TEMA: EDUCAR EN PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL NIVEL INICIAL
Autora:
MSc. Delfa Narciza Mantilla Pacheco.
Docente investigadora Universidad de Guayaquil Año 2022
ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-7269-8415 Introducción
Para hablar de calidad educativa desde una perspectiva de género nos acercaremos a uno de los conceptos que Soto, et al. (2017) nos señala que:
“Desde el punto de vista psicológico, el género se refiere al conjunto de creencias compartidas por un grupo social sobre las características
psicosociales (rasgos, roles, motivaciones y conductas) que se consideran propias de mujeres y hombres.” (p. 2).
De tal manera que se abre un abanico de posibilidades en el campo investigativo al momento de incorporar esta mirada en la construcción de valores y habilidades socio afectivas, desde la primera infancia, que en el caso del Ecuador corresponde hilar estos elementos no solo conceptuales sino hasta filosóficos y epistemológicos, a la hora de contribuir a lograr relaciones
equitativas entre niñas y niños, partiendo además de una mirada más amplia porque no solo se es niña o niño; también son de estratos sociales diferentes, etnias o asociadas a algún tipo de necesidades educativas especiales (retardo cognitivo, o niños y niñas con altas capacidades) donde “Una mirada
interseccional permite identificar y analizar los múltiples factores y raíces de las identidades de los sujetos – sexo, género, clase social, raza, religión, entre otras que, interactuando de forma compleja, “contribuyen a experiencias únicas de opresión y privilegio” (Giorgi, 2019). Se hará un recorrido por el contexto en el que se analice la realidad de la infancia, especialmente de las niñas y niños que en contextos de pandemia pasaron enclaustrados con sus agresores y abusadores que la prensa se encarga de divulgar día a día. Así como, de los empeños de las Naciones Unidas, de la Organización de los Estados
Americanos, UNESCO al impulsar los ODS y Agenda 2030, desde una perspectiva de género y de los Derechos de infancia.
Los derechos de infancia en la post pandemia.
Las estadísticas distan mucho de visibilizar el cumplimiento de los Derechos de Infancia, porque en el estudio mundial, se avizoró en (UNICEF, 2016) que
“Si continúan las tendencias actuales, 69 millones de niños morirán debido a causas evitables, 167 millones de niños vivirán en la pobreza y 750 millones de mujeres se habrán casado siendo aún niñas en 2030.” Así mismo en el Informe Hemisférico sobre violencia sexual y embarazo infantil en los Estados Parte de la Convención Belem do Pará (MESECVI, 2016) precisa que:
Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), citado por la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG), cada año se producen en el mundo 2 millones de partos de niñas menores de 15 años. De acuerdo a este estudio, América Latina y el Caribe es la única región donde los partos de niñas de menos de 15 años aumentaron, y se prevé que sigan aumentando al menos hasta el 2030.
En contexto del COVID-19 en (UNICEF, 2021) “el porcentaje de niños y niñas que viven en una situación de pobreza multidimensional alcanzó el 52% en 2021, lo que supone un aumento de 100 millones de niños más”, en situación de pobreza.” Así mismo, “más de 1.500 millones de estudiantes no pudieron asistir a la escuela debido a los cierres de las escuelas en los países”.
Refiriéndonos a la calidad de relaciones interpersonales tenemos que, a nivel mundial, aproximadamente 1 de cada 4 niños menores de 5 años (cerca de 176 millones) vive en un hogar donde su madre es víctima de violencia basada en género, 6 de cada 10 mujeres ha manifestado ser víctima de algún tipo de atentado de naturaleza sexual a lo largo de su vida. Casi 70 millones de niños y niñas podrían morir antes de cumplir cinco años, 3,6 millones solamente en 2030, el plazo para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenibles. (UNICEF, 2016).
Del mismo modo en territorio nacional según (UNICEF-ECUADOR, 2020):
Entre marzo y diciembre del 2020, en Ecuador se han reportado 79.946 llamadas al ECU 911 relacionadas con la violencia intrafamiliar según lo que indica que la violencia de género pesa mucho a pesar de todos los esfuerzos que la comunidad mundial y nacional promueven. (párr. 4).
