5. LA PARTICIPACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LOS INMIGRANTES EN ESPAÑA (III)
5.1.2. Las organizaciones de acogida de inmigrantes
ministración, en forma de eventos multicultura- les.12 Muchas de las asociaciones de inmigrantes cumplen una función de representación ante las distintas administraciones, autonómica y local. Por último, mientras que muchas organizaciones lati- noamericanas dedican parte de sus actividades a la reivindicación frente a los poderes públicos, algunas asociaciones de Europa del Este privile- gian las vías de colaboración con los diferentes niveles de la Administración.
5.1.2 LAS ORGANIZACIONES DE ACOGIDA
A finales de la década de los noventa se hace evi- dente la creciente importancia de la inmigración familiar, permanente, lo que genera una mayor rela- ción con los sistemas de bienestar. Al mismo tiem- po se amplía el reconocimiento de derechos y prác- ticas administrativas más inclusivas con la reforma de la antigua Ley de Extranjería y su sustitución por la Ley 4/2000, y se establece un amplio marco de derechos y garantías para los extranjeros, en particu- lar para los documentados, al tiempo que se incorpo- raba un tratamiento más inclusivo para los indocu- mentados. Las sucesivas reformas (Ley 8/2000 y la vigente 14/2003) han reducido los derechos de los indocumentados, haciendo más inestable e insegu- ra su situación. En los años 2000 y 2002 se extien- de este marco normativo con la aprobación de di- versos planes autonómicos de inmigración.
En la Comunitat Valenciana, sin embargo, la inicia- tiva administrativa ha sido fundamentalmente municipal. En diversas ciudades se han aprobado planes municipales de inmigración, se han creado algunos servicios e impulsado programas.16 En el plano autonómico se ha conocido un mayor retra- so: en el año 2002 se crea la Fundación CEIM (Cen- tro de Entrenamiento Industrial y Minero) como centro de estudios y de formación, y se anuncia la creación de una red de centros (la red AMICS), que todavía no se ha desarrollado.17 Finalmente, el pri- mer Plan de Inmigración de la Comunitat Valencia- na no se aprueba hasta mediados de 2005.
Con el nuevo siglo, el modelo de intervención se modifica. Anteriormente, la inmensa mayoría de las actuaciones las realizaban las organizaciones socia-
les, mientras que, en la actualidad, el protagonismo está más compartido, con la inserción de los inmi- grantes como usuarios de los sistemas de educa- ción, sanidad y servicios sociales, incluidos los que carecen de permiso, aunque sea con limitaciones.
Lo mismo cabe decir, aunque sólo para los docu- mentados, en el caso de los servicios de empleo:
antes, las organizaciones sociales constituían para los inmigrantes el referente de la sociedad de re- cepción para conseguir información, recursos y ayu- da, hoy ese papel está más compartido con los cen- tros de servicios sociales, particularmente si hay menores. Con todo, el papel y la actividad que rea- lizan las entidades sociales continúa teniendo una importancia central, particularmente en el caso de indocumentados. Determinadas necesidades espe- cíficas son atendidas de forma exclusiva desde es- tas organizaciones sociales, que continúan consti- tuyendo el único recurso gratuito de asesoramiento jurídico y gestión de expedientes, mediante progra- mas conveniados y/o subvencionados desde la Ad- ministración.18 En términos muy generales, pode- mos hablar de una dualización según la situación documental del inmigrante. Los inmigrantes docu- mentados, con mayor arraigo y recursos, mantie- nen una relación escasa con las organizaciones de acogida, normalmente, como usuarios de algún pro- grama especializado (formación ocupacional, cla- ses de castellano y otros). Sin embargo, para los inmigrantes indocumentados las organizaciones sociales continúan siendo una referencia central.
