CAPÍTULO 6. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE LA COMUNICACIÓN
6.3 Diferencias generacionales, formas de actuar y pensar
Considerando que uno de los objetivos particulares hace referencia a si existen diferencias generacionales que causan conflictos en la comunicación familiar, se pudo analizar a través de las entrevistas que la familia nuclear y monoparental sí tienen problemas de interacción debido a que ambas generaciones -padres e hijos-, provienen de una posición histórica-referencial distinta, como menciona (Gudykunst, citado en Pech, Rizo, Romeu, 2008:48).
Esta teoría plantea que en situaciones de conflicto, la comunicación está llena de malentendidos que se dan porque los interactuantes tienen marcos referenciales distintos por sus experiencias de vida, ya que cada uno pertenece a momentos históricos distintos, por lo tanto sus perspectivas simbólicas son diferentes.
Dentro de este apartado se analiza el concepto de Forastero, el cual es,
“un sujeto que forma parte desde su diferencia, de una situación comunicativa intercultural concreta” (Gudykunst, citado en Pech, Rizo, Romeu, 2008:48) Es decir, entre cada uno de los interactuantes el otro es un forastero, ya que ambos provienen de una posición histórica-referencial distinta, su sentido de la vida o
significación de la misma es distinta, de tal forma que cada uno se mira como un forastero.
(Gudykunst, citado en Pech, Rizo, Romeu, 2008:48) dice que los sujetos actúan en función de los significados que atribuyen a una situación interactiva concreta.
En la familia nuclear el padre y la madre conservan rasgos tradicionales de su cultura con respecto al matrimonio, las relaciones sexuales y a las expectativas laborales; a diferencia de las hijas, que son más independientes y con una moral más libre. Por lo tanto, cada integrante es forastero por pensar diferente, y cabe mencionar que esta situación se genera porque los roles aún están muy marcados por su género.
El padre se presenta como figura autoritaria intransigente y con muy poca comunicación, con algunas carencias para demostrar sus sentimientos e impartir su voluntad. Como lo habíamos mencionado anteriormente, asume el rol de padre protector, es decir, se preocupa por enseñar valores morales, que constituye una de las principales misiones para formar una familia dentro del matrimonio en el que la madre no debe de laborar para atender a sus hijos.
“Yo no digo que no trabaje, pero la mujer cuando se casa, se debe de quedar en su casa para atender a su marido y tener limpia la casa, sobre todo si hay hijos de por medio que necesitan que los lleven a la escuela y los eduquen bien…” (Padre, familia nuclear)
La madre representa el rol ama de casa, dedicada al cuidado, socialización, alimentación de los hijos con el apoyo incondicional del padre. Y afirma sus creencias sobre el matrimonio desde un criterio moral.
“Las buenas mamás son las que están pendientes de los hijos, les brindan confianza, guían y dan amor y educan conforme a las buenas tradiciones” (Madre, familia nuclear)
Las hijas representan una posición libre de prejuicios, ya que se han ido adaptando a ciertos estereotipos sociales con el paso del tiempo; es decir, su
visión sobre el matrimonio, la unión libre y las relaciones sexuales son diferentes, consideran que ahora el pensamiento es más libre a comparación de generaciones pasadas. Se puede deducir por la entrevista que al estar socializando con personas de su misma edad, adoptan actitudes de estos núcleos sociales y han cambiado alguna de sus percepciones y formas de pensar.
“La vida ya no es como antes, mis amigas y algunas compañeras de trabajo a veces platicamos, sobre el matrimonio y la unión libre y ya es muy difícil que el matrimonio pueda durar, creo que sí es necesario conocer a tu pareja en todos los sentidos para saber si pueden funcionar y hacer algo más formal” (Hija menor, familia nuclear)
Así mismo, en la familia monoparental, los conflictos generacionales que se presentan marcan una tendencia no solo con la madre, sino con los tíos y la abuelita; intentan orientar el comportamiento de la hija adolescente, manipulan su manera de ser, imponen costumbres, actitudes, y conductas, ya que conservan rasgos tradicionales de su cultura interiorizada. Esto ha ocasionado muchos conflictos de comunicación, debido a que la madre ha dejado que los miembros de su familia opinen y quieran controlar la sexualidad de su hija.
