En la tentativa de descubrir dichas fuentes, la Ecclesiam Suam no nos ofrece mayores luces, pues, a diferencia de otros documentos pontificios, prácticamente no contiene referencias bibliográficas. Sólo encontramos en ella 67 llamadas —60 con citas de la Sagrada Escritura1, únicamente 2 con escritos patrísticos2, y 5 con textos del
1 En ellas se alude solamente a 3 citas del Antiguo Testamento (1 de los Salmos, 1 de Jeremías y 1 de Baruc). Respecto al Nuevo Testamento, hay en total 62 alusiones, repartidas de la siguiente manera: 17 a los Evangelios Sinópticos (13 a Mt, 1 a Mc y 3 a Lc), 12 al Evangelio según San Juan, 1 a los Hechos de los Apóstoles, 27 a las cartas paulinas (5 a Rom, 4 a 1Cor, 1 a 2Cor, 2 a Gál, 7 a Ef, 3 a Flp, 2 a Col, 1 a 1Tes y 2 a 1Tim), 2 a la Carta a los Hebreos, 1 a la Primera de San Pedro, 1 a la Primera de San Juan y 1 al Apocalipsis.
2 Se trata de San Agustín (Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 21,8: PL 35, 1568) y de San Jerónimo (Diálogo contra Luciferianos, 9: PL 23, 173), ambos latinos.
magisterio3—, y, de éstas, únicamente 23 en el capítulo I —18 con citas de la Sagrada Escritura4, 1 de un escrito patrístico5, y 4 con textos del magisterio6—.
Son en cambio otros cuatro los documentos que nos prestan cierta ayuda en este cometido —dos carpetas con notas del Pontífice y dos escritos de sus tiempos juveniles—, si bien dicha ayuda es, por cierto, sólo parcial.
3.1.1. Los dossiers
Nos referimos, en primer lugar, al dossier que contiene las «Notas para la encíclica
“Ecclesiam Suam” 6-VIII-1964» que le sirvieron al Santo Padre para la elaboración de su carta programática y que, según hace presumir la primera página en la que se encuentra el mencionado título con escritura autógrafa, el propio Pontífice ordenó al terminar su trabajo redaccional. Se trata de 74 folios que se conservan en el «Istituto Paolo VI» de Brescia, y que están divididos en cuatro partes: la primera, de 27 páginas, dedicada al diálogo; la segunda, de 22 páginas, a la conciencia de la Iglesia; la tercera, de sólo 4 páginas, a la renovación; y la cuarta y última, de 18 páginas, nuevamente al diálogo. En ellas, sin embargo, no hallamos mencionada ninguna fuente que no aparezca también en la redacción final de su carta.
Dado que el título completo de la carpeta es: «Note per l’enciclica “Ecclesiam Suam” 6-VIII-1964. (cfr. Scritti di Guitton, Bevilacqua, etc.)», la referencia a esos escritos del filósofo francés Jean Guitton y de su querido amigo el P. Giulio Bevilacqua podrían llevar a pensar que estos autores «a pedido de Pablo VI prepararon notas útiles a la redacción de la encíclica proyectada»7, como lo testimonia el propio Guitton8; o, también, que el Santo Padre remita simplemente a otros textos de estas personas tan cercanas a su vida y pensamiento que le sirvieron de inspiración. Pero la indicación tan escueta y la ausencia de otras pistas no nos permiten llegar a conclusiones más certeras.
3 De ellas, 1 corresponde a la Satis cognitum de León XIII, 3 a la Mystici Corporis de Pío XII, y 1 a la Pacem in terris de San Juan XXIII.
4 Todas del Nuevo Testamento, distribuidas de esta forma: 4 del Evangelio según San Mateo (16,16;
16,18; 26,41; 26,75), 2 del Evangelio según San Lucas (17,21; 24,8), 6 del Evangelio según San Juan (9,38; 11,27; 14,26 [2]; 15,1ss; 16,4), 8 de las cartas paulinas (1Cor 4,15; Gál 3,28; 4,19; Ef 3,17 [2];
4,15-16; Flp 1,9; Col 3,11), 1 de la Carta a los Hebreos (1,1) y 1 de la Primera de San Pedro (2,9).
