Las opiniones vertidas en este trabajo, que no han sido objeto de revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden no coincidir con las de la Organización. El objetivo principal del documento es examinar cómo se ha comportado la ocupación durante el proceso de modernización y cambio estructural experimentado por la economía mexicana en la última década. Desde 1982 en adelante, el crecimiento del empleo en el sector formal de la economía ha estado muy por debajo de la necesidad de crear fuentes laborales estables y adecuadamente remuneradas que enfrenta México.
En segundo lugar, se aceleró la tasa de crecimiento de la productividad laboral en el sector formal de la economía. Finalmente, también aumentó la tasa de participación de la población en edad de trabajar, lo que es resultado de una disminución en el poder adquisitivo de la población, lo que incentivó la búsqueda de empleo para costear el número adicional de familiares.
INTRODUCCIÓN
Por supuesto, el mal desempeño de la economía ha afectado negativamente el comportamiento del empleo, así como la evolución de los salarios. Sin embargo, la caída en el crecimiento de la demanda de mano de obra no se tradujo en un gran aumento de la tasa de desempleo abierto. La segunda razón tiene que ver con la aceleración de la tasa de crecimiento de la productividad laboral en el sector formal de la economía.
En el curso de la evolución reciente de la economía mexicana, se ha producido un aumento significativo en el coeficiente de importación. En otras palabras, para la misma tasa de expansión de estos componentes de la demanda, la tasa de crecimiento inducida de la producción y el empleo fue menor que en el pasado.
LA EVOLUCIÓN MACROECONÓMICA Y EL EMPLEO
Sin embargo, se observa que la caída del empleo siguió a la caída de la actividad productiva con un rezago significativo. Entre 1976 y mediados de 1987, el crecimiento del empleo siguió de cerca al crecimiento de la producción. Sin embargo, a partir de 1987, el aumento de la producción no genera un aumento del empleo, sino que va acompañado de un aumento significativo de la productividad del trabajo.
Por lo tanto, es posible que la aceleración en la tasa de crecimiento de la productividad laboral manufacturera pueda explicarse en los términos que acabamos de mencionar. Sin embargo, este fenómeno ciertamente no lo explica todo: si medimos la productividad como la relación entre el PIB manufacturero y el empleo en el sector (utilizando información de las cuentas nacionales), la tasa de aumento de la productividad laboral también aumenta después de 1987.
EMPLEO, COMERCIO EXTERIOR Y CAMBIO ESTRUCTURAL
En la manufactura, sin embargo, la dinámica de la productividad laboral se aceleró: creció a una tasa de 2,4% en el primer período y 0,3% en el segundo, para saltar a una tasa promedio anual de 3,4% en el último (Hernández-Laos 1994). )15. El gráfico 4 a continuación ilustra, aunque solo de manera aproximada, el impacto limitado en el empleo resultante de las exportaciones cuando se tiene en cuenta la industria manufacturera. La evolución de la producción para el mercado interno (correspondiente al valor bruto de la producción menos las exportaciones) y el empleo manufacturero total se muestran en la parte superior del gráfico.
La parte inferior del gráfico muestra las exportaciones de la industria y el empleo de la industria19. Las cifras de Gran División, División Manufacturera e Industria, correspondientes a 1996, se muestran en el Cuadro 222. Su peso desproporcionado en el período reciente no se debe a la alta absorción de empleo por exportaciones, sino al estancamiento de la producción y el empleo en otros sectores de la economía.
En cuanto a las exportaciones, la única estimación disponible para estas últimas indica que el coeficiente de importación de la industria no maquiladora (definida como las importaciones de insumos como proporción de las exportaciones) habría pasado de 8.6% en 1983 a 61% en 1994. En la última columna del cuadro (empleo desplazado), se realiza un ejercicio de cuantificación, para medir la pérdida directa de empleo, producto del desplazamiento de la producción nacional por las importaciones, asumiendo dada la productividad laboral de 1996. La segunda alternativa de estimación de la pérdida total de puestos de trabajo está asociada con la restricción externa.
Trataremos ahora de cuantificar el impacto sobre el empleo derivado del cambio en el peso relativo de los distintos sectores en la producción29. PÉRDIDA DE EMPLEO ESTIMADA POR CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA Producción en miles de pesos a precios constantes de 1993. así como el producto externo de equilibrio31.
De hecho, en relación con la tasa de crecimiento de la demanda, la tasa de crecimiento del producto será menor cuanto más aumente el coeficiente de importación. Lo que significa que dependiendo de la tasa de crecimiento de la productividad laboral, la tasa de crecimiento del empleo se verá indirectamente afectada por el crecimiento del coeficiente de importaciones, como sucedió en México en el pasado reciente.
