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CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO

12. Reacción con asombro y admiración 13. Aceptación de riesgos responsables

1.2. Habilidades analíticas

1.2.3. Concientizar procesos cognitivos, metacognitivos y actitudinales asociados

veces involucra asumir riesgos, pues tal como menciona la Universidad de León (2014):

La esencia de asumir responsabilidades está en tomar decisiones y la mayoría de las decisiones que debemos tomar son decisiones frente a algún grado de incertidumbre. Es decir, que aunque busquemos información y trabajemos hasta el cansancio analizando las alternativas y sus posibles resultados, no vamos a saber la consecuencia de nuestras decisiones hasta que las tomemos (p. 3).

Por lo tanto, ello generará que la estudiante aprenda de sus éxitos y vea sus errores a los que se enfrentará, como oportunidades.

Por otro lado, cabe destacar que, Unicef (2021), considera que diversos factores: “influyen en la toma de decisiones, incluyendo aspectos concretos como la información, limitación de tiempo y claridad de objetivos, además de diferencias individuales como las experiencias pasadas, los sesgos cognitivos, la edad y las creencias” (p. 47). En este sentido, se considera el aspecto individual, un reto donde es importante superar impulsores no conscientes que influyen en el proceso de toma de decisión.

1.2.3. Concientizar procesos cognitivos, metacognitivos y actitudinales

inferir, deducir y construir conocimiento” (p. 12). Por tal motivo, su desarrollo es beneficioso para la construcción del análisis del aprendizaje, pues permitirá reflexionar sobre las decisiones tomadas.

Por ello, es importante desarrollar en ellos esta función, puesto que los hará estudiantes capaces de analizar los pros y contras de la decisión tomada, con el objetivo de considerar los aspectos que debe mejorar, a fin de que en algún momento pueda tenerlos presente, y examine muy bien sus respuestas. Esto lleva a entender que la metacognición será una de las funciones más relevantes para trabajar con las estudiantes, pues es el momento en el que hace un repaso de todo lo que significó la resolución de problemas y la toma de sus decisiones.

Ahora bien, Cheng (1993 citado por Jaramillo, 2014), menciona que la metacognición involucra dos procesos: “El conocimiento metacognitivo, autovaloración o conciencia metacognitiva y el control ejecutivo, regulación de la cognición o autoadministración” (p. 5). Por lo que, en un primer momento, el conocimiento metacognitivo refiere a lo que el estudiante comprende propiamente, aprendido o mediante su experiencia práctica, para poder resolver un problema o situación de conflicto, por las que hará uso de estos conocimientos para darle una solución; es decir hace una valoración de la eficacia de estrategias ya aplicadas.

Por tal motivo, es que para efectos de la presente investigación, se ha

previsto tomar en cuenta el desarrollo de fichas de autoevaluación, las cuales

contemplan preguntas en base a los conocimientos previos metacognitivos con los

que cuentan las estudiantes antes de poder realizar una actividad en las que

necesitan hacer uso de la resolución de problemas en torno a un contexto social, apoyándose del área de Ciencias Sociales.

Por otro lado, el segundo proceso, tiene que ver con el control ejecutivo que tiene una persona, en este caso los estudiantes, para seleccionar estrategias cognitivas, elegir procedimientos que considere son las más oportunas y adecuadas para resolver algún problema en particular, es decir seleccionar las mejores estrategias que lo apoyarán a darle solución al problema designado. Estos dos procesos, hacen que los estudiantes puedan tomar conciencia, tanto de lo que son capaces, como del seleccionar estrategias que son las más efectivas para él o ella, teniendo mayor conocimiento de sí y de cómo aprenden.

En la presente investigación, se considera importante que la docente a cargo de la aplicación de la misma, pueda trabajar dichas estrategias, que fortalezcan ellas estudiantes el conocimiento acerca de estas, y comprender aquellas que se deben reforzar, como las que deben desarrollar para dotarlos de mayores opciones en su proceso de aprendizaje y sobre todo en la resolución de problemas.

Según Mesias (2018): ‘‘las estrategias de aprendizaje metacognitivas consisten en los diversos recursos de que se sirve el aprendiz para planificar, controlar y evaluar el desarrollo de su aprendizaje’’ (p. 50). Es decir, en cada etapa desde la planificación, pasando por el control y la evaluación de su propio aprendizaje, los estudiantes deben ser capaces de plantear y elegir estrategias para desarrollar mejor su proceso de aprendizaje.

Para llevar a cabo la resolución del problema, una vez que inicie con la

función de la metacognición, en un primer momento se hará una autovaloración de

sus herramientas cognitivas para planificar la futura acción, donde incluirá estrategias para ella, como el realizar apuntes por medio de organizadores visuales, o anotaciones previas, que le apoyen a plasmar sus ideas;

posteriormente, es necesario que atienda a la evaluación si dicha estrategia fue la adecuada y si está respondiendo hacia el camino de dar solución a su problemática, de lo contrario ser capaz de optar por otras estrategias.

Por ello, evaluar el proceso de aprendizaje, responde a su proceso de reflexión, por ejemplo seleccionar si el aplicar ciertos organizadores le permitieron aprender mejor o considerar otro recursos su aprendizaje. Por ello, los docentes son guía principal en todo el proceso metacognitivo del estudiante, orientándolos para la selección de sus estrategias, que a ellos le permitan conocer más acerca de su propia forma de aprender, pero también, dentro de una práctica de intervención, los docentes pueden brindar las estrategias pre-establecidas a fin de aplicarlas y exploren cuales son los mejores recursos de apoyo.

CAPÍTULO II: MARCO METODOLÓGICO 2.1. Método de investigación-acción

La presente tesis se elabora bajo la modalidad de intervención pedagógica,

con innovación educativa, puesto que introduce cambios significativos en las aulas,

mediante el desarrollo de una metodología. Del mismo modo, corresponde al

enfoque cualitativo del diseño investigación-acción, el cual “constituye una opción

metodológica de mucha significatividad, permite la expansión del conocimiento y

genera respuestas concretas a problemáticas (...) y desean aportar alguna

alternativa de cambio o transformación” (Colmenares, 2012, p. 2). De manera que, se combina el conocimiento teórico y el conocimiento de un contexto determinado.

Asimismo, el tipo de investigación es práctico, pues según Tejada (2020):

“Se centra en el desarrollo y aprendizaje de los participantes. Implementa un plan de acción para resolver el problema introducir la mejor o generar el cambio” (p. 47) Por otro lado, la aplicación tiene como población a estudiantes de secundaria, teniendo en cuenta que se deben desarrollar procesos teóricos que se trasladen fuera de las aulas, para hacerle frente a los diversos cambios de la sociedad. Para ello, es necesario adoptar metodologías activas, tal como la presente, denominada

“Aprendizaje Basado en el Pensamiento”.

En correspondencia a todo lo anteriormente mencionado, el objetivo general que se está trabajando es el siguiente: Desarrollar las habilidades analíticas del área de Ciencias Sociales mediante la metodología Aprendizaje Basado en el Pensamiento en las estudiantes de segundo grado de secundaria de la I.E. 6053

“Sagrado Corazón” - Chalet.

Para consolidar el cumplimiento del objetivo general, el equipo ha considerado trabajar 3 objetivos específicos:

1. Desarrollar las habilidades analíticas del área de Ciencias Sociales