El sindiós
de un cristianismo sin Dios
Intercambio epistolar con Alfredo Fierro
Ver el “ sindiós ” de Alfredo Fierro
Apreciado Alfredo:
Esta vez será verdad: seré breve. Mira si puedo ser breve que cuando empecé a leer tu crítica a la proclama o manifiesto, firmado por José Arregi, Tony Brun, Gerardo González, José María Vigil y Santiago Villamayor, no llegué ni a acabar el primer párrafo. ¿Para qué leerlo si íbamos a estar totalmente de acuerdo?
Quizás influyó que era ya la hora de ponerme a preparar la comida. Después lo leí todo e, incluso, lo pasé a algún amigo. Éste, hace algunos meses (en septiembre hará el año), ya había hecho una crítica a esta “proclama” en carta escrita a Santi Villamayor. A mi amigo tu escrito le gustó, y ya lo envió allende los mares, a unos amigos que tiene en Costa Rica (me parece que son unos dominicos).
A mí se me plantea un interrogante: ¿por qué esa “proclama” no me gusta? ¿No debería darle la enhorabuena y recibirla con ánimo agradecido? ¿No me tocaría gritar bien alto un ¡Al fin!!?
No quiero repetirme en cosas ya dichas en este intercambio epistolar. En alguno de los escritos que he ido recordando ya hablaba de “hacia una comprensión no teística de Dios”. ¿No me costó escribir “Ya no creo en el Dios de mis padres”? ¿No se quedó aquella sala de Lamiarrita, en donde celebramos la eucaristía, en silencio cuando dije
“quien quiera ese Dios de Jesús, que se lo quede”.
...ese Dios de Jesús (o ese Dios que Mateo presenta como el Dios de Jesús), cuyo último acto con la humanidad creada por él es separar a unos y otros –unos a su derecha, otros a su izquierda;
unos ovejas, otros cabritos; unos benditos, otros malditos; unos en el Reino, otros al fuego eterno- que se lo quedara…
Soy, ciertamente, una de las “muchas personas cristianas que hoy día se encuentran incómodas con los contenidos de su fe”. Veo que los autores de la proclama engrandecen, con razón, ese “muchas personas” con una referencia a “otras tradiciones religiosas o humanistas”. Más lo engrandecerían si omitieran el “hoy día”, pues ya hace tiempo, mucho tiempo, que ronda esa incomodidad. ¿O no la tenía un Baruch Spinoza?
Es sólo un ejemplo...
Quizás en esta “proclama” intuía lo que tu acabas definiendo como “prestidigitación con todos los términos que utiliza: Dios, religión, humanidad, la Gran Historia universal...”. Creo que sí: juegan con las palabras.
No sé si lo siguiente -entrando en el tema de Jesús de Nazaret- puede servir de ejemplo.
Claro que estoy de acuerdo en “Jesús de Nazaret es una persona como nosotras“.
Entonces ¿a qué viene hablar de “su humanidad radical”? ¿Poseo yo esta “humanidad
radical”? ¿Cuántas personas, que por definición son como Jesús, la poseen o la han poseído? ¿Se puede hacer un listado de esas personas?
“Su humanidad radical”: ¿palabras? ¿sólo palabras? ¿juego de palabras?
De acuerdo también -¿cómo no?- en que “lo decisivo no es tanto lo que se cuenta que dijo e hizo Jesús, cuanto la elevación que despierta y la incondicionalidad que nos suscita”. Pero ¿qué es lo que despierta esa elevación? ¿qué es lo que suscita esa incondicionalidad? No la persona de Jesús que ninguno de nosotros ha conocido, sino precisamente “lo que se cuenta que dijo e hizo”, y todo ello, como sabemos, no es muy de fiar. Y la sabiduría de Jesús que “nos inspira una adhesión vital”, ¿la conocemos por otros caminos que no sean “lo que se cuenta que dijo e hizo”?
Elevación, incondicionalidad, adhesión vital, ¿no estarán “montadas sobre metáforas y creencias mitológicas”?
Y esa “justicia ecológica inspirada en Jesús de Nazaret”, ¿qué es? ¿palabras? ¿sólo palabras? ¿juego de palabras?
Otro punto que puedo tocar es el uso del singular en algunas expresiones: “El mensaje liberador y los hechos carismáticos de Jesús suscitaron un movimiento”, “el relato de Jesús de Nazaret”.
Me parece que no conocen el párrafo que te cité el otro día de Earl Doherty sobre aquella “diversidad desconcertante” de aquellos primeros años.
Ya te dije el otro día que no sé qué nos diría Arregi cuando vino en 2010 como
“predicador” de Lamiarrita, unos cuantos años antes de que vinieras tú, para que yo, en mi comentario posterior, le agradeciera el que nos hubiera “presentado el Dios de Antígona y de Sófocles y no el Dios de Creonte y de Jesús”.
Pero también añadía que el día anterior mi comentario vespertino había sido un poco crítico.
Algún pequeño cambio haría en alguna de tus frases. Has hablado, en singular, del “movimiento de Jesús”; yo lo haría en plural: “los movimientos de Jesús”.
