CONTESTACIÓN
POR LA PROVINCIA DE EXTREMADURA AL AVISO PUBLICADO
POR EL CORONEL DON RAFAEL HORE
SU EX. 2ftra£ER0 5 3 DEL B.EBACTO& GSHEUAX.
Trátase de la conducta del pueblo de Badajoz, y de algunas par- ticularidades dorante el sitio de aquella plaza Hasta au entrega
á los enemigos.
CÁDIZ : EN LA IMPRENTA REAL.
ANO DE 181L
J B J I honor de los extremeños en cuyo numero tenemos la gloria de contarnos, no nos ha per- mitido leer con indiferencia el Aviso publicado por e! Coronel D . Rafael Hore en el número*
53 del Redactor general, ni nos permite tam- poco disimular la ofensa que en aquel papel se hace á la benemérita Extremadura infamando al digno vecindario de Badajoz; y aunque es- tamos muy persuadidos de que la nación dará á
las expresiones del Sr. Hore el verdadero va- lor que tienen, y de que no es necesario defen- der una provincia tan conocida por su constan- cia y patriotismo, nos creemos sin embargo obligados á impedir que nuestro silencio se in- terprete por aíguno en favor de la calumnia*
y que corriendo esta impunemente pueda alu- cinar á los incautos.
Arrestados el Sr. Hore y el Brigadier Don José Imaz, Gobernador que fué de Badajoz*
quando sin escolta, y sobre su palabra, cami- naban a Madrid con nombre de prisioneros, fueron ambos sometidos á un juicio con motivo de la rendición de aquella plaza á los franceses;
y los extremeños aguardaban en silencio la sen- tencia de los jueces, sin querer prevenir la opi- nión de estos 6 la del público, ni hacer peor la suerte de los procesados, qualquiera que fuesee!
concepto que uno y otro les merecían* Tratando-
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se de unos hechos tan notorios, contaban con que s< se buceaba la verdad en. el proceso, era intíV íkcú descubrirla» v inuv difícil i. oscurecer- la , aunque no se quisiese buscarla , v esperaban siempre que se baria justicia, por ma>.que varios rumores y algunos antecedentes indicasen lo contrario. Pero el Sr* l l o r e , sin observar la misma moderación , se presenta en el público haciendo lo que solo correspondía ai fiscal de la sumaria ; trata de prevenir la opinión , y de- safia é insulta á ios vecinos de Badajoz, que ni le han agraviado ni son sus acusadores. Si aquel pueblo ha sido cobarde y poco patriota, y su conducta puede servir de justificación ó de disculpa & ios que entregaron la plaza ai ene- migo , enhorabuena que el Sr\ l l o r e lo mani- festase ante sus jueces, y pospusiese toda con-
sideración á su propia defensa; mas el valor ó cobardía, el poco ó mucho patriotismo del pue- blo de Badajoz, ; disminuirá los cargos que ten- ga contra sí el Sr. H o r e r Y si ios disminuye,
¿le resulta alguna utilidad de anticipar estas especies en un papel público, y de ofender en él á Badajoz, antes de que llegue el caso de defenderse ante el Consejo de Guerrar Este exemplo del otensor no permite que prosigan en su silencio los ofendidos: la generosa, ía sufrida Extremadura es provocada; los heles v desgraciados vecinos ele Badajoz escarnecí-
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dos en su infortunio por uno de los que mas contribuyeron á causarlo ; v pues sin delicado za con un puebla que calla y sufre, y no pue-
5 de responder, se anu-a de .su triste situación oura insultarle , no se extrañe que los que jja~
¡>ian en su nombre procuren rechazar una a&re- síon tan injusta como inesperada f anticipando e! descubran iem. o de algunas verdades, que siu duda no agraciarán ai ene íes óblela a pubii- carias.
Q u a n d o el Sr. H o r e convoca á los vecinos de Badajoz para ene se oresenten á declarar si tienen que decir contra él , les anuncia #>¿e
//// ee;: atan en el caso de dvfvtuícrst ; porque de lo contraria podría suceder (pie multe , quand* se vea la cania, (¡ue el pueblo de Badajoz , tenido ¡ias~
la aquí por muy lirava y patrióla , aparezca muy despreciable á los ajos de toda la nación. Pero a!
querer aparentar que seguro de su conducta de- sea ia presentación de qi tantos tengan que de- poner contra ella, no hace mas que usar de un artificio para que no se presenten, 6 para d e - bilitar el mérito de sus declaraciones si ¿e pre- sentan algunos» ; H a b r á un solo vecino de Ba- dajoz que no crea degradarse con i a idea de defenderse: ¿ H a b r á uno que no se desdeñe d e pensar que es necesaria su declaración para que aquel pueblo no pierda el concepto de braco y patríala : Y si alguno se presentase con el íui
de declarar contra el Sr, H o r e , ó con el de de- fenderse , : oo se le daria ei concento de acu.^a- d o r o de acusado 7 para inutilizar su declara- ción como testigo : Sin duda se teme lo que pueden declarar los vecinos de Badaioz . q u a n - do se procura hacer incompatible su presenta-
clon ron su decoro ; v antes de que declaren se quiere fundar un argumento para tacharlos des- pués como partes interesadas: podrá no obstan- te suceder que aceptando el desafio alguno de
*:llos, ciivo patriotismo no será desconocido aun de! propio Sr. l l o r e , se presente ante ei Consejo de G u e r r a , v ofrezca en publico
un amargo desengaño á los detractores de un pueblo digno del coacepto que disfruta; y debe estar seguro ei Sr. l l o r e de que hay otros que desean y podrían hacer lo misino, si su si- tuación 6 varias circunstancias no se lo impi-
diesen. Pero valiera mas que en vez de estos va^os v extraordinarios llamamientos de testi- gos , se hubiese usado de ios medios ordina- rios para practicar donde corresponde las de- mas indagaciones convenientes, v se hubiese
procurado eficazmente examinar á todos los que aquí han podido serlo. No está en el orden ni en la práctica que se convoque y emplace por edictos á ios que quieran declarar, como si fueran reos prófugos, ni es fácil que los que están en Extremadura vengan á declarar en Cá-
d i z ; ni podrá nadie apreciar como testigo fi- dedigno á aquel que sin ser llamado determi-
nadamente por el j u e z , se ofrece ó se presen- ta voluntariamente á deponer contra alguno,
Qualquier hombre de regulares sentimientos se asbtendrá de executarlo mientras que el juez no le pregunte, como se han abstenido en efec- to algunos que hallándose aquí esperaban solo
que e! fiscal les avisase ; y es de extrañar que
a vueltas cíe tantas convocatorias, sugetos ca- racterizados Que estuvieron en Badajoz duran- te el sitio, y que desde poco después de su ren- dición han residido bien publicamente en esta plaza v en la Isla de León, ó no han sido exá- minados, ó no lian declarado hasta de poco lie rapo á esta parte, acaso porque otros lo han hecho indispensable coa sus citas.
Pero entre tanto que lle^ael día de saber lo- que resulta de la causa, es necesario exponer quai ha sido la conducta del vecindario de Ba~
dajoz durante el sitio, qual el estado de la guar- nición y de la plaza, y otras circunstancias que han mediado , para que se conozca si es el pue- blo ó son otros los culpables. Lo que vamos á decir, si ya no estuviese justificado en la cau- sa, parte se comprueba por documentos, y par- te podrán.confirmar personas fidedignas que existen en esta ciudad y en la Isla. Días ha que hubiera salido á luz !a presente manifestación;
pero la han retrasado, aunque con harto senti- miento nuestro , o Iras ocupaciones nías urgen- t e s , y la necesidad de esperar algunos informes,
para no proceder sino sobre datos seguros y n o - ticias exactas.
Rendida la plaza de Olivenza, y perdidos en ella quatro mil soldados dignos de mejor for- t u n a , presentáronse los enemigos delante de Badajoz, y no tardaron en formalizar el sitio a fines de enero de este año, Qualesquiera que fuesen las quejas anteriores, todo lo olvidó el pueblo para ser lo que habia sido siempre aun
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en circunstancias menos críticas. El mismo va- lor que en abril de ISOy , el mismo que en fe- brero de 8 1 0 , igual, docilidad y patriotismo que en tantas otras ocasiones , manifestó tam- bién en esta, aunque baxo el mando de perso- nas que no hablan procurado hasta entonces ga- nar su afecto y confianza. Las tropas, que ja*
mas se pudieron quejar del vecindario , no re- cibieron, de él mas que nuevas pruebas de be- neficencia v fraternidad, v el parte de! Gene- ral D . Gabriel de Mendizabal con fecha de 31 de enero . v la orden «-enera! de la plaza del día 27 de febrero (numero l.° y 2.° del Apén-
dice) serán la justificación menos sospechosa en favor de los vecinos.
