q u e d a d e l r e j u v e n e c i m i e n t o ? U n a p e r s p e c t i v a a p a r t i r d e las d i - ferencias de edades e n t r e c ó n y u g e s *
Cecilia I. Gayet**
Introducción
Se ha demostrado que el estudio de la n u p c i a l i d a d es esencial para comprender ciertos aspectos de la d i n á m i c a d e m o g r á f i c a de los paí- ses, así como las formas de constitución de las organizaciones básicas de las sociedades, es decir, las familias (Locoh, 1996). E l nexo entre nupcialidad y familia h a sido explorado en numerosos trabajos, don- de se advierte que las diferentes maneras de unirse (y desunirse) re- flejan distintas formas de percibir a la familia y, en otra instancia, de comprender la r e p r o d u c c i ó n y e s t r u c t u r a c i ó n de diferentes grupos sociales ( Q u i l o d r á n , 1993a). C o m o afirma L o c o h , "La importancia de los sistemas familiares para el conocimiento de las modalidades de for- m a c i ó n de las parejas p r o v i e n e d e l h e c h o de que e l m a t r i m o n i o constituye el contexto en el cual las familias se forman y se desarro- llan. Si la familia es el lugar de la génesis de la sociedad, el matrimo- nio es e l lugar de la génesis de l a familia" (Locoh, 1996: 71, traduc- ción propia).
E n el análisis de la nupcialidad se han distinguido tres etapas que forman parte de la d i n á m i c a de la vida conyugal ( Q u i l o d r á n , 1993a).
E n primer lugar, l a elección del cónyuge, luego la vida en pareja (des- de la f o r m a c i ó n hasta la disolución) y por ú l t i m o la vida solitaria o en pareja incompleta. Cada una de estas etapas puede subdividirse y ana- lizar su d u r a c i ó n . L a etapa que ha recibido m á s a t e n c i ó n ha sido la de la vida en pareja, pero los cambios en la vida social y en la d i n á m i c a d e m o g r á f i c a han hecho necesario profundizar en las otras (Quilo- d r á n , 1993a). Se considera que
* Este trabajo corresponde a la evaluación final del curso Nupcialidad y Familia impartido por la doctora Julieta Quilodrán en la maestría en Demografía 1997-1999 de El Colegio de México.
** Estudiante del doctorado en Estudios de Población del Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano de El Colegio de México. Correo electrónico:
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218 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
Los ingresos y salidas de u n i ó n se vuelven cada vez más frecuentes, con lo cual se modifican constantemente las poblaciones expuestas al riesgo de unirse. Lo anterior afecta los calendarios e intensidades de las uniones. En todo este juego del mercado matrimonial, es inte- resante destacar las presiones que pueden ejercer sobre él cambios en otras variables demográficas (Quilodrán, 1994: 402).
Dada la importancia de tales transformaciones, el objetivo de este ensayo es analizar los parrones de entrada en u n i ó n legal de los hom- bres de edad tardía. Tanto el sentido c o m ú n como los resultados de los análisis practicados a partir de encuestas en otros países, aseguran que los hombres que se casan en segundas nupcias eligen mujeres
más j ó v e n e s o prefieren que el intervalo de edad sea m á s amplio que i
el que t e n í a n en sus primeras nupcias (Bozon, 1990). * Debido a l a dificultad de adentrarse en i n f o r m a c i ó n que confir-
me estos comportamientos de nupcialidad en México a partir de esta- dísticas vitales, se t r a b a j a r á c o n los matrimonios de hombres de 35 a ñ o s y m á s en el supuesto de que la m a y o r í a de sus uniones corres- p o n d e r á a segundas nupcias.
De manera operativa, se pretende investigar c o n q u i é n se casan los hombres mayores de 35 a ñ o s en la República Mexicana, desde l a perspectiva de las diferencias de edad. Se t r a t a r á de dilucidar si las preferencias difieren en función de la edad, la escolaridad y la ocupa- ción. Las fuentes de datos serán las estadísticas vitales (matrimonios y divorcios) de 1990, y el Censo de 1990 (estado civil de la p o b l a c i ó n ) ; el análisis se h a r á para el total del país en el a ñ o de 1990.
