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Cartografía de la geograficidad subjetiva

In document Tesis Adrián Botello Mares (página 121-124)

Capítulo III. Geograficidad subjetiva: internalización de la segregación residencial

III.2 Metodología para la geograficidad subjetiva de la segregación residencial

III.2.2 Cartografía de la geograficidad subjetiva

Como referencias teórico-metodológicas de la percepción a través de cartografía destacan las obras “La imagen de la ciudad” de Kevin Lynch y “La percepción del espacio urbano” de Antoine Bailly, (Gómez Rojas, 2001), ya que en estas obras, el enfoque se encuentra entre la semiótica y la psicología social, al tratar de comprender cómo los espacios urbanos, desde la casa hasta la ciudad, participan en los procesos psicológicos y cómo éstos, a su vez, se reflejan en dichos espacios, haciendo claro que existe una diferencia entre el medio real, objetivo, y el medio percibido, subjetivo, a partir del cual es posible abordar los problemas

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de la ciudad desde una óptica geográfica muy importante para la planeación y el ordenamiento urbanístico.

Para Ortega Valcárcel (en Gómez Rojas, 2001), el individuo tiene una percepción concéntrica de la realidad, donde el espacio más cercano es el mejor conocido, y a medida que nos alejamos de ese centro espacial, que preferentemente es representado por el lugar donde reside el sujeto, por lo que el conocimiento del espacio se vuelve cada vez más vago: a esto le suma la perspectiva multifactorial de la percepción geográfica social, como las diferencias entre sus órganos sensoriales, la edad del individuo, el género, la pertenencia al ámbito rural o urbano, entre otras. Sin embargo, en las colonias de estudio el perfil es necesariamente amplio por el motivo de que todos son habitantes, aunado al nivel relativo de homogeneidad en términos de segregación, pero siempre considerando esas salvedades de la geografía social que Ortega plantea.

Para Gómez Rojas (2001), el punto de partida de todas las teorías sobre percepción geográfica indica que entre el objeto real y el sujeto que lo capta no existe una comprensión per se, sino que el objeto es sesgado por la percepción humana, quedando una imagen mental del objeto, en torno a la cual el individuo decidirá su conducta con respecto a aquél, a decir, una relación entre el significado y el significante.

Como se mencionó antes, un trabajo fundamental en la geografía de la percepción es la obra de Kevyn Lynch (2001), “La imagen de la ciudad”, en la cual el enfoque se orienta primordialmente a la semiótica del lugar, y cuyo trabajo aquí retomo para la instrumentación de la metodología de este trabajo. Un término clave en el análisis de Lynch (2001) es la

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“imaginabilidad”, la cual se refiere a la cualidad de un objeto físico que da la probabilidad de suscitar una imagen particular en cualquier observador, facilitando la elaboración de imágenes mentales del medio ambiente vivido. Justo dichas imágenes, constituyen el origen de una herramienta metodológica: la cartografía de la percepción, la cual, alejada de la objetividad cartográfica rigurosa, permite analizar cómo cada persona ve su espacio. Esta herramienta es primordial en la relación objetiva de la representación gráfica (no rigurosa) y la expresión subjetiva de cada persona o grupo de personas, por lo que en esta tesis implica una utilidad necesaria. De hecho, la viabilidad de aplicar esta herramienta en el presente trabajo se esclarece en el texto de Lynch (2001), ya que ahí el autor define de forma precisa los pasos para su aplicación, incluso siendo la sustancia de su obra al representarla en tres ciudades norteamericanas. En el caso de El Paso, es importante notar que el modelo de ciudad es singular por su condición de frontera con México, y su estrecha relación con ése país vecino.

Aunado a los trabajos de Lynch, para la interpretación de una cartografía de la percepción se hacen también relevantes los aportes de Yi-Fu Tuan en el sentido de la topofilia y la topofobia (1999), entendidas estas como la expresión emocional ya sea positiva o negativa hacia los lugares y espacios vividos, determinados por factores tan diversos como los físicos, climáticos, sociológicos o psicológicos.

El ejercicio de este instrumento consistió en pedir a los entrevistados que, una vez concluida la etapa de preguntas, identificaran en un mapa mudo de la ciudad de El Paso y sus alrededores, incluyendo el área urbana de Ciudad Juárez en México, aquellos lugares que consideran más agradables y desagradables en su experiencia espacial, identificando con un

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color azul los lugares de gusto y con rojo los de disgusto. El objetivo con ese ejercicio fue que los propios habitantes exteriorizaran de una forma gráfica su reconocimiento espacial y a la vez se obtengan datos referentes a ello. En los casos en los que los entrevistados no reconocieran el mapa, o no se ubicaran en él, se auxilió con su ubicación, no obstante, se tuvo el registro de esos lugares también de forma verbal.

La relación entre la identificación cartográfica de los lugares percibidos por el sujeto con la expresión verbalizada de su experiencia geográfica en su situación de segregación residencial, completan la percepción del espacio geográfico experimentado como una construcción social. Las expresiones de un instrumento se corresponden el uno con el otro en un común de la definición de esa construcción social de la geograficidad de cada sujeto. Los resultados de estos instrumentos se analizan en el siguiente subcapítulo.

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