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15 de febrero de 1959 - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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15 de febrero de 1959

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NAVIDAD

<¡ En qué forma celebra el pueblo norteame- ricano las fiestas de Navidad ? ¿ Perciben los empleados con este motivo pagas extraordi- narias?—Augusto Ruizj Zaragoza.

R.Las Navidades se celebran en Estados Unidos de la manera tradicional en todo el mundo cristiano. Es una fiesta hogareña, es- pecialmente encantadora para los niños, que, como hasta cierto punto los mayores, reciben regalos de Santa Claus (San Nicolás) en ese día. Se cantan villancicos, se celebra la comi- da de (Navidad (el 25 de diciembre, no en la noche del 24), se reúnen las familias... No existe diferencia esencial con las festividades navideñas en España.

En Norteamérica no existe oficialmente la costumbre de la paga extraordinaria en Na- vidad ni en ninguna otra fecha del año, pero algunas empresas conceden bonificaciones ex- traordinarias a sus empleados.

NACIONALIDAD

Si Bell, el ilustre inventor del teléfono, na- ció en Edimburgo (Escocia), ¿ cómo le inclu- yen entre los norteamericanos?—Juan José Alvarez, Cádiz.

R.Nos llega con frecuencia esta clase de preguntas. La respuesta nos parece clara. Y nos la dan los norteamericanos que, nacidos en lugar distinto de los Estados Unidos, eli- gieron naturalizarse norteamericanos. Todos ellos han dejado constancia, unos implícita y otros explícita, de que se consideraban norte- americanos.

Por citar un ejemplo elegido al azar, otro gran norteamericano nacido en Escocia, John Paul Jones, dijo claramente lo que pensaba sobre el asunto : «El título al que jamás re-

nunciaré es el muy honroso de ciudadano de los Estados Unidos.»

En la actualidad todo extranjero que desea

naturalizarse norteamericano ha de solicitar- lo personalmente. Al firmar este documento, y al jurar más tarde lealtad a los Estados

Unidos, a su Constitución y sus leyes, tal persona expresa de manera indudable que de- sea ser considerado como ciudadano norte- americano. Nos resulta claro que desde ese momento se le debe considerar lo que es : nor- teamericano. Únicamente dejan de serlo los criminales que con su conducta indigna se hacen merecedores de ser castigados con la pérdida de la nacionalidad que les fué con- cedida.

FALLOS CELEBRES

¿ En qué consistieron las querellas entre Marbury y Madison y entre los Cohens y Vir- ginia, que he visto mencionadas en una histo- ria de los Estados Unidos ?—Valentín P. Pei- rot, San Feliú de Codinas (Barcelona).

R.—Se trata de dos dictámenes famosos del Tribunal Supremo de los Estados Unidos que sentaron un precedente.

El presidente John Adams había nombrado a William Marbury juez de paz del distrito de Columbia en 1801. Al ser elegido presiden- te Thomas Jefferson ordenó a su secretario de Estado, James Madison, que no entregara a Marbury su nombramiento, ya redactado, firmado y sellado. Marbury apeló al Tribu- nal Supremo, basándose en una ley del Con- greso que autorizaba al Tribunal a expedir a los funcionarios ejecutivos un mandamiento apremiándoles a cumplir su obligación. Ahora bien, en la Constitución de los Estados Uni- dos no figura el derecho del Tribunal Supre- mo a enviar un mandamiento dentro de los casos de su jurisdicción. El presidente del Tri- bunal, John Marshall, falló, por lo tanto, en contra de Marbury y su dictamen constituye el caso más antiguo en que ese Tribunal pro- clamara la inconstituciónulidad de una ley

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aprobada por el Congreso de la nación. Mar- shall declaró que la sección 13 de la Ley Ju- dicial, por la que se autorizaba al Tribunal a extender tal mandamiento, era contraria a la Constitución y, por consiguiente, nula y sin valor.

La querella de los Cohens contra Virginia tuvo su origen en que los primeros habían vendido billetes de lotería en ese estado, vio- lando una ley del mismo. Lo más trascen- dental en juego era la constitucionalidad de la sección 25 de la Ley Judicial, con arreglo a la cual habían a'pelado los Cohens al Tri- bunal Supremo, así como también la inter- pretación de la undécima enmienda a la Cons- titución, acogiéndose a la cual pretendía Vir- ginia estar exenta de la jurisdicción federal en aquel caso. El Tribunal Supremo falló a favor de Virginia, pero su presidente, John Marshall, contestó con firmeza a los republi- canos de aquel estado, que negaban que los dictámentes de los tribunales estatales estu- vieran sujetos a' revisión por el Tribunal Su- premo. La amplia interpretación del alcance de la jurisdicción del Tribunal, dada por su presidente, se basaba en la doctrina de la su- premacía nacional. Fué un precedente de que el Tribunal podía desentenderse de las leyes de los estados de la Unión si estaban en pug- na con la Constitución nacional. ,

ESTADÍSTICAS RELIGIOSAS

¿Cómo se sabe el número de las personas que profesan las diferentes re-

ligiones p r a c t i c a d a s en los Es- tados Unidos? ¿Lo facilitan las iglesias correspondientes?

¿O tienen que declarar los norteamericanos su religión en algún c u e s t i o n a r i o ? — J u a n Pujol, Villanueva y Geltrú.

R.Las diferentes iglesias existentes en los Estados Uni- dos llevan, desde luego, la cuenta del número de sus afi- liados.

Cada diez años se lleva a cabo un censo nacional en los Estados Unidos, y una de las preguntas incluidas en el cuestionario se refiere a la religión del interesado. No obstante, éste no tiene obli- gación de contestar a tal pre- gunta y se abriga el propósi-

to de suprimir ésta en el próximo censo, que se realizará en 1960.

•i

UN HITO TRASCENDENTAL

i Cuándo y por quién se logró que fuera declarado contrario a la Constitución el sepa- r a r a las razas en las escuelas públicas nor- t e a m e r i c a n a s ? — F e r n a n d o Ron, Madrid.

R.Fué el Tribunal Supremo de los Esta- dos Unidos el que adoptó el 17 de mayo de

1954 tal decisión, considerada por muchos norteamericanos como uno de los hitos más importantes en la historia de su nación.

ESPAÑA MISIONERA

Tengo interés por saber al- gunos detalles sobre la misión de San J u a n de Capistrano, en el llamado Camino Real de California : fecha de funda- ción, quién la fundó y algu- nos detalles de su historia.—

J u a n Repolé, L a Línea de la Concepción.

R.·—La misión a que usted alude fué acaso la más flore- ciente de las 21 que se exten- dían a lo largo de la famosa ruta californiana, de 1.120 ki- lómetros, entre San Diego y

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San Francisco. Fué fundada, como la mayoría de ellas, por el ínclito franciscano español (nacido en Inca', Mallorca) Fray Junípero Se- rra, que celebró la misa inaugural el Día de Todos los Santos, l.° de noviembre de 1776.

Fueron asignados al servicio de dicha misión los padres Pablo Mugártegui y Gregorio Amu- rrio, de clara ascendencia vizcaína.

Un terremoto destruyó el bello conjunto ar- quitectónico que integraba la misión en el año 1812, quedando sólo las ruinas durante mucho tiempo. Hace 50 años se inició una campaña para la restauración de estos bellos y significativos edificios, reedificándose 14 del total de 21, entre ellos el que nos ocupa.

Las alegres campanas de San Juan de Ca- pistrano volvieron a sonar, y siguen sonando hoy, en el limpio cielo de California, alabando el nombre de Dios y Cantando la gloria de España.

PARA UNA PRISA

i H a y algo de cierto en Ja noticia de que se está estudiando en los Estados Unidos un avión capaz de superar los 3.500 kilómetros por hora?—Pablo Serra Hamilton, Madrid.

β.—La fotografía que publicamos en esta pagina, en la que se ve un caballero que pa- rece estar estudiando un sacapuntas de tama- ño de sobremedida, tiene algo que ver con lo que usted desea saber. El citado señor es un técnico del Laboratorio de Vuelos de Apara- tos Reactores Lewis, y lo que examina es un modelo de motor de propulsión a chorro idea- do para impulsar un avión a unos 4.000 kiló- metros por hora, ó sea, unas cuatro veces la velocidad del sonido. Observará usted que

este motor es mucho más corto que los ac- tuales, porque tiene tres filas de aletas de compresor en lugar de las 12 ó 15. Los dos quemadores también pueden ser muy cortos, a base de que se empleen combustibles alta- mente reactivos e inflamables, de gran poten- cia y que no sean hidrocarbonados.

