2.1– Antecedentes históricos de La Paz, B.C.S.
Ubicada en la región noroeste de México, la ciudad de La Paz es un espacio urbano que se encuentra relativamente alejado del resto del País, pues está en la parte sur de la península de la Baja California, y es centro urbano que podría considerarse casi una isla, a no ser por los diferentes medios de comunicación con que cuenta en la actualidad, como son las distintas rutas aéreas, marítimas, terrestres o informativos que conectan a esta ciudad con el resto del mundo. Pero su pasado y origen fueron adversos, sobre todo, porque los pobladores de esta región vivieron en un aislamiento que estableció modos de vida históricos con un profundo apego territorial. La Paz, en su origen, pasó de ser un puerto de entrada de insumos necesarios para el desarrollo de la industria minera establecida en los poblados del Triunfo y San Antonio, a ser un centro urbano importante para el desarrollo regional, sobre todo porque concentró una importante actividad comercial con distintas poblaciones del interior de la península.
La formación de una ciudad y un puerto por lo general está asociada a las actividades económicas; por lo tanto, ellas son las que de alguna manera marcan la pauta del desarrollo urbano. En el caso y tiempo que nos ocupa (la ciudad de La Paz en la primera mitad del siglo XIX), el comercio marítimo y la actividad minera en el Triunfo y San Antonio definieron el origen y posterior desarrollo de la ciudad […] A diferencia del resto de las poblaciones de la península, la ciudad de La Paz no pasa por el proceso de misión-secularización-pueblo/ciudad […] su origen obedece a la necesidad de un puerto seguro para el tráfico de mercancías destinadas a la zona minera de El Triunfo y San Antonio, y a su vez, embarcadero para la salida de la plata y el oro que procedían de esa zona desde el siglo XVIII.
(Piñeda, 2010, págs. 41-42)
De acuerdo con Gilberto Ibarra en “La Paz, ciudad y puerto mexicano” (2018), el primer habitante de La Paz fue el soldado José Espinosa y su esposa Brigida Marrón, a quienes se le encomendó la tarea, por órdenes del gobernador Felipe Goycochea, de cuidar que nadie se establezca en el puerto y sus inmediaciones. La
labor, además, que debía cumplir este soldado era, también, el proveer atención a los tripulantes de los barcos que arribaban al puerto. Para poder desempeñar esta actividad forzosamente debía desarrollar la horticultura y cría de ganado para atender las necesidades de los barcos mercantes que llegaban. Pero al incumplir con la necesidad de proveeduría de víveres, la labor se les asignó a colonos del sur del territorio. Se les concedieron tierras para cultivo y cría de ganado, con la finalidad de atender las necesidades de las embarcaciones. Esta necesidad se comprende como el origen de colonización del puerto de La Paz, lo cual daría como origen a su primera sociedad.
Después se empezaron a integrar otras familias de la jurisdicción, encargados todos de cultivar la tierra y auxiliar al pionero y nuevo pueblo de La Paz. Hasta el final de esta década, otras familias poblaron La Paz, formando una aldea compuesta por marineros, comerciantes, horticultores, pescadores y criadores de ganado, sociedad que al diversificarse ofreció una gama de ocupaciones artesanales y de servicio que poco a poco tejió la urdimbre social. (Ibarra, 2018, pág., 25-26)
Y es precisamente, la actividad comercial la que detona el crecimiento del, antes puerto, a un centro urbano que daría como origen la ciudad de La Paz. El comercio marítimo fue primordial para la concreción de este proceso, sobre todo debido a las condiciones geográficas y físicas de su bahía, debido a que permitió el arribo de embarcaciones, pues su bahía posee la característica de ser protegida por un banco de arenas, un mogote, que hace que sus aguas sean tranquilas. Son estas propiedades del marítimo-terrestres lo que permite el crecimiento de la actividad del comercio marítimo, pues la industria minera requiere de un puerto seguro que permita el tránsito de sus productos hacia el exterior, así de como la llegada de insumos necesarios para su funcionamiento. Sin embargo, hay que añadir que la actividad comercial no sólo se gestó entre el puerto y la industria minera, sino que se genera un consumo local a través de las diferentes rancherías de la región, de donde llegaban a la ciudad diversos productos.
