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CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN

ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS DE LA PROVINCIA DE ALBACETE

2. LA DEMOGRAFIA

2.1. CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN

Durante el primer tercio de siglo, Albacete alcanzó el mayor aumento de po- blación de todo el período contemporáneo. Ésta pasó de 237.877 a 332.619 habitantes, lo cual suponía un ritmo de crecimiento anual del 1,32%, porcen- taje superior a la media nacional (0,89%). Dentro de la provincia el índice

GUERRA MARTÍNEZ, Ana M. a El nacimiento de Albacete Contemporáneo (1834-1839). Universi- dad de Murcia, 1987, págs. 184-188.

A.H.N., Gobernación, Legajo 39; DIRECCIÓN GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL, Escalafón General de los Generales, Jefes y Oficiales de la Guardia Civil, 1931 (A.G.C.).

más alto correspondió a la capital, cuya población casi se duplicó en treinta años. La presencia de más trabajadores y consumidores colaboró en el desper- tar económico, aunque también planteó problemas laborales en la crisis de los años treinta.

CUADRO 1

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN EN LA PROVINCIA DE ALBACETE

-

ANO

ALBACETE -

ESPANA

PROVINCIA CAPITAL

Habitantes Índice Habitantes Índice habitantes Índice

1900 237.877 100 21.512 100 18.594.405 100 1910 264.698 111,2 24.805 115,3 19.927.150 107 1920 291.833 122,6 31.960 148,4 21.303.162 115 1930 332.619 139,8 41.885 194,7 23.563.867 127

Fuente: Censos de población, 1900-1930.

Los cambios acaecidos durante la transición demográfica ocasionaron este incremento. Mientras la tasa de natalidad se mantuvo alrededor del trein- ta y cuatro por mil, la de mortalidad descendió del treinta y uno al diecinueve por mil a lo largo de estos treinta años, permaneciendo esta última por enci- ma del promedio nacional. El motor de este crecimiento natural de la pobla- ción, especialmente en las zonas rurales 5 , hay que buscarlo en las mejoras in- troducidas en la agricultura, que había permanecido atrasada hasta bien entra- do en siglo XIX. Gracias a ello, el incremento vegetativo fue superior en los núcleos agrarios.

Un coadyuvante de la expansión demográfica, fue la bonanza económi- ca que permitió un saldo migratorio positivo en las dos primeras décadas del siglo con una media anual de mil personas. A partir de 1925 se inició un nue- vo desequilibrio de tipo malthusiano entre la población y los recursos natura- les, viéndose ésta abocada a emigrar, ocasionando un saldo negativo de unos 600 individuos al año. Una parte considerable se desplazó fuera de la provin- cia, preferentemente a Barcelona y Valencia, y el resto se dirigió, sobre todo, a la capital. Los primeros en sufrir dicho desequilibrio malthusiano fueron los

La incidencia de las mejoras agrarias en el incremento vegetativo de la población en la zona ru- ral de Yeste a principios de siglo ha sido estudiada por MARTÍNEZ CARRIÓN, José Miguel, La población de Yeste en los inicios de la transición demográfica, 1850-1935, I.E.A., Albacete 1983, págs. 91-94.

pueblos con escasos recursos, haciéndose extensivo de tal manera que en 1931 había alcanzado a más de la mitad. La situación se agravó ante las difi- cultades para encontrar faena fuera de la localidad a causa de la crisis mundial y la ley de términos municipales.

Su incidencia no fue igual en todos los municipios. En la capital, se man- tuvo el alza de la inmigración en todo el período, contabilizándose un saldo de 14.492 personas, es decir, casi las dos terceras partes del crecimiento to- tal. El momento culminante se inició a partir de 1910, coincidiendo con su desarrollo industrial y comercial 6 . En el resto de la provincia la llegada de po- blación fue reducida, cambiando de signo a partir de 1920. El territorio más afectado por la emigración fue la zona serrana de Alcaraz, con escasos recur- sos económicos, algunos de cuyos pueblos vieron disminuir su población, co- mo Riópar, Vianos y Paterna, y otros, estancarse, tal como Masegoso, Vive- ros, Peñascosa y El Robledo.

El aumento poblacional se distribuyó desigualmente a escala local. Hubo un reducido número de municipios con evolución decreciente ubicados prefe- rentemente en la Sierra de Alcaraz, la zona más pobre y peor comunicada, don- de resultaba difícil la supervivencia y la población joven emigraba. Disminuye- ron sus efectivos los pueblos de Vianos, Paterna, Riópar y El Ballestero y estu- vieron estancados, Peñascosa y Masegoso. También, en la Mancha Central, Po- zuelo y Corral-Rubio decrecieron y Chinchilla e Higueruela quedaron estacio- narios. Los mayores porcentajes se produjeron en los pueblos situados en la co- marca de Casas Ibáñez, Campo de Hellín, Sierra del Segura y Mancha del No- roeste. En estos lugares, a comienzos de los años treinta, se notó con acusada intensidad, las consecuencias del incremento de población, al registrarse un desmesurado aumento de parados y, en las zonas de menos recursos como la Sierra del Segura, un alto grado de pobreza. Para paliar esta adversa coyuntura, los moradores más necesitados se vieron impelidos a recurrir a acciones ilega- les, tales como roturación de tierras ajenas, extracción de leña del monte, tala de árboles y caza furtiva a fin de sobrevivir temporalmente.

La República se vio obligada a hacer frente a esta situación socioeconó- mica preocupante, pues, a las dificultades de emigrar, se unieron el pésimo año agrícola de 1931 y el estancamiento industrial. Como consecuencia de és- to, aparecieron en la mayoría de municipios un gran número de parados, a los cuales el Ayuntamiento no alcanzaba a dar trabajo ni ofrecer ayuda de subsis- tencia 7.

SÁNCHEZ SÁNCHEZ, José, Geografía de Albacete, Tomo 1, LEA., Albacete, 1982, p. 107.

En las Actas Municipales y en la prensa aparecieron constantes referencias a la situación deses- perada de los obreros en paro y a la petición de ayudas económicas al Gobierno.

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2.2. BAJA DENSIDAD Y DESIGUAL DISTRIBUCIÓN DE LA