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Acupuntura y Psicologia e Book 20131001170735

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Traducción: Alfredo Embid www.mandalaediciones.com

ISBN: 84-96079-63-5 Depósito legal: SE-2640-2004

Impresión: Publidisa

Reservados todos los derechos. Queda totalmente prohibida la reproducción total o par-cial de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluso fotocopia, grabación magnética, óptica o informática, o cualquier sistema de almacenamiento de información o sistema de recuperación, sin permiso escrito del editor.

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dos corrientes de ideas. Las corrientes, pueden tener su origen en campos completamente diferentes de la cultura, en épocas y en lugares culturales diversos.

Cuando se encuentran efectivamente y mantienen una relación sufi-ciente para que pueda ejercerse una interacción real, se pueden esperar des-arrollos nuevos e interesantes”.

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Pág. PRESENTACIÓN . . . .9 PREFACIO . . . .13 Capítulo II LA ACUPUNTURA . . . .17 Capítulo III LA PSICOLOGÍA . . . .85 Capítulo IIII

LAS BASES DE LA ACUPUNTURA . . . .95 Capítulo IIV

LAS CINCO CONSTITUCIONES DE LA ACUPUNTURA . . . .127 Capítulo VV

ACUPUNTURA Y OLIGOELEMENTOS . . . .153 Capítulo VVI

INTRODUCCIÓN A LOS TEMPERAMENTOS . . . .161 TEST CARÁCTERIOLOGICO . . . .173 Capítulo VVII

SEIS TEMPERAMENTOS DE LA ACUPUNTURA . . . .181 Capítulo VVIII

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS . . . .227 Capítulo IIX

ACUPUNTURA Y PSICOLOGÍA:

INTERÉS DE LOS TEMPERAMENTOS . . . .235 BIBLIOGRAFÍA . . . .295

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1 Los oligoelementos no están oficialmente comercializados en nuestro país por el

momento, a pesar de que su uso es corriente en la Comunidad Económica Europea y de que en Francia son, incluso, reembolsados por la Seguridad Social.

Ver al respecto el primer tomo de nuestro trabajo “Terapéutica con oligoelementos y diagnóstico del terreno en medicina funcional”. Las Mil y Una ediciones. Madrid.

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El presente libro es una buena demostración de la cita del físico nuclear Heisenberg que abre el texto.

Acupuntura y Psicología es, en efecto, un trabajo interdisciplinario que reúne las concepciones psicosomáticas que elaboraron los antiguos médicos chinos hace unos 40 siglos, con las modernas teorías psicológicas y con nuestros actuales conocimientos en campos tan variados como los oligoele-mentos o la neuroendocrinología.

Constituye una aproximación inédita a la medicina china que demues-tra la íntima relación que existe entre lo físico y lo psíquico.

Manteniendo un lenguaje simple, el autor da en primer lugar, a lo largo de un centenar de páginas, las bases de la acupuntura. Después, describe las constituciones y los temperamentos que convierten a esta medicina en una auténtica medicina de terreno.

Tras una lectura atenta de este libro apasionante, el lector podrá deter-minar por sí mismo su propia constitución y corroborar su opinión respon-diendo a un sencillo test de 40 preguntas. Le será posible, después de reco-nocer su carácter, averiguar cuál es su terreno, es decir, cuáles son sus ten-dencias patológicas y sus predisposiciones a padecer cierto tipo de enferme-dades. Nadie puede poner en duda el interés que esta investigación tiene para prevenir las enfermedades que nos acechan.

El Dr. Yves Requena ha publicado diversas obras en Francia sobre acu-puntura, cuya importancia está reconocida internacionalmente, pero además, ha sido el primero en establecer las relaciones que existen entre esta medicina milenaria y la escuela de Medicina Funcional, fundada por el Dr. Menetrier, que basa su terapéutica en la utilización de oligoelementos biocatalizadores1.

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Esta relación se basa en la correspondencia entre las cinco diátesis y los cinco movimientos, dos formas de abordar el terreno que coinciden sor-prendentemente. En esta línea, Requena ha definido otras correspondencias entre los tipos caracteriológicos, estudiados por numerosos autores occiden-tales, centrándose especialmente en la clasificación del psicólogo Gastón Berger y las teorías de las seis energías en medicina tradicional china. En el presente texto encontrarán un estudio detallado de estas relaciones y tam-bién un esbozo de las relaciones entre la fisiología china y la fisiología occi-dental que ha desarrollado más extensamente en otras obras, así como el de las correspondencias entre la moderna fitoterapia y la farmacopea china.

Pero sobre todo destaca en su obra una constante preocupación por interrelacionar la medicina china con los conocimientos que en occidente tenemos de fisiopatología. Buen ejemplo de ello es el excelente estudio sobre el sistema endocrino que figura en el primer tomo de “Acupuncture et Phytotherapie”.

Este trabajo interdisciplinario tiene la enorme ventaja de hacernos más comprensible la medicina china, presentada a menudo de un modo excesi-vamente esotérico.

En resumen una obra fundamental para aplicar de forma razonada la acupuntura, la terapéutica con oligoelementos y la fitoterapia; pero además un avance importante en el arte de definir y comprender el terreno del indi-viduo de forma holística.

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“Terrains et pathologie en acupuncture, rapports avec les oligoelements”. −Tome I: Shao Yang.Jue Yin.Yang Ming.

−Tome II:Tai Yin.

−Tome III: Tai Yang, Shao Yin (en preparación).

“Acupuncture et Psychologie, pour une approche nouvelle de la psycho-therapie”.

“Acupuncture et Phytotherapie, de l’usage des plantes occidentales en medecine chinoise”.

−Tome I: Plantes du bois

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2 Editorial Maloine: 22, rue de l’ecole de Medecine. Paris 75006.

3 Alfredo Embid “El centro de documentación del GERA. Un útil indispensable para el

estudio de la acupuntura” Rev. de Medicina Tradicional China n.9 Junio 1985. Ed. Las Mil y una ediciones. Madrid.

4 Centro de publicaciones del GERA: Responsable de las publicaciones Dr. Laurent

Gui-guet 9 Av. Gery. 13600 La Ciotat. Francia.

5 Revue Francaise de Medecine Traditionnelle Chinoise-Le mensuel du médecin

acupunc-teur. Dirigida por Nguyen Van Nghi. 27, Boulevard d’Athenes 13001 Marseille. Francia.

6 Meridiens: Revista editada por la ASMAF. 2 rue du General de Larminat 75015 Paris. 7 Los interesados en los seminarios y cursos de Requena pueden informarse llamando o

escribiendo a la editorial.

−Tome III: Thérapeutique (en preparación).

Todos ellos editados por la Editorial Maloine de París.2

Sus obras, empezando por Acupuntura y Psicología, que presentamos en primer lugar, estarán pronto disponibles en español.

El Dr. Yves Requena es uno de los fundadores del GERA (grupo de estudios e investigaciones en acupuntura) cuyo Centro de Documentación presentamos ya hace unos meses en la Revista de Medicina Tradicional China.3

Además, Requena ha publicado numerosos trabajos en los archivos del GERA4. Estos archivos están agrupados en siete volúmenes que recopilan

los artículos de los miembros del GERA desde 1976.

El GERA también ha publicado algunos tomos monográficos, uno de los cuales ha sido dirigido por el Dr. Requena: “Acupuncture en gastroenterologie”. Por otra parte el Dr. Yves Requena tiene una larga lista de artículos edi-tados por distintas revistas especializadas en Medicina China como la “Revue Française de Medecine Traditionelle Chinoise”5, “Meridiens”6, etc.

El Dr. Requena ha dado ya algunos seminarios y conferencias en Espa-ña el último de los cuales se desarrolló en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, en el marco de los encuentros sobre medi-cinas blandas realizados este verano.7

Hemos decidido, de acuerdo con el autor, comenzar la publicación de sus obras por el presente libro por varios motivos:

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8 C.G. Jung “Tipos psicológicos” EDHASA 2 vol. Ed. Sudamericana Barcelona-Buenos

Aires.