L a desgraciada acción del i 9 de febrero , en que fué destruido un exército excelente, ata- cado por fuerzas inferiores, y situado casi baxo
el canon de un fuerte y de una plaza; este in- fortunio, capaz de producir la desesperación en el pueblo mas magnánimo, no causó en el de Badajoz otro efecto que el justo pesar por tan enorme pérdida, y la compasión debida á tan-
tos valientes sacrificados; pero ningún abati- miento, ninguna disminución en el valor an- tiguo. La nueva calamidad dio mas bien un aumento á la constancia; y lejos de hacer al-
guna alteración en la conducta del pueblo con las tropas, parece que se estrecharon mas los lazos , v todos los sacrificios se hicieron menos costosos al primero* Aunque jamas faltó á los soldados la ración de pan y una etapa su'i-
9 cíente ( 1 ) , los vecinos pedían por las casas vino , aguardiente , cecina y otros comestibles para regalarles, v las mugeres mismas, como lo habían hecho otras mil veces, formaban y co«
cían grandes ranchos á su costa, y Sos llevaban á los cuerpos de guardia y baterías para los que es- taban de servicio. El pueblo contribuía ademas con la mayor- parte de los víveres que consumía la guarnición; franqueaba sus granos y dinero*
aunque eí Gobernador ofendía su generosidad en e! modo de exigirlo; capas para la tropa; sá- banas y colchones para los heridos; ropas y uten- silios para el servicio del hospital; lanas para las fortificaciones, y otros muchos efectos, nada re- husaron los vecinos; y fueron bien freqüentes las gratificaciones voluntarias que daban á los sol- dados quando se distinguían ó exponían á los ries- gos , y los agasajos con que premiaban á los arti- lleros que hacían tiros acertados. Puédese citar entre otros exempiares la gratificación de siete mil reales con que contribuyo un vecino, y se premió á setenta soldados que se ocuparon en eolocar tres piezas en la nueva batería formada
(1) La que constantemente se suministró á la tropa con- sistía en quatro onzas de tocin® ú ocho de carne fresca ó ba- calao , quatro de garbanzos ó freixones ú ocho de habas, y una onza de aceyte por cada seis plazas quando tomaban ha*
cálao. Si algún día fue cercenada la ración de pan consistió en la interceptación de los molinos sobrg el rio; pero esta fal*
ta se resarció á ia tropa en otras especies, y nunca fue tal que se les suministrase menos de la quarta parte de un pan de tres libras, j no el qtiarteroa , ó la quarta parte de
una libra como se dixo entonce*.
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en el campo de S. Francisco; y otro vecino (2) estuvo pagando hasta la rendición de !a plaza dos reales y medio diarios á trescientos treinta y cinco artilleros que hacían ei servicio en to- do el frente atacado; distribuyó considerables cantidades para premiar á ios que se. distinguie- ron en las salidas ó en ei acierto de los tiros, y al que presentaba algún prisionero; ofreció cos- tear las minas para la defensa de la brecha, y corteó en efecto los trabajos que se hicieron ; mantuvo para la conducción de pliegos á Por-
tugal ocho hombres, que desempeñaban aquel importante servicio á costa de los mayores ries- gos; y aun no satisfecho su patriotismo, pagó constantemente la limosna de seis reales á quan- tos sacerdotes iban á decir misa en la iglesia catedral por el feliz éxito de nuestras armas.
..; Ademas de franquear quanto tenían los ve- cinos de Badajoz, unos hacían con sus carros, carretas v acémilas todo el servicio necesario de la plaza ; otros se ocupaban en la custodia de los ganados % y \os menestrales trabajaban en ei parque, ramos de fortificación, y demás que era preciso. Los vecinos, que no pasan de tres m i l , entre los quales una gran parte es de em- pleados que habian salido anteriormente de la plaza como otras muchas familias, hacían el servicio de patrullas para evitar desórdenes y el saqueo de las casas en que caían bombas, e indistintamente se ocupaban en desempe-
(f) El diácono D. Juan Tovar,
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drar calles, abrir zanjas, formar espaldones y construir otras obras, que muchos reg roa con su sangre victimas del fuego enemigo. Y si no estuvieron sobre las armas como en otras oca- siones las milicias urbanas v las honradas, fue
porque el Gobernador D . Rafael Menachodes- hizo las secundas, y á las primeras no se ías empleó sino'en la guardia del vivac y guarni- ción del rebeüin exterior de S. Roque donde sirvieron puntualmente; ni se pudo emplear- ías en otra cosa, porque este cuerpo se compone casi en su totalidad de labradores, menestra- les y jornaleros, los mismos que hallándose ocupados en las obras y transportes, no po- dían serlo en alternar con la guarnición, qual lo hubieran hecho de habérseles asignado co- mo preferente este servicio. Si hubieran podi- do desempeñar alguno mas, la culpa seria del Gobernador, que no lo dispuso ; pues ellos han estado siempre prontos, y nunca mejor que en el sitio manifestaron su zelo •, docilidad y obe-
diencia á las autoridades.
Pero sin limitarse á hacer lo que se les man- daba , y franquear sus efectos y caudales, vo- luntariamente se mezclaban unos en las guer- rillas, otros ayudaban á los artilleros en las ba- terías, y otros iban á la muralla á hacer fue- go de fusil ai enemigo* En Cádiz hay quien ios vio competir con los mejores soldados, y hay quien ovó ai digno Teniente de Artilleiía D . Miguel Fonturvel, pocos dias antes de su gloriosa muerte, elogiar con admiración á l ^
paisanos por el espíritu con que á falta de ar- tilleros manejaron ios cañones en la batería que
mandaba. Rondando en quadrillas recorrían de noche la muralla, y alguna vez encontrándolos el propio D. José Imaz tuvo que mandarles retirarse ; y generalmente les infundían tan po- co miedo las bombas y granadas, después de los primeros dias, que las silbaban al verlas ve- nir, v aun lasmugeres mismas salían algunas ve-
ces á divertirse en sortearlas. Léanse sino eí diario de i, 2 , 3 y 4 de marzo., el parte de 1 i
con que lo remitió el Sr. general en gefe Don Francisco Xavier Castaños, el oficio de la Re- gencia á las Cortes de 16 , y lo confesado por el propio D . José Imaz y otros geies de los que votaron la capitulación en los papeles insertos
en el artículo oficial de la gazeta de la Regen- cia de 30 del mismo [números 3.° , 4.° , 5o y 6.° del Apéndice) ; y estos documentos darán á conocer la conducta y disposición de los ve- cinos de Badajoz mas bien que quanto pueda
decirse.
Prestáronse sin repugnancia á todas las dis- posiciones del benemérito D. Rafael Menacho, á quien estimaban, sin embargo de que no los
trato bien en los primeros tiempos de su go- bierno; y después de su muerte, que les cau- só mucho pesar, procedieron del mismo mo- do con su sucesor D . José I m a z ; le miraron también con aprecio y-confianza,-y-él. propio puede decir si tiene motivo para quejarse de la conducía y sentimientos del pueblo de Badajoz
13 m el tiempo de su-mandó. Si hubo algún dis- gusto en los vecinos , así corno ea la tropa, no era sino porque algunos geíes no asistían á sus puestos, y se decía que estaban refugiados en las iglesias y poternas; porque no se daban to- das las disposiciones convenientes, ni se apro- vecharon las ocasiones en que se pudo sacar ventajas ; porque la desacertada dirección frus- traba algunas operaciones, como sucedió casi siempre en las salidas, especialmente aquella en que apoderados ya de las baterías nuestros
intrépidos soldados, faltáronlos clavos para in- utilizar las piezas, y aquellos valientes tuvieron que retirarse con bastante descalabro perdien- do el fruto de su incomparable bizarría. Pero por lo demás nunca hubo desaliento en los ve- cinos, y ellosi" mismos se quejaban de que al- gunos oficiales desanimasen á todos con sus pro- nósticos-v noticias melancólicas. Miraban con indiferencia l a m i n a desús casas; el destrozo de sus viñas y olivares, y solo pensaban en defen- derse hasta el ultimo extremo : habían va llega- do á habituarse á las penalidades de! sitio y al horror del bombardeo, v no manifestaron des-
contento sino quando la campana dexó de ha- cer la señal de -bomba, y cesó el fuego por una y otra parte á las diez de la mañana del 10 de marzo.
