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COMPOSICIONES INSTRUMENTALES REGISTRADAS

4. COMPOSICIONES MUSICALES

4.3. MÚSICA INSTRUMENTAL

4.3.1. COMPOSICIONES INSTRUMENTALES REGISTRADAS

- Abd-el-Kader. Se realizó el 15 de octubre de 1925 con el número de orden 16 y se registró al día siguiente. Carmen Ibáñez se la dedicó a este “fidelísimo amigo de España”, que fue responsable de que este país no perdiese la plaza de Melilla en África durante la Guerra del Rif en 1921.

La pianista tituló a este tipo de composición como “fox-trot oriental”, ya que quiso fundir las características de este tipo de baile instrumen- tal con los elementos melódicos de inspiración oriental, debido a la na- cionalidad de la persona a quien iba dirigida esta obra. La compositora pretendió cultivar este género novedoso en España, y para ello utilizó los modelos rítmicos característicos de este baile, como fueron el uso de síncopas y la combinación de negra y dos corcheas, junto a otros elemen- tos expresivos, como los picados y los acentos. Otro aspecto a destacar es que Carmen Ibáñez situó en algunos compases la melodía principal en la voz grave, siendo contestada por la voz aguda. También buscó la

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densidad sonora, mediante el uso de entre cinco a siete voces y recu- rriendo a los sonidos graves del piano, elementos que tanto le gustaban a esta compositora. Fue registrada el 16 de octubre de 1925, y sobre esta obra llegó a hacer un arreglo para trío de cuerda (violín primero, cello y contrabajo). 155

155 El borrador original de esta obra para piano está depositado en el IEA. La única ver- sión impresa que se ha encontrado fue la que Carmen Ibáñez regaló a su amigo Juan del Baño Bastida. (A.P.M.). Debido a que muchos de los registros de la Sociedad de Autores Españoles se perdieron, don José María Sánchez Ibáñez decidió enviarla a la SGAE para su nuevo registro, que se efectuó el 20 de octubre de 1999. (SGAE). En cuanto a la versión para trío de cuerda, se encuentra en Madrid. Sig. MP.1781 (39).

(A.M.V.M.).

Encuadernación de la partitura Abd- El Kader. 1925. (A.P.M.).

- Danzarina Goyesca. Con este título, Carmen Ibáñez quiso realizar una composición a modo de ballet dirigida a la bailarina Berta Adriani, conocida como

“Goyesca”, tal y como se indica en alguna de sus partituras (Cavia, 2013: 51-74).35 La (SGAE). En cuanto a la versión para trío de cuerda, se encuentra en Madrid. Sig. MP.1781 (39).

(A.M.V.M.).

35 Berta Adriani se consagró como estrella de baile flamenco en 1925, aunque su verdadera fama la consiguió en 1926, con el sobrenombre de “goyesca”. Llegó a estar en lo más alto junto a otras bailarinas

Encuadernación de la partitura Abd-El Kader.

Edita: Collado editores de Albacete. 1925. (A.P.M.).

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- Danzarina Goyesca. Con este título, Carmen Ibáñez quiso realizar una composición a modo de ballet dirigida a la bailarina Berta Adriani, conocida como “Goyesca”, tal y como se indica en alguna de sus parti- turas (Cavia, 2013: 51-74).156 La compositora tuvo que conocer a esta artista en Albacete durante las representaciones que hizo en el Teatro Circo de esta ciudad en abril de 1926, tal y como se reflejó en la prensa.157 Cuando Carmen Ibáñez mandó a la Sociedad de Autores Españoles uno de los movimientos de esta composición, Gaby, se indicó en el sello de registro que la artista que debía interpretar esta obra era la “Goyesca”.

No obstante, las fuentes no nos informan de que la “Goyesca” hubie- se bailado esta composición de Carmen Ibáñez, y cabría la posibilidad de que solo se quedase en una dedicatoria. Esta obra tendría elementos compositivos similares al Primer cuaderno de danzas españolas, puesto que esta fue la primera que realizó basándose en esta tipología. Danza- rina goyesca está formada por cuatro sub-danzas que la pianista ya había compuesto previamente y, en algunos casos, ya se habían registrado con anterioridad. Todas estas partes que la conforman fueron finalizadas y reunidas en 1926, pues Carmen Ibáñez la llegó a citar en su Metodología.

