1.6. Acerca de las redes complejas
1.6.1. Principios formales y dinámicos de las redes complejas
En términos formales, las redes complejas son aquellas cuyas unidades internas son heterogéneas entre sí y homogéneas en su interior. Los análisis morfológicos de estas estructuras señalan que, por lo general, se conforman a partir de escasos hubs que centralicen la mayor cantidad de vínculos y se distribuyan en más de un conglomerado (cluster)12. La baja densidad de interconexiones es una característica de muchas redes ilegales, condición que las ha vuelto vulnerables a la intervención externa en la medida en que se tenga éxito aislar los hubs y desintegrar la red (Rodríguez, 2004; Milward y Raab, 2005; Dodson, 2006).
Sin entrar a profundizar en los modelos matemáticos disponibles para el estudio del comportamiento de los sistemas complejos, a los fines de este trabajo interesa tener presente aquellos principios teóricos permiten iluminar aspectos interesantes del fenómeno que se estudia, en la medida en que éste presenta rasgos propios de las redes complejas, aunque pueda no responder de forma pura a los modelos abiertos ni así como tampoco al modelo de redes encubiertas.
Constituyen entonces, materia de interés aquellos aspectos ponen en evidencia los problemas de funcionamiento interno, más que los aspectos
12 En las redes complejas la capacidad de síntesis se localiza en los llamados hubs, el cual se define como un nodo con un alto acceso a la diversidad que fluye en la red. El hub se diferencia del
“centro” porque éste último es un actor que juega un papel central en grupos cohesivos, mientras que el hub se encuentra en redes de baja densidad de interconexiones, y por lo tanto constituye un elemento propio de redes heterogéneas (Gil y Ruiz, 2007).
55
morfológicos de la red13. Es decir, prestar especial atención a las características dinámicas para lo cual, si bien no es necesario un estudio profundo del primer aspecto, sí se deben tomar en cuenta las consecuencias que de ello derivan en términos de dinamismo y estabilidad. En este sentido, se ha aludido a que las estructuras policéntricas, formadas por vínculos débiles, como se dan en las redes complejas, favorecen un funcionamiento potencialmente inestable y muy dinámico (Luna Velasco, 2009: 1; Reynoso, 2008; Aldana, 2006). Dado que es interés de esta tesis conocer las condiciones que dan lugar a los intercambios dentro de la red integrada por las barrabravas y de qué manera se sostienen los arreglos en el tiempo, resulta evidente por qué es importante destacar dichas condiciones. En otras palabras, se busca entender, a través de los elementos proporcionados por el análisis de sistemas complejos, cómo la red de acuerdos sostiene en el tiempo, pese a la inestabilidad que le viene dada por sus propiedades formales.
Una forma de observar los mecanismos que propician un funcionamiento exitoso en estas estructuras, es atendiendo a los problemas que surgen en la interacción y comunicación a partir del contacto que se establece entre actores heterogéneos, y en particular las formas de sortearlos (Luna y Velasco, 2009). En este sentido, se abre un camino analítico en el que será importante observar cómo se establecen y mantienen los enlaces entre segmentos heterogéneos. La mirada sobre dichas interconexiones busca resaltar la importancia de aquellos actores que se ubican en un lugar de intermediación. La literatura disponible declara de particular importancia funcional de esta condición topográfica. La ubicación otorga la posibilidad de hacer fluir o cerrar los canales de información. El capital social deriva de la capacidad de favorecer o no la circulación de información novedosa entre unos y otros, y por medio de ello viabilizar u obstaculizar beneficios para uno y otro sector de la red. En ellos radica la posibilidad de aprovechar sus propias relaciones para maximizar el funcionamiento de la red en su beneficio. De modo que la posición de mayor valor estratégico dentro de la red está representada por estos intermediarios (brokers) quienes devienen en los
13 Los análisis morfológicos están dirigidos a resaltar las propiedades topológicas formales de la red, a través del estudio de distribución y conectividad de sus nodos.
56
personajes con mayor poder y capital social dentro de la misma (Burt, 2001). Este último, entendido como una función de la ubicación estratégica de ciertos actores dentro de la red (Burt, 2001; Granovetter, 1973; Portes, 1999).