Su inserción en los subsistemas de bienestar es más precaria, dependen de los municipios y de la actitud más o menos inclusiva de servicios socia- les. En este contexto, son las entidades las que ción y división de funciones entre organizaciones de aco-
gida y la Administración. El Estado establece las líneas de actividad y financia las organizaciones sociales, mientras que las entidades de solidaridad gestionan y realizan esos programas con autonomía y margen de acción en la plasmación concreta. En esta relación, las organizaciones de acogida van asumiendo otras funciones como la expre- sión de problemas, la interlocución y negociación, la exi- gencia de cambios normativos a favor de los inmigrantes, además de repromover la sensibilización y denuncia en aras a la modificación de la política de extranjería.
16Diversas ciudades, como Valencia y Elche entre otras, aprueban Planes Municipales de Inmigración. La diversi- dad es amplia. En unos casos se crean servicios específi- cos (caso del CAI, Centro de Asesoramiento al Inmigrante, de la ciudad de Valencia), en otros se establecen Consejos Municipales para la Integración (Elche) (Lillo 2006; Simó y Torres 2006). Lo más frecuente ha sido la realización de
programas, más o menos específicos, para inmigrantes, desde servicios sociales y/o las respectivas concejalías de bienestar social. Además, diversos ayuntamientos han op- tado por mancomunar estos servicios, creando centros es- pecíficos como el Centro Comarcal de Servicios Interculturales, de la Mancomunitat de l’Horta Sud; uno de los pocos centros de la Administración que presta ser- vicio jurídico.
17Los centros AMICS, Agencias de Mediación para la Inte- gración y la Convivencia Social, deberían constituir una red de centros públicos de orientación al inmigrante y or- denación y coordinación del conjunto de recursos, públi- cos y privados, en las diferentes comarcas.
18Aunque el asesoramiento jurídico continúa siendo el pro- grama presente en casi todas las entidades, y a menudo el más importante, los servicios que prestan las organiza- ciones sociales son, como veremos más adelante, más amplios.
realizan los programas más necesarios dada su si- tuación (como asesoramiento jurídico), gestionan una parte importante de los recursos de emergen- cia disponibles (pisos de acogida, banco de alimen- tos, básicamente) y prestan una serie de servicios (bolsa de trabajo).
a)Las organizaciones de acogida:
un conjunto heterogéneo
En el año 2005 existen, en la Comunitat Valen- ciana, 116 organizaciones de acogida de inmi- grantes extracomunitarios (recogidas en el epí- grafe 107 —asistencia social— del registro de asociaciones). La inmensa mayoría de estas or- ganizaciones tienen su sede y centran sus acti- vidades en las ciudades, grandes y medianas, y en las comarcas litorales, es decir, donde se con- centra el mayor número de ciudadanos extra- comunitarios, aunque con una sobrerrepre- sentación en la ciudad de Valencia y, en menor medida, en Alicante y Castellón. Se trata de or- ganizaciones autóctonas en un doble sentido:
son organizaciones valencianas, surgidas y cons- tituidas desde la sociedad de recepción y la ma- yoría de los profesionales y voluntarios son autóctonos aunque en los últimos años ha au- mentado en ellas la presencia de inmigrantes extracomunitarios.
Destaca su carácter heterogéneo, el hecho de que constituyen un campo fragmentado y poco coordinado y, finalmente, que comparten una serie de aspectos comunes: interrelación funcio- nal con la Administración, dependencia de fon- dos públicos y proceso de consolidación y profesionalización. Nos encontramos con orga- nizaciones muy diversas según la fecha de crea- ción, la dimensión, la experiencia y la orienta- ción ideológica, implícita o explícita, etc. Hay organizaciones grandes, pero también pequeñas.
