Introducción
Las funciones ejecutivas engloban un amplio con
junto de funciones de autorregulación que permi
ten el control, organización y coordinación de otras funciones cognitivas, respuestas emocionales y com
portamientos. Aunque el concepto, y aún más el constructo de funciones ejecutivas, se viene utili
zando y estudiando desde hace tiempo, todavía exis
te en la actualidad una significativa falta de consen
so entre los expertos acerca de su definición, puesto que, sin duda, se trata de un fenómeno complejo.
No obstante, la necesidad de alcanzar un acuerdo se hace extremadamente necesaria, puesto que, so
bre la base de él, tratamos de elaborar instrumentos válidos de evaluación de estas funciones de alto ni
vel y métodos de rehabilitación eficaces.
La primera conceptualización de las funciones ejecutivas se la debemos a Luria, quien, si bien no las definió como tal, consideró que las áreas fronta
les del cerebro desempeñaban un papel fundamen
tal en la regulación de la iniciativa, la motivación, la formulación de metas y planes de acción, y el auto
control de la conducta, asociadas a lesiones fronta
les [1,2]. Posteriormente, Lezak introdujo el térmi
no ‘funciones ejecutivas’ para referirse a aquellas funciones cognitivas que necesitamos para que nues
tra conducta sea eficaz, creativa y adaptada social
mente [3,4]. Años después, Sholberg y Mateer se
ñalaron como componentes ejecutivos la anticipa
ción, la elección de objetivos, la planificación, la se
lección de la conducta, la autorregulación, el auto
control y el uso de la retroalimentación [5].
Entre las numerosas definiciones aportadas des
de la neuropsicología en los últimos años destaca
mos el planteamiento integrador de Tirapu et al [6], quienes proponen que las funciones ejecutivas ha
cen referencia a la capacidad de hallar soluciones para un problema novedoso llevando a cabo predic
ciones de las consecuencias a las que nos pueden llevar cada una de las soluciones imaginadas. Por su amplia red de conexiones con estructuras corticales y subcorticales, la corteza prefrontal (CPF) es la re
gión con mejores prestaciones para proporcionar este ‘entorno seguro’ de predicción y contraste de hipótesis. Así, la CPF como estructura y las funcio
nes ejecutivas como función nos permiten generar acciones potenciales, es decir, simular situaciones y verificar si la solución es la apropiada o no, y el re
sultado es una conducta adaptada a las demandas
Evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas mediante realidad virtual
Gema Climent-Martínez, Pilar Luna-Lario, Igor Bombín-González, Alicia Cifuentes-Rodríguez, Javier Tirapu-Ustárroz, Unai Díaz-Orueta
Resumen. Las funciones ejecutivas engloban un amplio conjunto de funciones de autorregulación que permiten el con- trol, organización y coordinación de otras funciones cognitivas, respuestas emocionales y comportamientos. El acerca- miento tradicional a la hora de evaluar estas funciones, normalmente a través de tests neuropsicológicos de lápiz y papel, puede mostrar en algunos pacientes un rendimiento mayor de lo esperado o dentro de los límites normales, y, sin embar- go, observar dificultades en la vida diaria. Estas discrepancias sugieren que las pruebas neuropsicológicas clásicas puede que no reproduzcan adecuadamente la complejidad y naturaleza dinámica de las situaciones de la vida real. Los últimos desarrollos en el campo de la realidad virtual ofrecen opciones interesantes en la evaluación neuropsicológica de muchos procesos cognitivos. La realidad virtual reproduce entornos tridimensionales con los que el paciente interactúa de forma dinámica, con una sensación de inmersión en el entorno similar a la presencia y exposición a un entorno real. Además, se puede controlar de forma sistemática la presentación de dichos estímulos, así como de distractores u otras variables. Asi- mismo, se pueden obtener respuestas más consistentes y precisas, y permitir un análisis detallado de ellas. La presente revisión muestra los problemas actuales de la evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas y los últimos avan- ces en la consecución de mayor precisión y validez en la evaluación a través de las nuevas tecnologías y la realidad virtual, haciendo especial mención a algunos desarrollos llevados a cabo en España.
Palabras clave. Evaluación neuropsicológica. Funciones ejecutivas. Generalización. Modelos teóricos. Realidad virtual.
Validez ecológica.
Reintegra: Centro de Rehabilitación Neurológica; Oviedo, Asturias (I. Bombín-González, A. Cifuentes- Rodríguez). Facultad de Psicología;
Universidad de Oviedo; Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental, CIBERSAM (I. Bombín-González). Fundación Argibide; Elcano, Navarra (P. Luna- Lario, J. Tirapu-Ustárroz). Nesplora, Technology & Behavior; Donostia- San Sebastián, Gipuzkoa, España (G. Climent-Martínez, U. Díaz-Orueta).
Correspondencia:
Dr. Unai Diaz Orueta.
Departamento I+D. Nesplora SL.
P.º Mikeletegi, 54, planta 0, of. 13.
E-20009 Donostia-San Sebastián (Gipuzkoa). España.