9 Richard Evans “Entretiens avec C.G. Jung” Payot. Paris.

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El primero es que “Acupuntura y Psicología” es la menos extensa. En segundo lugar es la obra más divulgativa y por lo tanto más accesible a un mayor público. En efecto, este libro puede ser entendido por el profano, pero se sale de lo que estamos habituados a considerar como divulgación, ya que Requena no ha sacrificado la profundidad al escribirlo, consiguiendo, sin embargo, un texto comprensible y ameno.

Esto añade a sus cualidades de clínico e investigador, las de ser además un buen escritor, cosa poco frecuente entre los médicos, y que encontramos también en uno de nuestros más ilustres doctores: D. Gregorio Marañón que, dicho sea de paso, también mostró un gran interés por el diagnóstico del terre-no, por las predisposiciones a padecer ciertas alteraciones, pilar sobre el que están construidas tanto la Medicina China como la Medicina Funcional.

“Acupuntura y psicología” es por lo tanto un libro que nos interesa a todos: tanto al profano como al especialista, ya sea médico, psicólogo, acu-puntor o naturópata. Su lectura atenta supondrá, sin duda, para aquellos que acepten emprenderla, un avance en su comprensión de sí mismos, de los demás y de las interrelaciones entre los seres humanos, comprensión impres-cindible en los difíciles tiempos en que vivimos.

Las diferencias entre los distintos tipos psicológicos son, probablemen-te, uno de los orígenes de las diferencias ideológicas entre los hombres −afir-maba Jung8. Y no debemos olvidar que los grandes peligros que nos

ame-nazan hoy, no son ya las catástrofes naturales, sino creaciones humanas. Por que, en definitiva, son los hombres quienes optan por un modelo de socie-dad que genera desigualsocie-dades crecientes, optan por un modelo de produc-ción y de consumo que amenaza el equilibrio ecológico, aceptan la guerra y aprietan los botones de los misiles. En último término, como recuerda Jung9

acertadamente “El gran peligro, somos nosotros mismos. El gran peligro es el psiquismo. Y esto nos muestra cuál puede ser su poder en nuestros días y hasta qué punto es importante intentar conocerlo.” Nunca tuvo mayor vigencia la frase del viejo maestro.

Alfredo Embid Fonfria Sta. Cruz de Tenerife Octubre 1985

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La aproximación entre la acupuntura, medicina milenaria china, y la psi-cología occidental moderna, podría parecer a priori una incongruencia.

Pero cuando se estudian las teorías de la acupuntura, nos damos cuen-ta de que se tracuen-ta del primer modelo de psicosomática que, a la vez, es el más elaborado.

La acupuntura habla de emociones fundamentales y de reactividad igual que las modernas teorías del comportamiento.

La acupuntura describe constituciones y temperamentos igual que los modelos psicosomáticos de las primeras medicinas (Hipócrates) que han ins-pirado los trabajos más modernos de los biotipólogos y de los carácteriólo-gos.

La sutileza de la medicina china es tal que incluso las interpretaciones de la psicología de las profundidades y del psicoanálisis, Freud, Jung, Adler, no están excluidas del campo y del modelo que el estudio de la acupuntura propone abordar.

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Los ideogramas chinos de la portada significan: “acupuntura y psicolo-gía” en caracteres modernos.

Aquí reproducimos las transcripciones en caracteres primitivos, las de la dinastía de los Han y las más modernas. A partir del dibujo original puede verse la evolución de los caracteres en el tiempo.

Así, los dos ideogramas de arriba que traducimos por la palabra acu-puntura se descomponen de la siguiente forma:

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Ideograma Jin que significa metal.

Su evolución gráfica, a partir del modelo original, es la que puede verse en los dibujos de la derecha:

La parte derecha no es más que una indicación fonética.

Todo carácter que comporte el radical Jin, tendrá una relación con el metal. Aquí se trata de la aguja del acupuntor.

Jiu del radical Huo (fuego)

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Fuego hace referencia aquí a la utilización del calor sobre los puntos de acupuntura. Este mismo radical se encuentra en el verbo “cauterizar apli-cando sobre la piel artemisa inflamada”, que es la técnica de las moxas.10

El tercer ideograma significa simplemente, además:

Los dos últimos ideogramas componen una palabra china que se tra-duce por “sicología”.

Se compone del siguiente modo:

Xin, que significa “corazón”. Representa la cámara central con los dos ventrículos.

La evolución gráfica del ideograma permite ver la simplificación:

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10 A este respecto es preciso recordar que los chinos nunca dicen acupuntura sino

acupun-tura y moxibustión o metal-fuego.

Li. Este carácter significa “razón, principio”.

La llave representa al soberano que debe encarnar, por defini-ción, la razón, el principio.

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1. PPRESENTACIÓN DE LA ACUPUNTURA

2. LLA ACUPUNTURA, MEDICINA PSICOSOMÁTICA 2. A. EEL MODELO ELECTRÓNICO

2. B. EEL MODELO CÓSMICO 2. C. EEL MODELO PSICOSOMÁTICO

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RESENTACIÓN DE LA ACUPUNTURA

Todo el mundo sabe hoy que se trata de una medicina muy antigua. Se remonta, al menos, a seis mil años y los primeros escritos que conocemos datan de dos mil años antes de Cristo. Esta medicina vio la luz en China y era el método de actuación de los antiguos médicos chinos.

En general, los occidentales saben que esta medicina se practica con agujas especiales, que a menudo imaginan de oro y plata. El médico intro-duce las agujas en la piel para tratar las diversas enfermedades. Muchos temen este gesto y se preguntan si hace daño. Algunos saben que los acu-puntores introducen las agujas en lugares particulares y específicos del cuer-po, llamados puntos de acupuntura (Xué en chino). Estos puntos están situa-dos sobre líneas imaginarias llamadas meridianos.

¿Qué trata la acupuntura? Esta pregunta se la plantean a la vez tanto el público como los mismos médicos, que no siendo acupuntores se interrogan sobre cuáles son las indicaciones de este método recomendable para sus pacientes.

La acupuntura disfruta de la reputación de tratar y aliviar el dolor. Esta reputación se justifica por dos razones:

• La primera es que, efectivamente, los dolores, las neuralgias (ciática, neuralgias del brazo, del cuello,...) y los dolores reumáticos (artritis, artrosis) son mejorados incuestionablemente por la acupuntura.

¿Quién no ha sido testigo de este hecho entre sus amigos, familiares o en sí mismo?11

• La segunda razón es que la acupuntura ha conocido un gran auge en occidente, sobre todo a partir de los años setenta, en los medios universita-rios médicos debido a los resultados constatados en el campo de la aneste-sia quirúrgica por medio de esta técnica.

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11 Naturalmente esto se refiere a Francia, donde la Acupuntura tiene un desarrollo

consi-derable: se calcula que existen unos 10.000 acupuntores médicos y varios miles que no son médicos, según un informe del Consejo de Europa citado en la Rev. L’impatient n.96 1985. Además, la acupuntura es enseñada ya en las facultades de Burdeos, Marsella y Lille.

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He aquí, pues, la idea que comúnmente se tiene sobre la acupuntura. ¿Es correcta? Se puede responder a la vez que sí y que no.

Por ejemplo, las agujas que el médico utiliza no son el único medio para actuar sobre los puntos de acupuntura. No son, la mayoría de las veces de oro ni de plata, lo que correspondería al método japonés, sino de acero. Poseen una dimensión y un calibre que varían según la intención terapéutica y la corpulencia del enfermo.

Pero además, las agujas no son el único método mediante el cual se puede actuar sobre los puntos de acupuntura. En efecto, en muchos casos, se recomienda calentar los puntos con la ayuda de un puro de artemisa pren-sada. Es la técnica de las moxas. Por eso, el término de acupuntura en el que se sobre entiende que sólo se utilizan agujas, es una traducción impropia del término chino que significa literalmente “aguja y fuego” (ver nuestra porta-da).

¿Es doloroso? Muy poco o nada, pero esto depende en gran parte del sujeto.

Por otra parte, pensar que la acupuntura sólo actúa contra el dolor es limitar esta medicina. Así, los que pensaron indicarla o consultaron ellos mis-mos por una artrosis cervical, no lo harían por una úlcera de estómago, por una torcedura, o por un dolor de angina de pecho. Sin embargo, en todos estos casos la acupuntura actúa favorablemente.