En unos casos se trata de servicios especializa- dos para inmigrantes en el marco de grandes or- ganizaciones (CITMI-CITE de CC. OO., los Cen- tros Guías de UGT o los servicios de inmigrantes de Cáritas). En otros casos se trata de entidades que se dedican, exclusivamente, a la acción con personas inmigrantes (por ejemplo, las organi- zaciones de la Red Acoge). Unas organizaciones tienen una larga trayectoria, de quince a diecio- cho años como máximo. Otras, la inmensa ma-
yoría, surgieron entre mediados y finales de la década de los noventa, es decir, son organiza- ciones muy nuevas y que se están consolidando.
Un segundo factor de heterogeneidad lo consti- tuye el ideario de cada entidad, laico en su ma- yoría, aunque también es confesional (católico) en algunas. Igualmente, podemos agrupar a una buena parte de las organizaciones de acogida por diferentes corrientes ideológicas, distinguiendo entre entidades erigidas alrededor de la Iglesia católica, de los dos sindicatos mayoritarios y de los dos grandes partidos. Un tercer factor de di- versidad radica en el peso e importancia que tie- ne el voluntariado en las distintas organizacio- nes. Tenemos entidades en las que buena parte de la actividad reposa sobre los voluntarios (las Cáritas parroquiales, varios Acoges, etc.). En otros casos, las actividades corren a cargo de profesionales, contratados para la realización del programa subvencionado y con escasa o nula presencia de voluntarios.
Una segunda característica para destacar es el carácter fragmentado y poco coordinado de las organizaciones de acogida. De hecho, la acción de muchas entidades es muy concreta y especí- fica (asesoramiento, atención jurídica, clases de castellano). Además, la dinámica y acción de cada entidad suele estar muy circunscrita a su proyecto o programa concretos, en lo que tam- bién influye la escasez de recursos (profesiona- les, humanos), la demanda creciente y la sensa- ción de agobio. En términos generales, la coor- dinación entre las entidades de la misma ciudad o municipio es escasa. En la ciudad de Valencia existe la Mesa d’Entitats de solidaritat amb els immigrants, una coordinadora surgida en 1991 y que, centrada en la realización de campañas de sensibilización y con los lógicos altibajos, se ha mantenido a lo largo de estos años. Con todo, la situación de la ciudad de Valencia constituye una excepción. En otras ciudades se han dado plataformas o coordinadoras, en períodos como los procesos de regularización, pero sin continui- dad posterior.19 En términos generales, se dan contactos profesionales más o menos fluidos ante casos concretos, sin que se pueda hablar de coordinación regular. Si bien la coordinación territorial, horizontal, es débil, se dan mayores niveles de coordinación y organización vertical.
19Existen excepciones como la coordinación de entidades que ejerce el Ayuntamiento de Elche (Lillo 2006).
Una parte de las entidades son parte de grandes organizaciones (Cáritas, sindicatos). En otros casos, las organizaciones forman parte de fede- raciones o confederaciones estatales (Red Aco- ge, Federación SOS Racisme, y otros). Ésta es la situación de una mayoría de entidades.20 Cabe también mencionar la existencia de una serie de aspectos comunes en el conjunto de organiza- ciones de acogida. Unos se refieren a la interre- lación funcional con la Administración, como la dependencia de fondos públicos. Otros atañen al proceso de consolidación y profesionalización.
Según diversos estudios, las subvenciones pú- blicas constituyen más de la mitad de los ingre- sos de las organizaciones de acción social (Ariño y Cucó 2001). Ello ilustra las limitaciones, orga- nizativas y financieras, de las organizaciones para desarrollar una acción propia y el papel cla- ve que tiene la Administración, mediante las subvenciones y convenios, ya sea para activar la solidaridad ya sea para orientarla y definirla. Por otro lado, como sucede con el resto de organiza- ciones de acción social, las entidades de acogi- da se han visto envueltas en un proceso de profesionalización, tanto en lo referente a la prestación de servicios como a la administración, gerencia y gestión.
