Del primer marqués que fue tan merecido por la batalla que escucha agradecido la confianza de Cartilla a Sandoval. Era el duelo de la npbe, que la cubrió con su vana sombra durante mucho tiempo. Los pájaros colgaban de su abuelo, los árboles doblaban sus ramas y, para competir con sus colores, brotaban flores frente a sus rostros.
Naranjos siempre verdes, y los Ciprefes Fuyos humillados obstinadamente, Y, el suelo con cuadrados, y colores Lps pies del Palfren cubiertos de flores.- El viento con el Pájaro-fe concuerda. Y como el viaje del mar anima a Al Bazán, que enriquece sus aguas, A {si la tierra parece humilde y plana, doña María es una hermana galante. Pero donde pondrán ingenio, y pluma, yo oh venturofa Negación a tu Señora, Que Alina R e a l, como cifra, y fuma Cuanto bien en la tierra cree atefora.
Ésa fue su primera cilampa digna, y fue el recuerdo que convirtió en hielo a Abrafaba, las flores del camino; Era hermoso aquel Olimpo del cielo, Cándido, puro, alegre y cdftalino; Que fetiria de fu g l o r i a aufente.
Brillando desde las cimas de los azeros, Y ecos de parche, y Tropas combinadas al son de Efcopetas. De los cascos picos tallados, Y de las yemas de manos fuertes, Bolving y nuestros ojos tus miradas. 1 Maefire de Campo paflo se aplica Ante tus fuertes y diestros capitanes, Y marchando tres pafibs con Pike, (tro, 'En la misma marcha armada en Cápo los matas—No menos fue la figninca perfona.
De polvo rojo y oro repartió la Over-vefta un Avito cruzado, de plata blanca y de vifta brillante, con el feñat del Ptecurfor Baptífta. Por los cubiertos con la cuerda ardiente, Con truenos de Milán, con bocas feroces, De cinco en cinco la Arquebucería Forma la mencionada guarnición. Qué cabeza, qué goles imperiales del más inviolable capitán romano. Tenía Cot orras para las de los demás y lo mismo.
Si Navales dio fe, y Murales, O del Laurél.que Apolo llora en vano, Todo de perlas, o equipado con puntas de Dabanfe por sí solos, pero no juntos. La de Cleopatra.ò de la flota, Donde Patis hizo Elena de Grecia, Aunque de Plata, y Perlas fueron Efcota, Y cubierta de sábanas Entena, Cuyo crédito fu Fábula merece.
16 Fieftás de <Dèm<t;
Allí se ofrece, y a sus pies se humilla la fe Más que las llaves, del pecho de su Maestro. A la sencillez del noble Cafa Por una fpera cuefta están fubiendo, Que haces, así paíTa, Es poder a lo que se refiere la fe;. Pintó por un camino accidentado el fin de la virtud, la antigua Hiftoria, y allí Alcides llegó con dificultad al Templo de la Fama y de la Gloria.
No duele el símbolo Divino, Ni la dificultad de su camino Al fin común de ese gran vuelo, Porque las virtudes del Maestro lo merecen. El Sando, que reíiftiò al Pueblo Bárbaro Africano en la Cueba, dijo El mango de las armas, y los nombres • De aquellas claras, e ítimiortaíeshõbres. Del Sexto, y del querido Odavo Alfonso, Y en Las Navas también el belicoso Gómez de Sandoval tan celebrado;.
Cuando su eftade de rey mejore, Al fuerte Diego Gómez en Valencia, Y a Bernardo el ascenso del rey. La virtud del embídio victorioso Su templo de iluftra inmortal lo llama, Jiemprc y Efpaña ventuiofa cualquier rey Sandoval fue ardiente. Bolvicndo se dividió cada Vandera Del Efquadròn ya dividido En el Caftillo que pudo instalar la guardia de Milin.de, una compañía Otra entró en la Plaza de la V i l l a y afuera, al puerto deportivo por la orilla fría que miraba a Dcnia una maravillosa grandeza.
Llama el Sol que se pone y Alva que huye con sus pies ásperos. Las bajas navales no se hicieron esperar por el Tridente mojado, sin LasNaves y en una, entre otras grandes, entró Mageltad homenajeando a Flandes. Afpero Vizcocho, y Manteca Probo, como soldado, León Hifpano, otro Alejandro, que tomó el fruto de heces de manos del Visitador.
Volviendo a Galeota, el rumbo cambia para fracasar, y encuentra más cerca El Puerto, que fe vio con asombro. Cuando miras cómo cuentas el bien en el Cielo, todo, y el mismo que lo vio, le dio lugar. Subió a caballo al Fuerte, que ya se llamaba Tre, para ver al defensor godo Queembidiofo del Mar, estos fusileros, a quien consideraba un rey fufpiros.
Vi el ivlar ternblár, y el turco huyó el martes de los Aufttinos Efpatioles, Y la fuerza, el orgullo y el espíritu de Othoinano. PPCS.que fera cuando con Peto, y Gola, Cubierto con Cenachos el Capítulo, La Militar Vanda rnxaiEipaiíola Pot eGTe pecho fuerte cruzado, 'Nos vemos con la, halu que cnarbolada. H(;m>ano, Efpofo^ Father, oy aparas Eq voeftro Primo inviéto, y generofo, Que en folo Alberto el Cielo fberano Could find tal Father, and u l Bauaauo.
Y el de la Tarde intenta entretener la mañana y mata a un Sin que le dejó una lanza. A quienes la bella Efquadra acompañada de las más bellas damas, cayeron a un mirador que luego hizo el Cielo.