E-mail:
[email protected] Financiación:
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, mediante el subprograma Avanza Competitividad I+D+i (n.º expediente: TSI-020100-2010-1044).
Aceptado tras revisión externa:
29.10.13.
Cómo citar este artículo:
Climent-Martínez G, Luna-Lario P, Bombín-González I, Cifuentes- Rodríguez A, Tirapu-Ustárroz J, Díaz-Orueta U. Evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas mediante realidad virtual.
Rev Neurol 2014; 58: 465-75.
© 2014 revista de Neurología
del ambiente [7]. En este artículo apoyamos esta conceptualización, porque asume los corolarios que forman el núcleo central del conocimiento actual sobre las funciones ejecutivas, a saber: procesos implicados en el mantenimiento y la organización de información orientada hacia la formulación de planes y la acción prospec tiva (‘escenario de simu
lación’); especializadas en la detección y abordaje de situaciones novedosas y complejas mediante la puesta en marcha de mecanismos de supervisión y control; y equipadas con importantes recursos de recolección, integración y orquestación de múlti
ples fuentes de información (sensorial, afectiva, cog
nitiva y motora) [8].
Unos años antes, Tirapu et al [9] señalaron la he
terogeneidad del término ‘funciones ejecutivas’ y propusieron una conceptualización integrada del concepto sobre la base de los modelos teóricos con mayor evidencia científica: modelo de memoria de trabajo de Baddeley y Hitch [1012], modelo de fun
ciones jerarquizadas de Stuss y Benson [1315], mo
delo de sistema atencional supervisor de Norman y Shallice [1619], e hipótesis del marcador somático de Damasio [2024]. En su modelo integrador, plan
tean cuatro niveles de control de la conducta:
– Sistema sensorial y perceptual: inconsciente, au
tomático, rápido y responsable de conductas sobre
aprendidas muy especificadas por el ambiente.
Tabla I. Modelos, teorías e hipótesis más representativas sobre funciones ejecutivas y corteza prefrontal (CPF) [25,26].
Modelos de constructo unitario (un único constructo explica la función clave de la CPF) Teoría de la información contextual
(Cohen et al, 1996)
Representación, mantenimiento y actualización de la información del contexto (cognitivo o social): sistema dopaminérgico
Modelos de memoria de trabajo (MT
Baddeley y Hitch (1974, 1986, 2000)
Bucle fonológico: mantenimiento y manipulación de información verbal Agenda visuoespacial: mantenimiento y manipulación de información visual Sistema ejecutivo central: análogo al sistema atencional supervisor Buffer episódico: integración de la memoria a corto y a largo plazo
Goldman y Rakic (1998) Múltiples módulos de procesamiento de la información independientes Petrides (1994, 1996) Cartografiado anatómico-funcional de la CPF medial-lateral en relación con las
distintas operaciones mentales que integran el constructo de la memoria de trabajo
Factor g y factor I
Teoría bifactorial de Spearman (1927)
Factor g = funciones ejecutivas (común a todas las actividades intelectuales) y factores s (específicos de cada actividad)
Catell (1971) Inteligencia fluida (análoga a funciones ejecutivas) e inteligencia cristalizada Modelo de codificación
adaptativa de Duncan (1995, 2000, 2001, 2002)
Inteligencia fluida = funciones ejecutivas (resolución de situaciones novedosas), papel fundamental de la CPF
Inteligencia ejecutiva de Goldberg (2002, 2006)
Factor I (talento y soluciones ejecutivas, conocimiento preceptivo):
reconocimiento de patrones para resolver problemas nuevos (sabiduría), ligado a la CPF Especialización de la CPF: hipótesis de la novedad-rutina y estilos cognitivos
dependiente-independiente de contexto Modelos de secuenciación temporal
(importancia de la naturaleza de las representaciones almacenadas en la CPF)
Teoría del acontecimiento complejo estructurado (SEC) (Grafman, 1995, 2002)
La CPF contiene acontecimientos estructurados en una secuencia particular de actividad dirigidos a solucionar problemas o conseguir objetivos concretos SEC episódicos o abstractos se aplican a situaciones novedosas
Organización temporal de la conducta (Fuster, 1989)
La CPF estructura temporalmente la conducta a través de la memoria a corto plazo (función retrospectiva), la planificación (función prospectiva) y la inhibición de distractores Representación jerárquica del lóbulo frontal: la CPF interviene en el control
inhibitorio, memoria operativa, set preparatorio y mecanismo de supervisión
Tabla I. Modelos, teorías e hipótesis más representativas sobre funciones ejecutivas y corteza prefrontal (CPF) [25,26] (cont.).