5 El de San Agustín.
6 La de la Satis cognitum de León XIII y las 3 de la Mystici Corporis de Pío XII.
7 G.COLOMBO, «Genesi, storia e significato dell’enciclica “Ecclesiam Suam”», en ISTITUTO PAOLO VI,
«Ecclesiam Suam», première lettre encyclique de Paul VI, 136. Es Mons. Colombo quien nos brinda las primeras informaciones correspondientes a este dossier. Posteriormente ha sido publicado como apéndice en el estudio de E.ESCOBAR CARDONA, Colloquium Salutis. Investigación teológica sobre el desarrollo de
“Ecclesiam Suam de Paulo VI” desde el manuscrito personal hasta el texto promulgado, 503ss.
8 En su libro Pablo VI secreto Jean Guitton relata que se encontró con Pablo VI durante el Concilio, mientras «preparaba su primera encíclica. El esbozo preveía diversas partes. Me pide que le lleve un proyecto para esta o aquella sección. El método de trabajo adoptado era el de los ejércitos, en el cual un jefe delega a su estado mayor diversos proyectos, que él después amalgama colocando sus propias correcciones» (J. GUITTON,Paolo VI segreto, 51). Posteriormente, en una conversación que sostuvo con el Pontífice el 12 de noviembre de 1963 sobre el contenido de la Ecclesiam Suam, testimonia:
«Le presento los textos que me había pedido para preparar la encíclica» (ibid.). Sobre la influencia del P. Bevilacqua en la vida y en la formación de G.B.MONTINI, cf. infra, 4.1, especialmente la nota 8.
El segundo dossier es el que está conformado por un conjunto de anotaciones que tomó el propio Papa Montini en los meses iniciales de su ministerio pontificio y que utilizó para la preparación, entre otros, de su discurso inaugural en la segunda sesión del Concilio, discurso que, como veremos9, puede considerarse como un antecedente inmediato de la encíclica10. Cronológicamente anterior a la primera, la ayuda que nos brinda esta nueva carpeta es, otra vez, escasa, pues se trata más de ideas y reflexiones personales que de apuntes bibliográficos o indicaciones de fuentes. Allí encontramos, en este orden, las siguientes referencias:
– Una síntesis del discurso que San Juan XXIII pronunció en la inauguración del Vaticano II, el 11 de noviembre de 196211.
– Unas breves anotaciones del radiomensaje que el mismo Papa Roncalli dirigió a los fieles de todo el mundo el 11 de septiembre de 1962, a un mes de iniciarse el Concilio12. De aquí destacamos la quinta línea, en la que escribe: «La Chiesa “ad intra” e “ad extra”»13.
– Unas cuantas notas con ideas del mensaje que los padres conciliares enviaron «a todos los hombres y a todas las naciones» el 20 de octubre de 196214.
– El esquema de su propio discurso durante la apertura del segundo período del Vaticano II el 29 de septiembre de 196315.
– Unas reflexiones sobre las diferencias y la complementariedad de los Concilios Vaticano I y II antecedidas por estas abreviaciones: «Mons. C. Col. – 6.9.63»16.
9 Cf. infra, 5.3.3.
10 Las notas, que en su casi totalidad no están datadas pero que sin duda corresponden a los años 1963- 1964, se conservan asimismo en el archivo documental del «Istituto Paolo VI» de Brescia. Aparecieron publicadas por primera vez bajo el título de «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 11-29 (cf. especialmente las pp. 17-29, donde se recogen las «Notas para el discurso de apertura de la segunda sesión del Concilio Ecuménico Vaticano II. 29 septiembre 1963»). Un comentario explicativo de las mismas lo ofrece G. MARTINA, «Paolo VI e la ripresa del Concilio», en ISTITUTO PAOLO VI, Paolo VI e i problemi ecclesiologici al Concilio, 19-55 (especialmente las pp. 32-52). Allí el P.
Martina precisa que «la fecha [de los manuscritos] ha sido propuesta por los archivistas, también en base a la secuencia de los folios del Papa» (ibid., 32).
11 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 17-18. Cf. AAS 54 (1962), 786-795.
12 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 18-19. Cf. AAS 54 (1962), 678-685.
