Capítulo 4. Investigación documental en torno al tema de la masculinidad
4.3. Representaciones sociales, violencia y masculinidad
La violencia en sus diferentes expresiones, es sin duda uno de los principales factores con los cuales se relaciona directamente a la masculinidad. Siendo este un aspecto que tiende a estar presente en las investigaciones que giran en torno al conocimiento de ésta.
Entender este aspecto, requiere un amplio conocimiento sobre el ambiente en el que los sujetos intervenidos por la masculinidad se desarrollan a lo largo de sus vidas.
Esta situación es abordada por Laia Folguera Cots (2013), quien examina la relación de la violencia con la masculinidad, y hace énfasis en que el ejercicio violento no forzosamente tiene que ser una serie de acciones perjudícales en contra de la mujer, pues la posibilidad de que los sujetos varones lleguen a ser violentados por sus parejas mujeres o dentro de los demás círculos sociales, es un hecho completamente real, que sin duda, puede ser abordado con fines de investigación.
En su tesis doctoral, El varón maltratado: representaciones sociales de la masculinidad dañada (2013), la autora se ocupa de mirar, lo que califica como un tema pionero, en cuestiones a las dinámicas violentas en las que se encuentran los varones españoles.
En torno a las representaciones sociales, la investigación encuentra que lo que podría asumirse como panorama general sobre las ideologías y conductas de los modelos masculinos, los que pueden, según la investigación, estar ligados con conductas relacionadas con la violencia.
31 En este sentido, la agresividad o violencia son aspectos capaces de estar relacionados con las conductas referentes a la masculinidad, sin embargo resulta necesario tener conciencia de que estas cuestiones son fenómenos cambiantes, que la red de significados que los componen tienen la capacidad de modificar y generar afecciones tanto positivas como negativas en hombres y en mujeres, es entonces la masculinidad y sus diferentes expresiones un asunto relacionado con la percepción genérica, mas no con los rasgos fisiológicos que se perciben desde un sexo determinado.
Los procesos formativos en los que los varones se encuentran inmersos y las expresiones de estos, así como los medios por los que los antecedentes de reproducción de la masculinidad en su modelo hegemónico, son un tema del cual se ocupa Verónica Alejandra Lizana Muñoz, en su artículo Representaciones sociales sobre la masculinidad de los/las estudiantes de pedagogía, en los contextos de formación docente actual (2007).
Mediante un estudio cualitativo, la autora elabora un profundo marco de análisis construido mediante el paradigma teórico de las representaciones sociales. La investigación se ocupa de los modelos de objetivación en cuanto a los comportamientos de masculinidad en cinco varones y ocho mujeres de la región metropolitana de Chile.
Entre los hallazgos de la investigación destacan asuntos relacionados con la percepción de la autoestima, sexualidad y la imagen estética del cuerpo que fueron de los principales factores que la investigación encontró a lo largo de su desarrollo metodológico.
Los medios discursivos mediante los que la violencia se vuelve en un fenómeno que adquiere una condición de institucionalidad, es el objeto de estudio de Luis Botello Lonngi, en la tesis doctoral, identidad masculina y violencia de género (2005).
El autor estudió la concepción del conjunto de modelos significativos, que integran las formas discursivas en torno a los actos relacionados con la violencia de
32 género, siendo el principal punto de partida de la investigación “La construcción de los significados de la violencia que los sujetos producen a partir de sus interacciones comunicativas enmarcadas por condiciones sociales y políticas en un contexto cultural determinado” (Botello, 2005: 166).
Se consideró que, “el género pasa un proceso de sociabilización, en cual convergen interpretaciones que favorecen a las formas dominantes y de interacción que otorgan significado a la misma y provoca que se formen posiciones, expectativas y tenciones entre los sujetos involucrados en la relación”
(Botello, 2005: 167).
El machismo es una condición presente en las relaciones sociales, que genera diversas consecuencias negativas tanto a mujeres como a hombres, en muchos sentidos. Este fenómeno, es sin duda complejo, pues puede manifestarse en una incalculable cantidad de comportamientos, actitudes e ideologías.
Los antecedentes de dicha condición, son sin duda, un aspecto que necesita de una profunda reflexión en todas las aristas que puedan integrarlo. La masculinidad hegemónica en los tiempos de la Revolución Mexicana es un tema que estudia Elva Rivera Gómez y María del Rocío Gonzales Ramos en su investigación, El ser hombres: los juegos las riñas y la violencia. La masculinidad hegemónica y el consumo del pulque en Puebla, México 1908-1938.
Según las autoras, el objetivo de la investigación radicó en “presentar la vida cotidiana, los actos de violencia registrados en las cantinas de pulque y el impacto e influencia en la ciudad de Puebla, México, durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, cuando el país se debatía entre el fin del Porfiriato, la Revolución y el proyecto modernizador capitalista” (Rivera y Gonzales, 2011: 25)
Otros aspectos que el estudio abarca son las relaciones de género en los espacios cotidianos y de consumo del pulque, así como la posible relación que puede existir al ingerir esta bebida en espacios públicos y las implicaciones que esto tenía con los actos violentos que se suscitaban.
33 La reflexión explica que los espacios tienden a ser medios en donde los procesos de interacción logran hacer que la transmisión de redes significativas en específico, puedan expresarse y respondan a una necesidad latente y colectiva, la cual en este caso respondía a la normatividad de la masculinidad hegemónica de la época, siendo el consumo de pulque y la embriaguez un medio idóneo para la reafirmación de ésta.