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POR ENFERMEDADES CRÓNICAS

In document CAPÍTULO ESPECIAL BOSQUES EN ESPAÑA (página 157-160)

DEFINICIÓN

Este indicador se define como la tasa estandarizada de muertes por ciertas enfermedades crónicas en personas de menos de 65 años. Las enfermedades crónicas consideradas son: tumores malignos, diabetes millitus, enfermeda- des isquémicas del corazón, cerebrovasculares, enfermedades crónicas respiratorias y hepáticas. El índice de enfermedades crónicas varía significativamente con la edad y el sexo, lo que hace necesario la estandarización que permite comparar a lo largo del tiempo y entre ciudades, así como ajustar las tasas brutas de incidencia de acuer- do con la estructura de edad europea.

RELEVANCIA E INTERACCIONES

Las enfermedades crónicas son la principal causa de morbimortalidad entre adultos en todas las regiones del mundo. Las enfermedades crónicas tienen serios efectos en la calidad de vida de la población, como la generación de discapacidad, es causa de muertes prematuras y tiene efectos económicos importantes que normalmente son subestimados y que asumen las familias, la comunidad y la sociedad en general. Se trata de un indicador que per- mite evaluar el estado de salud de la población, la vigilancia epidemiológica y la planificación sanitaria. La informa- ción sobre mortalidad permite monitorizar los estados de salud y establecer prioridades en materia sanitaria.

Indicador de la Estrategia Europa de Desarrollo Sostenible. Indicador de estado e indicador de presión.

EVALUACIÓN

Las enfermedades crónicas son las principales causas de muerte y de discapacidad en los países industrializa- dos, actuar sobre factores de riesgo como la dieta, la actividad física y el trabajo puede acercarnos a conseguir el objetivo marcado por la OMS de reducir en un 2% las Tasas de mortalidad por enfermedades crónicas y discapa- citantes, así como disminuir su coste sanitario.

En las últimas dos décadas se ha experimentado una tendencia considerable a disminuir las tasas de mortalidad por estas enfermedades, posiblemente debido a una mejora en los tratamientos, una menor exposición a factores de riesgo y a un mayor porcen- taje de supervivencia aunque no exenta de discapa- cidad.

El 60% de las defunciones por enfermedades car- diovasculares son debidas a la enfermedad isqué- mica del corazón y a la enfermedad cerebrovascu- lar. La primera presenta un claro patrón geográfico, observándose una mortalidad más alta en el sudes- te y más baja en el norte peninsular, a excepción del Principado de Asturias que presenta una mortalidad elevada. Canarias, Ceuta y Comunitat Valenciana fueron las que presentaron mayores tasas de mor- talidad por esta causa, por el contrario en País Vasco, Comunidad Foral de Navarra y Cantabria las tasas de mortalidad se situaron un 20% por debajo de la mortalidad del conjunto del Estado. El mismo patrón geográfico se repite para las defunciones por enfermedad cerebrovascular, siendo más elevadas en la zona sureste.

En cuanto a neoplasias malignas, el tumor de pul- món es el que mayor tasa de mortalidad genera en los hombres y el tumor de mama entre las mujeres, apareciendo en tercer lugar el cáncer de colon. En 2007 las CCAA con mayores tasas de mortalidad debido a cáncer de pulmón fueron Extremadura y Principado de Asturias con una tasa ajustada por edad de un 25% y un 22% superior a la media nacio- nal. Siendo La Rioja y Castilla y León las CCAA con menor tasas de mortalidad por esta causa, un 33%

y un 11% inferior a la media nacional.

El cáncer de mama supuso las mayores tasas de mortalidad en Illes Balears y Principado de Asturias - un 19% y un 10% superior a la media nacional-, La Rioja y Cantabria fueron las CCAA con menor tasa de mortalidad por este tumor -un 16% y un 22% por debajo de la media del Estado respectivamente-. En lo que respecta al cáncer de colon cabe mencionar que ha experimentado una tendencia creciente en la segunda mitad del siglo XX. Las CCAA con mayor tasas de mortalidad por este tipo de tumor en el 2007 fueron La Rioja y Castilla y León, cuya tasa ajustada fue un 18% y un 11% superior a la media del conjun- to del Estado, y las menores se dieron en Cantabria y Castilla- La Mancha con un 14% y un 12% inferior a la media de España, respectivamente.

160 150 140 130 120 110 100 90 80

1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008

EU-27 EU-15 España

FIGURA 4.3.1.Evolución de la tasa de muertes por enfermedades crónicas por cada 100.000 personas.

[Fuente] Elaboración OSE a partir de los datos de Eurostat, 2011.

900 800 700 600 500 400 300 200 100 0

UE-27

Total Hombres Mujeres

UE-15 España

FIGURA 4.3.2.Tasa de mortalidad por enfermedades crónicas desagregadas por género en la UE-27, la UE-15 y España. Año 2008.