Modelos de supervisión atencional orientada a objetivos (importancia del control atencional dirigido a objetivos)
Modelo de control de la acción de Norman y Shallice (1986)
Unidades cognitivas Esquemas
Dirimidor de conflictos: elige el esquema rutinario apropiado cuando existe competición entre varios Sistema atencional supervisor: se pone en marcha en situaciones novedosas,
al inhibir respuestas (R) sobreaprendidas Teoría integradora de la CPF
(Miller y Jonathan, 2001)
La CPF mantiene objetivos y medios para conseguirlos; papel primordial en la conducta guiada por estímulos (E) internos o intenciones (‘procesamiento arriba-abajo’)
Modelo de control atencional (Fuster, 1995)
Funciones atencionales con distintos correlatos anatómicos: mantenimiento, concentración, supresión, alternancia, preparación, programación y atención dividida Energización: iniciación y mantenimiento de una respuesta (CPF superior medial) Programación de tareas: elección de la respuesta en función
del objetivo, organización de la acción (CPF ventrolateral)
Monitorización: control de la consecución de objetivos, actividad respecto al plan, anticipación de estímulos, detección de errores, etc. (CPF lateral derecha) Teoría del filtro dinámico
(Shimamura, 2000)
La CPF controla y monitoriza la información aplicando filtros:
selección, mantenimiento, actualización y redirección Modelos jerárquico-funcionales de la CPF
(diferentes componentes ejecutivos relacionados jerárquicamente) Hipótesis sobre el eje rostrocaudal
de la CPF (Christoff, 2003)
La CPF rostrolateral se activa cuando se evalúa información generada internamente (razonamiento de mayor complejidad)
Hipótesis de la puerta de entrada (Burgués, 2006)
La CPF rostral determina si la fuente de activación de las representaciones es interna o externa Implicación en las situaciones multitarea:
– CPF rostral medial: atención orientada a estímulos – CPF rostral lateral: atención independiente de estímulos
Modelo funcional en cascada (Koechlin, 2000)
Ejes anteroposterior y medial-lateral de la CPF. Cuatro niveles de control de la acción:
– Sensorial: E-R
– Contextual: E-R en función del entorno – Episódico: E-R en función de episodio anterior
– Branching: activación E-R en función de planes concomitantes (integración de memoria de trabajo y atención). CPF rostral Eje medial-lateral de la CPF anterior:
– Tareas con secuencias previsibles: activación de la CPF anterior medial y el estriado ventral – Tareas con elementos no previsibles: activación de la CPF anterior lateral y el estriado dorsolateral Modelos integradores cognición-emoción
(papel de las emociones en el razonamiento y la toma de decisiones) Hipótesis del marcador somático
(Damasio, 1994)
Estados somáticos, innatos o aprendidos, marcan emocionalmente una respuesta sobre otras.
La CPF dorsolateral genera opciones y la CPF ventromedial asocia estados emocionales que amplifican la atención y la memoria de trabajo sobre las consecuencias de una de ellas Teoría de la complejidad cognitiva
y el control (Zelazo et al, 1997) Equilibrio funciones ejecutivas calientes (CPF ventral) y funciones ejecutivas frías (CPF dorsal) Modelos basados en análisis factoriales
(componentes subyacentes al constructo funciones ejecutivas) Miyake et al, 2000
Verdejo-García y Pérez-García, 2007 Marcos-Ríos et al, 2004
Actualización, inhibición, alternancia
Actualización, inhibición, alternancia y toma de decisiones
Velocidad de procesamiento, flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo, control de la interferencia
– Dirimidor de conflictos: inconsciente, automáti
co, opera a través de la memoria de trabajo y se encarga de la elección del mejor repertorio de acción cuando compiten varios esquemas.
– Sistema atencional supervisor: consciente, parti
cipa en situaciones nuevas a través de la antici
pación, selección de objetivos, planificación y su
pervisión.
– Marcador somático: estado somático/emoción, innato o aprendido, que al asociarse a las conse
cuencias de una acción amplifica la atención y la memoria de trabajo sobre ella, marcándola sobre el resto de opciones.
Un debate crucial sobre la naturaleza de las funcio
nes ejecutivas es si constituyen un constructo uni
tario, inespecífico, pero altamente adaptable; o un sistema multimodal de procesamiento múltiple con distintos componentes relativamente independien
tes, aunque interrelacionados [8]. Tanto las prime
ras definiciones de funciones ejecutivas que expusi
mos en los párrafos anteriores como los modelos actualmente vigentes tienden a inclinarse hacia la segunda hipótesis. En publicaciones recientes en las que revisamos los modelos de funcionamiento ejecutivo más relevantes, se evidencia que, si bien la mayoría de los planteamientos consideran dife
rentes procesos ejecutivos relativamente modula
res, jerarquizados y especializados, todavía existen planteamientos sólidos opuestos a esta idea, que proponen un único constructo cognitivo para expli
car la función clave de los lóbulos frontales [25,26].
En la tabla I se resumen los modelos, teorías e hipó
tesis sobre las funciones ejecutivas y la CPF más notables.
Nuestro posicionamiento en este interesante e inacabado debate es a favor de la segunda hipótesis.
