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L a obra temporaL : compLejos misionaLes

5.1 Fuentes de información y casos de estudio

Uno de los grandes obstáculos para comprender hoy en día los conjuntos misio- nales en Coahuila y el Nuevo Reino de León en su conformación material es el hecho de que no se conservaron como tales con el paso del tiempo, se transformaron, deteriora- ron y adecuaron a las necesidades de las comunidades a las que pertenecían; en reali- dad, lo que vemos hoy son fragmentos de lo que fueron esas misiones durante el pe- riodo virreinal. Las secularizaciones fueron los grandes detonadores para transformar las misiones en todos sus aspectos; fueron pocas las que ocurrieron tempranamente, la

mayoría se dieron al tiempo de las Reformas Borbónicas, cuando la idea de hacer pro- ductivos los recursos naturales y humanos desterró el concepto proteccionista y utó- pico de la misión. La expulsión de la Compañía de Jesús fue un gran acto secularizador y desmembrador del sistema misional que afectó no solo a las misiones jesuitas sino también a las franciscanas de Coahuila y Texas, que tuvieron que ceder a sus operarios para el apoyo de los territorios en los que ocurrió el destierro.

Con la secularización, el uso común de la propiedad –tierras y aguas- y de la in- fraestructura misional –obrajes, viviendas comunes y corrales, entre otros- se perdió y los nuevos repartos y la propiedad privada fragmentaron los conjuntos en todos los sentidos. Espacios como el claustro y el convento cayeron en desuso, lo que sumado a la precariedad constructiva de muchas de las fábricas, terminó con su desaparición. En muchos casos, cuando las misiones fueron secularizadas, únicamente se conservó la obra material del templo, que en un número impor- tante de casos ha llegado hasta nuestros días gracias a su uso como parroquia.

Dentro de los conjuntos misionales, los tem- plos habían sido los edificios protagónicos, eran la razón de ser de la misión y el símbolo del estableci- miento seguro y definitivo del cristianismo. Su so- brevivencia al paso del tiempo se explica porque el templo no perdió su uso, pues se siguió utilizando para los fines litúrgicos y como punto de reunión para la comunidad, promoviendo cierta cohesión en ella y sirviendo como referente para la construcción

El ediicio parroquial en Villa Unión se encuentra en el sitio y sobre los restos del antiguo de la misión; esta fue fundada en 1698 y secularizada en la segunda década del siglo XIX; sufrió un incendio en 1900.

La imagen y el culto al Santo Niño de los Peyotes ha trascendido fronteras y se conserva en la memoria colectiva como el establecido a partir de la misión franciscana del mismo nombre.

La obra temporal: complejos misionales

de una nueva identidad basada en un pasado misional. Además, mientras los obrajes, viviendas, almacenes y convento habían sido edificados en adobe y techos pajizos, mu- chas de las iglesias habían sido reformadas constructivamente en busca de una mejor imagen y una mayor permanencia, haciéndoles forros de cantera a los muros de adobe y bóvedas de piedra para sustituir los envigados y entablerados originales.

Esta circunstancia, la del edificio religioso que permaneció a pesar del paso del tiempo, habla de cómo se fue construyendo un imaginario sobre las misiones, no solo en las comunidades herederas de este pasado misional, sino en ámbitos más amplios como los regionales y más específicos y concretos como el de la historia de la arquitec- tura. Este imaginario refiere a las templos como si fueran las misiones mismas, edificios religiosos en los que los frailes atendían y cuidaban de los intereses de los indios, espa- cios ideales surgidos en el vacío y no en contextos mucho más complejos con variables políticas, sociales y económicas2. Esta visión ideal de la misión, fue la semilla a partir de la cual se desarrollaron equívocos que quedaron incrustados en la historiografía de la arquitectura novohispana, y que apenas empezaron a desterrarse en la segunda mitad del siglo XX, circunstancia que puso en peligro la conservación material del patrimonio misional, cuando se procuró, si acaso, atención a los templos y sus bienes muebles y se descuidó el resto de los componentes de los complejos misionales, ya de por si casi perdidos.

La información utilizada para establecer las características arquitectónica de los complejos misionales que aquí abordamos proviene de tres fuentes; primeramente, la información histórica documentada en fuentes de primera mano: inventarios, descrip- ciones, autos de fundación, censos y otros manuscritos que se citan al pie y que en su mayoría datan de la segunda mitad del siglo XV))). Otra es la información obtenida en campo, es decir, la recogida tras la visita a los sitios actuales, con las siguientes preci- siones: a en la mayoría de los casos, el convento de la misión fue destruido o modifi- cado a tal grado que la evidencia que se encuentra en el sitio es muy corta b en ningún caso persisten otras instalaciones misionales más allá del templo y algún resto del convento, como obrajes, trojes y viviendas de los nativos c en casi todos los pueblos seleccionados perviven los templos misionales que se utilizan actualmente como tem- plos parroquiales.

Para la selección de los casos de estudio para este trabajo se consideró la perti-

2 Clara Bargellini reiere a esta circunstancia cuando habla del problema historiográico de las misiones, dice “En el amplio campo del estudio de las misiones, se hace patente la gran necesidad y el enorme potencial de los estudios de historia del arte y de la arquitectura” y más adelante reiere sobre la cuestión de los templos “como si la construcción de iglesias no hubiera sido uno de los puntos nodales de la acción misionera, en la que estaban involucrados proce- sos no sólo de conversión, sino también económicos, y múltiples facetas de convivencia sino también económicos”

Bargellini, Clara. Texto introductorio en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, Volumen XXIX, número 91, otoño de 2007, pp. 5-8

nencia y representatividad de cada uno de ellos; de este modo se razonó oportuno a incluir a las misiones del Río Grande por ser las únicas dos fundadas por el Colegio de Propaganda Fide de Querétaro en territorio coahuilteco b Las misiones de Nadadores, Candela y San Miguel de Aguayo por ser los tres casos coahuiltecos en que se avecinda- ron pueblos de tlaxcaltecas junto a ellas c Las misiones de Purificación, Concepción y Guadalupe por ser las tres fundaciones misionales del XV))) en el Nuevo Reino de León d Las misiones de Peyotes y de Vizarrón porque son dos casos en que se formó un pueblo de misión sin apoyo tlaxcalteca.

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