13 Seguramente dicha frase alude a las siguientes palabras: «La Chiesa vuol essere ricercata quale essa è così nella sua struttura interiore —vitalità ad intra— in atto di ripresentare, anzitutto ai suoi figli, i tesori di fede illuminatrice e di grazia santificatrice, che prendono ispirazione da quelle parole estreme.
Le quali esprimono il compito preminente della Chiesa, i suoi titoli di servizio e di onore, cioè:
vivificare, insegnare, pregare. Riguardata nei rapporti della sua vitalità ad extra, cioè la Chiesa di fronte alle esigenze ed ai bisogni dei popoli —quali le vicende umane li vengono volgendo piuttosto verso l’apprezzamento e il godimento dei beni della terra— sente di dover far onore con il suo insegnamento alle sue responsabilità: il sic transire per bona temporalia, ut non amittamus aeterna»
(SAN JUAN XXIII, Radiomensaje un mes antes de la apertura del Concilio Vaticano II, 11/9/1962).
14 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 19. Cf. AAS 54 (1962), 822-824.
15 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 19-20. Cf. AAS 55 (1963), 841-859.
16 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 23-24. Las abreviaturas remiten sin duda a Mons. Carlo Colombo, colaborador de Pablo VI, pero no ha sido posible identificar la fuente.
Sobre el aporte de Mons. Colombo a la aproximación eclesiológica de G.B. Montini, cf. infra, 4.3.
– Un versículo de la primera Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo: «pietatis sacramentum quod manifestum est in carne etc. (I Tim 3,16)»17.
– Un fragmento del Himno de Laudes correspondiente al miércoles de la I y III semana del salterio18:
Te, Christe, solum novimus, Te mente pura et simplici Flendo et canendo quaesumus, intende nostris sensibus19.
Este párrafo, tan indicativo del cristocentrismo montiniano, fue recogido en su discurso del 29 de septiembre20, pero no lo hallamos, en cambio, en la Ecclesiam Suam.
– Unas palabras de San Ambrosio de Milán tomadas de su Exposición del Evangelio según San Lucas y alusivas al pasaje de la pesca milagrosa (cf. Lc 5,1-11)21:
ad navem Petri, hoc est ad ecclesiam convenerunt…
Possumus tamen et aliam ecclesiam intellegere navem alterius; ab una enim plures ecclesiae derivantur.
(S. Amb. Exp. Ev. sec. Lc., IV, 77, Vol. 1, 182).
– Dos indicaciones bajo el significativo subtítulo de «Sul sensus Ecclesiae»22. Se trata, en primer lugar, del «Exercitia S. Ignatii Appendix: Regulae ad sentiendum cum Ecclesiae», un clásico sobre el tema. Y a éste le sigue:
«Jungmann – Nouv. Revue Théologique – 1937 (1938?), articolo pubblicato anche nel volumen “L’Eglise est une” hommage à Moehler – 1938»23. Este último ensayo resulta de los más interesante para el tema que venimos estudiando, pues en él el renombrado jesuita austríaco realiza una mirada retrospectiva a la «evolución, si bien en forma de esbozo, de la conciencia de la Iglesia en la última generación», utilizando explícitamente el término24 y
17 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 24. El versículo completo dice: «Y sin duda alguna, grande es el misterio de la piedad: Él ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria»
(1Tim 3,16).
18 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 25.
19 Liturgia de las Horas, Himno ad Laudes, feria VI: «Solamente te conocemos a Ti, Cristo; / a Ti con alma sencilla y pura / llorando y cantando te buscamos, / mira nuestros sentimientos».
20 Cf. PABLO VI, Discurso en la apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II, 29/9/1963, 3.5.
21 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 25.
22 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 25.
23 La referencia completa del artículo es: JOSEPH A. JUNGMANN, S.J., «L’Église dans la vie religieuse d’aujourd’hui», Nouvelle Revue Théologique 65 (1938), 1026-1043.
