Procesos de simbolización individuales: la construcción del sujeto
2.5. Sujeto empoderado con lenguaje
Durante el presente capítulo se ha insistido en la necesidad que lo sujetos elaboren los procesos de simbolización necesarios para lograr la autonomía, como parte del proceso de individuación que se logra en las culturas de todos los grupos sociales. Para ello es importante entender la constitución del sujeto a partir del discurso hegemónico articulado a partir de los diversos discursos que atraviesan al sujeto, producto de la interacción con aquellos integrantes de su grupo social a quienes les otorga jerarquía por poseer atributos especiales para expresar poder.
Apreciado así, es relevante evidenciar que la primera interacción e interrelación establecida posterior al nacimiento es con la madre, relación a la que se presenta en desventaja, si se consideran sus grandes necesidades y en la que está a la disposición de los valores culturales que le comparten. No obstante, mediante el
proceso de castración elaborado a partir de la construcción de la imagen simbólica del padre, el sujeto encuentra posibilidades de la adopción de las prácticas culturales de una manera particular y especifica que provoca su individualidad dentro del grupo social; pero sin abandonar las relaciones establecidas con las figuras simbólicas de la madre, identificada como la proveedora de alimentos, protección y afecto, además de la del padre con la función de establecer los límites de sus acciones para desarrollar las diferentes prácticas del grupo social en el que intervenga.
Sin embargo, es importante mencionar que como construcción simbólica el proceso se produce de manera recurrente, con niveles diferentes de intensidad en los diferentes sujetos; para ello desafían a la autoridad representada por la imagen del padre, des-bordando los límites establecidos mediante la transgresión; por lo que se ven obligados a padecer la recriminación y castigos de la autoridad simbólica, que los obliga a refugiarse en la imagen de la madre en busca de protección de afecto y protección; proceso en el cual los sujetos son acogidos con el correspondiente pago de expresar el desarrollo de la culpa a través de la confesión del arrepentimiento.
Por lo anterior para ganar autonomía es necesario que los sujetos logren canalizar la energía psíquica, mediante la represión ocasionada durante el proceso educativo, para desarrollar prácticas culturales socialmente valoradas que le permiten asumir una identidad cultural y la aceptación de su grupo social, asumiendo que el sujeto en acción es la máxima expresión del poder, al superar los estados de prepotencia y potencia. Sin embargo es importante señalar que el sujeto expresa y se asume con mayor poder en la medida que puede otorgarle a las prácticas culturales su sello personal, propiciando su constante transformación;
lo cual es fortalecido conforme el sujeto interviene en las relaciones de poder con las hegemonías de su grupo social, al instaurar innovaciones de las prácticas cotidianas y encontrar adeptos que lo acompañen en las aventuras de la transgresión. Este proceso es favorecido si se consideran que los sujetos se
encuentrn en la oportunidad de un proceso de liberación constante, en el que siempre es posible encontrar con quienes instaurar la trasgresión.
…yo siento que soy en una clase que me sale bien…cuando entro en interacción con las personas…cuando siento que algo les estoy respondiendo, cuando ellos me regresan imagen de que…que clase tan chingona…yo sé que aquí hay retos…pero estamos hablando de que a ti hace sentirte como…exitoso…pues eso de fraguar tus rituales y que te salgan y que te acompañen…que haya como creyentes a tu alrededor, ese es todo… (Entrevistado 4).