Además, ¿qué se oculta detrás de la palabra dolor? Se puede operar bajo anestesia acupuntural una apendicitis o realizar una ablación de tiroi-des por ejemplo, por lo que se podría pensar que la acupuntura tan sólo tiene un efecto sintomático contra todo tipo de dolores. En realidad los hechos demuestran todo lo contrario. Así, un paciente que presenta una artrosis de rodilla muy dolorosa y anquilosante, o bien una úlcera de estó-mago, no se alivia inmediatamente ni de forma duradera con una sola sesión. La sesión de acupuntura no es como una pastilla de aspirina o como un atiácido.

Después de algunas sesiones se puede comprobar que el sujeto experi-menta mejoría, se encuentra cada vez mejor y por último ya no sufre en absoluto. La acción no ha sido sólo sintomática sino, como se dice en medi-cina, etiológica.

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Si el sujeto que presenta una artrosis de rodilla mejora y recobra cierta ligereza y la marcha, se puede decir que el proceso degenerativo de la artro-sis, acompañado de la acción responsable del dolor, se ha retenido. Lo mismo podría decirse en caso de la úlcera.

¿Y con respecto al herpes Zoster? ¿Se trata de un virus? Sí, efectiva-mente. Por eso se puede decir que la acupuntura tiene acción antivírica neta. Acción favorable se observa también en las conjuntivitis víricas, en las pará-lisis faciales, en la hepatitis vírica, etc.

Se objetará que los chinos de la antigüedad no conocían los virus. Entonces ¿cómo podían tratar tales enfermedades? Sencillamente, reequili-brando la energía del cuerpo, energía que circula en los meridianos de la acu-puntura sobre los que se sitúan los puntos. Del mismo modo se puede actuar sobre los trastornos psíquicos, sobre la angustia, sobre el nerviosismo, sobre la depresión, sobre la espasmofilia, etc.

Por lo tanto, será preciso considerar el conjunto de la acupuntura y de sus teorías tal y como nos han sido transmitidas por los antiguos chinos, para comprender cómo funciona esta medicina.

Digamos, por último, que la acupuntura sólo es una parte de la medi-cina total. Es necesario considerarla como uno de los medios terapéuticos de la medicina. Desde la antigüedad esta medicina utilizaba medicamentos naturales, minerales, vegetales y productos animales. Se trata de la farma-copea que utilizaban además de la acupuntura, junto con la dietética y los masajes. Por último, para mantener el cuerpo con buena salud se practica-ba el Tai Chi Chuan, gimnasia energética, que es una especie de yoga chino.

Por todo ello, en nuestros días, el médico acupuntor se ayuda muy a menudo con plantas, oligoelementos, homeopatía, recomienda a sus pacien-tes dietas, utiliza o prescribe masajes, aconseja una higiene física....

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A ACUPUNTURA

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MEDICINA PSICOSOMÁTICA

Del mismo modo en que subsiste la duda sobre la acción de la acupun-tura en las enfermedades víricas y en las afecciones viscerales, también se pone en tela de juicio la acción de esta medicina en las enfermedades men-tales y en los trastornos nerviosos.

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En efecto, es difícil imaginar cómo con agujas sobre la piel se puede contribuir a solucionar la angustia, a mejorar la depresión o a curar un insomnio.

Ciertos detractores han invocado la autosugestión para explicar estos resultados. Pero, ¿por qué debería actuar la autosugestión más en el caso de la acupuntura que en la prescripción de medicamentos?

Nosotros hemos probado lo contrario a propósito de la desintoxicación tabáquica utilizando acupuntura. En un grupo de quinientas personas atendidas hospitalariamente de 1975 a 1976 para dejar de fumar, pinchamos a la mitad de los fumadores en los lugares correctos y a la otra mitad lo hicimos fuera de los puntos indicados. A todos les explicamos los efectos y les dimos los mismos consejos. Todo el mundo fue convocado para la semana siguiente. De entre los pinchados en lugares incorrectos, sólo el 17% había dejado de fumar, mientras que en el otro grupo lo hicieron el 85%. El 17% no es siquiera el resultado del efecto placebo, es decir del poder de autosugestión cuya cifra habitual en medi-cina se calcula alrededor del 30%. Por honestidad con los fumadores detuvimos el experimento aquí y pinchamos, esta vez, el lugar adecuado a los que habían sido pinchados incorrectamente, incluyendo al 17% de los héroes que habían dejado fumar pero que naturalmente seguían sintiendo la abstinencia.

Tenemos el mismo sentimiento de estar actuando positivamente cuan-do aliviamos a los enfermos de sus problemas psíquicos. Y desde nuestro punto de vista, la mejor prueba de ello es que si nos equivocamos al escoger los puntos necesarios la acción es peor, más lenta o totalmente nula. Pero en cuanto rectificamos el error cometido en el tratamiento, sin ni siquiera adver-tir al enfermo, éste acusa inmediatamente una neta mejoría que nos refiere a la siguiente sesión. Lo mismo sucede por supuesto, en el caso de las altera-ciones funcionales o viscerales.

Por lo tanto, para comprender la acupuntura y saber cómo puede actuar a la vez sobre el cuerpo y la mente, es necesario tener una idea de conjunto lo más precisa posible y también algunas nociones sobre las teorías que vere-mos más adelante.

Mas allá de las ideas preconcebidas que solemos tener ordinariamente, es preciso concebir la acupuntura como un modelo electrónico del funcio-namiento del cuerpo humano.

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L MODELO ELECTRÓNICO

La piel está cubierta, como se ha dicho, por los puntos de acupuntura, situados a su vez sobre unas líneas denominadas meridianos. Nada en esta estructura es estático y permanece inmóvil.

Los antiguos chinos decían que la energía circula como una corriente por los meridianos, e incluso habían determinado su velocidad, que era de un palmo en cada inspiración y en cada expiración.

No definían esta energía, no podían hacerlo de forma científica hace seis mil años. Decían que se trataba de un flujo, polarizado entre el yinn y el yang, en negativo y positivo, lo que nos hace pensar en la corriente eléctrica. En efecto, se puede constatar sobre cualquier punto de acupuntura que al aplicar un electrodo con el otro neutro en la mano del enfermo, pasa una microcorriente, hay una diferencia de potencial y si se pone un pequeño alta-voz en derivación, éste emite un sonido. En esto se basa el interés de esta técnica utilizada para detectar los puntos de acupuntura sobre los que se aplican las agujas o las moxas.

¿Cuántos meridianos hay?: 133 en total.

De entre ellos, 13 se denominan particulares y regulan las relaciones profundas entre las funciones. Los otros 120 se agrupan de 5 en 5.

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Entre los 13 meridianos, 3 son centrales circulares y sólo se encuentran una vez. Se trata del meridiano posterior y medio (Du Mai), del anterior y central (Jen Mo), del meridiano cinturón (Dai Mai) (figs. 1 a 3).

Los dos primeros, Dai Mai y Ren Mai, permiten dividir el cuerpo en lado izquierdo y lado derecho (es el eje de simetría vertical).

El tercero permite establecer la comunicación entre la parte alta y la parte baja del cuerpo (es el eje de simetría horizontal).

Como el cuerpo es simétrico, los otros diez meridianos están divididos en cinco meridianos que circulan en el lado izquierdo y cinco que circulan en el lado derecho. Son los Yang Qiao, Yin Qiao, Yang Wei, Yin Wei y Chong Mai (figs. 4 a 8).

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Fig. 7. Meridiano Yin Wei Mai.

9º punto del riñón 13º, 14º, 15º y 16º puntos del bazo 14º punto de hígado 23º y 22º puntos de Ren Mai

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Como se puede ver a través de las numeraciones de las figuras, estos 13 meridianos sólo describen 8 trayectos diferentes. Es por lo que se los deno-mina clásicamente los 8 meridianos particulares.

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Los 120 meridianos restantes son en su totalidad simétricos: 60 a la izquierda y 60 a la derecha. Se unen a las funciones y a los órganos del cuerpo. Existen en acupuntura doce funciones principales que poseen todas un meridiano denominado “meridiano principal”. Sobre este meridiano se conectan cuatro meridianos secundarios llamados: tendino-muscular, Lo tranversal, Lo longitudinal y meridiano distinto. En total tenemos a cada lado del cuerpo doce grupos de cinco meridianos: los principales y sus vasos secundarios, es decir sesenta de cada lado, es decir ciento veinte meridianos. Los médicos especialistas aprenden los trayectos y los síntomas de las perturbaciones de estos ciento veinte meridianos y de los trece meridianos particulares.