24 Además de la frase anteriormente citada (ibid., 1036), nos topamos, entre otros, con enunciados como los siguientes: «La liturgia llevó a una nueva comprensión de la Iglesia. […] En la liturgia, uno también toma conciencia de que esta fe debe ser el comienzo de un animado proceso que conduce a la Esperanza y al Amor» (ibid., 1034-1035). «El cambio más importante que ha sufrido la imagen de la Iglesia en la conciencia de numerosos fieles es el siguiente: ya no se considera a la Iglesia en primer lugar como una organización jerárquica que, en cuanto tal, se sitúa delante de cada cristiano en particular, sino que se tomó conciencia de que se trata sobre todo de la comunidad de los fieles […].
citando, en ese recorrido, a algunos autores representativos que también fueron cercanos al pensamiento de G.B. Montini25, al tiempo que invita a «tener una visión total del misterio de la Iglesia»26.
– Una frase de un escrito de G. Philips: «Le vrai théologien aura toujours de quelque manière un âme de père et de pasteur (Philips – NRT – 3-3-63 p. 238)», seguida de una alusión, tomada de ese mismo escrito, a la Suma Teológica de Santo Tomás bajo el subtítulo de «Fe»: «Actus credendis non terminatur ad enuntiabile, sed ad rem. (S. Th., 2-2. ae, 1, a 2, ad 2)»27.
– Un pensamiento del sacerdote jesuita Jean Daniélou: «“le renouvellement de l’Eglise… doit être principalement le renouvellement de l’esprit évangélique dans l’Eglise, avec ses expressions contemporaines.” (Daniélou – Et. et Doc.
31.8.63)»28.
– El título de un libro de Grégory Baum
Importa mucho, sin ninguna duda, que esta toma de conciencia de la naturaleza de la Iglesia no se quede en un simple sentimiento, sino que ese sentimiento sea acrisolado y fortalecido por una intuición luminosa de la realidad profunda de la Iglesia» (ibid., 1036). «La Iglesia así considerada es precisamente un excelente punto de partida para la renovación de la conciencia de la fe en su totalidad» (ibid., 1037). «Pero, a fin de que florezca realmente la plena conciencia de la Iglesia en su verdadera realidad, es preciso que la serie de enseñanzas del catecismo responda a esta explicación»
(ibid., 1039). «No es sino sólo a partir de Cristo glorificado que se puede concebir a la Iglesia como el cuerpo de Cristo. Sólo así podemos comprender su verdadera naturaleza en toda su plenitud» (ibid., 1040). En todos los casos los subrayados son nuestros. Cf. también ibid., 1026, 1030, 1033 y 1042.
25 Así, p.ej.: Tomás de Kempis y su Imitación de Cristo (cf. ibid., 1028 y 1032), Johann Adam Möhler (cf. ibid., 1028-1029 y 1043), Romano Guardini (cf. ibid., 1029), San Francisco de Sales (cf. ibid., 1031), Gertrud von le Fort y sus Himnos a la Iglesia (cf. ibid., 1033), el abad benedictino Prosper Guéranger de Solesmes (cf. ibid., 1034), etc.
26 J.A.JUNGMANN, «L’Église dans la vie religieuse d’aujourd’hui», NRTh 65 (1938), 1038. En opinión de Peter Hebblethwaite, la lectura de este artículo por parte de G.B. Montini «fue un momento decisivo de su eclesiología. Le aportaba una visión distinta de la Iglesia». Señala, además, que «Montini rescató nuevamente este fragmento en 1963, cuando preparaba la Ecclesiam Suam» (P. HEBBLETHWAITE, Pablo VI. El primer Papa moderno, 118 y 608).
27 G.B. MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 26. La referencia completa del artículo es: GÉRARD PHILIPS, «Deux tendances dans la théologie contemporaine. En marge du IIe Concile du Vatican», Nouvelle Revue Théologique 3 (1963), 225-238. La primera oración citada —«El verdadero teólogo siempre tendrá de alguna manera un alma de padre y de pastor» (ibid., 238)— se encuentra al final del mismo; mientras que las palabras de la Suma —«La fe no termina en los enunciados, sino en la realidad»— están casi al comienzo, en la p. 227. Como su título ya lo insinúa, el artículo estudia las principales características y las preocupaciones dominantes de «dos tendencias en la vida doctrinal de la Iglesia, una más interesada por la fidelidad a los enunciados tradicionales, la otra más preocupada por la difusión del mensaje junto al hombre contemporáneo» (ibid., 225). Ambas, sin embargo, «no deben combatirse, sino unirse para purificarse de sus respectivas deficiencias y ampliar sus horizontes» (ibid., 238).