CIENCIA Y LITERATURA

¿ H a b r í a posibilidad de que en algún próxi- mo número de su revista publicaran algún ar- tículo sobre los últimos best-seller literarios y de divulgación científica?—Julia Martínez, Sevilla.

R.Procuramos incluir, siempre que nos es posible, una página dedicada a «novedades de librería» para informar sobre la actualidad literaria norteamericana. Igualmente trata- mos de informar sobre los avances científicos mediante artículos de carácter divulgador.

Con mucho gusto ampliaríamos ambas sec- ciones, pero nuestro espacio es limitado.

«EL HOMBRE ES UN MURO»

Me gustaría saber si el nombre Stonewall Jackson —que llevó el famoso general sudista norteamericano, héroe de la Guerra de Sece- sión— es un apodo, y en tal caso a qué es debido.—Fernando Biarge, Huesca.

R.Se trataba, en efecto, de un apodo que tuvo su origen en la batalla de Bull Run, en Manassas (Virginia). En tal ocasión el gene- ral confederado B. E. Bee, para detener la desmoralización de sus hombres, les gritó : ((¡Mirad a Jackson, ahí, firme como un muro de piedra!» El ejemplo de Jackson contribuyó a la victoria de los confederados en dicha ba- talla. Y desde entonces el general, imperté- rrito, recibió el apodo de Stonewall o «muro de piedra».

Fué herido el día 2 de mayo de 1868 en el curso de la batalla de Chancellorsville por bala disparada desde sus propias filas y murió el día 10 del mismo mes. Los confederados ganaron la batalla, pero el precio de su vic- toria fué demasiado alto, ya que perdieron a su jefe más capaz después de Lee.

A V I S O

Agradecidos a nuestros lectores por las inte- resantes consultas que en gran número nos re- miten p a r a la sección «Pongámonos de Acuer- do», hemos de comunicarles que, debido a la cantidad que tenemos pendientes, les rogamos no nos envíen más h a s t a nuevo aviso.

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M Ú S I C A EN CIFRAS

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L número de personas interesadas direc- t a m e n t e en la música en los Estados Uni- dos es de 35 millones. Nos estamos refi- riendo a la música de concierto. Así que no es de e x t r a ñ a r que de las 2.000 orquestas sin- fónicas que h a y en el m u n d o pertenezcan a los Estados Unidos 1.055. Sin e m b a r g o , en 1920 las orquestas sinfónicas n o r t e a m e r i c a n a s e r a n sólo 100.

E n el año 1957 los norteamericanos se gas- t a r o n en e n t r a d a s p a r a conciertos más dinero del que emplearon en contemplar su deporte nacional : la pelota base. T a m b i é n p a g a r o n más en la adquisición de discos de música de concierto de lo que p a g a r o n por las e n t r a d a s a todos los partidos de pelota base, dato que resulta m u y elocuente.

E n este mismo año de 1957 la cantidad t o t a l del dinero g a s t a d o en la adquisición de e n t r a - das p a r a contemplar los diversos espectáculos deportivos fué de 240.000.000 de dólares. E n contraste con ello, según Variety, el gasto en

e n t r a d a s p a r a conciertos fué de 50.000.000 de dólares ; el de discos de música de concierto, 80.000.000 ; el de tocadiscos de alta fidelidad p a r a la audición de discos, 166.000.000, »y se g a s t a r o n 40.000.000 de dólares en la adquisi- ción de p a r t i t u r a s y ejercicios musicales.

El número de festivales musicales de vera- no en 1957 fué de 158 ; h a y 570 auditorios y salas de concierto en el país ; el 1956 se publi- caron 201 libros sobre música ; la media de representaciones de ópera en los Estados Uni- dos es de siete por d í a ; el número de centros educativos que ofrecen cursos superiores sobre música y enseñanza superior en este campo es de 225. Más de 28.000.000 de n o r t e a m e r i - canos tocan algún instrumento musical, y el importe de las ventas de instrumentos musi- cales fué en 1956 de 423.000.000 de dólares.

De ellos el más popular es el piano, que lo tocan 20 millones de norteamericanos. El se- gundo puesto lo ocupa la g u i t a r r a con c u a t r o millones de adeptos.

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WILSON

el hombre de estado que amó la Paz y la L i b e r f a d

C

UANDO Woodrow Wilson, el vigésimo · octavo Presidente de los Estados Unidos de América, fué a París p a r a exponer desde t a n sonora tribuna al mundo sangrante sus inolvidables Catorce Puntos, las gentes de 30 naciones asoladas y empobrecidas por la guerra y las de todos los demás países del mundo vieron en él al hombre sincero que expresaba con ardor y entusiasmo los deseos de la humanidad entera.

Ningún otro estadista ha logrado nunca el entusiasmo de los humildes de todo el mundo en igual medida que Wilson en aquella coyun- t u r a . Incluso los derrotados alemanes pusie- ron todas sus esperanzas de paz y de justicia en él, hasta el punto que un estadista alemán dijo que si Wilson hubiera determinado que los alemanes merecían un castigo, el pueblo alemán lo hubiera aceptado disciplinadamen- te en la seguridad de que el castigo era justo.

E n Francia, en Italia y en los más apartados confines de la tierra los hombres y las mujeres pusieron todas sus esperanzas en Wilson, que personificaba sus ideas como nadie consiguie- ra hacerlo hasta entonces.

Si recordamos que Wilson pertenecía al par- tido demócrata resultan más impresionantes las palabras que le dedica otro Presidente nor- teamericano, Herbert Hoover, del partido re- publicano :

Los esfuerzos para lograr la paz del mundo

«constituyen el más alto d r a m a de dirección intelectual que hallamos en la Historia. E n todas partes del mundo los hombres creyeron que amanecía una nueva era p a r a la H u m a - nidad. En aquellos días Wilson alcanzó el más alto lugar que un dirigente intelectual y espi- ritual ha alcanzado en el mundo entero, de manera sin precedentes en la Historia».

Si enjuiciamos a Wilson desde un punto de

vista superficial pudiera decirse que fracasó en su labor. Si tenemos en cuenta la vigencia actual de todas sus ideas acerca de cómo de- ben ser las relaciones entre las naciones so- beranas comprenderemos que alcanzó un éxi- to inmenso.

Wilson enfocó su vida por caminos acadé- micos. De joven, catedrático de la Universidad de Princeton, donde combatió con valor casi audaz las tradiciones universitarias prevalen- tes, pasó en pocos años a ser Director o Rector de la misma. E n t r ó en la liza política y a tar- de y se vio Presidente de la nación a los 56 años de edad. Como catedrático primero y co- mo Gobernador de New Jersey luego, se dedicó al estudio de asuntos puramente domésticos.

Pero siempre consideró éstos desde el punto de vista de la justicia y de la libertad. «La nueva Libertad» fué el nombre que recibió su programa político, que buscaba la eliminación de privilegios, la protección del humilde.

Ocupado en estos menesteres de política in- terior se vio sorprendido en la máxima magis- t r a t u r a de la nación por el cataclismo de la primera guerra mundial.

Wilson se dedicó entonces al estudio de los temas internacionales con el tesón y la ace- rada voluntad que le caracterizaban. Y deci- dió que su papel era el de aplicar internacio- nalmente los principios de «nueva libertad»

que habían inspirado su política doméstica.

Enamorado apasionadamente de la paz, co- menzó a preparar la nación p a r a la guerra.

Y ya por aquel entonces comenzó a formular los principios que más t a r d e se harían mun- dialmente famosos : los Catorce Puntos de Wilson.

E n su esencia los catorce puntos dicen que la humanidad ha de aceptar cuatro limitacio- nes a su libertad. H a de aceptar el derecho

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de las naciones a gobernarse a sí mismas ; ha de renunciar a los a r m a m e n t o s ; ha de recono- cer la libertad de los mares ; ha de aceptar la libertad internacional de comercio sin t r a b a s , y, además, ha de establecer una asociación internacional p a r a g a r a n t i z a r la independen- cia política y la integridad territorial de las potencias grandes y pequeñas, sin diferencia de ninguna especie.

F u é este p r o g r a m a mucho más que un pro- g r a m a de negociaciones de paz. F u é , en rea- lidad, un tremendo recurso guerrero, aunque no fuera ésa la intención de su a u t o r , pues las ideas en él contenidas estallaron sobre las na- ciones de E u r o p a y Wilson adquirió a los ojos de los combatientes la n a t u r a l e z a de un cam- peón liberador, que si renovó la fe de los alia- dos, casi rendidos por el largo b a t a l l a r , que- bró indudablemente la moral de sus enemi- gos. Los efectos del discurso en que Wilson anunció su p r o g r a m a tuvieron t a n g r a n alcan- ce que fué uno de los motivos por los que los agresores de la generación siguiente persiguie- r a n t a n enconadamente a quienes escuchaban las radios enemigas.

