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Trabajar lo expropiado es liberar el trabajo

2.4 Revolución y trabajo

2.4.1 Trabajar lo expropiado es liberar el trabajo

La idea de revolución que concibe Ricardo Flores Magón se da a través de un procedimiento que tiene que ver con dos elementos fundamentales: por un lado, está la liberación de la tierra por medio de la expropiación; y, por otro, se tiene la expropiación de los utensilios para trabajarla, es decir, la expropiación de todo aquello que se produce a través del trabajo. En líneas generales y a grandes rasgos, se pretende tomar la tierra, liberar el salario, el trabajo y formular nuevos procedimientos para satisfacer las necesidades que van teniendo las poblaciones. En esto consiste la revolución planteada desde el anarquismo propuesta por Ricardo Flores Magón para el México de este periodo.

Hasta el día de hoy se denomina indiscriminadamente cualquier acción violenta revolución, por ello, cabe puntualizar que esa categoría entendida en los parámetros de los anarquistas mexicanos, o por lo menos para el anarcomagonismo,132 fue defendida y diseñada en los frentes antes

131 Ricardo Flores Magón, “Las huelgas”, Regeneración, no. 73, 1912, p. 3. Véase el documento en el Archivo Magón en la siguiente página: <http://archivomagon.net/wp-content/uploads/e4n73.pdf> [Última consulta: 30/04/2018].

132 El concepto de anarcomagonismo es retomado del historiador Eduardo Blanquel y forma parte de un vocabulario revolucionario y rebelde, pero sobre todo combativo, fraternal, cosmopolita que intenta definir un método de lucha particular con objetivos generales muy específicos, a saber, el acceso a todo lo producido por la sociedad, la liberación de la propiedad privada y liberación del trabajo (Eduardo Blanquel, op. cit., 1964, pp. 394–427).

mencionados: recuperar la tierra, los utensilios de trabajo y trabajar organizada y libremente.

Así que dentro de la Revolución mexicana133 la lucha era pensada, por parte de los anarquistas de la Junta del Partido Liberal Mexicano, como una revuelta armada que organiza y expropia tanto la tierra, la fábrica y las mercancías, como los productos, servicios, armas y herramientas con la finalidad de generar espacios libres.

Ricardo Flores Magón y la Junta del Partido Liberal Mexicano, a partir de los años de 1911 tienen una sorprendente claridad de hacia dónde debe de ir la revolución, señala que, desde ese año, los

Primeros actos de expropiación han sido coronados por el más risueño de los éxitos; pero no hay que limitarse a tomar tan sólo posesión de la tierra y de los implementos de agricultura: hay que tomar resueltamente posesión de todas las industrias por los trabajadores de las mismas, consiguiéndose de esa manera que las tierras, las minas, las fábricas, los talleres, las fundaciones, los carros, los ferrocarriles, los barcos, los almacenes de todo género y las casas queden en poder de todos y cada uno de los habitantes de México.134

Así, a partir de la radicalización de las posturas filosóficas y políticas, las expropiaciones se plantearon como un proceso con el cual se lograba enfrentar los ejercicios de poder; con esta acción directa se enfrentaba al Estado y al capitalismo, así que estas expropiaciones eran pensadas para contrarrestar el modo de producción capitalista y desaparecer el gobierno estatal, este es el objetivo de la revolución magonista.

133 Eduardo Blanquel, “Esquema de una periodización de la historia política del México contemporáneo” en, Ricardo Flores Magón y la revolución mexicana, y otros ensayos históricos, El Colegio de México, México, 2008, p. 169.

134 Ricardo Flores Magón, “Manifiesto del 23 de septiembre de 1911”, Regeneración, no. 56, 1911, p. 1.

Véase el documento en el Archivo Magón en la siguiente página: <http://archivomagon.net/wp- content/uploads/e4n56.pdf> [Última consulta: 30/04/2018].

En este sentido, Ricardo Flores Magón, nos indica que si el objetivo es la formación de un individuo que logre trabajar en beneficio propio, integrando siempre el beneficio social y no sólo económico, es con la intensión de posibilitar una relación con la sociedad en formas distintas, lejos del capital y sus dinámicas. En palabras de este anarquista:

Después de siete años de cambios de presidentes y de camarillas son muchos los que ahora se dan cuenta de que el gobierno es malo, ya sea que se encuentre Pedro o Juan en el poder, y este convencimiento, adquirido en la dura escuela de la experiencia, aporta a nuestras filas nuevos y decididos partidarios del ideal anarquista, con lo que se acerca el día de la verdadera libertad, la que se basa en la independencia económica del individuo. Esto es, en la facultad de procurarse cada quien el sustento por medio de su trabajo, sin necesidad de depender de un amo.135

Así, podemos ver que la comprensión de parte de Ricardo Flores Magón de la función del trabajo es una forma muy distinta a la mera domesticación servil. Para él, el trabajo debe tender a una actividad libre, donde haya una administración y una economía de las fuerzas de trabajo que no pasen por la explotación. Un trabajo que incide, por decirlo así, de forma directa e íntima entre lo individual y lo colectivo.

La propuesta dirigida por Ricardo Flores Magón fue terminar con la función del trabajo que se entendía como un servicio forzoso por deudas,136 para dar pie a la abolición tanto de las deudas provocadas por los empleadores como del salario que pudiera desprenderse de la actividad llamada trabajo, con la finalidad de hacer posible que esta función permitiera una actividad libre, colectiva y agradable.137 Se trataba de terminar con los

135Idem.

136 John Kenneth Turner, México Bárbaro, Leyenda, México, 2015, p. 14.

137 Gonzálo Aguirre, Antología de Ricardo Flores Magón, UNAM, México, 1993, p. 35.

procesos obligatorios, provechosos y exclusivos de la producción capitalista.

Esta propuesta provocó la incomodidad de las clases que ejercían el poder. El gobierno de Venustiano Carranza llegó al punto de decretar pena de muerte contra todos aquellos que se dedicaran a sobresaltar el ánimo de los trabajadores. Muerte a todos aquellos que sobrepasaran los pedimentos de aumento de sueldo y disminución de los horarios laborales. Muerte a aquellos que, como los anarquistas de la junta organizadora, apelaran por el disfrute libre e incondicional de las mercancías, servicios y productos que los trabajadores realizan.

Basta con recordar el caso de Ernesto H. Velasco, quien fue detenido y acusado de traidor a la patria y cómplice de rebelión en agosto de 1916.

Fue sentenciado a muerte por fusilamiento, por organizar y participar en la huelga de los electricistas, sometido a una especie de juego psicológico donde al final de cuentas fue exonerado de los cargos que se le imputaban.138