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Respuesta a la epidemia por el Servicio Regional de Salud VI

Dr. Bolívar Matos1*

La Dirección Regional de Salud VI, está compuesta por tres provincias: Azua, San Juan y Elías Piña, con una población aproximada de 559616 habitantes. Cuenta con dos hospitales regionales, un hospital provincial, nueve hospitales municipales y 121 Centros de Atención Primaria.

A partir de la alerta de cólera en el vecino país de Haití en octubre del 2010, el Ministro de Salud Pública tomó medida de prevención en las regiones fronterizas del país para el control epidemiológico. El Servicio Regional de Salud VI, acogió la disposición del Ministerio de Salud e inició acciones de trabajo con la Dirección de Redes de Salud de los Servicios Regionales, Saneamiento Ambiental, OPS, la Dirección Provincial de Salud, la Gerencia de Áreas y Directorio de Hospitales, la Cruz Roja y las Fuerzas Armadas priorizando la provincia de Elías Piña. El primer desafío era contar con los insumos necesarios.

Entre las actividades iniciales realizadas encontramos la de cruzar la frontera y visitar a nuestra colegas de Haití, llevándole insumos de los que nosotros habíamos recibido con la finalidad de que si aparecían casos en esa región fueran tratados de inmediato. Contamos con buenas relaciones de amistad y trabajo de cooperación con el MSPP de Haití. Debíamos de poner especial atención al mercado binacional entre Haití y República Dominicana, para tomar medidas de prevención sin que se afectara el comercio entre ambos países. Así conseguimos habilitar un lugar contiguo a la zona del mercado para instalar lavamanos y letrinas. Otra línea de trabajo fue la capacitación permanente al personal de salud, recibiendo para este fin el apoyo de REDES y de la OPS.

La Dirección Regional comenzó a intervenir en todos los hospitales tanto provinciales como regionales y municipales con la finalidad de acondicionar áreas para atender a los casos de cólera, siguiendo las normas de protocolo y de bioseguridad.

Una de las primeras medidas adoptadas fue colocar una solución endovenosa a todo paciente que llegaba con enfermedad diarreica aguda. Sin embargo notamos que si se seguía con ese procedimiento los insumos que estábamos recibiendo del Ministerio no iban a ser suficientes.

Fue necesario designar en el servicio de emergencia a un médico para que indicara el esquema de tratamiento a seguir según la guía oficial. Cuando los pacientes eran dados de alta del hospital se

* Gerente del Servicio Regional de Salud VI, Ministerio de Salud Pública.

hacia una comunicación al primer nivel de atención para que el coordinador de zona junto con los promotores de salud, pudieran realizar el seguimiento a esos pacientes

Una de las lecciones aprendidas fue la de valorar bien las condiciones de alta, ya que en los primeros días el reingreso de los pacientes a las unidades de cólera fue significativamente elevado.

Fue necesario indicar que para ser dado alta un paciente de la UTC tenía que ser evaluado junto al epidemiólogo o con el director del hospital.

Una estrategia fue que cuando los pacientes llegaban a las Unidades de Atención Primaria (UNAP), debían ser tratados allí mismo, así se hizo en la Unidad del Coco del Municipio de Bohechio, donde se trataron más de 80 casos con los médicos pasantes.

El 25 de diciembre se presentó un pequeño brote en la provincia de Azua y a las ocho de la mañana, el Ministro estaba en Villalpando en una de las unidades de atención primaria compartiendo las inquietudes del manejo de esos pacientes en el primer nivel y las medidas que teníamos que tomar.

También podemos resaltar el apoyo que tuvimos de la Dirección de Salud Ambiental (DIGESA) y de la Cruz Roja, ya que el principal problema en nuestra zona fue la contaminación de las norias, de los ríos y de los acueductos comunitarios de la provincia San Juan. En Elías Piña tenemos 30 acueductos comunitarios que no recibían tratamiento continuo de clorificación. Se instalaron entonces unidades para el manejo la clorificación de agua en la provincia de Elías Piña y además donde había norias se colocaron bombas de succión para llevarlas a tinacos que luego se cloraban.

Es importante destacar las intervenciones de prevención a la comunidad que se realizaron conjuntamente con la Dirección Provincial tanto de San Juan, como de Elías Piña y Azua. Allí se realizaron actividades de educación a la población, se distribuyeron materiales educativos sobre el manejo de los pacientes a nivel comunitario.

Destaquemos la experiencia del manejo de pacientes en las cárceles, como ocurrió en la cárcel “Km 15 de Azua”, donde tuvimos unos 60 reclusos afectados. Se instaló una Unidad de Tratamiento de Cólera en la misma cárcel y con médicos del primer nivel de atención manejamos los pacientes sin ser transferidos al hospital de la provincia de Azua.

Las lecciones aprendidas que podemos compartir son: la búsqueda de casos sospechosos involucrando los comités de salud. El tratamiento de los casos sospechosos en el primer nivel de atención. La apertura de Unidades de Tratamiento de Cólera (UTC) en los diferentes establecimientos de salud. El suministro de insumos y material gastable a todos los centros de salud, unidades de atención primaria y hospitales. El seguimiento en las UNAP de los egresos de casos por los médicos y los promotores de salud.

Los directores regionales y los directores provinciales nos encargamos personalmente de supervisar y participar en todas las acciones de preparación y respuesta a la epidemia. Eso incluía manejar la información epidemiológica, registrando y notificando los casos a la Dirección Nacional de Epidemiología (DIGEPI) siguiendo el protocolo de vigilancia epidemiológica

También destacar la participación activa de los directores de hospitales en toda la región, así como la asignación a las unidades del primer nivel de atención a los médicos que por su edad ya no hacían guardias de emergencia en los hospitales. Esto contribuyó a reforzar la atención en las unidades primarias de salud.

Debemos destacar la entrega y la responsabilidad de todo el equipo que trabaja en la dirección regional, las direcciones provinciales y los directores de hospitales, para atender los casos en las UTC y el seguimiento en la comunidad. Consideremos que todo paciente con cólera que llegue a un establecimiento de salud debe ser atendido de inmediato para salvarle la vida, pues no se justifica que haya fallecimientos si se aplican oportunamente las guías y normas que se han difundido en el país.

Experiencias en la respuesta a la epidemia de