Al fin una esperanza
2.3 Como presas son cazadas las trabajadoras sexuales
acordes a las tendencias mundiales como ser mujer joven. En el caso de las trans, la discriminación por identidad sexogenérica ha sido causa para no ser empleadas en el trabajo formal. La falta de empleos mal remunerados y la crisis que se vive en el país ha sido una de las principales causas que las trabajadoras sexuales documentan para ejercer esta actividad.
Los tres aspectos han sido factores determinantes en las situaciones de las trabajadoras sexuales, sobre todo, en las que conforman el movimiento, ya que son ellas mismas las que lo han argumentado. Las cuestiones que se han mencionado serán mayormente profundizadas y analizadas a medida que se vaya desarrollando la investigación.
Más allá de estas cuestiones, el movimiento surge en un contexto patriarcal, donde el poder está en manos de los hombres, las ideologías de inferioridad de las mujeres y de los más débiles ante los hombres, lo cual se ha sostenido sobre la diferenciación biológica. Desde esta perspectiva, el hombre se instala en un nivel superior, desde allí ejerce el poder y el control de sus subordinados, la jerarquización hace diferencias y hace que el poder sea justificado para que unos tengan el control y lo ejerzan en el momento que lo decidan, tanto en lo público como en lo privado, lo cual genera y posibilita la violencia.
establecidas la violencia de género es responsable por cada uno de cinco días de vida saludable perdidos por las mujeres en vida reproductiva.”29
Son las visiones de nuevos paradigmas y la modernidad las que llevan a la desintegración, a la angustia y contradicción de los seres humanos, sobre todo es el mismo ser humano el creador de su propia destrucción. En cuanto a medios de comunicación, telefonía, informática, armamento, entre otros, han servido como medio de destrucción. Para vivir y visualizar la violencia en los individuos, hay visiones e ideas de las cosas y emociones que conducen a exclusiones. La violencia abarca muchas más esferas que las que se habían contemplado en un principio. Hoy se habla de los síndromes de la violencia30 que viven las mujeres, tanto en lo privado como en lo público.
Blanche Petrich señala en La Jornada el comentario de Mónica:
Mónica lo sabe muy bien. Tuvo su primer hijo a los 13 años y su segundo a los 14.
Su hombre, un adicto, la golpeaba y prostituía. A los 15 años huyó con dos niños en los brazos. Su primera madrota, Angie, en el parque de San Fernando –en la Guerrero–, era muy agresiva. Pero la dejaba trabajar en su pedazo si le daba para su botella. Dos veces he estado a punto de ser asesinada. Fui muy golpeada, pero yo también di muchos golpes.31
Lo anterior, muestra la violencia de la cual han sido victima las trabajadoras sexuales independientes y aquellas que están sometidas al yugo de las mafias, además del daño físico y emocional.
Es en esta época cuando se agudiza más la violencia, causante de las rupturas y los malos comportamientos de los funcionarios. El proyecto de la modernidad ha colocado al género masculino por encima de los demás, en esta visión sobrevive el más fuerte, y se sigue transgrediendo a la sociedad y al individuo propio.
29 Véase a Heisse, L., Pitanguy, J. y Germanin, A. (1994) Violencia contra la Mujer. La Carga Oculta sobre la Salud. Programa Mujer, Salud y Desarrollo. Washington: OPS.
30(2007) Norma Bertha Banda Bustamante, cita a Ferreira (1995), el cual señala que tanto la violencia familiar como la violencia de género, trae afectaciones a quienes padecen violencia de género.
Es importante señalar que cada vez que gobierna la derecha hay un retroceso en cuanto derechos sexuales y reproductivos, como es el caso de estados como Baja California, Guanajuato o Jalisco. A diferencia de éstos, en la Ciudad de México, gobernada por la izquierda, se ha dado un avance en materia de derechos sexuales y reproductivos; sin embargo, como señala Norma Mogrovejo Aquise, también con los gobiernos de izquierda existe una contradicción32 ya que se promueven los derechos de las mujeres, pero no se reconocen los mínimos aun cuando se vislumbra a la ciudad como una ciudad moderna. Se lleva a la barbarie la opresión, exclusión y subordinación de las trabajadoras sexuales.