Intimada entonces la rendición por el ma- riscal Morder, ei Gobernador Imaz convocó á
los gefes de ia guarnición'para resolver si se de- bía capitular ;.y la nación ha visto en- la gazeta..
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de la Regencia de 30 de marzo el resoltado de aquella j u n t a , y el voto del Sr. Horé, que no pu- do menos de reconocer en él la lealtad del mis- ino vecindario que ahora le. parece tan despre*
ciable; pero también ha visto que t o l o fué obra de solos los gefes militares, y que en ello no tu- vo ei pueblo parte alguna, pues hasta que ya es- taba acordada la rendición, no concurrieron dos Regidores de la ciudad y dos Canónigos, los .cjuales.ni votaron ni pudieron remediar lo he-
cho, ni fueron llamados sino por ceremonia, y para afligirles con una noticia tan infausta. .Nin- guna absolutamente'se dio al pueblo de que se habia intimado la rendición; de que se iba a tra- tar sobre ello., ni de lo que se habia resuelto en
la junta. Mas la concurrencia de los gefés y la suspensión del-fuego inquietaban á aquellos in- íel ices vecinos y les hacían concebir funestos pre- sentimientos. ¡Qué novedades hay l preguntaban con ansia á algunos de los que salian.de/lajun- ta : idc (¡tic st traíal'decían á su antiguo Go- bernador D. Juan Gregorio Man ció* que existe en Cádiz; y sus dudas no eran satisfechas sino con respuestas que aumentaban su inquietud é ineertidumbre. Inflamados con sola la presun- ción de que se pensaba en capitular, acudieron al mismo M.ancio y al diácono T o v a r , propo-
niendo que querían defenderse hasta el último extremo; y ei .prinaero no pudo hacer mas que remitirlos ?1 Gobernador. L o propio expusie- ron al Oidor de la. Audiencia de Extremadu- ra D . francisco Martínez de Galinsoga quan*
15 do salía de la junta acompañado del coronel
I ) . Lope de Mesa que exihte en la Isla de León, diciendo que si se trataba de capitular, el pue-
blo estaba pronto á sacrificarse concurriendo á la-brecha, y que si alguno había tan débil
que lo repugnase, ellos mismos le obligarían;
V corno le pidiesen que así lo manifestase al.
Gobernador, preguntó Gaünsoga en voz alta al pueblo que se hallaba reunido: si efectiva- mente queria defenderse, y que de ningún mo- do se capitulase: si, señor, fue la respuesta de todos; y entonces el mismo Gaünsoga acom-
pañó ai Teniente urbano I ) . Juan Tamayo y otros vecinos que llevaban la voz del pueblo, y los presentó al Gobernador Imaz ; pero este ios despreció, aunque todos le expusieron la vo- luntad v decidida resolución del vecindario:
tuvo con Galisonga algunas contestaciones so- bre ello, y aun se puso sobre las armas algu- na parte de la tropa, tal v e z , según noticias, para contener qualquiera determinación del pueblo. Hallábase este tan poco enterado del verdadero estado de las cosas, que viendo for- mada aquella tropa en el campo de S. fran- cisco, creía ? y asi era la voz corriente, que se trataba sí de capitular , pero que el objeto era alucinar á los franceses , y dar tiempo para que en la misma noche saliese la guarnición por ei
puente sobre el Guadiana, y abriéndose pasó por entre los destacamentos de caballería ene- miga que estaban á la otra parte del rio, se li- brase de caer prisionera: y esta idea servia de
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consuelo á aouel pueblo generoso, que míen- tras era tan nial correspondido se tenia por me- nos infeliz i i k eo*ta suya lograban la libertad unos soldados que acaso recibían entonces la ór- den de sujetarle, para que fuese atado ai sacri-
ficio.
Continuó el vecindario sin saber ciertamen- te la suerte que le esperaba: aun después de hecha la capitulación á las ocho v media de aquella n o c h e ; v aun después d é executada, no mereció siquiera que el Gobernador se la anunciase para sacarlo de una incertidumbre mas amarga tal vez que la noticia misma.
L a primera positiva que de su infortunio tu- vo el pueblo fue quando posesionado ya el enemigo de las puertas y obras exteriores á las once de la propia noche, nuestros soldados se -desmandaron por las calles quebrando los fu- siles, quejándose unos de que habían sido ven- didos , y cometiendo otros diferentes violencias, á que los arrastraba su despecho. E n medio del llanto y consternación general de los miserables vecinos ai verse sacrificados sin recurso; el sa- queo que sufrieron al mismo tiempo por algu- nos soldados, de quienes no volvieron á cuidar sus gefes, vino á aumentar el horror de aquella noche , y la desgracia de un pueblo, a quien faltaba todavía recibir este nuevo golpe de la insensibilidad de uno* gobernantes que miró co- mo defensores. Entre tanto descansaba el G o - bernador I m a z , y durmiendo estaba, quando
entre once y doce fué á buscarle el general
Malicio; y reposando continuaría hasta la maña- na siguiente, en que evacuada Sa ciudad, y apo- derado de ella el enemigo principiaron los ve- cinos í experimentar una nueva serie de desas- tres y todo ei furor de aquellos tigres irritados.
Tal ha sido la conducta del pueblo de Ba- dajoz durante el* sitio , de este pueblo tan poco atendido de los autores de su infortunio , que aun no mereció se estipulase en la capitulación, siquiera por ceremonia, que serian respetadas las personas y propiedades de sus individuos»
Pero así como en vista de lo manifestado, no se le puede imputar por concepto alguno ia ren- dición de la plaza, tampoco puede atribuirse á
mal estado de las tropas de la guarnición, ni á falta de recursos v defensas.
Los cuerpos de que la guarnición se cora*
ponia se hallaban en 4 de marzo (seis dias an- tes de la capitulación) con la fuerza efectiva
de nueve mil setecientos cincuenta y seis hom- bres .inclusos los gefes y oficiales, sin compre- hcnderse los enfermos, como resulta del esta- do numero 7.° arreglado á la revista general que desde 23 hasta 28 de febrero precedente se pa- só á solicitud del Intendente interino D . An-
tonio Hennquez. 31 as de novecientos eran los enfermos que habia entonces en el hospital, é i^ual con corta diferencia era el numero de los mismos en el propio día de la capitulación, según la relación del Contralor 3 número 8.° ; suponiendo, pues, que en los seisdias que me- diaron muriesen ciento, ó ciento y cincuenta
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hombres ? no cabe duda en que quando se capi- tuló constaba la guarnición de diez mil y qui- nientos , poco mas o menos, de que rebaxados novecientos diez v ocho enfermos , v un núme- ro igual de asistentes ai de geíes, oficiales y
capellanes, quedaban nueve rail doscientos úti- les y armados. Si de estos no hacían algunos el servicio, la culpa estaría en ios geíes que en aquellas circunstancias lo toleraban, dándolos por electivos ia revista. Aunque algunos geíes excitaban disgusto y murmuraciones por su conducta , los demás eran personas acreditadas y de experiencia; los oíiciales en general lle- naban su obligación y se podía contar con ellos;
y la tropa era superior á todo elogio por su constancia , intrepidez y valentía. Un nume- ro recular de artilleros diestros v esforzados desempeñaba su penoso é importantísimo ser- vicio á las ordenes de oficiales dignos y de un comandante bien conocido por su mérito. ; De qué no era capaz esta guarnición con un Go- bernador resuelto á su cabeza ? ; Qué no se podia esperar de unos hombres que desprecia- ban ios riesgos, y llenaron de espanto y ad- miración al enemigo en las salidas que hicie- ron: Dígalo el Sr. Hore que los mando en la úl- t i m a : v diaa si alguna vez manifestaron des- aliento durante el sitio; si se quejaron de las penalidades porque ya excediesen su sufrimien- to ; si deseaban otra cosa que defenderse hasta la muerte, 6 salir y batirse y acabar mas pron- to ia contienda, Algunos perversos, sin duda
19 emisarios dei enemigo, esparcían impunemen- te noticias á proposito para desanimar k la guar-
nición v al pueblo : „va no vienen ios ingleses, decían en una ocasión hallándose la tropa de reten junto á hi puerta de las Palmas; los con*
ventos preparados en Yelves para ellos se han vuelto á ocupar por las comunidades ; el G e - neral Mendizabal ha marchado á Galicia , Mu- rilío á Cádiz con las reliquias de la-infantería, v Butrón con la caballería al exército del cen- t r o ; por parte alguna se ve un soldado, y no
hay que contar sino con lo que existe dentro de la plaza; „y aunque informado de ello el co- ronel Mesa lo participó al Oidor Gaiinsoga co- mo Vice-Presidente del tribunal militar execu- tivo , y Gaiinsoga considerándolo asunto de la
mayor 'importancia, pasó á comunicarlo al Go- bernador Imaz , este no tomó las providencias
que eran de esperar; aquellos malvados queda- ron sin castigo, y no se trató siquiera de disua- dir al pueblo y á la guarnición de tan perjudi- ciales impresiones, Muv oportuna era esta in- diferencia para que aquellas noticias surtiesen
su efecto , y produxesen la desconfianza y el abatimiento asi en los soldados como en los ve- cinos; pero ni unos ni otros desmayaban, ni ce- dían de su resolución: todo era para las tropas menos malo que capitular y rendirse; y la no- ticia de que se había capitulado produxo en ellas igual pesar y desesperación que en el vecin- dario.