Así, asumimos que las funciones ejecutivas están conformadas por diferentes procesos independien
tes, aunque interrelacionados, sustentados en re
giones cerebrales especializadas que forman parte de redes neurales complejas y ampliamente distri
buidas. En la tabla II se presentan los diferentes procesos ejecutivos que, en nuestra opinión, englo
ban las funciones ejecutivas [27]. Como describire
mos en el siguiente apartado, según este plantea
miento de Tirapu et al, la evaluación del funciona
miento ejecutivo ha de dar cuenta de cada uno de los componentes y, en consecuencia, debemos pla
nificar la rehabilitación en función de aquellos subpro
cesos alterados y conservados. El objetivo de la pre
sente revisión es analizar el estado actual de la eva
luación neuropsicológica de las funciones ejecuti
vas mediante el empleo de entornos de realidad virtual y nuevas tecnologías.
Ventajas de la evaluación neuro- psicológica mediante realidad virtual
El acercamiento tradicional a la hora de evaluar las funciones ejecutivas es a través de evaluaciones neuropsicológicas de lápiz y papel. No obstante, aquellos pacientes que refieren dificultades en su vida diaria y de los que se espera una ejecución in
ferior pueden, de hecho, rendir dentro de los lími
tes normales en los tests neuropsicológicos estan
darizados de funcionamiento ejecutivo [2830]. Al
Tabla II. Modelo de Tirapu et al [27].
regiones implicadas Pruebas
Velocidad de procesamiento Atención alternante
Sustancia blanca Circuito frontoparietal
Clave de números Búsqueda de símbolos Trail Making Test A y B Test de Stroop (P y C) Memoria de trabajo
(actualización, mantenimiento y manipulación)
CPF dorsolateral CPF ventrolateral Corteza parietal Cerebelo
Dígitos, localización espacial, letras y números (escala de memoria de Wechsler-III) Paradigma de Sternberg N-back
Acceso a la memoria semántica o flexibilidad espontánea
CPF dorsolateral
Corteza frontotemporal medial
Fluidez verbal Fluidez de dibujos
Ejecución dual CPF dorsolateral
Corteza cingulada anterior
Paradigmas de ejecución dual Dígitos + Trail Making Test Inhibición/control
de la interferencia
Corteza cingulada anterior CPF orbital
Giro frontal inferior
Test de Stroop Go-no go Stop-signal Test de Hayling Flexibilidad cognitiva CPF dorsolateral
CPF medial Giro supramarginal Estriado
Wisconsin Card Sorting Test Test de categorías
Planificación CPF dorsolateral derecha
Corteza cingulada posterior Ganglios basales
Torre de Londres Torre de Hanoi Mapa del zoo (BADS) Laberintos de Porteus Branching/multitarea Polo rostral (área 10) Seis elementos (BADS)
Test de los recados Toma de decisiones CPF ventromedial
CPF dorsolateral Ínsula Amígdala
Gambling Task Delay discounting Cambridge Gambling Task
BADS: Behavioral Assessment of the Disexecutive Syndrome; CPF: corteza prefrontal.
gunos estudios han demostrado que la relación en
tre el rendimiento en pruebas estandarizadas de lá
piz y papel para la evaluación neuropsicológica de las funciones ejecutivas y el rendimiento en las ac
tividades de la vida diaria es bastante débil [31,32].
Estas discrepancias sugieren que las pruebas neu
ropsicológicas clásicas puede que no reproduzcan adecuadamente la complejidad y naturaleza diná
mica de las situaciones de la vida real, lo que da como resultado una serie de limitaciones en cuanto a la significación, utilidad práctica y generalización de estas medidas a las actividades de la vida cotidia
na de los pacientes (escasa validez ecológica). Las herramientas de evaluación, para poder gozar de gran validez ecológica, deben ser capaces de regis
trar procesos ejecutivos múltiples (con estresores y distracciones en aumento progresivo) de cara a ser más predictivas del rendimiento en la vida real.
En este sentido, la realidad virtual permite al usuario sumergirse en entornos tridimensionales interactivos que reproducen ambientes y situacio
nes reales, posibilitando así enfoques terapéuticos que inciden directamente sobre las limitaciones funcionales ocasionadas por los déficits neuropsi
cológicos [33]. Además, el individuo puede sumer
girse en entornos evaluativos y terapéuticos seguros que minimizan posibles riesgos inherentes a los en
tornos reales, lo que aporta un sinfín de posibilida
des en el campo de la neurorrehabilitación [34].
Los últimos desarrollos en el campo de la reali
dad virtual ofrecen opciones interesantes en la eva
luación neuropsicológica de muchos procesos cog
nitivos, como puede ser el caso del test AULA para la evaluación del trastorno por déficit de atención/
hiperactividad [35], y cuya validez convergente y ventajas sobre el test de ejecución continua de Con
ners, el criterio de referencia hasta la fecha en la evaluación de la atención, han quedado demostra
das [36]. La realidad virtual reproduce entornos tri
dimensionales con los que el paciente interactúa de forma dinámica, con una sensación de inmersión en el entorno similar a la presencia y exposición a un entorno real [37]. Dentro de estos entornos, tan
to clínicos como investigadores pueden integrar la presentación de estímulos relevantes en un contex
to significativo y familiar para el paciente (en la me
dida en que las características visuales y físicas de los entornos, personajes e ítems sean realistas y de gran calidad). Además, se puede controlar de forma sistemática la presentación de dichos estímulos, así como la de distractores u otras variables, y alterar
los en función de las características del paciente, obteniendo respuestas más consistentes y precisas, y permitiendo un análisis detallado de éstas.