Cuando acabó la g u e r r a , Wilson se trasladó a P a r í s con sus Catorce P u n t o s , en los que supo condensar i n t u i t i v a m e n t e los anhelos de 30 naciones en g u e r r a . Tuvo allí que habérse- las con tres hombres que no supieron a c e p t a r la sana filosofía que escuchaban : Lloyd Geor- ge, que representaba a Gran B r e t a ñ a ; Cle- menceau, «el Tigre», que a c t u a b a en n o m b r e de F r a n c i a , y Orlando, el ministro italiano.

Mucho fué lo que logró, pues su idea de la Liga de las Naciones prosperó en E u r o p a , aunque p a r a ello tuvo que sacrificar muchos de sus puntos de vista, l o que quizá le costó al mundo la segunda g u e r r a m u n d i a l . Pero en los Estados Unidos no consiguió que ratifica- sen el proyecto de la Liga de las Naciones.

Wilson se lanzó a una intensa c a m p a ñ a de p r o p a g a n d a en su p a t r i a con pasión concen- t r a d a de intelectual y casi de profeta. «Hablo en nombre de los niños ; habló en nombre de la generación venidera)', c l a m a b a . P e r o fué vencido.

Si hoy se menciona el nombre de Wilson en N o r t e a m é r i c a son muchos los que piensan en su derrota en este asunto de la Liga de las Naciones. Y, no o b s t a n t e , es peregrino com- probar que a los 103 años del nacimiento de Wilson oímos e x a c t a m e n t e las mismas ideas que aquel profesor estadista defendió con vi- gor inigualable y que sus opiniones resultan

perfectamente aplicables al mundo contem- p o r á n e o .

E n un folleto publicado por la Fundación Wilson y escrito por P e r r y Laukuff, antiguo funcionario del D e p a r t a m e n t o de E s t a d o , lee- mos lo siguiente : «¿No estamos buscando aún el g r a n objetivo de m a n e r a e x a c t a m e n t e igual a la p r o p u g n a d a por Wilson ? ¿ No es toda la historia subsecuente de nuestros tiempos un ensayo de resolver nuestros problemas de la m a n e r a por él r e c o m e n d a d a ? Su comprensión de los hechos y su fe fueron superiores a las de sus contemporáneos. T r e i n t a y dos años después de su m u e r t e sigue siendo un estadis- t a m u n d i a l cuyos preceptos h a n de servir de p u n t o de a r r a n q u e a cualquier dirigente mo- derno.»

La Liga de las Naciones no fué un éxito.

Pero cuando los estadistas del m u n d o se re- unieron en San Francisco en 1945 p a r a t r a t a r de a r r e g l a r el m u n d o destruido por la g u e r r a , a u n q u e t r a t a r o n de no referirse a la Liga de las Naciones, no cabe d u d a r que los principios que todos defendieron eran los de Woodrow Wilson. Y las Naciones U n i d a s se l e v a n t a r o n sobre los principios del que fué rector' de la Universidad de Princeton, Presidente de los

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Estados Unidos y eximio hombre de estado.

Ya pasados los cien años desde su nacimien- to, los ideales que Wilson defendió —el go- bierno autónomo de las naciones, la seguri- dad colectiva, cierta libertad de comerciar, control de armamentos, acuerdos internacio- nales concluidos abiertamente y sin secretos—

han resultado ser no ideales, sino ideas de muy práctico resultado en política.

Hay quienes juzgan que Wilson fracasó de- bido a sus flaquezas humanas. Es cierto que era de mareada impaciencia intelectual, de temperamento volátil, según algunos amigos que le t r a t a r o n .

Pero no necesita subrayarse, pues es evi- dente, que todos los estadistas europeos con quien él hubo de t r a t a r también tenían sus debilidades de temperamento y sus flaquezas humanas. No parece aventurado decir que Wilson les llevaba la ventaja de su inspiración, que le sirvió incluso en los días más tristes y desesperanzados.

«Como muchos grandes hombres —según pa- labras del doctor Grayson Kirk, rector de la Universidad de Columbia, cuando se celebró el centenario de Wilson— perdió su última batalla, pero no en la guerra, porque su idea- lismo se había trocado en una compulsión im- perativa que le consumía y olvidó que la po- lítica 'también es el arte de lo posible.»

Cortamos aquí este artículo para citar a con- tinuación algunas de las palabras de Woodrow Wilson que mantienen toda su vigencia por-

que expresan principios fundamentales y le- gítimas ambiciones de la humanidad.

Confían de corazón los hombres en nosotros ; sus vidas están en la balanza, y aguardan es- peranzados a que digamos lo que nos propo- nemos hacer. ¿ Sabremos vivir a las alturas que se esperan de nosotros? ¿Quién osará abstenerse de t r a t a r de lograrlo? (1913.)

Los trágicos sucesos que hemos vivido nos han hecho ciudadanos del mundo. No pode- mos volvernos atrás. Nuestra suerte como na- ción está comprometida en ello, lo queramos o no lo queramos. Mas no por eso somos hoy menos americanos que antes. Seremos más americanos si permanecemos fieles a los prin- cipios en que hemos sido criados. No son és- tos los principios de una provincia ni de un continente. Siempre hemos sabido y hemos afirmado que son los principios de la humani- dad liberada. (1918.)

La fuerza de los Estados Unidos no consti- tuye amenaza alguna para cualquier país. J a - más la emplearemos para agredir o p a r a agrandar nuestro territorio ni para ningún fin egoísta. Nace de nuestra libertad y en bene- ficio de la Libertad la usaremos. (1918.)

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L a h e r m a n d a d de la raza h u m a n a no debe seguir ya siendo una frase vacía y simplemen- te bella. H a de adquirir la fuerza de la reali- d a d . Las naciones deben c o m p a r t i r su vida y llevar a cabo una asociación que las asegure contra las agresiones de los a u t ó c r a t a s y de quienes persiguen finalidades egoístas. (1917.)

Nadie puede g a r a n t i z a r la seguridad del m u n d o contra las malas pasiones que a veces se despiertan. Nadie puede asegurar que el mundo no vuelva a embriagarse de sangre. Pe- ro deseo hablar francamente : a u n q u e las pro- babilidades sean precarias, ¿acaso no vale la pena ensayarlo? Si las naciones del m u n d o de hecho y realmente aceptan el Pacto de la Liga de las Naciones y acuerdan poner el arbitraje y la discusión a n t e s que la g u e r r a y relegar la g u e r r a al lugar postrero siempre, yo afirmo que tenemos un buen seguro contra la g u e r r a . (1919.)

Es americano p a t r i o t a el hombre que no es avaro y egoísta de las cosas de que disfruta y que j u n t a s aseguran la libertad h u m a n a y los derechos del h o m b r e . Desea compartirlas con todo el mundo y j a m á s se siente t a n orgu- lloso de la gran bandera que le cobija como cuando percibe que esta enseña significa p a r a los demás el símbolo de esperanza y libertad que es p a r a él. (1914.)

La v e r d a d e r a libertad no consiste en la mera enunciación de los derechos del h o m b r e . Consiste en t r a d u c i r esas declaraciones en he- chos verdaderos. (1914.)

Los m a n d a m i e n t o de la democracia son t a n imperativos como sus privilegios y sus opor- tunidades : son amplios y generosos. (1916.)

P o r eso a m a m o s la democracia : por la im- portancia que da al carácter ; por su tenden- cia a e x a l t a r los fines del h o m b r e corriente a niveles altos de conducta ; por su justo prin- cipio de acuerdo general en asuntos que a t o - dos nos conciernen ; por sus ideales en lo r e - ferente al deber y su sentido de h e r m a n d a d . (1901.)

Las instituciones democráticas nunca están a c a b a d a s . Siempre e s t á n en proceso de ser construidas. Es cosa d u r a este vivir de los hombres libres, pero no podemos escapar del peso de nuestra herencia. (1889.)

Existe la nobleza en N o r t e a m é r i c a sin ejecu- torias. No tenemos C á m a r a de los Lores, pero tenemos u n a Casa de la F a m a , a la que ele- vamos a los hombres nobles de nuestra r a z a que, olvidándose a sí mismos, estudian el in- terés público y lo sirven, que tienen el valor de hacer frente a cualquier adversario sin fi- jarse en su n ú m e r o y decir lo que en el fondo de su corazón creen que es cierto. (1914.)

Ε incapaces de citar todas las hermosas pa­

l a b r a s de Woodrow Wilson, pudiéramos resu- mirlas así : L i b e r t a d p a r a el h o m b r e .

Un m u n d o en que el h o m b r e se sienta se- g u r o .