Enseñanza de la Música en las Escuelas Primarias (1926: 126). Los cuatro movimientos son los siguientes:

1. Goyesca. Danza española. No se ha conservado la partitura ori- ginal de lo que fue esta “danza española”, pero se correspondería con el Minuetto giocosso que Carmen Ibáñez realizó posteriormente, el 8 de diciembre de 1928, ya que en esta partitura se indica que pertenecía a la “Creación de la gentil Goyesca”, a quien había dedicado este primer movimiento introductorio, considerándola la compositora como una obra autónoma al ponerle el autógrafo en su última página. Este nuevo minuetto pertenece al opus 31 y fue registrado el 14 de diciembre de 1928. Tiene carácter bailable y gracioso, empleando para ello picados,

156 Berta Adriani se consagró como estrella de baile flamenco en 1925, aunque su ver- dadera fama la consiguió en 1926, con el sobrenombre de “goyesca”. Llegó a estar en lo más alto junto a otras bailarinas del momento, hasta tal punto que fue reclamada como actriz en la película Patria chica (1943).

157 Cfr. Porvenir de Mula. 8-IV-1926. Nº 6. Pág. 6. (A.P.M.).

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ligaduras y grupetos como elementos expresivos y clásicos. Los últimos compases no le debieron de resultar de su agrado, puesto que la partitura original muestra algunos tachones.

2. Babilónica. Así llamó a esta “danza egipcia”, que fue interpretada en la “Nevería Bar-Café Excelsior” de Mula, como indica el sello que aparece en la partitura, y que concluyó en 1926 con el número 34. Al igual que Abd-el-Kader, Carmen Ibáñez intentó crear un tipo de música con rasgos orientales, y para ello empleó mordentes, breves figuras con puntillo y una construcción melódica empleando la modalidad de Fa dó- rica. Por otro lado, en su composición se aprecian elementos propios del fox-trot y que ya había utilizado en otras obras anteriores. La sonoridad romántica vuelve a aparecer mediante los sonidos graves, el cromatismo y las quintas justas.

Gaby. Fox-Trot. Partitura de C. Skrienty. Albacete. 1925. (A.P.M.).

4. Verín y Bepi. Se desconoce el significado de los nombres al que hace alusión este título de sección. Debió de componerse junto a la anterior, dado que se concluyó al mes siguiente, el día 13 de enero de 1926, con el número 19, y se registró el día 16 de ese mismo mes. Aquí volvió a recurrir al fox-trot y al estilo compositivo empleado para este tipo de obra, aunque esta vez, dicha versión fue considerada como “infantil” por la autora, y como tal quiso reflejarlo en el carácter melódico y rítmico de la misma. Cabe destacar que emplea la misma célula inicial cromática que en Recuerdos de mi tierra.

Carmen Ibáñez llegó a hacer un arreglo de cada una de estas cuatro partes para piano más tres instrumentos de cuerda frotada, con el nombre de Cuarteto de cuerda en Mi Bemol, quedando esta versión de música de cámara sin registro. No se han conservado las partituras de esta agrupación, pero se sabe que su realización fue anterior a 1926, debido a la propaganda que se hizo de esta obra en la parte trasera de la partitura Abd-el-Kader.

Gaby. Fox-Trot. Partitura de C. Skrienty. Albacete. 1925. (A.P.M.).

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3. Gaby. Realizada el 14 de diciembre de 1925 y registrada el 13 de diciembre de 1925, con el número 17.158 Dicha sección se compuso con anterioridad al resto y se podía interpretar independientemente de los otros movimientos, ya que Carmen Ibáñez llegó a realizar una edi- ción mediante ciclostilo, con una intención propagandística.159 Como se ha dicho anteriormente, la artista que interpretaba esta parte era Berta Adriani, “La Goyesca”, y, para ello, la compositora quiso que esta tercera parte estuviese formada por un fox-trot, nuevo género musical bailable y popularizado en España. En cuanto al proceso compositivo, Carmen Ibáñez volvió a recurrir a elementos musicales decimonónicos, como el uso de acordes de noveno grado y doblar las voces en octavas que situa- das en el bajo. Respecto al estilo de este fox-trot sigue los mismos patro- nes que empleó en Abd-el-Kader, aunque aquí la melodía, el ritmo y la armonía se asemejan a la del pasodoble.

