honduras y parte de los actuales estados mexicanos de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y parte de Chiapas. El conocimiento que se tiene de esta civilización proviene de la investigación arqueológica y las fuentes his-tóricas10. Según los primeros estudiosos dividen el Pueblo
Maya en cuatro períodos siendo estos: Antes de tener una etapa de asentamiento hay un período formativo de recolectores y cazadores.
Período Preclásico: 1300 A. C. al 300 D. C.
En esta etapa están los primeros asentamientos, técni-cas de decoración, cerámica fina y plataformas de altares, escasas formaciones piramidales, culto a la fertilidad. 10. Principalmente de los documentos precolombinos y documentos realizados durante los
pri-meros años de la colonización española), asimismo la tradición oral. Esta última es la menos aceptada por los investigadores ortodoxos, pero es la que más luz ha dado al misterio de
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Período Clásico: 300 D. C. a 900 D. C.
Gran desarrollo de la civilización Maya, agricultura avanzada, construcción de centros ceremoniales, grandes pirámides, organiza-ción social, escritura jeroglífica, escultura, matemáticas, alta astro-nomía, religión completa, Calendario Solar y medición del tiempo avanzados. Medicina y operaciones cerebrales.
Período Posclásico 900 D. C. a la invasión
Surgimiento de muchas culturas provenientes de Tikal, Chichén Itzá, Palenque, asentamiento en el altiplano guatemalteco. Fortale-cimiento de las órdenes militares y fortificación de las ciudades. In-fluencia Tolteca y Azteca.
La civilización Maya ha mantenido desde sus orígenes una or-ganización, comandada por una Teocracia. Su organización social ha sido una de las más balanceadas, pues tanto los gobernantes como los súbditos, se manejaban por medio del Calendario Sagrado. Las personas tomaban su papel social según el signo o energía con la que nacían. Esto permitía a todos desarrollarse de acuerdo a sus ca-pacidades y no tener conflictos pues cada quien hace lo que en reali-dad le corresponde.
El ciclo agrícola era lo más importante, estaba basado en el maíz, planta sagrada, el fríjol, el amaranto, chile y diferentes frutas y hier-bas. Este ciclo tenía una duración básica de 260 días. Los restantes 100 o 105 días se dedicaban al desarrollo personal que incluía las artes, arquitectura, espiritualidad, etcétera.
Durante este período casi toda la población se dedicaba a la cons-trucción de los monumentales centros ceremoniales-energéticos. Los dirigentes, científicos, astrónomos, matemáticos, dirigían estas cons-trucciones en concordancia a los eventos celestes como los equinoc-cios, solsticios y los movimientos del sol que eran trascendentes para el ciclo agrícola. La orientación que tendrían los templos se basarón en una observación minuciosa y sistemática de estos fenómenos cós-micos. Las construcciones de éstos tenían la función de señalar los 1
29 días claves para la siembra, doblez y corte de las cosechas, princi-palmente del Ixim (Maíz), planta sagrada. Asimismo, tenía la fun-ción religiosa, espiritual, que señalaba las influencias astrales en los fenómenos terrestres. Las pirámides fueron construidas en lugares en donde había una convergencia energética de las fuerzas cósmico-telúricas. Los mayas como organización social avanzaron hacia una sociedad eminentemente comunitarista. Es decir, que nunca se vio el bienestar personal, como un fin. Aún hoy en las partes más remo-tas donde se ha mantenido la tradición, y se tiene menos influencia de occidente, la prioridad es el bienestar de la comunidad. Es acep-tada por todos la necesidad comunitaria y los dirigentes o principa-les son personas que han demostrado su capacidad de servicio a la comunidad. La dirigencia material se basa en la asesoría y respeto por las autoridades espirituales. Éstas tienen un gran prestigio y sabiduría. Son ellos los herederos directos del conocimiento ances-tral y poseedores de poderes supranormales. Tienen el don de acce-der a las diferentes manifestaciones de la divinidad.
Como puede apreciarse el origen de los mayas es para el mundo académico incierto. Las teorías de los investigadores se han venido descartando una por una. La más difundida es la que aseveraba un origen del mundo asiático y emparentó a los mayas con los mongoles, quienes habrían pasado al continente americano por el estrecho de Bering a finales de la última glaciación, hasta llegar a las tierras mesoamericanas.
Pues bien, esta teoría se ha ido descartando, ya que las diferen-cias óseas y análisis genéticos demuestran que no existe una clara coincidencia. Un tanto sucede con el tipo de sangre O que se mani-fiesta en un 100% en la población maya. En recientes descubrimien-tos se encontró que existe un factor en el tipo O distinto que sólo existe en estas latitudes.
Igual ha sucedido con la teoría de la emigración Polinesia, aun-que existen rasgos culturales más comunes, las diferencias físicas son más evidentes.