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La lucha contra el cáncer

(Extractado de «Think», 1958) por

H . J A C K G E I G E R

Todavía no existe ninguna vacuna. No hay método sencillo de diag- nóstico. No hay medicina curativa. Pero el porvenir es esperanzador

E

L descubrir una vacuna anticancerosa, un buen método para el diagnóstico del cán-

cer y un producto eficaz para la cura- ción del mismo, es todavía un sueño. Ninguno de los experimentos que se están realizando actualmente en estos campos de la investi- gación induce a esperar que, en un plazo breve, habrá un remedio contra el cáncer, ni garantiza que llegará a haberlo. Pero tales experimentos son algo más que simples sue- ños, ya que proporcionan las pistas de lo que puede» ser calificado de la novela policíaca más apasionante de la ciencia moderna. El hecho más emocionante es que estas pistas están apareciendo en número creciente de día en día y que, por vez primera, comienzan a concordar en un esquema razonable.

En este esquema encontramos cuatro lí- neas de investigación principales :

La primera de- ellas es el DNA, abrevia- t u r a que utilizan los químicos para una sus- tancia de nombre enrevesadísimo (ácido deso- xiribonucleínico), que parece ser la molécula directora de la vida y que puede que sea el talón de Aquiles de la célula cancerosa.

La segunda es la quimioterapia, el gran es- fuerzo por sintetizar sustancias con propieda- des eficaces para destruir el cáncer sin dañar los tejidos normales.

La tercera es el estudio de los virus. Se están acumulando datos que parecen eviden- ciar que estos agentes de infección increíble- mente minúsculos y poderosos pueden ser los agentes desencadenadores del proceso que transforma los tejidos normales en cance- rosos.

La cuarta es el intento de descubrir si se puede prevenir el cáncer reforzando las de- fensas naturales del organismo' contra la en- fermedad.

Con tales palabras inicia H . J a c k Geiger

su interesante artículo. A continuación exa- mina cada una de estas cuatro líneas de in- vestigación, que pueden ser resumidas así :

PRIMERA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN : ALTERAR EL CÓDIGO.—En el I n s t i t u t o de Investigacio- nes Anticancerosas Sloan-Kettering, en Nue- va York, los doctores George Β . Brown, Aa- ron Bendich, E a r l Balis y sus colegas, se de­

dican a descubrir el mecanismo de las cé- lulas cancerosas y la forma de envenenar- las o de destruirlas. H a n llegado a ser con- sumados mecánicos de una sustancia química, el ácido desoxiribonucleínico o DNA, una mo- lécula de gran t a m a ñ o que se encuentra en los cromosomas. Se concentran tantos esfuer- zos sobre esta sustancia, porque parece ser que el DNA se encuentra en cada una de las cé- lulas del organismo, controlando el comporta- miento de la célula. Siendo también el cán- cer una composición celular, cabe preguntarse si es el DNA de la célula cancerosa la clave de su comportamiento anómalo.

Otra razón del interés sobre esta sustan- cia es que parece que casi todos los agentes que detienen el cáncer y muchos de los que lo originan parecen afectar a una p a r t e de- terminada de la célula : el núcleo, que es como la torre de control químico de la célu- la y el lugar en el que se encuentran los áci- dos nucleínicos. Cabe preguntarse si un cam- bio de estos ácidos podría transformar las células normales en cancerosas.

Aunque no hay todavía una respuesta de- finitiva, los resultados de las investigaciones inducen a inclinarse por la afirmativa. Pero era preciso conocer la estructura de la molécu- la DNA, la manera en que las células nor- males y las cancerosas sintetizan el DNA y averiguar si hay diferencias entre el DNA de una célula normal y el de una cancerosa. H a y importantes razones para pensar que las «mo-

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léculas maestras» del DNA de las células can- cerosas difieren del de las normales.

Respecto a la e s t r u c t u r a de las moléculas DNA, se puede asegurar que éstas consisten en una larga cadena de subunidades químicas en forma de anillos, u n a tras o t r a , como las cuentas de un collar. H a y sólo cuatro clases de estas subunidades, como palos en la ba- raja, y h a y t a m b i é n razón p a r a pensar que la disposición de éstos representa una especie de código, un cierto código químico de la vida misma. Ello lleva a pensar que un DNA al- t e r a d o pueda ser la clave química que dé a la célula la orden de su crecimiento maligno.

Puede que todo esto sea aún teoría y sueños.

Pero en el I n s t i t u t o Sloan-Kettering se ha descubierto que t a n t o las células normales como las cancerosas utilizan subunidades p r e - fabricadas en la formación de nuevas molécu- las DNA, pero que las cancerosas difieren de las normales en su apetencia por estas sus- tancias químicas prefabricadas. E s t o hace po- sible, al menos en teoría, envenenar las ce- lular cancerosas sin d a ñ a r los tejidos nor- males.

SEGUNDA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN : 20.000 DROGAS.—En el D e p a r t a m e n t o de Quimiote- rapia Clínica del I n s t i t u t o Sloan-Kettering se suministraron dos drogas anticancerosas experimentales a 29 niños que padecían leu- cemia. A las dos semanas, en 23 de ellos no había síntoma alguno de cáncer. L a enfer- medad r e t o r n a r á a reclamar la vida de to- dos estos niños, y a que las nuevas drogas no son remedios, pero lo que es i m p o r t a n t e es que estas drogas no son productos del azar, sino resultados de una c a m p a ñ a deliberada y lógicamente p l a n e a d a p a r a encontrar los pro- ductos químicos más adecuados p a r a detener el cáncer. Los investigadores h a n podido de- terminar las acciones químicas e x a c t a s de es- tas drogas, una de las cuales es una imita- ción, un modelo alterado de u n a de las sub- unidades DNA, y las células cancerosas se apoderan de ella m á s r á p i d a m e n t e que las normales. La o t r a es u n a imitación de una de las m a t e r i a s p r i m a s utilizadas por las células cancerosas p a r a producir subunidades DNA.

El hecho de que los químicos sepan esto hace posible el idear y sintetizar productos quími- cos venenosos DNA, todavía más nuevos p a r a su experimentación contra el cáncer. Más de 20.000 productos químicos h a n sido experimen- tados por el I n s t i t u t o Sloan-Kettering. De ellos, más de 1.000 h a n sido hechos a la medi-

da sobre la base de los nuevos conocimientos relativos a la química del cáncer. L a busca de nuevas drogas es la mejor esperanza p a r a la cura del cáncer. E s t a busca es incesante.

TERCERA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN : LOS VI- R U S . — E l interés por los virus en las investi- gaciones relativas al cáncer se debe a varios hechos :

A que se ha demostrado que hay virus que originan varios tipos de cáncer en las aves de corral.

A que los virus, de acuerdo con recientes investigaciones, no son o t r a cosa que peque- ñas conchas de proteína llenas de ácido nu- cleínico.

A que quizá sea posible encontrar un virus capaz de invadir preferentemente las células cancerosas, rompiendo sus ácidos nucleínicos y destruyendo el cáncer.

CUARTA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN : DEFENSAS NATURALES.—De cada cuatro norteamerica- nos, uno enferma de cáncer. El doctor Sou- t h a m y sus colegas se p r e g u n t a n por qué los otros tres no enferman. P a r a t r a t a r de ave- riguarlo h a n hecho los siguientes experi-

mentos : ( Varios pacientes desahuciados del hospital

J a m e s Ewing p r e s t a r o n su colaboración des- interesada, en beneficio de la H u m a n i d a d . A estos enfermos cancerosos se les hizo un *tras- plante de nuevo tejido canceroso, que «pren- dió» y creció vigorosamente hasta que fué ex- tirpado q u i r ú r g i c a m e n t e .

Si existían defensas naturales contra el cáncer, estos pacientes carecían de ellas.

Otro grupo de voluntarios fueron 14 pena- dos de la prisión del estado de Ohio. Se les efectuó un t r a s p l a n t e , y varias semanas des- pués, al remover quirúrgicamente el lugar del mismo, se pudo comprobar que todas las célu- las cancerosas habían sido destruidas. Los sa- nos convictos t e n í a n defensas anticancerosas.

Se descubrió t a m b i é n que el primer grupo te- nía un bajo nivel de una sustancia que se en- cuentra en la sangre l l a m a d a properdina, y que los segundos t e n í a n un alto nivel de la misma. Todavía no se sabe la relación e x a c t a de la properdina con el cáncer, pero las posi- bilidades de investigación son muchas.

La historia de estas c u a t r o líneas de investi- gación es una versión simplificada de lo que es todavía un problema enormemente compli- cado. Pero la investigación continúa y p a - rece ser que va por buen camino, si bien to- davía en el terreno de las hipótesis.

