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III, EL CRISTO DEL SAHUCO

A) LA IMAGEN

A la entrada del pequeño poblado se alza el Santuario del Cristo del Sahúco y en su altar mayor lo hace la venerada imagen.

53 SÁNCHEZ MAURANDI, A.: «El Santuario del Sahúco. Publicaciones de la Academia Al- fonso X el Sabio. Murcia, 1960. P. 5.

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Foto n.' 1

Imagen del Cristo del Sahúco sin el atuendo y los complementos habituales.

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Es un Cristo crucificado de bulto, tallado en madera y de un tamaño considerablemente inferior al natural porque de alto tiene 134 centíme- tros y entre los extremos de los dedos de ambas manos hay 118 (Fot. n. 1).

La talla, en principio, debió ser más tosca, pero los arreglos que ha recibido posteriormente han aminorado sensiblemente esta característica.

Conocemos una noticia de 1785 que indica que se pagaron treinta y dos reales a los ocho hombres que llevaron al Sabuco la imagen para darle encarnación. El trece de agosto se pagó igual cantidad a los que volvieron la imagen ya encarnada. Ignoro si es que originariamente no lo estaba o que se había deteriorado 54.

Hace pocos años se le realizó una restauración y en ella fue retocada la imagen en ciertos detalles, especialmente en el rostro, por lo que hoy aparece con un acabado más refinado (Fots. n.° 2 y 3).

Es un Cristo de tres clavos, muerto, con la cabeza caída y ladeada hacia su derecha, ojos semicerrados, boca entreabierta, pómulos marca- dos, no demasiado sangriento y con la anatomía aceptablemente tratada (Fots. n. 9 1, y 3). Tiene un rostro expresivo y se desprende de él serenidad.

El paño de pureza es ceñido y presenta abundantes plegados pero poco marcados. No conocemos datos sobre el autor y por su iconografía podría- mos considerarlo de finales del siglo XVI o de primer cuarto del XVII, lo que coincide con la extensión por España del culto al Cristo crucificado".

La imagen se alza sobre un trono formado por una nube sobre la que están sentados dos ángeles, de factura reciente, que sostienen la cruz.

Estas esculturas debieron sustituir a otras primitivas, probablemente barrocas, que se tallaron o retocaron hacia 1785 porque de 29 de junio de dicho año conocemos el pago de «dos pares de ojos de christal para los niños del trono del Santisimo Christo por los que se pagaron en Murcia seis reales>, 56.

La talla se viste desde antiguo, con algunos de los elementos quizá desde los primeros tiempos. Su atuendo actual está formado por paño de pureza o faldellín, al que en Peñas se le denomina «sudario», cinturón y banda colgada en el brazo horizontal de la cruz, realmente el sudario. Se cubre su cabeza con peluca de pelo natural y se le corona con espinas y

54 A. P. P. S. P. Libro de Limosnas 1 (1767-1795). SAH. 19. Fois. 167 vt.° y 168. No encuentro explicación a que la encarnación no se realizase en Peñas en donde estaba entonces la imagen. ¿Quizá para que se efectuase en el lugar sagrado de origen?

55 CHRLSTIAN, W.: Religiosidad popular. Madrid, 1978, P. 99.

56 A. P. P. S. P. Libro de Limosnas I. SAH. 19. Fol. 167.

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Foto n. 2

Fotografía antigua del ( ,ito del Sahileo. Sacristía de la Ermita.

Foto n.2 3

Cristo del Sahúco.

Rostro antes (Fot. 2) y después (Fot. 3) de la última restauración.

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M

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Foto n.º 4 El Cristo del Sahúco

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nimbo crucífero. Tenemos algunas referencias documentales sobre todo ello (Fot. n.° 4).