34 "Eteflte & íDènidj
Mientras en esta parte, otro de delante gritó: Atrás; que lee soldados. Arcabuces que previenen incendios y cl A zero- aflas i^PiGas-.' ; , Qiiedòqiiaxadoel .Caoipo^yvel SoL'cieg'o,.
3 ¿ Ftejlás de (Dènia,
A la izquierda de Neptuno estaban las costas con fuceiphos, que significa hombres de guerra con sus árboles y escritos;
8 Fieftas âe fiènid
FIN DEL PRIMER CANTO
Ambos de adoçada aupantes, Del tn«nda comenz^b.a à fer temida, Moñrandofe de EftreH^s cotonada.
Viejlixs dé (Dcnia¿
- Fkftas de {Dénidj
- Fieflas âe <Dènia9
Porque le gustaba hacer Mota de Montaña, O decir, que pefo reíitUer, No le teme al brazo, que es vano;. Embolizando eñülas del brazo, En un compás los arcos juntos, Sacaron las hojas de las palas. Se toma los brazos y cada uno repite la rabia, y detrás de los asientos juzga el premio, cuya virtud admira.
Con banderas fuertes y poder robusto, Para igualar a los Nueve de la Fama, Y honrar con el nombre el lugar vacío, Como en el Monte de Elicón hubo una Señora, Armada de dulce Dominio, Del tronco de cuya rama heroica es, Y a quien la Fama forjó mil coronas, llegó a la Plaza don Juan de Borja. En el que se expresa la potencia de su dolor, Un zapato en el agua, y otro en el cerro*. Un león, porque con Saníon ven en cl Alca Celada como debe, lo lleva don Juan y aunque ambos lo odian.
Fuerzas, parece, para (o hacer daño), Pero panal en ellas figniHca, Que es dulce un aaiorolo defengaño. En el hombro entonces la tercera Pica Entró en la plaza un Cavallero extraño, Pero de virtud tan dueño. No es menor. Ocasión de Gran ansiedad, qué empresa celestial en el hombre mortal, que por tales almas hace la fe.
Y así Felipe hizo su baile Sobre las dos vallas del gallardo Penach, Diciendo su valor sobre la luna. Cuando los soldados cristianos caminan, Moftrando que las cruces en sus pechos eran la luz de sus hazañas heroicas.
5 o Fie ft as de íDénid¿
Con estas fes se cubrió como el Amor del Cielo, que es de los Espíritus Bafilifeo, libró de los celos a don Nofre, que conducía con dureza a su Maestre, y Protector de las Cruces de Montefa. Llegando a él con gran confianza, con un esfuerzo descubre el barco desde lo alto y enciende mucho fuego en sus cañones. ¿Cuál es el maravilloso efecto de la luz? (Y más fielmente el alma arde como una vela) Por mucho que supere, y por mucho que se aplique a su rayo, no disminuye el valor que comunica.
Trae de la planta a la cabeza Quanto para Galanes satisfecho, Y las cruces de fangre alarbe eftrago, Eíla de George, la de Santiago. Lo siguen dos asistentes y una trompeta. Galopan con rara agilidad y arrojan a cada uno contra las vías.
Don Carlos se defendió de su Azerbaiyán Y en todo su furor armado compuso, Emprefla, y letra, y por su amor inmortal Sólo una pluma en el Tocado dio.
5^ Fieftte de Dènti,
34;Los jueces se dirigen luego al Teatro de Cefar, y al café se comunican, donde llega el punto de premios. El fogoso hermano de Latona bordó los campos de batalla de oro puro, con que el fuerte Cadillo corona su fe. Cuando cayeron la Perfona Real. Los guardias de guerra, el mar y la muralla, hacía de Miífa, y comía, se quedaba con la falva.
La noche cayó, aparentemente, más rápido, pero dio expresión feliz a la ferenidad. Y ahora, después de Mar falieroB, Marte trueno en bronce fonográfico, Villalva interpretó en hora y media otra comedia, Honefto paffatime. Los soldados tomaron las armas y todos los centinelas y puertas estaban alerta, extendiendo los estrechos márgenes, los jinetes ligeros en Cap.
En la Bodega ordenó, y él, imaginándose lo que debían hacer en semejante café, fue ordenando las precauciones; Erf comiendo' Filipo ^ dèl fe patee A .Oliva del Duque de Gandías, .. fe que d el Cielo reparte tanto bien,. Del choque del camino incierto, Cien moros con cofias y cofias, Vio a Gofta perder los caballeros.
Sin miedo al trueno, ni al íu-egb, con que los moros pknfan efpantaltós. Ya en carreras, ya en muchos caracoles, los Furiofos galopan por el campo, y como españoles vengativos parecen destruirse unos a otros. El Efquadròn los engaña y los amenaza con las señales del divino patrón, porque Qyify en honor de sus Vanderas por las burlas que sinceramente hacen.
El reino de Peria, Arabia, Tracia, Armenia, la India continental, el país insular, el mar, el mundo y todas las riquezas que deseaban ofrecer a su grandeza. Si él, que ay del Tajo, hizo el mar hasta Aufonía, y defendió a la India contra el mar de Venecia, contra el ejército de Antíoco y sus pro. Conozco, claramente, a la famosa Cathalina, (no la de Dèniale), que vuestro hermano ofreció con el espíritu heroico que le impulsa al fervor del Foberan Cefar.
SONETO DE DON CARLOS Boii^ à Lope de Vega Carpio,