En el proceso de constitución del sujeto y su constante liberación a través de la expresión del poder mediante la acción, el lenguaje juega un papel de suma trascendencia. Para ello, es necesario explicitar que cuando se inicia el proceso educativo, la estructura social está organizada mediante prácticas culturales, las cuales son nombradas, significadas y orientadas en y con ciertos sentidos, independientemente de él. Lo anterior origina que el sujeto incursione en una ruta epistemológica donde se valoran las cuestiones deductivas sin importar que las incursiones a las prácticas sociales se inicien mediante un proceso inductivo; es decir, el sujeto se ve obligado a realizar prácticas culturales que le son impuestas mediante acciones determinadas, además de aceptar las propuestas de cómo son nombradas por la madre y el grupo social. No obstante, con el proceso de castración y el desafío de la transgresión de los límites instaurados por la imagen simbólica del padre, aparece la opción de una ruta epistemológica inductiva, la cual estaría centrada en que a través de la instauración de innovaciones de las prácticas culturales y mediante la re-nominación o nominación distinta, se participe de forma activa en la estructuración social; por medio de propuestas de significación y otorgación de sentido a la experiencia del grupo social, que permita luchar por la hegemonía mediante su influencia en la determinación de la versión que valora las prácticas.
No obstante si se recupera la idea de la constante relación de los sujetos entre la transgresión de los límites simbólicos y la demanda de protección y afecto, puede aseverarse la construcción de los sujetos mediante una epistemología dialéctica en la cual existe una permanente tensión entre la adopción de las prácticas culturales como son propuestas y nombradas por el discurso hegemónico, con la
necesidad de los sujetos de construir su individualidad, mediante la incorporación de las prácticas propuestas con un sello personal y re-significarlas tomando la oportunidad de nombrarlas y/o renombrarlas. Aunque es necesario aclarar que las interacciones y relaciones sociales mediante las cuales se construyen las imágenes simbólicas de la madre y el padre, propician que ciertos sujetos manifiesten inclinaciones tendientes a cualquiera de las primeras rutas epistemológicas planteadas; las cuales generan los conflictos sociales entre los sujetos de cualquier grupo social, en este caso los actores educativos de las preparatorias, entre las posibilidades de conservar o transformar las prácticas sociales hegemónicas, lo cual se ve reflejado en las actitudes manifestadas para determinar las posturas ante la reforma.
…que nunca lo verías como modelo…entonces yo así lo veo…no creo en la reforma…además pienso que es una moda sexenal y por eso no le tengo tanto apasionamiento…
…veo a la reforma con buenos ojos, pues te propone cosas importantes como el trabajo, colaborativo…ahora los muchachos te piden el material para que ellos lo interpreten… (Entrevistado 9).
Como consecuencia de adoptar el lenguaje como trascendente en la constitución del sujeto mediante las oportunidades de nombrar-se a sí mismo y las acciones de sus experiencias, es necesario poner atención en los procesos que recuperan los sujetos para explicitar su identidad, mediante el lenguaje convencional al evidenciar la significaciones y sentidos que otorga a sus acciones, interacciones y relaciones sociales.
Para ello es necesario mencionar que la construcción de los enunciados que expresan los juicios de los sujetos, que utilizan para valorar las prácticas culturales propias y ajenas, necesitan someterse a un ejercicio de fundamentación; con la finalidad de intervenir de manera más eficiente en la lucha de poder, siempre presente en las relaciones sociales, para establecer hegemónica de la identidad cultural e individual.
El ejercicio de fundamentación de los juicios radica en responder a dos criterios que resultan relevantes en la negociación con otras posturas, a saber, la veracidad
y la validez. Para alcanzar la veracidad de la fundamentación de los juicios, los esfuerzos se concentran en recolectar, sistematizar y mostrar evidencias de los resultados de las experiencias de los sujetos para obstaculizar u favorecer ciertas prácticas culturales, lo cual intenta demostrar que la producción discursiva es coherente y congruente entre las representaciones lingüísticas utilizadas y los objetos, fenómenos, hechos y procesos representados.
…el meterse algunos de ellos a la cuestión de los programas…que ha ido en aumento…de decir bueno en los programas de primero…eso sí me gustó porque vimos que si había gente que se había implicado y que si estaba interesada en que esto caminara y avanzara… (Entrevistado 1).