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Aeronaves m o d e r n a s

H

AN sido muchos los que h a n escrito d u r a n t e los últimos *2ó años a d m i r á n d o s e de la vertiginosa velocidad con que las cosas c a m b i a n en el m u n d o moderno, y el aludir a tal t e m a n a d a de original puede tener. Y, sin e m b a r g o , no cabe d u d a r de que los escritores, r e n o v a d a su justificada sorpresa a diario, seguirán ha- blando de esta descomunal aceleración perceptible en los cambios i m p o r t a n t e s que afectan n u e s t r a vida cotidiana, p a r a bien o p a r a m a l .

Sería i n t e r e s a n t e escuchar la opinión de L e o n a r d o de Vinci, genial precursor de la aviación m o d e r n a , sobre los aeroplanos cuyas fotografías publicamos en esta pági- na, e n t r e o t r a s razones porque Leonardo tenía la habilidad de hacer i n t e r e s a n t e casi cualquier cosa que dijera. Mas sin r e m o n t a m o s a Ja brillante época en que vivió ese formidable genio, que con sinceridad indiscutible a ñ a d i ó a la lista de sus habili- dades que »también p i n t a b a » , ¿ q u é p e n s a r í a n de estas airosas —oocas veces puede usarse tan a j u s t a d a m e n t e el t é r m i n o — aeronaves los h e r m a n o s W r i g h t , los p r i m e - ros h o m b r e s que lograron volar en un a p a r a t o más pesado que el a i r e ? R e s u l t a di- fícil comprender que este primer vuelo histórico se realizó en u n a esrjecie de inse- g u r a bicicleta con alas el año 1908, es decir, en vida de muchos de los que leerán estas líneas. Si p e n s a m o s que t a r d ó el h o m b r e muchos siglos en i n v e n t a r t a n senci- llo a r t i l ü g i o como la r u e d a , r e s u l t a m á s impresionante observar lo que ha logrado n a d a m á s que en 50 años.

L a publicación de estas fotos hoy no p r e t e n d e descubrir novedad a l g u n a . Las publicamos p o r q u e las creemos i n t e r e s a n t e s , porque nos lo h a n pedido algunos lec- tores y p o r q u e las hallamos de g r a n belleza. ¿ E n qué volaremos d e n t r o de veinte años? H a y quien a s e g u r a que p a r a 1970 viajaremos en cohetes vertiginosos hac'.íí los astros...

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H u n t o de vista

A

fines del año pasado rebasó la pobla- ción de los Estados Unidos la cifra de 175 millones. F u é un verdadero aconte- cimiento demográfico, porque esa nación ha tardado menos de nueve años en adquirir sus últimos 25 millones de habitantes, en t a n t o que necesitó casi el doble de tiempo p a r a pa- sar de 125 millones a 150.

Ese crecimiento cada vez más rápido de la población norteamericana refleja importantes cambios en el desarrollo económico y social de su país, y se estima que está directamente r e - lacionado con la expansión económica de la posguerra.

De 1930 a 1940 disminuyó marcadamente la natalidad en los Estados Unidos, coincidien- do con las secuelas de la gran crisis económi- ca surgida en 1929. La gente se sentía menos segura de su porvenir y tendía a casarse más t a r d e y a tener menos hijos que ahora.

E r a lógico esperar que semejante tendencia tuviera un efecto perjudicial sobre el creci- miento de la población en estos últimos años, puesto que ahora, cuando han llegado a la edad adulta los niños nacidos d u r a n t e los años de crisis económica, hay menos matrimo- nios.

Pero no ha sido así. La población ha au- mentado a un ritmo sorprendente en los años de posguerra, al casarse la gente más pronto y al tener más hijos. Ese fenómeno está indu- dablemente relacionado con dos factores eco- nómicos fundamentales.

El primero de ellos es la casi constante pros- peridad reinante d u r a n t e la posguerra en los Estados Unidos, nación que ha conocido en ese período de tiempo poco paro a la vez que una g r a n elevación de la capacidad adquisi- tiva de los sueldos.

El segundo es el hecho de que esa prospe- ridad que acabo de mencionar h a y a ido acom- p a ñ a d a de una creciente seguridad económi-

ca, en virtud de la adopción de acertadas me- didas sociales.

E n t r e estas últimas me limitaré a citar el p r o g r a m a de seguros de enfermedad y de pa- ro del Gobierno, la ley de sueldos mínimos y los acuerdos entre empresarios y productores sobre sueldos y pensiones.

El resultado general ha sido el a u m e n t o de la sensación de bienestar y seguridad perso- nales, que trae como n a t u r a l consecuencia la decisión de afrontar las graves responsabili- dades que llevan aparejadas el matrimonio y la creación de un hogar.

D u r a n t e algún tiempo, como es lógico, se resentirá la mano de obra de la menor n a t a - lidad en los años anteriores a la segunda gue- r r a mundial. Mas ello quedará compensado de sobra por la mayor natalidad de hoy día, que llega al 25 por 1.000, en t a n t o que hace veinticinco años sólo alcanzaba escasamente el 17 por 1.000.

También influyen factores económicos y so- ciales en el movimiento de la población nor- teamericana. Así, por ejemplo, la gente em- pieza a comprender las desventajas que ofrece la vida en los apiñados centros urbanos y a trasladar su residencia a las afueras de los mismos, en busca de aire más puro y de m a - yor sosiego y tranquilidad.

La tradicional movilidad de personas e in- dustrias en los Estados Unidos no se ha in- terrumpido. Prosigue el desplazamiento hacia el oeste, según puede testimoniar el estado de California, actualmente el segundo de la Unión en número de h a b i t a n t e s .

E n una p a l a b r a , Norteamérica sigue siendo una nación en m a r c h a , p a r a citar una frase feliz que tuvo gran éxito cuando fué a c u ñ a d a . Todavía quedan allí tierras vírgenes, y el nuevo estado de Alaska a t r a e a quienes en nuestros días quieren abrirse paso con sus pro- pias fuerzas.

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M e j o r e s t r e n e s para competir con las líneas aéreas

D

E S D E que terminó la segunda guerra mundial las empresas ferroviarias norte- americanas han invertido más de 3.000 millones de dólares en la mejora de sus insta- laciones y equipos. Más de (i.000 nuevos co- ches de viajeros han e n t r a d o en servicio, con lo que se eleva la cifra total de vagones a 35.000 unidades. Se ha optado por la utiliza- ción de convoyes más ligeros y veloces, com- puestos de dos locomotoras diesel y doce va- gones. Un convoy de este tipo cuesta 2.500.000 dólares.

Muchos trenes de viajeros llevan vagones con techo t r a n s p a r e n t e , en forma de cúpula, p a r a poder contemplar el paisaje. Y reciente- mente en algunos de ellos se han instalado reflectores para iluminar el t r a y e c t o d u r a n t e la noche (véase fotografía 2)·

O t r a s novedades introducidas son : un nue- vo sistema de enganche de vagones que suavi- za las a r r a n c a d a s y p a r a d a s ; aislamientos de caucho que a c t ú a n como amortiguadores de ruidos y vibraciones ; luz fluorescente ; agua corriente helada ; cristales dobles p a r a evitar el e m p a ñ a d o ; r a d i o ; servicio telefónico...

El acomodo de viajeros ha recibido especia- lísima atención. Se ha reducido el número de asientos p a r a lograr mayor espacio. Las b u t a - cas son amplias, muelles, con respaldo gra- duable y suplemento para apoyar los pies, cualidades que convierten el asiento en una confortable cama (véase fotografía 1).

La venta de billetes se ha facilitado con máquinas electrónicas (véase la fotografía 3) que sirven el billete más complicado en 30 segundos.

Las compañías ferroviarios no cejan en su búsqueda de innovaciones. Y a se habla de locomotoras accionadas por energía atómica, de ruedas de plástico, más duras y resisten- tes que las de acero, que reducen las vibra- ciones al mínimo, y de otros adelantos.

El viejo ferrocarril no está dispuesto a de- jarse g a n a r la b a t a l l a que los otros modernos medios de t r a n s p o r t e le h a n p l a n t e a d o .

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EXPEDICIONES POLARES

NORTEAMERICANAS

e n t r i n e o . . . e n a v i ó n . . . e n s u b m a r i n o . . .

L

AS actividades del Año Geofísico Inter- nacional han traído a primer plano de la actualidad las regiones polares, deso- ladas zonas extremas de nuestro planeta, t a n d u r a m e n t e castigadas por las más bajas tem- p e r a t u r a s y las más violentas tempestades.

Tierras inhóspitas, carentes de vida vegetal, a las que el astro Sol apenas visita cada seis meses d u r a n t e los largos días de lo que se conoce como verano polar, puesto que de algún' modo ha de denominarse la estación del año en la que asoma el Sol vivificador.