Ahora bien, la mayor parte de estudios sobre redes sociales ha estado dedicado a examinar las ventajas que emergen de la pertenencia a ellas, sean de índole individual (Burt, 1992; Portes, 1998; Granovetter) o colectivo (Coleman, 1990; Putnam, 1995; Fukuyama, 1997, Atria, 2003). Se afirma que las redes son fuente de capital social, aunque éste no siempre sea concebido de manera unívoca. Aquí se considerarán los enfoques que resaltan el incremento de beneficios individuales en las redes, y donde el capital social se piensa en términos instrumentales. Desde este punto de vista, queda asociado a ventajas personales derivadas de la posición que el individuo ocupa en las redes. Los individuos incrementan su capital social a partir de disponer de más y mejor información socialmente relevante gracias a la cantidad y calidad de sus conexiones. Por ello se afirma que se trata de una función de la ubicación estratégica de los actores dentro de la estructura de la red (concebida como red abierta y heterogénea). Las mejores oportunidades individuales serán el resultado de la capacidad del sujeto para manejar la información no redundante, a la que tendrá acceso gracias a la heterogeneidad de sus relaciones (Burt, 1992;
Granovetter, 1973; Baker, 1990).14
En la mayor parte de los casos, los estudios sobre redes ponen el énfasis en el logro de mejoras, en diversos aspectos de la vida para quienes las integran.
Asimismo, la flexibilidad de las redes frente a otro tipo de estructuras organizativas fijas es otro rasgo que suele celebrarse. Sin embargo, no todas las redes movilizan recursos asociativos de manera positiva, ni representan modelos
14 Otros autores asocian el capital social a los beneficios colectivos derivados de la existencia de redes cerradas. Para ellos el capital social se vincula a las habilidades, las normas y los valores compartidos por los miembros de una comunidad que facilitan la cooperación y coordinación de acciones para acceder a beneficios mutuos. De acuerdo a estas perspectivas, la existencia de redes, incrementa la capacidad de movilizar en forma productiva y en beneficio del conjunto, los recursos asociativos que radican en ellas, tales como normas compartidas, reciprocidad, cooperación en redes cerradas, todo lo cual tiende a incrementar la confianza (Putnam, 1994;
Fukuyama, 1996). El concepto capital en esta vertiente constituye una variable que permite explicar por qué algunas comunidades presentan mejores niveles de bienestar general, así como de progreso económico.
57
ejemplares. Para cierto universo de redes no virtuosas se ha desarrollado una vertiente que destaca las cualidades funcionales de las redes “oscuras” o
“encubiertas” (Mildward y Raab, 2005; Silva, 2004; Williams, 2001; Velasco, 2010).
Los fenómenos empíricos que ingresan en esta categoría son aquellos que tienen que ver con las redes de la criminalidad organizada, dentro de las cuales se engloban fenómenos tan diversos como pueden ser las redes orientadas por un interés político-ideológico, que se conocen como redes terroristas, o las redes que persiguen la ganancia económica, redes de narcotráfico, contrabando entre otras.
Los fines y en particular los procedimientos llevados a cabo para la obtención de beneficios en la red que aquí se estudia, llaman a no perder de vista la cualidad no virtuosa de las redes.
Puede pensarse en una suerte de fenómeno mixto en el que tampoco es posible despreciar algunos aspectos que remiten a un formato clientelar, sobre todo si se atiende a las condiciones de origen de la red, donde se planteó un claro intercambio de beneficios por apoyo al club entre la dirigencia deportiva y los cgrupos radicalizados de aficionados (ver capítulo 2). Además aun en su funcionamiento actual, existen posiciones jerárquicas que pondrían en tensión los elementos puros del formato asociativo complejo. En primer lugar, dentro de la propia barra: entre el jefe y sus primeras líneas y los subordinados. En segundo lugar, de acuerdo a diversas situaciones dinámicas, algunos actores externos a la barra actúan como “jefes” de forma más o menos estable. En general, cuando se habla de redes clientelares se pone en cuestión la autonomía de los actores y se resalta la relación de subordinación de la clientela respecto al patrón. De este modo, se estaría negando la posibilidad de asimilar el fenómeno al modelo de sistema asociativo complejo. Quizás uno de los elementos que mejor permite discernir el tipo de red que se estudia esté dado por el mecanismo de toma de decisión preponderante. Así, mientras que en los sistemas abiertos la toma de decisiones se realiza mediante la negociación multilateral por la inexistencia de una autoridad formalmente instituida, en las redes ocultas las decisiones tienden a ser unilaterales y finalmente en las clientelares el intercambio de favores por votos agota la instancia decisoria.
58
A continuación se presentan los rasgos del sistema de relaciones clientelares, con la intención de continuar rastreando rasgos coincidentes y divergentes respecto a la barrabrava en red.