Al convertirse La Paz en un centro comercial-exportador-importador de la región, fue adquiriendo funciones como la de distribuir las mercancías que llegaban del
exterior para que fueran comercializadas en los demás pueblos del distrito sur:
productos alimenticios como el maíz, frijol, harina arroz, entre otros; también bebidas y tabaco; además de algunos animales destinados a la crianza; utensilios para las casas; telas, vestidos y productos de ornato, etc., productos traídos de la contracosta o del extranjero. (Piñeda, 2010, pág. 57)
Este movimiento de mercancías es lo que detona el crecimiento de La Paz de un centro urbano con actividad comercial a una ciudad, sobre todo, porque La Paz adquiere importancia por la instalación de diversas pequeñas industrias que proveen, no sólo a los poblados del Triunfo y San Antonio, los centros mineros, de calzado, carruajes, fósforos, jabones, ropa, alimento, muebles, sino a toda la región sur de la península, lo cual establece la conformación de una economía regional, integrando en esta dinámica a distintos ranchos, que proveen a la ciudad de carnes, quesos, pieles, piloncillo, frutas y verduras. Esto genera un flujo de mercancías entre el puerto de La Paz y los diversos poblados de alrededor.
Las comunidades de las diferentes municipalidades mantenían una relación estrecha con la ciudad. La diversidad de actividades-productos, permitió esta relación. Las necesidades de una población en incremento y la especialización de las regiones sobre cierta producción, mantuvieron ese contacto con la ciudad que además de ser la puerta de salida para su producción, representaba ya un mercado para buena parte de esos productos, como lo fue también mercado de productos nacionales y extranjeros que abundaron en el distrito sur y que entraron por el puerto de La Paz. (Piñeda, 2008, pág. 338)
A la ciudad de La Paz entran productos procedentes del exterior, necesarios para sus comunidades, y se genera la exportación de minerales, oro y plata, y perlas. Se genera un flujo de entrada y salida de productos, una dinámica comercial donde la ruta marítima es fundamental para su concreción. Otra particularidad que derivó en la importancia de La Paz como un centro urbano fundamental para la industria minera de San Antonio y El Triunfo, son las características geográficas de su ensenada, La Paz es un puerto natural que se torna en importante para el desarrollo del comercio en la península de Baja California, por ello mantiene una estrecha relación comercial con el contexto nacional e internacional a través de sus rutas marítimas. Considerando que…
El cambio urbano es consecuencia directa del cambio histórico. No es posible entender el cambio urbano sin haber caracterizado el cambio histórico. Es importante ubicar desde esta perspectiva el fenómeno urbano, entender cuál es el desarrollo histórico de la ciudad para comprender las funciones y significados urbanos por las que transita la formación de la ciudad en el tiempo, en la que participan actores históricos en conflicto y que dan como resultado el cambio histórico y el cambio urbano, con las implicaciones sociales y culturales que le otorgan el significado y que en la actualidad se revelan como huellas del pasado, como cultura material que señalan periodos de auge y esplendor, pero también su decadencia y ocaso a través de sus formas y lenguajes plasmados en su estructura espacial urbana arquitectónica. (Llanes, 2013, pág. 185)
Esta organización urbana está plasmada en sus calles y edificios de carácter histórico, pues narran hoy lo que fue la ciudad en el pasado. La primera traza urbana de la ciudad toma como referencia el delta que se forma en el arroyo central, sitio donde se establecieron los primeros habitantes de La Paz. En la calle Comercio se ubicaron las primeras casas y comercios, esta calle fue importante para el desarrollo de los negocios de entonces. Ello está plasmado en el acta del Ayuntamiento con fecha del 21 de agosto de 1835. Este primer cuadro de la ciudad concentró al antiguo distrito comercial, donde se ubicaron los comercios importantes, la casa comercial de la familia Ruffo, La perla de La Paz, La torre Effiel de la familia Gonzáles, comercios emblemáticos que simbolizan el pasado paceño. Estas casas comerciales se caracterizaban por vender productos nacionales y de importación, lo cual conectaba a La Paz con las vanguardias europeas del buen vestir. De este espacio, la calle comercio, emerge un centro urbano importante para la región debido a su intensa actividad. Esto deriva, posteriormente, en un crecimiento poblacional hacia el sur y norte, a través de las denominadas mesas divididas por un arroyo, el arroyo central, ahora calle 16 de septiembre.