Un día llegó un maestro que ya le tocaba su clase y vio que los alumnos estaban trabajando y pensó que estaba el maestro…después de esperar un rato entro y se llevó la sorpresa que los alumnos estaban trabajando y eso es fruto de la reforma…
(Entrevistado 9).
Sin embargo, si se considera la imposibilidad de los seres humanos para construir y consensar de forma definitiva un lenguaje objetivo que dé cuenta de la realidad social, surge la necesidad de otorgar validez a los juicios enunciados; proceso que consiste en reclutar testigos para avalar la veracidad de las representaciones lingüísticas propuestas. Con el referente anterior, puede manifestarse que se aprecian diferentes caminos, que utilizan los sujetos, para fundamentar los juicios que les permite posicionarse de diferentes maneras ante la lucha de poder establecida para construir la versión hegemónica; de tal manera que existen diferentes inclinaciones por enfatizar la recuperación de evidencias, el reclutamiento de testigos o, bien, por establecer un equilibrio entre ambas posibilidades la cual está mediada por la influencias de los contextos sociales en los que se desarrolle la negociación.
Aunque una aclaración es importante, con referencia a la fundamentación de los juicios con testigos, toda vez que puede tener, a la vez, tres orientaciones; por un lado se recuperan a aquellos integrantes del grupo social que comparten las experiencias en las prácticas culturales desarrolladas y que comparten o aceptan los sentidos y significados que se le otorgan; mientras por otro, la recuperación de testigos se centra en sujetos o personajes que son considerados como figuras de
autoridad por el grupo social en que se interactúa; es importante manifestar que en la recuperación de las figuras de autoridad como testigos, se pone en juego los sentidos y significados construidos de la imagen simbólica del padre, la cual propicia la aceptación o rechazo de la validez de los juicios. Finalmente la tercera opción de la fundamentación de los juicios estaría en establecer un equilibrio entre el reclutamiento de testigos que compartieron las experiencias y quienes representan figuras de autoridad.
Con lo planteado hasta aquí, se propone una interpretación de las diferentes posturas adoptadas por los actores educativos de las preparatorias de la estada ante los planteamientos de la RIEMS y las actividades de su implementación en el subsistema. En primer lugar se aborda las actitudes de aceptación manifestadas por los actores educativos, proponiendo explicarlo a partir de la constitución de una imagen fuerte del padre simbólico que establece límites fuertes y enérgicos, con las consecuentes consecuencias sin son transgredidos; la cual es acompañada de una imagen materna que garantiza el afecto y protección, si los sujetos manifiestan disposición a establecer sus acciones dentro de los límites establecidos por la imagen paterna. Lo cual origina que los sujetos tiendan a fundamentar sus juicios para que muestren a la madre que están adoptando las prácticas propuestas; aunque este escenario es propicio para la transformación de los sujetos mediante la implantación de prácticas instituyentes perversas, donde se seleccionan las evidencias y testigos de manera tendenciosa para engañar al Otro del cumplimiento de la norma.
…yo fui director de la escuela donde empecé del 88 al 90, eso significa mucho porque hicimos un trabajo que marco mucho a la institución porque dejamos escuelas…
dejamos huella y por eso todos los compañeros de mi escuela me tienen un aprecio…
muy significativo…porque hicimos lo que se necesitaba hacer y logramos que el personal docente se unificara en un proyecto… (Entrevistado 3).
En segundo término se presentan las actitudes de rechazo frente a la reforma, ocasionadas por una imagen del padre simbólico, igual de fuerte que en el caso anterior, con límites enérgicos pero difusos, además de la poca claridad existente en las consecuencias de transgredir las normas establecidas a partir de los límites establecidos, los cuales varían de acuerdo a las circunstancias particulares de
procesos específicos. Este proceso se acompaña de la imagen materna que promete protección y afecto a cambio de prácticas culturales contenidas dentro de los límites simbólicos establecidos; lo cual genera diversidad de prácticas culturales que dificultan articulaciones identitarias valoradas por los sujetos y su contexto social, generando que los sujetos fundamenten sus juicios con evidencias y testigos, elegidos de manera tendenciosa, para tratar de demostrar que la responsabilidad de no cumplir con las normas es producto de los difusos límites que oferta el padre. Esto se ve reflejado cuando los actores de las preparatorias manifestaban actitudes de agresión o de simulación para posicionarse frente a los actores que veían como representantes de la reforma que proponían las acciones para implementarla, con la finalidad de conseguir el afecto y protección de la madre representada por la institución.