La escalada, lejos de ir a la baja, el contexto de pandemia acrecentó las cifras y se considera al 2021, como el año más violento para las mujeres y las niñas, en Ecuador como señala la Asociación Latinoamericana (ALDEA, 2021) al asegurar que:
Son 172 las mujeres y niñas muertas violentamente por razones de género en Ecuador desde el primero de enero hasta el 15 de noviembre de 2021.
La cifra incluye 103 feminicidios (60,4%), 7 transfemicidios (4,1%) y 62 muertes violentas de mujeres por delincuencia organizada, que tienen un componente feminicida y de género. Once víctimas eran niñas y adolescentes menores de 18 años, cinco de ellas tenían apenas entre 1 y 4 años. (párr. 1)
No es difícil inferir que la contienda por los derechos de las infancias, empieza por garantizarle ambientes sanos de crianza que lamentablemente no se hacen efectivos como señala el diario digital al asegurar que “La denominada zona 8, que comprende los cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón, registra 1.225 homicidios, el doble que en el mismo periodo del año pasado.”
(PRIMICIAS, 2022)
Grandes son los esfuerzos realizados por organizaciones de la sociedad civil como revela el Informe Hemisférico sobre violencia sexual y embarazo infantil en los Estados Parte de la Convención Belem do Pará (MESECVI, 2016) indican que:
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también ha estimado que entre el 11 y el 20% de los embarazos en niñas y adolescentes son
resultado de violencia sexual. También señala que, a los 15 años, la mayoría de las experiencias de la primera relación sexual en mujeres son de carácter no voluntario, y en el caso del 60% de las muchachas que tuvieron relaciones sexuales antes de los 15 años, fueron relaciones no voluntarias con hombres que en promedio las superaban en 6 años. (p. 11)
Una vez evaluados los alcances de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, surgen como tan necesarios los Objetivos de Desarrollo Sostenible que,
mediante varias organizaciones y organismos multilaterales académicos, promueven el empoderamiento sobre esta grave declive en relación a los derechos de infancia, que desde los procesos pedagógico de formación del profesorado se acerquen de manera interdisciplinar o desde procesos co educativos, tendientes a generar espacios de reflexión y debate que nos permita encontrar las mejores líneas de intervención que sume hacia la conquista de una sociedad pacífica y un proceso pedagógico y crianza empáticos.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030
La Agenda 2030 para Desarrollo Sostenible adoptada por las y los líderes mundiales en 2015 ha establecido la hoja de ruta para alcanzar la igualdad de género para 2030. La Agenda reconoce explícitamente que el deporte es un facilitador importante para el desarrollo y el empoderamiento de las mujeres.
Esta Agenda reconoce el papel del deporte como un importante facilitador para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, en concreto, su objetivo número 5: la igualdad de género. El deporte puede ser un fuerte aliado en la lucha contra la desigualdad y la discriminación, promoviendo la creación de espacios seguros e inclusivos, la confianza o el liderazgo de las mujeres y niñas entre otros aspectos (UNOSDP, 2016).
El mundo sigue en deuda con los Derechos Humanos de las infancias que no logró su cometido en la evaluación sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que en el 2015 precisó mantenerse a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030. Según (UNICEF.ES, 2020) “implica un cambio de paradigma y una oportunidad política para la infancia que se cimienta en dos enfoques compartidos: la sostenibilidad y la equidad. Del mismo modo prioriza “incidir en la máxima protección de todos los niños y las niñas, bajo la consigna de no dejar a nadie en la
invisibilización.” Párr. 3.
De la misma manera, (UNICEF.ES, 2020) indica que “los 17 ODS y sus 169 metas impactan de manera certera en el bienestar de la infancia y su implementación representa una clara apuesta por un modelo social y político que ponga en el centro a los niños.” Además, contribuye a “ampliar la mirada hacia nuevas dimensiones del bienestar infantil asociadas con la equidad, el desarrollo económico, el medio ambiente y el cambio climático, la promoción de la paz y la protección. Párr. 4
Por ello, las acciones que se realicen y proyecten deben apuntar a contribuir a la superación de estos males del siglo, donde las niñeces y semillero de la sociedad, son los más afectados y de ellos las niñas las más vulneradas en su derecho a ser considerada sujetas de derechos y en igualdad de condiciones.
