2.3 Las dimensiones e indicadores de la Vulnerabilidad
2.3.2 La segunda dimensión: la Vulnerabilidad Social
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ser solamente un tema de justicia social, para convertirse también en un obstáculo para el crecimiento” (OEA, Desigualdad, 2011: 19), cuestión compartida por la Organización de las Naciones en su programa Agenda 203018, al mencionar en el documento titulado: Humanidad Dividida que
la desigualdad ha puesto en peligro el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
Ha frenado el progreso en educación, salud y nutrición para grandes sectores de la población, hasta el punto de socavar las propias capacidades humanas necesarias para lograr una buena vida. Ha limitado las oportunidades y el acceso a recursos económicos, sociales y políticos. Y aún, es más: la desigualdad ha provocado conflictos y ha desestabilizado la sociedad. Cuando los ingresos y las oportunidades solo aumentan para unos pocos, cuando las desigualdades perviven a lo largo del tiempo, del espacio y a través de las generaciones, aquellos que están marginados, a los que se excluye sistemáticamente de los beneficios del desarrollo, en algún momento harán frente a ese
«progreso» que les ha ignorado (ONU, Humanidad dividida, 2013: 1).
Por lo tanto, el tema de la desigualdad, resulta importante no sólo por cuanto nos dice acerca de las disparidades económicas entre un sector frente a otro, sino porque también puede ser factor de amplios conflictos, polarización social y mortalidad derivada de estas disparidades económicas y la presencia de amenazas, visto desde la perspectiva de los desastres y el cambio climático.
Para el desarrollo de este indicador en el espacio metropolitano se consultó la información tanto a nivel municipal como estatal de los Mapas de Desigualdad 2000-2005 elaborados por Consejo Nacional de Evaluación de la Pobreza, CONEVAL.
52 Primer Indicador: Analfabetismo.
El analfabetismo y el cambio climático.
El tema del analfabetismo sin duda tiene correspondencia con el aspecto educativo y el cambio climático, ya que una población con un nivel alto de analfabetismo, supondría tener como correlato, una menor posibilidad de toma de decisiones frente a las implicaciones o impactos de dicho fenómeno en el territorio, es decir, la población tendría una menor respuesta. Mientras que una mayor alfabetización (supondría) resultaría ser un componente ideal no sólo para el desarrollo social sino para una mejor toma de decisiones frente a los eventos que pudieran presentarse. Sumado a ello, una mayor alfabetización tendría implicaciones no sólo en el ámbito económico -ante la posibilidad futura de un ingreso mejor remunerado- sino de mayores capacidades culturales y de autonomía, mismas que en cierto sentido, permitirían al individuo contar con elementos de respuesta. El analfabetismo como contraparte coloca al individuo o a la población, en un proceso de exclusión de mejores condiciones de vida en general, siendo este, un problema mayor en los países en vías de desarrollo.
De hecho,
el analfabetismo influye en el hecho de que la población no esté preparada para resistir de la mejor manera un posible desastre, lo que implica problemas no sólo de riesgo de desastres, sino de poca resiliencia para hacer frente y recuperarse de una eventualidad de esa naturaleza, porque aunada al analfabetismo generalmente se encuentra una condición socioeconómica precaria (Soares, Murillo, Romero y Millán, 2014: 169).
Por ello, una sociedad con una población en condiciones de analfabetismo en un porcentaje amplio y de una gradualidad mayor, está expuesta a sufrir o experimentar en mayor medida, futuros desastres con una nula capacidad de respuesta.
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Por otro lado, “una alta tasa de analfabetismo implica no tener acceso a los servicios educativos, lo cual disminuye la posibilidad de la población de acceder al conjunto de sistemas informativos, reduciendo su nivel de participación” (Minaya Alicia, 1998: 87), de tal suerte que el sector poblacional con dicha condición, podría verse atrapada en un círculo vicioso, ya que por un lado no tendría mejores condiciones de educativas para afrontar los eventos, y por el otro, esa misma condición, le negaría la posibilidad de acceso educativo.
La reducción de los niveles de analfabetismo no sólo lograría una sociedad con amplios recursos culturales y educativos, sino que permitiría afrontar los impactos del cambio climático de mejor manera, evitando en gran medida, la pérdida de vidas humanas.
Para el desarrollo de este indicador en el espacio metropolitano se consultó la información del Censo de Población Vivienda 2010, elaborado por el INEGI, en particular el rubro denominado Población de 15 años y más analfabeta, el cual describe dicha condición como la persona que no sabe leer ni escribir un recado.
Segundo indicador: Escolaridad.
La escolaridad y el cambio climático.
Al igual que el indicador anterior en materia educativa, la escolaridad nos permite saber cuáles son los años de estudio terminados en promedio de una población, mientras más nivel escolar exista, es posible contar con mayores elementos de respuesta frente a un evento particular o bien, de acceso y posibilidades de desarrollo en general.