[Fuente] Elaboración OSE a partir de los datos de Eurostat, 2011.

140 120 100 80 60 40 20 0

Rioja (La) Cantabria Balears (Illes) Canarias Navarra (Comunidad Foral de) Madrid (Comunidad de) Cataluña País Vasco Aragón Andalucía Murcia (Región de) Castilla-La Mancha Comunitat Valenciana Asturias (Principado de) Castilla y León Extremadura Galicia Ceuta Melilla

FIGURA 4.3.3.Tasa de población con discapacidad (por cada 100.000 habitantes) que tiene diagnosticada una enfermedad crónica en las CCAA. Año 2008.

[Fuente] Elaboración OSE a partir de la encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia, 2008.

LA DIETA: UN FACTOR DE RIESGO PARA

EL DESARROLLO DE LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS

Enfermedades crónicas como la hipertensión, la obesidad, diabetes o enfermedades de huesos o algún tipo de cán- cer son en general prevenibles. Los malos hábitos alimentarios suponen un factor de riesgo tanto para el desarro- llo de las enfermedades crónicas como para el incremento de las tasas de incapacidad. Se estima que cerca del 30% de los cánceres de los países industrializados se explican por malos hábitos alimentarios. Una dieta poco saludable es un factor de riesgo cada vez más peligroso por el volumen de población afectada y por la velocidad con que se están imponiendo hábitos alimentarios poco saludables entre la población. Las enfermedades cróni- cas a parte de afectar a la calidad de vida de la población afecta a la sostenibilidad del sistema sanitario, ya que suponen el 70% del gasto sanitario, y se multiplica por seis cuando existe más de una enfermedad crónica. (A.

Gónzalez, 2011, Henufood investiga para mejorar la salud a través de la alimentación, pp 98-108. en ambienta, nº 95 Junio 2011. Alimentación, Salud y Medio Ambiente).

DIETA MEDITERRÁNEA:

UN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD QUE SE PIERDE

La Dieta Mediterránea ha sido declarada por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por sus múltiples propiedades, entre las que se encuentran cumplir con la pirámide alimentaria y ser un factor clave para alargar la vida. La dieta mediterránea ejerce innumerables beneficios sobre la salud. El consumo de frutas, pescado, aceite de oliva, vino, frutos secos…, se ha demostrado que beneficia el corazón, disminuye el colesterol “malo” o el LDL y actúa como preventivos de enfermedades degenerativas y algunos tipos de cáncer.

Y a pesar de esto en todos los países industrializados hay una tendencia generalizada a abandonar esta dieta por otras de comida rápida. Las prisas y la falta de tiempo conducen a una mala alimentación, lo que acaba merman- do el perfil alimentario de la población y afectando seriamente a su salud.

EVALUACIÓN

Las enfermedades crónicas tienen por causa facto- res de riesgo comunes y modificables. Entre los fac- tores de riesgo destacan: una alimentación poco sana, el consumo del tabaco y la falta de actividad física. La OMS estima que cada año 4,9 millones de personas mueren por consumo de tabaco, 2,6 millo- nes por exceso de peso, 4,4 millones de personas por niveles de colesterol elevados, y 7,1 millones de personas mueren como consecuencia de la presión arterial elevada. Se prevé que para el periodo 2005- 2015 las muertes debido a este tipo de enfermeda- des se incrementarán en un 17%. Lo que significa que de 65 millones de personas que fallecerán en el 2015, 41 millones lo harán por enfermedades cróni- cas.

La OMS considera a las enfermedades crónicas como las cardiopatitas, la obesidad, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes, el cáncer y otras enfermedades, las responsables de las epidemias

“invisibles” del siglo XXI. Y alerta sobre la escasa

importancia que se les está dando a este tipo de enfermedades desde los estados y la necesidad por parte de los gobiernos y las autoridades sanitarias responsables de colocar a estas enfermedades en la agenda política y entre sus primeros objetivos de intervención. Además marca como objetivo para el 2015 reducir las tasas de mortalidad por enfermeda- des crónicas en un 2% adicional a las tendencias actuales para los próximos años.

Conseguir este objetivo además de asumir este com- promiso por parte de Gobiernos e instituciones requiere actuar sobre los factores de riesgo, cam- biar estilos de vida y hábitos de consumo. Se requie- re seguir investigando con el objeto de ver a qué se deben los patrones de cambio que se están produ- ciendo en los últimas décadas, la desagregación de datos por género y la georreferenciación de los mis- mos sin duda ayudarán a identificar la naturaleza y factores desencadenantes de la enfermedad (exposi- ción a contaminantes químicos, incorporación de la mujer al mercado laboral, hábitos tabaquitos, etc.) y así aproximarnos a los objetivos marcados.

In document CAPÍTULO ESPECIAL BOSQUES EN ESPAÑA (página 157-160)