Como señala Eric Hobsbawn en Sobre la Historia, la “barbarie” es el trastorno y la ruptura de los sistemas de reglas y comportamiento moral por las cuales todas las sociedades regulan las relaciones entre sus miembros y en menor medida, entre sus miembros y los de otras sociedades.”33
El proyecto de la modernidad ha implicado colocar al hombre como género masculino por encima de la mujer, y es así que hoy en día sobrevive el más fuerte, y parece que se regresa a la barbarie y al mismo tiempo se agudiza más la violencia de género, que genera exclusión y discriminación.
En el movimiento de TSICM, la violencia ha girado en torno a la conformación de la sexualidad. En el capitulo anterior se hacía mención a que la propia CDHDF justificaba las acciones de los servidores públicos sobre personas con identidades sexuales diferentes. En la recomendación Número 14 del año 200934 lo aceptaba y, sobre todo, lo reconocía, justificando así ciertas acciones de los propios policías o servidores públicos sobre la posición de la violencia hacia las mujeres.
32 Véase a Norma Mogrovejo Aquise en su artículo titulado El feminismo en la era del neoliberalismo hegemónico pág. 111.
33 Cfr. E. Hobsbawn; Sobre la Historia; La Barbarie, Guía del Usuario, Barcelona, Pág. 253
34 La persona que interpone la recomendación es David Mondragón, uno de los hombres que acompañaba los operativos tan violentos que padecían las trabajadoras sexuales independientes y, que al mismo tiempo, extorsionaba y golpeaba a las mismas.
Tanto en la política, como en las formas de relación, en los comportamientos, en las actitudes opresoras y, sobre todo, en las culturas misóginas por parte de los funcionarios, se genera violencia.
Hoy en día, la violencia de las trabajadoras las coloca en un espejismo como lo señala Julia Tuñon: “el modelo histórico que se le ha ofrecido a la mujer, es un espejismo, un deber ser que la enajena de sus realidades y de sus opciones”.
El movimiento, al acabar con la ignorancia de las mujeres, trata de liberar a las mujeres que realizan trabajo sexual al construir relaciones de equidad y, sobre todo, de igualdad. La opresión que han sufrido las integrantes del movimiento por parte de gente de las delegaciones y dependencias del Gobierno del Distrito Federal (GDF), el poder lograr que las mujeres y los hombres dejaran de ser visto como seres estereotipados, es un paso hacia el reconocimiento de la dignidad y los derechos.
Los espacios donde se concebía la violencia eran los privados35 como el hogar o la familia; sin embargo, en el contexto de las trabajadoras, es en los espacios públicos donde ésta se ejerce con mayor dureza (en la calle, por la propia sociedad y las instituciones). Hoy en día no hay lugares seguros para las mujeres.
Por un lado, existe el temor a la violencia ejercida por funcionarios de seguridad pública, lo que en un principio limitaba la participación de las trabajadoras sexuales en la vida pública; con la opresión, las formas discriminatorias, las amenazas o el miedo ejercido de forma violenta controla la mente de algunas mujeres, convirtiéndolas en sus propias carceleras, lo que pone en evidencia la violencia de la cual son objeto, y la cual incorporan, y obstaculiza su propio desarrollo. Sin embargo, son las feministas las que han motivado su participación política.
35 Definir lo público y lo privado tiene una visión dicotómica, me refiero en este sentido a lo privado como la esfera de la casa al terreno de lo íntimo, donde el patriarca sigue reproduciendo opresión constante sobre la mujer en la esfera privada, es decir situaciones de dominación de la cual eran objeto las mujeres, y que debido al movimiento feminista comienzan hacer públicas estas situaciones de opresión y subordinación, es decir, exponer ante la sociedad violencia en el hogar, violaciones, desigualdades para que en lo público se diseñen políticas públicas de equidad e igualdad. En este sentido, Nora Rabotnikof señala que lo público comprende aquellas dimensiones
Según el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), las causas por las cuales las mujeres dejaron de participar eran las violencias que padecían por parte de los hombres. Para Hercovich, la violencia es utilizada como instrumento, y el miedo, como mecanismo ideológico de dominación, donde el miedo es silenciado.