Los movimientos de Jesús
Sin embargo, hay una palabra que me ha sobrado. Al hablar de la
“comunión de los santos” has utilizado la palabra “inventar”: ni Jesús ni sus seguidores inventaron ningún tipo de organización comunitaria. Ya existía entre los esenios según nos cuenta el historiador judío Flavio Josefo.
Ver cuadro comparativo
Estas comunidades esenias tenían un punto de justicia más elevado que la de los seguidores de Jeús: "Ni adquieren esclavos; en efecto. opinan que esto constituiría una injusticia". Es bueno saber que, ni en los orígenes, hemos sido los mejores.
Los esenios según los autores antiguos
Bueno, puedo ya quedarme aquí. Alargarme sería ir repitiendo lo que tú y mi amigo ya han dicho.
Y además hay otra cosa. Si esto pasara al ámbito de los tribunales de justicia (cosa tan frecuente hoy día) yo no podría ser uno de los jueces del tribunal: hubiera sido recusado con toda razón. Aducirían que con anterioridad ya había manifestado opiniones contrarias a algunos de los firmantes cuando estos hablaban, con cierta desenvoltura, de
“nuevos paradigmas” y de una nueva “época axial”.
Acepto, pues, la recusación y ya me callo.
Muy cordialmente Miquel
Una diversidad descontrolada
Los documentos ponen de manifiesto un panorama del primer cristianismo punteado con una desconcertante variedad de comunidades y sectas, rituales y creencias acerca de una entidad "Cristo/Jesús", la
mayoría de las cuales muestran poco terreno común y ninguna autoridad central. También falta cualquier idea de tradición apostólica que remontara a un hombre humano y a su círculo de discípulos. Los estudiosos se contentan con diseñar esta situación como una multiplicidad de respuestas diferentes para el Jesús histórico, pero tal fenómeno no sólo es increíble, sino que en ninguna parte está atestiguado con evidencia. Por el contrario, toda esta diversidad refleja expresiones independientes de las tendencias religiosas más extendidas de la época, basado en la expectativa del Reino de Dios y en la creencia en una fuerza divina intermedia que proporciona el conocimiento de Dios y un camino para la salvación. Sólo con los
Evangelios, que comenzaron a aparecer probablemente hacia el final del siglo, muchos de estos elementos fueron reunidos para producir la figura compuesta de Jesús de Nazaret, en una historia midráshica acerca de una vida, ministerio y muerte ubicado en la época de Herodes y Poncio Pilato.
The documentary record reveals an early Christian landscape dotted with a bewildering variety of communities and sects, rituals and beliefs about a Christ/Jesus entity, most of which show little common ground and no central authority. Also missing is any idea of apostolic tradition tracing back to a human man and his circle of disciples. Scholars like to style this situation as a multiplicity of different responses to the historical Jesus, but such a phenomenon is not only incredible, it is nowhere attested to in the evidence itself. Instead, all this diversity reflects independent expressions of the wider religious trends of the day, based on expectation of God’s Kingdom, and on belief in an intermediary divine force which provided knowledge of God and a path to salvation. Only with the Gospels, which began to appear probably toward the end of the first century, were many of these elements brought together to produce the composite figure of Jesus of Nazareth, set in a midrashic story about a life, ministry and death located in the time of Herod and Pontius Pilate.
Earl Doherty
Recordar lo que es un midrash.
Pel bisbe John Shelby Spong
Fuerzas divinas intermediarias
Un texto de Roger Haight Y este, más breve, de John Hick
La posibilidad de la idea de la preexistencia de Cristo se generó a través del uso de simbolismos judíos o especulaciones acerca de los agentes divinos que operan en el mundo (pág. 185)
Cada vez queda más claro que el desarrollo de la cristología no tuvo lugar por vía de inferencias o deducciones a partir de la doctrina y los dichos de Jesús... Tampoco hay una evolución gradual desde una cristología de bajo contenido a otra cristología elevada posterior. El desarrollo de la cristología es desigual, diferente en las diversas comunidades y contextos. El progreso de la cristología no es un desarrollo lógico del mensaje de Jesús o del mensaje sobre Jesús resucitado. El mejor contexto para situar la evolución de la cristología es la comunidad de culto... Larry Hurtado ha ofrecido una explicación de este desarrollo a la luz del trasfondo de un intento de conservar el monoteísmo judío por medio de agentes divinos. Con esta expresión se indican las figuras celestiales que ocupan una posición secundaria respecto a Dios y actúan en nombre de éste en el mundo. Es ésta una categoría análoga y general, puesto que hay muchas clases diferentes de agentes y operaciones: ángeles, patriarcas elevados al cielo, etc. A la luz de la experiencia de la exaltación de Jesús, la comunidad cristiana se relaciona con él como ser divino. Pero no lo consideran Dios con un culto propio. La devoción a Jesús no implicó que se le confundiera con Dios o que se hiciera un segundo Dios. Más bien se le veía como un agente de Dios según la tradición. (pág. 195-196)
Roger Haight Jesús, símbolo de Dios
Con todo se ha argumentado…que para Pablo, Jesús era un ser preexistente que Dios envió al mundo –una idea que podría estar ligada a concepciones judaicas de entidades intermedias (Sabiduría, Palabra, ángeles…
John Hick La metáfora del Dios encarnado