Algunas características de la nupcialidad en México
México, como gran parte de A m é r i c a Latina, se inscribe en el marco de las sociedades cuyas uniones conservan (en mayor o menor medi- da) los preceptos del matrimonio católico, dentro de los cuales desta- ca la libre elección del c ó n y u g e .1
Los estudios sobre nupcialidad en México han estado ligados des- de su o r i g e n a las investigaciones sobre f e c u n d i d a d ( Q u i l o d r á n ,
1 Los tipos de unión que se presentan han sido clasificados en legales y no legales. Dentro de los legales se encuentran el civil, y el civil y religioso. Entre los no legales están la cate- goría de unión libre y el que únicamente es religioso (este último de mínima representación).
Los tipos de ruptura de u n i ó n son tres: divorcio, separación y viudez (Quilodrán, 1996b).
1996a), y debido a que en las encuestas que se realizaron para el aná- lisis de la fecundidad sólo se entrevistó a mujeres en edad reproducti- va, los estudios acerca de la nupcialidad han tomando en cuenta prin- cipalmente los comportamientos femeninos. Sólo a partir del análisis de otras fuentes de i n f o r m a c i ó n , como los censos y las estadísticas vi- tales, se comenzaron a desarrollar descripciones e interpretaciones que consideran los dos sexos ( Q u i l o d r á n , 1992a).
L a complejidad d e l f e n ó m e n o de n u p c i a l i d a d , en tanto evento demográfico que se refiere a la interacción de dos personas al mismo tiempo, hace que sea necesario esclarecer las p r á c t i c a s masculinas.
Más a ú n , esta necesidad se intensifica cuando el análisis versa sobre las diferencias de edad entre los cónyuges, donde se involucran prefe- rencias diferenciales según el sexo.
Quilodrán (1996a) ha calculado la serie de tasas brutas de nupciali- dad legal en México para el periodo comprendido entre 1893 y 1990, que pasaron de 4 000 matrimonios por cada 1 000 habitantes en 1893 a 7 900 en 1990. Como se trata de u n indicador poco refinado, la autora calculó otros dos índices para años censales: a) el primero incluye sola- mente a los hombres y mujeres de 15 a 49 años; b) el segundo tiene en cuenta a la población de 15 a 49 años no casada legalmente (población casadera). L a tasa bruta del primero pasa de 11.0 en 1 9 3 0 a l 4 . 3 e n 1990, en tanto que la del segundo pasa de 15.3 a 25.8 para esos mismos años.
L a misma autora realiza u n estudio comparando los niveles observa- dos en 1930, 1960 y 1990, destacando que los matrimonios se han incre- mentado, la soltería ha aumentado en menor p r o p o r c i ó n , y la consen- sualidad (uniones libres), los matrimonios solamente religiosos y las uniones interrumpidas han disminuido, pero los divorcios y las separa- ciones se han multiplicado varias veces, sobre todo entre las mujeres.
Ella señala que: "La proporción de mujeres viudas, divorciadas y separa- das es 3.3 veces mayor que la de los hombres lo cual nos habla de una mayor sobrevivencia de las mujeres a la vez que de una mayor tendencia de los hombres a contraer nuevas nupcias" (Quilodrán 1996b: 60).
L a edad m e d i a de los hombres al m o m e n t o de l a u n i ó n se h a m a n t e n i d o relativamente estable entre 1930 y 1990 ( Q u i l o d r á n , 1993b). E n el caso de las mujeres, no h a b r í a variado hasta 1970, man- t e n i é n d o s e en 21.1 a ñ o s , en tanto que en 1990 a l c a n z ó l a cifra de 22.2, de acuerdo c o n estimaciones censales ( Q u i l o d r á n , 1993b). Si sólo se consideran las uniones legales, éstas se celebran a edades más tardías, casi u n a ñ o d e s p u é s , en promedio, que las d e l conjunto de uniones legales y consensúales ( Q u i l o d r á n , 1993b).
220 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
E n cuanto a la diferencia media de edad entre los cónyuges, ésta ha disminuido entre 1930 y 1980 como resultado de las altas tasas de crecimiento p o b l a c i o n a l que e x p e r i m e n t ó M é x i c o desde mediados de los a ñ o s cincuenta hasta fines de los sesenta ( Q u i l o d r á n , 1993a).
Durante esos a ñ o s cada g e n e r a c i ó n era m á s abundante que las prece- dentes, y si se hubiera mantenido la diferencia de 3.3 a ñ o s presente en 1930, las p r o p o r c i o n e s de solteros d e b e r í a n haber aumentado.
Por el contrario, hubo u n acercamiento en l a edad de los cónyuges.