Marco legal para la protección del desarrollo integral infantil en Ecuador
Enfoque de Derechos:
Hablar del enfoque de Derechos afina nuestra mirada respecto al
reconocimiento del ser como un sujeto histórico, que interactúa en condiciones socioculturales en las que se construye y se deconstruye en medio de la
búsqueda de su auto determinación y el buen vivir; cuyo antecedente son las pugnas y confrontaciones del poder, que dejaron correr ríos de sangre y devastación donde las niñeces fueron obligadas a vestirse con las rayas de la muerte. Es el 10 de diciembre de 1948 que la Asamblea General de los
Organismos de las Naciones Unidas, promulga la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuya máxima según Otal y Rodellar (2019) exponen que:
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” y que “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, […] nacimiento o cualquier otra condición”. (p. 6).
Marco en el que se inspiran los sistemas normativos de avanzada,
convirtiéndose en el sendero por donde hombres y mujeres, niñas y niños se
sienten seguras y seguros de transitar en sociedades con vocación de paz y justicia. Sin embargo y a pesar de contar con estos pilares para el respeto de la vida, la realidad humana se encarga de recordarnos el rostro de las
desigualdades y una prevalencia de relaciones inequitativas entre hombres y mujeres.
La Carta Magna del Ecuador es uno de los instrumentos legales
considerada como una herramienta garantista de derechos, misma que alberga el “interés superior del niños y niña”, según demanda la Convención de los Derechos del Niños suscrita por el Estado, contemplados en una de las más actuales publicaciones realizadas en la Tercera Edición, por (MINEDUC.EC, 2020) refiere que:
Dentro de los derechos constitucionales se encuentra el derecho a vivir una vida libre de violencia, y las instituciones estatales encargadas de velar por su cumplimiento deben garantizar la seguridad y la salud pública. Para ello, las normas, estructuras y prácticas de intervención y prestación de servicios tienen que realizarse de forma especializada, oportuna, eficiente y
articulada. (p. 9).
Hay toda una trayectoria de voluntades tendientes a lograr el reconocimiento de los derechos de infancia como indica el marco legal
constitucional a partir de la Secretaría Técnica Ecuador Crece sin desnutrición (2017) […]en el Art.- 44 define que:
“El Estado, la sociedad y la familia promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, y asegurarán el ejercicio pleno de sus derechos; se atenderá al principio de su interés superior y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas […]”;en el Art.- 46 sostiene que: “el Estado adoptará, entre otras, las siguientes medidas que aseguren a las niñas, niños y adolescentes: 1.
Atención a menores de 6 años, que garantice su nutrición, salud, educación y cuidado diario, en un marco de protección integral de sus derechos”. (párr.
5)
De igual manera el Código de la Niñez y Adolescencia, establece la normativa pertinente que obliga al Estado, a la sociedad y a la familia, a precautelar la integridad de niñas, niños y adolescentes bajo principios de igualdad y no discriminación. Por ello, el Director General del Instituto
Interamericano del Niño, Niña y Adolescente Víctor Giorgi (2019) nos dice que:
Abordar las relaciones entre género e infancia implica pensar en las articulaciones entre construccionessociales, culturales e históricas que definen lugares en la estructura de las sociedades; mandatos,
permisibilidades y prohibiciones que, si bien toman diferentes
expresiones según las culturas y las épocas,mantienen como constante las asimetrías a favor de lo adulto y lo masculino, configurando lo que se hadenominado un orden adultocéntrico y patriarcal. (p. 9).
Justamente es en esta dirección que la inserción del enfoque de género y de los derechos de infancia, abre camino para el debate desde la
formación docente y los centros de formación del profesorado.
¿La educación inicial, una vía para una educación amorosa?