Pero en las representaciones habituales de los gráficos de acupuntura sólo se ven los doce meridianos principales a cada lado del cuerpo y los dos meridianos particulares y centrales. Es decir, la totalidad de los catorce meri-dianos sobre los que se sitúan los puntos de acupuntura.

Los doce meridianos principales corresponden a las doce funciones esenciales de la fisiología china. Estos meridianos son los siguientes:

Meridiano de la vesícula biliar (VB)

Corresponde a la función biliar del hígado y de la vesícula llamada Dan en chino (fig. 9). La vesícula biliar está ligada también a la defensa del orga-nismo y al sistema óseo.

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Meridiano del hígado (F)

Corresponde a este órgano y a todos sus metabolismos (fig. 10). El meridiano del hígado en su circuito que sube a lo largo de la pierna y del muslo acompaña y favorece la circulación venosa del miembro inferior y de la región pélvica. Se sabe, por otra parte, que el hígado es como una espon-ja para la sangre venosa.

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Meridiano del pulmón (P)

Corresponde al órgano pulmón que absorbe la energía de la respiración, pero que también propulsa la energía en los doce meridianos a razón de doce a quince centímetros por respiración (fig. 11). El pulmón se ocupa también de la defensa del organismo unida al sistema y a la circulación linfática.

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Meridiano del intestino grueso (GI)

En relación con el colon y su función de eliminación (fig. 12).

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Fig. 12. Meridiano del intestino grueso Shou Yang Ming.

2 GI 11 GI

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Meridiano del estómago (E)

Corresponde al estómago y a su función de digestión alimenticia. En medicina china el estómago sirve también para extraer la energía pura de los alimentos y hacerla circular directamente en los meridianos. Existe una noción energética sobre el papel del estómago que sobrepasa, al igual que en el pulmón, la simple noción de digestión en un caso y de intercambio gase-oso en el otro (fig. 13).

Por su trayecto, los meridianos del estómago y del intestino grueso tie-nen además relaciones con la circulación arterial, con las carótidas, con la aorta, con las arterias del brazo (humerales, etc.) y de las piernas (femorales), favoreciendo por lo tanto esta circulación arterial. Están perturbados si esta circulación funciona mal (ateroma, arterioesclerosis,...).

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Meridiano del bazo y del páncreas (RP)

Es común para dos órganos anatómicamente diferentes, pero que cons-tituyen una función única en acupuntura (fig. 14). Esta función concierne simultáneamente a la digestión a la boca, a las glándulas salivares, a los enci-mas del páncreas, pero también al papel defensivo y de regulación sanguínea del bazo que destruye los viejos glóbulos rojos. El bazo y el páncreas están unidos igualmente al útero, a la fecundación, al cuerpo amarillo y al testícu-lo en su papel de formación de espermatozoides. De este modo es com-prensible que las paperas, enfermedad provocada por un virus que afecta a las glándulas salivares pueda manifestarse también por una pancreatitis o por una orquitis, inflamación de los testículos con riesgo de esterilidad.

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Meridiano del corazón (C)

Corresponde al corazón, bomba y músculo cardiaco que rigen la circu-lación sanguínea. Pero para los chinos el corazón es el hábitat de las emo-ciones. Tiene una acción importante en el tratamiento de las enfermedades mentales. Su meridiano sigue exactamente en el brazo, antebrazo, y la mano hasta el dedo meñique el trayecto del dolor descrito en el brazo izquierdo por los enfermos que sufren una crisis de infarto.

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Meridiano del intestino delgado (IG)

Corresponde a esta víscera que va desde el final del duodeno a la vál-vula de Bohin donde comienza el colon. Este órgano participa en la asimi-lación de los alimentos. Los textos chinos dicen también que regulariza la función sanguínea como un lago regulariza el curso de un río. Es por eso que posee, en acupuntura, relaciones con el corazón.

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Meridiano de la vejiga (V)

Corresponde a la vejiga. El papel de este órgano es regularizar la distri-bución del agua del cuerpo (fig. 17).

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Meridiano del riñón (R)

Corresponde a una función china llamada riñón (Chenn) que agrupa no solamente al tejido renal, que entre otras funciones secreta la orina, sino tam-bién a la suprarrenal (glándula endocrina que secreta la aldosterona, la adre-nalina y el cortisol) y la gónada.

La gónada es el testículo para el hombre; el ovario para la mujer. La correspondencia del riñón con la gónada funciona especialmente para las secreciones hormonales sexuales: testosterona para el hombre; progesterona más que foliculina para la mujer. Para recordar mejor todo esto llamaremos a esta función riñón-suprarrenal-gónada (fig. 18).

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Meridiano del maestro del corazón (MC)

Está unido a la función china denominada Xin Bao Lo “envoltura del corazón” (fig. 19), término que sugiere el paquete nervioso alrededor del corazón o plexo cardio-respiratorio. Es, de hecho, la función de todo el sis-tema orto-simpático con los ganglios y nervios simpáticos, núcleos simpáti-cos del bulbo raquídeo, etc.

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Fig. 19. Meridiano del maestro de corazón Shou Jue Yin.

Barrera interna (6 MC)

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Meridiano del triple recalentador (TR)

Corresponde también a una función y no a un órgano material. Función que se traduce por tres hogares (Sanjiao) o tres metabolismos (fig. 20).

Esta apelación designa tres niveles de vísceras: bajo el ombligo, en el vientre y en el pecho. Tres niveles que son el lugar de diversos metabolismos: eliminación urinaria, asimilación digestiva, respiratoria, que dependen del sis-tema parasimpático y de sus tres plexos: el plexo hipogástrico y pélvico, el plexo solar, el plexo cardio-torácico.

Estos tres hogares, Sanjiao, se hallan en relación con el funcionamien-to global del sistema parasimpático y del nervio vago llamado, lógicamente, nervio neumogástrico.

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Una precisión importante, capital de recordar, es que los doce meridia-nos principales se siguen y se anastomosan por sus extremos para formar un bucle sin fin de doce meridianos en el lado izquierdo y, simétricamente, un bucle de doce meridianos en el lado derecho en los cuales circula la energía. Observemos también que las doce funciones chinas no se superponen a las funciones occidentales que designan a los mismos órganos. De esta forma se comprende, en acupuntura, la evidencia de la localización testicu-lar del virus de las paperas, o también que se traten la arterioesclerosis y la hipertensión arterial mediante puntos del meridiano de estómago. Limitar la fisiología de la acupuntura solamente a los nombres de estas doce funciones sería limitar enormemente las concepciones de la medicina china.

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OS PUNTOS PRINCIPALES

Los puntos principales son 670.

Como se puede constatar en las figuras 9 a 20 de los 12 meridianos principales, sobre el meridiano de la vesícula biliar hay 44 puntos; sobre el del hígado 14. 11 sobre el del pulmón; 20 sobre el del intestino grueso. 45 sobre el del estómago; 21 sobre el del bazo-páncreas; 9 sobre el de corazón; 19 sobre el de intestino delgado; 67 sobre el de vejiga; 27 sobre el de riñón; 9 sobre el maestro del corazón; 23 sobre el triple recalentador. En total 309. Dos de los ocho meridianos particulares contienen puntos propios que añaden a los anteriores. Se trata de los dos primeros: Du Mai: 28 puntos, Ren Mai: 24 puntos (figs. 1 y 2).

El total es de 361 puntos. Si se tiene en cuenta la simetría de los meri-dianos principales se obtienen 670 puntos principales.

Con estos 670 puntos pertenecientes a los 14 meridianos (12 principa-les y 2 particulares) se puede, de hecho, actuar sobre los 133 meridianos del cuerpo.

Así, los meridianos particulares que carecen de puntos propios, no sólo se relacionan con los meridianos particulares que cruzan sino que, además, obedecen al comando de uno de los puntos del meridiano principal.

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Tomemos el ejemplo del Yin Wei. Este meridiano particular cruza al meridiano principal del hígado al del bazo y también al Ren Mai (fig. 7).