28 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 27. La fuente exacta de estas palabras del P. Daniélou —«La renovación de la Iglesia… debe ser principalmente la renovación del espíritu evangélico en la Iglesia, con sus expresiones contemporáneas»— no ha podido ser identificada en la vasta bibliografía del erudito francés. Téngase en cuenta, por lo demás, que Pablo VI lo creó Cardenal en su tercer consistorio, el 28/4/1969.
L’Unité chrétienne d’après la doctrine des Papes, de Léon XIII à Pie XII – trad. D.A.
Renard
Paris, Ed. du Cerf, 196129.
– Una reflexión, bajo el subtítulo de «Concilio», que atribuye a Mons. Bruno Bernard Heim, obispo titular de Xanto:
non accentuare gli aspetti secondari e derivati del cattolicesimo ma quelli essenziali e genetici
(cfr. Relazione di Mons. B. Heim sui Paesi Scandinavi, 20.VI.63)30.
– Una remisión al radiomensaje navideño de 1959 del Papa Roncalli, antecedida por las palabras «Comunismo (e Papa Giovanni XXIII)»31.
– Unas líneas sobre «I Problemi religiosi del nostro tempo», donde consigna, entre otras ideas: «cfr. Aggiornamenti soc. 1962» y también «cfr. Guardini, Dieu Viv.
e Lacroix»32.
29 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 27. La obra de este sacerdote agustino se conserva en la biblioteca personal del Santo Padre, en el «Istituto Paolo VI» de Brescia, y es una traducción del original inglés That They May be One. A Study of Papal Doctrine (Leo XIII-Pius XII), London 1958.
30 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 27. Como hace notar el P. Martina (cf.
G.MARTINA, «Paolo VI e la ripresa del Concilio», en ISTITUTO PAOLO VI, Paolo VI e i problemi ecclesiologici al Concilio, p. 50, nota 71), parece haber un error en el año, pues efectivamente el 20 de junio —pero de 1962, no de 1963— se tuvo la última reunión de la Comisión Central Preparatoria del Concilio, en la que tomó parte Mons. Heim. Las actas de dicha reunión, sin embargo, no consignan ninguna relación del entonces delegado apostólico en Escandinavia (cf. Acta et Documenta Concilio Oecumenico Vaticano II Apparando, series II: Praeparatoria, vol. II: Acta Pontificiae Commissionis Centralis Praeparatoriae Concilii Oecumenici Vaticani II, pars IV: Sessio septima [12-19 iunii 1962], 21-22).
31 G.B. MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 28. Cf. AAS 52 (1960), 27-35.
Probablemente se refiere a este fragmento: «Debe notarse, sin embargo, que la pacificación que la Iglesia desea no puede en modo alguno confundirse con ceder o aflojar en su firmeza frente a ideologías y sistemas de vida que están en oposición manifiesta e irreducible con la doctrina católica;
ni tampoco significa indiferencia ante los gemidos que todavía siguen llegando hasta Nos desde regiones desgraciadas, donde son desconocidos los derechos del hombre y se adopta la mentira por sistema. Ni mucho menos se puede olvidar el doloroso calvario de la Iglesia del Silencio, donde los confesores de la fe, émulos de los primeros mártires cristianos, se hallan sometidos a sufrimientos y torturas sin fin por la causa de Cristo. Estas constataciones ponen en guardia contra un optimismo excesivo; pero al mismo tiempo hacen más ferviente nuestra oración por un retorno verdaderamente universal al respeto de la libertad humana y cristiana» (SAN JUAN XXIII, Radiomensaje con ocasión de la Navidad, 23/12/1959).
32 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 28. Según indica nuevamente el P.