…en México nunca pasa nada…sabes…porque la mayoría de maestros son farsantes, simuladores, no va a pasar nada…cuando llegan los curso es un pretexto para no hacer nada, es libre…
…hay un grupito ahí, y que le hicieron ver al pobre director que mandamos a volar…ya nos había hartado…hasta ahorita no se da cuenta o no encuentra que paso…la gente que sabe esta de este lado con nosotros, la gente que trabaja,…y de aquel lado hay una bola de bandidos, empezando por la directora que no da un (Entrevistado 7).
Finalmente una actitud dialógica frente a la reforma, propiciada por una imagen simbólica fuerte del padre en constante configuración conforme desarrolla mayores atributos, con límites fuertes y enérgicos, pero con posibilidades de equivocarse y rectificar; lo que permite el establecimiento de consecuencias claras de la transgresión de los límites, pero con posibilidades de negociación para apreciar los obstáculos y posibilidades en el desarrollo de las capacidades de los sujetos y el beneficio social de las transformaciones originadas por la transgresión.
La cual es acompañada por una imagen materna que ofrece de forma clara la protección y el afecto necesario a los sujetos de acuerdo a si las prácticas culturales se ubican dentro o fuera de las normas establecidas por los límites simbólicos del padre, pero que necesariamente permite la expresión de los sujetos mediante discursos instituyentes valorados socialmente. Esta interpretación permite explicar el fortalecimiento de una identidad, si se considera que los sujetos
se encuentran en un constante empoderamiento mediante la emisión de juicios de forma equilibrada con evidencias y testigos, con la finalidad de cubrir los criterios de veracidad y validez que permiten intervenir de manera importante en la lucha por establecer la constitución de la versión hegemónica de la realidad social. Esta condición se descubrió en aquellos docentes que se permitieron conocer los fundamentos de la RIEMS con la finalidad de contrastar las prácticas culturales de su cotidianidad y adoptar una postura personal, que fundamentaba recuperando elementos de su práctica educativa y los propuestos por la reforma.
Un elemento final que se propone para la interpretación de los procesos de simbolización de los sujetos, es la recuperación de los arquetipos en la construcción de los sujetos; los cuales para los fines de esta investigación se consideran como aquellas imágenes simbólicas que constituyen el inconsciente colectivo de los seres humanos y que son comunes independientemente de las diferencias culturales entre los grupos sociales presentes en el planeta.
En primer término se recuperan dos arquetipos estructurales, de depredador y recolector, si se considera que la construcción cultural de los seres humanos, necesariamente tiene una base biológica del hombre como especie con características naturales específicas. Los cuales conviven con diferentes tendencias en las diferentes culturas, de acuerdo a la biodiversidad presente en las regiones ecológicas en que se desarrollaron; lo cual obligó a los integrantes de estos grupos sociales, basar su alimentación en la caza de animales y la recolección de frutos, lo que a la vez dio origen al desarrollo cultural basado en la construcción de conocimientos y tecnologías específicas.
Estos arquetipos permiten entender las constituciones identitarias de los actores de las preparatorias, cuando manifiestan las posturas ante la RIEMS; así puede apreciarse en las actitudes de rechazo de forma violenta los resabios del arquetipo de depredador que intentan destruir a las posturas contrarias para alimentar y hacer subsistir las prácticas culturales propias; mientras que en las posturas de aceptación o de rechazo mediante la simulación, se perciben posturas que se expresan como presas que constituye la parte complementaria de la identidad del
depredador; donde la presa trata de exponer simbólicamente la conveniencia de ser conservado con vida, al garantizar alimentación por tiempos indefinidos.