4. Verín y Bepi. Se desconoce el significado de los nombres al que hace alusión este título de sección. Debió de componerse junto a la an- terior, dado que se concluyó al mes siguiente, el día 13 de enero de 1926, con el número 19, y se registró el día 16 de ese mismo mes. Aquí volvió a recurrir al fox-trot y al estilo compositivo empleado para este tipo de obra, aunque esta vez, dicha versión fue considerada como “infantil” por la autora, y como tal quiso reflejarlo en el carácter melódico y rítmico de la misma. Cabe destacar que emplea la misma célula inicial cromática que en Recuerdos de mi tierra.

Carmen Ibáñez llegó a hacer un arreglo de cada una de estas cua- tro partes para piano más tres instrumentos de cuerda frotada, con el nombre de Cuarteto de cuerda en Mi Bemol, quedando esta versión de música de cámara sin registro. No se han conservado las partituras de esta agrupación, pero se sabe que su realización fue anterior a 1926, de- bido a la propaganda que se hizo de esta obra en la parte trasera de la partitura Abd-el-Kader.

158 Sobre las fechas de composición y registro debió existir alguna equivocación, ya que se registró un día antes de ser finalizada la obra.

159 La única versión impresa se encuentra en un archivo privado de Mula y la manus- crita en el IEA.

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- El más dulzón. Tango modernista compuesto para piano y violín el 27 de julio de 1925, con el opus 9, y registrado el 23 de septiembre de ese mismo año. Existen dos copias manuscritas de esta obra en el mismo álbum, del que Carmen Ibáñez llegó a hacer un arreglo para trío de cuer- da (violín primero, cello y contrabajo).160 La obra contiene elementos del tango andaluz, como el empleo de síncopas, silencios y ritmos caracte- rísticos de esta región, aunque todos estos elementos se mezclan con los aspectos propios del pasodoble, especialmente en la parte del estribillo.

Las partes instrumentales podían ser cantadas, utilizando los poemas que aparecen en el folio final de la composición. Estas letras son de autor desconocido, aunque podrían proceder del poeta Quijada Alcaraz, que compuso el resto de poemas para las composiciones de Carmen Ibáñez.

Al estar en una página independiente de la partitura, y debido a las difi- cultades de su lectura, se ha procedido a su transcripción:

Apacibles prados, creced las hierbas, que ganado de oro pasa por ella.

Caminad, suspiros adonde soléis,

y que duerma mi niño no la recordéis.

No corráis, vientecillos con tanta prisa,

porque al son de las aguas duerme la niña.

Manzanares claro, río pequeño, por faltarle el agua corre con fuego.

160 Las partituras manuscritas se encuentran en el IEA. La edición impresa para trío está depositada en Madrid. Sig. MP. 1781 (39). (A.M.V.M.).

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- En la pradera. Schotis para piano, con el número 7 según el or- den establecido en la partitura por la compositora. Fue realizada el 9 de junio de 1925 y registrada el 23 de ese mismo mes. El título adoptado para esta obra posiblemente está inspirado en la antigua pradera ma- drileña de San Isidro. Con seguridad Carmen Ibáñez habría escuchado este género musical característico de Madrid durante su estancia en esta ciudad, y supo reflejar todo su carácter en esta composición, empleando para ello adornos melódicos, frases cortas delimitadas por silencios y elementos expresivos, como ligaduras y picados. La factura compositiva que empleó Carmen Ibáñez está muy bien conseguida, dado que parece que describe la sonoridad del organillo que se interpreta en este tipo de música. El borrador presenta una rectificación en el quinto sistema, puesto que la compositora pegó encima de esta parte un fragmento de partituras corregida.