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30 Pareciera que las emigraciones fueron en sentido contrario, es decir, del continente hacia la Polinesia. Lo que no sería raro toman-do en cuenta que los pueblos intoman-do-americanos, pueblos indígenas del contienente hoy conocido como América Latina, tenían un desa-rrollo en sistemas de navegación que les pudo permitir navegar por esos puntos. Aún así, esta relación se dio más con la civilización Inca. Pero se descarta por parte de los científicos un origen propio en el continente americano. Mucho menos se intenta investigar una po-sible descendencia de los míticos Continentes perdidos (Atlántida). La tradición de los abuelos apunta más en este último, pues hay muchas historias y pruebas físicas. La pirámide de Tulum, en el es-tado de Quintana Roo (cerca de Cancún), fue construida a la orilla del mar, y reconocida como la más temprana construcción piramidal maya. Está orientada hacia las islas de Bimini. Supuestamente estas islas son parte de las cadenas montañosas más altas de la mítica Atlántida. Esta pirámide es única en cuanto a su emplazamiento, pues no se conoce de ninguna otra a la orilla del mar. Es precisa-mente de allí donde surge la emigración a las tierras de los abuelos
Mam aceptada como la cuna de la civilización Maya.
Aunque no estamos de acuerdo con las fechas que los historia-dores dan a los períodos en que se divide la civilización Maya sí concordamos con estas etapas de desarrollo. El llamado período preclásico es un tiempo de asentamiento, luego del Matriarcado. El apogeo llamado período Clásico es un cambio hacia la teocracia, manejado por los Sacerdotes-gobernantes. Luego viene un período de intensas luchas llamado postclásico en que los cambios de una sociedad armónica se ven amenazados por las culturas guerreras del Norte. En especial la Mexica – Azteca y la Tolteca periférica que se enmarcó, con una influencia de estos últimos que se asentaron en algunas de las ciudades abandonadas, que ya no tenían la conver-gencia de lo cósmico y telúrico.
La historia Maya no termina con la invasión. Ni los actuales po-bladores son los degenerados descendientes de esta fabulosa civili-zación, como se nos ha pretendido hacer creer. Al momento de la 1
31 invasión, los españoles venían de un mundo lleno de supersticiones y fuertemente afectados por la santa inquisición. Éstos veían al de-monio hasta en la sopa.
Hay que recordar que mientras el resto de Europa se encontraba en la etapa renacentista, España vivía en el Medioevo, víctima del dominio árabe, estaba en un gran retraso comparado con sus veci-nos, la pobreza campeaba y la inestabilidad de los pequeños reinos era la mayor debilidad.
Estando así las cosas, los llamados conquistadores eran en su mayoría analfabetos, sin la cultura necesaria para respetar o admi-rar lo que para ellos era el Nuevo Mundo. Su principal objetivo era el enriquecimiento, la búsqueda de oro y piedras preciosas. Por si esto fuera poco, fueron acompañados por sacerdotes, en su mayoría inquisidores, que destruyeron todo documento y vestigio de esta gran cultura. En nombre de la sagrada inquisición asesinaron a to-dos los ancianos, sacerdotes mayas (H-menob’) diezmando y dejan-do acéfala a la población. Pero como las profecías eran muy claras en este sentido, los ancianos sabían que venía este período de oscurantismo. Así que muchos de ellos ya se habían trasladado a lo más profundo de la selva, o se habían ocultado en las tierras altas, en donde preservaron su tradición.
Los invasores no lograron someter a todos los mayas. Así Tayasal a orillas del lago Petén Itzá, Guatemala, que no fue vencida y siguió en su forma tradicional, hasta finales del siglo XVIII, cuando ellos mismos decidieron, desplazarse a otros lugares. En Yucatán los invasores nunca pudieron pasar de Mérida. Espacio que les fue cedido por los H-Menob’, ya que ellos también se retiraron a la profundidad de la selva y las costas de Yucatán y Quintana Roo. Fue hasta este siglo que han tenido una integración al mundo occidental. Otro caso son los Ixiles, en donde hasta 1940, no vivía ningún occidental, excepto por los sacerdotes católicos que llegaban a las iglesias muy de vez en cuando. Allí se preservó la cultura y tradición Maya, manteniendo sus linajes, gobernantes y teocracia. En los Departamentos de San Marcos, Huehuetenango, 1
32 cuna de los Mam, y los ancestrales Q’anjob’al. En Alta Verapaz, cuna de los Q’eqchi’, hasta hace unos quince años sólo se hablaba el idioma Q’eqchi’ y es uno de los lugares más tradicionales.
Asimismo, en las tierras altas de Chiapas en México los Tzeltales y Tzotziles son considerados los más tradicionales y preservadores de la cultura. Después de 500 años de esclavitud y explotación, el aislamiento, discriminación, y la extrema pobreza a que se ha some-tido a los originales habitantes y propietarios de esta tierra, es natu-ral que no se sigan haciendo construcciones. Se ha perdido parte de este conocimiento y habilidades. No así con la parte medicinal y es-piritual, pues los linajes de las distintas parcialidades las han con-servado intactas y han transmitido su conocimiento secreto de ge-neración en gege-neración, por cientos de años. El misticismo mágico es la sustentación de esta tradición y es la base de una tradición vi-viente, tal vez la más antigua de la que tiene memoria la humanidad. Queda pues en la investigación más seria y sin condiciona-mientos, el establecer la antigüedad y origen de los mayas. Por nues-tra parte aceptamos la nues-tradición de los abuelos. El origen de los mayas tiene más relación con una cultura anterior a la glaciación que fue la madre de las culturas antiguas, (como la Egipcia, las cul-turas vedánticas de la antigua India, las ancestrales tibetanas, la le-gendaria China y la desconocida, pero no menos importante
Drui-da). Pues a pesar de la distancia, tienen rasgos comunes y un
cono-cimiento que no concuerda con la historia oficial que nos han ense-ñado. Si no cómo se explican los altos avances matemáticos, el cono-cimiento extraordinario en astronomía que tenían, los avances me-dicinales y arquitectónicos que les son comunes, las pirámides esca-lonadas de Indonesia, Camboya y Sri Lanka (Ceylan) recuerdan las pirámides mayas.