En lo que a educación respecta, en el caso de la investigación presente, los Objetivos 4 y 5, son vistos como la oportunidad para incidir en la construcción de una cultura de la igualdad y de la promoción de la Paz desde las aulas, pero también desde los mismos currículos. En Ecuador, seguimos los patrones de una educación que surgió en la necesidad de ir a la par del nacimiento
industrial, con más de 200 años. Pero el tiempo no se detiene y la sociedad se va complejizando y con ello la sociedad, el conocimiento, demandan nuevos pactos, demandan una apuesta por la Paz, por el respeto al diferente, en lo macro y en lo microscópico de las relaciones familiares. Es en el entorno familiar que se evidencia el abuso sexual contra nuestras niñas y niños. El ámbito escolar no escapa a esta afectación a la integridad de los derechos de infancia; sin olvidar que la sociedad entera opera cómplice en la generación de estas y otras desigualdades y atropellos a la integridad infantil. El interés
superior de niñas y niños, no se evidencia, como dice la Antropóloga argentina Rita (Segato, 2019, pág. 27)“Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad, en cosas.”
Los adultos que alguna vez fueron niños han sido programados a seguir un guión del que no puede salirse y de hacerlo saber que el castigo cruel, la vejación y maltrato serán las consecuencias de esa desobediencia. Así a los peques, se les obliga a callar ante la voz del adulto, a darle beso al abuelo, al tío que, en una cultura de promoción del morbo y cosificación de la dignidad, naturalización del castigo, es donde se cometen los más detestables abusos contra nuestras infancias, en creciente manera, contra nuestras niñas.
¿De dónde proviene la naturalización de la violencia y abuso con niñeces y adolescencias?
Una cultura estereotipada es el resultado de crianzas basadas en roles sociales que se transmiten de generación en generación y éstos a su vez, de matrices religiosas que imponen roles diferenciados para las mujeres y para los hombres. Así, a las mujeres se les otorgó como característica la sumisión y sentido de sacrificio, emulando a la Virgen María que nos habla la Biblia. La mujer es el sexo débil desde la desobediencia de Eva al dejarse “tentar” por la serpiente. El libro del Génesis nos muestra, el sentido de dependencia que las mujeres debemos tener con respecto al hombre. Nacimos de la costilla del varón por lo que es “normal” que a los hombres se les atribuya un rol protector, de fuerte, proveedor de la economía. En esta trama patriarcal, los hombres son los más afectados, porque los roles de género mutila su capacidad de
desarrollar la ternura. A los niños les está prohibido llorar. “Los hombres no lloran”. Si un hombre es cariñoso, sensible; con seguridad estará siendo
encasillado como débil o gay. Por ello la primera infancia se vuelve un espacio oportuno para trastocar estos andenes, sobre los cuales se mantiene la
violencia multipartes, que podría ser un detonante de un modelo de sociedad que cada vez se muestra parco e indiferente y hace culto a la violencia.
¿Qué acciones y políticas se implementan para prevención de la violencia y abuso sexual desde la etapa infantil?
En el Ecuador ha habido muchos esfuerzos desde acciones de la sociedad civil que fue sembrando esa necesidad de considerar a las niñeces como sujetos de derechos y no solo de cuidados. Cuándo se evidenció con mayor claridad decisiones en favor de nuestra niñez, fue con la creación de políticas públicas organizadas y planificadas de manera interministeriales
efectuadas en la década 2007-2017, con lo cual se plasman en aspiraciones de muchos años y que significaron, sentar las bases para una inclusión educativa bajo Estándares Educativos.