- Ilusión. Tango argentino finalizado el 17 de mayo de 1925 y regis- trado tres días más tarde. Posiblemente, fue la segunda composición que realizó, como muestra el número 2 de la partitura, y que después corrigió por el número 4. Este borrador también nos explica que se trata de una obra para piano y sexteto, aunque las partituras de esta última agrupa- ción no se han conservado, y posiblemente se interpretó en Mula con el conjunto instrumental de cuerda existente en esta localidad.

Una de las principales características musicales de esta obra, y que se ha empleado en este tango, son los contrastes expresivos de los mati- ces, la amplia sonoridad mediante octavas, especialmente en los acordes graves que se ejecutan con la mano izquierda. A pesar de clasificarlo como “tango argentino”, existen pocas diferencias con los otros tangos que compuso considerados como “andaluces”, ya que siguen elementos similares, como se puede ver en los ritmos y en el uso de silencios, espe- cialmente al inicio de la obra y en la coda. Además, al igual que ocurre con otras obras de este estilo, la sección central tiene elementos melódi- cos que recuerdan al pasodoble. Es en este último lugar donde la letra tenía cabida, apareciendo en la partitura escrita a lápiz.161 Otros aspectos

161 El estado de conservación de la partitura y la poca calidad del escrito a lápiz ha dificultado su posible transcripción.

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destacados de esta obra son el uso continuo del pedal, el intercambio modal entre los homónimos de Mi mayor y Mi menor a la hora de mo- dular y que la parte intermedia, que se correspondería con la sección del

“trío” de los tangos, se canta y se aproxima a la música de los pasodobles.

- Kilín. Se trata de un fox-trot compuesto para piano y violín. Se realizó el 19 de agosto de 1925, fue catalogado con el número 11 y se re- gistró el 23 de septiembre de 1925. Carmen Ibáñez realizó dos borrado- res, Uno de ellos incluye correcciones y ampliaciones a lápiz, subsanadas en la segunda copia que existe en el mismo álbum. En cuanto al proceso compositivo, sigue las mismas pautas que el resto de obras de este mismo género, con la particularidad de que las melodías y ritmos presentan un mayor número de elementos graciosos o “bufos”, como indicó la autora junto al título de la obra.

Los niños de Bienvenida. Partitura de C. Skrienty. Edita: Unión musical española. 1925. (A.P.M.).

- Negra pancha. Se compuso para piano y violín el 14 de agosto de 1925, y se registró el 23 de septiembre de ese año, ordenada con el número 10. Este fox-trot, clasificado como “burlesco”, sigue los mismos elementos musicales que Carmen Ibáñez hizo en otras composiciones de este género, como ya se ha comentado. Sin embargo, presenta la particularidad de algunas glosas pianísticas en registro agudo, que le dan colorido y un tono alegre a la obra. Incluso, estas secciones son tan agudas que la compositora tuvo que añadir un tercer pentagrama sobre las dos voces pianísticas de la obra.

Los niños de Bienvenida. Partitura de C. Skrienty.

Edita: Unión musical española. 1925. (A.P.M.).

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- Los niños de Bienvenida. Carmen Ibáñez era una amante de la tauromaquia y fue este uno de los motivos por el que quiso realizar un pasodoble flamenco que dedicó “a los incomparables artistas del toreo, los niños Manolito y Pepito Megías”, a quienes debió admirar bastante. A ellos les dedicó en 1925 una versión para piano y, posteriormente, otra para banda de música, ambas firmadas por “C. Skrienty”. El manuscri- to para piano indica que pertenece al opus 15 y se finalizó y registró el 24 de septiembre de 1925. Esta obra fue editada por la “Unión Musical Española” el 12 de noviembre de ese año, donde la versión impresa in- forma de que cada copia se vendía por 2.5 pesetas, apareciendo en ella las imágenes de los dos toreros.162 A pesar de la fecha de creación refle- jada en la partitura, se debió de concluir unos días antes, puesto que esta composición coincide con la becerrada que torearon estos hermanos en la feria de Albacete y que fue anunciada en sus carteles a principios de septiembre de ese año. Por tanto, se pudo haber tocado para estos ar- tistas del toreo en la versión que hizo para banda de música (Gutiérrez y Sánchez, 1999: 37).163 Respecto a la acogida que tuvo esta obra por el público fue “de gran éxito”, según se indica en el anuncio de obras publi- cadas que aparece en la última página de la edición de Plus Ultra. Esta obra fue citada por Antonio Rodríguez Salido cuando habló de que de todos los grandes toreros la familia de los “Bienvenida” habían sido los que más composiciones se les dedicaron, tal y como había hecho Car- men Skrienty. Sin embargo, esta partitura no estaba destinada a Manuel Mejías, apodado “Bienvenida,” como indica Rodríguez, sino a sus hijos Manuel Mejías Jiménez (“Bienvenida IV”) y Pepito (“Bienvenida V”) (2011: 35-38).164 La obra en sí adquiere el carácter de pasodoble flamen-