Las pirámides esparcidas por Europa, principalmente en Fran-cia, España, tienen una similitud a las estructuras platafórmicas del llamado Clásico Temprano Maya. Acaso las pirámides de China no son idénticas a las de Teotihuacán; los zigurats Babilónicos esparci-1
33 dos por el África tienen una base y construcción que se asemejan a las de Cuicuilco.
Asimismo, la tradición religiosa con diferencias ritualistas se ve una gran similitud, principalmente en el Hinduismo, La Maya, Egip-cia, La Asiro-Babilónica, el Taoísmo y la tradición Druida. Los pan-teones de todas éstas tienen dioses similares y el Supremo es porta-dor de la esencia. Todas estas culturas son Solares, siendo este una deidad mayor, así como el poder manifestado por Tohr (vikingo), Kaqulja’ (las Tres manifestaciones del rayo Maya), Zeus (griego), etc. Tanto hindúes como mayas manejaron períodos de tiempo inconmen-surables, en fin son más las coincidencias que las diferencias.
Lo que sí queda claro es que son los actuales mayas los herede-ros de esta gran tradición. Hay millones de mayas en el altiplano guatemalteco así como en las tierras altas del sur de Chiapas, nororiente guatemalteco y en algunas poblaciones yucatecas.
Lo que ha sobrevivido de la tradición es la espiritualidad, que como hemos dicho tiene un puntal de manejo en el Cholq’ij. Existen en Petén ancianos que aún leen la escritura (jeroglíficos) de los an-tepasados y hay un buen número de libros secretos (códices) que se conservan en el nororiente y otros poblados. Los cuales están a la espera de salir a luz, si solo los tres principales conocidos (Dresde, Trocortesiano y Peresiano) tienen una información científica, y astronómica, los que están resguardados nos depararán otras mara-villas del conocimiento antiguo.
Al encontrarme con don Pascual luego de un tiempo de residir en la ciudad, y después del consabido protocolo natural en los an-cianos tradicionales, me dijo: pareces un B’alameb’ que retorna de las Pléyades.
Con esta extraña forma de bienvenida picó mi curiosidad por lo que de inmediato lo acorralé a preguntas sobre el significado de esta aseveración. Nunca antes me había planteado la relación cósmica con los mayas y para mí las Pléyades no pasaban de ser un cúmulo de
estrellas. 1
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Como siempre su estratagema era hacerlo entrar a uno en una curiosidad inmediata, con palabras o actitudes que uno jamás se es-peraría, y así dio comienzo uno de sus fabulosos relatos:
Nadie puede demostrar absolutamente nada del origen de la humanidad, de cómo el ser humano alcanzó la posición que ocu-pa. Los mitos y tradiciones nos ayudan. No importa si los demás no les prestan atención, al final si se vive con la inconsciencia de la existencia, no importa creer cualquier cosa. Cuando joven co-nocí a un anciano el más viejo de los viejos, decían los que lo veían. Otros repetían es un hombre de pocas palabras. Me gané su confianza y así me relató su verdad:
...el universo y por lo tanto el mundo surgió por la voluntad del Creador, este se juntó con el Formador así manifestaron su de-seo, crearon la realidad. Ésta se dio en una mágica forma el Najt, el espacio-tiempo. Ésta existe en un lugar prefijado y se determi-na por la capacidad de aprender a dar forma a las manifestacio-nes energéticas, esta es la irrealidad. Estas claves las aprende-mos luego de la inocencia con que veniaprende-mos al mundo, en ese mo-mento perdemos la conexión a lo verídico. Cuando esto sucede nuestra vida puede perderse en esta inconsciencia y es allí en donde comienza nuestra fragilidad. Pues bien cuando la presen-te humanidad se encontró perdida luego de los castigos del Gran Padre, por haberse envanecido y olvidarse de su creador, envió a nuestros primeros abuelos los B’alameb’ (B’alam Kitze’, B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam). Ellos vinieron de las Pléyades. Eran grandes sabios, visionarios y grandes magos, su patria es nuestra patria, su tradición es nuestra tradición, su legado es nuestra norma de vida. Ellos nos enseñaron todas las artes y nos dieron el conocimiento, de este lugar de donde vinieron nues-tros primeros padres es en donde surge la realidad.
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Aquí empieza la manifestación de todo, así dijeron los abuelos y así lo expresamos nosotros: al venir a nuestro mundo estaban como desorientados, como perdidos fuera de su realidad, añoraban su origen y sus dignidades. Fueron enviados por el gran Padre para tener su descendencia para poblar el mundo para recordarse de su Creador y Formador.
Este relato cambió mi vida. Entendí que nuestro origen está com-partido, que la divinidad de los abuelos es una dignidad dada por el Gran Espíritu, por el Sol de Soles, que el conocimiento está tanto en las estrellas como en la faz de la tierra. Así comenzó mi camino, así surgió mi deseo de retornar a la tradición de los ancianos...