Afortunadamente, los costes de la tecnología se han ido reduciendo progresivamente en los últimos años, hasta el punto de que cualquier ordenador de gama media puede mostrar un entorno visual in
mersivo e interactivo [38]; de forma paralela, ha ido creciendo el rendimiento y calidad de las aplicacio
nes, haciendo que el usuario sea un participante activo dentro del entorno virtual [39]. Rizzo et al [40,41] identifican varias ventajas del uso de la rea
lidad virtual en la evaluación neuropsicológica, en
tre las que se encuentran:
– La capacidad de mostrar de forma sistemática estímulos tridimensionales dinámicos e interac
tivos dentro de un entorno virtual, una tarea que no podría llevarse a cabo por otros medios.
– La capacidad de crear un entorno de evaluación con mayor validez ecológica.
– La presentación inmediata de feedback al rendi
miento de forma variada y mediante diferentes modalidades sensoriales.
– La capacidad de capturar completamente el ren
dimiento, y la disponibilidad de un registro de rendimiento más natural e intuitivo, de cara al análisis de datos posterior.
– El diseño de un entorno de evaluación seguro que minimice los riesgos derivados de errores.
– La capacidad de mejorar la disponibilidad de la evaluación para personas con deterioro sensorial y motor por medio del uso de interfaces y dispo
sitivos adaptados, y presentaciones adaptadas a la modalidad sensorial requerida e integradas en el diseño del entorno virtual.
– La introducción de características ‘recreativas’ o elementos dentro de entornos virtuales como un medio de aumentar la motivación.
– La integración de representaciones humanas vir
tuales (avatares) para aplicaciones sistemáticas que pueden aumentar la interacción social.
Como puede observarse, se ha postulado que una de las principales ventajas de los tests de realidad virtual es su alta validez ecológica. Cuanto mayor es la validez ecológica de un test, mejor puede prede
cir éste los problemas o limitaciones que una per
sona puede presentar en su vida cotidiana. Breve
mente, si la correlación entre la respuesta de un paciente en un test de rendimiento sobre una situa
ción real concreta y la respuesta que este paciente da en la vida real es alta, se puede decir que este test predice de forma fiable la conducta que este in
dividuo tendría en su vida real al enfrentarse a una situación similar [42]. Obviamente, el establecimien
to de una correlación así requeriría comparar los resultados del test con el rendimiento de los sujetos
en su vida cotidiana; un estudio con pocas posibili
dades de llevarse a cabo en la vida real.
Por ello, muchos autores comparan los resulta
dos obtenidos en los tests clásicos y los tests de rea
lidad virtual con el fin de mostrar validez ecológica, lo que, en ocasiones, ha llevado a la mera informa
tización de los tests clásicos de lápiz y papel, y otras a pruebas más elaboradas y realistas. En este senti
do, hay multitud de entornos virtuales que se han usado con este propósito: ciudades [43,44], super
mercados [45], casas [46], cocinas [47,48], escuelas [49], oficinas [50,51], unidades de rehabilitación [52]
e incluso una playa [53].
Evaluación específica de las funciones ejecutivas mediante realidad virtual
Los tests diseñados para la evaluación del funciona
miento ejecutivo son muy complejos, y uno de sus principales problemas puede ser el de aislar unas funciones cognitivas de otras. La aplicación de la realidad virtual para la evaluación de las funciones ejecutivas se remonta a 1998, cuando el equipo de Pugnetti [54] diseñó un edificio virtual del que ha
bía que salir pasando a través de varias puertas. Ba
sado en el test de clasificación de tarjetas de Wis
consin (WCST) [55], los usuarios de este test están obligados a usar las pistas del entorno para ayudar a la correcta selección de las puertas, que varían se
gún las categorías de forma, color y número de ojos de buey (ventanas y mirillas). Al igual que en el WCST, los criterios correctos de elección cambian después de un número fijo de pruebas exitosas y es necesario que la persona cambie de estrategia cog
nitiva para dar la respuesta correcta (en este caso, pasar con éxito a la habitación de al lado). En este estudio, se comparó un grupo mixto de pacientes neurológicos (con esclerosis múltiple y lesiones ce
rebrales) con el rendimiento de un grupo control, tanto en el WCST clásico como en una versión computarizada o virtual. Tanto los resultados de las observaciones realizadas por miembros de la fami
lia de los pacientes como los resultados del WCST virtual muestran que los pacientes tienen dificulta
des en la realización de tareas de la vida diaria. No obstante, aunque las propiedades psicométricas de la tarea de realidad virtual eran comparables a las del WCST convencional, las correlaciones entre las diferentes estrategias cognitivas utilizadas por los pacientes eran muy débiles, y existían errores espe
cíficos de perseveración no observados mediante el test WCST. En sintonía con Shallice y Burgess [56], los resultados están de acuerdo con la observación
de que los pacientes con trastornos ejecutivos a me
nudo realizan relativamente bien las pruebas neu
ropsicológicas tradicionales de la ‘función del lóbu
lo frontal’, pero muestran un marcado deterioro en el control y monitorización del comportamiento en las situaciones de la vida real.