Finalmente las actitudes dialógicas manifestadas por los actores educativos estarían en función de la recuperación de forma equilibrada de los arquetipos, donde mediante la asunción dialéctica de depredador y de presa construye las oportunidades de dialogo con posturas antagónicas cuando el peligro de ser parte de la cadena alimenticia es percibida en ambas partes; además que la adopción del rol de recolector, permite construir una perspectiva que se enriquece de la relación con los otros en los contextos extraños y de origen, asumiendo que no es necesario la extinción de los integrantes de posturas contrarias para aprovechar los frutos que representan alimentación para las propias.
Otro arquetipo estructural por su aparición en las diferentes culturas y trascendente para explicar la constitución de los sujetos en contextos plurales es el mito del héroe. El cual se conforma de la superación de tres etapas, necesarias para lograr el proceso de individuación, que permite construir la autonomía en diversos contextos culturales. La primera, denominada nacimiento divino, consiste en una metáfora que radica en que el sujeto asume que sus progenitores son personas que tienen una jerarquía social importante en el grupo al que pertenece y que además esa jerarquía la obtuvieron méritos propios de acuerdo a su desempeño en las prácticas culturales y la transformación de ellas.
Representaciones simbólicas que aparecen en los testimonios de los actores de las preparatorias cuando de manera frecuente refieren como figuras de identificación a sus padres, docentes y personajes importantes, además de destacar su formación académica consideradas de prestigio.
La realización de la hazaña, constituye la segunda etapa del mito de héroe, la cual destaca de los sujetos, la realización de manera independiente, de aquellas actividades consideradas en las prácticas culturales de mayor valor para el colectivo del grupo social al que pertenece. Lo cual es referido por los sujetos entrevistados mediante la expresión de logros en diferentes ámbitos de su vida,
que constituyeron retos a vencer y fueron establecidos por aquellas personas que le otorgaban la imagen de autoridad.
Finalmente, para concluir con el proceso de individuación y liberación de los sujetos, el mito del héroe considera el encuentro del tesoro perdido como la tercera etapa, la cual se constituye cuando los sujetos lograr encontrar formas propias de realizar las prácticas culturales del grupo social al que pertenecen e instaurar prácticas culturales que transforman lo establecido, ingresando a las jerarquías de la lucha por el poder para establecer la hegemonía en el grupo social. Lo cual es referido por pocos de los entrevistados.
El arquetipo del mito del héroe es de utilidad si se considera que los sujetos contemporáneos cada vez tienen mayores oportunidades de participación en contextos diversos con valores y prácticas culturales distintas; donde necesariamente se ven a obligados a experimentar las etapas del mito del héroe, si se pretende ser aceptado, involucrarse en las acciones e interacciones y participar en luchas por el poder para la reconfiguración social. Esta condición también permite una interpretación de las posturas de los docentes ante la reforma, donde la primera etapa se asume mediante aquellos actores que refieren haber tenido una formación profesional importante la cual complementaron con procesos formativos adicionales relacionados con la educación y la docencia en general, y en el modelo curricular para desarrollar competencias, de forma particular.
…haber terminado la prepa… …la carrera de ingeniero civil…y…haber hecho una maestría en educación… …después de haber pensado en que no iba a pasar de un simple campesino o un chofer cuando mucho, lo considero un éxito… (Entrevistado 9).
La segunda etapa es justificada por algunos de los actores con la manifestación de los logros obtenidos en la formación de sus alumnos a partir de las transformaciones propias producto de los procesos formativos en los que se involucra. Aunque en este rubro se descubre una inclinación de algunos actores educativos a reclamar las hazañas realizadas en contextos extraños a los procesos formales de educación y docencia, para que se les reconozca como