La concentración populosa del puerto, como está dicho, empezó en la playa y seguramente en la primera línea de las mesas, iniciándose por la mesa sur. No es aventurado señalar que, de acuerdo a la ubicación de las viviendas, debió presentarse en sus inicios como un puerto que le dio la espalda al mar, porque al establecerse en la primera línea de las mesas, denominadas sur y norte, la parte posterior de los predios comprendían declives o barrancos de las mesas,
mientras que en el frente se ubicaba la orilla de la calle irregular, notable en la mesa norte a lo largo de la que se llamó calle Primera, actualmente, calle Belisario Domínguez. […] Lo mismo sucedía en la parte baja, frente a la calle Comercio: al oriente, el frente de la casa; al poniente, los huertos. Lo anterior fue característica única de La Paz original, la que conservó hasta la construcción definitiva del malecón del puerto. […] Para evitar las inundaciones, los vecinos se obligaron a construir los primeros terraplenes, lo que sucedió hasta la el inicio de la segunda mitad del siglo XIX, protecciones que posteriormente dieron origen al malecón.
(Ibarra, 2018, pág., 29-31)
Esta orientación de la ciudad es importante, porque da origen a la, hoy, avenida más emblemática de la ciudad, el Malecón costero, el paseo Álvaro Obregón. Y como apunta el autor Gilberto Ibarra, los habitantes de este primer cuadro se ven en la necesidad de construir muros y terraplenes con la finalidad de proteger la parte trasera de sus casas de las mareas constantes que afectaban sus predios. Con la construcción del malecón se soluciona esta problemática, y esto modifica el paisaje urbano de La Paz por completo, un hecho que también repercute en sus habitantes, pues la nueva calle de la ciudad se torna en un espacio comunitario de esparcimiento, sitio al que acuden todas las familias paceñas por ser una vía de acceso a las playas cercanas a la ciudad. El Malecón de la ciudad une a la sociedad, quienes comparten la misma costumbre de ir a pasar el día al lado del mar, una actividad que prevalece con los años.
Los paredones se transformaron en calles inclinadas perfectamente trazadas que comunicaban a las mesas por la antigua calle Central, actualmente denominada 16 de septiembre y, a lo largo del malecón costero, a la parte alta de las mesas.
Los desniveles que se presentan en los predios de todas las manzanas y en este sector, preferentemente frente al malecón, desde las calles Gral. Manuel Márquez de León hasta la calle Francisco King Rondero, han sido aprovechados por los arquitectos para el diseño de las construcciones de viviendas de todo tipo, que dan a La Paz la proyección de urbe moderna. (Ibarra, 2018, pág., 33-34)
Así, el malecón de la ciudad se torna en el sitio tradicional de las familias paceñas, a este lugar acuden a observar el movimiento de mercancías del Muelle Fiscal o simplemente acuden a pasar el día en la playa. Este espacio, junto al Jardín Velasco, adquiere relevancia, pues se organizan, bailes, desfiles cívicos y militares,
informes de gobierno, etc. Por ello, su relevancia para la ciudad y su ciudadano, sobre todo, porque en este espacio público de la ciudad se desarrollaron las tradiciones y costumbres como: festivales y bailes; donde la población acude a la plaza o camina alrededor de ella, degustando diferentes alimentos que vendedores ofrecen en la vía pública. Este sentido comunitario integra a toda la sociedad paceña a ser parte de estas formas de sociabilización, incluso, los diarios de la época narran la asistencia de miembros de la alta sociedad en estas festividades, quienes visten de forma elegante, a la última moda europea, ropa confeccionada en seda y tela europea como el casimir.