Uno de los casos emblemáticos llevado al ámbito internacional, de acuerdo a informes tenemos la sentencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos CIDH; (2020) impulsado permanentemente es cuando “en 1998, el Comité de los Derechos del Niño expresó su “preocupación” por la
“práctica” del maltrato infantil” que mostraba la escuela como escenario donde se evidenciaba abuso sexual. La misma sentencia pone de manifiesto la responsabilidad del Estado ecuatoriano y la necesidad de impulsar políticas tendientes a prevenir el abuso sexual en el ámbito escolar. Es a partir de allí, que se conoce el caso de una adolescente de 14 años, Paola Guzmán
Albarracín, abusada por un vicerrector del plantel donde estudiaba que se suicida en 2002. (p. 14)
La madre de la adolescente Paola Guzmán, nunca dejó de buscar justicia y, por su lucha la Corte también exige que el Estado implemente el 14 de agosto como “El Día Nacional contra la violencia sexual en las escuelas”; sin embargo, en tiempos de pandemia 2020, de acuerdo a Martínez (2022) la organización “Human Rights Watch expuso graves deficiencias en los sistemas de educación y justicia de Ecuador que dejan a muchos, niños y adolescentes desprotegidos, expuestos a horribles abusos, estigmatizados por denunciarlos y en riesgo de volver a ser traumatizados.” (párr. 5).
Desde la práctica investigativa y pedagógica, se vuelve imprescindible la incorporación del enfoque de los Derechos de infancia, especialmente desde la
Convención de los Derechos del Niño, que permita contextualizar e identificar las prioridades curriculares, puestas al servicio de nuevos marcos conceptuales y pedagógicos donde la escuela se convierte como el único espacio de
protección, que debe ocupar de nuestras niñeces, que les posibilite fortalecer las bases socioemocionales que conduzcan a puerto seguro en sus años posteriores.
La calidad en los procesos de investigación debe avanzar a posibilitar la mejora de vida de las sociedades, especialmente de nuestras infancias que en el Ecuador hay una percepción de abandono estatal y la débil
corresponsabilidad de la sociedad civil y familiar. Por ello, la búsqueda de lograr más igualdad es mediada por perfiles de frescos, los relevos
intergeneracionales a quienes debemos transferir la gran misión de investigar para transformar la vida de la gente desde un enfoque crítico de la historia que construimos. Investigar con los pies sobre la tierra, con las manos tejiendo saberes, escudriñando nuevas rutas que profundicen más en las causas a las que debemos identificar para trastocar desde el paradigma de la vida y la igualdad.
Los procesos de investigación con estudiantes de tercer nivel, se vuelven los nichos precisos a la hora de consolidar una propuesta de
investigación sistémica y sostenida en el tiempo que en el caso de este II Café Científico pone de manifiesto la incorporación de la perspectiva de género como temas de titulación que se encuentran en pleno desarrollo, bajo la orientación y acompañamiento de la docente Delfa Mantilla Pacheco que se describen a continuación:
Tema. Roles de género en el desarrollo de identidad y convivencia escolar, en niñas y niños del Subnivel 2 de Educación Inicial.
Autoras: Herrera Loor Adenilda Estefanía y Meza Figueroa Eugenia Elizabeth
Los Roles de género en el desarrollo de identidad y convivencia escolar, en niñas y niños del Subnivel 2 de Educación Inicial, es un tema importante que debe ser tratado desde temprana edad con un enfoque de igualdad y equidad de oportunidades sin importar el sexo, género, religión, color de piel o cultura.
El propósito es educar a personas conscientes, con principios y valores de respeto a los demás, y de tal forma se pueda eliminar o minimizar toda clase de estereotipos sexistas que persisten en la actualidad o a futuro.
Este tema tiene como visión crear en los infantes total independencia evitando que se conviertan en seres agresivos y aislados de la sociedad en la que habitan, debido a esto se da la importancia. Los roles de género permiten a las y los docentes generar desarrollo y aprendizaje a partir de las vivencias de las niñas y los niños; muchas de estas surgen del contacto con agentes socializadores, los cuales brindan un sin fin de inquietudes para experimentar y despejar por medio de una planificación pertinente con la participación de ellos y ellas.
La motivación que nos impulsó a realizar este tema de investigación surgió debido a las conductas que presentan los niños a temprana edad ya que ellos replican comportamientos que se ven es sus hogares. Cada niño o niña tiene una forma particular de comportarse o reaccionar frente a cada uno de sus sentimientos, quizás evidenciando algunas actitudes machistas o
feministas, tales como en situaciones de frustración encontrar conductas y expresiones como: “¡tan boba!”, “¡los carros son para niños!”, “¡el color rosado es para princesas!”, “esto solo lo usan las niñas”, “¡parece una niña!”, entre otros epítetos que nuestras prácticas pre profesionales las observamos.