A una guarnición tan valerosa no foliaban
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víveres , ni había escaeez de ellos en la ciudad.
Ya se lia dicho que constantemente se su mi- nistró a la tropa una etapa nada escasa ; y se debe añadir que quando se capituló sobraban víveres para un mes por lómenos. El estado nú- mero 9.° manifiesta los que existían en poder de ios vecinos el dia 22 de febrero, según la vi*
sita domiciliaria que se hizo ; aunque se dexa conocer que eran mucho mayores las existen- cias, si se tiene presente que no se pudo practi- car la visita en la mavor parte de las casas, por- que sus dueños, precisamente los mas bien aco- modados, se hallaban ausentes ó refugiados en Jas iglesias y otros parages. De los víveres re- feridos en el estado nada se empezó á suminis- trar sino las menestras y tocino : todo lo de-
mas existía quando se hizo la capitulación, v existían también entonces oor cuenta del Go- bierno quatrocientas arrobas de aceyte , ciento diez v siete fanegas de sal, treinta v nueve cerdos carnosos de mas de diez arrobas cada u n o , y treinta v siete vacas, sin contar con los ganados del vecindario que se hallaban baxo el tiro de canon, con los respuestas de cecina que había en las casas y no podían ser cor- tos á los dos meses después de las matanzas, V con los granos que tuviese acopiados I ) . J u a n Jorge í l i a r t e , el qual por comisión del Gober- nador Menacho percibió para ello quatrocien- tos mil reales de la tesorería de exército, v otras cantidades que se exigieron á varios vecinos.
De grao parte de estas existencias se aprove-
21 eharon ios enemigos ; aun hallaron en la teso- rería algún caudal bien que corto , y de consi- guiente á nada puede atribuirse la capitula- ción menos que á escasez de mantenimientos.
Tampoco la había de artillería ni de mu- melones. Ciento y cincuenta piezas, poco mas ó menos, estaban montadas en las baterías en- tre morteros, cañones y obuses, todos de bron-
c e , y casi todos de grueso calibre ; y algunas otras existían en el arsenal. Habia en abun- dancia bombas, balas y granadas de todas cla- ses, pólvora y cartuchos de fusil, y bastantes
proyectiles; v de todos estos artículos halló ei enemigo un repuesto considerable, después del gran consumo que hubo durante el sitio y del desperdicio que se baria con motivo de la capitulación.
Conservábamos todas las fortificaciones ex- teriores excepto el no bien perdido fuerte de
Pardaleras; hallábanse intactas todas las de la plaza excepto la cortina de Santiago ó de San
Francisco en que se abrió la brecha; y nues- tros fuegos no estaban apagados, ni se podían apagar tan fácilmente. La brecha no era prac- ticable todavía por mas que hayan dicho los que votaron la rendición , y por mas que digan quantos quieran disculpar esta ; y basta sin du- da para probarlo el hecho de que la guarnición no salió por aquella conforme á lo estipulado en el artículo 3.° de la capitulación, sino por la puerta de la Trinidad, rindiendo las armas en el campo de S. Roque: algunos zapadores
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fueron los únicos que aunque trabajosamen- te haxaron por la brecha para llenar la ce-
remonia. Confirmase lo mismo por la di- versidad entre los dictámenes de los que vo- taron la capitulación , pues de ios doce solo cinco afirmaron que la brecha estaba practi- cable; el Sr. Hore y el brigadier D . Manuel de Iturrigaray se contentaron con la ambigua expresión de hallarse jo?macla y abierta \ y Don Juan Ocharan y D, Diego Carvajal no dixe-
ron si era ó no accesible; pero el comandante de ingenieros D . Julián Albo y D . Juan Fran- cisco García, coronel del regimiento de Osu- na , expusieron que casi lo e r a , es decir que no lo era todavía, y D . Luis Zamora ma*
niíestó que seria practicable en todo aquel dia, que es otra confesión de que aun no lo esta- ba. E l dicho de estos tres, especialmente el del ingeniero, y el silencio ó la falta de expre- sión de los quatro precedentes, persuaden bien la equivocación de los otros cinco , pues cons- pirando todos á un mismo propósito , é intere- sándose igualmente en justificar sus pareceres, no es creíble que si la brecha estaba practica- ble , hubieran disconvenido ni dexado de expre- sarlo unánimemente como la razón mas fuerte en su apoyo. Con efecto solo habia sido ba-
tido el revestimiento exterior del muro hasta poco mas abaxo del cordón, llevando detrás de
ú en su ruina alguna parte del terraplén; y auncue los escombros del revestimiento v la tierra caída formasen una especie de rampa que
23 en la apariencia permitiese la subida, era bas- tante pendiente como se dexa comprehen- der, v formada de ruinas movedizas v tierra floxa, baxaria cada vez mas con ei peso de los que subiesen» y por su misma falta de consistencia les embarazaría muchísimo en la subida, No se puede comprehender que
esta fuese accesible á los enemigos, quan- do tenían que trepar por un camino tan di- fícil y ganar la altura del terraplén, desde la qual por nuestra parte se podia con tanta ven- taja multiplicar los estorbos; pero suponien- do que la brecha estuviese practicable, \ era de temer que los enemigos aventurasen un asalto ? Y aun quando lo fuese, \ no se estaba en disposición de hacer una experiencia que el honor de las armas españolas exigía y la casi seguridad del feliz éxito recomendaba ?
L a fuerza de los sitiadores, según ello» mis*
mos decian después de rendida la plaza, no pasaba de nueve mil hombres. Los que la dan
mas aumento la hacen llegar á doce mil de to- das armas; pero en el supuesto de que fuesen diez ú once mil, es menester descontar mil y quinientos 6 dos mil de caballería y los de- mas que se hallasen á la otra parte del r i o , im- posibilitados por lo mismo de cooperar en eí asalto; y habrá de convenirse en que para es- te no podia contar el enemigo sino con una fuerza igual ó mas probablemente menor que la de los sitiados. Aunque se prescinda de que siendo nosotros dueños del camino cubierto se
podía oponer bastante resistencia al enemigo- antes de que baxase ai foso y se acercase á la' brecha ; Ion que conozcan el valor y denuedo de las tropas que componían la guarnición, y la gran ventaja que tenían sobre las francesas, conocerán también si era posible que estas, in-
teriores-ó quando mas iguales en número, asal- tasen una brecha de muy difícil acceso, de cor- ta extensión, y defendida por aquellas con la
superioridad de ocupar la altura del muro v de poder parapetarse. Con mil ó mil y quinientos hombres aseguraba pocos dias antes el Gober- nador Imaz al brigadier D . Manuel de I tur- riararav v al coronel I). Pedro Salas, que era ea- paz de defender la brecha, ¡ y no se pudo de- fender con nueve mil resueltos á morir an- tes que entregarse! L a cortina en que fue abier- ta se ludia defendida por los dos baluartes co- laterales de. 8. Juan y Santiago, cuyos fuegos estaban vivos v debían causar, así como la fu-
silería, una horrible mortandad en ios que in- tentasen asaltar el muro. Sobre ellos pedían llo- ver granadas de mano v otros fuegos arroia- dizos , especialmente desde el costado del ba- luarte de Santiago mas inmediato á la brecha:
esta se hallaba minada mas ó menos perfecta- mente , y era susceptible de otras mayores de- fensas, tanto mas fáciles de executar, quanto va
había hecho reunir el comandante de artillería una porción de lanas, v sobraban bombas v gra- nadas inútiles para formar nuevas minas ó em- plearlas de oUo modo en defender la brecha; la
2 5 guarnición era cap&2 de todo; ei vecindario no rehusaba sus efectos y aun sus personas; v de*- xando á ios inteligentes formar juicio de quan*
to se pudo hacer, es bien seguro que aun los que no lo son conocerán desde luego que se pudo hacer mucho mas.