Lo extraordinario de estas palabras es el hacerme sentir que siem-pre tenía una actitud distraída y vivía desorientado. Me transmitió un relato que con el tiempo, luego de valorizar su profundidad, me asombró mucho. Sobre todo cuando 20 años más tarde revisando unos documentos de avances y descubrimientos científicos, encon-tré que los astrónomos con la ayuda del telescopio Hubees que justo al lado de Las Pléyades surge un enorme gusano como ellos le lla-maron. Y en este están contenidas todas las galaxias y nebulosas, fuera de este macro gusano no hay nada, solamente un inconmensu-rable vacío.
Hoy entiendo el poder y fascinación que ejerce sobre el Pueblo Maya, las Pléyades, cuna del origen de todo lo que existe, el mítico Paxil y Kayala’, (paraíso maya) y doy más valor a las historias de los abuelos.
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CONOCIMIENTO CÓSMICO
TECNOLÓGICO
Los avances científicos sobre el Pueblo Maya son usualmente desconocidos para la mayoría de las personas. El legado que nos han dejado es utilizado en la vida cotidiana. Sus conocimientos abarcaron todos los campos del saber humano, fueron realizados en natural armonía con la naturaleza y respeto a todas las formas de vida. Nunca se cazó más de lo necesario, y no se abusó de la tierra, pues se sembraba lo necesario. Los árboles eran cortados previos a una ceremonia en la que se pedía permiso para utilizarlos. Aunque hoy nos suene ridículo en dicha ceremonia se pedía al espíritu del árbol que morase en algún objeto ritual o pasase a formar parte de uno mismo.
Entre los avances más grandes que nos legaron destacan, por su practicidad los diferentes cultivos. Los científicos domesticaron y de-sarrollaron diferentes variedades del maíz. Este avance se logró por el cruce de varias especies, es la base alimenticia más importante del continente. Su producción, aparte de ser el sostén de las poblaciones nativas de América, se ha trasladado a otras latitudes y tanto en Áfri-ca como en Asia es ahora parte de la dieta. En Europa es utilizado como forraje y alimento para los animales de crianza. Los contenidos proteínicos y calorías que este proporciona, a decir de don Agustín Estrada Monroy, fue el verdadero Dorado que buscaban los españo-les en lo profundo de las selvas. Con esta planta se puede hacer pulpa para la fabricación de papel. El maíz nos proporciona un combustible orgánico sin tanta contaminación, es un sustituto perfecto de los deri-vados del petróleo.
El maíz junto con la papa salva a Europa de la hambruna que pade-cieron, pues la fácil adaptación de esta última a los climas de este
con-1 /
38 tinente fue un respiro. La dieta de los mayas basada en el maíz, fríjol y el amaranto, proporcionan al ser humano todas las necesidades de aminoácidos, carbohidratos y proteínas necesarias para un buen desa-rrollo físico.
En las orillas del lago Atitlán se estableció, por los genetistas mayas, un campo de experimentación que dio como resultado las 19 variedades de aguacate que existen en el mundo.
En el campo de la medicina se lograron avances extraordinarios. La medicina natural de los pueblos nativos de América, han he-cho aportes a la humanidad. Éstos aún no son reconocidos. Hay una serie de antibióticos naturales. El conocimiento de plantas y hierbas para curar lo que en occidente son denominadas enfermedades in-curables, son un buen ejemplo de lo mucho que este conocimiento puede aun aportar en beneficio de la humanidad. Los mayas fueron grandes dentistas, las incrustaciones y rellenos son de una perfec-ción que occidente aún no ha alcanzado. Desafortunadamente este conocimiento se ha perdido, no así el legado del conocimiento de los hemisferios cerebrales, pues desde hace miles de años se hacían trepanaciones para aliviar problemas de distinta naturaleza. Asimis-mo, se manejaba la ampliación y reconformación de la caja craneal para que esta no presionara las partes del cerebro que interesaba desarrollarse. Esto se hacía sobre la base del signo de la persona, si éste tenía una tendencia hacia cualquier disciplina del saber huma-no, en este sentido se descompresionaba la parte del cerebro que afectaba o influía en ese sentido.
El conocimiento de la herbolaria maya aún no ha transmitido to-dos sus secretos. Esperamos nuevos avances en este sentido. Como ejemplo se puede citar los maravillosos trabajos de los osteólogos que con la ayuda de jugos de raíces, pueden soldar huesos fractura-dos en solo unas semanas. Antes se podían ablandar los huesos y remoldearlos, aunque desconozco si este conocimiento es preserva-do en algún lugar.
La armonía con la naturaleza fue una preocupación del Pueblo Maya. No es de extrañarse que los inmensos bosques tropicales de 1
39 Guatemala y en especial los de Petén, hayan sido una titánica obra de ingeniería forestal. Esto lo demostraron expertos japoneses. La regularidad y espacio que guardan los árboles entre sí, más los asom-brosos canales de irrigación subterráneos que cubren todo este de-partamento, y que abarcan miles de kilómetros, es una de las más grandiosas obras de ingeniería. Estos canales fueron descubiertos por los satélites, por medio de rayos infrarrojos.
