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durante la colonia, sino que aprovecharon la milenaria experiencia maya para el transporte y la construcción de caminos aunque también hubo desarticulación de importantes circuitos de intercambios.
En esta tesis se planteó la posibilidad que los sacbeo’ob, o caminos mayas prehispánicos, que son los que predominan el estudio de los caminos en las Tierras Bajas Mayas, pudieron haber sido aprovechados o destruidos como caminos de herradura, para carretas para los caminos de la era industrial.
Muchos de estos caminos lograron sobrevivir materialmente, aunque ello fue a costa de su vida útil, pues subsistieron gracias al olvido. Un planteamiento defendido en este trabajo es que los sacbeo’ob que siguieron vigentes para los propósitos coloniales, debieron de haber sufrido profundas alteraciones.
La llegada de los europeos estuvo marcada por los grandes recorridos a lo largo del continente. El primer cruce de europeos por las tierras bajas mayas que ha sido documentado es el que lideró Hernán Cortés en su expedición a la Hibueras entre 1524 y 1525, según su quinta carta de relación. En el trayecto cruzó al sur de la las tierras bajas mayas inundadas por las grandes descargas de agua que fluyen de las tierras altas adyacentes y que impedían la existencia de caminos terrestres, lo que obligaba a los habitantes originales a realizar los intercambios mediante canoas.
Pese a los esfuerzos invertidos en la reconstrucción de innumerables expediciones por parte de los investigadores, la parte de la ruta recorrida al sur de Yucatán por el grupo de Cortés, no ha sido posible ser rescatada de manera fiel, pues los caminos no tuvieron mayor continuidad y la condición de aislamiento de la Península en el sur se acentuó a lo largo de la colonia por la desarticulación de los circuitos comerciales mayas, justo en la zona que la une con el resto del continente. Hasta mediados del siglo XX fue posible paliar esta inaccesibilidad, tras la construcción de ferrocarriles y carreteras modernas.
El resto de la Península presentó retos diferentes, pero no menos complicados, cuya ocupación requirió la fundación de una serie de villas
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españolas. En esta investigación se reconstruyeron algunas de las principales rutas recorridas.
Una constante en los caminos fueron los ataques desde albarradas las que desafiaron escalándolas, rodeándolas por los flancos o evadiéndolas por brechas en los montes. A los enfrentamientos con los mayas se le sumó la existencia de condiciones naturales que obstaculizaron las maniobras de la caballería, como por ejemplo lo pedregoso del terreno, o lo denso y espinoso del follaje y zonas inundables que impedía el paso del jinete.
Una vez logrado el establecimiento de colonos novohispanos, muchos mayas no se adaptaron del todo a las nuevas realidades impuestas. Las condiciones de vida y de trabajo, incluyendo el realizado por los tamemes o cargadores, ordenado por los encomenderos, fue denunciado por los franciscanos, lo que obligó al Consejo de Indias a emitir leyes destinadas a elevar la calidad de vida. Como parte de las leyes se contempló la construcción de un sistema de vialidades que permitieran la introducción de tecnología de transporte para que los bienes fluyeran en mayores volúmenes y aumentar los ingresos de la Corona. El mayor expediente al respecto fue reunido durante la administración del alcalde mayor doctor Diego Quijada entre 1561 y 1565, quien estaba determinado a cumplir y hacer cumplir la voluntad real de construir un nuevo sistema de caminos en la gobernación. Las decisiones, pese a haber sido emitidas directamente por la Corona, generaron una enorme oposición y enfrentamiento entre las distintas fuerzas de la élite hispánica, pues la construcción de caminos carreteros requeriría de fuerza de trabajo maya que no podía ser empleada para su propio beneficio.
Aun así, de manera lenta y paulatina la construcción de nuevas vialidades facilitó el tránsito de animales de carga y carros, añadiendo una nueva forma en el uso de una energía alternativa al del empleo de la fuerza humanaque dirigieron a otras actividades, a otras formas de explotación de la mano de obra indígena.