De las dos regiones polares —la Ártica y la Antartica— nos es más conocida la primera que la segunda. Varias son las causas que mo- tivan este hecho : la mayor extensión conti- nental en el hemisferio boreal ; que el m a r Ártico se» en realidad una especie de m a r in-

terior, un «Mediterráneo«, que une tres con- tinentes : E u r o p a , Asia y América ; que razo- nes geopolíticas obligasen a que desde las épocas del descubrimiento de América, y del Océano Pacífico se buscase a través del

«Mediterráneo Ártico» un paso del Atlántico al Pacífico, el famoso paso del Noroeste.

En cambio, en el hemisferio austral es mu- chísimo mayor la extensión de los m a r e s , re- uniéndose en la Antártida los océanos Pacífi- co, Atlántico e Indico, y es mínima la exten- sión continental, con una densidad de habi- tantes en proporción ínfima comparada con la del hemisferio boreal. Por o t r a p a r t e , cuan- do a principios del siglo X V I encontró Ma- gallanes el paso hacia el Pacífico por el Sur, el continente helado de la A n t á r t i d a nunca apareció a su vista, de acuerdo con su dia- rio de navegación. La esfericidad de la Tierra estaba comprobada y la r u t a hacia las islas de la especiería, por caminos de la m a r y li- bres de. proximidades hostiles, se h a b í a en- contrado. Cuanto pudiera quedar m á s al Sur carecía de interés p a r a los expedicionarios de aquella época.

Posteriormente, h a s t a casi nuestros días, los problemas políticos de E u r o p a y la expansión de sus r u t a s comerciales por el antiguo y el nuevo mundo relegaron a último término am- bas zonas externas del Globo. Sólo se lle- varon a cabo expediciones reducidísimas en busca de la ruta del Noroeste y las de los bu- ques dedicados a la caza de ballenas, morsas,

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focas, cachalotes y demás animales marinos propios de t a n alejadas l a t i t u d e s . H a s t a qué p u n t o carecían de interés las zonas polares lo d e m u e s t r a el hecho siguiente, citado por el c o n t r a l m i r a n t e George J . Dufek, de la Ar- m a d a de los E s t a d o s Unidos, en su delicioso relato de la Operación Deevfreeze, reciente- m e n t e llevada a cabo por los E s t a d o s Unidos en la región A n t a r t i c a , p r e p a r a d o r a de las in- vestigaciones del Año Geofísico I n t e r n a c i o n a l en aquella región. Traducimos del libro del c o n t r a l m i r a n t e Dufek : «Cuando el a l m i r a n t e P e a r y volvió a la civilización, después de con- quistar el Polo N o r t e , el histórico 6 de abril de 1909, envió un mensaje al Presidente de los E s t a d o s Unidos : «Tengo el honor de poner el Polo N o r t e a su disposición.» El presidente Taft contestó : «Agradecido a su i n t e r e s a n t e y generosa oferta. Lo que no sé e x a c t a m e n t e es lo que puedo hacer con él.» Esto sucedía hace cincuenta años.

Si bien es v e r d a d que fueron ingleses, ho- landeses, rusos y noruegos los a d e l a n t a d o s de las zonas polares, cuyas exploraciones inicia- ron a finales del siglo X V I , los E s t a d o s Uni- dos h a n contribuido en forma destacada y definitiva a su conquista en beneficio del hom- b r e , m u y especialmente en la zona de la An- t á r t i d a , t a n querida por el a l m i r a n t e de la A r m a d a de los E s t a d o s Unidos R i c h a r d E . B y r d , y cuyo futuro irá imperecederamente ligado a su infatigable heroísmo y dedicación científica.

N O R T E A M E R I C A N O S E N E L ÁRTICO E n 1850, E . J . De H a v e n y el D r . Elisha K e n t K a n e , de la A r m a d a de los E s t a d o s Uni- dos, alcanzaron los 80° N . y descubrieron la T i e r r a de Grinnell, dejándose llevar por los hielos de la b a h í a de Baffin.

E n 1853, K a n e , al m a n d o del Advance, m a r - chó a t r a v é s del estrecho de Smith a la bahía de K a n e ; sus hombres hallaron el canal de K e n n e d y y realizaron exploraciones h a s t a el cabo Constitución. Su barco fué a t r a p a d o por los hielos y hubo de a b a n d o n a r l o en mayo de 1855, teniendo los expedicionarios que realizar el viaje en trineos h a s t a U p e r n a v i k , factoría danesa de la costa occidental de Groenlandia.

El publicista de N u e v a York Gordon Ben- n e t t , J r . , a r m ó el buque de vapor Jeannette

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para explorar el Ártico durante tres años bajo el mando de G. W. DeLong. Salió de San Francisco el 8 de julio de 1879 hacia las costas de Siberia. En el mes de septiembre su barco quedó aprisionado por los hielos y destrozado en junio de 1881, a los 77" 15' de latitud N . y 155° de longitud E. Dividida la tripulación en dos partes, DeLong y otros 11 camaradas murieron de agotamiento y hambre en el río Lena.

El ,7 de julio de 1882 el teniente del Servicio de Señales de los Estados Unidos A. W. Gree- ly fué enviado al Ártico p a r a establecer una estación geográfica. Saliendo de St. J o h n ' s (Terranova) en la citada fecha, llegó a Disco- very Harbor el 12 de agosto, donde estable- ció la estación. Dos hombres de su expedición llegaron más al Norte el 15 de mayo, a los 83" 24' N. Su barco, el Proteus, apresado por

los hielos en 1883, fué totalmente destruido.

La primera expedición que rebasó al Norte la bahía de Kane estaba mandada por el nor- teamericano C. F . Hall, en el remolcador de altura de la Armada de los Estados Unidos Polaris. Llegaron a la l a t i t u d de 82° 11' N.

en agosto de 1871, donde se encontró detenido por una capa de hielo impenetrable. Hall en- fermó y falleció en noviembre. Al mando del capitán S. O. Budington iniciaron el viaje de retorno en agosto del año siguiente. Después de muchos sufrimientos y penosas experien- cias pudieron ser salvados en el verano si- guiente.

A. W. Greely, teniente de la Armada de los Estados Unidos, mandó la expedición finan- ciada por el Gobierno a la isla Ellesmere en 1881 para realizar estudios científicos y o b - servaciones. La expedición, a bordo del buque Proteus, fletado en Terranova, llegó el 11 de agosto a Discovery Harbor, donde estable- cieron un campamento llamado F o r t Conger.

Quince días después partió p a r a St. J o h n ' s (Terranova). Greely, con 24 hombres, se que- dó en la base de F o r t Conger, pero su expedi- ción —que partió de este lugar— terminó en un verdadero desastre.

El quinto barco que forzó la bahía de K a n e fué el Roosevelt, especialmente contruído. El contralmirante Robert Ε . Peary (ingeniero ci­

vil al servicio de la Armada de los Estados Unidos) iba al mando de la expedición con el capitán Robert A. B a r t l e t t de comandante del buque. La idea de Peary era .llegar t a n al Norte como fuera posible por m a r y desde el punto que alcanzase seguir directo hacia el Polo con trineos y perros. El Roosevelt llegó a Cabo Sheridan el 15 de septiembre de 1905.

Peary llegó hasta los 87° 06' N. con los trineos tirados por perros, pero la estación estaba ya muy avanzada y tuvo que volverse. El Roose- velt dejó la costa norte de la Tierra de Grant el 31 de julio de 1906 y a fines de septiembre penetró a través de los hielos por el sur de Groenlandia.

El almirante Peary volvió al Roosevelt (con B a r t l e t t de nuevo como capitán del buque) y navegando hacia el norte, a través de la bahía de K a n e , llegó en 1908 a la latitud de 82° 30' N. El 6 de abril de 1909 Peary realizó por fin la ambición de toda su vida : llegar al Polo Norte.

Donald MacMillan, en 1914, navegó 200 mi^

lias con rumbo noroeste, desde la isla de Axel Heiberg, en demanda de la Peary's Crocker

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L a n d , al norte de la isla de Groenlandia.

R i e h a r d E . Byrd y Floyd B e n n e t t sobrevo- laron por p r i m e r a vez el Polo Norte el 9 cíe mayo de 1920.

E n el año 1946 el Northwind, moderno rom- pehielos de la A r m a d a de los E s t a d o s Unidos, alcanzó los 81" 50' N. en el canal de Roheson d u r a n t e la Operación Nanook, al m a n d o del c o n t r a l m i r a n t e Cruzen.