“Me da pena hablar de esto con mi hija y cuando me pregunta, no le contesto o a veces le digo que le pregunte a su tía… (Madre, familia monoparental)
Sin embargo, en ambas familias se observa que en torno al tema de la sexualidad y las relaciones sin compromiso existen muchos tabús. Los padres de ambas familias aún se asustan e incomodan al hablar con las hijas sobre estos temas, aunque las hijas de ambas familias creen que las relaciones son algo normal, como lo son también que las haya entre jóvenes antes del matrimonio y que las relaciones de pareja no duran por la infidelidad de los hombres y mujeres.
Por lo tanto, se cree que el matrimonio no tiene valor y está perdiendo el lugar que tenía dentro del sistema familiar.
“Ellos no tratan muy abiertamente estos temas y eso ha sido desde la adolescencia, por ejemplo, la sexualidad, la unión libre, creen que es pecaminoso pensar en
ello y sobre todo cuando les digo que yo vivo mi sexualidad y si quiero me caso y sino pues me da igual” (Hija menor, familia nuclear)
“No es fácil hablar de estos temas con mi mamá, porque le da mucha pena cuando le pregunto algo sobre sexo…” (Hija mayor, familia monoparental)
Las formas de pensar de cada uno de los integrantes de ambas familias con respecto a las relaciones en pareja, evitar embarazos, y sobre las enfermedades de trasmisión sexual, causan conflicto, porque no se hablan abiertamente y no hay una retroalimentación para solucionar los conflictos.
Es importante señalar que los cambios respecto a la forma de pensar sobre sexualidad se deben a que se produjo un cambio en las creencias y actitudes de muchas mujeres y hombres en relación a una mayor apertura hacia unas relaciones sexuales más informadas, responsables, conscientes y placenteras, frente al modelo tradicional que vinculaba la sexualidad de la mujer a la función reproductora.
Es por ello que en la familia nuclear, las hijas ya son mujeres y asumen su sexualidad sin censura, son muy abiertas en este tema y lo hacen notar, lo cual causa conflicto con los padres, que son muy conservadores y se rigen por las leyes de Dios.
“Mi vida es mi vida y en mi cuerpo mando yo...! Nadie me puede decir que por haber tenido relaciones con mi novio ya me debo de casar…!! Yo decido si me caso o no”
(Hija menor, familia nuclear)
“En cuestiones de educación sexual, a mi hija le voy a enseñar y a dar confianza para que sea más abierta en este tema y no como nosotras que cualquier cosita que dijéramos con respecto a la sexualidad, nos mandaban confesar y nos reprimían en muchas cosas, esto fue un trauma para mí, porque mejor ya no decía nada y me quedaba con muchas dudas, y por ello cometí muchos errores.” (Hija mayor, familia nuclear)
En la familia monoparental, como ya se había hecho mención, la sexualidad se relaciona con el conflicto del grado de control de la madre sobre la adolescente, sus llegadas tarde y su relación con su novio.
“Es muy difícil, no tengo palabras y no sé qué decirle sé que está mal porque mi hija tuvo relaciones sin cuidarse y bueno no tuvo consecuencias de un embarazo o que le contagiara algo, no pude más que decirle que estuvo mal y le pegue. ”(Madre, familia- monoparental)
En la familia monoparental es evidente que la madre tiene una incertidumbre predictiva al hablar de sexualidad, ya que predice actitudes comportamientos y valores (Pech, Rizo, Romeu, 2008:52); es decir, aún tiene ciertos tabúes al hablar de sexualidad, y si lo hace, la información es muy limitada o nula; para ella, la sexualidad es algo malo y prohibido, va en contra de sus valores morales éticos y hasta religiosos.
Sin embargo, para la hija de la familia monoparental el hablar de sexualidad tiene que ser algo normal, pero la falta de comunicación acerca de este tema genera idealizaciones o conceptos erróneos sobre la sexualidad y esto ha dado pie a las relaciones sexuales sin responsabilidad y a muy temprana edad.
Por lo tanto, se puede afirmar que las diferencias generacionales que existen en ambas familias, sí son causantes de una mala comunicación debido a las formas de pensar y actuar diferente.