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CAPÍTULO I: MARCO CONTEXTUAL Y TEÓRICO CONCEPTUAL

7. El carácter instrumental y afectivo en el uso de las remesas

Como reiteradamente se ha señalado, las remesas constituyen un recurso importante para las familias que las reciben, ya sea por su valor económico o bien por su valor afectivo. Por un lado, las remesas son recursos económicos que permiten a las familias cubrir necesidades de alimentación, vestido, salud, vivienda, inversión, ahorro, etc. Pero por otro lado, las remesas también pueden significar en la vida familiar una muestra de cariño. Por ejemplo, cuando el migrante envía dinero a un familiar como regalo de cumpleaños, o de responsabilidad al enviar dinero para el sustento diario de la familia, o para “contentar” a los hijos por Navidad y Reyes amortiguando la ausencia; las más de las veces previo esfuerzo económico impulsado por razones de afecto.

El uso de las remesas también puede contener valoraciones tanto económicas como afectivas.

Por ejemplo, si el dinero que es enviado por el migrante para el gasto cotidiano del hogar en la comunidad de origen, es usado como ahorro para el propio migrante por parte de la familia (en un intento de conservarlo hasta su regreso), entonces el ahorro además de tener un carácter económico, también es una muestra de afecto de la familia hacia el emigrante; o en otro caso, cuando la familia debe decidir entre usar el dinero para comprar una casa en una localidad o en otra distinta, la decisión encierra un contenido económico, pero también conlleva un significado afectivo-relacional respecto del espacio y sus habitantes.

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Siguiendo la misma línea de argumentación de párrafos anteriores, se puede decir que tanto el envío de las remesas como su uso, además de la connotación y factualidad de tipo económica, también contiene una connotación y factualidad de tipo simbólica. Por ejemplo, la construcción de una vivienda para la familia, cubre la necesidad de un techo para los miembros del hogar; pero al mismo tiempo, este hecho repercute directamente en el incremento del patrimonio de la familia, y puede representar también una forma simbólica del éxito de la familia del migrante frente al resto de la comunidad, además de representar el techo de los que en ella habitan.

7.1. El carácter económico de las remesas

Siguiendo el planteamiento de Durand (s.a.: 222-227), de acuerdo a los usos que se hacen de las remesas, éstas pueden agruparse en una categoría de remesas básicas en la cual estarían las consideradas como remesa salario, remesa inversión y remesa capital. La remesa salario es equiparable, tal como su nombre lo indica, a un salario, que se gasta en comida, vestido, habitación y sustento en general; la remesa inversión es la parte de las remesas restante, la cual una vez cubiertas las necesidades fundamentales del sustento familiar, se utiliza en la compra de bienes de consumo duradero, por ejemplo, un terreno, una casa, un tractor, un automóvil, una camioneta, entre otros bienes. En tanto, el carácter de remesa de inversión está dado por el hecho de que no se pierde valor de manera inmediata en cuanto se realiza el consumo, sino que por el contrario, puede incrementar su valor o por lo menos puede recuperarse con el tiempo una buena parte de lo invertido; en este tipo de remesas de inversión también se consideran aquellas que en un futuro podrían dar frutos, por ejemplo las inversiones en educación, o pagar alguna cuotas que tienen que ver con el acceso algún trabajo o mejor trabajo, entre otros.

Por su parte, la remesa de capital, consiste en un cantidad de dinero que se invierte para alguna actividad económica productiva, algún tipo de negocio, en una cuenta bancaria que genere beneficios de intereses, en la compra de bienes cuya utilización derive en beneficios económicos, en la creación de empleos o autoempleos; una remesa de inversión también se puede convertir en una remesa de capital, esto dependiendo del uso que se le de. Por ejemplo,

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la adquisición de una camioneta, la cual puede servir para trabajar como transportista, o la compra de una casa, que puede funcionar como local de algún negocio; de acuerdo a Durand (s.a.), a la remesa capital puede llamársele también remesa productiva o inversión productiva.

Es prudente aclarar el sentido amplio de la inversión productiva, ya que se considera tanto en el uso de actividades en el sector primario, como en el sector secundario o terciario (fabriles, comerciales, o de servicios).

De acuerdo a Durand (ibid.: 223), “el impacto económico de las remesas depende del monto, la oportunidad y las condiciones del lugar, [sin embargo], las remesa salario es la que menos está sujeta a los condicionamientos de tiempo y lugar, el impacto se da de manera más o menos pareja y se manifiesta en un mejoramiento en el nivel de vida de la familia”. En tanto, para las remesas de tipo inversión y capital, su impacto económico está determinado por condiciones de tiempo y espacio, esto en el sentido de que no es lo mismo invertir en un momento de crisis, que cuando no lo es; o en un lugar que carece de infraestructura mínima que en otro que cuente con todos los servicios. En definitiva, los resultados serán diferenciados de acuerdo al tiempo y espacio en que se realice la inversión de las remesas.

Siguiendo el planteamiento del mismo autor, en la categoría de remesas adicionales, se encuentra la remesa prestigio. Por lo general a este tipo de remesa se le considera como un gasto suntuario o conspicuo, debido a que se gasta en fiestas y celebraciones, por medio de las cuales se adquiere prestigio en el lugar de origen. De acuerdo a Durand (ibid.:227) “esta remesa se adecua y corresponde al sistema de normas y valores culturales de cada sociedad. El gasto o la inversión en capital simbólico (prestigio) redunda o puede redundar […] en capital económico o capital social”. Esta inversión en gasto de fiestas y celebraciones puede derivar en cargos públicos, relaciones de compadrazgo y acceso a recursos comunales. El gasto en este rubro es mínimo como parte del total de las remesas pero tiene un alto contenido simbólico. Este tipo de usos hace referencia de forma más directa a la dimensión sociocultural que encierra el uso o envío de las remesas. Sin embargo, esto no significa que en los demás usos que se le dan a las remesas no se encuentre presente esta misma dimensión, aunque la económica sea la más evidente y viceversa.

29 7.2. El carácter sociocultural de las remesas

La dimensión sociocultural de las remesas también esconde claves explicativas sin las cuales la dimensión económica no puede entenderse en su complejidad social. Retomando el planteamiento de Moctezuma (2005:103), debe considerarse que las remesas expresan distintos tipos de relaciones sociales, así como su carácter simbólico y cultural. “Al hacer la mediación entre el concepto cultura y cultura de las remesas, destacan entre otros aspectos: el ser, el deber, la responsabilidad, las expectativas y la imaginación” (Ibid.:95). Tras las remesas, y las circunstancias que las generan, hay un entramado de valores y significados que orientan e impulsan la acción individual y colectiva.

Moctezuma, considera que las remesas siguen cierto patrón cultural que se manifiestan en cuatro aspectos: “a) reafirman permanentemente las relaciones familiares; b) aseguran la expresividad afectiva; c) atienden situaciones de emergencia, y d) promueven la distinción o la diferenciación social en la comunidad” (Ibíd.).

Moctezuma (2005:115), puntualiza que cuando las remesas están asociadas a cubrir gastos de manutención y de necesidades básicas de las familias, éstas implican un fuerte significado de responsabilidad; cuando el objetivo de las remesas es atender situaciones de emergencia, manifiestan un carácter asistencial y solidario; pero cuando las remesas se destinan a situaciones especiales propias de los seres queridos, adquieren un alto grado afectivo. Sin embargo, cuando su uso promueve las diferencias sociales, adquiere un carácter contradictorio y distintivo.