Aun quando por ser menos difícil la subi- da de la brecha hubiera el enemigo verifica- do el asalto y ganado, la-muralla, todavía que- daban muchos medios de contenerlo ó de ha- cerle pagar muy cara su osadía, porque preci- samente se abrió la brecha «n un sitio que pro- porcionaba multiplicadas defensas. Para que pueda formarse una idea mas cabal; se ha -fi- gurado en la lámina num. 10 la cortina batida y la parte inmediata de la población, llamada
campo-de S. Francisco; y no se extrañe que haya -alguna inexactitud en las distancias , por- que ei diseño se ha formado de memoria. En- frente de la brechase halla á pocos pasos el edi- ficio G , llamado parque de ingenieros, de solo un piso, el qual tiene un patio muy espacioso y muchas ventanas con rejas de fierro á la par- te de la muralla y á Jos dos costados. Si desde los ángulos de este edificio hasta ia misma mu- ralla se hubieran formado dos parapetos con su zanja en igual dirección poco mas ó menos que las lineas e t , llenándose de abrojos, caba- llos de frisa ü otros estorbos el terreno entre el
parque, ia muralla y parapetos, bien se de- xa conocer que los enemigos, aun después de asaltada la brecha, encontraban una nueva (or-
A
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tificacion que asaltar con la misma 6 mavor desventaja; porque ocupando nuestros solda- dos eí punto B y el extremo del baluarte de Santiago al otro lado de la brecha, podían también parapetarse en ambos, y defender el paso de una manera insuperable. ; Y como pe- netrarían fácilmente los franceses por entre tan- tos obstáculos? ; C o m o podrían en caso de que
penetrasen resistir el terrible fuego que se les íiaria desde los parapetos y desde las ventanas y troneras que se podían abrir en la fachada del parque ? Muy poco tiempo bastaba para la construcción de estas obras mediante la proxi- midad del edificio á la muralla; y si no se cons- truyeron , no fue porque no se pudiese , ni por- que dexasen de ser muy útiles*
Pero supóngase que el enemigo* superando todas las dificultades, estuviese ya en medio del campo de S. Francisco; otras nuevas se le ofrecían de no menor gravedad, y podiaa los sitiados volver á hacerse fuertes y repetir una resistencia ventajosa. Creyéndose al princi- pio que los enemigos intentarían su ataque por la cortina D , en que se halla la puerta del Pi-
lar , se habia construido el parapeto y zanja N N, que cerraba todo el frente de la cortina hasta el baluarte del extremo opuesto; mas habiendo aquellos variado al punto de ataque, se construyó el nuevo parapeto y zanja O O, que cercaba también el campo de San Fran- cisco, é impedia penetrar en la ciudad ; y aun- que por la parte inmediata al baluarte de San-
iiago no estaba mas que principiada ó delinea- da ia zanja, podía asimismo concluirse en po- co tiempo» y se debió cuidar eficazmente de concluirla. Las casas de ia manzana I I , todas 6 casi todas de piso aito, podían ser un easti-
lio p a r a nuestros c u i d a d o s : el q u a r t e l "Y" tiene
también dos pisos y muchas ventanas ; el fren- te L se compone de grandes edificios corno el colegio , casa- de ordenandos, hospicio , hos- pital de S. Sebastian y otras casas, y así des- de ellos como desde el frente opuesto á es- paldas de la. calle.del P o z o , y desde la facha- da y corral del convento de S. Francisco se po- día hacer á cubierto una terrible resistencia, ademas de la.que-permitían el parapeto y zan- ja de todo aquel recinto, y de la que fácilmen-
te se "podía aumentar por otros medios. Antes que el enemigo lograse penetrar en la ciudad debia quedar el campo de S. Francisco lleno de cadáveres franceses, y aun quando pene- trase ; tenia que vencer mas adelante las obras de defensa hechas en la plaza ó campo de San Juan, donde se podia volver á disputar el terre- no ; y después de perdidas estas, todavía que- daba á la guarnición otro punto ventajoso don*
de hacerse fuerte, á saber, el castillo ó la anti- gua fortaleza de la ciudad, que se halla á la parte opuesta, y debió ser el sitio en que se ca- pitulase , si eran insuficientes los últimos es- fuerzos.
Bien se pudieron hacer otras obras, ó per- feccionar las hechas si hubiese habido toda la
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actividad y previsión correspondiente: acaso se pudo.también volar la batería de brecha abrien- do una aiioa por..-la contraescarpa, del camino
cubierto, puesto que un vecino se brindaba á costearla: la suspensión de hostilidades desde las diez de la mañana del dia de la capitula- ción proporcionaba la mejor ocasión para ade- lantar considerablemente los trabajos-de-defen- sa. Pero prescíndase de lo que no se hizo, aunque se pudiese y debiese hacer, y atiéndase solamente-á las obras que estaban executadas
en el mismo d í a , al estado de la brecha, y á la defensa que se pudo oponer al enemigo antes
y después que penetrase en la ciudad, según lo que queda expresado; atiéndase también al nú- mero v calidad de la guarnición y. á la fuer- za de los sitiadores, y dígase si es verosímil que nueve mil franceses asaltasen una plaza defen- dida por igual ó mayor número de soldados mas
valientes, cuyos| esfuerzos, ayudados por ios de un paisanage que lo deseaba, y protegidos tan ventajosamente por las obras y los edificios^
eran bastantes á rechazar un número de ene- migos doble 6 triplicado. Seguramente no llo- viera hecho Soult una tentativa que con tan po- ca probabilidad de buen éxito podía produ- cir, su total derrota: los mismos franceses de- cían después de tomada la plaza , que no se ha- bía pensado ni hubieran podido asaltarla ; y aun aseguraban algunos de ellos que se trata- ba de levantar el sitio, v retirarse á los dos di as, tanto que viniendo ya algunos equipages de re»
tirada á Sevilla, se volvieron desde Santa Mar- la en virtud del aviso de haberse rendido Ba~
dajoz. Pero si Soult se hubiese aventurado , • no debia mas bien alegrarse el Gobernador r ; No lo había va previsto r ; Con qué fin se minó la breclia sino para defenderla en caso de asal- to r : Para oué se hicieron las obras en el cam- po de S. Francisco y demás puntos de la ciu- dad sino para resistir si el enemigo penetraba
por la brecha i ; Por que no se hizo lo que se creyó que se pedia hacer quando se dispusieron las obras, mediante qu^ m los sitiadores hahian aumentado sus fuerzas desde entonces, ni las nuestras se habían disminuido r ; y el no haberse hecho se puede imputar directa 6 indirectamente ai vecindario que clamaba porque se hiciese,
que no rehusaba sacrificio alguno , y que que- ría él mismo defender la brecha, y ofrecerse
á todos ios peligros?
Todas las consideraciones expuestas debie- ron impedir que se capitulase por entonces; tan- to mas -quanto habiendo ei General portugués de Y «Ivés avisado al Gobernador I mas? de que
vendrían sobre Badajoz prontos socorros, se estaba en el caso de hacer el último esfuerzo hasta que viniesen 6 hasta desengañarse de que no venían. El éxito acreditó que no era vano aquel ofrecimiento, v una resistencia de no- eos días mas hubiera salvado la plaza , la pro- vincia v aquella preciosa guarnición. Y si era
imposible resistir mas tiempo; si se creía efec- tivamente que los enemigos darían el asalto, y
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que n® había fuerza para rechazarlos , ; por que no se procuró que !a guarnición saliese ele
la plaza y se pusiese en salvo ? Estaba libre y expedito el paso del puente sobre el Guadiana;
á Sa parte opuesta del rio no tenían los ene- migos mas que mil ó dos mil caballos, y nin- guna ó muy poca infantería, y el grueso de es- ta fuerza se hallaba una legua distante ,• aunque las partidas de caballería cruzaban por todo ei campo. Aun suponiendo que toda la caballe- ría se pudiese reunir tan pronto ¿ era capaz de impedir el paso á la guarnición r ; Podia tara*
poco estorbárselo el exército sitiador, que te- nia el rio por medio, y no podia pasarlo sino con mucha lentitud y á una legua de la plaza?
A tres cortas nos ofrecía la de Yelves un asilo seguro: casi á la misma distancia teníamos el de Campomayor ; y protegido el movimiento por la oscuridad de la noche > pocas horas bas- taban para dexar burlado al enemigo. Que- dara enhorabuena abandonado el pueblo, cu- ya suerte no hubiera sido mucho peor que la que t u v o ; pero se hubiera salvado la guarni- ción > se hubieran salvado con ellas muchos vecinos , muchos efectos y riqueza > y acaso
alguna artillería ligera i después de inutilizar todo aquello que no pudiera salvarse : qualquier partido era mejor que rendirse; pero se adop- tó el peor, y no parece sino que hubo uña es- pecie de empeño y apresuramiento en adop-
tarlo.