Q u i l o d r á n (1993a) afirma que la p r o p o r c i ó n de quienes se casan c o n personas de su mismo grupo de edad se i n c r e m e n t ó entre mediados de los setenta y fines de los ochenta. E n esos 15 a ñ o s a u m e n t ó tam- b i é n l a p r o p o r c i ó n de hombres que se casaron con mujeres mayores que ellos L a autora considera que la d i s m i n u c i ó n de la diferencia de edades entre los cónyuges se produjo por el efecto combinado de u n a mayor frecuencia de matrimonios dentro del mismo grupo genera¬
cional y de parejas en las cuales la mujer es mayor cjue el hombre.
Las diferencias de edad como elemento clave para el análisis de la nupcialidad, desde la perspectiva de las relaciones de género
Entre de las características de la nupcialidad m á s estudiadas destacan las edades en que los cónyuges entran a l a u n i ó n y, relacionada con ésta, las diferencias de edades entre ambos. A u n q u e a primera vista estas medidas demográficas parecen áridas, encierran buena parte de los símbolos culturales de una sociedad, y m á s a ú n , de las concepcio- nes sobre la relación entre los sexos.
Las diferencias de edad entre los cónyuges pueden ser analizadas desde u n punto de vista estrictamente d e m o g r á f i c o : los cambios co- r r e s p o n d e r í a n a soluciones encontradas por las sociedades ante los desequilibrios n u m é r i c o s que se producen en las cohortes casaderas.
Así, ante l a falta de personas de una edad dada del sexo opuesto con quienes realizar la u n i ó n , las personas se casan con miembros de ge- neraciones m á s j ó v e n e s . E n palabras de Q u i l o d r á n , "la r e d u c c i ó n de la diferencia de edades entre c ó n y u g e s y l a mayor intensidad de las primeras uniones amortiguan el efecto de los desequilibrios; a ello se puede sumar t a m b i é n la mayor intensidad de las segundas nupcias de separados y divorciados" ( Q u i l o d r á n , 1993a: 308).
Pero esta perspectiva estrictamente demográfica debe ser comple- mentada, ya que aunque puede explicar una parte de los cambios, no lo-
gra esclarecer por q u é se originan y se mantienen las diferencias de edad y cuáles son las implicaciones de las variaciones en dichas diferencias desde u n punto de vista social y de las relaciones entre los sexos. A u n en caso de equilibrio entre los sexos en el mercado matrimonial, perma- necen diferencias de edad entre los cónyuges (Bozon, 1990). ¿Por q u é se presenta de manera generalizada en distintas sociedades del mundo una diferencia de edad a favor del hombre al momento de casarse?
Se ha postulado que las sociedades en donde la diferencia de edad entre cónyuges es muy grande (mujeres jóvenes se casan con hombres mayores) tienen tras de sí una historia de subordinación de la mujer res- pecto del hombre, como ocurre en algunos países del mundo árabe (Lo- coh, 1996). Se han esgrimido razones funcionales para justificar esa dife- rencia de edad: la necesidad de acumular bienes para el pago de la dote por parte del novio, impediría una u n i ó n masculina precoz, y así las fa- milias (cuyo papel es fundamental en la constitución de las parejas) for- talecerían la dominación masculina (Bozon, 1990; y Locoh, 1996).
Las sociedades donde las diferencias de edad se han hecho m á s p e q u e ñ a s con el curso del tiempo p a r e c e r í a n encaminarse hacia una r e l a c i ó n m á s igualitaria entre ambos sexos, sobre todo si l a e l e c c i ó n del c ó n y u g e proviene de una decisión individual ( Q u i l o d r á n , 1993a).
E n particular, L o c o h afirma que "la diferencia de edad entre esposos o c o m p a ñ e r o s tiende a disminuir con la a u t o n o m í a de las mujeres y su acceso m á s equitativo a la e d u c a c i ó n , al empleo y más generalmen- te cuando ellas tienen una capacidad igual a la de los hombres de de- cidir su vida" (Locoh, 1996: 66, t r a d u c c i ó n propia).