Cuando este meridiano está alterado, se presentan espasmos viscerales, espasmos internos que se manifiestan por dolores agudos de estómago, de colon o del corazón con palpitaciones.

Para resolver estos espasmos, es necesario como se dice entre los acu-puntores, abrir el meridiano particular. Su punto de apertura es el Neiguan (6MC), es decir, el sexto punto del meridiano maestro del corazón. Cada punto lleva un nombre que significa algo. Neiguan significa precisamente “barrera interna”. Y, como por azar, este punto que desbloquea los espas-mos internos relacionados con una perturbación interna de la energía, se encuentra sobre el meridiano maestro del corazón, que rige la función orto-simpática.

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OS PUNTOS SECUNDARIOS

Al lado de los 670 principales existe otra categoría de puntos secunda-rios: los “puntos particulares”, llamados también “puntos curiosos” y una categoría denominadas “puntos nuevos”.

Los puntos particulares son 333. De ellos, 23 están situados en la línea media, 155 a la derecha y 155 a la izquierda. Eran conocidos desde la anti-güedad y están descritos en los manuales clásicos chinos.

Su nombre les viene, al igual que el de los meridianos particulares, del hecho de ser considerados a parte. Es decir, a parte de los puntos de los meridianos principales, aunque en ocasiones estén situados sobre sus circui-tos, lo que indica que son secundarios. A parte también porque con fre-cuencia se encuentran situados fuera de la línea de los meridianos principa-les, sobre el resto del revestimiento cutáneo.

Su acción no es propiamente etiológica, sino más bien sintomática. Tal punto particular está indicado sobre todo para la sordera, los zumbidos o la impotencia, etc…

De algún modo podríamos decir que son utilizados como “medica-mentos adyuvantes”. Son prescritos reflexiva y calculadamente por el acu-puntor para un enfermo dado. Los puntos nuevos son en la actualidad 441.

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Entre ellos, 7 son centrales, 217 están a la izquierda y otros tantos a la derecha. Hemos dicho en la actualidad porque estos puntos son el resultado de las actuales investigaciones que realizan los chinos modernos y otros investigadores asiáticos y occidentales para descubrir otros puntos eficaces para tal o cual síntoma o síndrome, de ahí su nombre de puntos nuevos (se llama síndrome a la asociación de varios signos o síntomas) .

Los puntos particulares y nuevos son en total 774.

Se puede imaginar, por lo tanto, la complejidad de la piel para un acu-puntor que localiza en el revestimiento cutáneo 133 meridianos y un total de 1.444 puntos de acupuntura, como figuran en las planchas del Zhen Jiu Dacheng, texto clásico de la Edad Media (figs. 21 y 22).

Además en este total no están incluidos los puntos especiales de las zonas reflejas como la oreja (auriculoterapia), la nariz, la cara (rinofaciopun-tura)12, la mano y el pie (manopodopuntura), zonas de acción refleja que no

consideraremos en nuestro estudio.13

En esta particular concepción de la superficie cutánea se plantea una pregunta, más al profano que al médico o al cirujano:

¿No es peligroso romper la superficie cutánea con un bisturí? En gene-ral se puede contestar que no, pues la piel cicatriza y esta reparación incluye la de los circuitos. Los traumatismos y las fracturas que lesionan del mismo modo la superficie cutánea no desencadenan generalmente trastornos fisio-lógicos.

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12 El francés Nguyen Van Nghi publicó en la revista “Le mensuel du medecin acupuncteur”

n. 24, 25 un trabajo sobre la rinofaciopuntura, que también ha incluido en su libro “Medecine Traditionnelle chinoise”. En español este trabajo se ha publicado en el libro “Cráneo-rino-facio-podo-mano-puntura”. Además existe una monografía completa de Johan Nguyen “Rinofaciopunture” publicada por el G.E.R.A., grupo que también ha edi-tado una lámina de puntos “Points du nez et de la main”. Por otra parte, en el traedi-tado de Shanghai traducido por Claude Roustand “Traité d’acupuncture” Ed. Masson, París, puede encontrarse una extensa descripción de estos puntos (Tomo III, pgna. 145).

13 Respecto a la mano-podopuntura, ver la publicación de Nguyen Van Nghi y el Tratado

de Shanghai capítulo 6, tomo III, citados en la nota 12..

Por otra parte existen también las zonas de craneopuntura recientemente descubiertas por los trabajadores médicos chinos, que he agrupado en una lámina junto con los pun-tos rinofaciales Las mil y una ed.

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Fig. 21. Los puntos de la cara anterior del cuerpo. Esquema original del Zhen Jiu Da Cheng. Edición china de 1958.

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Sin embargo, cuando la cicatrización es defectuosa, y esto no tiene necesariamente que apreciarse en la superficie, esta cicatriz viciosa puede producir desórdenes variables como dolores atípicos, fatiga, estreñimiento, obesidad, etc. Se dice entonces que la cicatriz es patológica. Este mecanismo ha originado una terapéutica en Alemania denominada neuralterapia, mediante la cual se puede anular de forma simple, el campo perturbador de una cicatriz. La acupuntura permite, en la mayor parte de los casos, com-prender .por qué se desencadena tal o cual síntoma según el meridiano cor-tado o parasicor-tado.

Algunos enfermos con este trastorno describen sensaciones a lo largo de todo un meridiano de acupuntura. Sensaciones que no se superponen a ningún trayecto arteriovenoso ni nervioso por lo que se les suele considerar a veces como enfermos imaginarios.

Por último se pueden también plantear otras dos preguntas: ¿Qué pasa con los meridianos de los miembros amputados? ¿Qué pasa a nivel del meridiano cuando se extirpa un órgano?

En el caso de la amputación de un miembro, funciona la teoría de la compensación simétrica. Es decir, el meridiano del lado opuesto asume el papel de los dos. Pero a veces hay desequilibrios como en el caso de los dolo-res del miembro fantasma. El acupuntor, pinchando sobre el miembro los puntos de acupuntura correspondientes al trayecto donde el enfermo siente su dolor en el miembro ausente, equilibra la energía y consigue aliviar estos dolores.

¿Y cuando al enfermo se le amputan dos miembros, las dos piernas o los dos brazos?

En este caso se puede decir que el desequilibrio es más intenso. Pero sin duda toda la circulación de los meridianos se reorganiza para compensarlo. En caso contrario, el enfermo sufriría trastornos orgánicos graves, no podría sobrevivir, si nos atenemos a las estrictas teorías de la acupuntura.

Este reequilibrio se realiza por compensación de los meridianos, arri-ba o aarri-bajo según los casos. Para tratar a estas personas, el acupuntor utili-za el método de la puntura al opuesto, empleado también para otros enfer-mos. Se pincha abajo para reequilibrar arriba, se pincha arriba para reequi-librar abajo.

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Por último, cuando el órgano es extirpado, sus meridianos no sólo siguen siendo activos sino que además siguen siendo útiles. Una persona que ha sido operada de vesícula, con extirpación de la misma por cálculos bilia-res puede, después de la operación, seguir sufriendo migrañas que tienen como origen esta perturbación de la vesícula. La localización temporal, fron-tal y occipifron-tal de las migrañas pueden explicarse por el trayecto mismo del meridiano de la vesícula en la cabeza como se observa en la figura 9.

Pinchando los puntos del meridiano de la vesícula, la acupuntura rees-tablece el equilibrio entero del meridiano, equilibrio que la operación no siempre devuelve, y las migrañas cesan.

Para resumir, existen en acupuntura doce funciones orgánicas relacio-nadas entre sí. Estas relaciones son estudiadas separadamente, órgano por órgano en medicina occidental. En acupuntura aparecen ligadas cada una a un meridiano principal que circula por la superficie cutánea. Por otra parte también existe una relación exterior-interior que conecta el meridiano y su víscera (por medio de lo que se llama trayecto interno). Cada meridiano posee un trayecto interno que lo relaciona con su órgano correspondiente.

La función del meridiano principal es energetizar, para emplear un neo-logismo consagrado, el órgano correspondiente, vehiculando así mismo su función. El papel del meridiano principal es también energetizar toda la región que atraviesa.