Este tipo de conductas casi siempre al no ser mediadas inmediatamente por el docente o adulto terminan en conflicto, insultos y burlas que afectan directamente la autoestima de quien es “víctima”. Por lo cual hablar de este tema en el ámbito educativo y familiar representa una oportunidad para ser abordados por docentes de primera infancia que sin duda alguna somos pieza clave que cambiará de perspectiva y convivencia de los niños mediante
estrategias, recursos o herramientas grupales e individuales que favorece al aprendizaje fomentando interacciones positivas entre alumnos, docentes y padres, hacia la conquista de una sociedad menos prejuiciosa y discriminatoria donde prevalezca una escuela de diálogo ejercitada con niñas y niños, donde sus voces sean escuchadas.
Tema: Roles de género en la expresión corporal en niños de 4 y 5 años de Educación Inicial.
Autoras: Julissa Victoria García Vivar y Katherine Paola Mendoza Bajaña Este tema lo abordamos ya que existen estereotipos de género que se dan desde la infancia, es decir que se construyen desde el nacimiento
reflejando a los padres que tratan diferentes a las niñas, enseñándoles que ellas tienen que ser más delicadas, más dulces, y los niños todo lo contrario teniendo un carácter más rudo, y diciéndole la frase más común “los niños no lloran”.
Por esta parte vienen las diferencias de los roles que son muy comunes evidenciarlos en acciones relacionadas al movimiento del cuerpo o lo que el Currículo de Educación Inicial del Ecuador se refiere como la expresión corporal y motriz.
Por ejemplo, en el deporte siempre se cuestiona que existe deporte solo para hombres o solo para mujeres. En (Lara, 2021) encontramos que “La participación de las mujeres en el deporte y en los Juegos Olímpicos se consolida apenas hasta la segunda mitad del siglo XX.” Párr. 1. La historia señala muy bien cómo a las mujeres les ha costado conquistar sitiales y reconocimiento en todo campo, pues para ellas estuvo establecido ser solo procreadoras y cuidadoras de la familia. De acuerdo a (Lara, 2021) se conoce
“Cuando, a finales del siglo XIX, el francés Pierre de Coubertin se propone reiniciar los Juegos Olímpicos, para fortalecer físicamente a la juventud, con una primera celebración en 1896, se opone rotundamente a la participación femenina.” Párr. 2.
En las primeras olimpiadas no pudo participar ninguna mujer y solo las solteras podían asistir a observarlos y aplaudir a los hombres. El tiempo ha pasado y en 1900 las mujeres logran su participación y desde allí, la historia del deporte cuenta con las mejores hazañas de mujeres deportistas sin mayor discriminación, a pesar que el económico sigue denostando los derechos a gozar de mejores salarios en relación a deportistas varones.
Es en este momento que desde las educadoras infantiles podemos usar el deporte como el vehículo para poder trascender barreras de sexo, raza, religión y nacionalidad, el deporte promueve la salud mental y bienestar de todos. Un niño o niña cuestionados por los tipos de movimientos que realice con su cuerpo, o el deporte o arte al que se inclinen, encontrarán barreras que impidan su realización plena.
Las mujeres en el deporte desafían los estereotipos de género y se convierten en la inspiración como modelos de seguir y muestran que tantos hombres y mujeres somos iguales.
Si a las mujeres les ha sido muy complejo atravesar los muros sociales levantados y acceder a la práctica deportiva, a los hombres también les toca su parte, especialmente en ballet clásico u otros géneros de danza artística como la danza árabe, por ejemplo. (EXPRESO. EC, 2019) “Hace tres décadas era impensable ver a hombres practicando ballet, hoy la situación ha cambiado.”