Martina (cf. G.MARTINA, «Paolo VI e la ripresa del Concilio», en ISTITUTO PAOLO VI, Paolo VI e i problemi ecclesiologici al Concilio, p. 47, nota 66), en el primer caso posiblemente se refiere a la revista milanesa Aggiornamenti Sociali, que en el año 1962 (vol. 13) publicó dos artículos sobre el tema: F. PAVANELLO, «Religiosità e preghiera nel mondo d’oggi» (1 [1962], 1-21); y P. TUFARI,
«Problemi religiosi al V Congresso Mondiale di Sociologia» (11 [1962], 625-638); es difícil, sin embargo, precisar si efectivamente se trata de ambos o al menos de uno de ellos. En el segundo caso las anotaciones son aún más indeterminadas; aluden simplemente al teólogo ítalo-alemán Romano Guardini, a la revista parisina Dieu Vivant. Perspectives religieuses et philosophiques y al filósofo francés Jean Lacroix.
– La mención de:
Karl Jaspers – La situation spirituelle de notre époque
(inchiesta del 1930 – edizione francese del 1952 – Louvain)33.
– Y, por último —después de constatar que «lo sviluppo dell’organizzazione della vita crea un mecanismo universale dell’esistenza, che soffoca l’umano; donde l’angoscia vitale dell’uomo moderno»—, una invitación a revisar el «Messaggio natalizio di Pio XII – 1952»34.
Así pues, como se puede constatar, salvo los dos apuntes sobre el sensus Ecclesiae
—el texto clásico de los Ejercicios de San Ignacio de Loyola y el artículo de J.A.
Jungmann—, ninguno de los documentos enumerados trata directa o indirectamente sobre la conciencia de la Iglesia; y salvo el Himno cristológico, tampoco ninguno de los documentos es citado ni en el discurso de apertura de la segunda sesión conciliar del 29 de septiembre ni en la encíclica Ecclesiam Suam. Es interesante notar, sin embargo, cómo el Santo Padre, a pesar de sus grandes responsabilidades ministeriales, preparaba con tanta diligencia sus manuscritos, y cómo también se mantenía al tanto de la producción intelectual de su época, especialmente la de lengua francesa.
3.1.2. Dos textos de juventud
Más información para el tema que investigamos nos brindan, en cambio, dos escritos de sus años juveniles. Nos referimos, en primer lugar, a las últimas Notas que consignó en una pequeña libreta de bolsillo en torno a los años 1921-1922, y que rezan así:
Inoltre l’umiltà per aver conosciutto e riconosciutto il limite è capace di desiderare e accettare l’infinito. Ecco perchè troviamo nelle vite dei Santi espressioni esagerate d’umiltà. Il confronto con l’infinito è schiacciante. Ma quale desiderio di perfezione non acquista l’uomo! Dalla cella del conoscimento di sè si passa alla cella del conoscimento di Dio (Caterina da S.). Invece chi è pago di sè, sicuro di sè, è mediocre infimo, cieco35. Te solo. Ch’io impari a conoscere me da Te e Te da me36.
Y, en segundo lugar, al fragmento de una carta que, por ese mismo tiempo, en 1922, le envió a su amigo Giuseppe Tacci:
Se vuoi seguire la traccia delle mie ricerche ti mando prima al capo I dell’Imitaz. di C.
“Beatae aures quae non vocem foris sonantem, sed intus auscultant veritatem docentem”
[De imitatione Christi, III,I,4].
33 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 28. El original alemán de esta obra apareció con el título de Die geistige Situation der Zeit, Berlin 1931. La traducción al francés a la que alude el Santo Padre fue publicada en Lovaina en 1952.
34 G.B.MONTINI, «Per la ripresa del Concilio», NotIPVI 13 (1986), 28. En ese extenso discurso el Papa Pacelli aborda varios temas que Pablo VI pudo haber tenido en mente; por ejemplo: la salvación, que no es fruto de la producción y de la organización, sino de la acción de Dios; la vida social, que no puede construirse como una máquina industrial gigante; la despersonalización del hombre moderno, causante de su angustia existencial; los efectos nocivos del desconocimiento de la persona humana;
etc. Cf. AAS 45 (1953), 33-46.
35 G.B.MONTINI, «Note giovanili», nota 67, NotIPVI 27 (1994), 36. Cf. infra, 6.2, nota 20.
36 G.B.MONTINI, «Note giovanili», nota 68, NotIPVI 27 (1994), 36. Cf. infra, 6.2, nota 21.