De este modo se establecen en acupuntura relaciones nuevas y origina-les que ponen en relación, por ejemplo al pulmón y al intestino grueso (fig. 11) con el hombro y el codo. Además, el intestino grueso también se rela-ciona con los dientes, los senos maxilares y frontales. Estas relaciones no aparecen a primera vista en medicina occidental, pero el razonamiento fisio-patológico avanzado o la simple observación empírica permiten establecer-las o constatarestablecer-las.

En la superficie, cada meridiano principal comunica al mismo tiempo con el que le precede y el que le sigue, formando un bucle sin fin de doce meridianos. El pulmón ejerce la función de bomba o de propulsor de todo este circuito energético, gracias al dinamismo de la respiración.

Pero si se imagina un hilo uniforme y estático sobre la superficie de la piel se comete un error. Por el contrario, es necesario ver las cosas en movi-miento y no perder de vista este dinamismo de la circulación de los doce

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meridianos. Es algo así como si fotografiásemos las arterias de la circulación sanguínea. La fotografía no mostrará ni el movimiento, ni la velocidad de la sangre. Así ocurre con las láminas de acupuntura.

Sobre cada uno de estos circuitos, existen puntos principales y secun-darios. Además, existen puntos secundarios fuera de estos circuitos.

Por último, cada uno de los doce meridianos, además de sus trayectos internos que los relaciona con los órganos, poseen cuatro meridianos secun-darios que les permiten establecer relaciones con los planos osteotendinosos y musculares, con el interior, con otras vísceras, así como con otros meri-dianos próximos, al modo de las anastomosis arteriovenosas y capilares entre arterias y venas.

El modelo electrónico nos permite entrever que en este circuito circu-la un flujo, que los chinos lcircu-laman energía y que es comparable a un fenóme-no de naturaleza electromagnética. Sin duda eléctrico, por la diferencia de potencial que se puede registrar en los puntos.

Magnético, parece una hipótesis bastante probable. Recordaremos que es ésta la idea que ha prevalecido en el nombre: meridianos, dado por los prime-ros traductores occidentales a estas líneas de fuerza y de circulación, por ana-logía con los meridianos del globo terrestre entre el polo norte y el polo sur.

Por otra parte, los textos chinos explican la polaridad arriba-abajo diciendo: “El hombre está entre la tierra y el cielo, el cielo es yang, la tierra es yinn, del mismo modo la parte alta del cuerpo, la cabeza, es yang y la parte baja del cuerpo, es yinn”.

Esta polarización admite igualmente que el lado izquierdo es yang el derecho yinn; la parte de atrás yang y la de delante yinn.

Para profundizar en el funcionamiento de este sistema electrónico se puede comparar la fisiología del hombre a un transistor de radio.

Los órganos son el sintonizador, el regulador del volumen, de la tona-lidad, los electores de ondas cortas, medias o largas, es decir los semicon-ductores, el altavoz. Todos estos órganos están relacionados por complejos circuitos, y los transistores, condensadores, resistencias y complejas redes de cables. Admitamos para facilitar la comparación, que todos los circuitos eléctricos se encuentran en la superficie del aparato, repartidos por todas sus caras.

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Cuando el aparato de radio está en buen estado, con su antena bien orientada, la captación de ondas se realiza de forma perfecta, al igual que la sintonización. La música se retransmite perfectamente. Esto equivaldría al estado de buena salud. En este estado de cosas, pocas personas se preocu-pan por el funcionamiento del sistema, ya que están satisfechas del mismo.

Si se advierte un trastorno en el circuito, hay un desarreglo de la totali-dad. Hay anomalías en la percepción del sonido. El funcionamiento no es armonioso, es desagradable, es la enfermedad funcional. Se lleva entonces el aparato al técnico. El papel del acupuntor es examinar los circuitos y deter-minar el origen de la avería en función de los síntomas.

El gesto del técnico que consiste en cambiar un transistor o reparar una soldadura corresponde con el del acupuntor al pinchar ciertos puntos para tonificar o dispersar, para acelerar o enlentecer, para desbloquear o derivar la energía, en aquellos lugares en que la energía de los meridianos está perturbada.

Tomemos el ejemplo simple y esquemático del estreñimiento. El análi-sis de los síntomas y del caso en cuestión, permitirá concluir si se trata de un estreñimiento espasmódico, por exceso de tono del intestino grueso o de un estreñimiento átono, por insuficiencia de tono, como sucede en las personas de edad avanzada. Si se escoge tratarlo por el meridiano del intestino grue-so (lo que no es necesariamente obligatorio) y si hay espasmos, se dispersa-rá el meridiano mediante el punto que juega este papel. Sobre el meridiano del intestino grueso el punto de dispersión es el segundo. Si por el contrario el estreñimiento es átono, es preciso pinchar e incluso calentar el punto 11 del meridiano, el punto de tonificación en el pliegue del codo (fig. 12).

Pero como se ha dicho, el tratamiento no se limita exclusivamente a los puntos del intestino grueso. Se podrá, si hay espasmos, pinchar el Neiguan (6 MC) “barrera interna”, cuya utilidad se ha visto anteriormente. Pero también se puede buscar sobre el vientre el punto de acupuntura más doloroso a la pre-sión, lugar de la piel donde se proyecta de alguna forma la avería “estreñi-miento, espasmo”. Este punto puede pertenecer al meridiano del estómago (fig. 13.) o del bazo (fig. 14) o del riñón (fig. 8) o del Ren Mai (fig. 2), etc.

Estos puntos de proyección, constituyen zonas reflejas cuya acción tera-péutica no es despreciable. Este fenómeno ha sido estudiado por los neurofi-siólogos occidentales que llamaron a estas zonas: dermalgias reflejas. Estos

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puntos de acupuntura corresponden con las zonas reflejas clásicas de diagnós-tico como son el punto de Mac Burney, doloroso en caso de apendicitis, que corresponde al punto 26 del meridiano de estómago, Wailing (26 E). Del mismo modo, el punto del ángulo costovertebral de los cólicos nefríticos, corresponde precisamente al Jingmen (25 VB), punto clásico de alarma en caso de sufrimiento renal, conocido por los chinos desde hace más de 4.000 años.

Cuando la avería no se repara a tiempo el circuito continúa perturbado, los órganos del aparato no funcionan armónicamente. Esta disarmonía lleva a la larga a una avería verdadera, lo que se llama en medicina enfermedad orgánica. Técnicamente se advertirá que la pieza debe cambiarse, pero, por desgracia, en el cuerpo humano esto es difícilmente realizable.

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L MODELO CÓSMICO

Acabamos de ver el modelo electrónico del cuerpo humano según la acupuntura, y hemos relacionado entre los órganos en el interior del cuerpo y los meridianos que se encuentran en la superficie.

Decíamos que no había que considerar como estático este modelo. Más bien es preciso concebirlo como recorrido por una corriente, por un flujo de energía que pasa de un meridiano a otro y que se desplaza a una velocidad bastante lenta, proporcional a la respiración. Todo esto constituye el estudio del aparato. Hemos desmontado en cierto modo al ser humano. Pero el hombre no se limita a un modelo tan mecanicista y físico, puesto que una gran parte de su actividad que influencia su fisiolología es de naturaleza psí-quica. Y por otra parte el hombre no está aislado, está inmerso en su medio, sufriendo su influencia.

Analicemos primero las condiciones del medio. El hombre se nutre mediante la respiración y la alimentación, pero también depende del medio respecto a sus ritmos biológicos. Debe adaptarse a las condiciones climáti-cas, al ritmo del día y de la noche (ritmo solar o circadiano), al ritmo lunar, al ritmo de las estaciones y a las diversas influencias cósmicas.

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La medicina china distingue cinco condiciones climáticas diferentes: el frío y el calor, la humedad y la sequía, el viento.

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Estas condiciones climáticas, actúan sobre los circuitos de acupuntura y, a través de ellos, sobre las funciones del cuerpo. Pero estos circuitos son, según la tradición china, más o menos vulnerables a estas condiciones dadas sus particulares afinidades.

