FUENTES Y REPRESENTACIONES
2. LA ÚLTIMA MISIÓN DE LA MERCEDES
Durante el proceso, se puso de manifiesto que la Mercedes se hundió el 5 de octubre de 1804 frente a las costas del cabo de Santa María, en la zona del Algar- ve, como consecuencia de un ataque británico sin previa declaración de guerra.
También se demostró que la misión que cumplía en ese último viaje era transportar desde el virreinato del Perú hasta Cádiz los tributos de la Real Hacienda que habían quedado retenidos en América como consecuencia de la guerra que España, en alianza con Francia, había mantenido frente a Gran Bretaña desde 1796 hasta 1802.
Esta contienda había sumido a España en una terrible crisis económica, que había agravado aún más la delicada situación provocada por las guerras anteriores, soste- nidas primero, en alianza con Francia, frente a Inglaterra en apoyo de la emancipa-
ción de las 13 colonias americanas entre 1779 y 1783, y después frente a la Francia revolucionaria, en el período de 1793 a 1795, esta vez como aliada de Inglaterra.
Por todo ello, cuando el 27 de marzo de 1802 Francia y Gran Bretaña firmaron la Paz de Amiens, España la suscribió con alivio. Y, significativamente, apenas seis meses después, el poderosísimo primer secretario de Estado de Carlos IV, Manuel Godoy, nombrado Príncipe de la Paz con ocasión del Tratado de Basilea en 1795, y Generalísimo de los ejércitos de Mar y Tierra tras la Guerra de las naranjas de 1801, aprovechó este armisticio, que no se consideró definitivo por ninguna de las potencias signatarias, para traer a la Península los tributos americanos que no habían podido llegar como consecuencia de la guerra.
Godoy dispuso el transporte de esos impuestos de la Real Hacienda mediante un oficio que dirigió al secretario de Estado de Marina el 13 de septiembre de 1802, conservado hoy en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán1. Este documento tuvo un peso enorme en la victoria judicial española por varias razones.
En primer lugar, Godoy afirma que «Hay en Lima muchos caudales y frutos pre- ciosos para España», es decir, justifica la misión que debía realizarse aludiendo a los tributos y a los productos americanos de alto valor que no habían podido llegar como consecuencia del bloqueo durante la recién concluida guerra contra Gran Bretaña. En segundo lugar, manifiesta que la misión debe encomendarse a «buques de guerra», y no «de particulares». Y en tercer lugar, una nota marginal en el mismo documento señala: «Diose cuenta y de resultas se despacharon a Lima las fragatas Clara y Mercedes por caudales», lo que revela que la Mercedes fue seleccionada como fragata de guerra para cumplir esta misión de Estado. Por tanto, el oficio de Godoy refleja claramente que se estaba organizando una misión oficial, y que esa misión debían cumplirla buques de Estado, buques de guerra de la Real Armada que pudieran defender el valioso cargamento de potenciales ataques corsarios.
Imagen 1: Oficio dirigido por Godoy al secretario de Estado de Marina el 13 de septiembre de 1802, conservado en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán.
1 Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán (en adelante, AGMAB), Ministerio de Marina, Expediciones a Indias, leg. 31.
Este carácter de misión de Estado encomendada a buques de guerra vuelve a aparecer en otro documento del Archivo Álvaro de Bazán: la real orden que el secretario de Estado de Marina, Domingo Pérez de Grandallana, dirigió el 6 de noviembre de 1802 al capitán general del Departamento de Ferrol, Félix de Tejada, como consecuencia del oficio de Godoy2. En ella, Grandallana adjudica la misión a dos «fragatas de guerra» asignadas al Departamento Marítimo de Ferrol, «las fragatas Clara y Mercedes», que «a la mayor brevedad» deberían habilitarse «con el objeto de traer los caudales y efectos de Real Hacienda que hubiese prontos en aquella América». Además, confiere su mando a dos oficiales de la Real Armada:
«al Capitán de navío D. José Goycoa y al de fragata D. Diego Aleson».
Imagen 2: Domingo Pérez de Grandallana. Lino García, óleo sobre lienzo.
Museo Naval de Madrid.
Imagen 3: Real orden de 6 de noviembre de 1802 dirigida por el secretario de Estado de Marina, Domingo Pérez de Grandallana, al capitán general del Departamento de Ferrol,
Félix de Tejada, conservada en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán.
Por tanto, ambos documentos, el oficio de Godoy y la real orden de Grandalla- na, señalan de modo indubitable que la Mercedes fue seleccionada para transportar tributos, no tesoros, desde el virreinato del Perú, precisamente por su condición de fragata de guerra, no mercante, y que, en consecuencia, su comandante era un ofi- cial de guerra de la Real Armada, el capitán de navío José Manuel Goycoa.
2 AGMAB, Ferrol, Reales órdenes, leg. 5984.
La hoja de servicios de este oficial se encuentra también en el Archivo de Viso del Marqués3. Este documento correspondiente al comandante de la Mercedes durante su último viaje recoge su lugar de nacimiento (San Sebastián), las fechas de obtención de sus empleos militares, los buques en que embarcó y los años de servicio. Pero, además, incluye la causa de su fallecimiento: el combate que sostuvo el 5 de octubre de 1804 contra cuatro fragatas inglesas en el que, según puntualiza,
«se voló la del mando de este oficial, que era la Mercedes».
Imagen 4: Hoja de servicios de José Goycoa, conservada en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán.
A pesar de la cercanía de la costa, la noticia del combate del cabo de Santa María y sus consecuencias llegó a España un mes más tarde, el 4 de noviembre, cuando el capitán general del Departamento de Ferrol, Félix de Tejada, la leyó en un ejemplar del periódico inglés The Star, en su edición correspondiente al 18 de octubre de 1804, conservado también en el Archivo General de la Marina4.
Imagen 5: Ejemplar del periódico The Star, en su edición del 18 de octubre de 1804, conservado en el Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán, en el que con toda probabilidad leyeron la noticia del combate del cabo de Santa María el Generalísimo
Manuel Godoy y el capitán general de Ferrol Félix de Tejada.