EL DESEQUILIBRIO DEL MERCADO DE TRABAJO Y SUS
La intensificación del esfuerzo laboral de la población no se ha traducido en un aumento significativo del número de horas de trabajo, ni del número de puestos de trabajo por trabajador. Por el contrario, lo que ha ocurrido es un aumento del número de ocupados por familia y de la tasa de participación. En definitiva, los antecedentes muestran que la población ha buscado compensar la caída de los ingresos individuales aumentando el número de beneficiarios familiares; con una estrategia que algunos autores han denominado “autoexplotación” de la mano de obra (Cortés y Rubalcava, 1991).
La intensificación del esfuerzo laboral ha supuesto un aumento significativo de la tasa de actividad o participación de la población. Entre 1981 y 1993 la migración anual habría sido de unas 240.000 personas (OCDE) El quinto fenómeno asociado al desequilibrio entre la demanda de mano de obra en el sector formal de la economía y la oferta laboral alude a la creciente informalización. ingresos percibidos como criterio (y utilizando las Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares) encuentra que la población ocupada que podría considerarse informal (definida en su estimación como aquella que gana un salario mínimo real equivalente al de 1984 o menos), pasó de representar 42.7 a 56 por ciento de la población ocupada entre 1984 y 1992.
Se pueden mencionar otras expresiones de esta tendencia hacia la informalización de la fuerza laboral. Suponga que la demanda efectiva, y por lo tanto la producción, crece a una tasa más baja que la necesaria para mantener estable la relación entre la población ocupada y la población activa, de modo que la oferta de mano de obra supera la demanda formal. sector de la economía. Sin embargo, este aumento compensatorio en la demanda agregada por lo general no será suficiente para compensar por completo la baja dinámica inicial de la demanda.
Cuando hay una caída en la demanda efectiva y la economía sufre una crisis (como en 1995), en lugar de una simple desaceleración del crecimiento, la situación adquiere nuevas peculiaridades. Por un lado, es posible que la caída del ingreso personal provoque un cambio en la composición de la demanda a favor de bienes de menor calidad y en los que la oferta del sector informal sea competitiva (Cortés, 1998). No se debe ignorar la influencia positiva de la economía informal, especialmente como mecanismo para amortiguar una situación de crisis.
CONCLUSIONES
Como resultado, empeoró la distribución del ingreso, tanto dentro de la clase de asalariados como en la economía en su conjunto. Asimismo, el aumento de la producción y el empleo en el sector informal puede haber ayudado a crear un nivel agregado de demanda ligeramente superior al que habría sido el caso en otras circunstancias. 1996), “La medición de la ventaja comparativa en el sector manufacturero en México”, en Julio López G. Coord.).
1995), “Tendencias en la Estructura Económica y el Sector Informal en México”, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, México. Guerrero (1998), “Crisis y Competitividad de la Economía Mexicana”, documento tramitado, Maestría en Economía, UNAM. 1996), “La Liberalización Financiera en México y su Efecto en el Ciclo Económico”, Economía Aplicada, N° 1995), “Medición del Flujo Efectivo de Divisas en la Balanza Comercial de México”, Comercio Exterior, vol.
Como se puede observar, la industria de transformación fue el sector que más pérdidas sufrió. 2 La información que sigue proviene de la Encuesta Nacional de Empleo, salvo que se indique lo contrario. Esto no nos permite analizar las características de la profesión en este tipo de servicio.
Las actividades manufactureras son la segunda rama más importante desde el punto de vista de la ocupación, ya que representan el 16,4 por ciento del empleo total (el peso relativo en el empleo total es casi el mismo para ambos sexos: 16,1 por ciento para los hombres y 16,9 por ciento para las mujeres). ). En segundo lugar, la proporción de trabajadores con salarios bajos o no remunerados en la industria manufacturera es bastante alta, pero menor que en la agricultura: 66 por ciento (el porcentaje de la población que no recibe un salario es del 6,3 por ciento). Además, la industria de la construcción está dominada por el trabajo remunerado (65 por ciento) y el nivel de educación de los empleados es bajo (28 por ciento de los trabajadores no tienen educación o tienen menos de tres años de educación).
Al mismo tiempo, la mayoría de los trabajadores de la construcción (66 por ciento del total) trabaja en empresas que emplean a 5 trabajadores o menos y trabajan sin beneficios (80 por ciento del total). 8 Los detalles de la estimación econométrica y de las pruebas de especificación y diagnóstico se presentan en el Apéndice 3.