Por ejemplo, el meridiano del corazón y el corazón, son sensibles al calor, vulnerables al medio día, al calor del verano cuando el sol está en el solsticio, etc… Los meridianos del hígado y de la vesícula biliar, son sensi-bles al viento. Se sabe por ejemplo que, en el “Midi”14, los enfermos

hepáti-cos no soportan el mistral o la tramontana, que los enervan y les provocan migrañas o sensación de vértigo. Los meridianos del riñón y de la vejiga se alteran bajo la acción del frío, lo que se percibe por la necesidad imperiosa de orinar cuando uno se expone a un frío intenso, etc…

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El ritmo del día y de la noche, llamado ritmo circadiano por la medici-na occidental es objeto de numerosas investigaciones por parte de esa nueva ciencia que se llama cronobiología, que estudia los ritmos biológicos, las diversas secreciones y variaciones de la actividad orgánica en función de la hora.

El profesor Bossy, de la facultad de Montpellier, ha trabajado sobre estos problemas y ha mostrado las convergencias que existen entre los hechos teóricos de la acupuntura y los datos experimentales de la cronobio-logía (45).

Para la acupuntura existe, en efecto, un ritmo circadiano que se mani-fiesta en la circulación de los meridianos. Señalemos que una hora china equivale a dos horas occidentales. Dicho de otra forma, el día está dividido en doce horas. En cada hora, un meridiano y su función está en hiperactivi-dad. Es decir, el meridiano se encuentra en plenitud de la energía, y su fun-ción al máximo de actividad. El primer meridiano, el de la vesícula biliar, corresponde a la primera hora china, a caballo entre la media noche, de las 23 horas a la 1 de la mañana.

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Por eso se constata a menudo que los sujetos hepáticos, frágiles de la vesícula, tienden al insomnio o son gente que prefiere acostarse tarde. La siguiente hora, de una a tres, es la hora del hígado. La hora siguiente, de tres a cinco de la mañana es la hora del pulmón, lo que explica la recru-descencia de las crisis de asma nocturna precisamente a esta hora. La del intestino grueso, de cinco a siete, explica porqué se defeca con más facili-dad por la mañana que por la noche, pues el colon está al máximo de su actividad en ese momento. La hora del estómago es de siete a nueve, que se considera la hora más probable para la digestión, de ahí los consejos de muchos expertos en dietética que recomiendan tomar un desayuno copio-so. Esto tiene sentido especialmente si tenemos en cuenta que la hora siguiente, de nueve a once, es la del bazo páncreas, que contribuye a la digestión. En esta hora se siente un cierto vacío cuando la glucemia (tasa de glucosa en sangre), está mal regulada (páncreas) y se ha desayunado de forma insuficiente.

De once a trece es la hora del corazón. De trece a quince la del intesti-no delgado. De quince a diecisiete la de la vejiga. De diecisiete a diecinueve la del riñón suprarrenal-gónada. Las dos últimas horas, de diecinueve a vein-tiuna y de veinvein-tiuna a veintitrés, son las del maestro de corazón y del triple recalentador. Después, el ciclo vuelve a comenzar. Cada hora está simboli-zada por un animal que corresponde a cada meridiano (fig. 23).

Este simbolismo se encuentra también en la astrología china, puesto que los doce signos corresponden también a un ciclo de doce años (fig. 23). ¿Para qué sirve este ritmo en acupuntura? Sirve, en las enfermedades graves o crónicas, para utilizar las horas de plenitud del órgano con el fin de regularizarlo.

Admitamos que un sujeto sufre un exceso del meridiano de la vesícula que puede manifestarse por cólera, trastornos digestivos, migrañas de repe-tición o bien por zumbidos de oídos, espasmos oculares, insomnio, taqui-cardia (aceleración del corazón).

La hora propicia para dispersar el meridiano de la vesícula biliar esco-giendo el punto apropiado sería de veintitrés horas a una hora. Si por el con-trario hiciera falta tonificar, se debería hacer según los textos clásicos a la hora siguiente, de una a tres de la mañana. Este método se llama ir al encuen-tro y en persecución.

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Por supuesto, a esta hora, la consulta del acupuntor está cerrada. Es la hora en la que nuestro paciente nocturno busca su sueño y está a punto de encontrarlo. Existe un truco que consiste en pinchar a la hora opuesta, es decir de once a trece, hora del corazón. Si se tonifica en este momento el corazón es como si se dispersase la vesícula.

Podemos observar en el ciclo circadiano, una interesante relación de oposición entre los meridianos, relación que se llama mediodía-medianoche (fig. 24).

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Fig. 23. Correspondencias de las horas chinas y de los meridianos con los animales simbólicos de la astrología china.

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Según los médicos chinos, la luna ejerce sobre los líquidos del cuerpo una influencia comparable a la de la marea sobre los océanos. Nuestros ancestros también la habían considerado de este modo.

Para la acupuntura esta marea resulta del equilibrio entre dos fuerzas: la dinámica de la circulación sanguínea, arterial y venosa y la de la energía glo-bal de los meridianos. Estas dos fuerzas mantienen un equilibrio en el orga-nismo, a la vez complementario y opuesto.

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Fig. 24. Relación medio día-media noche de los meridianos. Obsérvese que se siguen en el mismo orden con el que se anastomasan en el cuerpo, como puede seguirse de la figura 9 a la figura 20.

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La clásica y antigua obra de acupuntura, el Nei Jing, escribe 2000 años antes de Cristo: “En la luna nueva, la sangre y la energía comienzan a puri-ficarse. En la luna llena, la sangre y la energía están en abundancia. Con el decrecimiento de la luna los músculos se relajan, los meridianos y vasos secundarios se vacían, el continente no se adapta al contenido. Es por lo que la regularización de la sangre y de la energía por acupuntura debe estar basa-da sobre el estudio de los fenómenos celestes… no dispersar en luna nueva, no tonificar en luna llena, no pinchar en el crecimiento de la luna”.

Los estudios estadísticos realizados por un cirujano en Estados Unidos han demostrado que las hemorragias postoperatorias eran más numerosas en el periodo de luna llena. Esta constatación verifica perfectamente las observaciones de los antiguos médicos chinos.

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Este ritmo influencia también la energía de los meridianos y de los órganos. De esta forma y a groso modo, el hígado está en su máximo de actividad durante la primavera. En verano, el corazón. Después del quince de agosto, en la quinta estación, el bazo páncreas. En otoño, el pulmón. En invierno, el riñón.

Esta variación de la actividad profunda de los órganos puede observar-se clínicamente palpando los pulsos chinos (tan célebres entre los profanos) que se encuentran en las muñecas. Si por ejemplo en el lugar donde se palpa tradicionaImente el pulso del hígado, encontramos a éste apenas perceptible mientras que el resto de los pulsos son más palpables y además estamos en primavera, el acupuntor puede afirmar que en este enfermo hay una insufi-ciencia del hígado. En general, este sujeto correrá el riesgo de presentar pro-blemas de alergia al polen, de catarro del heno con nariz taponada, estornu-dos y conjuntivitis con sensación de arena en los ojos.

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Son múltiples según la medicina y la astronomía chinas. Existen por lo menos 108 estrellas, planetas o constelaciones que pueden influenciar el organismo. Ciertos puntos de acupuntura, por otra parte, llevan el nombre de astros. El tercer punto del meridiano del hígado, llamado Taichong lleva el nombre de una constelación. El Baihui (20 VG), punto del meridiano

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tral posterior Du Mai, que se encuentra exactamente en la cima del cráneo, está relacionado con la estrella polar.

¿Cuáles son estas influencias cósmicas? Actualmente la astrología es incapaz de establecer científicamente una influencia física palpable y real para la mayor parte de estos cuerpos celestes y aún menos de determinar su naturaleza, excepto para ciertos planetas próximos a la tierra cuya emisión de ondas magnéticas se conoce. Pero la medicina occidental no se preocupa de estas influencias, las niega pura y simplemente en la mayoría de los casos.

Desde el alba de la acupuntura las influencias cósmicas de estos 108 astros además de las del Sol y de la Luna, han sido reagrupadas por cálculo matemático y simplificadas en el juego de influencias de los cinco planetas esenciales: Júpiter, Marte, Saturno, Venus y Mercurio. Estas influencias han sido bien estudiadas y forman parte de la cronobiología climática, estacional, mensual, horaria, en la fisiología china.

Estos conocimientos aplicados al campo de la fisiología humana mere-cen respeto, conociendo el valor reputado de los astrónomos chinos de la antigua edad.