Como matemáticos los mayas rebasaron los logros de los otros pueblos al crear el concepto del cero. Este logro de abstracción del pensamiento humano y de inestimable ayuda a la exactitud de la aritmética, se logró por lo menos mil quinientos años antes que los árabes, quienes lo transmitieron a occidente.
Los matemáticos mayas nos legaron el sistema vigesimal de po-siciones, este necesita solo tres símbolos siendo estos: un punto, una raya, y un ojo o concha. La posición en que aparecen verticalmente, determina su valor, por ejemplo un punto en la posición 17 nos in-dica 583 trillones de unidades. Si una computadora actual sumase de uno en uno esta cifra y tuviese una capacidad de sumar un mi-llón por segundo, tardaría 100 millones de años para alcanzar esta cifra. Si sustituimos el punto por una rayita entonces necesitaría la friolera cantidad de 500 millones de años.
Este sistema vigesimal es el que actualmente se utiliza para ha-cer las operaciones matemáticas en las computadoras. Es más rápi-do convertir el sistema arábigo al maya, hacer la operación en este sistema y volver a convertir el resultado al sistema arábigo. La sen-cillez de las operaciones en la aritmética maya es asombrosa.
En la astronomía el solo hecho de haber desarrollado miles de años antes que cualquier pueblo un calendario de tal perfección es suficiente. El calendario nos da la pauta del avance que se tenía en esta materia. El valor del año trópico o real es de 365.24218 según los astrónomos norteamericanos. Esta cifra se obtuvo con los relojes atómicos. Los mayas, hacia el año 2800 A.C. tenían la cifra de 365.24249, las correcciones de hace mil años les dieron 365.2421954
1 )
40 que equivaldría tener un error de un día en 18,000 años y al valor de hoy un error de un día en 185,000 años.
Tenían conocimiento de la latitud. Los mayas eran grandes viajeros, en especial viajaban hacia el sur sin instrumento alguno. Les bastaba corroborar el paso del sol por el cenit. Esta técnica les permitía saber en que ciudades se efectuaba este fenómeno el mismo día y así determinar su posición, hecho que comprobaban con el trazo de caminos de Este a Oeste. A estos caminos les llamaron Saqb’e, Camino Blanco, mismo nombre con que se designa a la Vía Láctea. Hallaron el meridiano con anotar los puntos extremos que ocupaba el sol en el horizonte al salir y al ponerse en distintas épocas del año. Por puntos alineados determinaban los ángulos y bisectrices de éstos, hacia el sur y norte en un lugar medio, esto les dio la duración de las cuatro estaciones. De esta manera descubrieron también la existencia de lo que conocemos como el plano de la eclíptica que servía para trazar sus ciudades. Asimismo, determinaron la precisión equinoccial y los solsticios por la posición que las estrellas registraban paulatinamente, el paso del sol por el cenit y el desplazamiento de la estrella polar.
Establecieron perfectamente los cálculos de los movimientos lu-nares, (eclipses de sol y luna), los de venus, los de marte y demás planetas visibles (códice de Dresde).
Los astrónomos mayas nos dejaron también un extraordinario legado, sólo en uno de los códices se encuentran los eclipses tanto lunares como solares, calculados hasta tres mil quinientos años ha-cia el futuro, con una exactitud total. Asimismo, están plasmadas las fases sinódicas de venus, planeta que ejerció una fascinación es-pecial en los mayas. Conocían las órbitas de todos los planetas de nuestro sistema, con miles de años de anticipación que el mundo occidental, pues occidente logró esta hazaña hasta este siglo. Tam-bién se conocían las órbitas y movimientos de varias estrellas.
Los sabios que vinieron con los invasores fueron en casi su tota-lidad sacerdotes o monjes católicos. Al ver estos prodigios solo pu-dieron pensar que esto era obra del demonio. Fundamentados en ello 2
41 liberaron al mundo de esta peligrosa información, destruyendo mi-les de códices que tenían informaciones valiosas de todas las disci-plinas del saber humano. Sólo Fray Diego de Landa, incineró más de diez mil códices en una tarde. Afortunadamente aún se preser-van varios códices que están a la espera de salir a luz pública.
La arquitectura era una disciplina ligada a la astronomía. Re-cientemente algunos astroarqueólogos están haciendo mediciones y quedándose maravillados del ingenio con que fueron construidos. La precisión ante eventos celestes tales como los equinoccios, solsticios y salida del sol, tenían su parte pragmática, pues indica-ban los tiempos de siembra, doblez y cosecha. Las pirámides aún guardan un conocimiento que está por revelarse, y es una muestra de la ingeniería maya que había alcanzado estos nivelas antes que otros pueblos en el mundo.
Pero es indudable que el mayor legado que los sabios mayas nos dejaron fue el conocimiento en el manejo de las energías. Su clara visión sobre la convergencia de las corrientes cósmico-telúricas es un conocimiento que se ha manejado por parte de los ancianos y sa-bios. Así como su uso acorde a la energía personal de cada uno nos dará la ubicación en el lugar y espacio para tener una vida plena y armónica. Esta va íntimamente relacionada con el signo maya y es la clave para evolucionar de una forma integral.