Sin embargo, aunque las diferencias se han acortado, no han desapa- recido, y de acuerdo con Bozon (1990), para analizar el f e n ó m e n o de la diferencia de edad es necesario referirse al conjunto de diferencias entre hombres y mujeres que se refieren a las posiciones en la estructura social y profesional, y que llevan a conformar calendarios distintos para el paso a la edad adulta. Según este autor, el examen de tal indicador, aparente- mente menor, puede aportar u n punto de vista original al estudio de la dominación masculina (Bozon, 1990). E n expresión de Thérèse Locoh,
La homogamia puede también residir en la edad.2 En las sociedades avan- zadas la diferencia de edad entre esposos tiende a disminuir. En las socie-
2 Se da la homogamia de edad cuando los contrayentes tienen la misma edad; se habla de heterogamia cuando los miembros de la pareja difieren en edad. Locoh (1996) habla también de homogamia cultural, y se refiere a que ambos miembros tie- nen el mismo nivel educativo.
222 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
dades tradicionales, incluso en la actualidad, hay una muy fuerte heteroga- mia en relación con el criterio de edad. Los hombres son mayores que las mujeres, y a veces mucho. Ese tipo de heterogamia introduce una distan- cia entre los esposos que marca fuertemente su vida conyugal. Tiene una función precisa en el arreglo de los sistemas matrimoniales donde una fuer- te subordinación de las mujeres es la regla. La dote y la compensación ma- trimonial contribuyen a mantener esa diferencia de edad importante entre maridos y mujeres en ciertas sociedades, diferencia que no ha desapareci- do en las sociedades avanzadas, sobrevivencia de un tiempo en que se con- sideraba normal que la edad diera al hombre una superioridad adicional sobre su mujer (Locoh, 1996: 75, traducción propia).
Uniones legales de hombres de 35 años y más. Un acercamiento al estudio de las segundas nupcias
Durante 1990 se constituyeron en México 640 864 matrimonios lega- les, y de éstos sólo 9% c o r r e s p o n d i ó a hombres de 35 años y más. U n a dificultad para analizar l a naturaleza de estas uniones a partir de los datos del registro civil se debe a la falta de distinción entre primeras o subsiguientes nupcias, ya que no se pregunta el estado civil previo de los cónyuges en el momento de contraer matrimonio.
Este p r o b l e m a i m p i d e t a m b i é n saber si se trata de u n a entrada directa a la u n i ó n o de la legalización de una c o h a b i t a c i ó n preexis- tente. Si en las primeras uniones en México, una de cada cuatro es l i - bre, con el transcurso del tiempo se legalizan, y disminuyen a una de cada siete ( Q u i l o d r á n , 1992a). Esto implica que casi la mitad de las uniones libres termina legalizándose, y lo hace en u n plazo promedio de 6.5 a ñ o s ( Q u i l o d r á n , 1992b). A u n q u e por la baja p r o p o r c i ó n de uniones libres respecto a las legales las implicaciones sobre la edad media al contraer m a t r i m o n i o legal s e r í a n menores, analizando en particular a la p o b l a c i ó n masculina de 35 a ñ o s y más, la legalización de uniones p o d r í a d i s m i n u i r l a p r o p o r c i ó n estimada de segundas nupcias.
E n general, las uniones legales representan cerca de 80% del to- tal de uniones d e l país ( Q u i l o d r á n , 1993b). Considerando las tablas de n u p c i a l i d a d elaboradas p o r Q u i l o d r á n (1996a) para 1990, tene- mos que en n u p c i a l i d a d legal, a los 35 a ñ o s 24.4% de los hombres a ú n no se ha casado, y en nupcialidad general (incluidas las uniones libres) sólo 10.6% de los hombres no se ha unido hasta esa edad. Ex- cluyendo a los célibes definitivos (5%; Q u i l o d r á n , 1993b), p o d r í a m o s afirmar que del conjunto de hombres no casados a los 35 años, 8.8%
se encuentra en u n i ó n libre, y 10.6% son hombres solteros que se ca- sarán o e n t r a r á n en u n i ó n d e s p u é s de los 35 años.
Si aplicamos a México los resultados de la experiencia francesa, don- de sólo 6% de los casos del total de matrimonios se refiere a hombres de 28 a 30 años que contraen su primera u n i ó n (Bozon, 1990), p o d r í a m o s inferir que menos de la mitad de los matrimonios de hombres de 35 y más años que se celebraron en México en 1990 se refieren a primeras nupcias.