El c o n t r a l m i r a n t e George J . Dufek, en 1948, al m a n d o de una expedición compuesta por los rompehielos Edisto y Eastwind y el buque no- driza Wyandot, todos ellos pertenecientes a la A r m a d a de los E s t a d o s Unidos, recorrió D u n - das H a r b o u r , P o n d I n l e t , Resolute B a y , Win- ter H a r b o u r y levantó c a r t a s de las islas P a - trick y Ellef R i n g e s , abasteciendo, a d e m á s , las bases existentes y estableciendo o t r a en el estrecho de L a n c a s t e r .

De vuelta a los E s t a d o s Unidos hallaron u n a nueva r u t a hacia el E s t e . Con los dos rompe- hielos, el Eastwind y el Edisto investigaron la ensenada del Príncipe R e g e n t e y el golfo de Boothia ; sondaron los estrechos de F u r y y Hecla ; n a v e g a n d o hacia el E s t e y al Sur llegaron a Boston. F u e r o n los dos primeros buques que llegaron al Atlántico vía estrecho de L a n c a s t e r , golfo de Boothia y estrechos de F u r y y Hecla.

E X P E D I C I O N E S A LA A N T Á R T I D A Aunque fué mucho menps e x p l o r a d a que la región Ártica, el continente A n t a r t i c o era in- tuido ya desde la época de los griegos. Cuando Magallanes descubrió el paso hacia el Pacífi- co que lleva su n o m b r e , las t i e r r a s que a v i s t ó por b a b o r , hacia el Sur, creyó que pertenecían al continente y les dio el nombre de T i e r r a de F u e g o . L a s expediciones posteriores de F r a n c i s D r a k e y Cook corrigieron estos erro- res. La b ú s q u e d a de nuevas r u t a s comerciales hacia Cipango y Catay y la explotación de la caza de la ballena azul d e t e r m i n a r o n el des- cubrimiento del ú l t i m o continente de l a T i e r r a .

El primero en a n u n c i a r con toda precisión la existencia del continente de la A n t á r t i d a fué el n o r t e a m e r i c a n o Charles Wilkes, quien en 1840 exploró 1.500 millas de su costa.

El noruego A m u n d s e n y el inglés Scott lle- garon al Polo Sur geográfico con pocos días de diferencia. Amundsen el 14 de diciembre de 1911 y Scott el 18 de enero de 1912. P e r o al que v e r d a d e r a m e n t e puede considerarse como padre de la A n t á r t i d a , el que h a conseguido

a t r a e r la atención del m u n d o hacia este in- hóspito c o n t i n e n t e , el primero que casi le llegó a convertir en su propio hogar, fué el a l m i r a n - te de la A r m a d a de los E s t a d o s Unidos Ri- chard E . B y r d .

En 1929 estableció la famosa base de Little America en la bahía de las Ballenas. Sobre- voló el Polo Sur el 29 de noviembre del citado año, dejando caer la b a n d e r a n o r t e a m e r i c a n a . Le a c o m p a ñ a b a n en su vuelo el piloto B e r n t Balchen, un telegrafista y un fotógrafo. En- contró en su vuelo t e m p e r a t u r a s de 27 grados bajo cero. Circunvaló la meseta polar y tomó t i e r r a una vez en las m o n t a ñ a s p a r a r e p o s t a r . Recorrió 1.200 millas.

E n 1934-35 B y r d llevó a cabo una segunda expedición a Little A marica, explorando 1.165.000 kilómetros c u a d r a d o s . I n v e r n ó solo en u n a estación meteorológica s i t u a d a a los

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80° 08' de latitud sur, con riesgo de su vida.

En 1935 Lincoln Ellsworth, volando hacia el Sur, a lo largo de la costa Este de la pen- ínsula de Palmer, cruzó el continente hacia Little America y realizó cuatro aterrizajes.

En 1940 Byrd cartografió la casi totalidad de la costa, entre el mar de Rood y la penín- sula de Palmer.

En el 1946-47 el almirante Byrd mandó la expedición a la A n t á r t i d a , de la Armada de los Estados Unidos, denominada Operación Highjump. Fué la mayor de cuantas se habían organizado hasta entonces a las regiones pola- res y constaba de más de 13 buques y 4.000 hombres. Efectuaron 29 vuelos desde la base de Little America y 35 con hidroplanos desde bases avanzadas. Fotografiaron y levantaron cartas de la casi totalidad de la costa del con- tinente y penetraron más allá del Polo.

En los años 1946-48 la expedición científica m a n d a d a por el comandante Finn Ronne, de la Reserva Naval de los Estados Unidos, de- terminó que la A n t á r t i d a era un solo conti- nente sin la existencia de un estrecho entre los mares de Weddell y Ross. Descubrieron 650.000 kilómetros cuadrados de tierra e hi- cieron 14.000 fotografías aéreas sobre más de 1.165.000 kilómetros cuadrados de territorio.

En 1956-57 se llevó a cabo la operación Deepfreeze II, al mando del contralmirante George J . Dufek, veterano y experto explora- dor polar de la Armada de los Estados Unidos.

La finalidad de esta expedición fué la de es- tablecer nuevas bases p a r a las misiones cien- tíficas del Año Geofísico Internacional. La compusieron 12 buques y 3.400 hombres.

D u r a n t e el transcurso de esta expedición el contralmirante Dufek y siete tripulantes más realizaron el primer aterrizaje sobre el Polo Sur geográfico el 31 de octubre. La tempera- t u r a era de —40° C.

A todas estas extraordinarias exploraciones polares, llevadas a cabo por los Estados Uni- dos, hay que añadir la que quizá sea la más arriesgada y completa en todos los órdenes de cuantas se hayan podido realizar en todos los tiempos: la realizada d u r a n t e el verano de 1958 por el capitán de fragata William R. An- derson, al mando del sumergible nuclear Nau- tilus, con el que cruzó sumergido las aguas del Océano Glacial Ártico, desde Point Barrow (Alaska) h a s t a Spitzberg, pasando por la ver- tical del Polo Norte geográfico.

Con esta e x t r a o r d i n a r i a hazaña m a r í t i m a los Estados Unidos han abierto al mundo un

nuevo puso del Noroeste mucho más seguro y practicable, sin dificultades, d u r a n t e los doce meses del año.

Hoy puede decirse que, prácticamente, el globo terráqueo gira alrededor de una sola asta con la bandera de los Estados Unidos en ambos extremos, izada por los decididos, arriesgados y científicos marinos de su Arma- d a . — F . D.

NOTAS CULTURALES

Mr, President, una obra t e a t r a l que t r a t a de la vida de Abraham Lincoln, será presen- t a d a en Nueva York p r ó x i m a m e n t e . La ac- ción tiene lugar d u r a n t e la guerra civil norte- americana y transcurre en la Casa Blanca, en 1863, d u r a n t e el curso de la batalla de Chan- cellorsville. El 150 aniversario del nacimiento de Lincoln se celebrará en todo el mundo el día 12 de febrero de 1959.

La adaptación t e a t r a l hecha por William Faulkner de su novela Réquiem por una mu- jer, será presentada en Broadway el próximo febrero en el Teatro Guild.

La Biblioteca del Congreso, en Washington, inauguró el pasado mes de noviembre una ex- posición relativa a los esfuerzos hechos por el hombre, a través de los siglos, p a r a con- quistar los espacios interplanetarios. Su títu- lo : El espacio: exploraciones pasadas, presen- tes y futuras. La exposición se clausuró el día último del año 1958. Libros, periódicos, re- vistas, grabados, fotografías y manuscritos de la Biblioteca del Congreso fueron selecciona- dos por la Sección de Tecnología y Ciencia p a r a dicha exhibición.

La p a r t e de la exposición consagrada al aspecto histórico del t e m a dedicaba especial atención a los «viajes a la luna», tal como los imaginaron el escritor satírico griego Lu- ciano en La verditdera historia ; Ariosto, en Orlando furioso ; Cervantes, en Don Quijote, y otros muchos escritores en sus obras res- pectivas.

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EL X-15

precursor de la a s t r o n á u t i c a

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A fotografía que ilustra esta página re- produce un boceto del primer modelo de avión tripulado p a r a volar en el espacio exterior, el impresionante X-15.

Esta aeronave —que por su e s t r u c t u r a se denomina «el lápiz volante»— h a sido cons- truida por la N o r t h American Aviation, de Los Angeles, p a r a las F u e r z a s Aéreas, la Ar- m a d a y el Consejo Asesor Nacional de Aero- náutica de los E s t a d o s Unidos.