Ecuador es un país con mucho prejuicio derivado de miradas patriarcales donde a los hombres se les encasilla para que sean figuras fuertes, agresivos, condenándoles a mostrar su rostro duro y cualquier movimiento contrario a ello, lo pone en tela de duda su hombría. En esta misma ruta del análisis, según (Fajardo, 2019) nos dice que:
En pleno siglo XXI, muchos siguen sin aceptar el hecho de que los varones se involucren con la cultura del ballet clásico por el tabú de verlos en licras de baile, tomando en cuenta que este estilo suele distinguirse de otras danzas por el uso de las zapatillas de puntas; sus gráciles, fluidos y precisos movimientos; y sus cualidades etéreas. Párr.
2
Este tema nos aporta como educadoras de primera infancia, en darnos cuenta sobre el camino que nos toca recorrer por la igualdad de género. Que, desde muy niños tenemos que darle la libertad que ellos escojan lo que quieren jugar, que deporte, arte desean experimentar sin importar los prejuicios de la sociedad que también requiere de la reflexión de sus padres porque son ellos los que deben comprender y acompañar esos procesos deportivos o artísticos de sus hijas e hijos.
Tema: Los roles de género en la expresión corporal y motriz en los niños y niñas de 4 a 5 años. Guía de talleres parentales.
Autoras: Changuán Cedeño Clara Marina y Flores Figueroa Evelyn Alexandra El rendimiento académico está íntimamente relacionado a los procesos de desarrollo que niñas y niños experimentan a través de su vida. El gateo, el equilibrio son aspectos importantes a tener en cuenta a la hora de pretender niñas y niños preparados para desarrollar sus habilidades cognitivas. Muchos niños sufren a la hora de tomar el lápiz o esferográfico que los aleja mucho de la habilidad de escribir con gusto y sin fastidiarse. Por otro lado, hablar de igualdad de género implica también una mirada inclusiva y sin prejuicios a las opciones de trabajo, danza, deporte y expresión corporal que implica la promoción de los derechos y el respeto a su libre expresión.
Para los varones, no ha sido sencillo vencer los prejuicios que implica la práctica de disciplinas deportivas como el ballet clásico. Allison Boutín,
(EXTRA. EC, 2019) bailarina profesional de ballet clásico, está de acuerdo con la inclusión masculina a este arte. “Nuestra sociedad ha cambiado mucho.
Vemos a hombres musculosos practicando ballet y eso me encanta porque se necesita de chicos para poder transmitir la idea principal del coreógrafo al público.” manifiesta.
Lamentablemente el Ecuador lleva muy arraigada la cultura del maltrato como método de crianza, tolerado por toda la sociedad, donde no escapan los educadores.
Marco teórico que sustenta roles de inequidad
¿Qué son las relaciones equitativas de género en educación infantil?
Son las interacciones sociales entre niñas y niños, donde también intervienen los cuidadores que promueven relaciones respetuosas, mediados por un lenguaje amoroso, empático e inclusivo.
¿Qué nos indica la Neurociencia sobre el desarrollo socio emocional de las infancias?
La Psicología y Neurociencia son disciplinas especializadas para el estudio y
comprensión del comportamiento humano y del desarrollo cerebral
respectivamente. De ahí que, nuestras niñas y niños solo son el reflejo de los espacios de convivencia compartidos con la familia, la sociedad y la escuela.
No existe niña o niño “malo, malcriado, perezoso, goloso” existen niñas y niños reflejo del compartir con las y los adultos. No hay “niños malcriados”, hay adultos negligentes.
¿Cuál es el mejor método de crianza que debemos manejar los cuidadores?
La Neurociencia nos indica que los gritos, los golpes, los conflictos alteran el sistema nervioso de nuestras niñas y niños, que luego tiene repercusiones en el desarrollo intelectual y de aprendizaje, así como, de la convivencia escolar.
Una madre embarazada que viva en un entorno de conflictos, altera el desarrollo cerebral del niño o niña desde su vientre y el resultado de esta dolorosa experiencia serán niñas y niños con déficit de atención, agresividad, distraídos, desatentos (hiperactivos) y faltos de concentración con un bajo desarrollo intelectual que luego es castigado porque sus calificaciones de rendimiento y conducta son bajos.
No hay método perfecto, como no hay cuidadores perfectos, pero tenemos capacidad de desaprender lo que causa daño a nuestras vidas y la vida de los hijos e hijas, aunque no sea fácil subir los escalones de una pedagogía de la crianza amorosa.