P o r otra parte, l a edad media en que se divorciaron los hombres en México fue de 34.2 a ñ o s en 1990 (cálculos propios a partir de INE- GI, Estadísticas sociodemográficas, N u p c i a l i d a d , vol. 1). Estudios realiza- dos en Estados U n i d o s indican que en ese país 5 de cada 6 hombres divorciados vuelven a contraer nupcias, y de éstos, la mitad lo hace en los primeros tres a ñ o s d e s p u é s del divorcio (Cherlin, 1981). Si supo- nemos que los hombres divorciados en México p o d r í a n comportarse de manera similar a los de Estados Unidos, se refuerza la idea de que gran parte de los matrimonios de hombres mayores de 35 a ñ o s puede atribuirse a "rematrimonios", ya sea de hombres divorciados o de viu- dos. Cabe destacar que las disoluciones de las uniones por viudez han ido disminuyendo proporcionalmente en el tiempo, en tanto que las disoluciones por causas voluntarias se han incrementado de manera constante ( Q u i l o d r á n , 1993a; Ojeda y González, 1994), y que la sepa- ración por divorcio o de hecho ocurre a edades m á s tempranas que la viudez, lo que p o d r í a traer aparejado u n incremento de nuevas nup- cias ( Q u i l o d r á n , 1983).
¿Por q u é interesa conocer el orden del matrimonio de estos hom- bres que se casan a edad tardía? E n otros países se han atribuido pre- ferencias distintas sobre las diferencias de edad entre cónyuges según se trate de primeras o segundas nupcias. E n Francia, resultados de una encuesta biográfica indican que los hombres que se casan por se- gunda vez, lo hacen con una mayor diferencia de edad a su favor que en su primer matrimonio (Bozon, 1990).
Aunque por las dificultades de la fuente de información utilizada no podamos establecer fehacientemente cuántas uniones se refieren a segundas nupcias, de todas maneras la investigación de las caracte- rísticas de los matrimonios de hombres de 35 a ñ o s y m á s en México puede ayudarnos a comprender las preferencias de los hombres al ca- sarse en segundas nupcias, y estas preferencias encierran complejas interacciones en la negociación de posiciones entre los dos sexos.
224 ESTUDIOS DEMOGRAFICOS Y URBANOS
Edades medias y diferencias de edades.
Un estudio de estadísticas vitales de 1990
T o m a n d o como referencia la totalidad de los matrimonios celebra- dos e n M é x i c o durante 1990, la edad media al casarse de mujeres y hombres fue de 22.6 y 25.4 años respectivamente, lo cual da como re- sultado u n a diferencia de edad p r o m e d i o entre ambos de 2.8 a ñ o s (cálculos propios a partir de INEGI, Estadísticas soáodemográficas. N u p - cialidad, vol. 1). E n l a gráfica 1 se observa la estructura p o r edad d e l total de los matrimonios civiles en México durante 1990, donde pue- de apreciarse que el calendario de las mujeres es m á s temprano que el de los hombres. Fijando la a t e n c i ó n en las edades de 35 a ñ o s y m á s de la p i r á m i d e , advertimos que es m á s ancha para los hombres que para las mujeres, lo que representa u n p r i m e r i n d i c a d o r de que e l hombre no se casa con mujeres de su misma edad.
GRÁFICA 1
Estructura por edad de los matrimonios civiles, 1990
Fuente: Elaboración propia a partir del INEGI, Estadísticas soáodemográficas. N u p c i a - lidad, vol. 1.
Para e l caso específico de los matrimonios donde el hombre tie- ne una edad de 35 o m á s a ñ o s al momento de la u n i ó n , la diferencia promedio con la edad de la mujer se eleva a 9.05 años. Esta tendencia al incremento de la diferencia de edad cuando aumenta la edad del hom- bre se a c e n t ú a a ú n m á s si consideramos distintas edades del hombre, como puede verse en el cuadro 1. Los hombres de 35 años se casan con mujeres que en p r o m e d i o son seis a ñ o s y medio menores que ellos;
los de 55 con mujeres 11 a ñ o s menores y los de 75 son en promedio 16 años mayores que sus mujeres. Los comportamientos se confirman cuando se analizan las diferencias de edad medianas.
CUADRO 1
Diferencias de edad entre cónyuges donde el hombre tiene 35, 45, 55, 65 y 75 años. México, 1990
E d a d del cónyuge masculino (años cumplidos) 3 5 4 5 5 5 6 5 75
Media 6.52 9.11 11.29 11.90 16.16
Mediana 6.01 8.04 9.62 9.32 14.25
Moda 5.00 5.00 10.00 5.00 8.00
Desvío estándar 6.14 8.22 10.31 11.36 12.01 Fuentes: Cálculos propios a partir de INEGI, Estadísticas soáodemográficas. N u p c i a l i - dad, vol. 1.