No fueron solos el Teniente General Don
Juan José García, el Mariscal de campo Don Juan Gregorio M a n d o y el digno Comandan- te de artillería D* Joaquín Caamaño y Pardo
los que sostuvieron en la junta que debía con- tinuarse la defensa; del mismo dictamen fue
ei Comandante de artilleros portugueses ( i ) que con tanto zelo nos estaban auxiliando, v no se sabe por qué se dexó de extender su voto, aun- que concurrió á la j u n t a ; ni se sabe tampoco por qué no concurrieron D . José María Arra- tivel, coronel del provincial de Plasencia, y al- gunos otros geíes, que sin duda hubieran sido del propio parecer. También se propuso que en último extremo saliera la guarnición y se abriese paso para unirse al cuerpo mas in- mediato ó á las plazas vecinas ; pero estos dic- támenes no prevalecieron , y triunfó el de que se capitulase.
Los que mas lo esforzaron fueron el señor H o r e , el brigadier Iturrigaray , D. Luis Za- mora y el coronel de Osuna García ; siguién- doles como votos de reata los demás gefes, al- gunos de los quales pasaron en sus guaridas la mayor parte del sitio, y apenas se habian dexado ver sino para concurrir á aquella acia- ga j u n t a , y á otra en que hubo de tratarse de si se abandonaría ó no la fortificación exte- rior de la Picuriña , ó de como se haría el ser-
vicio en ella de modo que los gefes de los
( 1 ) El valiente capitán D. Juan Neporaueeuo de .Meló.
Í~J o *
cuerpos se evitasen aquel trabajo ; pero léanse los votos de todos, y ellos mismos persuadi-
rán que no se dieron por los nías con el cono- cimiento y exactitud correspondientes. No se; puede creer que fuese tanta la negligencia del Gobernador que se ignorasen, como dice Don;
Luis Z a m o r a , las fuerzas disponibles del ene- m i g o ; pero sí se ignoraban; tampoco se .sabría.
que el enemigo las tenia bastantes para dar el asalto; y no era regular rendirse sin saber si los contrarios eran menores en numero. Nin- guno expreso el de ía guarnición; y sin duda lo ignoraban porque graduando el Comandante de ingenieros suüeientes cinco mil hombres para guarnecer el recinto en el momento del asalto, se ve á casi todos asegurar que era cor- va la guarnición para el caso, v decir el señor
flore que no tenían tropa para defender la.
•r>reeh'\ (1). Tampoco conocían muy bien CÍ>- tos gefes á sus saldados , pues unos elogian su bizarría, animosidad y heroísmo, y otros los suponen endebles y biliosos, y aun Ü. Anto- nio H e r n a n d o , coronel del i.° de Mallorca, les favorece mucho menos. La brecha, según, unos era de treinta á treinta y dos varas de ancho;
según otro , cabian sesenta hombres de ívente, y según otro, setenta ; aunque según noticias no era capaz sino de diez y ocho 6 veinte.
Casi todos votaron en el supuesto de no ha-
( l ) ¿Quanta gente se necesitaría en el concepto de ?*- te gefe si nueve mil hombres no bastaban ?
hcY un pumo de a ñ o r o donde hacerse fuer- tes después de perdida la brecha; pero vea- se see;uu lo expuesto si los habrá, y dígase ss cada casa v cada boca-calle no ofrecían bas-
tante apoyo á los que quisieran defenderse;
v si no era mas ornólo que aquellos a-eíes en
t i l i
ve/, de exagerar lo {]?e: faltaba hubiesen tra- tado <le los medios de, suplirlo con la activi- dad v el esfuerzo, v meditado lo que se DO- diíi hacer en la defensa de la b r e c h a , seepui el voto del comandante de artillería v del
General Mancio, dotes de abultar lo que se podía tonuiv después que los enemigos la asal- tasen. Mirábanlo ías cosas da i carnéate por el peor aspecto (\): v hablándose siempre de los penaros , ninguno se detenía á calcular las ventajas. Así es que el Oidor Galinso^a, k
quien habiendo asistido á la junta se le pre- guntó su narecer, no oudo satisfacerse con las razones que alegaban los {autores de la ca- pítol ación . v sostuvo que se debía continuar la dele rea , con otras i que no pudieron contes- tar estos sino procurando confundirlas (¿),
(¡) Y auü Iris rn'raban con aní^oío de aum?ráo. Mas ele dos mesi-ü clixo Zamora q»rt» H- v.ibín de bloqueo y sitio, y los en^iircros no se preséntalo; s delante de Ba- dajoz hasta c! "¿6 do ÍMKTO. Con la mis-vía exactitud cal- culaba I). Dirtro Carv vj-'d quaudo creía haber brecha pa- ra sf*tf*Fifí» homhios d-.x frtntp.
(ci) ; po\- qvní no tuvo rfecto la a p u n t a de media on- za dí* oro que hi/o coa el coronel de Osuna» quando es- te qiU'ria h a c r l c creer que era capaz de baxar La bre-
cha á caballo ?
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í'A Gobernador Irnuz fué do opinión do (iue no se oaoitoia-o ; v sm erabar^u eauitu-
¡6 : soy de ¡unre^r , ÍIJXO , cae # ¡'cecea de ¿Y/~
/o;* ?/ cunslanaa se dcih'ndti la púizii ha\tu per- der la vida: : por qué no la d e í e u d i ó : Su vo- to prueba que se podía doíomler, porqués! no
se podía hubiera votado lo contrario- ; v entre- gar el Gobernador una plaza que creía deíendi- l>Ie todavía ; eanilular contra su nrouio dicta-
1 t i
una) , creyéndose disculpado con el ote otros á quienes no tocaba mas que obedecerle , causa tanta admiración v nareee tan contradictorio,
que solóse puede conciliar creyendo que aquel voto fué afectado y extendido tuncamente por el deseo de que se le juzgase eapfcz de una mag- nanimidad qne no había de ponerse a prueba.
T e n i a aviso de que vendrían proutos socorros, v sin embarco no ouiso esperarlos ; v al pa- so qne dio esta noticia á los vocales de la j u n t a , aunque sin manifestarles ia carta del General portugués que se ia a n u n c i a b a , la dio de un modo propio para que ninguno confiase en el cumplimiento de la oíerta ; de lo qual proce- dió sin duda que muchos votaron sobre el supuesto de no haber probabilidad de ser pron- t a m e n t e socorridos.
Diíicil es explicar esta conducta del G o - b e r n a d o r ; y su precipitación en capitular es tanto mas reparable , auanto mejor ocasión le ofrecieron los mismos enemigos para dilatar- lo con un incidente ocurrido durante las con- ferencias sobre ello. Intimada la rendición por
Morticr, v hahiéialoseíe respondido que nombra- se con quien t r a t a r , 6 cosa equivalente, Soult.
hizo saber á fmaz que no pasaría por lo que
t i i i
se estipulase coa Moríicr , pues le tocaba, á él la resolución corno geíe principal del e j é r c i - to sitiador. Sabida es ia mala ititelicencia entre estos dos satélites del tirano ; v entonces se vio mas manifiesta cuando i legaban ios ayudan- tes de a m b o s , v reservándose unos de otros, pretendía cada cual que píese su amo el que se llevase la presa. Con íomentar esta des- unión , tan útil para nosotros en aquellas cir-
cunstancias ; con haber dicho a Soult lo que Mortier pretendía , y á este lo que a q u e l , ex- cusa rulóse de tratar con uno v otro hasta que se pusiesen entre sí de a c u e r d o , se hubiera á lo menos ganado algún tiempo para apro- vecharlo en adelantar ías obras, y ó no ca- pitular , ó hacerlo con otras condiciones. No íah.ó im gefe que así ío aconsejase al Gober- nador Irnaz ; pero esre , no queriendo detener-
se- P ni que Soult v Mort-ier disputasen entre si , desones de haber tenido con un avadan- te del primero en el cuerpo fie guardia de 3a puerta de la Trinidad cierta conferencia reservada v misteriosa que dio Imrar á iui- cios poco favorables, hubo de responder á Soult repitiendo lo que había dicho ai otro, esto e s , que nombrasen uno con quien tra- t a r , por serle igual hacerlo con quaiquiera de los d o s ; v Soult., que no era tan necio para malograr esta docilidad, le contestó muy ex-
presívarnente desatiendo va de SUS primeras pretcnsiones , v asegurándole que Mortier es- taba autorizado para el convenio ; v electiva- mente eí oue eo ni eren ció y concluyó la ea~
pituiacion coa eí Sr. l l o r e fue el i^eíe del estado mayor del mismo Mortier , ai quid cui- dó el (.¿unenuuior de oue se preparase un
bu t u refresco . v a su. acompañamiento si ío traía.