162 La partitura manuscrita para piano se encuentra en IEA y la impresa en un archivo privado de Mula. El único ejemplar conservado de esta última fue regalada por la compositora a su amigo don Juan del Baño Bastida. (A.P.M.). Respecto a la versión para banda, solo existe un ejemplar, conservado en manos del autor de este estudio, ya que fue un regalo de don José María Sánchez Ibáñez. Este volvió a registrar dicha composición el 1 de enero de 1980. (Departamento de documentación y archivo de la SGAE).

163 Cfr. Programa de feria y fiestas de Albacete. 1925. Caja de Programas. (A.M.A.).

164 El autor de este artículo se equivoca al confundir el pseudónimo de “Skrienty” con el de un compositor varón.

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co buscado en este género, por la estructura, los cambios de tonalidad, disonancias, contrastes dinámicos, empleo de tresillos y el estilo cantado que se utiliza en este tipo de composición. En cuanto a las diferentes lí- neas melódicas encontradas en la partitura para piano, aparecen tanto en la voz aguda como en la grave, y se trascribieron con eficacia en las dife- rentes voces de la versión para banda de música. Incluso se podría decir que la partitura para piano no se diferencia mucho del guion del director de banda de música, ya que este solo emplea de dos a tres pentagramas.

Esta edición para banda de música fue realizada años más tarde respecto a la de piano, y en abril de 1929 Carmen Ibáñez regaló un ejemplar a la Banda Municipal de Albacete.165

- Negra pancha. Se compuso para piano y violín el 14 de agosto de 1925, y se registró el 23 de septiembre de ese año, ordenada con el número 10. Este fox-trot, clasificado como “burlesco”, sigue los mismos elementos musicales que Carmen Ibáñez hizo en otras composiciones de este género, como ya se ha comentado. Sin embargo, presenta la parti- cularidad de algunas glosas pianísticas en registro agudo, que le dan co- lorido y un tono alegre a la obra. Incluso, estas secciones son tan agudas que la compositora tuvo que añadir un tercer pentagrama sobre las dos voces pianísticas de la obra.

- Pepote. La partitura estaba dirigida al sobrino de la compositora, que debía ser tanguista o aficionado a este género, pues en la dedicato- ria constaba “al formidable tanguista Pepe Ibáñez”. Se trata de un tango que apodó como “guasón”, por el carácter divertido y ligero de su mú- sica, al igual que la obra anterior, y porque contenía algunos compases cantados donde tenían cabida algunas exclamaciones literarias escritas a lápiz, como “¡pepito!”, “¡que te lo estás creyendo!”, “¡qué más quisieras!”,

“¡puede que sí!”, “¡Ay qué plaza!”, etc. Posiblemente se trate de la primera composición de Carmen Ibáñez, como refleja el número 1 escrito en la partitura, y el hecho de ser la primera obra que registró, el 20 de mayo de 1925, junto a Ilusión. Al igual que esta última, estaba concebida para que el piano pudiese ser doblado por las voces de un sexteto de cuerda, pero no se han conservado las partituras de este grupo de cuerda fro-

165 Cfr. El defensor de Albacete. 30-04-1929. Nº 8283. Pág. 1. (A.M.A.).