Con respecto al «sudario», probablemente la prenda más antigua, exis- ten muchas noticias. La primera es de 1764 y aparece en el relato de un milagro en el que se le ofrece un velo al Cristo-17 . De 1772 es la referencia de un pago por «.... el porte del cajón de los sudarios ... » 58. En 1780 en- contramos una anotación de un sudario en el Libro de Cuentas &) Poste- riores a ellas conocemos varias referencias más que casi siempre se refie- ren a ofrecimientos que los fieles hacen y de los que trataremos más adelante.

Sobre la cabellera se inician los testimonios documentales en 177460 con la indicación de su compra por catorce reales y diecisiete maravedíes.

Poco después, en 1785, volvemos a encontrar una indicación, también de compra. Ahora se especifica que era de seda y que costó ciento cuarenta reales 61 , lo que indica, unido a otros datos, que se quería dar a la imagen un aspecto de mayor suntuosidad.

La banda aparece documentada en 1795, pero es anterior. Se trata de un pago de doscientos veintisiete reales y medio por el «bordado en oro y plata de las dos bandas blanca y encarnada del Santisimo Cristo de raso liso. Se hizo en Murcia» 62 .

En cuanto a la primera alusión del cinturón es mucho más tardía, corresponde ya a 183563. Otra sobre el pago de 320 reales por un cinturón bordado en oro fino es de 1856 64 .

Del nimbo, que los documentos denominan diadema, tenemos una referencia de 178565 que indica que se pagaron ocho reales por dos torni- llos para fijarla. Volvemos a encontrar una alusión a él, y la primera a la corona de espinas, en un inventario de 188866 en el que figuran como los únicos objetos de plata que el Cristo poseía.

Tras el análisis de esta documentación podríamos pensar en una adop-

57 A. H. N. Sección Clero. Legajo n. 8 8. Expediente de «Varias cartas. Año 1754, n. 2 114.

58 A. P. P. S. P. Libro de Limosnas I. SAR. 19. Fol. 62.

59 A. P. P. S. P. Libro de Limosnas I. SAH. 19. Fol. 117.

60 Ibídem. Fol. 73 vt.°

61 Ibídem. Fol. 172 vt.' 62 Ibídem. Fol. 329 vt. 9

63 A. H. N. Sección Clero. Libro 192.

64 A. P. P. S. P. Libro de Cuentas del Sahúco (1847-1888). Sin registro. Cuentas de 1856.

65 A. P. P. S. P. Libro de Limosnas I. SAR. 19. Fol. 172.

66 Ibídem. Inventario del Santuario del Sahúco. 1. 2 de junio de 1888. Apéndice. Doc. XII.

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ción sucesiva de las diferentes piezas que constituyen la vestidura. A la imagen se le debieron ir añadiendo con la intención de dar mayor esplen- dor a su aspecto exterior.

No se conoce nada más que el inventario anteriormente citado sobre los bienes litúrgicos del Cristo y, como hemos visto, es muy tardío. En él se relacionan las ropas, plata y libros del Santuario. El ajuar, bastante pobre por entonces, estaba formado por tres sudarios con banda a juego, otros tres sin banda, tres cinturones y seis enagüas de hilo.

La cruz donde está clavada la imagen está formada por maderos planos, cepillados y bien pulimentados67 y con la finalidad, más arriba mencio- nada, de que la apariencia fuese mas ornamentada se le complementó con tres remates, cabos en los documentos, en los extremos, cuatro ráfagas y la tarjeta del INRI. Estos elementos, todos de bronce dorado, se incorpora- ron en 1779 porque en las cuentas de ese año figura el pago de su compra, que se hizo en Madrid, por seiscientos reales 68.

De 1856 es una noticia que menciona que se platearon los remates y el INRI y que el lugar donde habían sido fabricados era el Hospicio de Madrid 69 . Esta referencia nos hace dudar entre que pudieran haber desaparecido estos elementos en los años desamortizadores y que luego se mandara labrar otro juego y entre que la alusión a la fabricación de los adornos se refiera únicamente a la labor de restauración de los antiguos.

Hoy, los que porta la cruz son dorados.