Las curvas de matrimonios de hombres de 35 años y más en rela- ción c o n la edad de la mujer (gráfica 2), y el análisis de las frecuen- cias de diferencias de edad, muestran que aunque la mayoría prefiere mujeres más j ó v e n e s , los hombres de 35 años son m á s proclives a ca- sarse c o n mujeres mayores que ellos que los de 45 y 65 años. Si en la gráfica 2 fijamos la a t e n c i ó n en la curva de hombres de 35 años a par- tir del punto donde la edad de la mujer es 35 hacia adelante, y reali- zamos la operación equivalente con las otras dos curvas (hombres de 45 a ñ o s y mujeres de 45 a ñ o s y m á s ; hombres de 65 a ñ o s y mujeres de 65 años y m á s ) , advertimos que el área bajo la curva desde ese punto hacia la derecha de los hombres de 35 años es mayor que la de los hom- bres de 45 y 65 a ñ o s , l o que significa que p r o p o r c i o n a l m e n t e los hombres de 35 a ñ o s se casan m á s con mujeres mayores que ellos que los de 45 y 65 años. Esto p o d r í a ser indicativo de cambios entre gene- raciones en cuanto a las preferencias sobre las diferencias de edad en- tre el hombre y la mujer en el momento de contraer la u n i ó n legal.
226 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS GRÁFICA 2
Matrimonios legales de hombres de edades seleccionadas por edad de la mujer
8.01
12 17 22 27 32 37 42 47 52 57 62 67 72 77 82 87 93 Edad de la mujer
— — 35 años mmmmmmm 45 años 65 años
Fuente: Elaboración propia a partir de INEGI, Estadísticas sociodemográficas. Nupúa- lidad, vol. 1.
E l paso de una diferencia media de edad al m a t r i m o n i o de 2.8 a ñ o s , considerando todas las edades de los cónyuges, a 9.05 cuando seleccionamos los matrimonios de hombres de 35 a ñ o s y m á s señala una marcada diferencia en cuanto a las preferencias. Este incremento puede tener grandes repercusiones sobre el mercado matrimonial.
Las mujeres j ó v e n e s crean u n exceso de oferta en los matrimonios de hombres mayores, y por tanto u n déficit para las cohortes de h o m - bres m á s j ó v e n e s , en tanto que la preferencia por mujeres m á s jóve- nes por parte de los hombres mayores hace que la posibilidad de con- traer nuevas nupcias de una mujer mayor ( a ú n soltera, divorciada, o viuda) sea mucho más reducida que la del hombre.
Para comprender un poco más este f e n ó m e n o resta investigar si esta elección de mujeres mucho más jóvenes por parte de hombres mayores se da por igual en todos los estratos sociales. Para ello analizaremos los matrimonios según la escolaridad y la ocupación de los cónyuges.
Diferencias de edad según escolaridad del cónyuge
L a i n t e r p r e t a c i ó n de los datos de los matrimonios celebrados en 1990 por nivel de escolaridad nos permite afirmar que básicamente hay ho-
mogamia entre la escolaridad de los hombres de 35 a ñ o s y m á s y las mujeres de todas las edades (cuadro 2). U n análisis m á s detallado puede dar luz sobre las preferencias de cada sexo. Así en el caso de los hombres:
a) E n los niveles m á s bajos de l a escolaridad (sin escolaridad y con primaria) casi 70% de los hombres se casa con mujeres de niveles equivalentes.
b) D e los hombres con secundaria o equivalente ú n i c a m e n t e 45%
se casa c o n mujeres de escolaridad semejante, y 37% con mujeres que ú n i c a m e n t e tienen primaria. E n tanto que sólo 14.7% se casa con mu- jeres que cuentan con u n mayor nivel de escolaridad.
c) Los hombres que ü e n e n preparatoria o equivalente tienen pre- ferencias menos h o m o g á m i c a s . A u n q u e mayoritariamente se casan con mujeres de nivel de escolaridad equivalente, las proporciones de los que se casan c o n mujeres c o n distinto nivel de escolaridad son igualmente elevadas.
d) L o s hombres c o n nivel profesional se ubican en u n rango de preferencia h o m o g á m i c a similar al de los de secundaria (casi 50%
con mujeres de nivel equivalente) y por debajo de los niveles m á s ba- jos de escolaridad.