2 1
LA COSMOVISIÓN MAYA
Tristemente la humanidad está dividida por una diferencia de visión al interpretar el mundo, el ser humano, su razón de vida y su destino. La cultura occidental encontró su respuesta en una forma de razonamiento material mientras el mundo oriental se ha desarrollado sobre la base de un pensamiento natural.
Don Isidro, sabio maya
L
A VISIÓN DE LOS ABUELOSAl salir del colegio me encontraba en una disyuntiva acerca de mi futuro, no sabía qué carrera seguir, en realidad no tenía interés específico sobre ninguna. En eso estaba cuando se presentó una oportunidad de hacer un viaje al interior, por medio de la universidad, pues un catedrático estaba haciendo estudios sociológicos sobre poblaciones indígenas. Como desde niño tuve un interés por las culturas ancestrales pensé que esta era una buena oportunidad de conocer in situ a los descendientes de los mayas. Mi curiosidad estaba centrada en averiguar qué tanto habían preservado la grandeza y sabiduría de sus ilustres antepasados. Mis expectativas fueron rebasadas con creces, pues casi de inmediato entablé contacto con lo que yo en mi ignorancia, determiné que era un buen informante. Este personaje resultó ser un sabio heredero de conocimientos de la más pura tradición.
De nuestro encuentro surgió una relación de curiosidad mutua, que luego sería una entrañable amistad surgida de la relación maes-tro-discípulo.
Esto sucedió una fría mañana en que la neblina no permitía ver más allá de dos metros. Caminando sin rumbo, de pronto me encon-tré con un personaje que tenía unas velas en las manos. Al principio 23
44 pensé que las llevaba para alumbrar sus pasos en la neblina, lo que me pareció ridículo. Al llegar más cerca de él, ví y oí que hablaba en su idioma a una figura monolítica que representaba a un personaje maya mitad humano mitad jaguar. Eso me desubicó y mi reacción fue preguntarle en un tono burlón si creía que esa piedra responde-ría a sus necesidades, si ésta le hablaba?
Su respuesta, clara y sencilla, demostraba una dignidad y cono-cimiento que solamente da la experiencia y una existencia vivida a plenitud.
Joven me dijo, yo no le critico su forma de vestir, su pelo largo ni su educación, así que siga su camino y yo en mi quehacer. Disculpe, acerté a decir, no es mi propósito ofenderle, solo tengo curiosidad, ¿por qué adora usted a esta piedra? por lo que sé hay un Dios único y no es precisamente esta piedra.
Hum, vea joven mi nombre es Pascual, déjeme decirle algo: por grandes, poderosos y justos que sean los dioses, si están lejos son inútiles. Los míos están aquí. Esta piedra que tanto le afecta, es la representación del encargado de ayudarnos aquí en la tierra. A él pido su intervención para retirar los vientos, para que venga bue-na lluvia, y déjeme decirle que nunca me ha fallado. Tal vez no es el supremo pero su energía nos ayuda y nos protege, no es un dios castigador ni severo, es como nuestro padre, como nuestro amigo, como un hermano. Déjeme contarle que aunque no lo entienda sí nos habla, da respuestas a nuestras preguntas y problemas, ese es su poder, ese es su misterio... El Gran Padre lo puso ante nosotros es su secretario, es la autoridad y él habla con el Padre.
¿Que podía decir ante esta respuesta tan concisa y con una vi-sión diferente a todo lo que había aprendido? No supe que decir pero mi curiosidad quedó picada al máximo, apenas dije:
Gracias señor, yo me llamo Carlos, soy estudiante, estoy con el grupo de la universidad, no quise ofender, mi interés es apren-der, saber de los mayas...
Así comenzó una relación que duraría muchos años. Con el tiem-po me confesó don Pascual que momentos antes de llegar yo a ese 2
45 lugar, tuvo una señal, le habló el fuego y por eso me habló de esta forma, por eso decidió engancharme en su visión. Don Pascual es uno de los H-men (sacerdotes mayas) más tradicionales y más an-cianos. Él pertenece a la comunidad Mam (los viejos, los ancianos). Su linaje es del clan de las águilas, y es uno de los sabios más gran-des que he conocido. Hombre de poder y pulsista (rebela el pasado y futuro por medio de las pulsaciones de la sangre).
Este sabio me guió por muchos años, develándome los secretos y conocimientos de sus antepasados. Su escuela mantiene las mis-mas enseñanzas que hace cientos de años. Su tradición es guardada celosamente y es hasta estos días que se tiene una actitud más abier-ta hacia personas de otros pueblos y nacionalidades. Don Pascual para el mundo occidental sería una persona inculta e iletrada. Él cursó solamente hasta cuarto de primaria, de esto hace casi ochenta años, lee poco y escribe con más dificultad. Sin embargo, su expe-riencia y conocimientos rebasan los de cualquier hombre promedio. Posee una disciplina férrea y una bondad y servicio a la comunidad que le han ganado el respeto de su pueblo. Sus discípulos reconoce-mos en él al mayor heredero del conocimiento maya, es un hombre pacifista y luchador por la conservación de la Madre Naturaleza.