En este sentido, el hombre es el principal representante de la violencia, ya que la violencia constituye un mandato masculino mediante un proceso sociocultural donde no se hereda la violencia, sino se aprende en todos los ámbitos de relación de los individuos.
Esta violencia ocasionó conflicto entre funcionarios de gobierno que eran los que ejercían la violencia sobre las trabajadoras sexuales. La tensión originada entre los involucrados dio como resultado acciones y un cese momentáneo en la opresión hacia las trabajadoras al poner en evidencia, ante el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, que su cuerpo de trabajo había sido proveedor de dinero para los policías, jueces cívicos, mafias disfrazadas de asociaciones civiles y gente del gobierno y, al mismo tiempo, perceptor de violencia por parte de sus funcionarios.
Saber que en tiempos modernos gobiernos que han creído construir la democracia ejercen violencia sobre sus habitantes, es pensar en un gobierno represor que sólo ha implementado políticas o programas de manera ficticia para justificar sus regímenes ante organismos internacionales.
En lo que respecta a la discriminación,36 ésta es parte de una violación a los derechos humanos de las y los individuos. La negación a la oportunidad de empleo, el rechazo, la marginación entre personas que se relacionan sexual y/o afectivamente con personas del mismo sexo, su pertenencia étnica, representa condiciones de vulnerabilidad. Las actividades informales, como lo es el trabajo
36 Marta a Lamas en entrevista señala que son tres los problemas que detecta en el grupo de independientes, “había un tema real de explotación en términos económicos, había un tema de discriminación, había una estigma y las que se llevan todo el estigma por la doble moral son las que vende y no los que compran nada. Hay un tema de violencia y de abuso y hay en el mundo del comercio sexual mucho hombres loquitos que lo que quieren es hacerles daño físico y hasta asesinar a las compañeras”.
sexual, son motivo de que se realicen cacerías tan atroces de mujeres que se dedican a este oficio, en el caso de este grupo, el acoso sexual del cual son víctimas por parte de policías de Seguridad Pública, los actos de secuestro o los llamados “politour”. En este sentido, las mujeres eran detenidas a una cierta hora y presentadas a los juzgados tres o hasta más horas después. En el transcurso de las remisiones eran violentadas, golpeadas, las hacían sentir como delincuentes, por lo cual han presentado en muchos de los casos el síndrome de la catástrofe.
Ya en las galeras eran arrastradas de los cabellos varias de ellas quedando con brazos fracturados, pero sobre todo con problemas psicológicos y, de antemano, sufriendo todas las formas de violencia, tanto física como económicas por mencionar algunas.
México tiene que reconocer la situación de discriminación que sufren los grupos vulnerables y, sobre todo, reconocer la magnitud del problema, el abuso sexual y los acosos sufridos ante el grupo de trabajadoras. Éstas son formas de violación a los derechos humanos, pero sobre todo, formas violentas, que en muchas de las ocasiones, las trabajadoras omiten, al ser víctimas no denuncian los hechos pues temen ser más violentadas por las autoridades.
En el caso de las trabajadoras, los operativos eran demasiado violentos como señala Nancy: “eran como todos, violentos y raciales”37, desde la visión de las trabajadoras es cuestionable que el discurso rebasa la realidad.
Mujeres y hombres son educados en instituciones sociales como la familia, la escuela y la iglesia donde se generan opresiones y formas de violencia constantes y que son reproducidas por aquellos que ven lo masculino y lo femenino de otra manera. La sociedad ha creado conceptos, ideas, estereotipos, valores, los cuales se heredan, se refuerzan con las ideas que se tienen del género.
Son las construcciones sociales y culturales las que refuerzan las ideas de género y con ellas la discriminación. Ello, junto con la violencia, genera actos de inequidad y desigualdad entre los seres humanos. Las posturas misóginas y homófobas
construyen símbolos imaginarios, sociales, en las diferentes épocas y contextos, así como valores y normas que varían de un contexto a otro y que al mismo tiempo se transmiten de generación en generación.