El modelo cósmico de la acupuntura completa, pues, el modelo electró-nico. En resumen, para tener una idea de la realidad, hace falta un poco de ima-ginación y visualizar todos los movimientos de la energía en los meridianos.

Imaginemos en principio que estos meridianos son del tamaño de un cabello como canales que se hinchan al mismo tiempo, globalmente, día a día, mientras la luna crece. Después se deshinchan con el decrecimiento, de la luna. La energía progresa en los meridianos, en un bucle sin fin, a la velocidad de un palmo por inspiración y de un palmo por espiración. Pero también tal meridiano está más lleno de energía que los otros porque es tal hora, a la hora siguiente lo estará el meridiano siguiente y así continuamente. Pero además estamos en invierno, globalmente son los meridianos del riñón, pero también los de la vejiga quienes deben estar en situación privilegiada de plenitud.

Si del mismo modo domina el frío, estos meridianos se encontrarán en su plenitud máxima.

En cada hora, pero también en cada minuto, el punto en relación con tal planeta vibra en conjunción con él y se encuentra “abierto”, lleno de energía y favorable a la acupuntura. En realidad, en cada hora, dos puntos a

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ambos lados del cuerpo están abiertos: un punto de los doce meridianos principales y un punto de los ocho meridianos particulares, pues ellos tam-bién obedecen a una cronología particular que varían con las horas chinas.

Todo sucede como si los meridianos siguiesen cuatro los movimientos siguientes; llenado-vaciado con los periodos de la luna, avance progresivo con la respiración, llenado prioritario de un meridiano, como una onda que se superpone a la de la respiración y llena un meridiano tras otro a velocidad diferente, según la hora. Por último, plenitud privilegiada de los meridianos en función de la estación y del clíma. Los puntos se abren, se cierran, se encienden, se apagan, según las diferentes influencias.

Pero retengamos dos cosas, en primer lugar. Todas estas condiciones climáticas, horarias, estacionales, circadianas y astronómicas se interpenetran según leyes precisas que los chinos han definido desde el principio. Dicho de otra forma, para conocerlas es necesario profundizar en las bases de la acu-puntura. Nosotros veremos algunos aspectos de esto en el capítulo III.

En segundo lugar, estas condiciones, no son a priori nocivas y fuentes de trastornos para el hombre. Sólo sucede de este modo cuando la fisiología del cuerpo está desequilibrada o es vulnerable. Es decir, cuando el cuerpo no goza de una salud perfecta.

Todo sucede como si el aparato de radio funcionase sin una buena ante-na y sin toma de tierra. De esta forma, todos los factores de perturbación atmosférica obstaculizan el mensaje y parasitan la difusión como lo hace una tormenta sobre una emisión de radio.

Pero hay un elemento principal que contribuye a mantener ese equili-brio o a perturbar este sistema, es el psiquismo.

Después de haber entrevisto el aspecto físico del sistema energía-mate-ria del cuerpo humano en acupuntura, después de haberlo comparado a un emisor receptor situado en el medio y sufriendo sus influencias, es necesario considerar la influencia del psiquismo sobre el sistema.

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L MODELO PSICOSOMÁTICO

Los textos más antiguos de acupuntura afirman que si el psiquismo está en paz, equilibrado, el individuo está menos predispuesto a padecer enfer-medades e incluso se encuentra completamente libre de ellas, tanto de las de

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origen externo, bajo la influencia de las energías cósmicas o climáticas, como de las de origen infeccioso. Sin duda la sentencia es muy absoluta, pero siem-pre se ha reconocido en medicina que el psiquismo juega un gran papel en la vulnerabilidad a las enfermedades. Así Laennec había dicho: “la tubercu-losis es la enfermedad de las pasiones tristes”.

Por otra parte, los chinos consideran que aparte de los accidentes, heri-das, traumatismos, que a parte de las causas hereditarias y las epidemias hay tres grandes causas que pueden afectar la salud: las causas cósmicas, las cau-sas alimenticias y las caucau-sas psíquicas.

Las causas cósmicas, como se ha visto, desequilibran en superficie el sis-tema electrónico de los meridianos, que vibra en resonancia con estas influencias. Pueden así provocar un desequilibrio interno en las funciones de los órganos, provocando trastornos diversos.

Estas causas son poco conocidas en medicina occidental. Todo lo más se ha demostrado y no es despreciable que las crisis de infarto sobrevienen en el momento de las erupciones solares. También que las crisis de demen-cia y de agitación en los hospitales psiquiátricos aparecen sobre todo en los momentos de luna llena, de donde viene el antiguo término de lunático para designar a las personas desequilibradas. Pero nada se ha hecho en medicina occidental para estudiar las eventuales influencias de los planetas de acuerdo con los cálculos de los astrónomos.

Las causas alimenticias son las que los expertos en dietética modernos designan como desequilibrio alimentario o malnutrición. Pero en medicina china se realiza además una clasificación diferente, según los sabores en correspondencia con los órganos como veremos más adelante.

Por último las causas psíquicas tienen un interés capital. Pueden entra-ñar por sí mismas la desorganización de todo el sistema energético de los meridianos y provocar perturbaciones múltiples. Los chinos han clasificado las grandes tendencias del comportamiento. En medicina china hay una ten-dencia a la cólera y al arrebato, al exceso de alegría o de emociones, al exce-so de preocupación o de reflexión, a la tristeza y al repliegue, al temor y al miedo o a su opuesto, el exceso de autoridad.

Estas tendencias de comportamiento emocional pueden relacionarse con la clasificación más reciente del neurofisiólogo Mac Lean que distingue

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seis emociones generales: el deseo que conduce a un comportamiento de búsqueda; la cólera que conduce a la agresividad; el temor con necesidad de protección; el llanto que entraña abatimiento; la alegría que lleva al senti-miento de gratitud y el afecto que produce una actitud acariciante.

Para los médicos chinos, cada una de estas tendencias puede desorga-nizar el sistema, pero cada una lo hace de forma preferente sobre tal o cual órgano. Por ejemplo, la cólera en exceso perturba a los meridianos del híga-do y de la vesícula y a estas híga-dos vísceras.

Cuando estos dos meridianos se encuentran alterados son más vulnera-bles. Entonces, en primavera, periodo del hígado, un viento excesivo puede alterar el hígado desencadenando trastornos diversos.

El estudio del psiquismo en acupuntura va todavía más lejos, con la noción de alma vegetativa de Shen.

Entre las doce funciones de la fisiología, cinco de ellas se encuentran bajo la dirección de los cinco órganos más importantes del cuerpo: el cora-zón, el hígado, el bazo páncreas, el pulmón, el riñón. Estos órganos son órganos llenos, en oposición a la vísceras huecas, lugares de paso o de tran-sito como son los intestinos, la vejiga, la vesícula, etc…

Para la fisiología china, cada uno de estos cinco órganos es alimentado por la sangre y por la energía. La sangre está vehiculada por los vasos; la ener-gía por los meridianos y sus trayectos internos. Sangre y enerener-gía aportan lo necesario para que el órgano funcione y funcionando cada órgano cumple el papel que le es propio: el pulmón respira, el corazón hace circular, el riñón eli-mina, etc… Pero además de esta función cada órgano, en la teoría china, ela-bora una energía particular, una energía esencial, pura, preciosa. Esta energía es denominada Jing y también circula en los meridianos (fig. 25).

Pero si la energía nutricia llamada Rong, circula preferentemente por las arterias y los doce meridianos particulares, esta energía especial y pura, el Jing, circula preferentemente en los ocho meridianos particulares ya vistos (figs. 1 a 8) así como en los doce vasos secundarios, que son los vasos dis-tintos, unidos respectivamente a los doce meridianos principales.

Estos meridianos distintos tienen todos un trayecto centrípeto. Parten del brazo o de la pierna, van al órgano y a la entraña correspondiente, des-pués pasan al corazón y remontan hacia el cerebro.

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Así el Jing elaborado en el órgano va a tomar la vía de los ochos meri-dianos particulares o bien la del meridiano distinto. Por esta última vía el Jing es conducido al corazón. El corazón va a jugar aquí un importante papel,

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Fig. 25. Elaboración del Jing por el hígado y del Hun por el corazón, conec-tado al cerebro.

Referencias

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