La cosmovisión del Pueblo Maya es una forma de vida, es una actitud y planteamiento ante la vida, es la forma en que aprende-mos a convivir con nuestras percepciones de la realidad. Todo es un hecho integral. Nada está aislado de la secuencia de la vida, cada acto tiene una relación e integración entre las fuerzas cósmicas, la manifestación de la naturaleza y la energía telúrica. Somos el pro-ducto de esta convergencia. Ésta surge de la conciencia universal y la existencia es una continuidad. Nuestra inserción a la realidad es un misterio, pero es una manifestación mágica, es la fuerza del Crea-dor-Hacedor. La interrelación del Inframundo-Mundo-Supramundo, éstas se manifiestan como energías y cada una tiene una dirección y propiedad que deriva en una tendencia específica.
Toda esta manifestación de la creación se da en el Najt,
Espacio-Tiempo. 2
46 Todo lo que existe es parte de ese entretejido, somos una hebra de esa maravilla que llamamos realidad.
Nosotros, me decía don Pascual, somos habitantes de una reali-dad con figura y modelo en el cosmos. Vibramos con relación al movimiento de las estrellas, ésta solo existe en el Najt y desapa-rece en el momento en que para la rueda de los Katunes (la espi-ral del tiempo). La vida-evolución es el transitar por este infini-to camino. Romper ese movimieninfini-to es encontrar la negación de la existencia, parar el tiempo es encontrar otras realidades y este se logra en el sueño o en la absoluta quietud.
Los centros ceremoniales de nuestros abuelos son puntos de con-vergencia entre el Inframundo-Mundo-Supramundo, hay templos es-pecíficos para detener la relación de la realidad tal y como la cono-cemos.
Estando con mi maestro, dijo don Pascual, le pre-gunté de dónde surgían las figuras que represen-tan los números, él me dijo: éstos surgen de no-sotros mismos y eso te aclarará algunas cosas. El punto que representa la unidad, es la punta de nuestros dedos. Pero al juntar cinco es como la mano en forma horizontal, es decir una línea que también es la línea que forman los párpados de
un ojo cerrado. Ahora bien, aquí estriba la importancia de éste, pues a cada cinco (segundos) parpadeamos, este es el tiempo que le toma a la mente para reconfigurar el mundo. Si uno deja de parpadear un tiempo, viendo sin ver, es decir, no ver nada fijo, la realidad empieza a desmoronarse. Claro que para esto hay que tener el poder, la fuerza, pues entra un temor grande al deshacer la realidad. Así que para no perder este contacto con lo real es que parpadeamos. La representación del número veinte es la fi-gura de una concha o del ojo humano, que es la misma con que se representa el cero. Es decir, un ojo es la nada y el otro el vein-te, el winal (mismo nombre que se usa para denominar al ser hu-mano). Éstas son las ventanas a la existencia, pero recuerda que la realidad está de los ojos para adentro y la ilusión de los ojos para afuera...
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2 647
LOS DIOSES MAYAS
Los antiguos mayas tenían una visión de total relación al cosmos y la naturaleza. Los Dioses energías eran los mismos que regían los 20 días del calendario sagrado, estos son la manifestación de esas energías y es la base del calendario sagrado, el Cholq’ij.
La más pura tradición indica que hay una íntima relación con el cúmulo de estrellas, las Pléyades, de la cual surge la realidad, la manifestación de vida y todo conocimiento.
Nuestros primeros guías, me decía don Isidro, los B’alameb’ (B’alam K’itze, B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam), luego de su vida en la tierra, de asentar y difundir nuestra tradición, cuando retornaron la armonía al planeta luego de un gran castigo (cataclis-mo), se envolvieron en el Paxam Pokom envoltorio sagrado. Y par-tieron a la patria de sus padres, a Tulan, en el espacio infinito, a las Pléyades.
Asimismo, los grandes gemelos, nuestros padres Jun Ajpu e Ixb’alamke, luego de vencer las pruebas de Xib’alb’a, subieron al cielo y se convirtió el primero en el Padre Sol y el segundo en la abuela Luna.
Los 400 muchachos que sacrificó Kab’rakan, se convirtieron en estrellas (este número para los mayas significa una cantidad inde-terminada, tal como para el mundo occidental decir miles).
Las divinidades mayas, a diferencia de los de otros pueblos, son incorporales. No tienen un lugar común de reunión. Su relación con los seres humanos estriba en la solicitud que las divinidades hacen a los humanos. Es de un trato basado en la pureza del sacerdote, (abstinencia y ayuno, más limpieza de mente) y requieren de un ce-remonial en el que se les recuerde como sus protectores. Las 2
48 divinidades mayas son impersonales, siendo pocas las que tienen figura humana y representaciones, siendo estas figuras humano-antrofomórgicas. Tal como sucede con las representaciones del agua o lluvia relacionadas a poderosos animales que reinan en el agua, (cocodrilos). Siendo esta representación nada más una manifestación para entender o acercarnos al elemento que domina. Al final la divi-nidad es incorpórea y sin ningún tipo de forma, es pues una energía y muchas veces se ve sus representaciones como ayudantes del dios. Los dioses mayas tienen la dualidad que presupone esta dimen-sión, es decir positivo, negativa, benévolos o malévolos. Asimismo tienen cada uno una manifestación de cuadruplicidad en las cuatro esquinas del mundo (los cuatro puntos cardinales), siendo sin em-bargo, una sola entidad.