Desunes de todos estos antecedentes no sa- hemos cómo entender el parte que en aque- lla misma noche dio írnaz al Gobierno avi- lándole la capitulación, ( i ) Prescíudaso de que ru era cierto que la brecha estuviese practicable*
ni había habido tanta aceleración en adelan- tar las o b r a s ; prescíndase también de la ¡jo- ca razón con que dixo que no podia termi- narse la segunda linea en muchos días quandu
bastaba uno solo: ;pero como se podrá prescin- dir de que dixese al Gobierno que á pesar de haberse votado la capitulación por la mayor parte de los geies hizo él Los mayores esfuer- zos para seguir la defensa ¡tenia perder la a da;
pero ejue se le opusieren , haciéndole ver que es- ta podia durar lo mas dos dias, y con ella per- día á un pueblo rjue hahia manije<tado genero- sidad, y á una valiente guarnición que se ¡mola parlado bizarramente , y yac con estos obstáculos
se habla visto en la dura precisión de capitular i
(I) Véase su oficio copiado en el nú DI. QV' úe\ apea*
YA. * * * • «-* ?
¿Qué esfuerzo^ hizo para seguir la defensa des- oues de votada ía capitulación: Lejos de lia- oerlos después, no hizo ninguno en la jim- ia antes de que votasen los goles, ni ea el ac- to de votar, v apenas iezo otra cosa que ca- llar , v condescender con lo que votaron. : F u e un a ¿fuerzo para defender.i c lienta perder la vida despreciar á lo» vecinos que electivamente que- rían exeeu'ario : : Lo íue la prontitud en enta- blar las negociaciones, conciíiando é¡ m i ü n o la discordia de los (e,s generales enemigos?
Fcro se le opusieron los geíés; ; q u a i e s r ; R e ~ s o h i ó eí Gobernador a pesar del voto de !a pluralidad que prosiguiese ía defensa : IX o re- solvió tal cosa, ni Ir.zo mas que dar su vo- t o ; v si á esto llama resolución, .resolución quai tocaba á un Gobernador responsable de la p i a n , a quien el parecer de ios demás no debía servir de lev ni de disculpa, ; qué ge~
les se resistieron a obedecerle : Y si a l t a - nos se resistieron , ;por une no se hizo obede- cer : :• Que obstáculos le pusieron ¿vr¿ fr¿ preci- sión de capitular- si él q u e n a electivamente de- íénderse sin embargo del resultado de ía juntar
ISo s no quiso defenderse por nías tiempo, ni hubo oíra resistencia , ni otros obstáculos , ni otra precisión que acordar la pluralidad se ca- pitulase , v hacerlo el Gobernador quanto an- tes íué posible. Coiiiiesa en su parte al go- bierno que podia durar ía defensa dos días mas;
en el ios acaso hubieran los enemigos levan- tado eí sitio; en estos dos dias tai vez hu-
V- O
hieran llegado los socorros; en estos dos dia¿¿
se hubieran concluido y aumentado ln¡> obras interiores , v de todos modos en estos dos di as (pie ¡Mido durar la de tensa , debió defender- s e , y no capitular ha sí a que ia necesidad n o
%c lo hiciese indispensable.
A otros t<^ea declarar quienes son los cul- pables de ia entrega de la plaza , v qual es eí grado y carácter de su culpa: á nosotros nos basta haber demostrado con la verídica relación de los sucesos que no tuvo parte al- guna en aquella desgracia ei pueblo de Bada- j o z ; que hizo todos los esfuerzos posibles pa-
r a e v i t a r l a , y que merece ahora mejor que n u n c a eí concento de bravo v patriota. ; Po-
t i. I v
ávk censurarse a un pueblo que daba q u a m to se le pedia, que aun sin pedírsete daba i mi-
cho voluntariamente , y estaba pronto a dar lo demás que tenia? ;A un pueblo que ya con sus personas,.va con su-s caballerías desempe- ñ a b a quantos servicios le impusieron: J A mi pueblo dócil y obediente á quanto se le man- daba , v que aun sin mandársele se exponía á los riesgos igualándose á veces á las mis-
mas tropas? ; A un pueblo en fin, que lejos de manifestar desaliento v deseo de que se
capitulase, clamaba para que no se hiciese, queria sacrificarse concurriendo á la brecha, y trataba de obligar á los débiles que rehusa- ran hacer otro tanto ? ; Se imputará la ca- pitulación á los vecinos , 6 bien á los que la vo- taron v coacluverofí, rindiendo á fuerzas iguales
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6 inferiores una t:>iaza regularmente fortificada, bien provista de municiones y víveres, defendi- da por una uruarnieion suficiente y valerosa, y
por i.ü'j paisanaje decidido , sin brecha accesible, coi) medios de defenderla, y de resistir aun des- pués de asaltada, v con esperanzas rnuy pro- bables de recibir prontos y inertes socorros?
No atribuí filos al Sr. l l o r e las faltas del G o - bernador, ni lo que se dexó de hacer , ni io que se hizo por disposición de o t r o s : conve- nimos eo que si celebró la capitulación fué de orden, v con aprobación de su ge te ; v co- nocemos que de riada hay que hacerle car- go sino de su voto en la junta con arreglo á ordenanza, Aunque íntimamente persuadi- dos de que este voto careció de fundamen-
1
to é inflavó demasiado en las resultas , tam- poco lo atribuimos á cobardía, ni olvidamos (pie seis días antes se distintió el Sr. l l o r e en el campo del .honor; y á pesar de qua- lesquiera rumores esparcidos, estamos muy le- jos de sospechar in-ulencia , así como no la
sospechamos en 1). José I m a z . Pero lo cier- to es une ¡a plaza de Badajoz se rindió qlian- do podia v debia defenderse, v no hay á que atribuirlo sino íi que no se quiso , ó no se supo defenderla. Los que votaron la capitu- lación , ei (gobernador que accedió á ella contra su propio dictamen , han perdido una fortaleza i m p o r t a n u ^ m a , y con ella un exér- cito v una provincia , cuyos servicios no se pueden comparar sino con sus desgracias: los
males que han causado 4 la nación con es_
ta pérdida son incalculables ; v es muv ex- trauo que uno de los mismos que contribu- yeron, á ellos , antes de justificar su conduc- t a , denigre Sa de un p u e b l o , que no iníluvo en lo acaecido sino para dar á ios pro-nove- dores de la capitulación repetidas a n ü j u e iná- tiles Secciones de valor v fortaleza.
No es esta la primera injusticia con one se ha recompensado la axmerosidad v el iuex- tinu'uibie oatnotismo de ios extremi-fios. ni es esta vez sola <juando la ncu'liLreneia ó la im-
pericia militar han ou.-rido diseminarse á costa del pueblo de Badajo/. Aun se acuerda este de haber visto á los ene micros sorprehender !a pla- za á las once del uia U de junio de 1.8 i 0 , y ar- rebatar sus ganados casi de ios mismos foso-; y se acuerda también de que el propio genera!,
cus'o descuido dio luirar á ello , v fué tan aran- de nuc aun ignoraba lo qw^ sucedía uñando so- naban ya los cañonazos de la plaza , no se detuvo en imputar los efectos de su negligen- cia á los dueños de los g a n a d o s , haciendo publicar inmediatamente en el. Memorial mi- litar del ercrcito de la izquierda que el robo fué por culpa de los mismos , pues S. E previen- do e! movimiento del e n e m i g o , les habia he- cho avisar con (tos ó tres días de anticipación
oara eme se precaviesen. Acuérdase itrualmen- te de oue para diseminar la retirada del propio
exército desde Zafra v- Fuente de (Jautos en setiembre del mismo a ñ o , aquella retirada
41 tan sensible para las bizarras tropas que de- seaban adelantarse hasta Sevilla, no se halló otro pretexto que el de suponer estaba la pía- za de Badajoz llena de travdores, con lo quai, y con el figurado riesgo de sitio se puso uno verdadero al vecindario.