El experimento realizado por Elkind et al [53]
con el test LFAM (Look For a Match) no aportó de
masiada claridad, dado que era una mera réplica del WCST computarizado sobre sombrillas de playa, lo cual no aportaba validez ecológica, y era más difícil que la versión de lápiz y papel.
Posteriormente, Ku et al [57] utilizaron un en
torno virtual parecido a una pirámide egipcia para la evaluación de la función ejecutiva. La pirámide tiene salas hexagonales, cada una con tres puertas con una forma, un color y un sonido asociado que se reproduce al acercarse a la puerta. El usuario tie
ne que elegir una puerta en cada habitación, como en el de Pugneti et al [54], y el criterio para acertar la puerta correcta cambia cada cierto tiempo. Si el sujeto elige la puerta equivocada, se reproduce un sonido de error, pero la puerta se abre en cualquier caso. Las habitaciones están conectadas entre sí por pasillos en los que puede haber momias, obstáculos que evitar y distractores. La forma de salir de la pi
rámide consiste en utilizar estrategias similares a las del test de Wisconsin, y los primeros resultados mostraron correlación entre el test en realidad vir
tual y el WCST.
El grupo de Kang [58] diseñó y probó un sistema de realidad virtual para evaluar el deterioro cogniti
vo de pacientes con infarto cerebral. El entorno vir
tual consiste en un supermercado con 50 artículos colocados en cuatro líneas de estanterías; tiene una sola entrada y una salida, y cuatro refrigeradores con panel de cristal. El sujeto experimental se mue
ve en el escenario utilizando un joystick, y un casco virtual que sigue los movimientos de su cabeza. Los resultados mostraron una dificultad de habituación a la interfaz muy marcada en pacientes con acci
dente cerebrovascular, mientras que tanto este gru
po como los controles tuvieron dificultades de ha
bituación al entorno virtual. En concreto, las pun
tuaciones de los cuestionarios sobre mareo, náu
seas, problemas oculomotores y desorientación son altas en ambos grupos.
Ha habido también otras experiencias que han combinado funciones de evaluación, entrenamien
to y rehabilitación, como son el Virtual Store [59], el Virtual Action Planning Supermarket [60], el Vir
tual Mall [61] y el Virtual Library Test. Además, existe una versión en realidad virtual del test de recados múltiples (Multiple Errand Test), llamado
VMET [62], que con diferentes aproximaciones ha tratado de reproducir tareas de supermercado para evaluar el funcionamiento ejecutivo. El test original consistía en que el evaluador acompañaba al pa
ciente al entorno de un supermercado real a reali
zar una serie de tareas (con las consiguientes difi
cultades). El VMET muestra un supermercado vir
tual que combina sus funciones de evaluación con las de rehabilitación de personas que han sufrido ictus y muestran déficits del funcionamiento ejecu
tivo. Examina la capacidad para realizar actividades multitarea, y fomenta la planificación y la resolu
ción de problemas mientras se realiza la tarea de compra. Las tareas incluyen seleccionar recetas, elaborar una lista sobre la que realizar las compras necesarias, y comprar los ítems que aparecen en la lista. Con el fin de aumentar la sensación de estar en un supermercado, el entorno incluye hilo musi
cal, anuncios de ventas y ofertas especiales. Los productos se seleccionan y se sitúan en el carrito usando movimientos de las extremidades superio
res, y de ese modo los pacientes ejercitan sus habili
dades motoras, cognitivas y metacognitivas.
Todos los tests de funcionamiento ejecutivo mencionados en esta sección muestran los mismos problemas: la mayoría de los entornos virtuales está en una fase experimental o de investigación; se han estudiado en muestras pequeñas; carecen de datos normativos; no tienen una forma estandarizada de aplicación (en algunos casos, cumplen el doble co
metido de evaluación e intervención, por lo que se suelen personalizar en su aplicación para cada pa
ciente); y muchos de ellos no son tests, sino herra
mientas de entrenamiento y rehabilitación.
De las aproximaciones más recientes al estudio del funcionamiento ejecutivo, una proviene de Es
tados Unidos y otra de nuestro entorno. La prime
ra de ellas, AssesSim Office, es un test de evaluación cognitiva basado en realidad virtual desarrollada de forma conjunta entre el Instituto de Tecnologías Creativas de la Universidad del Sur de California y el Laboratorio de Neuropsicología y Neurociencia del centro de investigación de la Fundación Kessler.
AssesSim Office fue desarrollado para completar el trabajo existente y capturar elementos de las fun
ciones ejecutivas no recogidos por los entornos virtuales existentes hasta la fecha [63]. El test Asses
Sim Office evalúa el rendimiento en tareas de aten
ción selectiva y dividida, resolución de problemas complejos, memoria de trabajo y memoria pros
pectiva (Fig. 1).
