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25 7.2 Desarrollo filogenético de la empatía

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Academic year: 2023

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También se descubrió que cada una de estas variables tiene un efecto directo en la teoría de la mente. Singer (2006) dice que la empatía se basa en sentir y compartir emociones, mientras que la teoría de.

Cognición social

Sistemas de memoria y cognición social

Teniendo en cuenta la situación problemática de la que surge este estudio, a continuación se presentan los fundamentos teóricos que se consideran relevantes y necesarios como sustento argumentativo para el respectivo proceso investigativo. 26 sugirieron que el aprendizaje instrumental está relacionado con las habilidades y hábitos que conforman la memoria procedimental, que son responsables del aprendizaje del comportamiento social basado en la retroalimentación sobre asociaciones situacionales experimentadas gradualmente, y que contribuyen a la formación de juicios sobre cómo interactuar con otros para ir. . También se ha demostrado que la memoria asociativa semántica apoya el proceso relacional generado en relación con personas, grupos o cosas sin dependencia de experiencias específicas, lo que corresponde al aprendizaje de conocimientos generales que no están relacionados con eventos explícitos y determinantes de una situación.

La memoria episódica se diferencia de la memoria asociativa semántica, pero no está completamente separada de ella, relacionada con el recuerdo de recuerdos explícitos de situaciones, personas, lugares y fechas que se relacionan con la experiencia de eventos específicos en un período determinado de la vida.

Desarrollo filogenético de la empatía

Mecanismos cerebrales de la empatía

El estudio de la evolución filogenética de la empatía en diferentes especies de mamíferos ha demostrado la presencia de un comportamiento empático cada vez más estructurado en los mamíferos, que posibilita la capacidad de sentir dolor social. Al experimentar una separación física, en los mamíferos se activa un sistema de alarma neuronal, lo que lleva a la activación de los mismos sistemas cerebrales involucrados en el dolor físico, generando así señales de dolor. Se cree que este proceso ayuda a crear y fortalecer vínculos sociales. (Eisenberger y Lieberman, 2004). Algunos estudios han establecido que el aprendizaje obtenido de las acciones, sensaciones y emociones de otros corresponde a la activación de representaciones neuronales de los estados observados.

Es así como Preston & Waal (2002) propusieron un modelo neurocientífico de empatía, que consiste en la activación de una representación automática, vinculada somáticamente, basada en imaginar u observar a una persona en un estado emocional particular.

Teoría de la mente

El reconocimiento de que los demás tienen un mundo mental único y diferente al nuestro es un proceso complejo en el desarrollo de los seres humanos, que según Wimmer y Perner (1983) ocurre típicamente en la primera infancia, cobrando impulso a través de procesos evolutivos. Por lo tanto, Grossman et al., (2008) sostienen que los bebés son sensibles a las señales sociales emitidas por los ojos y los gestos y que estas señales de comprensión aumentan entre las edades de cuatro y seis años (Wellman, Cross y Watson, 2001; Miller, 2009). Además, diversos estudios muestran que la mentalización es una habilidad que continúa desarrollándose durante la adolescencia y se vuelve universal en la edad adulta (Premack y Woodruff, 1978). Aunque estos logran llamar la atención involuntariamente, provocan la transferencia de información crucial en la socialización con el otro.

30 basado en diferentes puntos de vista, juega un papel fundamental en el éxito de este proceso, y para que se desarrolle correctamente hay que reconocer que el conocimiento se basa en la experiencia, por lo que no todas las personas compartirán la misma información, dado quien hay posiblemente no han experimentado situaciones similares (Wimmer, Hogrefe & Perner, 1988).

Conducta prosocial

Circuitos neuronales de conductas prosociales

31 Luego, la señal de reconocimiento social activa el sistema de recompensa, que a su vez activa regiones cerebrales asociadas a las emociones para fortalecer la experiencia de recompensa, finalizando con la toma de decisiones, que es la encargada de que la corteza prefrontal realice conductas prosociales (Luo, 2018) . Básicamente, las conductas prosociales requieren de teoría de la mente, ya que es la capacidad que nos permite atribuir y posponer estados mentales, además, es uno de los circuitos latentes de neuronas que se activan en el proceso previo para la puesta en escena de acciones. conductas prosociales; Indican las intenciones y posibles acciones del otro y según De Wall (2008) tienden a facilitar las relaciones sociales, beneficiándose de la capacidad de compartir emociones y sentimientos que motivan la ejecución de conductas prosociales. Según Luo (2018), las conductas prosociales siempre van acompañadas del funcionamiento del sistema de recompensa, lo cual ha sido respaldado por diversas investigaciones, y estas conductas se ven reforzadas gracias a la activación de la red neuronal de la teoría de la mente.

Finalmente, en línea con la descripción de un modelo integrado responsable del procesamiento de la conducta prosocial, Yang & Raine (2009) reportan que la corteza prefrontal está asociada con la planificación y modulación de la conducta prosocial, lo que requiere el control y procesamiento de la información presentada. . en motivaciones que, equilibradas, logran desencadenar distintos tipos de conducta prosocial, la cual está determinada y modulada por la corteza prefrontal, conocida como centro de mando de este tipo de conductas.

