VIDA DIARIA CON TU HIJO
Capítulo 6 Capítulo 6 LOS PADRES COMO PERSONAS
Capítulo 6
LOS PADRES COMO PERSONAS
Se debe alentar a los padres a tratar de tener tiempo para estar uno con otro sin su hijo, o para estar solos y libres de desarrollar algo de sus propios recursos.
Tavormina y sus asociados (1975) también han demostrado que las madres de niños impedidos que trabajan en empleos externos al hogar, muestran significativamente menos problemas psicosociales que las madres que permanecen en casa todo el día.
Por lo tanto el tener intereses externos y tiempo fuera de la actividad que incluyen al niño impedido pueden ejercer efecto benéficos.
7.1 LO QUE LOS PADRES DEBEN CONOCER
Tavormina y colaboradores (1977) han descrito cuatro estilos de padres, en lo que respecta a afrontar la realidad de tener un niño impedido.
En el primer caso, el padre se "divorcia emocionalmente" del niño, le deja todos los cuidados a la madre y se llena de actividades en el exterior, como su empleo y otras labores sin relación con el niño. Un segundo estilo de adaptación es cuando los padres se unen para rechazar a el niño, y lo más probable es que el niño sea institucionalizado, sin importar la severidad del impedimento. En el tercer estilo, los padres hacen del niño el centro del universo y subordinan todos sus deseos y actividades
placenteras al servicio del niño impedio. o el niño se da cuenta pronto de este acuerdo y empieza a tomar ventaja al hacer sentir a los padres culpables por desear una vida para ellos mismos. El último estilo es aquel en el que los padres se unen en un apoyo mutuo tanto para el niño como entre ellos, pero mantienen un sentido de la propia identidad y una semblanza de vida normal, no obstante que este último estilo parece ser el más adaptado, Tavormina señala que no hay un sólo estilo que pueda ser el mejor para todas las familias o por lo menos, es poco realista esperar que todos los padres utilicen este estilo de vida adaptativo único, de hecho, es posible que existan combinaciones de estos estilos adaptativos en cualquier familia en momentos diferentes.
7.2 CONTACTO AFECTIVO
Uno de los miedos más frecuentes expresado por los padres cuyo hijo acaba de ser diagnosticado como autista, es que el niño puede aislarse todavía más si ellos tratan de ser afectuosos con él. Este mito es reforzado por los gritos del niño o por que se pone rígido cuando se le toca o se le acaricia. Los padres necesitan saber que es no sólo correcto, sino que también importante que el niño aprenda a tener contacto con sus padres. El niño que se pone rígido o que grita cuando se le acaricia puede disfrutar de un gran placer cuando se le hacen cosquillas o cuando se le avienta al aire y se le atrapa. Los padres también pueden incluir el contacto físico de tocar de manera breve y suave durante las actividades que le son placenteras al niño, como cuando está comiendo o cuando oye
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su música favorita. Se puede enseñar al niño a tolerar y, eventualmente, a responder con afecto a los miembros de la familia y los padres pueden ser motivados a enseñar a sus hijos estas conductas deseadas. El valor de cualquier actividad es relativo, pues los padres pueden aprender a participar en las actividades más deseables que sean congruentes con el comportamiento previo de una conducta o de una actividad menos reforzadora para el niño.
Suele ser necesario enseñar a los padres como moldear los brazos del niño en un abrazo, o enseñarles a darles un beso, o cómo dar la mano.
Al principio es mejor enseñar al niño a hacer esto cómo respuesta a la iniciación entre una o dos personas, pues al niño se le dificulta discriminar las situaciones apropiadas e inapropiadas para iniciar el afecto, y el afecto no solicitado dirigido hacia un extraño puede ser molesto para los demás.
Es muy difícil para los padres amar o querer interactuar con un niño que no los busca, que quizá no los llame por su nombre, o que no dé la menor evidencia de que los reconoce de entre grupo de gente extraña. Los profesionistas pueden ayudar a los padres a reconocer que el niño no se está aislando de ellos en particular, sino que no ha desarrollado las habilidades cognoscitivas necesarias, ni las de atención, para formar una relación con otra persona.
7.3 MOTIVACION
Los niños autistas suelen aislarse y preocuparse por su propia conducta estereotípica, y a menudo el solo hecho de interferir con estas actividades aisladas constituye un problema; sustituir unas actividades por otras es todo un obstáculo. En muchos programas se ha intentado incrementar la motivación del niño autista para aprender mediante la administración de reforzadores eficaces como la comida (Risley y Wolf, 1967), y la reducción del dolor (Lovaas, Schaefer, Simmons, 1965).
Para superar estos problemas, algunos investigadores han recurrido a otro tipo de reforzadores en este aspecto, parece que ciertos estímulos sensoriales son sustitutos adecuados para el uso de la comida; por ejemplo, Rincover, Newsom, Lovaas y. Roegel (1977) han utilizado música y luz estroboscópica como reforzadores, y los niños estudiados se sintieron motivados a usar lenguaje cuando se les presentaba la luz estroboscópica como reforzador. Cuando mostraron que la luz estroboscópica ya no le interesaba (ya se había saciado), se encontró que se podía mantener otra vez el interés del niño si se cambiaba la frecuencia de estroboscopia.
Varios investigadores han empleado otros métodos para incrementar la motivación pero, en general, los reforzadores que se pueden encontrar fácilmente, que ocurren de manera natural en el ambiente hogareño del niño y que se pueden utilizar en la escuela sin mayores complicaciones, así como en otros lugares, son los que tienen las mejores posibilidades de éxito con el transcurso del tiempo.
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