La aplicación se basa en el entorno virtual Asses
Sim (www.assessim.com) y presenta una serie de tareas realistas para la evaluación de capacidades
cognitivas. Se espera que la combinación de diver
sas tareas con diferentes niveles de prioridad (por ejemplo, una tarea de toma de decisiones basada en reglas, una tarea de tiempo de reacción, una tarea de atención dividida) simule escenarios desafiantes que sean similares a las demandas de un entorno laboral real. Las tareas concretas incluyen respon
der a correos electrónicos (atención selectiva), de
cidir si aceptar o rechazar ofertas inmobiliarias se
gún criterios concretos (toma de decisiones com
pleja con componente de memoria de trabajo), im
primir las ofertas que cumplen criterios concretos, tanto si se aceptan como si no, recoger las ofertas impresas de la impresora y dejarlas en el archivo (memoria de trabajo), y asegurar que el proyector de la sala de conferencias permanece encendido (atención dividida). Asimismo, se evalúan otras con
ductas ajenas a las tareas concretas que pudieran ser signo de inatención o conductas perseverativas.
Se espera que un escenario basado en tareas ecoló
gicamente relevantes sea más sensible a déficits cognitivos en individuos con daño cerebral y pueda predecir el rendimiento cognitivo en entornos rea
les con mayor precisión. En agosto de 2013 se pre
sentaron los resultados de un estudio piloto que mostraba diferencias de rendimiento entre pacien
tes con traumatismo craneoencefálico y controles en las medidas de atención selectiva y dividida, re
solución de problemas y memoria prospectiva [64].
En el caso de la esclerosis múltiple, los datos reve
laron que AssesSim Office diferenciaba con éxito el rendimiento entre esclerosis múltiple y controles.
Hacen falta más estudios para diferenciar patrones de funcionamiento entre individuos con traumatis
mo craneoencefálico y esclerosis múltiple.
Figura 1. Entorno de la oficina virtual de AssesSim Office [tomada con permiso de [64]).
La última propuesta de evaluación neuropsico
lógica proviene del consorcio español formado por la Fundación Argibide de Pamplona y la empresa Nesplora de San Sebastián. Se ha denominado pro
visionalmente el test del vendedor de helados (Ice Cream Seller Test), y se trata de una herramienta de evaluación neuropsicológica multitareas basada en un entorno virtual (una heladería) para la evalua
ción de las funciones ejecutivas tanto en población general como en población clínica. El paciente tie
ne que hacer el papel de un vendedor de helados en su primer día de trabajo. Al principio del test, reci
be instrucciones que tratan de promover un correc
to uso del sistema junto con una tarea de entrena
miento de sus tareas principales, seguido de una tarea definitiva (el test en sí mismo). El paciente lle
vará unas gafas de realidad virtual con un sensor de movimiento que permitirán al usuario ver a su alre
dedor moviendo la cabeza. Por otra parte, un brazo virtual permitirá al usuario interactuar con los ob
jetos localizados en el entorno 3D de una forma si
milar a como lo haría en un entorno real. Con esto se busca aumentar el realismo del test, así como la sensación de inmersión y presencia en el entorno virtual (Fig. 2).
En la tarea propia del test, los clientes entrarán en la tienda de helados 14 veces en grupos de cua
tro personas, y el usuario les servirá el helado que
pidan siguiendo una serie concreta de reglas prede
finidas por el jefe de la heladería. Las 14 series se dividen en dos fases:
– Fase de planificación o de ‘dar el turno’: el usua
rio establece el orden por el que debe servir a los clientes de acuerdo con reglas preestablecidas.
– Fase de ejecución o de ‘servir a los clientes’: los clientes, uno por uno, serán invitados a pedir el helado que desean, y se les atenderá dependien
do del orden establecido por el usuario en la fase de planificación.
El usuario prepara el helado y se lo da al cliente co
rrespondiente. Si el usuario cambia el orden que ha definido en la fase de planificación, o si le da al cliente el helado equivocado, recibirá feedback so
bre este evento. De forma transversal, la tarea sufri
rá algunas interrupciones: distractores (a los que el usuario debe evitar prestar atención) y cambio de set (cambio en los ingredientes de los helados a partir de la serie 8). Las variables medidas por el Ice Cream Seller Test incluirán:
– Planificación: número total de veces que se han consultado las instrucciones, colocación correc
ta de elementos, aprendizaje de reglas, errores de planificación.
– Aprendizaje y memoria de trabajo: tiempo de aprendizaje de tareas, errores, respuestas correc
tas consecutivas, número de consultas al libro de recetas, curva de mejora del aprendizaje.
– Tiempo y velocidad de procesamiento: tiempo para realizar las tareas 1 y 2, tiempo total, tiem
po de respuesta.
– Atención: respuesta a los distractores, impulsivi
dad, perseveraciones, actividad motora.
– Flexibilidad cognitiva: perseveraciones, inhibición, tiempo de aprendizaje de la nueva configuración de ingredientes de los helados, errores, respues
tas correctas consecutivas.
La duración total de la prueba se estima en unos 50 minutos, con el fin de prevenir la fatiga asociada al uso de las gafas de realidad virtual. La prueba se ha
lla aún en fase de pruebas de usabilidad y se espera que sea baremada con población general en los próximos meses.