La Paz debido a su actividad comercial emerge como un puerto importante, es además, un centro político y económico por su ubicación geográfica, pues al ser un puerto, permite una comunicación inmediata por medio de las embarcaciones con el interior del país y el extranjero. Sin embargo, la construcción del malecón le da a la ciudad un aspecto único, donde su imagen urbana, casas y huertos se ubican frente a la playa en una complicada superficie, pues comprende lomas, partes altas y bajas, donde se construye una arquitectura única. Esta característica proyecta a la ciudad como una urbe cosmopolita por lo intrincado de su fisonomía, al gestarse construcciones en zonas de cañadas y arroyos que terminan en la línea costera.
Una sofisticación que también se refleja en sus habitantes, quienes visten de forma elegante, hasta las personas humildes tiene este gusto por el buen vestir. El habitante de La Paz no usa huaraches como lo hace la gente del interior del país, el paceño gusta por el calzado, ropa limpia y planchada.
La década de 1830 y las dos siguientes, fueron fundamentales para cimentar y transformar los aspectos sociales, económicos, políticos, culturales y urbanísticos. Respecto a este último aspecto debe decirse que la ciudad surgió sin una real planificación en la parte baja, frente a la ensenada, en donde se estableció la zona comercial inicial y se fabricaron las casas de los dueños de los comercios y otros primeros habitantes. En este sector quedó registrada la primera calle de La Paz, con el nombre de comercio, el que perduró durante un siglo hasta ser denominada calle Carlos M. Esquerro. Igual situación sucedió con la calle La Playa hasta el año de 1928, al ser designada con el nombre de Álvaro Obregón,
por lo que aquellos primeros nombres representaron las muestras de la nomenclatura más antigua de La Paz. (Ibarra, 2018, pág., 43)
Este paisaje urbano intrincado que adquiere la ciudad puede constatarse en el primer plano de la ciudad de 1857, donde se muestra un área urbana del hoy Centro Histórico, donde la traza urbana muestra una división entre calles y callejones, desde la calle 16 de septiembre hasta la calle Degollado; como dato adicional a este plano, en él se muestra de lo que será el futuro muelle, un proyecto indispensable para el movimiento de mercancías y la actividad comercial. El muelle es, sobre todo, fundamental para el movimiento del mineral que viene de las minas de San Antonio y El Triunfo. En la parte baja de la ciudad, el área con más concentración de personas es la zona del muelle, posteriormente fue el jardín Velasco construido en 1876, un espacio donde además se encuentra la Catedral y el Palacio de Gobierno.
La ciudad crece, y una característica importante a resaltar, es su proyección urbana a través del plano de 1861, que es una extensión del primer plano de 1857, donde se contempla la traza futura de calles y manzanas en base a una ordenación que contempla una dimensión específica, las manzanas deben medir 100 x 100 metros y las calles 20 metros de ancho, a excepción de la parte baja de la ciudad. Ello da vida a una ordenación urbana ejemplar, en base a una cuadricula perfecta que presenta el primer cuadro de la ciudad, lo cual se constata a través del plano de 1907.
Este proceso de cambio de paisaje urbano, cobraría mayor fuerza iniciar el régimen porfiriano, como consecuencia del dinamismo comercial que provocaron la actividad minera que se desarrollaba en la cercana municipalidad de San Antonio, las concesiones que el gobierno federal otorgó para la pesquería de perlas y los contratos de subvenciones que se firmaron con las compañías navieras para tocar los puertos del pacífico y Golfo de Cortés. […] Las autoridades centraron su atención en la mejora y ampliación de las vialidades y en hacer más accesible la nomenclatura de éstas y la numeración de las manzanas. (González, 2016, págs. 115-116)
La Paz como puerto marítimo-comercial adquiere mayor relevancia durante el periodo presidencial de Porfirio Díaz, debido al fomento de la inversión extranjera y el comercio, lo cual beneficia ampliamente a la industria minera de Baja California.
Esta política de apertura comercial de México genera un aumento en el desarrollo de la economía local, la producción en ganadería, agricultura y artesanías se incrementan notablemente. Consecuencia de ello, es que la ciudad vive un auge comercial incentivado por el comercio marítimo, al grado de llegar, la ciudad, a ostentar edificios representativos del arte y arquitectura europea predominante en esa época, como las casas comerciales de los Ruffo, la Perla de La Paz y los Gonzáles, la Torre Eiffel.