Las principales divinidades fueron la primera pareja:
B’itol K’ajolom el Formador (engendrador) y
Tz’aqol Alom El Hacedor (concebidor), quienes sobrevivieron
la invasión y su presencia es permanente tanto en la mentalidad como en las ceremonias.
El dios Q’ij
El padre Sol y Kukulkan, son las deidades que más presencia tienen en todo el territorio maya. El Sol es Jun Ajpu, uno de los gemelos que subió al cielo, la otra es Ixb’alamke, la Luna, que tiene el nombre
como deidad individual de Ik’. Q’ij el Sol, es la representación del Padre, el Sol de Soles, este es la energía reinante, el único Dios viviente y verdadero, el gran Hunab Ku, (El innombrable), Hun = uno, Ab = diversidad, Ku = Corazón, la unidad en la
diversidad con corazón, éste es el verdadero
creador y generador, tiene sus representantes a lo largo y ancho del universo que es su pensamiento. Es una energía que no tiene figura, 2
49 ni se puede figurar por ser incorpóreo, de él proceden todas las cosas, toda idea, su presencia rige a todas las divinidades.
Hunab Ku tiene a su vez un hijo llamado Hun Itzam Na, el famoso Itzam Na (casa de iguanas), su nombre va relacionado al de su padre. Es su imagen y su significado es el mismo
el verdadero, el único. Esta es la más
importante divinidad maya, hay templos y ciudades dedicadas enteramente a su culto tal como Izamal.
El gran Q’ij, tiene varias representaciones, pero es el dador de vida, es la fuerza y misterio de los equinoccios y solsticios. Se le representa como el Kolop y tiene los títulos de Chac Ahaw, señor Rojo, o Kin Cahac Ahaw el señor Rojo del Sol.
La diosa Ixchel o Ix Chebel Yax es la esposa de Itzam Na el creador, se representa como la Iguana
Tierra, es la madre. En algunos pueblos, se le adora como a la Luna, esposa de Kinich Ahaw, el señor Sol. En todos lados se le ve como la diosa madre que enseñó el tejido, y al Kinich Ahaw el que nos reveló la escritura.
Los otros dioses importantes y vivientes son los cuatro B’alameb’, son los regentes y seres divinos que aparecieron a fines de la última glaciación. Estos fueron los regeneradores de la vida, los que reenseñaron al hombre el tejido, la escritura, arquitectura, astronomía, las medidas del tiempo, etc., cada uno es dueño-regente de las esquinas del mundo y sus elementos.
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Chac, dios de la lluvia y las ranas compañeras, con los glifos de las cuatro direcciones
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ENERGÍAS Y ELEMENTOS
B’alam Kitze’
Representa el Oriente, la energía del fuego, su manifestación es la luz, la claridad, el generador de la vida, el color Rojo.
B’alam Aq’ab’
Representa al Poniente, la energía de la tierra, su manifestación es lo oculto, lo interno, la noche, el co-lor Negro.
Majukutaj
Representa al Norte, la energía del aire, su mani-festación es la sutileza, el aliento de vida, generador de ideas, color Blanco.
Ik’i B’alam
Representa al Sur, la energía del agua, su mani-festación es la naturaleza, el agua del planeta, la ve-getación, dador de vida, color Amarillo.
Al centro de esta cuadratura tenemos la convergencia de las fuer-zas que manifiestan el mundo las Siete Divinidades. 2!
52 El Árbol de la vida es la representación del centro del universo, es el Axis Mundo, el centro, el espacio creado en donde converge la manifestación del Inframundo y Supramundo. Éste tiene una direc-ta concordancia con el ser humano
como individuo, el Alter Ego.
Este se representa por la Ceiba, Árbol Sagrado, sus raíces se nutren del Inframundo, captador de la energía Telúrica. Su tronco es la represen-tación de la realidad de este mundo (elemento fálico), y su copa es la co-nexión hacia lo cósmico, lo sutil, el Supramundo. En la cosmovisión más antigua se relaciona la manifestación de la realidad en la anterior figura,
ésta tiene tres niveles que son el Inframundo, Mundo y Supramundo. En el inframundo reinan nueve Divinidades y en el Supramundo reinan trece Divinidades, están relacionadas a los grandes ciclos el B’olom Tiku nueve ciclos de 52 años cada uno, son negativos, y Oxlajuj Tiku, trece ciclos de 52 cada uno y son positivos.
Hay que resaltar que se ha querido equiparar el Xib’alb’a – Inframundo con el Infierno cristiano. La realidad es diferente, pues Xib’alb’a es un lugar físico, en donde vivió una humanidad y es asi-mismo la energía telúrica, es un espacio real de esta dimensión (di-bujos de la Cruz Maya, Palenque). Pirámide de 13 e inversa de 9.
Don Isidro fue el otro maestro que me enseñó y guió. Este sabio maya fue uno de los hombres más ilustrado que he conocido, gran pensador y filósofo, y preservador de su tradición. Fue descendien-te de los q’eqchi’, uno de los pueblos más dignos, jamás fue con-quistado por los invasores, quienes fueron vencidos en todas las batallas que emprendieron para conquistar el pueblo. Su Ajpop, en ese entonces, firmó un armisticio en España con el propio rey espa-ñol, el cual declaraba al pueblo Q’eqchi’ libre y no tributario. 2