Conclusiones
Partiendo del conocimiento del que actualmente disponemos sobre las funciones ejecutivas, no po
demos concebir un instrumento de evaluación váli
do y fiable que no explicite la definición y la natura
Figura 2. Entorno virtual del Ice Cream Seller Test.
leza del constructo en la que está basado. En nues
tra opinión, las funciones ejecutivas engloban dife
rentes componentes relativamente independientes y que se relacionan entre sí, probablemente de for
ma jerarquizada, con el fin último de resolver situa
ciones nuevas y complejas a través de la predicción de las consecuencias de cada curso de acción. Estas funciones cognitivas de alto nivel abarcan no sólo el control, la organización y la coordinación de otras funciones cognitivas, sino también de respuestas emocionales y comportamientos.
El uso de la tecnología en realidad virtual desem
peña un papel cada vez más importante en el modo en que se realiza la evaluación neuropsicológica y la rehabilitación, pero, para que sea posible que la realidad virtual se convierta en poco tiempo en una herramienta dominante en esta área, son necesa
rios los continuos avances en las tecnologías subya
centes y la reducción de costes en el hardware del sistema.
Desde que la realidad virtual se utiliza en neuro
ciencias, se han publicado numerosos trabajos y aproximaciones experimentales. Los resultados son esperanzadores en evaluación y tratamiento en neurociencia: esta tecnología no sólo se puede comparar con los métodos clásicos, sino que es más sensible y objetiva a la hora de capturar datos con
ductuales, y aumenta la validez ecológica de las pruebas. En casi todos los trabajos estudiados, sin embargo, la tendencia es a buscar correlaciones con los métodos clásicos de evaluación o tratamiento [53,54,57]. El problema de este planteamiento es que, aunque se encuentren buenos resultados, no se puede hablar ni de haber mejorado el método de evaluación (por haberlos simplemente replicado en realidad virtual), ni de haber aumentado la validez ecológica del test, aunque eso sea plausible. Para afirmar y demostrar la alta validez ecológica de un test en realidad virtual, la comparación tiene que hacerse midiendo las respuestas funcionales del pa
ciente en una situación real y en la tarea simulada.
Es evidente que este planteamiento, en general, es difícil para los participantes [57,65,66], y a veces hasta impensable. Aumentar la validez ecológica de las pruebas neuropsicológicas es complicado tam
bién desde el punto de vista teórico. La validez eco
lógica de la exploración de las funciones ejecutivas es, además, limitada, porque la administración del test en consulta es diferente a las situaciones de la vida real: en el despacho, la estructura la da el exa
minador, se centra en tareas concretas, el ambiente no es punitivo, la motivación la aporta el examina
dor, se da cierta persistencia del estímulo, no se en
fatiza el fracaso, el ambiente es protegido y la com
petencia ausente. En síntesis, las condiciones físicas y circunstancias presentes durante la exploración neuropsicológica hacen que la generalización de los resultados a la vida real sea débil. No es infrecuente encontrar en la práctica clínica pacientes que pre
sentan importantes limitaciones para desarrollar una vida autónoma e independiente y, sin embargo, no muestran ninguna dificultad para realizar los tests neuropsicológicos administrados en la consul
ta [42]. Resulta claro que la realidad virtual puede ayudar a paliar varias de estas limitaciones [38], y nosotros añadiríamos que puede provocar nuevos retos y dificultades a los pacientes, de manera que sea posible un verdadero ‘entrenamiento’ para la realidad, con un aprendizaje de posibles respuestas que aplicar en su vida diaria. En este sentido, desde nuestro entorno esperamos que el test del vendedor de helados, actualmente en fase de prueba, permita un entorno evaluativo cercano a las actividades de la vida diaria del paciente y pueda cubrir, al menos en parte, la carencia de validez ecológica y de gene
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Neuropsychological evaluation of the executive functions by means of virtual reality
Summary. Executive functions include a wide range of self regulatory functions that allow control, organization and coordination of other cognitive functions, emotional responses and behaviours. The traditional approach to evaluate these functions, by means of paper and pencil neuropsychological tests, shows a greater than expected performance within the normal range for patients whose daily life difficulties would predict an inferior performance. These discrepancies suggest that classical neuropsychological tests may not adequately reproduce the complexity and dynamic nature of real life situations. Latest developments in the field of virtual reality offer interesting options for the neuropsychological assessment of many cognitive processes. Virtual reality reproduces three-dimensional environments with which the patient interacts in a dynamic way, with a sense of immersion in the environment similar to the presence and exposure to a real environment. Furthermore, the presentation of these stimuli, as well as distractors and other variables, may be controlled in a systematic way. Moreover, more consistent and precise answers may be obtained, and an in-depth analysis of them is possible. The present review shows current problems in neuropsychological evaluation of executive functions and latest advances in the consecution of higher preciseness and validity of the evaluation by means of new technologies and virtual reality, with special mention to some developments performed in Spain.
Key words. Ecological validity. Executive functions. Generalization. Neuropsychological assessment. Theoretical models.
Virtual reality.