Pero esto no bastaba; y á ñn de premiar mejor su paciencia y sacri-icios era menester
que después de someterlo ai vu^o enemigo, se le presentase corno digno de su suerte,
¡ PaStaba todavía, Pueblo infeliz y respetable, que se quisiera privarte del concepto de va- liente y patriota ! ¡ A tí que solo é indefenso, y con los enemigos á la vista, en mayo de i 8 0 8 alzaste de {os primeros el grito de ia ven- ganza, llenando de espanto á Junot y Ke- liennan: á ti que solo y sin auxilio ni espe- ranza, después de la derrota de Medellin, des- preciaste las intimaciones y amenazas del ven-
cedor, é luciste h u i r á sus soldados: á tí que al acercarse el mismo Mortier prometiéndo- se una conquista fácil después de invadidas las Andalucías: corriste <;olo v sin apovo á recibir sus dragones, sellaste con su ignomi- nia y con tu sanare la gloria inmortal del
I ] de librero de 810, y viste á aquel orgullo- so retroceder desesperado y abatido ! Admi- ráronte entonces tus detractores mismos ; ad- ineraron tanibn-n todas las veces que las tro-
pas de lie^nier se presentaban ai denuedo de .tus paisanos , oue ó eran los primeros en sa-
iir á recibirlas, ó se veían siempre mezcla-
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dos en las cfuerríHas mas avanzadas, -un en el ultimo sirio se te han reoecdo los eh»2'io«
por los gefes de la guarnición v del exerei- t o ; ¡ v ahora el Si\ M o r e , el »Sr. Hore so- lo quiere manchar tantos títulos de uioria v anunciarte como acreedor al desprecio de io- dos los españoles !
j Pluguiese á Dios que menos dóciles y amibos del o r d e n , ó r n e n o s contenidos por la
superioridad de la guarnición hubieran podi- do los vecinos de Badajoz seguir sus propios impulsos! ¡ Pluguiese á Dios que á mil leguas ele allí el Sr. H o r e , el Gobernador linaz y todos sus sequaces, y desplegando su m o n t o en país menos ingrato v mas digno de ellos,
ó nunca hubieran visto á Badajoz, ó hubieran dexado al pueblo solo con ios que pensaban como él ! H a b r í a entonces este pueblo recor- dado como se defienden las brechas v se re- chazan los asaltos, recordando lo que hicieron, sus vecinos solos en 1640 v 1 7 0 i ; y hoy tremolaría sin duda la bandera española so*
bre los muros de la plaza , ó un montón de ruinas indicaría la tumba de sitiadores v si- tiados.
Qualesquiera que sean las desgracias que 3a rendición de Badajoz ha causado á los ex-
tremeños, no desean el mal de sus autores ni se complacerán en su castigo: oxalá que en justicia puedan ser absueltos los Sres. Imaz
y H o r e ; pero el pueblo de Badajoz n o que- dará denigrado ni la verdad oscurecida. Ade-
mas de nue la causa se vea en público, co- rno ha pedido oportunamente el Sr. l l o r e , tal vez se imprimirá toda ella con la senten- cia que reenvía , si el Gobierno lo permite, para que la nación se instruya del resultado, y forme del Sr. More y de los vecinos de üudnjoz la opinión que merezcan.
\ erase entonces si al afectado deseo de que estos se presenten á declarar han corres- pondido las diligencias acostumbradas v opor- tunas para (pie sean examinados donde se ha-
llan , como pueden y deben serlo ; y si para que declarasen testigos existentes en esta ciu- dad y la Isla de León , que por sus gradua- ciones y empleos podian dar noticias mas exac- tas , ha habido la misma actividad que para multiplicar las declaraciones de Oficiales sub- alternos menos informados de aquellas ocur- rencia;*, 6 no tan á propósito para dar de ellas ima idea imparcial v suficiente. Se verá tara- bien si se ha buscado la verdad con todo el
€ sitiero y la imparcialidad necesaria, y si pa- ra descubrida v evitar diluciones tan perju- diciales á los mismos procesados, ha sido tan oportuno ei medio de formar la sumaria á tanta distancia de donde ocurrieron los suce- sos v se h.dla la mavor parte de los testi- gos , como lo hubiera sido substanciar la cau- sa en ei 5.° exereito según lo dispuso al prin- cipio el Consejo de Ke^en<-ia,y lo mandaron también las Cortes en ¿u de j u n i o ultimo,
He verá finalmente si se ha equivocado la
opinión publica quando ha créelo que fue pre- matura y criminal la rendición de a c h i l a
plaza; y la nación y la po.stt-ridad siempre inripareíai é infalible en SUS seruereea^ m/.^i-
TÍXU quienes deben responder de tan impnr- tante pérdida, y si es el pueblo de Badajoz el que merece su desprecio y el concepto de cobarde y poco patriota.
Cádiz 22 de setiembre de 18 i L
José María Calatrava. Francisco Fernandez QolÍui} Manuel f i a r í a Martínez. Juan María Herrera,
Gregorio Laguna. Francisco alaría Iliesco,
NOTA. Después de escrito esto papel } cuya publicación se ha retrasado macho mas por el estado d- las imprentas, hemos visto ía respuesta que en el núm. i o 5 deí mismo Re"
ductor general ha dado el Sr. Hore ai editor de !a gazt-tg de ISxrreraadura , resintiéndose de que este haya graduado d e insultantes é indecorosas al pueblo de Badajoz las expresiones drl Aviso inserto en el núm. 5 3 Ní-¿ra el Si'. Flora que lo seanj pero ni lo prueba ni dá de ellas una expii-^cion saUahíCío*»
ria .- lo único <rn? prueba es que ao tuvo fundamento alguna para verterlas. N o s o t r o s , sea por .falta de inteligencia , o por d e f e t o de lógica, las hemos entendido como ei editor de la g/ueta de Extremadura i lo* extremeños todos, y s'm dada quaatos han leído el Aviso . las entienden dei mismo m o - d o , y la vindicación es necesaria 5 porque qualquieía que fue- se la intención deí Sr. H o r e , sas opresiones han dado lugar á que pueda formarse de aquel pueblo on concepto qee ne merece»
N U Í D . Lú
El General D . Gabriel de Meudizábai en e! paste que dio desde Badajoz et) 'yl de enero de esr<¿ año al ministerio de la Guer- ra , después de referir el bloqueo de la plaza y las resultas de la primera salida, conclu- ye : ,,EI vecindario de esta ciudad se muestra
., rnnv animado , franqueando al mismo tiem- ,y poqmmtos auxilios ouede para ¡a tropa: to~
,, do io que se hervirá V. i¿. elevarlo á noticia
„ de b. A. el Concejo (Je R e g e n c i a / ' N ú m . 2,
E n la orden general de aquella plaza de 27 de febrero * después de darse gracias en nom- bre del Gobierno á los militares existentes en la m i s m a , ofreciendo premiar á los que lo mereciesen por sus servicios, añadió el G o - bernador : „Asimismo se repiten las mismas ex-
„ hortaciones á todo el nueblo v vecindario de
„ esta ilustre ciudad por sus buenos servicios y
„ por la docilidad con que se ha prestado á so-
„ correr las tropas con quanto tienen; y consi-
„ guíente á este principio , se le concederán to-
„ das las gracias v privilegios á que se ha^an di:;-
5, nos por su firmeza y sufrimiento en las cir-
„ cunstancias del d i a . "
N ú m . 3.*
E n el diario remitido por el Gobernador fíe Badajoz . desnuos de referir?.»:1 la sai ida exeeataua por ¡a guarnición en el día 2 de m a r z o , y les premios repartidos á la tropa por ios útiies aprehendidos ai e n e m i g o , >e a ñ a d e : ,,I)os paisanos que á ia tarde se pre-
s e n t a r o n caria uno con (ios palas , fueron ,, errataíicadns igualmente con veinte reales por ,,caria pieza; y aunque la tesorería carece de ,,caudales para estas ocasiones, se ha estima-
MIado la generosidad de los ciudadanos, y pro- ,, porcionara lo suficiente para que id Gobcr- ,, nador pueda hacer semejantes gratificaciones
„ á los que lo m e r e z c a n , pues contando con ,, un pueblo amante de su libertad no puede
„desprenderse del único recurso con que de- ,, be contar en las actuales circunstancias: y
„ como en todas partes hay siempre sujetos
„distinguidos , también se encuentra en esta
„ plaza, el diácono D . J u a n Tovar , que d¡a-
„ r i a m e n t e gratifica con dos reales y medio ., á cada uno de los artilleros de todo el tren-
„ te atacado , v á mas lia ofrecido al Gober-
„ nador dar un refresco de pan , vino y acey-
„ tunas á qualquiera tropa que por su serví- ,, ció v fatiga se le m a n d e d a r ; v este ras-
}i go generoso se ha hecho público en la ór-
„ den del d í a , v ahora se presenta al G o - ,, bienio supremo de la nación para su debí- _,, do conocimiento. Los acontecimientos de es-