El X-15 no despega por sí mismo desde tierra. Lo t r a n s p o r t a a los 12.000 metros de a l t u r a una estratofortaleza B-52, desde donde los dos motores cohete de combustible líquido del X-15, impulsándolo a veloeidades m u y su- periores a las alcanzadas h a s t a el presente, lo elevarán a a l t u r a s que r e b a s a r á n los 165.000 metros, h a s t a a g o t a r su combustible. L a atracción de la gravedad le h a r á descender a la Tierra, en vuelo picado, y describiendo en su vuelo una curva, balística igual que si se t r a t a s e de una bala de cañón. E l piloto civil de p r u e b a s , Scott Crossfield, es el encargado de estos vuelos de ensayo.

El período de m á x i m o peligro por el que

pasa el piloto es indudablemente el compren- dido entre la e n t r a d a en l a atmósfera del X-15, atravesando al caer hacia la T i e r r a a velocidades hipersónicas la «barrera del fue- go» —por el roce con la atmósfera—, h a s t a que llegue a la troposfera, donde los m a n d o s de gobierno de la aeronave funcionarán de nuevo, permitiéndole planear y a t e r r i z a r a mo- tor p a r a d o .

E l problema del recalentamiento que se pro- duce en el X-15 al volver a e n t r a r en l a a t - mósfera se h a resuelto recubriendo exterior- mente su fuselaje con u n a coraza protectora hecha a base de u n a aleación de níquel. E l calor que consiga t r a s p a s a r este revestimiento termorresistente se e n c o n t r a r á con otro inte- rior de titanio y acero inoxidable. E n el inte- rior de la e s t r u c t u r a , donde los problemas tér- micos no existen, se u t i l i z a r á el aluminio.

P a r a el gobierno del avión sobre la atmósfe- r a , donde l a presión y densidad del aire es mínima, se emplea un sistema de m a n d o por reacción m e d i a n t e chorros de peróxido de hi- drógeno ; en la proa, c u a t r o p a r e s de toberas gobiernan el derrape y el cabeceo ; en la popa, en las alas de cola, o t r a s toberas de escape si- milares controlan la horizontalidad y la incli- nación en las v i r a d a s .

Su t r e n de aterrizaje, en triciclo, es r e t r á c - til ; un p a t í n de acero a popa, y u n a r u e d a convencional a proa.

P a r a caso de accidente en vuelo, la car- linga se convierte en «cápsula de escape». El piloto lleva un traje especial p a r a vuelo en el espacio, que m a n t e n d r á u n a presión unifor- me y constante, por si se produjesen fugas en la e s t r u c t u r a de la carlinga hermética.

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LA MAQUINA DE VOLAR

E

L hombre ha soñado siempre con la ilu- sión de remontarse al espacio y moverse en ese medio con la agilidad de Jos pá- jaros.

La l i t e r a t u r a de todos los tiempos ha regis- t r a d o esta ansia de infinito : desde la mito- logía griega, en l a que, con la m u e r t e de Icaro, se nos da la primera reseña de «acci- dente aéreo» de que tengamos noticia, pa- sando por los deliciosos cuentos árabes de la edad de oro del Islam, que nos hablan de ge- nios alados, hasta el inefable Clavileño de Cer- vantes.

En el terreno de las realidades, Leonardo de 'Vinci, que compendiaba en sí toda la sa- biduría de su época, ya ideó, estudió e hizo los planos de un ingenio volador p a r a el hom- bre, basado en los movimientos de los pá- jaros.

A finales del siglo X V I I I , los Montgolfier inventan el globo aerostático. Pero el sistema de volar en los menos pesados que el aire, si bien permitía al hombre elevarse sobre la Tierra, no le daba el dominio absoluto del a p a r a t o y la libertad de movimientos a vo- l u n t a d .

El hombre siempre quiso volar, pero volar él, con la autonomía de los pájaros, no de-

jarse llevar en el aire por los caprichos at- mosféricos.

P a r a fines del siglo X I X , la posibilidad de volar se había convertido en una preocupa- ción. Nada de particular tiene que prendiese también en dos mentes jóvenes emprendedoras y con la capacidad suficiente p a r a llevar ade- lante el intento : los hermanos W r i g h t , nor- teamericanos. A ellos les cupo la gloria de ser los primeros que consiguieron volar con un ingenio más pesado que el aire, propulsado por un motor de explosión, y con la posi- bilidad de ser gobernado y conducido por su tripulante.

Los hermanos W r i g h t , Wilbur y Orville, na- cidos en 1867 y 1871, respectivamente, vivie- ron en casa de sus padres en un ambiente de interés por la mecánica inventiva, que los llevó a desenvolver su vida dentro de actividades estrechamente relacionadas con la misma.

Interesados por cuanto se había hecho hasta el momento sobre máquinas p a r a volar, se pu- sieron en contacto con el I n s t i t u t o Smithso- niano. Su director, Samuel P . Langley, había ya construido modelos de m á q u i n a s p a r a vo- lar, en forma de cometas, propulsados por va- por, que realizaron cortos vuelos, pero ca- recían de estabilidad.

P a r a los W r i g h t , el control de l a estabi- lidad era absolutamente indispensable, si se quería pensar en crear una máquina con ca- pacidad p a r a volar.

Siguiendo los estudios y experimentos rea- lizados por Octave Chanute, ingeniero norte- americano y uno de los precursores de la avia- ción, construyeron modelos a base de los «ae- roplanos» por él utilizados. Estos «aeropla- nos» eran unas superficies rectangulares fo- r r a d a s de tela y que servían de medio de sustentación del a p a r a t o en el aire, en com- binación con Ja velocidad del avance.

P a r a llevar a cabo sus experimentos, deci- dieron los W r i g h t trasladarse a un lugar con régimen de vientos constantes y lo más llano

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posible. Eligieron un terreno en una zona me- t i d a casi en el Atlántico. Se l l a m a b a K i t t y Hawk y estaba situado en la costa del estado de Carolina del N o r t e .

D u r a n t e casi c u a t r o años permanecieron rea- lizando trabajos, estudios y experimentos, re- partidos entre D a y t o n (Ohio), donde tenían su taller, y el terreno de p r u e b a s en K i t t y H a w k .

P r i m e r o construyeron modelos al estilo de cometas que m a n e j a b a n desde t i e r r a . Después planeadores, en los que el equilibrio del apa- r a t o y su dirección era realizado principal- m e n t e m e d i a n t e el desplazamiento del peso del cuerpo del t r i p u l a n t e . Perfeccionaron sus mo- delos después de probarlos en un túnel a e r o - dinámico de su construcción, h a s t a que, por fin, un día, consideraron conseguido lo que se h a b í a n propuesto y solicitaron la p a t e n t e de invención.

El a p a r a t o en sí constaba de dobles «aero- planos» de sustentación, alerones p a r a recti- ficar el equilibrio del a p a r a t o , timón y mo- tor impulsor de explosión ; todo lo cual podía ser gobernado por palancas y pedales que m a - nejaba su piloto, que iba t u m b a d o .

E n K i t t y H a w k realizaron las p r u e b a s u n a fría m a ñ a n a del 17 de diciembre de 1903. Un fuerte viento del Nordeste b a r r í a las d u n a s arenosas p r ó x i m a s al A t l á n t i c o . El vuelo duró e x a c t a m e n t e doce segundos, pero abrió las p u e r t a s al sorprendente futuro de la aviación con los a p a r a t o s más pesados que el aire ; futuro que hoy estamos viviendo con la mente puesta en las estrellas...

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EDWARD A. DOISY

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N el año 1936 llegaron a los E s t a d o s Unidos las conclusiones del científico danés Dr. H e n r i k D a m , que le con- dujeron a la identificación de la vitami- na Κ. E s t a v i t a m i n a es necesaria p a r a la formación de la protombinu, sustancia parecida a una p r o t e í n a , que se halla en el plasma sanguíneo y cuya economía re- gula la coagulación normal de la sangre.

El D r . Doisy consiguió aislar esta vita- mina p u r a y conocer su n a t u r a l e z a quí- mica. P o s t e r i o r m e n t e consiguió obtener dos formas de la vitamina Κ de fuentes n a t u r a l e s , la K - l y la K-2, y producir la p r i m e r a sintéticamente. El p r o d u c t o , denominado Menadione, puede aplicarse por vía oral o inyectable. Gracias al mis- mo, el D r . Doisy ha conseguido salvar la vida de más de 5.000 niños anual- mente sólo en los Estados Unidos.

Por sus trabajos le fué otorgado el Premio Nobel de 1943 p a r a Fisiología y Medicina.

El D r . Doisy, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de St.

Louis (Missouri), nació en H u m e (Illi- nois), el 13 de noviembre de 1893.

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Las bajísimas temperaturas y las violentas tempestades de hielo que se abaten sobre este helado conti- nente de· la Antártida forman extrañas figuras como las que representa la fotografía, que dificultan el

transporte sobre su superficie en condiciones a veces insuperables para el hombre.

Referencias

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