Desde el punto de vista de las mujeres, aunque t a m b i é n hay una cierta tendencia a la homogamia, a medida en que avanzan en escola- ridad prefieren casarse c o n hombres que tengan mayor escolaridad que ellas. Esto se evidencia sobre todo en el nivel de preparatoria, donde l a mayor p r o p o r c i ó n se encuentra casada con hombres de ni- vel profesional (72.3% se casa con hombres del mismo nivel o supe- rior). Esto i n d i c a r í a que la mujer de mayor escolaridad se posiciona
"mejor" en el mercado matrimonial, eligiendo hombres (y pudiendo ser elegidas por ellos) con alto nivel escolar.
E n cuanto a las diferencias de edad entre cónyuges según los ni- veles de escolaridad del hombre, encontramos que a mayor escolari- dad la diferencia promedio aumenta (cuadro 3 y gráfica 3). I d é n t i c a relación se establece si en lugar de las diferencias de edad promedio consideramos las diferencias medianas. Los hombres de nivel profe- sional tienen una diferencia promedio de edad respecto de las muje- res 0.98 años mayor que los que no tienen escolaridad, y una diferen- cia mediana 2.52 años mayor.
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GRÁFICA 3
Diferencias de edad por escolaridad del hombre (porcentajes del total de cada nivel escolar)
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4.0 3.0 2.0 1.0 0.0
-17 -15 -13 -11 -9 -7 -5 -3 -1 1 3 5 7 9 11 13 15 17 19 21 23 25 29 31 33 35 37
Edad del hombre menos edad de la mujer Sin escolaridad
Sin Profesional
Fuente: Elaboración propia a partir de INEGI, Estadísticas sociodemográficas. Nupáa- lidad, vol. 1.
CUADRO 3
Diferencias de edad entre cónyuges según nivel de escolaridad del hombre
Diferencias de edad (años)
Escolaridad de él M e d i a M e d i a n a
Sin escolaridad 8.79 6.33 Primaria 8.79 6.98 Secundaria 9.19 8.28 Preparatoria 9.77 8.71 Profesional 9.77 8.85
Fuente: Cálculos propios a partir del INEGI, Estadísticas soáodemográficas. N u p c i a l i - dad, vol. 1.
230 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
Diferencias de edad según ocupación del cónyuge
Los resultados que se alcanzan al analizar la o c u p a c i ó n del h o m b r e son menos claros que los de escolaridad. Independientemente de cuál sea su o c u p a c i ó n , los de 35 o m á s a ñ o s tienden a casarse con m u - jeres que no trabajan, en porcentajes que van de 40 a 95%, s e g ú n l a
o c u p a c i ó n (gráfica 4). Desde la t e o r í a d e l intercambio de capitales (Bozon, 1990), a partir de la cual se h a insistido en la asimetría de los capitales f e m e n i n o s y masculinos e n l a n e g o c i a c i ó n m a t r i m o n i a l
(donde el estatus social y los ingresos monetarios de los hombres se i n t e r c a m b i a r í a n por la juventud y el físico femenino), p o d r í a m o s de- cir que los datos de o c u p a c i ó n sugieren que para que el hombre pue- da ejercer u n a d o m i n a n c i a neta de edad necesita contraer nupcias con mujeres que n o cuentan c o n u n a gran i n d e p e n d e n c i a social y económica. Y desde el punto de vista de las mujeres, tratarían de esta- blecer u n arreglo e c o n ó m i c o m á s favorable que aquel al que llegarían con hombres de edades m á s cercanas.
Las c a t e g o r í a s donde esta r e l a c i ó n es m á s moderada son: a) los funcionarios superiores de la a d m i n i s t r a c i ó n pública, quienes se ca- san en una p r o p o r c i ó n de 24.2% con trabajadoras administrativas de GRÁFICA 4
Matrimonios de hombres de 35 años y más con mujeres que no trabajan según la ocupación del hombre
100.0 i 80.0- v 60.0-
§ 40.0- i o i 1
^ 20.0-
o.o J 1 1 ' ' ' ' ' - 1 — Profesionistas Trabajadores Trabajadores Funcionarios
directos directos superiores y en el proceso en el proceso propietarios de producción de producción del sector
agropecuaria industrial privado
nivel medio inferior y 15.2% con profesionistas; b) los profesionistas, que se casan casi en igual p r o p o r c i ó n con mujeres que no trabajan y con profesionistas (28.9 y 28.3% respectivamente), y c) los trabajado- res de la e n s e ñ a n z a , que l o hacen c o n trabajadoras de l a e n s e ñ a n z a en 34.9% de los casos.