Adolescencia y desarrollo del cerebro

33 Dentro de los procesos cognitivos superiores, como la teoría de la mente, encontramos la toma de perspectiva, una capacidad que nos permite razonar sobre los demás, comprender sus pensamientos, sentimientos o creencias y se considera una habilidad crucial para el éxito de la comunicación social. En particular, la corteza prefrontal presenta un aumento significativo de sinapsis en esta área durante la infancia, culminando con la reorganización y eliminación de las conexiones sinápticas prefrontales después de la pubertad (Blakemore & Choudhury, 2006). Del mismo modo, se ha observado que los procesos de mielinización en las cortezas prefrontales ocurren tardíamente y finalizan al final de la adolescencia (Paus, 2005).

En particular, los resultados sugieren que estos cambios pueden producir cambios importantes en las capacidades cognitivas que dependen de la corteza prefrontal, incluida la cognición social.

Desarrollo de la regulación emocional y desempeño académico

34 de los estímulos significativos para el afecto; el estriado ventral, implicado en la identificación de las recompensas que pueden generar los estímulos, y la ínsula encargada de representar las respuestas afectivas a nivel sensorial. La reevaluación, además de ajustar los procesos de cada una de estas regiones, hace que otras regiones del cerebro, como la corteza prefrontal dorsolateral, se activen en situaciones que requieren atención selectiva y memoria de trabajo, y la corteza parietal posterior responsable de la selección y control de las reacciones. . Las inhibiciones motoras, la corteza posterior ventral y la corteza cingulada anterior se activan conjuntamente en situaciones emocionales importantes, trabajando sincrónicamente como una red en el desarrollo de actividades que implican un mayor control cognitivo, promoviendo la regulación emocional a partir de las funciones de cada una de estas áreas cerebrales. La regulación de las emociones, especialmente las negativas, es actualmente ampliamente estudiada en los adolescentes, ya que se ha revelado su relación con el rendimiento cognitivo y el impacto que genera a nivel conductual, especialmente en esta etapa.

Asimismo, existen investigaciones que se centran en el estudio de la regulación de las emociones positivas, que enfatizan la importancia de los refuerzos gratificantes o desagradables en el entorno educativo y su influencia en el proceso de aprendizaje.

Participantes

Instrumentos

  • Desempeño académico
  • Empatía
  • Teoría de la Mente
  • Conducta Prosocial

La prueba consta de 36 imágenes de la región ocular en escala de grises de un número igual de hombres y mujeres. Para evaluar la orientación prosocial se utilizó la Medida de Triple Dominancia de Orientación al Valor Social (ver Apéndice D), que permite identificar la capacidad del sujeto para cuidar sus propios intereses y los de los demás en iguales proporciones sin esperar ningún cambio. . A continuación, cada individuo debía elegir entre tres formas de repartir los puntos de cada tarea de los 9 puntos, tanto para él como para el compañero imaginario.

Si los participantes eligen una determinada opción para al menos 6 de los 9 ítems, se clasificará en consecuencia, es decir, prosocial, individualista o competitiva.

Procedimiento

Si el instrumento obtiene una puntuación inferior a 6, se descalifica porque, según el diseño y finalidad del instrumento, no presenta características relacionadas con la habilidad que se evalúa. Luego, se utilizó una T de estudiante para evaluar si se encontraron diferencias entre el rendimiento medio en matemáticas y el rendimiento medio en lenguaje para indicar datos descriptivos relacionados con los resultados obtenidos. Luego, teniendo en cuenta el diseño y enfoque de este estudio, se examinaron las relaciones existentes entre la empatía y la Teoría de la Mente y el rendimiento académico alcanzado en las asignaturas de matemáticas y lenguaje, a través de un análisis de correlación (coeficiente de correlación de Pearson), representado por ambos. la fuerza de correlación (r) como la significación estadística (p).

Finalmente, se realizó un análisis de regresión lineal para determinar si el comportamiento prosocial, la empatía y la Teoría de la Mente predicen el rendimiento académico en matemáticas y lenguaje.

Resultados

Un análisis de regresión lineal en el que la variable de la teoría de la mente predice estadísticamente de manera significativa el rendimiento académico en un curso de idiomas. Estadística descriptiva de empatía, teoría de la mente, conducta prosocial y rendimiento académico en materias de lengua y matemáticas. La empatía y la teoría de la mente han estado fuertemente relacionadas con los procesos de enseñanza y aprendizaje (Derks et al., 2016).

Principalmente, la teoría de la mente ha sido considerada como el centro de la cognición social (Ibáñez & Manes, 2012). Los resultados de este estudio muestran que habilidades sociocognitivas como la teoría de la mente y la empatía tienden a predecir el rendimiento académico en lengua y matemáticas en estudiantes de secundaria vocacional, a diferencia del comportamiento prosocial que no estableció una relación directa con el rendimiento académico en lengua. y matemáticas. La teoría de la mente y la empatía se han relacionado con el desarrollo del lenguaje y, según el componente comunicativo que implica empatizar y provocar estados mentales, se esperaba que estuvieran relacionadas positivamente con el desempeño en esta materia en particular.

Referencias

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