La crianza amorosa, tolerante, empática significa dar un trato respetuoso a nuestras hijas e hijos. La crianza amorosa es la que desde su vientre evite estrés y violencia. Es permitirles ser infantes con normas claras, no es dejar que hagan lo que quieran: comer alimentos chatarra en lugar de comida
saludable, dejar que se pasen horas frente a una pantalla, en lugar de sacarlos al parque. No es permitirles estar despiertos hasta horas avanzadas, es
acompañarles con lectura de cuentos o cantos de arrullos. Entre los 3 a 5 años, niños y niñas deben dormir de 10 a 13 horas para que no tenga pereza de levantarse para ir a su jardín escolar.
Hay un refrán que dice “Nadie ama lo que no conoce”, por ello la responsabilidad de adultas/os es crucial para lograr una sociedad de niñas, niños, adolescentes y jóvenes responsables consigo mismos y con su prójimo.
Relaciones equitativas de género
A través de la historia, y a partir de los aportes feministas nos muestra que alcanzar el reconocimiento de las mujeres y el derecho a ser tratadas en igualdad de condiciones, impregna que estas relaciones entre hombres y mujeres se tejen en desbalance para las mujeres porque nos educaron para la reproducción, para la obediencia como objetos, nunca como sujetas de
derechos. Marcela Lagarde dice “No es lo mismo pactar desde el poder para conservar el poder, que pactar desde la exclusión cuando ni siquiera tenemos entre nosotros el reconocimiento de ser sujetos. Así mismo la Antropóloga argentina Rita Segato, nos aproxima al mandato patriarcal como un gobierno que describe relaciones de poder del marido, del padre, del hijo mayor sobre las mujeres, hijas, hermanas, esposas. A través de su teoría en (Santamaría, 2019) nos aproxima al concepto de esta pedagogía cosificadora y
domesticadora donde el que timonea es el hombre,
Sin duda que frente a los altos niveles de violencia al que se encuentran expuestas nuestras infancias y sociedad; como antítesis vale la pena retomar los postulados educativos martianos expuestos por Lidia Turner Martí y Balbina Pita Céspedes de quienes heredamos una pedagogía renovadora, la cual considera que para lograr la inclusión educativa se requiere que prime además de la teoría educativa, la ternura, como ingrediente aglutinador del proceso educativo. Nos describe que “La vida emocional del niño y del joven es tan importante que cuando no marchan dialécticamente unido lo emocional, lo racional y lo volitivo se limita la eficiencia del desarrollo y el éxito en la vida.” (Zepeda, 2022)
Estos postulados han iluminado la tarea educadora, especialmente en contextos de conflicto interno, en Perú y Colombia que impregna que la propuesta de la ternura, considera el aspecto histórico social, desde una perspectiva socio crítica; y de allí, otra de sus consideraciones martianas que Zepeda (2022)
explicita que “El amor es el lazo de los hombres, el modo de enseñar y el centro
del mundo…, que se completa con la conocida alusión: La enseñanza ¿quién no lo sabe? es ante todo una obra de infinito amor.” (p. 10)
Y en este recorrido por los caminos de la ternura, en Zepeda (2022) que
“Los conocimientos son muy importantes, pero ellos tienen que estar teñidos por los sentimientos, por las emociones y en esa unidad de lo afectivo y cognitivo es donde se logra el desarrollo pleno de nuestros niños y niñas.” (p.
45) y para concluir, la necesidad de una cátedra de la igualdad desde el
currículo, la redefinición de las mallas que aborden de manera interdisciplinaria y transdisciplinaria tejer una pedagogía amorosa, empática donde quepamos todas y todos sin ningún distingo.
Los centros de formación docente, están llamados a innovar la tarea, para una toma de consciencia permanente que nos extraiga la sensibilidad en favor de los otros, ante una sociedad que promueve una pedagogía del apuro e inmediatez, que nos devuelva la lentitud en la profundización de las relaciones más fraternas y amorosas.
Referencias bibliográficas
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