Otra temática relacionada con los caminos se refiere a la expansión de la evangelización, principalmente a cargo de misioneros franciscanos, pues su justificación ideológica fue decisiva para la expansión del dominio español por
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medios no bélicos, algunos de ellos fueron capaces de realizar proezas como el recorrer sin armas ni escoltas los territorios todavía no conquistados, con una determinación que debió romper todos los parámetros para el sistema de pensamiento, no sólo de los mayas, sino de los mismos españoles. Tras el establecimiento de la Iglesia, se realizaron visitas parroquiales para constatar la labor misionera y atender las necesidades espirituales, por lo que dichas visitas requirieron del registro exacto de las vicisitudes ocurridas en los trayectos. Una de las visitas fue la realizada por el padre Ponce en 1588 a lo largo de México y Centroamérica incluyendo la Península quien incluyó descripciones de los caminos en los que se han basado diferentes autores.
Aunque la tesis se concentra en las vialidades terrestres, por la conexión de las penínsulas con los mares, era impostergable hablar de las rutas marítimas, no sólo por actividades como la pesca o la explotación de las salinas, sino por los intercambios con el exterior. Los primeros conocimientos globales que se tuvieron de las tierras bajas mayas como península, fueron producto de las circunnavegaciones de los marinos europeos, que en sus cartas de marear integraron, por vez primera, la silueta de la Península en los mapamundis. Por último y no menos importante, es que las costas de la Península serían usadas como enclaves por marinos franceses e ingleses, quiénes merodeaban aprovechando la posición que la Península fue adquiriendo, por encontrarse en las rutas de navegación de las naves españolas en el Golfo-Caribe, fenómeno que no ha dejado de ser objeto de análisis e investigación histórica.
Finalmente, entre los personajes que recorrieron y construyeron con mayor intensidad los caminos de Yucatán se encuentran los cargadores mayas acuhcpacho’ob o tamemes cuyo trabajo y esfuerzo generó encarnizadas controversias entre las élites locales incluso con las disposiciones de la corona.
Dado su largo recorrido por los caminos mayas hasta el presente, se recurrió tanto a evidencias de origen precolombino, principalmente el Tonalámatl de los Pochtecas, libro autóctono dedicado a los comerciantes, y a los registros coloniales, para ofrecer una probable aproximación, sobre la vida de este grupo.
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Como se mencionó en el capítulo VI, los comerciantes y los cargadores de sus caravanas, no sólo fungieron como vínculos entre los diferentes nodos espaciales, sino que mantuvieron relaciones entre los diferentes estratos, castas, jerarquías o estratos sociales. Se convirtieron ellos mismos en agentes de cambio social que permitió el desarrollo de las diferentes culturas, pues los intercambios no se reducían a los bienes materiales sino al flujo de información, lo que quizás fue más importante para forjar el bagaje cultural mesoamericano más que la construcción de templos palacios o pirámides. A pasar de los modernos sistemas automotrices de transporte, todavía es posible ver algunos indígenas cargando a la manera precolonial.
Como prueba de lo versátil de la temática de los caminos, hasta el último momento se continuó recibiendo datos y aportaciones no sólo de los investigadores directamente involucrados, sino por parte de personas cuyos objetos de estudios son ajenos, pero que por ser tantos, no fue posible incluir todos debidos a las limitaciones objetivos y alcances de la presente investigación.
Sin embargo, muchos de los datos e informaciones merecen ser considerados con mayor detenimiento y profundidad.
La trascendencia de los caminos no se limita a la relación entre el ser humano y su ambiente, sino que además son unos de los medios que permiten los flujos de energía, información, recursos naturales, humanos y relaciones sociales, que son las que catalizan la evolución histórica entre otros problemas que por las limitantes, alcance y objetivos de la presente investigación no fue posible abordar pero que requieren mayor atención para análisis futuros. Esta investigación, como una guía del viajero orienta los primeros pasos del que falta por recorrer un largo camino.
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