En este sentido algunos autores plantean, relacionándolo con el tema del cambio climático y el riesgo, que la escolaridad juega un papel importante dentro del riesgo, al considerar que
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aunado a las condiciones que propician riesgos, existen otros factores que inciden de forma directa en la ocurrencia, afectación y capacidad de respuesta ante la presencia de procesos perturbadores (…) el rompimiento en la secuencia de estructura por edad en las familias, la baja y deficiente escolaridad (Espinosa, 2011: 397),
es decir, mientras menor escolaridad existe en una población determinada, mayor propensión a la afectación y respuesta por parte de la población ante los procesos perturbadores, en tal sentido, un grado de escolaridad de nivel mayor de instrucción resulta
en mejores ingresos, por lo que se contaría con la capacidad económica para hacerle frente a un desastre asociado al cambio climático. En general, los países con más “capital humano” o conocimientos poseen mayor capacidad de adaptación. La educación y la capacitación para la adaptación han sido reconocidas como la base para generar una población con mejores elementos para la toma de decisiones. A mayor promedio de alfabetismo y nivel de escolaridad, mayor capacidad de adaptación y enfrentamiento al cambio climático (Velázquez y Franco, 2015: 255).
De allí la necesidad de conocer el nivel de escolaridad de la población habitante de las ciudades en nuestro estudio.
Para el desarrollo de este indicador en el espacio metropolitano se consultó el Censo de Población y Vivienda 2010, realizada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, en particular el rubro denominado: Grado promedio de escolaridad, misma que para dicha institución es el “resultado de dividir el monto de grados escolares aprobados por las personas de 15 a 130 años de edad entre las personas del mismo grupo de edad. Excluye a las personas que no especificaron los grados aprobados” (INEGI, Censo 2010).
Tercer indicador: Marginación.
Cambio climático y marginación.
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El tema de la marginación es un concepto ampliamente discutido en diversos ámbitos académicos e institucionales, cuestión que no agotaremos en este estudio, sin embargo podemos establecer de entrada que
es un fenómeno multidimensional y estructural originado, en última instancia, por el modelo de producción económica expresado en la desigual distribución del progreso, en la estructura productiva y en la exclusión de diversos grupos sociales, tanto del proceso como de los beneficios del desarrollo (…) la marginación se asocia a la carencia de oportunidades sociales y a la ausencia de capacidades para adquirirlas o generarlas, pero también a privaciones e inaccesibilidad a bienes y servicios fundamentales para el bienestar (CONAPO, Índice absoluto de marginación 2000-2010: 11).
Es decir, esta condición no sólo nos habla de la falta de carencias de un sector poblacional determinado, sino que en términos generales, nos habla del nivel de desigualdad entre un sector frente a otro(s), de manera multidimensional.
De hecho, algunos estudios establecen que la marginación o el índice de marginación es “uno de los componentes de la vulnerabilidad (…) ya que integra las carencias de la población y su capacidad de enfrentarse a amenazas” (Soares, 2014: 166), motivo por el cual dicho índice, integra diversos elementos de cuantificación en sí, entre los que destacan: factores educativos, de vivienda o ingresos, por mencionar algunos. Mientras más desigual es una sociedad, sin duda tendrá menores elementos para hacer frente al cambio climático, la condición de marginación es sin duda, una precondición para sufrir los impactos en mayor medida que el resto de la población.
La definición que retomaremos de la marginación, y con la intención de operacionalizarla en el territorio, es la elaborada por el Consejo Nacional de Población, la cual la define como un “fenómeno estructural (que) expresa la dificultad para propagar el progreso en el conjunto de la estructura productiva, pues excluye a ciertos grupos sociales del goce de beneficios que otorga el
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proceso de desarrollo” (CONAPO, Índice absoluto de marginación 2000-2010: 11), donde el índice de marginación, es el instrumento de medición consistente en,
una medida resumen que permite diferenciar entidades y municipios del país, según el impacto global de las carencias que padece la población como resultado de la falta de acceso a la educación, la residencia en viviendas inadecuadas, la percepción de los ingresos monetarios insuficientes y las relacionadas con la residencia en localidades pequeñas (CONAPO, Índice absoluto de marginación 2000-2010: 9).
Cabe destacar que, para la elaboración de este índice, se consideran cuatro dimensiones socioeconómicas (e indicadores respectivos), los cuáles son:
Educación, Vivienda, Distribución de la Población e Ingresos por trabajo. A continuación, se desglosan (Cuadro 1):
CUADRO 1.
DIMENSIONES SOCIOECONÓMICAS DE LA MARGINACIÓN
Fuente: Índice de marginación, CONAPO.
Finalmente, para la comprensión de los resultados del índice, menciono que cuando los resultados se ubiquen en 2, al final de dicha operación, significa que esa entidad cuenta con un nivel muy alto de marginación, y cuando el índice se ubica más allá de -1, el índice será muy bajo.
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Para el desarrollo de este indicador en el espacio metropolitano se consultó el Índice de marginación por entidad federativa y municipio 201019, elaborado por el Consejo Nacional de Población.