b)Líneas de acción de las organizaciones
Aunque todas tengan a la inmigración como campo central de trabajo, las diferentes entida- des desarrollan una pluralidad de iniciativas que podemos agrupar en tres grandes líneas de ac- ción, según el público hacia el que se dirige y el tipo de actividad. Una primera línea se dirige a los inmigrantes y se concreta, básicamente, en la prestación de servicios. Una segunda tiene como referente a la propia sociedad receptora y se plasma en actividades de sensibilización. La tercera línea, dirigida a los poderes públicos pero con implicación de sectores sociales, tiene como objetivo promover cambios en la legislación y/o en las políticas públicas que favorezcan una mejor inserción de los inmigrantes. Algunas en-
tidades desarrollan las tres líneas indicadas.
Otras se especializan en una línea de acción: la prestación de servicios, la mayoría, o bien la sen- sibilización y la denuncia (como SOS Racismo).
Dentro de la primera línea de acción, dirigida a los inmigrantes, la prestación de servicios ha constituido la actividad fundamental de las or- ganizaciones de acogida (se trata de actividades especializadas como asesoramiento jurídico, cur- sos, clases, etc.). Otras líneas de actividad ha- cen referencia a la creación de espacios y/o cen- tros de convivencia, así como el fomento de acti- vidades de ocio, deporte y tiempo libre.21 Diversas entidades han trabajado medidas de acompañamiento con voluntarios. A pesar de éstos u otros ejemplos, en términos generales, la promoción del asociacionismo, la convivencia, y la mediación, tienen una escasa importancia, aunque creciente, en la actividad de las organi- zaciones valencianas de acogida.
La segunda línea de acción, la de sensibiliza- ción y denuncia, se constituye de un conjunto heterogéneo de actividades orientadas hacia la sociedad receptora. En unos casos, esta sensibi- lización se ha concretado en campañas genéri- cas para fomentar actitudes más igualitarias, res- petuosas e inclusivas, respecto a la inmigración y la diversidad cultural. En otros casos, estas campañas de sensibilización se han centrado en la denuncia de los aspectos más negativos de la situación de los inmigrantes y la exigencia de cambios en la política de extranjería y el trata- miento administrativo.22 Junto a las campañas más genéricas, se han dado otras líneas de sen- sibilización más concretas con actividades pun- tuales como la fiesta de la diversidad.
A lo largo de la década de los noventa, junto a los servicios y la sensibilización, las organizacio- nes de acogida desarrollaron una tercera línea de acción para promover cambios positivos en la normativa de extranjería o en exigencia de polí- ticas y medidas de integración. Se trataba de ini- ciativas de diversa índole, cuya finalidad era ampliar los apoyos sociales y forzar cambios nor-
20Diversas medidas de la propia Administración han fomen- tado la agrupación en federaciones como la exigencia de formar parte de una organización de ámbito estatal como requisito para acceder a las subvenciones del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (MTAS) a cuenta del 0,52 del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
21Valencia Acoge enfatiza la dimensión de puente, de espa-
cio de acogida, de la asociación y, con los lógicos altibajos durante estos años, se ha concretado en campeonatos de fútbol, excursiones turísticas y fiestas en la propia sede.
22Así, durante la década de los noventa, las entidades desarro- llaron campañas por el derecho a vivir en familia y en deman- da del reagrupamiento familiar (años 1992-1995) o exigien- do la reforma de la Ley de Extranjería (años 1996-1998).
mativos.23 La demanda de cambios normativos parecía, en principio, finalmente atendida por la aprobación de la Ley 4/2000 que contó con el apoyo, más o menos crítico, de buena parte de las organizaciones sociales. Sin embargo, la contrarreforma legislativa de aquel Gobierno vol- vió a suscitar las críticas y el rechazo generaliza- do de las organizaciones sociales, centradas en el trato a los indocumentados. En los últimos años, esta línea ha centrado las actividades de movilización y presión de las organizaciones so- ciales.24
5.1.3 EL ASOCIACIONISMO DE LOS RESIDENTES