No menos suntuosa fue la arquitectura privada, en especial aquella que albergó a los principales negocios mercantiles, como lo fueron La Perla de La Paz y La Torre Eiffel. El primero, ubicado en la manzana 9 de la calle comercio, fue fundado por Antonio Justo Ruffo en 1861 y el segundo, sito en la esquina de las calles Obispado y Puerto, por Miguel González en 1890. Los edificios de tales negocios se distinguieron por tener el mismo estilo arquitectónico. […] Ambos edificios eran de dos plantas, con balcones, arcos de medio punto, cornisas corridas, dinteles de arco y rectangulares, pilastras con capitel y otros detalles ornamentales. (González, 2016, pág., 146)
La Paz debe este esplendor por ser un centro urbano logístico y estratégico, abastece de insumos a toda la región del sur de la península, donde se pueden adquirir productos nacionales y de importación. Otro dato importante a resaltar es la ruta comercial entre el puerto de Mazatlán y La Paz, una ruta fundamental para el crecimiento y consolidación de la economía de la región. Por medio de esta ruta comercial fluyen mercancías y pasaje; además, hay una diligencia que recorre cada tres días los poblados de San Antonio y El Triunfo y La Paz, lo cual torna a La Paz, como la ciudad más importante al interior de la península de Baja California.
La recapitulación de este factor económico nos permite considerar la importancia del puerto de La Paz, como centro único de negocios importantes en la entidad, condiciones que la proyectaron regional, nacional e internacionalmente y considerando su categoría política, ya que La Paz fue la capital de la península del Territorio de la Baja California, que comprendía toda la península, categoría que sostuvo hasta concluir el año 1887, durante poco más de medio siglo, hasta que el territorio peninsular, a partir de 1 de enero de 1888 fue dividido en Distrito Norte y Distrito Sur, con gobiernos propios. (Ibarra, 2018, pág., 63)
Todo este esplendor comercial que detonó el crecimiento de La Paz se viene abajo a causa de las diferentes guerras por las que atraviesa México, La industria minera del Triunfo y San Antonio quedan en el abandono, y el comercio de perlas decae a causa de la muerte del banco de madre perla ubicado en las inmediaciones de la Isla Espíritu Santo. A los inversionistas ya no les interesó el comercio de perlas y esta industria desaparece, sin duda, un duro golpe para la economía de Baja California Sur, lo cual deja a la población de la parte sur de la península en un aislamiento territorial. Esta incomunicación que vive es a consecuencia de la transformación institucional del resto de México, pues durante el periodo posterior a la Revolución Mexicana se viven consecuentes luchas internas, como lo fue la Guerra Cristera en el occidente del país y la lucha interna por el poder entre los mismos revolucionarios.
Un antecedente importante en el ámbito turístico ocurre en 1940, aunque la ciudad aún no se proyecta como un centro turístico, cabe resaltar la visión de la autoridad política local de ese entonces. Se contempla la construcción de un hotel con la finalidad de incentivar la actividad turística a falta de opciones de desarrollo debido a la desaparición del principal pilar económico de la ciudad, la industria perlera. En 1940 se inaugura el hotel Perla, una inversión mixta entre privados y la autoridad local de entonces. Esta acción busca aprovechar la ruta de carga aérea de la compañía Aeronaves de México, cuya ruta comercial era entre Mazatlán, La Paz, Isla Margarita, Santa Rosalía y Hermosillo. La Paz se abre como un puerto turístico y prueba de ello es la apertura de otro hotel, el hotel Central (Talismán) en 1948. El transporte aéreo de carga que conecta a La Paz con el resto del país es un elemento esencial para el posterior desarrollo de la ciudad, pues con la llegada de esta ruta a la ciudad nuevas edificaciones aparecen, como hoteles y casas de huéspedes. Varias fachadas de edificios y casas se modifican en busca de embellecer el aspecto urbano de la ciudad.
Este antecedente es importante para esta investigación sobre el proceso actual de turistificación de La Paz, porque muestra cómo en una época de aislamiento territorial y crisis económica, la autoridad política busca opciones de