Las diferencias de edad entre los c ó n y u g e s de acuerdo c o n l a o c u p a c i ó n d e l hombre n o muestran tendencias lineales. S i n embar- go, como se advierte en el cuadro 4, las ocupaciones que tienen que ver con u n nivel social m á s alto presentan diferencias de edad prome- dio mayores que en el resto de los casos (12.6 años de diferencia para funcionarios superiores de la administración pública, y 10.4 para fun- cionarios superiores y propietarios del sector privado).
CUADRO 4
Diferencias de edad entre cónyuges según la ocupación del hombre
Diferencias de edad (años) E d a d del hombre
menos edad de la mujer
Valores observados M e d i a Desvío Ocupación de él Casos Mínimo Máximo estándar
Profesionistas 4 657 -52 75 9.62 7.40 Trabajadores de la enseñanza 1078 -14 44 9.57 7.57 Funcionarios superiores de la
1078
administración pública 99 -7 66 12.55 9.38 Funcionarios superiores y
propietarios del sector privado 423 -29 57 10.41 8.57 Trabajadores directos en el proceso
de producción agropecuaria 18416 -43 68 8.91 9.15 Trabajadores directos en el proceso
de producción industrial 11017 -38 72 7.91 8.63 Trabajadores administrativos de
niveles medio e inferior 10317 -43 66 8.86 8.36 Trabajadores de fuerzas armadas,
protección y vigilancia 701 -24 70 9.69 9.62 Fuente: Cálculos propios a partir de INEGI, Estadísticas soáodemográficas. N u p c i a l i - dad, vol. 1.
232 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
Conclusiones
Los resultados obtenidos del análisis de los matrimonios legales cele- brados durante 1990 en los que el hombre tiene 35 a ñ o s y m á s i n d i - can que la diferencia de edad entre los cónyuges de este grupo se ele- va e n o r m e m e n t e r e s p e c t o a l a d i f e r e n c i a de e d a d de todos l o s matrimonios de ese a ñ o de todas las edades; que a mayor edad d e l hombre se incrementa la diferencia de edad con la mujer, que se per- cibe u n a tendencia a la h o m o g a m i a en t é r m i n o s de escolaridad en esos matrimonios, que la diferencia de edad se a c e n t ú a con una ma- yor escolaridad del hombre, que estos hombres en su mayoría se han
casado con mujeres que no trabajan, y que la diferencia de edad es ! mayor cuando el hombre d e s e m p e ñ a ocupaciones que se relacionan
con niveles sociales altos.
Si efectivamente la mayoría de estos matrimonios fueran de hom- bres que se casan en segundas nupcias, p o d r í a m o s decir que los com- portamientos analizados confirman la creencia popular de que bus- can rejuvenecerse a p a r t i r d e l segundo m a t r i m o n i o c o n mujeres j ó v e n e s .
Esta creencia encierra asimismo otras que p o d r í a n estar igual- mente implicadas en el tipo de matrimonios estudiados: que los hom- bres mayores establecen vínculos maritales con mujeres que depen- den de ellos (sobre todo e c o n ó m i c a m e n t e ) y que, p o r lo tanto, la preferencia femenina por hombres que tienen u n pasado conyugal se corresponde con la b ú s q u e d a de u n intercambio que asegure su bie- nestar e c o n ó m i c o .
A u n si no se pudiera sostener el supuesto de que se trata de ma- t r i m o n i o s en segundas nupcias, de todas maneras los resultados muestran que a mayor edad los hombres se posicionan "mejor" en el mercado matrimonial (con una oferta ampliada) y que las mujeres j ó - venes buscan estabilidad c a s á n d o s e con hombres mayores. De este modo, en el primer caso se estaría probando el supuesto del rejuve- necimiento y en el segundo el del intercambio de capitales. E n cual- quiera de los dos casos se fortalecería la idea de la d o m i n a c i ó n mas- culina, es decir, se estaría ante matrimonios de tipo "tradicional".
U n estudio que pudiera adentrarse en i n f o r m a c i ó n m á s precisa sobre e l o r d e n d e l m a t r i m o n i o a r r o j a r í a luz sobre las inquietudes planteadas.
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234 ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS
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